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Usuario (España)
Lo leí en la web del autor, a ver si os gusta: I A media noche, la calle volvía a convertirse en el escenario perfecto para efectuar un crimen. La niebla confundía las sombras, difuminaba cualquier luz y humedecía cada rincón. Las farolas fundidas ya no iluminaban las mugrientas paredes. Los callejones oscuros ya no conducían a patios de luces, que no hacían honor a su nombre. Los contenedores de basura permanecían abiertos para uso y disfrute de las ratas que salían de las alcantarillas en busca de alimento. II Por la mañana, la calle resucitaba. Cuando salía el sol, los niños jugaban a la pelota en mitad de la calle, y las niñas cantaban alegres canciones. Las vecinas hablaban desde las ventanas, mientras tendían ropa recién salida de la lavadora y aromatizaban cada rincón. La cafetería volvía a ser el punto de encuentro de varios vecinos que pasaban la mañana jugando a las cartas. El cartero, el barrendero, los repartidores, el policía del barrio, las mujeres que iban o venían con las bolsas de la compra, daban vida a aquella calle que moría cada noche. Óscar Román Alconada