elcabezondelsur
Usuario (Argentina)

Ya se los advirtió Cristina a los kirchneristas de centroizquierda que estuvieron en Huracán: “Quiero decirles a todos ustedes que cuando incorporen a otros argentinos no les pregunten de dónde vienen, no les pregunten cuál es su historia”. Bajo este lema de la presidenta, el gobernador K de La Rioja ampara al mismísimo Carlos Saúl Menem y a sus partidarios en el armado electoral de la provincia. Semanas atrás, había sido el triunfo que se presentó como progresista en Catamarca y terminó mostrando los lazos de sangre entre la kirchnerista Lucía Corpacci con la familia feudal de los Saadi y cobijando a los hombres de Barrionuevo (un “piso moral” bajo como para decir: “nunca menos” que esto). En Chubut, sin duda que el crecimiento del kirchnerismo se basa en el pasaje de gran parte del aparato pejotista provincial a las filas de la reelección de Cristina. Días atrás la presidenta ratificó su alianza con la burocracia sindical corrupta después que Moyano amenazara con una demostración de fuerzas. Este último fue, sin duda, el principal hecho político de la semana pasada. El “poder”… para la burocracia sindical Moyano presentó toda su movida detrás de la idea de que “los trabajadores queremos llegar al poder, eso es lo que molesta”, como dijo en la conferencia de prensa donde desactivó el paro. En realidad Moyano pretende mantener el poder de la burocracia dentro de la alianza del gobierno con el aparato de intendentes y gobernadores del Partido Justicialista, la centroizquierda de los movimientos sociales, agrupaciones como La Cámpora y organismos de derechos humanos. "Yo sabía desde el día anterior que la medida se iba a levantar pero no se lo dije absolutamente a nadie. Quería probar la solidaridad de otras organizaciones gremiales”, declaró Hugo Moyano en una entrevista a Tiempo Argentino. El jefe de la CGT presentó la amenaza como una respuesta a una “conspiración” mediática contra su persona (23/3) alentada desde el Grupo Clarín. Pero más allá de lo que diga ahora el jefe de la CGT, en realidad Moyano intuyó que el canciller Timerman y un sector del gobierno habría sido parte de la maniobra, dejando correr el exhorto enviado por la Justicia Suiza. Lo que se vio la semana pasada fue un planteamiento de la CGT ante la presidenta que se viene recostando para su lanzamiento a la reelección en los sectores de centroizquierda que se nuclearon en el acto de Huracán. El paro, vergonzosamente, tenía dos objetivos. Por un lado defender los privilegios de la casta corrupta y mafiosa de la CGT ya que en el exhorto de los suizos se pedía colaboración a la Argentina para investigar un posible “origen ilícito” de la cuenta 25.491 del Standard Chartered Bank, a nombre de Ricardo Despresbiteris y su esposa, directores de Covelia S.A. El crecimiento gigantesco de esa empresa está sospechosamente asociado al líder de la CGT, y el jugoso negocio de la recolectora de residuos factura $720 millones al año, cuenta con 3.000 empleados (todos afiliados al gremio de Camioneros) y una flota de 800 camiones, y establece contratos con 12 municipios del Conurbano Bonaerense. La amenaza de paro tenía el objetivo de recordar la fuerza del aparato de Moyano para paralizar gran parte del transporte, con lo que el jefe de la CGT buscaba presionar al gobierno para obtener cargos en las listas electorales del Frente para la Victoria. El exhorto terminó volviendo a Suiza por razones formales, y la negociación de Moyano con el kirchnerismo está abierta -y las heridas de la crisis también. Cinco días después de levantado el paro Hugo Moyano volvió a la carga anunciando una nueva demostración de fuerzas con la convocatoria para el 30 de abril a un acto en la Av. 9 de Julio para el día del trabajador. Aunque los medios lanzaron la campaña de que pretende para sus huestes el cargo de vicepresidente de la Nación, a lo que aspira es meter varios diputados en las filas del FPV. Más allá de cuanto logre, Cristina tuvo que enviar un mensaje contemporizador desde el acto que realizó con intendentes en Avellaneda, contra su propia conveniencia electoral y cuando viene queriendo mostrar distancia de la desprestigiada burocracia sindical para ganar votos de la clase media y el progresismo, y contentar al establishment que puja contra la alianza gubernamental con los sindicatos. Aunque la Rosada ratificó la alianza con la CGT, la pelea con Hugo Moyano puso en evidencia las contradicciones estratégicas que sostienen al kirchnerismo. Mientras la gran patronal, a la que CFK busca complacer, quiere minar el poder de los sindicatos, la CGT quiere presentarse como de utilidad para garantizar “gobernabilidad” al kirchnerismo. La Juventud Sindical y La Campora, estuvieron muy a gusto, marcharon juntos el 24 de marzo. “Ni llantos ni gritos” Al anunciar una serie de medidas a favor de los empresarios industriales, la Presidenta instó a patrones y sindicatos a "dejar de llorar y dejar de gritar" como una actitud de "madurez, seriedad y responsabilidad" ante las negociaciones paritarias. El pedido de Cristina, que le dice a los empresarios que “no lloren” mientras se la están llevando en pala, vuelve a insistir en que el sacrificio lo hagan quienes tienen necesidades para reclamar: “no griten”. Que nadie levante la voz por el 50% de los trabajadores argentinos que gana menos de 2.800 pesos mensuales, ni por el 35% de los trabajadores que está en negro o por los millones de trabajadores que trabajan de forma precaria, con contratos basura, para empresas tercerizadas. Que los dirigentes de la CGT que avalaron el veto presidencial a la ley de 82% móvil sigan sin abrir la boca cuando el 84% de los jubilados percibe la mínima y está bajo la línea de pobreza. Para los que “gritan” y reclaman desbordando a los dirigentes de la CGT, el gobierno los amenaza con el código penal, iniciando procesos judiciales por cortar rutas, calles o vías, como a los dirigentes de Kraft y Pepsico opuestos a Daer en el gremio de la Alimentación, cuando no es la misma burocracia la que los persigue y los expulsa de los sindicatos como le pasó a Guillermo Betancourt por encabezar la movilización de los afiliados de la UOM Campana contra Techint, o a Hernán Puddu del SMATA Córdoba por defender a los contratados despedidos por Cristiano Ratazzi y los patrones de Fiat Iveco. Parece que en la consigna de la izquierda K de “pueblo o corporaciones”, el gobierno y su burocracia sindical está con las corporaciones. Esta tarea de “policía interna” al interior del movimiento obrero es lo que quiere cobrarle la burocracia sindical al kirchnerismo con cargos “institucionales” en lo que el peronismo unido espera como un segundo mandato de Cristina. El “poder de los trabajadores” por el que lucha Moyano es una farsa para pelear un espacio para la burocracia sindical dentro del esquema peronista de conciliación entre los trabajadores y la clase empresaria. Por su parte, los que se han autodenominado la Central “alternativa”, la CTA, acaban de reunir su Congreso en la ciudad de Mar del Plata, donde también se proclamó desde las tribunas el “se siente, Víctor presidente”. Otra mascarada para apoyar una vía de conciliación de clases “alternativa” a la de la CGT, en la que los dirigentes sindicales van detrás de Pino Solanas, que puede terminar integrando una fórmula junto al sojero Binner de la misma manera que ayer militaron junto a la Federación Agraria para apoyar la Mesa de Enlace encabezada por la Sociedad Rural. Fuente: http://www.pts.org.ar/spip.php?article17279

Facundo Moyano busca restarle poder a La Cámpora en la era de Flor K Facundo Moyano marchó el 24 de marzo con la JP Evita. Flor K, con Larroque y La Cámpora Ahora que cuenta con el notable apoyo simbólico de Florencia Kirchner, la hija de la Presidenta, la agrupación kirchnerista La Cámpora comenzará a tener una nueva contrafigura en los próximos meses. De la mano de Facundo Moyano, uno de los siete hijos del titular de la CGT y creador de la Juventud Sindical Peronista, habrá un competidor concreto para los jóvenes K que ganaron muchos espacios de poder tras la muerte de Néstor Kirchner. La jugada del hijo de Moyano comenzó a tejerse a partir de un estrecho lazo con la JP Evita, que, para disputarle el poder a La Cámpora, lo tendrá como aliado estratégico. Como parte de un plan de acción en apoyo a la reelección de Cristina Kirchner, ya se preparan actos y movilizaciones en conjunto. La relación entre los jóvenes piqueteros y gremialistas deviene de una alianza que sellaron Hugo Moyano con Emilio Pérsico (líder del Movimiento Evita) hace dos años. La idea en ese entonces fue hacer pie en la provincia de Buenos Aires justo cuando el kirchnerismo apuntaba a la transversalidad y a las críticas a la vieja burocracia sindical. Por ello, conjugaron capacidad territorial y logística con militancia de base. Tanto Moyano como los jóvenes del Evita confiesan off the record que tienen mucha bronca porque, según aseguran, ellos representan a los trabajadores y a la militancia territorial y no son tenidos en cuenta para la toma de decisiones, y tampoco cuando se suman figuras al Gabinete ni en el armado de listas. A pesar de contar con una capacidad de movilización muy inferior respecto de las agrupaciones de Facundo Moyano y Pérsico, La Cámpora ha conseguido importantes cargos en la Administración Público y en las empresas privadas en donde el Estado acciones, pese al reto de Néstor Kirchner antes de morir. Para contrarrestar esto, la Juventud Sindical y la JP Evita se aliaron y ya comenzaron a mostrarse unidos, como en el escrache al Grupo Clarín. Ante este cuadro de situación desfavorable, la Juventud Sindical y la JP Evita sellaron una alianza para intentar balancear el esquema de poder. Y no sólo arrancaron con un plan de acción que durará, al menos, hasta las elecciones de octubre, sino que ya se empezaron a mostrar unidos. Por caso, durante la marcha del 24 de marzo las columnas desfilaron juntas a Plaza de Mayo con banderas y cánticos contra los medios y a favor de la reelección de Cristina. Horas antes habían realizado un escrache al Grupo Clarín. Se estima que el plan de acciones de ambas agrupaciones antagónicas durará, al menos, hasta las elecciones de octubre. Fuente: http://www.perfil.com/contenidos/2011/03/27/noticia_0029.html
Los candidatos del Frente para los Negocios (FpLN) Los candidatos oficialistas no resisten el análisis de los hechos de sus propios pasados. 1) Escuela-Shopping Como Director General de Educación del por entonces Intendente Carlos Grosso entre 1990 y 1992, Daniel Filmus fue cómplice del negociado de la Escuela-Shopping que transformó un histórico edificio escolar del barrio de Once, en una escuela que debía compartir parte de su estructura edilicia con locales comerciales de un Shopping. La historia comenzó a fines de 1989 cuando, para saldar un reclamo del empresario Salomón Salem a la Comuna por 400.000 dólares debido a la paralización de una obra, el Intendente tomó una decisión fiel a su estilo. Su proyecto fue aprobado por el Consejo Deliberante en diciembre de 1990 y entregaba la planta baja de la Escuela Nº 16 “Presidente Mitre” para la construcción de un centro comercial de 14 locales. Dicha iniciativa contó con el aval del actual candidato a Jefe de Gobierno Daniel Filmus: a pesar de las reiteradas denuncias, la concesión de la escuela-shopping recién finalizó veinte años más tarde. 2) Ley Federal de Educación del Banco Mundial. Finalizada su actuación en la Ciudad de Buenos Aires, la joven promesa política pasó a desempeñarse como asesor principal de la Ministra de Educación Susana Decibe, durante el gobierno de Carlos Menem. Fue entonces promotor de la Ley Federal de Educación del Banco Mundial, que destruyó el sistema educativo al transferir las escuelas primarias y secundarias a las provincias, sin el correspondiente apoyo financiero y técnico. Durante ese período se liquidó la escuela técnica, se precarizó el trabajo docente, se primarizó la escuela secundaria y el Estado Nacional dejó de lado su responsabilidad en el financiamiento educativo, mientras el Ministerio de Educación se convertía en una agencia de administración de programas del BID y el Banco Mundial. Ante una masiva manifestación de estudiantes secundarios en contra de esa ley, el presidente Menem amenazó: “de aquí van a salir nuevas Madres de Plaza de Mayo”. 3) La alimentación de los chicos en las escuelas Como Secretario de Educación del Intendente Aníbal Ibarra, durante la crisis del 2001, permitió a los concesionarios de los comedores escolares que "adecuen los menús a la grave situación financiera". Ante las protestas y denuncias de niños mal alimentados debido a la grave situación de sus familias, Daniel Filmus respondía: "A la escuela se viene a aprender, no a comer". II. Candidato a Vice Jefe de Gobierno Carlos Tomada: 1) El defensor de los trabajadores Durante veinte años se desempeñó como abogado de la CGT, de la Unión Ferroviaria, la Unión Obrera Metalúrgica y el Sindicato de la Alimentación. En 1998 fue denunciado por cobrar 150 mil dólares por un convenio con la Obra Social de la Unión Ferroviaria en beneficio de la consultora privada T&C que él presidía. Lo llamativo fue que la consultora se crea el 15 de noviembre de 1998 y sólo funcionó durante los cuatro meses que duró el contrato, sin haber extendido ninguna factura a otro cliente. Su histórica relación con José Pedraza y la Unión Ferroviaria culmina, años más tarde cuando el asesinato de Mariano Ferreyra. El periodista Horacio Verbitsky ( Pagina12, 8/5/2011) relata “el diálogo tremendo de Tomada con José Pedraza pocos días antes de que fuera arrestado”: “Tomada…dialoga a las risotadas con el acusado por el asesinato de Mariano Ferreyra, sobre la mejor manera de restringir el ingreso de trabajadores terciarizados a la empresa ferroviaria UGOFE. También es revulsivo su tono, de chichoneo entre cofrades…Tomada le dice al principal responsable: “¡mi querido! Escuchame una cosa, dos cosas que te voy a decir. La mejor defensa es un buen ataque (ríe)” FUENTE!

ES LA EKONOMIA, ESTUPIDO MONTENEGRO, MAXIMILIANO En este libro, Maximiliano Montenegro devela la trama de intereses políticos y económicos detrás de las principales decisiones de la era K: Cómo Néstor Kirchner ordenó en diez minutos la estatización de las AFJP. La pelea interna dentro del gabinete por el valor del dólar. La historia secreta de la guerra con el Grupo Clarín y el arreglo con las telefónicas. Los millonarios subsidios a un selecto club de compañías nacionales y extranjeras -algunas incluso demonizadas por el kirchnerismo- con la excusa de frenar los precios. La alianza de Guillermo Moreno con los grupos concentrados. La verdad sobre la resolución 125 y la autocrítica del expresidente una semana antes de su muerte. La amnistía penal que salvó a grandes empresarios y amigos de la Rosada. Las insólitas ideas de estatizar el Citibank y otras entidades bancarias. Es la eKonomía, estúpido desarma las falacias más difundidas en los últimos años, supuestos éxitos incuestionables del "modelo", y muestra todos los aspectos de la realidad, aun aquellos que el aparato de comunicación oficialista oculta. Los datos de la pobreza que explican la destrucción del Indec. La suculenta tajada del gasto público que beneficia a las clases medias altas. Los bochornosos privilegios impositivos que solo subsisten en la Argentina. Los dividendos récord que cosecharon las multinacionales. La situación real de todos los jubilados. Los 25.000 millones de dólares girados a los organismos internacionales de crédito. Fuente: AQUÍ! http://www.lsf.com.ar/libros/99/ES-LA-EKONOMIA-ESTUPIDO/

Quiénes están detrás de La Cámpora, la peligrosa fuerza de choque del kirchnerismo JÓVENES (Y NO TAN JÓVENES) QUE VAN COPANDO EL PODER “Están tan agrandados que no pasan por la puerta”, confesaba un funcionario a diario Perfil en relación al ascenso popular y político de los jóvenes miembros de La Cámpora, organización ultra kirchnerista creada por Máximo Kirchner en Río Gallegos. Según su propio sitio web, nacieron por pedido explícito de Néstor Kirchner con el objetivo de “agrupar a las voces jóvenes”. Cobraron gran relevancia luego de la muerte del ex presidente, pero lo real es que su verdadera fortaleza creció durante el enfrentamiento con el campo y luego con la prensa a través de Clarín, otrora aliado del régimen que hoy critica. Sin embargo, la agrupación que en horas ilustrará la tapa de revista Noticias, está representada como lo que mejor la caracteriza: ser una “fuerza de choque mediática” beneficiada por cargos ejecutivos en diferentes organismos oficiales. La Cámpora está conformada principalmente por amigos de Máximo y maneja una caja de $2.400 millones del estado. Operada por Andrés “Cuervo” Larroque, de 33 años, y quien tiene un sueldo promedio de 14 mil pesos en la Jefatura de Gabinete como director de Fortalecimiento de la Democracia —cargo que provocó el alejamiento de Marta Oyhanarte quien denunció "obstáculos" para ejercer su función en diciembre de 2009—. Dicho organismo era clave para el acceso a la información pública, pero desde que el “Cuervo” arribó al cargo se convirtió en un oficina bastante lejos de la democracia, cerró su sitio web, no habla con medios críticos al gobierno y los pedidos de información son cada vez menos accesibles. “Desde ahora esto es una unidad básica”, enunció al momento de arribar a su oficina dejando perplejos a quienes se encontraban allí trabajando en la misma. Su cercanía al ministro Amado Boudou y Aníbal Fernández, le permitió solicitarle "un ministerio para la juventud" a Néstor Kirchner, quien se lo habría prometido a Máximo antes de morir. En la actualidad es uno de los jóvenes K de más rápido ascenso en la estructura de poder sin ni siquiera haber terminado el secundario. A principios de este año, la hermana de Larroque, Mariana, se sumó como otro miembro de La Cámpora en ocupar un cargo en la Casa Rosada, y se trata de nada más y nada menos que del puesto que dejó Miriam Quiroga, la autoproclamada amante de Kirchner eyectada de ese lugar por orden de Oscar Parrilli, secretario de Presidencia, y quien solía ocupar el cargo de la Dirección de Documentación de Presidencia de la Nación, oficina encargada de recolectar los pedidos y reclamos de ayuda que llegan a Cristina Kirchner. Detrás de Larroque y muy amigo de Máximo —aunque de los primeros jóvenes K en acceder a cargos de gravitación pública— está el legislador porteño Juan Cabandié, nieto número 77 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo y amigo de Máximo. Supo ganarse el cariño de la Presidenta quien confesó que lo quiere “como a un hijo”. Cabandié es secretario de la juventud en el PJ a nivel nacional y uno de los más fervientes militantes de La Cámpora. Mariano Recalde y su padre Héctor Recalde, abogado de la CGT Mariano Recalde también está en la lista de jóvenes influyentes K. Presidente de Aerolíneas Argentinas e hijo del diputado Héctor Recalde —mano derecha del líder de la CGT, Hugo Moyano— está presente en todos los actos de la Presidenta. Su función cuasi fantasmal en Aerolíneas se atribuye a su militancia en La Cámpora según celosos allegados, mientras que otros vieron ese nombramiento como un gesto del Gobierno hacia Moyano. La Cámpora habría logrado gravitación nacional gracias a su socio fundador José Ottavis, director del Fondo de Capital Social —un programa de microcréditos dependiente del Ministerio de Desarrollo Social— y secretario de la JP en la provincia de Buenos Aires. Ottavis en la actualidad se encuentra algo alejado de La Cámpora. Tiene su despacho propio en la Casa Rosada, ya que es director de Estudios Políticos y Monitoreo de la Secretaría General de la Presidencia, comandada por Oscar Parrilli. Julián Álvarez es otro beneficiado de la militancia de La Cámpora. Es abogado especialista en filosofía del derecho y militó en sus años de estudiante de la UBA junto a Recalde. Trabajó en la Anses durante 6 años y ostenta en la actualidad el cargo de secretario de Justicia en un nombramiento que vino desde la misma Presidenta y que captó la atención pública no por haber accedido a ese cargo con tan solo 29 años, sino porque fue uno de los integrantes de la lista de pasajeros VIP del avión chárter de Aerolíneas Argentinas que en octubre de 2009 viajó a Uruguay para ver el partido de la selección nacional en las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica. Su posicionamiento tiene el objetivo de acercar el Poder Ejecutivo con el Judicial, pero sus allegados han divulgado que carece de contactos para esa tarea y de la antigüedad que demanda el cargo. De esa manera La Cámpora llegó a los tribunales pero también quiso conquistar a la TV pública y lo hizo de la mano de otro Álvarez. Se trata de Santiago Álvarez designado por el mismo secretario de Medios Juan Manuel Abal Medina como gerente de noticias de Canal Siete. Además de participar en La Cámpora, Álvarez es director del suplemento juvenil del diario dirigido por Sergio Szpolski, Miradas al Sur. El joven K desembarcó en el canal estatal junto a Ignacio Saavedra, también salido del riñón de la organización creada por Máximo; y a Carlos Figueroa, representante de La Cámpora en Villa Soldati, ex notero de Duro de Domar y ex director de la Comisión de Derechos Humanos en la Legislatura porteña, actualmente presidida por Cabandié. Eduardo "Wado" Da Pedro junto a Nestor Kirchner y Mariano Recalde Eduardo “Wado” da Pedro también forma parte de los agraciados por la militancia K. Se hizo popular luego de una seria de fotos abrazado a Néstor en el último acto del Luna Park, pero ya se lo consideraba como el “el cerebro de La Cámpora”. Su crecimiento y su poder fueron creciendo con el correr del tiempo y su bajo perfil fue decisivo a la hora en que el Gobierno agradeció su obsecuencia. Su militancia como líder de HIJOS y su nerviosa tartamudez le dio un cálido lugar en el corazón de Néstor. “Wado”, sojero de 34 años, tiene un título de abogado, un máster en Políticas Públicas y un dialogó estrecho con la Presidenta; de hecho aseguran que él fue el nexo entre Julián Álvarez y la propia Cristina para ubicar a su amigo en el cargo que ostenta en la actualidad. Da Pedro tuvo una fugaz aparición en los medios luego de asegurar que durante los enfrentamientos del 19 y 20 de diciembre de 2001, la policía lo picaneó en plena Plaza de Mayo. “Wado” —hijo de desaparecidos y al parecer requisito esencial para adquirir un cargo público— además de ser abogado, es actual directivo de Aerolíneas Argentinas y tiene entre sus clientes al SUTPA (Sindicato Único de Trabajadores de Peaje y Afines) que dirige Facundo Moyano, líder de la Juventud Sindical, de esta manera el joven abogado tiene llegada directa al líder de camioneros. Pero el alcance de los chicos de La Cámpora no sólo pretende acaparar puestos en el organigrama estatal, “Wado” da Pedro también logró ubicar a sus allegados K en empresas privadas; tal es el caso del joven economista Iván Heyn, actual presidente de la Corporación Puerto Madero y titular de la sociedad anónima que integran por partes iguales la Nación y la Ciudad. A su vez Heyn trajo bajo su ala a un antiguo compañero de La Cámpora: el joven arquitecto Martín Reibel-Maier. Da Pedro también formó parte del vuelo VIP con destino a Uruguay para ver a la selección Argentina, junto con Julián Álvarez, Mariano Recalde y Pablo Moyano. Laura Braiza es “la benjamina del grupo” de los jóvenes K en puestos estratégicos, según Página/12; y es que con sólo 27 años es desde septiembre último directora nacional de Juventud, también vinculada con La Cámpora. “Algunos medios van a salir a matarnos en cuanto asomemos la nariz”, indicaba Braiza a ese matutino oficalista. “El mensaje que nos llega es que seamos creativos, inquietos –comenta Braiza–. Cuando Alicia me comunicó que iba a quedar a cargo de la Dirección de Juventud me dijo: ‘Inventá, inventá’.” Agregó “la benjamina”. Mientras tanto, los blogueros K ya se hicieron eco de la nota que publicará Noticias: “Mañana sale como nota de tapa en la revista Noticias, un `informe´ sobre La Cámpora. Me consta que quienes escribieron esa nota, no hablaron con ningún referente de peso de la Agrupación, ni siquiera con l@s compañer@s que podríamos denominar `segundas líneas´. Nada, ni un dato. Pero va a ser nota de tapa, y va a haber gente que la va a leer y va a decir `pero mirá vos, que irresponsable esta mujer, nombrar como funcionarios a estos pendejos maleducados´. Dentro de diez días, nadie se va a acordar de lo que decía la nota, y así va pasando la vida. Bienvenidos al fin del periodismo. Mientras tanto, nosotros ganamos elecciones.” Cargos gubernamentales, posiciones en empresas de primera línea, áreas ocupadas en la Justicia, espacios en los medios de comunicación y por sobre todas las cosas abultados presupuestos y manejo discrecional de dinero, caracterizan a estos “sub 35” que saltaron de los blogs anti Clarín a los puestos más relevantes de la Argentina, y que para la Presidenta son el más fuerte lazo entre el kirchnerismo y una juventud políticamente indiferente. Los chicos de La Cámpora parecen haber aprendido lo más importante que el actual gobierno pudiera enseñarles, la importancia del poder estatal para construir poder, unir negocios con política, deshacer la línea que separa lo público de lo privado y actuar con impunidad por sobre toda las cosas. Por supuesto sin ningún control sobre la función de puestos tan estratégicos. Eliana Toro Fuente: http://www.periodicotribuna.com.ar/8431-quienes-estan-detras-de-la-campora-la-peligrosa-fuerza-de-choque-del-kirchnerismo.html
La Cámpora tiene varios cargos en el Estado, pero la mayor caja es Aerolíneas maneja $2.400 millones Algunos en el Gobierno los miran con malos ojos. Creen que entraron a la política por la ventana. Y que viven de la “teta” del Estado, sin avanzar en la tarea que les había encomendado el ex presidente antes de morir: ordenar la juventud kirchnerista. Son amigos de Máximo Kirchner e integrantes de la agrupación que fundó el primogénito de Néstor, La Cámpora. Ninguno de ellos supera los 32 años. Todos tienen cargos ejecutivos y algunos manejan presupuestos millonarios, aunque en casos específicos, no tienen el título universitario habilitante. La muerte abrupta de “Lupo” agigantó la figura de Máximo. Empezó a aparecer en el escenario político como un referente de consulta de su madre, la presidenta Cristina Kirchner. Ministros y secretarios intentan desde entonces congraciarse con él. Y también con sus discípulos que, según relató un funcionario a PERFIL, “están tan agrandados que no pasan por la puerta”. Se trata de Andrés “Cuervo” Larroque –conductor de La Cámpora–, subsecretario de Reforma Institucional para el Fortalecimiento de la Democracia; Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas; Eduardo de Pedro, directivo de Aerolíneas Argentinas; José Ottavis, presidente del Fondo de Capital Social (Foncap) y funcionario de la Secretaría General de la Presidencia; Ivan Heyn, presidente de la Corporación Antiguo Puerto Madero y Juan Cabandié, legislador porteño. En conjunto, concentran alrededor de $ 2.439.131.000 anuales, entre salarios y los presupuestos de Aerolíneas y el Foncap. Larroque (con sueldo promedio de 14 mil pesos) entró a la subsecretaría en reemplazo de Marta Oyhanarte en diciembre de 2009. El organismo era clave para el acceso a la información pública. Tenía página web propia, donde se mostraban los formularios para pedir datos al Estado, y los trámites se resolvían con agilidad. Desde que llegó el “Cuervo”, la subsecretaría para la Reforma Institucional se convirtió en una suerte de nicho de la militancia. La página web desapareció y los pedidos de información son cada vez menos accesibles. Mariano Recalde, hijo del abogado de la CGT, cobra un sueldo promedio de 35 mil pesos, tiene presupuestada para 2011 una partida de $ 2.429 millones. Con la opción de recibir reasignaciones, como ocurrió este año. El diputado Claudio Lozano, economista y especialista en presupuesto, detalló que el presupuesto original de Aerolíneas para este año era de $ 1.848 millones y en el curso del año ya se gastaron $ 2.321 millones. “El año que viene van a superar los 3 mil millones de pesos seguro”, comentó. Ottavis es director de asuntos políticos de la Secretaría General de la Presidencia, actúa bajo la órbita de Oscar Parrilli. Por ese cargo cobra un sueldo, bruto, de 12 mil pesos y se queda en mano con unos 8.500 pesos. Sin embargo, el joven identificado con la JP, administra también la sociedad anónima mixta Foncap, que está dentro del Ministerio de Economía. Por ese puesto no cobra sueldo, pero maneja un presupuesto de 10 millones de pesos. Ottavis fue designado en Gobierno con “excepcional autorización”, ya que no cumple con el artículo 14 del Convenio Colectivo de Trabajo, de acuerdo con lo que figura en el Boletín Oficial. Esto quiere decir que no tiene título universitario, necesario para el cargo. El se respalda en que tiene experiencia de gestión. Juan Cabandié, legislador porteño, cobra un sueldo bruto de $ 14.089,20 y se queda en mano con $ 11.053. Pero, además, tiene a su disposición varios contratos. “Un T1, dos T2, dos T3, dos T4 y dos T5. Además, cuenta con dos contratos de locación de 5 mil pesos cada uno, y con otros tres contratos de 3 mil pesos cada uno”, precisó una fuente legislativa a PERFIL. Cabandié cobró notoriedad pública el 24 de marzo de 2004, cuando durante un acto en la ESMA fue orador, por haber sido el nieto recuperado número 77. Ascendió rápidamente en la estructura K y se ganó la confianza de Cristina y de Néstor. Ivan Heyn cobra un sueldo de 14 mil pesos por administrar la Corporación Antiguo Puerto Madero, el organismo bipartito (Nación y Ciudad) que se encarga de organizar el desarrollo inmobiliario en el barrio. Hasta hace un mes, comía gratis en un restaurante italiano que estaba al lado de la Corporación. Pero el canje se le acabó. Todos ellos meten en los organismos militantes afines. Recalde, por ejemplo, tiene a Eduardo de Pedro, alias “Wado”. ¿Lograrán aglutinar a la juventud kirchnerista como les pidió Néstor? El hijo de “El Tío”, distanciado de los K Lejos de la política, Héctor Pedro Cámpora, de 72 años, es hijo de “el Tío”, figura emblemática del peronismo de los 70. De perfil bajo, el hombre declinó a dialogar con este diario sobre la agrupación que creó Máximo Kirchner, hijo del ex presidente, y que lleva el apellido de su familia. “No quiero decir nada. No en este momento”, rechazó. Oriundo de San Andrés de Giles, reparte su tiempo entre esa ciudad y un departamento que tiene en el barrio de Retiro, en Capital. En su entorno, sostienen que nunca tuvo vínculos con el Gobierno. Visitó la Casa Rosada hace dos años, cuando se descubrió un busto de su padre en su homenaje. Un amigo de la familia contó a PERFIL que Héctor no había salido demasiado conforme de ese acto y que nunca apoyó la Era kirchnerista. Máximo quedó encantado con Cámpora después de leer el libro El presidente que no fue. Ese fue uno de los motivos que lo incentivó a bautizar así a la agrupación. Fuente: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0525/articulo.php?art=25628&ed=0525#sigue

¿EL CHE GUEVARA EN EL CAMPO DE LEPROSOS? Burgueses en las villas de emergencia. Cómo si de nuestro héroe argentino-cubano se tratara y su épica estadía en el campo de leprosos, un ejército de trabajadores sociales, psicólogos, licenciados en letras, artistas, etc. van a los barrios marginales a hacer trabajos comunitarios. Jóvenes que vivieron siempre en las burbujas de la clase media descubren repentinamente que existen los pobres, en particular los niños pobres, y que éstos son muy simpáticos. Murgas, talleres literarios, de teatro, de fotografía, proyectos de “inclusión social” destinados a los marginados como paliativos de la pobreza. Estos jóvenes kirchneristas abocados a tareas “comunitarias” sienten estar desarrollando una función de “trabajo en las bases” convirtiéndose ellos en actores de cambio social. Nadie podría oponerse a estos trabajos porque no se puede considerarlos nocivos. Pero entre hacerlos, como personalmente los hice, y pensar que eso conduce a la instauración de nuevas estructuras sociales en las que los trabajadores comunitarios seríamos los agentes de cambio, hay una gran distancia. Se trata de distractores analgésicos, que parecen ser la característica que estos “comunitarios” no comprendieron, porque de lo que se trata es de eliminar la pobreza, no de administrar sedantes con los restos financieros que el Club de Paris nos deja para todo tipo de proyectitos comunitarios. Las actividades propuestas en estos programas sirven por lo general de válvulas de escape de la tensión social y para engrandecer el narcisismo de estos jóvenes de clase media enviados a los barrios, porque ahora, como nunca, pueden sentirse “parte del pueblo”. Nada más lejano de la realidad. Este tipo de paliativos de la pobreza se usaron siempre para amenguar los efectos del descontento social y generar la ilusión del cambio, más que nada en quienes realizan las labores, porque la realidad estructural del pobre permanece inmutable. Del lado de arriba, una ingeniosa maniobra política destinada no sólo a acallar tensiones sino a ganar y cooptar este sector medio, que no sólo renueva su vanidad sino también, en muchas ocasiones, su bolsillo, visto que constituye una nueva fuente de ingresos. Muchos de estos proyectos, que también derivaron en posgrados “comunitarios” (como los dictados por la Universidad de Lanús o el dictado por el Ministerio de Salud de la Nación, comúnmente conocido como de “médicos comunitarios”), fueron jugosos negociados del ex ministro Ginés González García, apoyado también por la hermana del ex presidente. Los sectores medios “progresistas” pueden ahora sentir la emoción de “ser parte del pueblo” y acusan a los críticos del gobierno de no percibir tamaña grandeza, puesto que éstos detractores serían parte de la intelectualidad tomadora de café que jamás se arremangó como ellos para “trabajar en las bases”. Estos jóvenes kirchneristas desconocen que muchos de quienes critican al gobierno se arremangan y arremangaron mucho antes que ellos salgan de su burbuja, y tienen amplia experiencia realizando trabajos de base no para llevar con los talleres la regodeada remera oficialista que insta a aceptar la política de distribución gubernamental como el máximo al que se puede aspirar, sino para generar una conciencia crítica y una acción destinada a revertir la menesterosa realidad que les toca vivir. LA GUERRA FRÍA CULTURAL - LA BATALLA POR LAS MENTES Y LAS IDEAS El inmenso estudio de Stonor Saunders sobre el papel de la CIA y sus fundaciones filantrópicas (“La CIA y la Guerra Fría Cultural”) en los distintos países es de sobra ilustrativo al hablar de los mecanismos explícitos e implícitos de cooptación de intelectuales y personas ligadas al periodismo y la cultura. Como dijo Eduardo Said: “Creo que una de las principales fallas en la extensa literatura sobre economía, ciencia política e historia del imperialismo radica en que se presta muy poca atención al papel de la cultura para mantener un imperio”. Nos cuenta Néstor Kohan que ya en los años 30 Antonio Gramsci había profetizado que las nuevas guerras se ganarían en el campo intelectual, en la cultura y las ideas. El eje del control social está dado en la fabricación industrial del consenso basado en la propaganda encubierta, en la guerra psicológica y en la organización de frentes culturales. Siguiendo esta línea, presenciamos una incursión a gran escala del kirchnerismo en todo tipo de fundaciones y ONG’s subsidiarias destinadas a cooptar, neutralizar o inducir quiebres en los intelectuales y artistas críticos. El gobierno de Néstor Kirchner inició su gobierno desembolsando enormes cantidades de dinero para comprar a la prensa y cooptó un gran frente cultural que incluía a cantantes, artistas, periodistas, escritores, historiadores, filósofos y personas ligadas de una u otra forma al ámbito del periodismo y la cultura. Empezado su mandato, contó con valiosos colaboradores que armaban sus discursos y toda su propaganda mediática para que prendiera fuego sobre todo en las capas medias progresistas, a la vez que, siguiendo las directivas del Banco Mundial, afianzaba y perfeccionaba el extorsivo sistema clientelista para cooptar a las clases bajas. El movimiento piquetero, de gran solidez durante los años próximos al 2001, fue sufriendo en el gobierno de Kirchner una progresiva derrota política porque a la vez que se sobornaba a los líderes de los movimientos provocando una crisis interna, se fomentaba mediante la prensa el rechazo de los demás sectores de la sociedad que comenzaban a considerarlos movimientos parásitos de la economía nacional. Se dio entonces una progresiva anulación política de estas corrientes piqueteras, que empezaban a funcionar como interlocutores del gobierno demandantes básicamente de planes sociales, pero no resultaban movilizantes en términos de posicionamiento político de las bases. En esta cruzada mediática y el reflote discursivo con tintes setentistas ayudaría a Néstor Kirchner un oscuro agente cultural con amplia experiencia periodística, ligado a la CIA y la Fundación Ford: Horacio Verbitsky. Siguiendo a este agente imperial en otras épocas denunciado por Madres de Plaza de Mayo (ahora socios en el apoyo incondicional al gobierno) a causa de los fondos de la Fundación Ford que recibiera Verbitsky a través del CELS, se dio amplia inclusión de elementos setentistas por años renegados y marginados de los ámbitos de poder y gustosamente dispuestos a tener una revancha en la inserción en espacios políticos actuales: Miguel Bonasso, Eduardo Aliverti, José Pablo Feinmann, entre otros. La muestra de mayor obsecuencia la muestra el aglomerado de “Carta Abierta”, un rejunte de intelectuales autodenominados “críticos” pero netamente funcionales al gobierno. Un silencioso mecanismo de cooptación estaba en marcha. Periodistas críticos vinculados antes a la izquierda empezaron a insertarse en medios oficialistas, al comienzo con reservas y algunos luego persuadidos de la credibilidad del proyecto. Persuasión facilitada por una fuente de ingresos y una inclusión laboral antes impensada. EL FALSO “ETAPISMO” Es normal escuchar entre los kirchneristas la propuesta de una suerte de “etapismo”, según el cual, si bien concederían no estar frente a un tipo de cambio estructural, se estaría “construyendo para” o “yendo hacia” cambios más profundos. Es decir, las reformas a las que asistimos deberían ser festejadas porque construyen hacia un futuro de cambios más radicales. Este sector progresista, al mantener una visión burguesa acorde a su clase, parecen no confiar en el poder de organización de la clase obrera para enfrentar a la derecha. Por el contrario, afirman que el kirchnerismo es “lo máximo que tolera la sociedad”, como si existiera un patrón predeterminado y limitado de mejoras sociales y democráticas a introducir en el país. Ciertamente, con esa visión transmiten a las masas un fatalismo derrotista que promueve claudicar principios elementales de reivindicación de los derechos obreros y bien nos ha enseñado la historia que la resignación frente al “mal menor” nunca condujo a logros significativos. A Cuba le llevó tres años aproximadamente pasar de un gobierno reformista y distributivo a un gobierno de características socialistas. El kirchnerismo lleva 8 años en el poder sin que eso se haga siquiera visible, pero no por imposibilidades coyunturales externas o internas, sino por características y motus propios, en el sentido de lo que el mismo régimen promueve abiertamente. Esta administración, a diferencia del chavismo, no sólo no hizo ningún lobby económico a favor de un gobierno de características socialistas (estamos hablando de una apropiación real de los medios de producción por parte de la clase obrera, una reforma agraria y la abolición de la propiedad privada) sino que, por cuenta propia, dejó expresamente en claro en más de una oportunidad que no busca un gobierno socialista sino un capitalismo “más distributivo” o “serio”. Un capitalismo con “rostro humano”. Es hacia allí adonde estaríamos yendo según los kirchneristas, pero en ese caso sería bueno que renuncien definitivamente al perfil izquierdoso y se planteen de una buena vez como reformistas. Para un socialista, el objetivo prioritario es acabar con la dominación de clase en general, no fortalecer al enemigo “secundario”. Los Montoneros expulsados de Plaza de Mayo por Perón pueden hablar con amplia experiencia sobre los resultados de fortalecer a un líder reformista, con la ilusión de que se va a forzar el pasaje al socialismo. “ESTAR PEOR PARA HACER LA REVOLUCIÓN” En una tendenciosa maniobra de anulación de la crítica proveniente de la izquierda para negarla como un interlocutor válido, prevalece entre los kirchneristas un concepto fantástico y algo delirante según el cual los partidos de izquierda desearían un empeoramiento de las condiciones sociales para favorecer una irrupción popular. Si alguna teoría hiciese alusión a las condiciones sociales propicias para una irrupción popular es justamente contraria, y proyecta que es preferible que las incursiones revolucionarias se den en condiciones tales que el pueblo pueda contar con mayores elementos (materiales, intelectuales, etc.) a la hora de conducir una revuelta. Las mejoras en las condiciones socio-económicas del obrero son siempre bienvenidas por la izquierda, pero eso no lleva al apoyo de un gobierno que trae tras de sí todo un programa de desigualdad de clases y apoyo a los grandes capitales, y si la izquierda no festeja estas políticas es porque, al revés de lo expuesto por el INDEC, visualiza un empobrecimiento de las capas bajas cada vez mayor y la falta de políticas distributivas en términos de apropiación de los medios de producción. En estos momentos políticos la derecha más recalcitrante no ha encontrado eco en sus ataques al gobierno por no poder distanciarse táctica e ideológicamente del mismo (lo que implicaría un absurdo visto que comparte el planteo económico de fondo). La izquierda, por el contrario, resulta ser el participante más incómodo para el gobierno, visto que pone de manifiesto toda su política de entrega a los grandes capitales extranjeros y las traiciones al movimiento obrero. No es casual el reciente ataque y persecución despiadados al Partido Obrero, que junto con otros partidos, viene desenmascarando las maniobras económicas del gobierno a favor de la burguesía en complicidad con la patota sindical de la CGT (patota que el gobierno necesita contra posibles desbordes de los reclamos obreros y el sindicalismo de izquierda) y los grandes monstruos capitalistas en perjuicio de reivindicaciones salariales y populares. “NO SABES VER LO POSITIVO” – EL MANIQUEISMO PERONISTA Los kirchneristas acusan a los críticos del gobierno de no advertir lo positivo de este proceso político. Ubican a cualquier crítica como una suerte de “negativismo de la izquierda”, que terminaría “haciéndole el juego a la derecha”. Este maniqueísmo fue ampliamente usado en los años ’70 en particular por el peronismo, poniendo rótulo de “gorila” a todo aquel que quisiera presentar una crítica al gobierno o corriente a la que pertenecieran. La estrategia, elaborada por las cabezas del movimiento, preveía la acusación de “hacer el juego a la derecha” a toda persona o movimiento que pusiera una crítica imposible de sortear argumentalmente. En efecto, la acusación de “hacer el juego a la derecha” posee una amplitud tal que deja afuera cualquier tipo de descrédito dando al gobierno un marco de impunidad y apoyo incondicional de sus seguidores que temerán ante el menor intento de crítica quedar dentro de las categorías antes descriptas. Aggiornado a la era kirchnerista, a estos antiguos atributos se suma ahora el de “ser un enviado de Clarín” o “de la sociedad rural”. Todas categorías que invalidan la discusión dejando afuera al interlocutor y evitando la disputa argumental. Los que no apoyamos este gobierno podemos contra-imputar que el problema no es festejar lo positivo, que de hecho hacemos, sino el costo del apoyo por esas “bondades”, en el sentido de que los kirchneristas han claudicado muchos principios que antiguamente tenían, brindando un soporte incondicional al gobierno y haciendo la vista gorda incluso a las políticas más represoras y entreguistas a nivel de reivindicaciones obreras. HACIA UN NUEVO “MACARTISMO PROGRE” Resulta curioso ver cómo un gobierno que trae consigo las banderas de la democracia y el respeto a las diferencias, promulgue una actitud cada vez más crítica y persecutoria hacia las tendencias socialistas más radicalizadas. Visto que las críticas más sólidas y argumentadas provienen de tales corrientes, es notorio ver cómo el kirchnerismo promueve una posición cada vez más prejuiciosa hacia el comunismo, al que ahora ubican como una posición retórica, romántica-setentista, y no como un posicionamiento concreto en lo político-económico. Estos “románticos setentistas” caen dentro de la prejuiciosa categoría kirchnerista de los “dinosaurios utópicos” descontextualizados con los tiempos actuales del reformismo y que por supuesto terminan siendo “gorilas que hacen el juego a la derecha”. EL OSCURO ASCENSO DE NÉSTOR KIRCHNER, HOMBRE DEL MENEMISMO Y EL DUHALDISMO, Y EL “RESURGIR” DE LA MILITANCIA DE LOS JÓVENES Descubrir ahora que la juventud “vuelve a la política”, es desconocer que en realidad, nunca se había ido de ella. El asesinato de Mariano Ferreyra es una prueba de siniestra actualidad que la juventud y la política seguían su alianza histórica. Darío y Maxi, y tantos otros, ya lo habían demostrado antes de la era K. Una juventud que ya participaba en las marchas federales en contra del gobierno de Menem, en las Universidades, y luchando contra un modelo del cual Kirchner fue activo cómplice por ejemplo en la privatización de Repsol-YPF. Una militancia que vino gestándose desde mucho antes de aquel período, cuya expresión visible más reciente fueron las asambleas barriales y revueltas durante el llamado “Argentinazo”, un proceso que Duhalde vino a enmarañar en el año 2002 para imponer luego a Néstor Kirchner con una agenda de cooptación del movimiento piquetero y consignas populistas destinadas a acallar el grado de conflictividad. Kirchner, hombre del menemismo, sube con el aparato Duhaldista que cargaba con el reciente asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Producto del duhaldismo, es embanderado ahora con aires de militancia que deberían de merecer los mártires del 2002 o los de su gobierno, Carlos Fuentealba, Luciano Arruga, Mariano Ferreyra, entre tantos otros. LA EMOTIVIDAD POPULISTA Y LA POBREZA DEL “CUADRO” KIRCHNERISTA “Tienes razón en lo que dices, pero no me quites la emoción de haber sentido por primera vez que estoy junto al pueblo en un proyecto justo”. Al lado del supuesto “crecimiento de la militancia” (mérito que debería adjudicarse al proceso de revuelta abierto desde los años ’90 en resistencia a la política neoliberal del menemismo y no, como erróneamente se hace, a la resolución fallida del llamado “Argentinazo”, es decir al kirchnerismo), presenciamos paradójicamente una creciente pobreza de formación de los “cuadros” kirchneristas, cada vez más extasiados con el “sentir popular” y a la vez más alejados de lecturas económicas y políticas que den cuenta del proceso en curso. En el medio de tanto sentimentalismo han debido renunciar y ocultar hechos, lecturas, una realidad al fin que interfiere con esta especie de éxtasis populista. Nutridos de burdos programas televisivos del estilo “6, 7, 8”, “Televisión registrada” “Duro de domar”, y la sorpresiva revelación filosófica de José Pablo Feinmann, perciben una realidad cada vez más pobre y sesgada, mientras descartan sustanciosas fuentes de información de la realidad socio-económica de nuestro país. El precio de salvaguardar el sentimentalismo popular. EL LLAMADO A LA MILITANCIA “SENSIBLE”: HERENCIA PERONISTA Una crítica común de los kirchneristas es aquella según la cual los opositores seríamos insensibles ante este sentimiento popular. Como si el manejo de las masas y la opinión pública no obedeciera a otros patrones (manejo de los planes sociales, control de los medios masivos, frentes culturales, cooptación de artistas e intelectuales, etc.) ubican a la sensibilidad ante la opinión pública como la brújula de la corrección política (olvidando que regímenes tales como el fascista en Italia o el nacional-socialismo en Alemania contaron con mayor cantidad y más fervientes seguidores que el gobierno actual). Los kirchneristas esperan que la emotividad ajena contagie a quienes nos posicionamos políticamente a partir de un análisis económico-social, político e ideológico. Reducir el encuadre político a la “sensibilidad” fue otra depreciación del concepto de la nueva “militancia”. Si en otras épocas el militante se formaba con la impregnación de teorías políticas que hacían a su inclusión en determinados partidos o corrientes políticas, ahora los kirchneristas hacen un llamado a la militancia “sensible”. Sin duda alguna, este juego de identificaciones generado desde los medios y siempre abierto desde la amplitud de lo que se entiende como “peronismo”, trae lo que todo sentimiento de pertenencia: la soberbia del “sentir peronista” y la aversión al otro que amenaza la propia identidad. En la actualidad, es doloroso ver reeditada esa soberbia peronista en personas con las que en otros tiempos he compartido las calles. Para explicitar mejor de qué se trata este “sentir popular” basta pensar que los militantes setentistas que no apoyaron la vuelta de Perón en el ’73 debieron sufrir ensañadamente estas acusaciones. A pesar del designio macabro de la vuelta de Perón desenmascarado por Santucho en una publicación próxima a la asunción de Cámpora (estamos hablando del llamado “gran acuerdo nacional” para frenar la organización del movimiento obrero que venía en auge y la conformación, propiciada por el mismo Perón, de la Triple A para asesinar a los militantes más sobresalientes y generar una sentimiento de terror generalizado) los peronistas acusaban a los detractores de la vuelta de Perón de “gorilas” que no sabían comprender el “sentimiento popular”. Los peronistas (incluidos los nuevos militantes k) jamás hicieron una autocrítica de este error de percepción y un reconocimiento al acierto de las otras corrientes acerca de lo que habían anticipado con la vuelta de su líder. Por el contrario, generaron todo tipo de teorías disparatadas para intentar infantilmente justificar las maniobras fascistas de su máximo dirigente: la más conocida es la llamada “teoría del cerco” (donde Perón, como si de un lesionado cerebral se tratara, no habría estado al tanto de lo que acontecía). La teoría más burda de todas y que ofendía la inteligencia del resto de los militantes, aseguraba que José López Rega lo había “embrujado”, por lo que el viejo Juan Domingo se comportaba de una manera inesperada. Otro ejemplo de falta de comprensión del “sentir popular” fue la devoción al tío “camporita”. El bonachón “camporita” había habilitado a los militares chilenos las pistas del aeropuerto de Mendoza para que despegaran los aviones que fueron a bombardear el Palacio de la Moneda en Chile para derrocar al gobierno de Allende. El plan de exterminio a escala continental ya estaba en marcha, y el tío colaboraba con el imperio, por mal que les pese a sus partidarios. Los detractores eran entonces “intelectuales de café que no sabían comprender el sentir popular del movimiento”. Un sentir popular que derivó en la expulsión de los Montoneros de Plaza de Mayo y el posterior exterminio dirigido inicialmente por el propio Perón a los hijos adoradores de su figura. LA “PROGRESÍA” SE INSCRIBE EN EL PERONISMO El peronismo no es hoy en día una ideología, sino por sobre todas las cosas un movimiento de identificaciones. Un sentido de identidad que perdió hace mucho su correlato en postulados político-económicos que justifiquen esta malograda identificación. Los “peronistas”, basados en vagos conceptos de “justicia social”, congregaron en su seno a figuras de la ultraderecha como López Rega, Antonio Cafiero y ahora Mauricio Macri, y presenciamos ahora un curioso agregado - la clase media progresista (que en otros momentos albergaba sectores afín a la izquierda) - a este “colectivo” justicialista donde esta “progresía” parece haber encontrado el complemento de identificación necesario para sentirse en plenitud con el esnobismo y el repugnante sentido de integración y asistencialismo de las clases populares. Las ambigüedades relativas a los “derechos humanos” y las imprecisiones sobre la “distribución de las riquezas”, no parecen importar demasiado al lumpenaje progre que visita las villas a cambio de sueldos que le permitirán cumplir con la moda de extasiarse viajando al altiplano para conocer llamativas culturas y burgueses-hippies cosmopolitas. EL “SENTIR” PROGRE SE HUNDE EN SUS CONTRADICCIONES Quienes se emocionan con una “herencia peronista” familiar, quienes se emocionan con una indeterminada identificación con el “sentimiento popular”, o quienes simplemente se acercan al kirchnerismo por una afinidad de relaciones sociales con un grupo de amigos, pareja o lo que fuere, todas formas borrosas de adhesión a un proyecto político, cargarán con la responsabilidad de haber apoyado un gobierno que en un análisis económico irrefutable acentuó la brecha entre ricos y pobres. Una gran sensiblería recorre las capas medias. Una emoción que ya había salido a luz con la llegada de la Alianza y la simpática Sra. Meijide al gobierno argentino. Una progresía que posteriormente renovó sus aires optimistas con el arribo de un mestizo al gobierno de los EE.UU. que traía un programa de invasión a Afganistán y un apoyo incondicional al sionismo. Un sentimentalismo poco comprensible para los palestinos que recibían misiles en sus casas. Al igual que Kirchner tocándole la rodilla a Bush, Cristina abría la jornada tocando la campana en Wall Street y continuaba con la política de “estatización” de empresas, como se había hecho con Marsans, que no era más que un rescate de empresas privadas en quiebra. El 26 de diciembre pasado, el periódico Tiempo Argentino, como si la noticia no significara una muestra de sumisión al imperio, festejaba el visto bueno de Washington sobre el nombramiento de la ministra Garré que traía consigo la nominación de un militar ex carapintada del staff de capitanes de Aldo Rico. La línea de rescate capitalista se pone en evidencia en la política de los tercerizados, donde el gobierno hace uso de las patotas sindicales contra posibles desbordes de los reclamos obreros y el sindicalismo de izquierda. Una forma de contratos basura que se pone de manifiesto también para los “trabajos comunitarios” al que concurren alegremente los jóvenes k. Por desgracia, hoy en día el “sentir progre” implica una forma de inclusión en ciertos círculos pseudo-artísticos-alternativos. Al resultar irreconciliable con su postura volátil y su esnobismo asistencialista, comparten con la derecha posiciones críticas hacia los partidos o movimientos de izquierda que desenmascaran las políticas entreguistas del gobierno hacia los grandes capitales. En concreto evitan poner sobre el tapete quiénes han sido los principales beneficiarios del repunte financiero de los últimos años en nuestro país (no ciertamente las clases populares). Tampoco hablan de las ganancias acumuladas por los exportadores, los financistas, los industriales y los pulpos mineros (éstos últimos los preferidos aliados del matrimonio presidencial). El sólo poner sobre el tapete las cifras gananciales de esta oligarquía empresarial tiraría de una sola vez los argumentos a favor de la “distribución de las riquezas”. Se habla de la Ley de Medios Audiovisuales para democratizar las nuevas tecnologías de la información y evitar la monopolización de la comunicación pero se omite que el gobierno permitió que Telecom Italia pasará a tener el 58% de las acciones de Telecom Argentina, lo cual es visto por muchos analistas como una incipiente monopolización de las telecomunicaciones en nuestro país. Asimismo, al hablar de los derechos humanos, evitan hablar de la cantidad real de represores condenados. Una cifra ridícula (sólo 68 condenados – cifras oficiales) que devela la demagogia de la medida, dada la lista de 3500 represores identificados hace 25 años por la CONADEP, sin contar la enorme lista que se fue agregando en años posteriores y que incluye otro elenco interminable de varios miles de colaboradores civiles. Resumiendo, sabemos que menos del 2% de esos 3500 represores denunciados hace 25 años sufre hoy en día condena y menos del 1% lo hace en cárcel común. Porcentajes ocultos para los jóvenes k. Como si los militares ochentones fueran a irse de viaje de mochileros por el mundo, se les concedió a la mayor parte arresto domiciliario, no cambiando sustancialmente sus hábitos de vida previos a la condena. ACERCA DE LA IZQUIERDA Y EL CONFLICTO CON EL CAMPO Sin achacarle culpas, ciertamente la izquierda argentina no pudo captar a este sector progresista que antes tenía posiciones afines. El conflicto con el campo fue clave a la hora de que esta “progresía” de la que venimos hablando tomara posiciones. Aquellos sectores de la izquierda que por una particular lectura del conflicto decidieron incluirse en la protesta de la oligarquía campestre con la intención de beneficiar también a los pequeños y medianos productores, pagaron y pagarán políticamente este apoyo con un estigma difícil de sacar. Los que no se incluyeron activamente en el conflicto, pagaron el precio de ser agraviados dentro de la “izquierda intelectual que no se involucra en los conflictos”, cuando debieron haber aprovechado la coyuntura conflictiva para apostar decididamente por una vía resolutiva integral del problema del campo (no ligada a las retenciones sino al problema general de la explotación de tierras y cultivos) y el consecuente apoyo político a las consignas levantadas por los sectores campesinos no ubicados dentro de la falsa dicotomía “gobierno-campo” (por ej. el Movimiento Campesino de Córdoba, el MOCAFOR, sectores del MOCASE no alineados con el gobierno y los movimientos nucleados dentro de la llamada Vía Campesina) que no apoyaban ni al oficialismo ni a la burocracia especulativa de la Federación Agraria encabezada por las lamentables figuras de Alfredo De Angelis y Eduardo Buzzi. Esta falsa dicotomía gobierno-campo (sostenida también por la izquierda de la Federación Agraria) dejó el pasto hachado para la demagogia del gobierno, que aprovechó para camuflar las políticas retentivas, destinadas a “hacer caja” para el pago de la deuda externa (como incluso aceptaron figuras ligadas al Gobierno), como medidas “populares y distributivas” destinadas entre otras cosas a la “creación de escuelas”. Planteado en éstos términos, la batalla ideológica quedó balanceada a favor de la argucia del Gobierno agrupando todo el sector progresista que fue incapaz de hacer una lectura más profunda del conflicto. LAS CONSECUENCIAS DE SER KIRCHNERISTA - HACIENDO FUTURISMO Duros momentos de definición se avecinan para el militante K que se pregona defensor de los intereses populares y los derechos humanos. Si hasta estos momentos han logrado acomodarse en discursos “etapistas” de “dirección hacia el cambio” y “rescate de lo positivo” o del “mal menor”, los acontecimientos venideros serán para los kirchneristas un acorralamiento sin escapatorias a definiciones donde deberán sin lugar a ambigüedades definirse entre en el campo de la burguesía explotadora o de los derechos obreros, entre la justificación de la represión o la reivindicación de la protesta, entre las patotas sindicales afines al gobierno o la construcción de bases organizativas del poder popular. Si hasta ahora “ser k” resultaba una chapa simpática gratuita, sin costo político ni definición alguna, el devenir exigirá tiempos de disquisición, donde no habrá mayores escapes de indefinición para el “militante” K que, a su pesar, deberá olvidarse de los sentimentalismos populistas y comenzar a jugar de verdad en política. Porque la maraña de prebendas clientelistas está fraguando, a pesar del probable éxito del oficialismo en las próximas elecciones, y nuevos aires están oxigenando las capas del movimiento obrero, ya harto de discursos y pocos cambios. Si hasta el momento el ser kirchnerista resultaba ser la veta más “socializante” en ciertos círculos, serán estos híbridos k quienes se pondrán más en aprieto que cualquier otro, justamente por mantener posiciones etéreas. Ya pasan hoy un momento de incomodidad. El asesinato de Mariano Ferreyra, las fotos presidenciales con la patota de Pedraza y la campaña de Cristina de criminalización del Partido Obrero, dificulta a los kirchneristas escabullirse bajo los argumentos que se podrían caracterizar como una reedición de la “teoría del cerco” de los ’70, visto que no se trata sólo del “entorno” de Cristina, sino de ella misma. Porque no se trata de “desviaciones particulares” (como Boudou o Moyano) como intentarán presentar los seguidores k, sino de una política del gobierno central. El giro a la derecha se hace aún más marcado en éste segundo gobierno k y la propaganda oficialista empezará a hacer agua frente a las políticas económicas de inflación, reducción del salario y consiguiente aumento de la pobreza. Las causas impuestas por la propaganda oficialista que consisten en la culpabilización del empresariado por la inflación (aumento de precios lanzado en realidad desde el mismo gobierno para burlar el aumento salarial), decaerán ante la evidencia más abrumadora. Y si algo no envidiaremos los opositores de izquierda, será la difícil situación en la que se verán envueltos estos militantes sui generis que deberán, a su pesar, definirse partidarios de la política patoteril de la burocracia sindical o de la policía represora del gobierno (haciendo ellos sí el “juego a la derecha”), o definirse decididamente con la oposición de las bases, lo que implicará el costo de alejarse del gobierno y eventualmente perder alguna beca en “proyectos comunitarios”. Días antes del crimen de Mariano, Cristina había sido fotografiada con la patota de Pedraza y días después desató ella misma una campaña pública de criminalización del Partido Obrero, instando a su persecución judicial y difamación mediática. La progresía kirchnerista hizo oídos sordos y decidió hacer de cuenta que nada había pasado. Llegarán momentos de definición donde las exigencias de las bases superarán las perspectivas de estos militantes kirchneristas que no tienen por qué militar porque el gobierno es el “máximo que la sociedad tolera”. De esta manera los seguidores k quedarán al margen de las reivindicaciones, proponiendo salidas regresivas para no contrariar al gobierno. Gran complicidad con los opresores les espera al ingenuo y al oportunista militante k. Querido kirchnerista, no eres simplemente un ilusionado con la realidad actual, un optimista que visualiza cambios por venir. Mucho has renunciado bajo el argumento de “no hacer el juego a la derecha”. Hay varias cuestiones por las que cargarás moralmente por apoyar este gobierno “nac & pop” y claudicar traicionando los derechos más básicos que te vanaglorias defender: Embanderado en los Derechos Humanos, no te vi marchando ante el asesinato de Mariano Ferreyra, un militante obrero de 23 años asesinado brutalmente Dejé de verte exigir la aparición con vida de Jorge Julio López No te vi protestar por la cobarde entrega del gobierno argentino de seis dirigentes campesinos al gobierno paraguayo donde permanecen detenidos sufriendo todo tipo de violaciones a los derechos humanos. No te vi protestar por la detención de Roberto Martino, que denunció los crímenes de Israel contra el pueblo palestino y continúa detenido. No te vi protestar por la represión dirigida por la Policía Federal de Aníbal Fernández en Villa Soldati No te escuché decir nada sobre los 1300 casos de muertes documentadas causadas por represión, gatillo fácil y tortura durante el gobierno kirchnerista. Un cifra ampliamente mayor que la del último gobierno de Menem. Fiel a los intereses obreros que pretendes defender, no te vi desenmascarar a la burocracia sindical entregadora y sus colaboradores en el gobierno, sino por el contrario ocultarla No te vi denunciar como en otros tiempos el fraudulento pago de una deuda externa ilegítima e ilegal. Un pago que nos coloca eso solo como colonia tercermundista aceptando y pagando cifras dibujadas por el Club de París a costa del hambre de nuestro pueblo. No te vi protestar por el asesinato de Roberto López, miembro de los qom, ni protestar por la usurpación de las tierras a los pueblos originarios. No te vi protestar por la entrega de la minería a capitales extranjeros ni por las escandalosas fotos amorosas de la presidenta con los directivos de la Barrick Gold. No te vi protestar por el veto presidencial del 82% móvil, un derecho que en otros tiempos habrías defendido. Tampoco te vi protestar por el vaciamiento del ANSES (fondos usados para solventar la campaña y las prebendas electorales) que dejará sin fondos de jubilación a miles de personas. No te vi protestar por el pedido de “asistencia técnica” al FMI que hizo el ministro Boudou como hizo Cavallo y Roque Fernández en los ’90. No te vi protestar por la manipulación de los índices del INDEC y la mentira oficial sobre las subas inflacionarias y los aumentos salariales. Kirchneristas, lo digo con mucho dolor, en el pasado reciente hemos compartido opiniones y posiciones con muchos de Uds. (con muchos otros nunca), pero de aquí en adelante tomamos caminos divergentes. FUENTE: http://www.deigualaigual.net/es/actualidad/argentina/4989-los-kirchneristas-cada-vez-mas-lejos-del-pueblo