elangelo
Usuario (Venezuela)
Herederos de grandes imperios signados por la fatalidad: demasiado jóvenes, demasiado ricos… El infortunio y la fatalidad signaron sus promisorias vidas. Herederos de fortunas hechas a lo largo de hasta tres generaciones, han sorprendido al mundo con sus absurdas muertes ocurridas en circunstancias tristes y extrañas que han llenado de luto a sus acaudalados padres. La sorprendente muerte de Pietro Ferrero heredero de la fortuna más grande de Italia, ligada al negocio de los bombones del mismo nombre y de marcas como Nutella nuevamente recuerda la extraña naturaleza del destino. A los 48 años, tras un accidente cuando conducía su bicicleta, dejó atrás una fortuna valorada en 9200 millones de dólares. En 1973 Alexander Onassis otro promisorio heredero muere en un accidente de aviación a los 23 años, su muerte sumió en el dolor a su familia en especial a su padre, Aristóteles Onassis, dueño de un imperio naviero en Europa y de una interminable lista de propiedades alrededor del mundo, destaca entre sus propiedades la isla Skorpios, comprada para sepultar el cuerpo de su amado hijo varón. Nunca se recuperaría de ese golpe. Dieciséis años después, el 16 de noviembre de 1988, víctima de la depresión y la fragilidad emocional Christina Onassis, hermana mayor de Alexander, a los 38 años aparece muerta en una tina en una residencia de amistades que la alojaban en Buenos Aires Argentina. El infortunio y la tragedia acechaba nuevamente a la familia más poderosa de Grecia. Christina había heredado mil millones de dólares, 40 barcos petroleros, 12 cargueros, oficinas en Londres y Atenas, , una residencia en Paris y el edificio de 50 pisos en la Quinta Avenida de Nueva York, más 1900 carpetas con documentos de otras propiedades. Sin embargo todas sus riquezas no pudieron darle el único bien que la hubiera salvado: la felicidad. Corrían los años setenta cuando la revista Fortune nombró a John Paul Getty, magnate del petróleo y fundador de la Getty Oil Co., como el hombre más rico de Estados Unidos. Pero la historia de los Getty es la cruda prueba de que, a pesar de lo que se dice, el dinero no da la felicidad. John Paul III, nieto del magnate vivía en un castillo en Italia con su madre, cuando al llegar a los 16 años fue secuestrado por terroristas mafiosos que pidieron un rescate de elevadísima cuantía, por tratarse del heredero del hombre más rico del mundo. Al respecto su abuelo y patriarca del imperio petrolero, declaró que no pagaría rescate porque si lo hacía tendría que prepararse a seguir pagando ya que el era abuelo de catorce nietos más. Pasado un mes recibieron noticias del joven secuestrado cuando a las oficinas de un periódico de la capital llegaba una oreja arrancada al desafortunado heredero. Luego de esto su abuelo reaccionó pagando un rescate millonario que trajo de vuelta al infeliz John Paul III a su hogar con heridas físicas y psicológicas que lo llevarían al borde de la muerte por abuso de sustancias y que lo condenarían a la discapacidad en una silla de ruedas. En febrero de este año su trágica vida llegaba a su fin, tenía 54 años. En Venezuela se recuerdan los trágicos sucesos que vivieron las hijas de Renny Ottolina, Rina, Rhona y Rena, quienes fueron secuestradas el 19 de noviembre de 1969 por hombres armados con ametralladoras cuando eran llevadas al colegio. Los secuestradores dejaron una nota con el chófer con los detalles del pago del rescate y la advertencia de no llamar a la policía. Ottolina siguió las instrucciones de los secuestradores y las niñas fueron entregadas al día siguiente en un sitio indicado mediante una llamada telefónica. Ottolina declaró más tarde que pagó Bs. 400.000 en billetes de cien bolívares sin marcar. Por este caso fue enjuiciado el guerrillero Federico Bottini Marín, quién más tarde escapó para luego secuestrar un avión de Avensa (aerolíneas venezolanas), con destino a La Habana en el año de 1973. La tragedia no abandonaría a las herederas de Ottolina pues ese mismo año sufrirían un accidente de automóvil en España, en un auto conducido por el actor español Quique Herreros ; Rhona y Rena salieron ilesas mientras que Rina tuvo que ser hospitalizada por las heridas. Posteriormente el destino le reservaba a Rhona una cruel demostración; en extrañas circunstancias en el año de 1974 la médula espinal se le partió en dos cuando en un accidente absurdo Rhona se lanzó de clavado sobre la parte llana de una piscina.que la dejaría hemipléjica de por vida. Fuente: http://noticiaaldia.com/2011/04/herederos-de-grandes-imperios-signados-por-la-fatalidad-demasiado-jovenes-demasiado-ricos%e2%80%a6/