elandroideparanoide
Usuario (Argentina)
Guia del Autoestopista Galactico Douglas Adams Título original: The Hiker’s Guide to the Galaxy Traducido por: Benito Gómez Ibáñez © 1979 by Douglas Adams and Pan Books, Londres © Editorial Anagrama S.A. P. de la Creu 58, Barcelona Depósito Legal B.10541-1991 R5 10/99 L El argumento es que la tierra es inesperadamente demolida por unos seres aliénigenas llamados vogones para construir una nueva autopista hiperespacial. Arthur Dent, que es un humano, y que ese mismo día ha visto como demolian su propia casa los del ayuntamiento porque se interponia en la construcción de una autopista, pero según se va desarrollando la trama esto para este Señor, no ha hecho más que empezar, y la galaxia a la que es transportado por su amigo Ford Prefect que es un alienigena afincado en la tierra y que en el último momento lo teletransporta con un aparatito de esos que vemos en las pelis de ciencia ficción a una de las naves vogonas, precisamente a la del Capitán Vogón, que los expulsará de la nave y los lanzará al espacio donde serán recuperados por la nave Corazón de Oro, que ha robado el Presidente de la Galaxia Zaphod Beebleborx, un pirata ezquizoide de dos cabezas y que está emparentado con Ford Prefect, también tenemos un robot depresivo llamado Marvin, y como no tiene que haber una chica, pues la hay. Y no sigo más, solo deciros que merece la pena leer este libro es mágnifico, sobre todo a los aficionados a la ciencia ficción le vendrá de perlas y disfrutarán como enanos. El autor es Douglas Adams, este escritor fue el creador de toda una serie de manifestaciones diversas y contradictorias de este libro, que salió a la luz por primera vez en forma de novela radiofonica. Tras el rotundo éxito de la radio novela, el autor la convirtió en libro, y más adelante participó en las adaptaciones de la misma a series televisivas y teatrales, un juego de ordenador, comics y toallas de baño. Marvin es un androide paranoide antes de que entre en escena la linea es: "Ok Computer" link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=n_sZD7ZnWvc del post de capitanperico: http://www.taringa.net/posts/videos/120879/Marvin-El-AndroideParanoide.html Libro en PDF: http://www.reloco.com.ar/Douglas%20Adams%20-%20Gu%EDa%20del%20Autoestopista%20Gal%E1ctico.pdf
Una charla sobre la muerte de los blogs I. Hace unos cuantos meses me llamó a casa Luis Rull, uno de los organizadores del EBE 2008, para invitarme a dar la charla final, la que cerraría el evento. Como Luis es muy previsor, me llamó en abril o en mayo; hace muchísimos meses. Y posiblemente lo hizo de esta manera, tan anticipada, porque sabe que únicamente digo que sí a las propuestas remotas. Digo que sí a cualquier cosa que me propongan de aquí a seis meses, porque me resulta muy complicado encontrar una excusa creíble. No puedo decir “lo lamento, Luis, dentro de seis meses voy a estar engripado, o me va a doler mucho la muela”. Yo estoy programado para la mentira automática, para la excusa contra reloj. Estoy muy capacitado para explicar por qué no fui a donde había prometido ir, o por qué no iré a tal compromiso mañana, o el sábado próximo. Pero no se me ocurre nada cuando Luis Rull me dice que tengo que hacer algo seis meses más tarde. También le dije que sí (debo ser sincero) porque con Cristina teníamos la necesidad —urgente— de regresar a un restaurante de Sevilla que se portó muy bien con nuestros estómagos el año pasado. Entonces, como el 16 de noviembre era una utopía, algo lejano y confuso al final del calendario, acepté la invitación de Luis. Lo hice en abril, y me quedé muy tranquilo. Después, como pasa siempre, llegó el verano. Viajé; me relajé. Me olvidé completamente del compromiso asumido con Luis Rull. Entonces una tarde, una tarde espantosa de hace mes y medio, recibí un correo en el que Luis me pedía un título y una síntesis para la conferencia, porque había que empezar a hacer difusión. Ese correo me tomó por sorpresa. Yo no tenía la menor idea de lo que me estaba hablando Luis. No tenía la menor idea de quién era Luis. Por suerte el Gmail guarda las conversaciones, y entonces, investigando un poco (es decir que escribí “rull” en el buscador), descubrí que siglos atrás, en un lejano país, yo le había dicho que sí a algo a este buen hombre. Y ese algo tenía que ver con un esfuerzo muy complicado, tendiente a salir de casa, ponerme un pantalón largo, peinarme… Un compromiso inminente, además, que ahora sí yo estaba dispuesto a cancelar con las excusas automáticas de toda la vida. Me dispuse entonces a escribirle a Luis, para contarle un gravísimo problema con mi abuela materna (iba a usar palabras muy técnicas, como glaucoma y neuropatía), pero mi mujer, que siempre está ahí cuando yo estoy a punto de mentir, me recordó que en Sevilla estaba ubicado aquel restaurante donde servían esos boquerones tan ricos que nunca pudimos olvidar. Y aquí estoy, entonces: dando una charla. Cuento esta intimidad (como prólogo) porque ustedes tienen derecho saber que van a escuchar a un tipo que está sentado acá por gula, en primer término; y por la pereza que causa decir que no a los compromisos lejanos. Dicho esto, hablemos por fin de la inminente muerte del blog. II. El día 2 de junio del año 2005, en Estados Unidos, asesinaron por primera vez a un blogger. Como en esos tiempos los blogs todavía estaban de moda (ni Twitter ni Facebook habían dicho presente) entonces la noticia apareció en la prensa. Y yo la conté también en Orsai, en una historia llamada Los bloggers muertos no van al cielo. En aquellos días de 2005 los blogs todavía eran una especie de revolución. La prensa los adoraba, les inventaba virtudes. Como por ejemplo la virtud de resolver un crimen. Hoy ya no ocurre esto. Si por ejemplo mañana asesinaran a un blogger, la prensa no se haría eco del asunto. Porque los blogs han dejado de estar de moda. Hoy habría que dejarse asesinar en Facebook, para que apareciera la cuestión en los periódicos. Y justamente de este asunto trata esta breve charla. De la esperada, y necesaria, muerte de los blogs. De la paulatina, y mucho más necesaria, muerte de los blogueros. Para empezar, quiero decir que yo no creo (y lo digo con la mano en el corazón) que ninguno de ustedes sea bloguero, ni tampoco blogger. Tengo pensado hablar muy mal de toda esa gente, y quiero congraciarme con el público antes de comenzar. Ustedes, para mí, no son blogueros, ni son bloggers. Las dos palabras son horribles, pero en castellano suena todavía peor. Blogger por lo menos tiene doble consonante, y eso le da un cierto lejano (y falso) prestigio. Pero bloguero, en español, se parece a un insulto tropical. No me cuesta sospechar a una madre cubana, o dominicana, diciéndole así al vago de su hijo: —¡Pero no sea usted bloguero, hijo mío, levántese y vaya a trabajar! La sensación que da la palabra bloguero, y también blogger, es la de una persona que no ha encontrado todavía qué tiene para decir en Internet. Es una palabra hueca, vacía de oficio. Una palabra desapasionada y triste. Hace ya bastante tiempo creí descubrir que la primera gran división entre los usuarios que utilizan la herramienta blog es la siguiente: por un lado, había personas que utilizaban la herramienta llamada blog por una razón puntual (la necesidad es anterior a la emergencia); y por el otro lado, había personas que poseían un blog pero todavía no sabían para qué lo necesitaban (la emergencia, anterior a la necesidad). En el primer grupo (el minoritario) siempre fue un error conceptual llamar a estos usuarios "bloggers". Se llaman, cada uno, del modo que se llamaban antes de utilizar un blog: poetas, informáticos, estudiantes, periodistas, estudiantes de periodismo, fotógrafos, retocadores de fotografías, columnistas, monologuistas, narradores, arquitectos, novelistas, humoristas gráficos, etcétera. En el segundo grupo (que hasta ayer era el mayoritario) sí hacía falta una definición. Y entonces "blogueros", o "bloggers", pudo ser una de ellas. Se trataba de personas que utilizan las herramientas porque existen las herramientas. Ya después verían qué hacer con ellas. Como ocurre ahora con otras modas. Por eso digo que nadie, en esta sala, es un bloguero. Estoy seguro de que todos ustedes tienen algo para decir, algo para ofrecer, algo interesante para generar en Internet. La mayoría de ustedes genera contenidos. Y si hoy están aquí, es porque supongo que les gusta hacer lo que hacen. Y me imagino que así lo vienen haciendo desde mucho antes de la aparición de Internet. A mí me pasa un poco lo mismo: soy escritor desde los nueve años, porque ésa fue la edad con que escribí mi primer cuento a máquina y alguien lo leyó. Y soy periodista desde los trece, porque a esa edad me publicaron una crónica de mil quinientos caracteres —sobre básquet—en el diario de Mercedes. Desde que tengo memoria, cuando me preguntaban cuál era mi oficio yo decía escritor, o decía periodista. Así lo dije a los 15 años, a los 17, a los 23 y a los 30; siempre con la misma seguridad, con la convicción de no estar mintiendo. Desde hace un cuarto de siglo vengo utilizando (para escribir mis cuentos y mis crónicas) las diversas herramientas de escritura que me proponen los tiempos: lápiz, cuaderno; tiza, pizarrón; bolígrafo, carpeta; máquina de escribir, folio A4; máquina de escribir eléctrica, folio carta; ordenador 286, wordperfect 5.0, formulario contínuo, impresora de chorro. Etcétera. Nunca, en todo ese tiempo, a nadie se le ocurrió bautizarme cuadernero, ni pizarronero, ni carpetero, ni olivetero, ni wordperfectero, ni impresor de chorretero. El siglo veinte era maravilloso: no importaba dónde escribieras, ni en qué soporte; siempre serías un escritor. III. Pero a finales del año 2003, intentando mantener mi equilibrio cotidiano con el progreso, empecé a escribir una novela online, y en lugar de utilizar un cuaderno, o una pizarra, o un bolígrafo, o una olivetti… utilicé un blog. Desde ese día suena el teléfono en casa y la gente pide hablar con un bloguero. Desde entonces sale mi nombre en la prensa precedido por la palabra blogger. Y me hacen preguntas sobre blogs, y no sobre lo que escribo. Y me pagan para que componga blogs, sin importar lo que en ellos redacte. Y me invitan a dar charlas en el Evento Blog, con todo pagado, y me alojan en un hotel fantástico, y me dan de comer. Es decir, una vida de mierda. Años enteros, quemándome las pestañas para ser un escritor, o por lo menos un cronista de mi tiempo, un observador de la realidad que redacta cuentos en la bohemia de la noche; y a la mitad de ese camino maravilloso viene alguien y me pone en el lomo una etiqueta absurda que, hace ya cinco años, estoy intentando despegarme de la espalda. Bloguero. Y las preguntas ya no son “cuál será tu próxima novela”, o “qué nuevo cuento está usted pensando ahora señor Casciari”. No señor. Las preguntas son: “¿Es tuyo el blog del perro que habla?” o también: “¿Tenés pensado abrir otro blog?”. Durante los primeros dos años, como un estúpido, contesté estas preguntas porque suponía que se trataba de una cuestión pasajera. Pero al tercer año, en el 2006, me cansé de recibir siempre los mismos cuestionarios de la prensa, y de contestar idénticas preguntas en las radios. También en Orsai hablé alguna vez sobre ese tema, en un artículo llamado Los problemas de evitar el copy-paste. La prensa no quería de mí respuestas originales, sino frases corrientes que certificaran “la revolución de los blogs”. Aquello era el año 2006, y todavía en los periódicos a alguien le interesaba esta revolución. Cada vez a menos periódicos, es verdad, pero todavía quedaba alguno. Toda la catarata de medios que años atrás me insultaba por teléfono llamándome bloguero, de a poco empezaba a mermar. En 2004 la prensa empezó a apostar por la tendencia, y la llamó justamente así: “La revolución de los blogs”. Pero en 2006 las cosas cambiaron un poco para bien, y entonces la palabra ya no era revolución, sino fenómeno. Se corrigió el primer error y se llamó a la cosa “El fenómeno de los blogs”. En ese año empecé a sentirme un poco mejor, porque entendí que el asunto había empezado, lentamente, a pasar de moda. Muy pocos se dieron cuenta de la diferencia entre esas dos palabras. Pero yo lo noté enseguida, porque estaba esperando que ocurriese la debacle. Supe que era un muy buen síntoma que algo pasara de ser una Revolución a ser un Fenómeno. Era como si, de repente, el Che Guevara, a punto de libertar Cuba del yugo capitalista, decidiera unirse a un circo ambulante y disfrazarse de payaso. Los blogueros ya no eran revolucionarios, sino fenómenos. Lo decía la prensa. Y entonces el blog, esa palabra tan espantosa, comenzaba felizmente a morir junto a su incesante ejército de blogueros. Desde hace un año, o un poco más, toda la gente que se autodenominaba bloguero, o blogger (es decir, aquellos que no habían tenido la suerte de conseguir un oficio dentro de Internet) se pasaron alegremente a las nuevas tendencias en boga. Se está produciendo ahora mismo esa desbandada. Gracias a dios, la gente que no tiene nada para decir ahora lo dice en Twitter y en Facebook. ¡Ah, qué tranquilidad, qué descanso! Ya no son blogueros, sino twiteros o algo parecido. Gracias a dios y a la virgen santa, los medios de comunicación tradicionales empiezan a hablar ahora de “La revolución de la Web Social” y ha dejado de preocuparse por los blogs, ha dejado de generar titulares, ha dejado de importarle el asunto, ese asunto que dos años antes era capaz de solucionar hasta los crímenes que ocurrían en California. Ahora, según la revista Wired, un pasquín ridículo pero muy prestigioso, los blogs son una moda del año 2004. Me alegro muchísimo, de verdad. De aquí a uno o dos años, quedarán en pie únicamente los blogs de las personas que tengan algo para decir; pero rebautizados como lo que al fin y al cabo son: páginas y sitios en Internet. El blog perderá su nombre técnico, perderá su contrapeso revolucionario, será una costumbre natural para los que tengan cosas que decir, cosas que hacer, cosas que ofrecer en la Red. El objetivo de esta breve charla, que ahora concluye, ha sido hacer una apuesta a corto plazo. Y me reafirmo en ella. Apuesto a que morirá —en uno o dos años, como mucho— la noción de que un blog es un género, porque esto le ha hecho mucho mal a la creación natural de contenidos. Un blog es una herramienta de trabajo, nada más. Y no es revolucionaria ni es fenomenal. Es útil para el que tenga algo que decir. Para lo demás, habrá siempre nuevas modas. De aquí a dos años, si Luis Rull y sus socios me invitan, estaré otra vez en esta sala, y seguramente también estarán aquí ustedes, que no son blogueros sino generadores de contenidos, y entre todos haremos el velatorio del blog, el duelo del blog. Festejaremos su muerte mediática y su nacimiento real. Y un rato después, sin lastres, sin presiones, sin revoluciones tecnológicas, nos pondremos a trabajar, como siempre, en nuestras obsesiones primarias. A trabajar y a mejorar nuestros oficios de fotógrafos, divulgadores, profesores, escritores, periodistas, poetas, informáticos, arquitectos, estudiantes, humoristas, diseñadores, empresarios, monologuistas y comunicadores. Apuesto a la muerte de la herramienta en manos de revolucionarios, y de fenómenos, y de la manipulación de los modernitos sin oficio conocido. Apuesto a la normalización y a la costumbre. Apuesto a que, una vez desaparecido el san benito de la revolución, el formato surgirá con tanta fuerza que será invisible, útil y cotidiano. Apuesto a que entonces sí, por fin, prevalecerá el talento. Fuente: http://orsai.es/2008/11/una_charla_sobre_la_muerte_de_los_blogs.php
Diez Mitos Sobre Las Armas Nucleares Por David Krieger y Angela McCracken*, Julio 7 de 2003 Traducción de Rubén Arvizu** Las armas nucleares fueron necesarias para derrotar al Japón en la Segunda Guerra Mundial. Se cree generalmente, en particular en Estados Unidos, que el uso de armas nucleares contra las ciudades japonesas de Hiroshima y de Nagasaki fue necesario para derrotar al Japón en la Segunda Guerra Mundial. Ésta no es, sin embargo, la opinión de las principales figuras militares de E.E.U.U. en la guerra, incluyendo a los generales Dwight Eisenhower, Omar Bradley, Hap Arnold y el almirante William Leahy. Por ejemplo, el general Eisenhower, quien fue Comandante Supremo Aliado durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde presidente de E.E.U.U., escribió " Había estado consciente de sentirme deprimido, y así expresé [ al Secretario de Guerra Stimson ] mis graves dudas, primero en mi creencia de que Japón ya estaba derrotado y que la bomba era totalmente innecesaria, y en segundo lugar porque pensé que nuestro país debía evitar la opinión negativa del mundo por el uso de tal arma. Estaba seguro de que tal medida ya no era necesaria para salvar vidas norteamericanas. Japón, en ese momento, buscaba una cierta forma de rendirse que salvara el honor nacional". No solamente fue innecesario el uso de la fuerza nuclear, su fuerza destructiva era excesiva, dando por resultado más de 220.000 muertes antes de finalizar 1945. Las armas nucleares previnieron una guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Mucha gente cree que la neutralización nuclear durante la Guerra Fría evitó que las dos superpotencias fueran a la guerra una contra la otra, por el miedo mutuo a la destrucción total . Aunque es verdad que las superpotencias no ocasionaron una guerra nuclear durante la Guerra Fría, hubo muchas confrontaciones que estuvieron peligrosamente cerca de la guerra nuclear, la más prominente fue la crisis en 1962 de los misiles cubanos. Hubo también muchos otros conflictos mortales y "aproximaciones" causadas por las superpotencias en Asia, África y América Latina. La guerra de Vietnam, que tomó la vida de varios millónes de vietnamitas y más de 58.000 norteamericanos, es un ejemplo clásico. Estas guerras hicieron que la supuesta paz nuclear fuera sangrienta y mortal. El estar al acecho era el peligro constante de un intercambio nuclear. La Guerra Fría fue una era excesivamente peligrosa y la raza humana fue muy afortunada al haber sobrevivido sin sufrir una hecatombe nuclear. Las amenazas nucleares han desaparecido desde el final de la Guerra Fría. Con el fin de la Guerra Fría, mucha gente creyó que habían desaparecido las amenazas nucleares. Mientras que la naturaleza de tales amenazas ha cambiado, están lejos de desaparecer o aún de disminuir perceptiblemente. Durante la Guerra Fría, la amenaza más grande era la de un intercambio nuclear masivo entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Con el fin de la Guerra Fría, una variedad de nuevas amenazas nucleares ha emergido. Entre éstas están los peligros siguientes: * Aumento de posibilidades de que armas nucleares caigan en manos de terroristas que no vacilarían en utilizarlas; * Guerra nuclear entre la India y Paquistán; * Políticas del gobierno de los E.E.U.U. para hacer armas nucleares más pequeñas y manejables; * Uso de armas nucleares por accidente, particularmente por Rusia, cuyo sistema de detección temprana está en pleno deterioro; * Adquisición de armas nucleares por otras naciones, tales como Corea del Norte, que puede verlas como un "ecualizador" en contra un estado más poderoso Estados Unidos necesita las armas nucleares para su seguridad nacional. Hay una creencia casi general en Estados Unidos de que las armas nucleares son necesarias para defender al país contra estados agresores. Sin embargo, la seguridad nacional de E.E.U.U, sería mejor si la nación americana tomara un papel líder para intentar eliminar las armas nucleares en todo el mundo. Las armas nucleares son las únicas que podrían destruir realmente a Estados Unidos, y su existencia y proliferación amenazan su seguridad. Continuar el despliegue de armas nucleares y la investigación por Estados Unidos sobre artefactos nucleares más pequeños y manejables, combinado con una política extranjera más agresiva, hace que muchas naciones débiles se sientan amenazadas, Ese es el caso de Corea del Norte, la posición norteamericana puede instigar la proliferación de las armas nucleares. La continua confianza en las armas nucleares por parte de Estados Unidos está dando el ejemplo incorrecto al mundo, y pone en peligro al país más bien que protegerlo. Estados Unidos tiene poderosas fuerzas militares convencionales y estaría más seguro en un mundo sin armamentos nucleares. Las armas nucleares hacen que un país sea más seguro. Es creencia común que las armas nucleares protegen a un país disuadiendo el ataque de agresores potenciales. Amenazando con la venganza masiva, argumentan los defensores de esta política, las armas nucleares evitan que un atacante comience una guerra. Por el contrario, las armas nucleares están minando la defensa de los países que las poseen al proporcionarles un falso sentido de seguridad. Mientras que la disuasión puede proporcionar un cierto sentido psicologico de seguridad, no hay garantías de que la amenaza de la venganza total tendrá éxito en la prevención de un ataque. Hay muchas formas en las cuales la disuasión podría fallar, incluyendo malentendidos, comunicaciones fallidas, líderes irracionales, cálculos erróneos y accidentes. Además, la posesión de armas nucleares aumenta los riesgos del terrorismo, de la proliferación y de la aniquilación nuclear en última instancia. No hay líder bastante maniático para utilizar las armas nucleares. Mucha gente cree que la amenaza de usar las armas nucleares puede continuar indefinidamente como medio desuasivo porque no hay líder lo bastante maniático para realmente utilizarlas. Desafortunadamente, ya se han utilizado y es probable que la mayoría, si no todos los líderes que poseen estas armas, bajo ciertas condiciones, podrían utilizarlas. Los líderes de E.E.U.U., considerados por muchos como altamente racionales, son los únicos que han usado armas nucleares en una guerra, en Hiroshima y Nagasaki. Aparte de estos dos bombardeos, han existido varias ocasiones en que ha estado muy cercana la posibilidad de usar armas nucleares. La disuasión nuclear se basa en una amenaza creíble de aniquilación total, y esto ha sido constante durante el período de la post-guerra. La actual política de E.E.U.U. demanda el uso de armas nucleares en respuesta a un ataque con armas químicas o biológicas contra E.E.U.U., sus tropas o aliados. Una de las premisas del argumento de E.E.U.U. para la guerra preventiva es que otros líderes estarían dispuestos a atacar a la nación americana con armas nucleares. Las amenazas entre la India y Paquistán proporcionan otro ejemplo de llevar la situación al extremo que podría desencadenar una guerra nuclear. Global e históricamente, los líderes políticos han hecho su mejor esfuerzo para probar que utilizarían las armas nucleares. Si se asume que no lo harían entonces parecerían imprudentes. Las armas nucleares son un método rentable de defensa nacional. Algunos aseguran que las armas nucleares, con su alta producción de energía explosiva, ofrecen la ventaja de una defensa eficaz con una inversión mínima. Ésta es una razón de la investigación actual sobre armas nucleares tácticas de bajo costo, que serían percibidas como más usables. Sin embargo para 1996, el costo de la investigación de armas nucleares, su desarrollo, prueba, despliegue y mantenimiento, excedió los 5,5 trilliones de dólares, según un estudio de la institución Brookings. Con avances en tecnología y energía nucleares, los costos y las consecuencias de una guerra nuclear serían inmensurables. Las armas nucleares están bien protegidas y hay pocas posibilidades de que los terroristas pudieran apoderarse de una. Mucha gente cree que las armas nucleares están bien protegidas bien y que la probabilidad de que los terroristas obtuvieran estas armas es casi nula. Sin embargo, con el fin de la Guerra Fría, la capacidad de los rusos de proteger sus fuerzas nucleares ha declinado peligrosamente. Además, un golpe de estado en un país con armas nucleares, como Paquistán, podría conducir al gobierno resultante a proporcionar tal armamento a los terroristas. En pocas palabras, entre más armas nucleares haya en el mundo, mayor es la posibilidad de que caigan en las manos de terroristas. El mejor medio para evitar que eso ocurra es reducir drásticamente su número e instituir inspecciones y controles internacionales en todas las armas nucleares hasta que éstas puedan ser eliminadas. Estados Unidos está actuando para satisfacer sus obligaciones nucleares del desarme. La mayoría de los ciudadanos de E.E.U.U. creen que su país está actuando para satisfacer sus obligaciones nucleares del desarme. De hecho, por más de 30 años, Estados Unidos no ha podido cumplir con sus obligaciones bajo el artículo VI del Tratado de la No Proliferación Nuclear que requiere esfuerzos de buena fe para alcanzar el desarme nuclear. Estados Unidos no ha ratificado el Tratado Comprensivo de Disminución de Pruebas y se han retirado del Tratado Antibalístico de Misiles. El Tratado Estratégico de Reducciones Ofensivas de 2003 (SORT) con Rusia retira las armas nucleares estratégicas del despliegue activo, pero no tiene ninguna provisión para la verificación o las reducciones sistemáticas y no se adhiere al principio de la irrevocabilidad convenido en 2000 en la Conferencias de la Revisión del Tratado de la No Proliferación. El tratado busca la máxima flexibilidad para el rearme más bien que reducciones irreversibles en armamentos nucleares. Las armas nucleares retiradas del servicio activo serán puestas en almacenaje donde podrían ser realmente más vulnerables al hurto de los terroristas. En el año 2012, el tratado terminará a menos que se prorrogue. Las armas nucleares son necesarias para combatir amenazas de terroristas y de "estados criminales." Se alega que las armas nucleares son necesarias como protección contra terroristas y "estados criminales. " Con todo, las armas nucleares, utilizadas para la disuasión o como armamento ofensivo no son eficaces para este propósito. La amenaza de la fuerza nuclear no puede actuar como impedimento contra terroristas porque no tienen un territorio para tomar represalias contra ellos. Por lo tanto, no prevendrían a los terroristas de atacar un país por el miedo de la venganza nuclear. Las armas nucleares tampoco pueden ser confiadas como impedimento contra "estados criminales" porque sus respuestas a una amenaza nuclear pueden ser irracionales y la disuasión se basa en la racionalidad. Si los líderes de un "estado criminal" no utilizan la cordura para calcular las consecuencias de un ataque nuclear de castigo, la disuasión puede fallar fácilmente. Como armamento ofensivo, la fuerza nuclear solamente asegura la enorme destrucción de tropas, civiles y el ambiente. Tal vez aniquile a un "estado criminal", pero la fuerza usada sería indiscriminada, desproporcionada y altamente inmoral. No sería útil contra terroristas porque los estrategas no podrían estar seguros de localizar un blanco apropiado para aplicar la venganza. * David Krieger es Presidente de la Nuclear Age Peace Foundation. Angela McCracken es interna 2003 de la Ruth Floyd en derechos humanos y derecho internacional en la Nuclear Age Peace Foundation ** Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation. fuente: http://www.wagingpeace.org/articles/2003/07/07_krieger_ten-myths_espanol.htm Datos de la inteligencia rusa y una carta de Irán a la Organización Internacional de Energía Atómica demostrarían que las fuerzas norteamericanas están listas para atacar el régimen islámico y para una eventual acción militar. http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1593&pIdSeccion=44&pIdNoticia=507130 http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=45423&seccion_nota=9 http://www.lacalle-online.com/interior.php?ID=100625 Los soviéticos fabricaron muchas mini bombas nucleares de “maleta”, muchas de ellas están desaparecidas, hace tiempo pude ver un documental alemán sobre este tema, era como para ponerse a temblar. http://cns.miis.edu/pubs/week/020923.htm
# EMILY J. HILSCHER.- 18 años, estudiante de primer curso de zoología. Fue la primera víctima de Seung-Hui Cho en el edificio de dormitorios West Ambler Johnston. Hilscher procedía de Woodville, en Rappahannock (Virginia) y vivía en el cuarto piso de la residencia de estudiantes en la que fue asesinada. Varios amigos de Emily han publicado mensajes de tributo a la víctima en blogs y otros sitios de Internet como "Facebook" y hablan de Hilscher como una chica vibrante con una personalidad muy interesante. "Emily era una persona maravillosa que siempre conseguía arrancarme una sonrisa" , escribió su amiga Jessica Gould en un blog. # RYAN C.CLARK.- 22 años, cursaba un doctorado de Psicología además de ser el delegado de los estudiantes de la residencia. Fue la segunda víctima del agresor. Murió por un impacto de bala en el cuello que recibió al salir de su habitación para averiguar qué había pasado tras escuchar el primer disparo. Clark procedía de Martínez (Georgia) y además pertenecía al cuerpo de reserva del Ejército de la Universidad y a la banda de música del centro educativo. "Cuando estaba disgustada por algo, siempre venía y preguntaba: ¿Estás bien? Siempre que necesitabas hablar sobre tus problemas, él estaba listo para escuchar" , dijo Courtney Dalton, una amiga de Clark, en declaraciones a The New York Times. Hilscher y Clark vivían puerta con puerta en la residencia. No se conoce con exactitud qué tipo de relación existía entre ellos, pero en varios medios de comunicación estadounidenses se baraja la posibilidad de un posible triángulo amoroso en el que ambos se hubieran visto involucrados con el asesino. Segundo tiroteo, en el edificio de aulas Norris Hall, dos horas más tarde. # LIVIU LIBRESCU.- 75 años, profesor de Ingeniería Civil y Medioambiental. Reconocido académico israelí y superviviente del holocausto nazi, fue abatido por el agresor mientras bloqueaba la puerta del aula y consiguió que sus alumnos pudiesen escapar por la ventana de la sala. "He escuchado que trató de cerrar la puerta al atacante y éste le disparó" , relató Ayalá Librescu, nuera del profesor y esposa de su hijo Joe, a la edición electrónica del diario Yediot Aharonot. G.V. LOGANATHAN.- 51 años, profesor de Ingieniería Civil y Medioambiental. Recibió el premio "Dean's Award" a la excelencia en la enseñanza en 1998 y poseía certificados de excelencia como profesor de la Universidad Politécnica de Virginia desde 1982. Su hermano G.V. Palanivel manifestó al canal de noticias NDTV de India que la muerte de Loganathan supone "la pérdida de la fuerza que impulsaba" a toda su familia, según recoge el portal de la cadena estadounidense NBC. # KEVIN GRANATA.- 46 años, profesor de Ingeniería Mecánica. Un investigador "de clase mundial" en palabras del director del departamento, Ishwar K. Puri. Sirvió en el Ejército y estaba considerado como uno de los mejores investigadores especializados en parálisis cerebral. # CHRISTOPHER BISHOP.- 35 años, profesor de alemán. Primera víctima mortal del segundo tiroteo. Trabajaba en el departamento de idiomas extranjeros junto a su mujer. "Era una persona muy amistosa; solía salir con sus alumnos después de clase, se preocupaba por ellos" , afirmó Troy Paddock, un amigo de Bishop citado por el diario Los Ángeles Times. # DANIEL O'NEIL.- 22 años. se licenció en una ingeniería en Rhode Island y se trasladó a la Universidad Politécnica de Virginia donde estudiaba además de trabajar como ayudante de cátedra. Tocaba la guitarra y escribía sus propias canciones que colgaba en la página web www.residenthippy.com. # MATT LA PORTE.- 20 años, estudiante de primer año sin especialización establecida por el momento. Había asistido a la Institución Militar de Carson Long en Pensilvania desde 1999 hasta 2005. Procedía de Dumont (New Jersey) . # JUAN RAMÓN ORTIZ.- 26 años, estudiante de Ingeniería Civil que debía haber terminado sus estudios en diciembre. Era natural de Bayamón (Puerto Rico) . Era su primer año en la universidad, donde acudió a realizar una maestría en compañía de su mujer, Liselle Vega, quien también estudia en la universidad Sus familiares le definen como "completamente sano, sin vicios y, como buen boricua, con una gran afición a tocar los bongós" . Su mujer, Vega, con la que llevaba casado apenas un año y con la que no tenía hijos, aseguró que no puede entender lo que ha sucedido y que todavía no puede creerlo. # DANIEL PÉREZ CUEVA.- 21 años, peruano, estudiante de Relaciones Internacionales. Se cambió de la Universidad de Miami a la Politécnica de Virginia por su mayor prestigio académico. Murió mientras asistía a una clase de francés. Vivía con su madre, Betty Cuevas, en Virginia, y su padre, Flavio Pérez, ha pedido un visado humanitario a la embajada de EEUU en Lima para poder estar cerca de su ex mujer y del cuerpo de su hijo, según declaró el propio Pérez el lunes a una radio peruana. # JARETT LANE.- 22 años, estudiante de último año de Ingeniería Civil, natural de Narrows (Virginia) . Lane tocaba el trombón, practicaba atletismo y participaba en fútbol y baloncesto en la escuela secundaria de Narrows. "Tenía un corazón tierno y era amigo de todos los que conocía" , dijo su hermano, Daniel Farrell, en un comunicado. # REEMA SAMAHA.- 18 años, estudiante de primer curso. Abatida durante una clase de francés. Formaba parte del Conjunto de Danza Contemporánea de la facultad. Recibió un premio por su interpretación en el musical "El violinista en el tejado" durante su etapa en el instituto, según el diario The New York Times. # ROSS ALAMEDDINE.- 20 años, estudiante de segundo curso. Murió durante la clase de francés. Sus amigos le han dedicado una página en el portal "facebook.com" , en donde se pueden leer comentarios como el siguiente: "Siempre me hacías reír y sabías exactamente qué hacer o decir para animar a quien lo necesitase". # CAITLIN HAMMAREN.- 19 años, estudiante de segundo curso. Nacida en Westtown (Nueva York) , cursaba estudios internacionales y de francés. "Era una de las mejores alumnas que he tenido a lo largo de los 31 años que llevo como docente" , dijo el director del Instituto Minisink Valley, John Latini, en declaraciones recogidas por la cadena NBC. # MARY READ.- 19 años, estudiante de primer curso. Nacida en Corea del Sur, vivió en Texas y California antes de desplazarse a Virginia. Read, que tocaba el clarinete durante su etapa en el instituto, era la mayor de cinco hijos. No había decidido aún en qué se quería licenciar. # HENRY LEE.- Edad desconocida por el momento, estudiante de primer año de Informática. Llegó a la Universidad procedente de Roanoke (Virginia) . # MAXINE TURNER.- Edad desconocida, estudiante de último año de la licenciatura de Ingeniería Química. Procedía de Vienna (Virginia) . # LESLIE SHERMAN.- Edad desconocida, estudiante de segundo año de Historia y Estudios Internacionales. Su procedencia tampoco ha sido hecha pública por el momento. fuente: http://www.eluniversal.com.mx/notas/419267.html antecedentes de este tipo de hechos: http://www.univision.com/contentroot/wirefeeds/noticias/7020310.html
en respuesta a: http://www.taringa.net/post.php?id=788940 quisiera traer a colacion este texto de martin heidegger, es largo, pero explica bastante la postura de nietzche ante la muerte de dios: (fuente: http://www.heideggeriana.com.ar/textos/frase_nietzsche.htm, no se por que se come el texto, el que quiera terminar de leerlo que valla al sitio, la fuente estaba puesta al final del post) La siguiente explicación intenta orientar hacia ese lugar desde el que, tal vez, podrá plantearse un día la pregunta por la esencia del nihilismo. La explicación tiene su raíz en un pensamiento que comienza a ganar claridad por primera vez en lo tocante a la posición fundamental de Nietzsche dentro de la historia de la metafísica occidental. La indicación ilumina un estadio de la metafísica occidental que, presumiblemente, es su estadio final, porque en la medida en que con Nietzsche la metafísica se ha privado hasta cierto punto a sí misma de su propia posición esencial, ya no se divisan otras posibilidades para ella. Tras la inversión efectuada por Nietzsche, a la metafísica solo le queda pervertirse y desnaturalizarse. Lo suprasensible se convierte en un producto de lo sensible carente de toda consistencia. Pero, al rebajar de este modo a su opuesto, lo sensible niega su propia esencial la destitución de lo suprasensible también elimina a lo meramente sensible y, con ello, a la diferencia entre ambos. La destitución de los suprasensible termina en un «ni esto... ni aquello» en relación con la distinción entre lo sensible (aÞsyhtñn) y lo no-sensible (nohtñn). La destitución aboca en lo sin-sentido. Pero aún así, sigue siendo el presupuesto impensado e inevitable de los ciegos intentos por escapar a lo carente de sentido por medio de una mera aportación de sentido. En lo que sigue, la metafísica siempre será pensada como la verdad de lo ente en cuanto tal en su totalidad, no como la doctrina de un pensador. El pensador tiene siempre su posición filosófica fundamental en la metafísica. Por eso, la metafísica puede recibir el nombre de un pensador. Pero esto no quiere decir en absoluto, según la esencia de la metafísica aquí pensada, que la correspondiente metafísica sea el resultado y la propiedad de un pensador en su calidad de personalidad inscrita en el marco público del quehacer cultural. En cada fase de la metafísica se va haciendo visible un fragmento de camino que el destino del ser va ganando sobre lo ente en bruscas épocas de la verdad. El propio Nietzsche interpreta metafísicamente la marcha de la historia occidental, concretamente como surgimiento y despliegue del nihilismo. Volver a pensar la metafísica de Nietzsche se convierte en una meditación sobre la situación y el lugar del hombre actual, cuyo destino, en lo tocante a la verdad, ha sido escasamente entendido todavía. Toda meditación de este tipo, cuando pretende ser algo más que una vacía y repetitiva crónica, pasa por encima de aquello que concierne a la meditación. Pero no se trata de un mero situarse por encima o más allá, ni tampoco de una simple superación. Que meditemos sobre la metafísica de Nietzsche no significa que ahora también y muy especialmente tengamos en cuenta su metafísica, además de su ética, su teoría del conocimiento y su estética, sino que intentamos tomarnos en serio a Nietzsche en cuanto pensador. Pues bien, para Nietzsche, pensar también significa representar lo ente en cuanto ente. Todo pensar metafísico es, por lo tanto, onto-logia o nada de nada. La meditación que intentamos hacer aquí precisa de un sencillo paso previo, casi imperceptible, del pensar. Al pensar preparatorio le interesa iluminar el terreno de juego dentro del que el propio ser podría volver a inscribir al hombre en una relación originaria en lo tocante a su esencia. La preparación es la esencia de tal pensar. Este pensamiento esencial -que, por lo tanto, siempre y desde cualquier punto de vista es preparatorio-, se dirije hacia lo imperceptible. Aquí, cualquier colaboración pensante, por muy torpe y vacilante que sea, constituye una, ayuda esencial. La colaboración pensante se convierte en una invisible semilla, nunca acreditada por su validez o utilidad, que tal vez nunca vea tallo o fruto ni conozca la cosecha. Sirve para sembrar o incluso para preparar el sembrado. A la siembra le precede el arado. Se trata de desbrozar un campo que debido al predominio inevitable de la tierra de la metafísica tuvo que permanecer desconocido. Se trata de comenzar por intuir dicho campo, de encontrarlo y finalmente cultivarlo. Se trata de emprender la primera marcha hacia ese campo. Existen muchos caminos de labor todavía ignorados. Pero a cada pensador le está asignado un solo camino, el suyo, tras cuyas huellas deberá caminar, en uno y otro sentido, una y otra vez, hasta poder mantenerlo como suyo, aunque nunca le llegue a pertenecer, y poder decir lo experimentado y captado en dicho camino. Tal vez el título «Ser y Tiempo» sea una señal indicadora que lleva a uno de estos caminos. De acuerdo con la implicación esencial de la metafísica con las ciencias -exigida y perseguida una y otra vez por la propia metafísica- y teniendo en cuenta que dichas ciencias forman parte de la propia descendencia de la metafísica, el pensar preparatorio también tendrá que moverse durante un tiempo en el círculo de las ciencias, porque éstas siguen pretendiendo ser, bajo diversas figuras, la forma fundamental del saber y lo susceptible de ser sabido, ya sea con conocimiento de causa, ya sea por el modo en que se hacen valer y actúan. Cuanto más claramente se aproximen las ciencias hacia la esencia técnica que las predetermina y señala, tanto más decisivamente se explica la pregunta por esa posibilidad del saber a la que aspira la técnica, así como por su naturaleza, sus límites y sus derechos. Del pensar preparatorio y de su consumación forma parte una educación del pensar en el corazón de las ciencias. Encontrar la forma adecuada para que dicha educación del pensar no se confunda ni con la investigación ni con la erudición, es sumamente difícil. Esta pretensión siempre está en peligro, sobre todo cuando el pensar tiene que empezar por encontrar siempre y al mismo tiempo su propia estancia. Pensar en medio de las ciencias significa: pasar junto a ellas sin despreciarlas. No sabemos qué posibilidades le reserva el destino de la historia occidental a nuestro pueblo y a Occidente. La configuración y disposición externas de estas posibilidades no son tampoco lo más necesario en un primer momento. Lo importante es sólo que aprendan a pensar juntos los que quieren aprender y, al mismo tiempo, que enseñando juntos a su manera, permanezcan en el camino y estén allí en el momento adecuado. La siguiente explicación se mantiene, por su intención y su alcance, dentro del ámbito de la experiencia a partir de la que fue pensada «Ser y Tiempo». El pensar se ve interpelado incesantemente por ese acontecimiento que quiere que en la historia del pensamiento occidental lo ente haya sido pensado desde en relación con el ser, pero que la verdad del ser permanezca impensada y que, en cuanto posible experiencia, no sólo le sea negada al pensar, sino que el propio pensamiento occidental, concretamente bajo la figura de a metafísica nos oculte el acontecimiento de esa negativa aunque sea sin saberlo. Por eso, el pensar preparatorio se mantiene necesariamente dentro del ámbito de la meditación histórica. Para ese pensar, la historia no es la sucesión de épocas, sino una única proximidad de lo mismo, que atañe al pensar en imprevisibles modos del destino y con diferentes grados de inmediatez. Ahora se trata de meditar sobre a metafísica de Nietzsche. Su pensamiento se ve bajo el signo del nihilismo. Éste es el nombre para un movimiento histórico reconocido por Nietzsche que ya dominó en los siglos precedentes y también determina nuestro siglo. Su interpretación es resumida por Nietzsche en la breve frase: «Dios ha muerto». Se podría suponer que la expresión «Dios ha muerto» enuncia una opinión del ateo Nietzsche y por lo tanto no pasa de ser una toma de postura personal y en consecuencia parcial y fácilmente refutable apelando a la observación de que hoy muchas personas siguen visitando las iglesias y sobrellevan las pruebas de la vida desde una confianza cristiana en Dios. Pero la cuestión es si la citada frase de Nietzsche es sólo la opinión exaltada de un pensador -del que siempre se puede objetar correctamente que al final se volvió loco- o si con ella Nietzsche no expresa más bien la idea que dentro de la historia de Occidente, determinada metafísicamente, se ha venido pronunciando siempre de forma no expresa. Antes de apresurarnos a tomar una postura, debemos intentar pensar la frase «Dios ha muerto» tal como está entendida. Por eso, haremos bien en evitar toda cuanta opinión precipitada acude de inmediato a la mente al oír algo tan terrible. Las siguientes reflexiones intentan explicar la frase de Nietzsche desde ciertos puntos de vista esenciales. Insistamos una vez más: la frase de Nietzsche nombra el destino de dos milenios de historia occidental. Faltos de preparación como estamos todos, no debemos creer que podemos cambiar dicho destino por medio de una conferencia sobre la fórmula de Nietzsche, ni tan siquiera que lleguemos a conocerlo suficientemente. Pero, de todos modos, ahora será necesario que nos dejemos aleccionar por la meditación y que en el camino de ese aleccionamiento aprendamos a meditar. Naturalmente, una explicación no debe limitarse a extraer el asunto del texto, sino que también debe a aportar algo suyo al asunto, aunque sea e manera imperceptible y sin forzar las cosas. Es precisamente esta aportación lo que el profano siempre siente como una interpretación exterior cuando la mide por el rasero de lo que él considera el contenido del texto y que con el derecho que se autoatribuye, critica tachándola de arbitraria. Sin embargo, una adecuada explicación nunca comprende mejor el texto de lo que lo entendió su autor, sino simplemente de otro modo. Lo que pasa es que ese otro modo debe ser de tal naturaleza que acabe tocando lo mismo que piensa el texto explicado. Nietzsche enunció por vez primera la fórmula «Dios ha muerto» en el tercer libro del escrito aparecido en 1882 titulado «La gaya ciencia». Con este escrito comienza el camino de Nietzsche en dirección a la construcción de su postura metafísica fundamental. Entre este escrito y los inútiles esfuerzos en torno a la configuración de la obra principal que había planeado aparece publicado «Así habló Zarathustra». La obra principal planeada nunca fue concluida. De manera provisional debía llevar el título «La voluntad de poder» y como subtítulo «Intento de una transvaloración de todos los valores». El chocante pensamiento de la muerte de un dios, del morir de los dioses, ya le era familiar al joven Nietzsche. En un apunte de la época de elaboración de su primer escrito, «El origen de la tragedia», Nietzsche escribe (1870): «Creo en las palabras de los primitivos germanos: todos los dioses tienen que morir». El joven Hegel dice así al final del tratado « Fe y saber» (1802): el «sentimiento sobre el que reposa la religión de la nueva época es el de que Dios mismo ha muerto». La frase de Hegel piensa algo distinto a la de Nietzsche, pero de todos modos existe entre ambas una conexión esencial escondida en la esencia de toda metafísica. La frase que Pascal toma prestada de Plutarco: «Le gran Pan est mort» (Pensées, 695), también entra en el mismo ámbito, aunque sea por motivos opuestos. Escuchemos en primer lugar cuáles son las palabras exactas del texto completo, el número 125, de la obra « La gaya ciencia». El texto se titula « El loco» y reza así: El loco.-¿No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: «¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!». Como precisamente estaban allí reunidos muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron enormes risotadas. ¿Es que se te ha perdido?, decía uno. ¿Se ha perdido como un niño pequeño?, decía otro. ¿O se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se habrá embarcado? ¿Habrá emigrado? -así gritaban y reían todos alborotadamente. El loco saltó en medio de ellos y los traspasó con su mirada. «¿Que a dónde se ha ido Dios? -exclamó-, os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos sus asesinos. Pero ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos, cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora? ¿Hacia dónde iremos nosotros? ¿Lejos de todos los soles? ¿No nos caemos continuamente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados, hacia todas partes? ¿Acaso hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene siempre noche y más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios permanece muerto! !Y nosotros lo hemos matado! ¿Cómo podremos consolarnos, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos. ¿Quién nos lavará esa sangre? ¿Con qué agua podremos purificarnos? ¿Qué ritos expiatorios, qué juegos sagrados tendremos que inventar? ¿No es la grandeza de este acto demasiado grande para nosotros? ¿No tendremos que volvernos nosotros mismos dioses para parecer dignos de ellos? Nunca hubo un acto más grande y quien nazca después de nosotros formará parte, por mor de ese acto, de una historia más elevada que todas las historias que hubo nunca hasta ahora.» Aquí, el loco se calló y volvió a mirar a su auditorio: también ellos callaban y lo miraban perplejos. Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apagó. «Vengo demasiado pronto -dijo entonces-, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres. El rayo y el trueno necesitan tiempo, la luz de los astros necesita tiempo, los actos necesitan tiempo, incluso después de realizados, a fin de ser vistos y oídos. Este acto está todavía más lejos de ellos que las más lejanas estrellas y, sin embargo, son ellos los que lo han cometido.» Todavía se cuenta que el loco entró aquel mismo día en varias iglesias y entonó en ellas su Requiem aeternam deo. Una vez conducido al exterior e interpelado contestó siempre esta única frase: « ¿Pues, qué son ahora ya estas iglesias, más que las tumbas y panteones de Dios?». Cuatro años más tarde (1886), Nietzsche le añadió un quinto libro a los cuatro de que se componía «La gaya ciencia», titulándolo «Nosotros, los que no tenemos temor». El primer texto de dicho libro (aforismo 343) está titulado: «Lo que pasa con nuestra alegre serenidad». El pasaje comienza así: «El suceso más importante de los últimos tiempos, que ‘Dios ha muerto’, que la fe en el dios cristiano ha perdido toda credibilidad, comienza a arrojar sus primeras sombras sobre Europa.» Esta frase nos revela que la fórmula de Nietzsche acerca de la muerte de Dios se refiere al dios cristiano. Pero tampoco cabe la menor duda -y es algo que se debe pensar de antemano- de que los nombres Dios y dios cristiano se usan en el pensamiento de Nietzsche para designar al mundo suprasensible en general Dios es e nombre para el ámbito de las ideas los ideales. Este ámbito de lo suprasensible pasa por ser, desde Platón o mejor dicho, desde la interpretación de la filosofía platónica llevada a cabo por el helenismo y el cristianismo, el único mundo verdadero y efectivamente real. Por el contrario, el mundo sensible es sólo el mundo del más acá un mundo cambiante por lo tanto meramente aparente, irreal. El mundo del más acá es el valle de lágrimas en oposición a la montaña de la eterna beatitud de más allá. Si, como ocurre todavía en Kant, llamamos al mundo sensible‘mundo físico’ en sentido amplio, entonces el mundo suprasensible es el mundo metafísico. La frase «Dios ha muerto» significa que el mundo suprasensible ha perdido su fuerza efectiva. No procura vida. La metafísica, esto es, para Nietzsche, la filosofía occidental comprendida como platonismo, ha llegado al final. Nietzsche comprende su propia filosofía como una reacción contra la metafísica, lo que para él quiere decir, contra el platonismo. Sin embargo, como mera reacción, permanece necesariamente implicada en la esencia de aquello contra lo que lucha, como le sucede a todos los movimientos contra algo. El movimiento de reacción de Nietzsche contra la metafísica es, como mero desbancamiento de ésta, una implicación sin salida dentro de la metafísica de tal modo, que ésta se disocia de su esencia y, en tanto que metafísica, no consigue pensar nunca su propia esencia. Y así, para la metafísica y por causa de ella, permanece oculto eso que ocurre precisamente dentro de ella y en tanto que ella misma. Si Dios, como fundamento suprasensible y meta de todo lo efectivamente real, ha muerto, si el mundo suprasensible de las ideas ha perdido toda fuerza vinculante y sobre todo toda fuerza capaz de despertar y de construir, entonces ya no queda nada a lo que el hombre pueda atenerse y por lo que pueda guiarse. Por eso se encuentra en el fragmento citado la pregunta: «¿No erramos a través de una nada infinita?». La fórmula «Dios ha muerto» comprende la constatación de que esa nada se extiende. Nada significa aquí ausencia de mundo suprasensible y vinculante. El nihilismo, «el más inquietante de todos los huéspedes», se encuentra ante la puerta. El intento de explicar la frase de Nietzsche «Dios ha muerto» debe ponerse al mismo nivel que la tarea de interpretar qué quiere decir Nietzsche con nihilismo, con el fin de mostrar su propia postura respecto a éste. Como, sin embargo, ese nombre se usa a menudo a modo de lema y término provocador, y también muy a menudo como palabra peyorativa y condenatoria, es necesario saber lo que significa. No basta con reclamarse como poseedor de la fe cristiana o alguna convicción metafísica para estar ya fuera del nihilismo. Del mismo modo, tampoco todo el que se preocupa por la nada y su esencia es un nihilista. Parece que gusta usar ese nombre en un tono como si el mero adjetivo nihilista ya bastase, sin añadirle ningún pensamiento a la palabra, para suministrar la prueba de que una meditación sobre la nada precipita ya en la nada y comporta la instauración de la dictadura de la nada. En general, habrá que preguntar si el nombre nihilismo, pensado estrictamente en el sentido de la filosofía de Nietzsche, sólo tiene un significado nihilista, es decir, negativo, un significado que empuja hacia una nada anuladora. Así pues, visto el uso confuso y arbitrario de la palabra nihilismo, será necesario -antes de una explicación concreta sobre lo que el propio Nietzsche dice acerca del nihilismo- ganar el correcto punto de vista desde el que podemos permitirnos preguntar por el nihilismo. El nihilismo es un movimiento histórico, no cualquier opinión o doctrina sostenida por cualquier persona. El nihilismo mueve la historia a la manera de un proceso fundamental, apenas conocido, del destino de los pueblos occidentales. Por lo tanto, el nihilismo no es una manifestación histórica entre otras, no es sólo una corriente espiritual que junto a otras, junto al cristianismo, el humanismo y la ilustración, también aparezca dentro de la historia occidental. Antes bien, el nihilismo, pensado en su esencia es el movimiento fundamental de la historia de Occidente. Muestra tal profundidad, que su despliegue sólo puede tener como consecuencia catástrofes mundiales. El nihilismo es el movimiento histórico mundial que conduce a los pueblos de la tierra al ámbito de poder de la Edad Moderna. Por eso, no es sólo una manifestación de la edad actual, ni siquiera un producto del siglo XIX, a pesar de que fue entonces cuando se despertó la agudeza visual para captarlo y su nombre se tornó habitual. El nihilismo no es tampoco el producto de naciones aisladas cuyos pensadores y escritores hablen expresamente de él. Aquellos que se creen libres de él, son tal .vez los que más a fondo lo desarrollan. Del carácter inquietante de este inquietante huésped forma parte el hecho de no poder nombrar su propio origen. El nihilismo tampoco inaugura su predominio en los lugares en que se niega al dios cristiano, se combate el cristianismo o por lo menos, con actitud librepensadora, se predica un ateísmo vulgar. Mientras sigamos limitándonos a ver solamente los diversos tipos de incredulidad que reniegan del cristianismo, bajo sus variadas manifestaciones, nuestra mirada quedará presa de la fachada externa y más precaria del nihilismo. El discurso del loco dice precisamente que la frase «Dios ha muerto» no tiene nada en común con las opiniones confusas y superficiales de los que «no creen en dios». Aquellos que son no creyentes de este modo, no están todavía en absoluto afectados por el nihilismo como destino de su propia historia. Mientras entendamos la frase «Dios ha muerto» solamente como fórmula de la falta de fe, la estaremos interpretando teológico-apologéticamente y renunciando a lo que le interesa a Nietzsche, concretamente la meditación que reflexiona sobre lo que ha ocurrido ya con la verdad del mundo suprasensible y su relación con la esencia del hombre. El nihilismo, en el sentido de Nietzsche, no tapa por lo tanto en absoluto ese estado representado de manera puramente negativa que supone que ya no se puede creer en el dios cristiano de la revelación bíblica, y hay que saber que Nietzsche no entiende por cristianismo la vida cristiana que tuvo lugar una vez durante un breve espacio de tiempo antes de la redacción de los Evangelios y de la propaganda misionera de Pablo. El cristianismo es, para Nietzsche, la manifestación histórica, profana y política de la Iglesia y su ansia de poder dentro de la configuración de la humanidad occidental y su cultura moderna. El cristianismo en este sentido y la fe cristiana del Nuevo Testamento, no son lo mismo. También una vida no cristiana puede afirmar el cristianismo y usarlo como factor de poder, en la misma medida en que una vida cristiana no necesita obligatoriamente del cristianismo. Por eso, un debate con el cristianismo no es en absoluto ni a toda costa un ataque contra lo cristiano, así como una crítica de la teología no es por eso una crítica de la fe, cuya interpretación debe ser tarea de la teología. Mientras pasemos por alto estas distinciones esenciales nos moveremos en las bajas simas de las luchas entre diversas visiones del mundo. En la frase «Dios ha muerto», la palabra Dios, pensada esencialmente, representa el mundo suprasensible de los ideales, que contienen la meta de esta vida existente por encima de la vida terrestre y, así, la determinan desde arriba y en cierto modo desde fuera. Pero si ahora la verdadera fe en Dios, determinada por la Iglesia, se va moviendo hacia adelante, si, sobre todo, la doctrina de la fe, la teología, en su papel como explicación normativa de lo ente en su totalidad, se ve limitada y apartada, no por eso se rompe la estructura fundamental por la que una meta situada en lo suprasensible domina la vida terrestre y sensible. En el lugar de la desaparecida autoridad de Dios y de la doctrina de la Iglesia, aparece la autoridad de la conciencia, asoma la autoridad de la razón. Contra ésta se alza el instinto social. La huida del mundo hacia lo suprasensible es sustituida por el progreso histórico. La meta de una eterna felicidad en el más allá se transforma en la de la dicha terrestre de la mayoría. El cuidado del culto de la religión se disuelve en favor del entusiasmo por la creación de una cultura o por la extensión de la civilización. Lo creador, antes lo propio del dios bíblico se convierte en distintivo del quehacer humano. Este crear se acaba mutando en negocio. Lo que se quiere poner de esta manera en el lugar del mundo suprasensible son variantes de la interpretación del mundo cristiano-eclesiástica y teológica, que había tomado prestado su esquema del ordo, del orden jerárquico de lo ente, del mundo helenístico-judaico, cuya estructura fundamental había sido establecida por Platón al principio de la metafísica occidental. El ámbito para la esencia el acontecimiento del nihilismo es la propia metafísica, siempre que supongamos que bajo este nombre no entendemos una doctrina o incluso una disciplina especial de la filosofía, sino la estructura fundamental de lo ente en su totalidad, en la medida en que éste se encuentra dividido entre un mundo sensible y un mundo suprasensible y en que el primero está soportado y determinado por el segundo. La metafísica es el espacio histórico en el que se convierte en destino el hecho de que el mundo suprasensible, las ideas, Dios, la ley moral la autoridad de la razón, el progreso, la felicidad de la mayoría la cultura y la civilización, pierdan su fuerza constructiva y se anulen. Llamamos a esta caída esencial de lo suprasensible su descomposición. La falta de fe en el sentido de la caída del dogma cristiano, no es por lo tanto nunca la esencia y el fundamento del nihilismo, sino siempre una consecuencia del mismo; efectivamente, podría ocurrir que el propio cristianismo fuese una consecuencia y variante del nihilismo. Partiendo de esta base podemos reconocer ya el último extravío al que nos vemos expuestos a la hora de captar o pretender combatir el nihilismo. Como no se entiende el nihilismo como un movimiento histórico que existe desde hace mucho tiempo y cuyo fundamento esencial reposa en la propia metafísica, se cae en la perniciosa tentación de considerar determinadas manifestaciones que ya son y sólo son consecuencias del nihilismo como si fueran éste mismo o en la de presentar las consecuencias y efectos como las causas del nihilismo. En la acomodación irreflexiva a este modo de representación se ha adquirido desde hace décadas la costumbre de presentar el dominio de la técnica o la rebelión de las masas como las causas de la situación histórica del siglo y de analizar la situación espiritual de la época desde este punto de vista. Pero cualquier análisis del hombre y de su posición dentro de lo ente, por aguda e inteligente que sea, sigue careciendo siempre de reflexión y lo único que provoca es la apariencia de una meditación, mientras se abstenga de pensar en el lugar donde reside la esencia del hombre y de experimentarlo en la verdad del ser. Mientras sigamos confundiendo el nihilismo con lo que sólo son sus manifestaciones, la postura respecto al mismo será siempre superficial. Tampoco se irá más lejos por el hecho de armarse de un cierto apasionamiento en su rechazo basado en el descontento con la situación del mundo, en una desesperación no del todo confesada, en el desánimo moral o en la superioridad autosuficiente del creyente. Frente a esto debemos comenzar por meditar. Por eso le preguntamos ahora al propio Nietzsche qué entiende por nihilismo y dejamos por ahora abierta la cuestión de si, con su comprensión, Nietzsche ya acierta y puede acertar con la esencia del nihilismo. En una anotación del año 1887 Nietzsche plantea la pregunta (Voluntad de Poder, afor. 2): «¿Qué significa nihilismo?». Y contesta: «Que los valores supremos han perdido su valor». Esta respuesta está subrayada y acompañada de la siguiente explicación: «Falta la meta, falta la respuesta al ‘porqué’». De acuerdo con esta anotación, Nietzsche concibe el nihilismo como un proceso histórico. Interpreta tal suceso como la desvalorización de los valores hasta entonces supremos. Dios, el mundo suprasensible como mundo verdaderamente ente que todo lo determina, los ideales e ideas, las metas y principios que determinan y soportan todo lo ente y, sobre todo, la vida humana, todas estas cosas son las que se representan aquí como valores supremos. Según la opinión que todavía sigue siendo usual, por valores supremos se entiende lo verdadero, lo bueno y lo bello: lo verdadero, esto es, lo verdaderamente ente; lo bueno, esto es, lo que siempre importa en todas partes; lo bello, esto es, el orden y la unidad de lo ente en su totalidad. Pero los valores supremos ya se desvalorizan por el hecho de que va penetrando la idea de que el mundo ideal no puede llegar a realizarse nunca dentro del mundo real. El carácter vinculante de los valores supremos empieza a vacilar. Surge la pregunta: ¿para qué esos valores supremos si no son capaces de garantizar los caminos y medios para una realización efectiva de las metas planteadas en ellos? Ahora bien, si quisiéramos entender al pie de la letra la definición de Nietzsche según la cual la esencia del nihilismo es la pérdida de valor de los valores supremos, obtendríamos una concepción de la esencia del nihilismo que entretanto se ha vuelto usual, en gran medida gracias al apoyo del propio título nihilismo y que supone que la desvalorización de los valores supremos significa, evidentemente, la decadencia. Lo que ocurre es que, para Nietzsche, el nihilismo no es en absoluto únicamente una manifestación de decadencia, sino que como proceso fundamental de la historia occidental es, al mismo tiempo y sobre todo, la legalidad de esta historia. Por eso, en sus consideraciones sobre el nihilismo, a Nietzsche no le interesa tanto describir históricamente la marcha del proceso de desvalorización de los valores supremos, para acabar midiendo la decadencia de Occidente, como pensar el nihilismo en tanto que «lógica interna» de la historia occidental. Procediendo así, Nietzsche reconoce que a pesar de la desvalorización de los valores hasta ahora supremos para el mundo, dicho mundo sin embargo sigue ahí y que ese mundo en principio privado de valores tiende inevitablemente a una nueva instauración de valores. Después de la caída de los valores hasta ahora supremos, la nueva instauración de valores se transforma, en relación con los valores anteriores, en una «transvaloración de todos los valores». El no frente a los valores precedentes nace del sí a la nueva instauración de valores. Como en ese sí, según la opinión de Nietzsche, no se encierra ningún modo de mediación y ninguna adecuación respecto a los valores anteriores, el no incondicionado entra dentro de ese nuevo sí a la nueva instauración de valores. A fin de asegurar la incondicionalidad del nuevo sí frente a la recaída en los valores anteriores, esto es, a fin de fundamentar la nueva instauración de valores como movimiento de reacción, Nietzsche designa también a la nueva instauración de valores como nihilismo, concretamente como ese nihilismo por el que la desvalorización se consuma en una nueva instauración de valores, la única capaz de ser normativa. Nietzsche llama a esta fase normativa del nihilismo el nihilismo «consumado», esto es, clásico. Nietzsche entiende por nihilismo la desvalorización de los valores hasta ahora supremos. Pero al mismo tiempo afirma el nihilismo en el sentido de «transvaloración de todos los valores anteriores». Por eso, el nombre nihilismo conserva una polivalencia de significado y, desde un punto de vista extremo, es en todo caso ambiguo, desde el momento en que designa por un lado a la mera desvalorización de los valores hasta ahora supremos, pero al mismo tiempo se refiere al movimiento incondicionado de reacción contra la desvalorización. En este sentido es también ambiguo eso que Nietzsche presenta como forma previa del nihilismo: el pesimismo. Según Schopenhauer, el pesimismo es la creencia por la que en el peor de estos mundos la vida no merece la pena de ser vivida ni afirmada. Según esta doctrina, hay que negar la vida y esto quiere decir también lo ente como tal en su totalidad. Este pesimismo es, según Nietzsche, el «pesimismo de la debilidad». No ve en todas partes más que el lado oscuro, encuentra para todo un motivo de fracaso y pretende saber que todo acabará en el sentido de una catástrofe total. Por el contrario, el pesimismo de la fuerza, en cuanto fuerza, no se hace ilusiones, ve el peligro y no quiere velos ni disimulos. Se da cuenta de lo fatal que resulta una actitud de observación pasiva, de espera de que retorne lo anterior. Penetra analíticamente en las manifestaciones y exige la conciencia de las condiciones y fuerzas que, a pesar de todo, aseguran el dominio de la situación histórica. Una meditación más esencial podría mostrar cómo en eso que Nietzsche llama «pesimismo de la fuerza» se consuma la rebelión del hombre moderno en el dominio incondicionado de la subjetividad dentro de la subjetidad de lo ente. Por medio del pesimismo, en su forma ambigua, los extremos se hacen a la luz. Los extremos obtienen, como tales, la supremacía. Así surge un estado en el que se agudizan las alternativas incondicionadas hasta moverse entre un o esto o lo otro. Se inicia un «estado intermedio» en el que se manifiesta, por un lado, que la realización efectiva de los valores hasta ahora supremos no se cumple. El mundo parece carente de valores. Por otro lado, en virtud de esta concienciación, la mirada escudriñadora se orienta hacia la fuente de la nueva instauración de valores, sin que el mundo recupere por eso su valor. Sin embargo, a la vista de cómo se conmueven los valores anteriores, también se puede intentar otra cosa. Efectivamente, aunque Dios, en el sentido del dios cristiano, haya desaparecido del lugar que ocupaba en el mundo suprasensible, dicho lugar sigue existiendo aun cuando esté vacío. El ámbito ahora vacío de lo suprasensible y del mundo ideal puede mantenerse. Hasta se puede decir que el lugar vacío exige ser nuevamente ocupado y pide sustituir al dios desaparecido por otra cosa. Se erigen nuevos ideales. Eso ocurre, según la representación de Nietzsche (Voluntad de Poder, afor. 1.021 del año 1887), por medio de las doctrinas de la felicidad universal y el socialismo así como por medio de la música de Wagner, esto es, en todos los sitios en los que el «cristianismo dogmático no tiene más recursos». Así es como aparece el «nihilismo incompleto». A este respecto Nietzsche dice así (Voluntad de Poder, afor. 28 del año 1887): «El nihilismo incompleto, sus formas: vivimos en medio de ellas. Los intentos de escapar al nihilismo, sin necesidad de una transvaloración de los valores anteriores traen como consecuencia lo contrario y no hacen sino agudizar el problema». Podemos resumir el pensamiento de Nietzsche sobre el nihilismo incompleto de manera más clara y precisa diciendo: es verdad que el nihilismo incompleto sustituye los valores anteriores por otros, pero sigue poniéndolos en el antiguo lugar, que se mantiene libre a modo de ámbito ideal para lo suprasensible. Ahora bien, el nihilismo completo debe eliminar hasta el lugar de los valores, lo suprasensible en cuanto ámbito, y por lo tanto poner los valores de otra manera, transvalorarlos. De aquí se deduce que para el nihilismo completo, consumado y, por tanto, clásico, se precisa ciertamente de la «transvaloración de todos los valores anteriores», pero que la transvaloración no se limita a sustituir los viejos valores por otros nuevos. Esa transvaloración es una inversión de la manera y el modo de valorar. La instauración de valores necesita un nuevo principio, esto es, renovar aquello de donde parte y donde se mantiene. La instauración de valores precisa de otro ámbito. Ese principio ya no puede ser el mundo de lo suprasensible ahora sin vida Por eso el nihilismo que apunta a la inversión así entendida, buscará lo que tenga más vida. De este modo, el propio nihilismo se convierte en «ideal de la vida pletórica» (Voluntad de Poder, afor. 14 del año 1887). En este nuevo valor supremo se esconde otra consideración de la vida, esto es, de aquello en lo que reside la esencia determinante de todo lo vivo. Por eso queda por preguntar qué entiende Nietzsche por vida. La indicación acerca de los diferentes grados y formas del nihilismo muestra que, según la interpretación de Nietzsche, el nihilismo es siempre una historia en la que se trata de los valores, la institución de valores, la desvalorización de valores, la inversión de valores, la nueva instauración de valores y, finalmente y sobre todo, de la disposición, con otra manera de valorar, del principio de toda instauración de valores. Las metas supremas, los fundamentos y principios de lo ente, los ideales y lo suprasensible, Dios y los dioses, todo esto es comprendido de antemano como valor. Por eso, sólo entenderemos suficientemente el concepto de Nietzsche de nihilismo si sabemos qué entiende Nietzsche por valor. Sólo entonces comprenderemos la frase «Dios ha muerto» tal como fue pensada. La clave para comprender la metafísica de Nietzsche es una explicación suficientemente clara de lo que piensa con la palabra valor. En el siglo XIX se vuelve usual hablar de valores y pensar en valores. Pero sólo se hizo verdaderamente popular gracias a la difusión de las obras de Nietzsche. Se habla de valores vitales, de valores culturales, de valores eternos, del orden y rango de los valores, de los valores espirituales, que se cree encontrar, por ejemplo, en la Antigüedad. Gracias a una ocupación erudita con la filosofía y a la reforma del neokantismo se llega a la filosofía de los valores. Se construyen sistemas de valores y en ética se persiguen los estratos de valores. Hasta la teología cristiana determina a Dios, el summum ens qua summum bonum, como el valor supremo. Se considera a la ciencia como libre de valores y se arroja a las valoraciones del lado de las concepciones del mundo. El valor y todo lo que tiene que ver con el valor se convierte en un sustituto positivo de lo metafísico. La frecuencia con que se habla de valores está en paralelo con la indefinición del concepto. Dicha indefinición, a su vez, está en paralelo con la oscuridad del origen de la esencia del valor en el ser. Aun suponiendo que ese valor tan reclamado no sea nada, no por eso deja de verse obligado a tener su esencia en el ser. ¿Qué entiende Nietzsche por valor? ¿En qué se funda la esencia del valor? ¿Por qué la metafísica de Nietzsche es la metafísica de los valores? En una anotación (1887/88) Nietzsche dice lo que entiende por valor (Voluntad de Poder, afor. 715): « El punto de vista del ‘valor’ es el punto de vista de las condiciones de conservación y aumento por lo que se refiere a formaciones complejas de duración relativa de la vida dentro del devenir». La esencia del valor reside en ser punto de vista. Valor se refiere a aquello que la vista toma en consideración. Valor significa el punto de visión para un mirar que enfoca algo o, como decimos, que cuenta con algo y por eso tiene que contar con otra cosa. El valor está en relación interna con un tanto, con un quantum y con el número. Por eso, los valores (Voluntad de Poder, afor. 710 del año 1888) se ponen siempre en relación con una «escala de números medidas». Subsiste la cuestión de dónde se fundamenta a su vez la escala de aumento y disminución. Gracias a la caracterización del valor como punto de vista aparece algo esencial para el concepto de valor de Nietzsche: en cuanto punto de vista, dicho concepto es planteado siempre por un mirar y para él. Este mirar es de tal naturaleza que ve en la medida en que ha visto; que a visto en la medida en que ha situado ante sí, ha representado a lo vislumbrado como tal y, de este modo o ha dispuesto. Es sólo por medio de este poner representador como el punto necesario para ese enfocar hacia algo y así guiar la órbita de visión de este ver, se convierte en punto de visión, es decir, en aquello que importa a la hora de ver y de todo hacer guiado por la vista. Por lo tanto, los valores no son ya de antemano algo en sí de tal modo que pudieran ser tomados ocasionalmente como puntos de vista. El valor es valor en la medida en que vale. Vale, en la medida en que es dispuesto en calidad de aquello que importa. Así, es dispuesto por un enfocar y mirar hacia aquello con lo que hay que contar. El punto de visión, la perspectiva, el círculo de visión significan aquí vista y ver en un sentido determinado por los griegos, aunque teniendo en cuenta la transformación sufrida por la idea desde el significado de eädow al de perceptio. Ver es ese representar que, desde Leibniz, es entendido expresamente bajo el rasgo fundamental de la aspiración (appetitus). Todo ente es representador, en la medida en que al ser de lo ente le pertenece el nisus el impulso de aparecer en escena que ordena a algo que aparezca (manifestación) y de este modo determina su aparición. La esencia caracterizada como nisus de todo ente se entiende de esta manera y pone para sí misma un punto de vista que indica la perspectiva que hay que seguir. El punto de vista es el valor. Según Nietzsche, con los valores en tanto que puntos de vista se establecen «las condiciones de conservación y aumento». La propia manera que tiene de escribir estas palabras en su lengua, sin la conjunción «y» entre conservación y aumento, que ha sido sustituida por un guión de unión *, le sirve a Nietzsche para hacer notar que los valores, en cuanto puntos de vista, son esencialmente, y por lo tanto siempre, condiciones de la conservación y el aumento. En donde se disponen valores hay que considerar siempre ambos tipos de condición, de tal modo que permanezcan unitariamente en mutua relación. ¿Por qué? Evidentemente solo porque lo ente mismo, en su aspiración y representación, es de tal modo en su esencia que necesita de ese doble punto de visión. ¿De qué son condiciones los valores como puntos de vista si tienen que condicionar al mismo tiempo la conservación y el aumento? Conservación y aumento caracterizan los rasgos fundamentales de la vida, los cuales se pertenecen mutuamente dentro de sí. A la esencia de la vida le toca el querer crecer, el aumento. Toda conservación de vida se encuentra al servicio del aumento de vida. Toda vida que se limita únicamente a la mera conservación es ya una decadencia. Por ejemplo, para un ser vivo asegurarse el espacio vital nunca es una meta, sino sólo un medio para el aumento de vida. Viceversa, una vida aumentada acrecienta la necesidad anterior de ampliar el espacio. Pero no es posible ningún aumento si no existe ya y se conserva un estado asegurado y sólo de ese modo capaz de aumento. Lo vivo es por tanto una «formación compleja de vida» constituida por la unión de ambos rasgos fundamentales, el aumento y la conservación. Los valores, en su calidad de puntos de vista, guían la visión hacia «la contemplación de las formaciones complejas». La visión es, en cada caso, visión de una mirada vital que domina sobre todo ser vivo. Desde el momento en que dispone los puntos de visión para los seres vivos, la vida se muestra en su esencia como instauradora de valores (vid. Voluntad de Poder, afor. 556 del año 1885/86). Las «formaciones complejas de vida» dependen de las condiciones de una conservación y una permanencia tal que lo permanente sólo permanece a fin de volverse no permanente en el aumento. La duración de esta formación compleja de la vida reposa en la relación alternante de conservación y aumento. Por eso, es sólo relativa. Sigue siendo una «duración relativa» de lo vivo, esto es, de la vida. Según las palabras de Nietzsche, el valor es «punto de vista de las condiciones de conservación y aumento por lo que se refiere a formaciones complejas de duración relativa de la vida dentro del devenir». La palabra devenir, sola y sin determinar, no significa ni aquí, ni en general en el lenguaje de los conceptos de la metafísica de Nietzsche, algún modo de fluir de todas las cosas, el mero cambio de los estados, ni tan siquiera alguna evolución o desarrollo indeterminado. «Devenir» significa el tránsito de una cosa a otra, ese movimiento y movilidad que Leibniz llama en su Monadología (parágrafo 11) changements naturels y que domina a través del ens qua ens, esto es, del ens percipiens et appetens. Nietzsche piensa ese dominio en tanto que rasgo fundamental de todo lo efectivamente real, es decir, en un sentido amplio, de lo ente. Eso que determina de este modo a lo ente en su essentia lo concibe como «voluntad de poder». Si Nietzsche cierra su caracterización de la esencia del valor con la palabra devenir hay que concluir que esa palabra final nos señala el ámbito fundamental al que únicamente y en general pertenecen los valores y la instauración de valores. «El devenir» es, para Nietzsche, « la voluntad de poder». La «voluntad de poder» es por tanto el rasgo fundamental de la «vida», palabra que Nietzsche también usa a menudo en un sentido amplio que la pone al mismo nivel que el «devenir» dentro de la metafísica (vid. Hegel). Voluntad de poder, devenir, vida y ser en su sentido más amplio significan en lenguaje de Nietzsche lo mismo (Voluntad de Poder, afor. 582 del año 1885/86 y afor. 689 del año 1888). Dentro del devenir, la vida, esto es, lo vivo, se configura en centros respectivos de la voluntad de poder. Estos centros son en consecuencia formaciones de poder. Es en cuanto tales como Nietzsche entiende el arte, el Estado, la religión, la ciencia la sociedad. Por eso puede decir (Voluntad de Poder, afor. 715) lo siguiente: «‘Valor' es esencialmente el punto de vista para la consolidación o la debilitación de estos centros de dominio» (concretamente en lo tocante a su carácter de dominio). En la medida en que, en la demarcación de la esencia del valor que hemos presentado, Nietzsche concibe a ésta como condición con carácter de punto de vista para el aumento y la conservación de la vida, pero entiende que la vida se fundamenta en el devenir como voluntad de poder, dicha voluntad de poder se desvela como aquello que establece esos puntos de vista. La voluntad de poder es la que estima según valores a partir de su «principio interno» (Leibniz), en tanto que nisus en el esse del ens. La voluntad de poder es el fundamento para la necesidad de instauración de valores y el origen de la posibilidad de una valoración. Por eso dice Nietzsche (Voluntad de Poder, afor. 14 del año 1887: «Los valores y su transformación se encuentran en relación con el aumento de poder del que plantea los valores.» Aquí se hace evidente que los valores son las condiciones de la voluntad de poder puestas por ella misma. Sólo allí, en donde la voluntad de poder hace su aparición como rasgo fundamental de todo lo efectivamente real, esto es, allí en donde se torna verdadera y, por consiguiente, es concebida como la realidad efectiva de todo lo efectivamente real, se muestra de dónde surgen los valores y por medio de qué es soportada y guiada toda valoración. Ahora se reconoce el principio de la instauración de valores. La instauración de valores es a partir de ahora realizable «principalmente», esto es, a partir del ser en tanto que fundamento de lo ente. Por eso, la voluntad de poder es al mismo tiempo, en tanto que ese principio reconocido y por consiguiente querido, el principio de una nueva instauración de valores. Es nueva, porque se consuma por primera vez conscientemente a partir del saber de su principio. Es nueva, porque se asegura ella misma de su principio y mantiene fijamente esa seguridad a modo de un valor planteado a partir de dicho principio. Pero la voluntad de poder es, en cuanto principio de la nueva instauración de valores y en relación con los valores anteriores, el principio de la transvaloración de todos los valores anteriores. Como, sin embargo, los valores hasta ahora supremos dominaban sobre lo sensible desde las alturas de lo suprasensible y dado que la estructura de este dominio es la metafísica, tenemos que con la instauración del nuevo principio de transvaloración de todos los valores se consuma la inversión de toda metafísica. Nietzsche considera esta inversión como una superación de la metafísica. Pero, cegándose a sí misma, toda inversión de este tipo sigue estando siempre implicada en lo mismo, que se ha vuelto irreconocible. Ahora bien, en la medida en que Nietzsche concibe el nihilismo como la legalidad en la historia de la desvalorización de los valores hasta ahora supremos, pero concibe la desvalorización en el sentido de una transvaloración de todos los valores, según su interpretación, el nihilismo reside en el dominio y el desmoronamiento de los valores y, por lo tanto, en la posibilidad de una instauración de valores en general. Esta misma se fundamenta en la voluntad de poder. Por eso es por lo que la frase de Nietzsche «Dios ha muerto» y su concepto del nihilismo sólo se pueden pensar suficientemente a partir de la esencia de la voluntad de poder. Por eso, cuando explicamos qué piensa Nietzsche con la fórmula «voluntad de poder», que él mismo acuñó, damos el último paso en dirección al esclarecimiento de la consabida frase. Este nombre, «voluntad de poder», pasa por ser algo tan sobreentendido que no se comprende cómo alguien puede gastar sus energías en analizar ese conjunto de palabras. Porque lo que significa voluntad es algo que puede experimentar cualquiera y en cualquier momento por sí mismo. Querer es aspirar a algo. Qué significa poder es algo que también sabe hoy todo el mundo desde su cotidiana experiencia en el ejercicio del dominio y la fuerza. Voluntad « de» poder es, por lo tanto, evidentemente, la aspiración a alcanzar el poder. De acuerdo con esto, el título «voluntad de poder» presupone dos estados de cosas diferentes que se han encontrado en mutua relación a posteriori: el querer, por un lado, y el poder, por otro. Si, finalmente, con la intención de no limitarnos a describir, sino también de explicar, preguntamos cuál es el fundamento de la voluntad de poder, tendremos que, en su calidad de aspiración hacia eso que todavía no está en su poder, ésta surge evidentemente de un sentimiento de carencia. Aspiración, ejercicio del dominio, sentimiento de carencia, son maneras de representación y estados (facultades del alma) que captamos con el conocimiento psicológico. Por eso, la explicación de la esencia de la voluntad de poder forma parte de la psicología. Lo que acabamos de explicar sobre la voluntad de poder y su manera de ser conocida es ciertamente esclarecedor, pero, por así decir, pasa de largo ante lo que piensa Nietzsche con la fórmula «voluntad de poder» y cómo lo piensa. El título «voluntad de poder» nombra una palabra fundamental de la filosofía definitiva de Nietzsche. Por eso, se la puede llamar metafísica de la voluntad de poder. Nunca comprenderemos lo que significa voluntad de poder, en el sentido de Nietzsche, basándonos en alguna representación popular acerca del querer y el poder, sino sólo siguiendo el camino de una meditación sobre el pensamiento metafísico, es decir, al mismo tiempo sobre el conjunto de la historia de la metafísica occidental. La siguiente explicación de la esencia de la voluntad de poder piensa a partir de estas relaciones. Pero aunque se atenga a las propias explicaciones de Nietzsche, también debe captar éstas de modo más claro de lo que el propio Nietzsche supo comunicarlas inmediatamente. Ahora bien, lo único que nos resulta siempre más claro es lo que previamente se nos ha vuelto más significativo. Es significativo aquello cuya esencia está más próxima de nosotros. Tanto en lo que sigue como en lo anterior, siempre se piensa a partir de la esencia de la metafísica y no sólo a partir de una de sus fases. En la segunda parte de «Así habló Zarathustra», que apareció un año después de «La gaya ciencia», en 1883, Nietzsche habla por primera vez de «voluntad de poder» en el contexto en el que justamente debe ser comprendida: «Donde encontré algo vivo, encontré voluntad de poder; y hasta en la voluntad del siervo encontré la voluntad de ser amo y señor». Querer es querer ser señor. Así entendida, la voluntad también se encuentra en la voluntad del siervo, ciertamente no de tal modo que el siervo pueda aspirar a salir de su papel de esclavo para ser él mismo señor, sino más bien en el sentido de que el esclavo, en cuanto esclavo, el siervo en cuanto siervo, siempre tiene algo por debajo de él a lo que da órdenes para su servicio y de lo que se sirve. De este modo, incluso en cuanto esclavo, también es señor. También ser esclavo es querer ser un señor. La voluntad no es un mero desear o un aspirar a algo, sino que querer es, en sí, dar órdenes, ordenar (vid. «Así habló Zarathustra», I y II; «Voluntad de Poder», afor. 668 del año 1888). Este ordenar tiene su esencia en el hecho de que aquel que ordena es señor con conocimiento de su disponibilidad sobre las posibilidades de la actuación efectiva. Lo que se ordena en la orden es el cumplimiento de esa disponibilidad. En la orden el que ordena obedece (y no precisamente después del que ejecuta la orden) a esa disponibilidad y a ese poder disponer y, de este modo, se obedece a sí mismo. Así pues, el que ordena está por encima de sí mismo en el sentido de que se arriesga a sí mismo. Ordenar, que es algo muy distinto que un mero mandar algo a los demás, es una autosuperación y más difícil que obedecer. La voluntad es el autorrecogimiento en lo ordenado. Sólo hay que seguir dando órdenes al que no sabe obedecerse a sí mismo. La voluntad no aspira en primer lugar a lo que quiere como a algo que no tenga todavía. Lo que quiere la voluntad, ya lo tiene. Porque la voluntad quiere su querer. Su voluntad es eso querido por ella. La voluntad se quiere a sí misma. Se supera a sí misma. Así pues, en cuanto querer, la voluntad quiere ir más allá de sí misma y, por lo tanto, tiene que llevarse detrás y debajo de sí misma. Es por eso por lo que Nietzsche puede decir (Voluntad de Poder, afor. 675 del año 1887/88): «Querer, en general, es tanto como querer ser más fuerte, querer crecer...». Ser más fuerte quiere decir aquí «tener más poder», esto es, tener sólo poder. Efectivamente, la esencia del poder reside en ser señor sobre el grado de poder alcanzado en cada caso. El poder sólo es tal poder mientras siga siendo aumento de poder y se siga ordenando «más poder». Un simple detenerse en el aumento de poder, el mero hecho de quedarse parado en un grado determinado de poder es ya el comienzo de la disminución y decadencia del poder. La superación de sí mismo en el poder forma parte de la esencia del poder. Esta superación del poder forma parte y surge del propio poder, en la medida en que es una orden y como orden se otorga el poder de superarse a sí misma en cada nivel de poder alcanzado. Es verdad que de esta manera el poder está siempre en camino hacia sí mismo, pero no como una voluntad que se encuentra disponible para sí misma en algún lugar y que intenta alcanzar el poder en el sentido de una aspiración. El poder tampoco se otorga poder sólo para superarse a sí mismo en cada grado de poder alcanzado, sino únicamente con la intención de apoderarse de sí mismo en lo incondicionado de su esencia. Según esta determinación esencial, querer es en tan escasa medida una aspiración, que más bien se puede decir que toda aspiración es y permanece una forma posterior o previa del querer. En la fórmula «voluntad de poder» la palabra poder sólo nombra la esencia del modo en que la voluntad se quiere a sí misma, en la medida en que es el ordenar. En cuanto tal ordenar, la voluntad se reúne consigo misma, esto es, con lo querido por ella. Este autorrecogimiento es la facultad de poder del poder. Existe tan poco una voluntad por sí misma, como un poder por sí mismo. Así pues, voluntad y poder tampoco se limitan a estar agrupados en la voluntad de poder, sino que la voluntad es en cuanto Voluntad de voluntad, la voluntad de poder en el sentido del otorgamiento de poder. Pues bien, el poder tiene su esencia en el hecho de que, en cuanto voluntad dentro de la voluntad, está al servicio de la voluntad. La voluntad de poder es la esencia del poder. Muestra la esencia incondicionada de la voluntad que, en cuanto pura voluntad, se quiere a sí misma. Por eso, la voluntad de poder tampoco puede ser contrapuesta a una voluntad de otra cosa, por ejemplo a una «voluntad de nada», porque incluso esta voluntad es todavía voluntad de voluntad, de tal modo que Nietzsche puede decir (Para una Genealogía de la Moral, tercer tratado, afor. 1 del año 1887): «antes prefiere [la voluntad] querer la nada que no querer». «Querer la nada» no significa de ninguna manera querer la mera ausencia de todo lo efectivamente real, sino querer precisamente eso efectivamente real, pero quererlo siempre y en todo lugar como una nada y sólo a través de ella querer la aniquilación. En este querer, el poder se asegura siempre la posibilidad de ordenar y poder ser señor. Como esencia de la voluntad, la esencia de la voluntad de poder es el rasgo fundamental de todo lo efectivamente real. Nietzsche dice (Volunta de Poder, afor. 693 del año 1888) que la voluntad de poder es «la esencia más íntima del ser». « El ser» significa en este caso, según el lenguaje de la metafísica, lo ente en su totalidad. La esencia de la voluntad de poder y la propia voluntad de poder en tanto que carácter fundamental de lo ente, no se dejan por ello constatar por medio de la observación psicológica, sino que, por el contrario, es la propia psicología la que recibe su esencia, esto es, la posibilidad de disponer y conocer su objeto, de manos de la voluntad de poder. Por lo tanto, Nietzsche no concibe la voluntad de poder psicológicamente, sino que, por el contrario determina nuevamente la psicología como «morfología y teoría del desarrollo de la voluntad de poder» (Más allá del bien y del mal, afor. 23). La morfología es la ontología del ön, cuya morf® transformada en perceptio debido al cambio del eädow, se manifiesta en el appetitus de la perceptio como voluntad de poder. El hecho de que la metafísica -que piensa desde siempre lo ente como êpoxeÛmenon sub-jectum, en relación con su ser-, se convierta en esta psicología así determinada, demuestra, aunque sólo como manifestación colateral, la existencia de este acontecimiento esencial que consiste en la transformación de la entidad de lo ente La oésÛa (entidad) del subjectum se convierte en subjetidad de la autoconciencia, la cual hace aparecer a su esencia como voluntad de voluntad. La voluntad, en cuanto voluntad de poder, es la orden para adquirir más poder. A fin de que, en la superación de su propio poder, la voluntad pueda superar el grado alcanzado en cada caso, hay que alcanzar previamente ese grado, asegurarlo y conservarlo. El aseguramiento de cada grado de poder correspondiente es la condición necesaria para la superación del poder. Pero esta condición necesaria no es suficiente para que la voluntad pueda quererse a sí misma, esto es, para que ese querer ser más fuerte, para que ese aumento de poder, sea. La voluntad tiene que dirigir su mirada a un campo de visión y empezar por abrirlo para que de allí empiecen a mostrarse posibilidades que le indiquen el camino a un aumento de poder. La voluntad debe por tanto disponer una condición de ese querer ir más allá de sí misma. La voluntad de poder debe disponer a la vez las condiciones de conservación de poder y las de aumento de poder. Forma parte de la voluntad la disposición de esas condiciones que se pertenecen mutuamente. «Querer, en general, es tanto como querer ser más fuerte, querer crecer, y querer también los medios necesarios para ello» (Voluntad de Poder, afor. 675 del año 1887/88). Los medios esenciales son las condiciones de sí misma que dispone la propia voluntad de poder. Nietzsche llama a dichas condiciones, valores. Dice así(XII, afor. 395 del año 1884): «En toda voluntad hay una estimación». Estimar significa establecer y fijar el valor. La voluntad de poder estima en la medida en que establece la condición de aumento y fija la condición de conservación. Según su esencia, la voluntad de poder es la voluntad que dispone valores. Los valores son las condiciones de conservación y aumento dentro del ser de lo ente. La voluntad de poder es ella misma, en la medida en que aparece expresamente en su pura esencia, el fundamento y el ámbito de la instauración de valores. La voluntad de poder no tiene su fundamento en un sentimiento de carencia, sino que es ella misma el fundamento de la vida más rica posible. Aquí, vida significa voluntad de voluntad. «‘Vivo’: esto ya significa ‘estimar’» (loc. cit.). En la medida en que la voluntad quiere la superación de su propio poder, no descansa por muy rica que sea su vida. Ejerce su poder en la exuberancia de su propia voluntad. De este modo, retorna constantemente hacia sí misma en cuanto lo mismo. La manera en que lo ente en su totalidad, cuya essentia es la voluntad de poder, existe, esto es, su existentia, es el «eterno retorno de lo mismo». Ambas fórmulas fundamentales de la metafísica de Nietzsche, «voluntad de poder» y «eterno retorno de lo mismo», determinan lo ente en su ser desde las dos perspectivas que guían desde la Antigüedad a la metafísica, desde el ens qua ens en el sentido de essentia y existentia. La relación esencial que queda por pensar entre la «voluntad de poder» y el «eterno retorno de lo mismo», no puede por lo tanto presentarse todavía de modo inmediato, porque la metafísica ni ha pensado sobre el origen de la distinción entre essentia y existentia, ni tan siquiera se lo ha preguntado. Si la metafísica piensa lo ente en su ser como voluntad de poder, piensa n
Taringa RSS: Seguir Post de Usuarios Este peuqeño tutorial ayuda a explicar a los usuarios como utilizar el potencial de RSS para poder seguir los post de distintos usuarios sin tener que usar el buscador o perfil. Primero que nada. ¿que es RSS? Según Clarín.com: El RSS ("Really Simple Syndication" ) es un formato que permite emitir contenidos desde un sitio para que sean agregados fácilmente en aplicaciones o sitios web. Los contenidos que se publican en este formato incluyen titulares y sumarios. Según Wikipedia: RSS es parte de la familia de los formatos XML desarrollado específicamente para todo tipo de sitios que se actualicen con frecuencia y por medio del cual se puede compartir la información y usarla en otros sitios web o programas. A esto se le conoce como redifusión web o sindicación web (una traducción incorrecta, pero de uso muy común). El RSS es un sencillo formato de datos que es utilizado para redifundir contenidos a suscriptores de un sitio web. El formato permite distribuir contenido sin necesidad de un navegador, utilizando un software diseñado para leer estos contenidos RSS (agregador). A pesar de eso, es posible utilizar el mismo navegador para ver los contenidos RSS. Las últimas versiones de los principales navegadores permiten leer los RSS sin necesidad de software adicional. Esto quiere decir, que el rss es un archivo que contiene textos y vinculos, que se actualizan por medio de una base de datos. A modo facil: informacion acesible mediante un lector. Rss tiene un logo universal, que significa que cada ves que lo vean, ya sea en una pagina o en la barra de direcciones de su explorador (no en i6) quiere decir que el sitio cuenta con ese servicio, y que pueden aceder a él, el logo es: Una ves que se entiende este concepto, aplciar rss es algo bastante facil si se conoce un lector apropiado, en este caso, se usara Google Ig, el cual necesita tener una cuenta de google y logearse en: http://www.google.com/ig Una ves que se ingreso, se obtendra una pequeña interface como: Alli, google recomienda importar contenidos segun diversas categorias, eso queda a criterio de cada uno. Una ves que aceptaron o Cancelaron, el primer pantallaso a la lectura Rss aparece. Google Ig cuenta con una interface bastante simple de navegar, que es en base a pequeñas solapas que nos permiten categorizar y agrupar los contenidos. En este caso, se creara una nueva pestaña, ahi se hara click en "Añadir una pestaña Pestaña": y nos mostrara: Ahi seleccionamos el nombre y se destilda la opcion de "Voy a tener suerte. Añadir material automáticamente según el nombre de la pestaña." (el nombre lo explica todo). Y nos mostrará lo siguiente: este espacio sera destinado a agregar contenido RSS, y eso es lo que se hará a continuación. Para agregar un RSS, se necesita su dirección. Cada usuario en Taringa cuenta con su propia direccion de post rss en algun post publicado, en este caso, a modo de ejemplo, se usará el de darkt, y para poder acceder a su rss, es necesario entrar a algun post de él: http://www.taringa.net/posts/noticias/964179/Inglaterra-se-queda-fuera-(Eurocopa).html Arriba del avatar de cada usuario, se encuentra el pequeño logo RSS, que nos brindara la direccion para suscribirnos a sus post: Nos ubicamos con el cursor encima de el icono, y hacemos click derecho y Copiar Ruta de Enlace en Firefox o en Explorer Copiar Acceso Directo, como se ve: A continuacion ya tenemos la direcion rss del usuario que nos permitira leer sus ultimos post, el siguiente paso es agregarlo en Google Ig. 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Google Ig posee una opcion de poder arrastrar estos cuadros e ir organizandolos como nosotros queremos, al mismo tiempo, apicar estilos de colores e imagenes. Una ves que agregamos varios, nos quedaria algo asi como: En ese caso, ese es mi google ig, como se puede ver, se pueden agregar distintas solapas con diversas categorias e ir agrupando la información. Es importante tener en cuenta que el RSS permite acceder a datos de forma mas facil, y hasta averiguar si la información en un sitio ha sido actualizada sin necesidad de entrar a él. Esto es muy común en Blogs, diarios, y demás, mas comunmente en sitios que actualizan datos constantemente, accediendo a la direcion rss de la pagina. No solamente pueden seguir post de un usuario, sino tambien los ultimos post de todo T agregando la siguiente dirección: http://rss.taringa.net/Taringa/ultimos-post o los top post del mes: http://rss.taringa.net/Taringa/top-post-semana o los Usuarios Tops del mes: http://rss.taringa.net/Taringa/usuarios-top-mes Al mismo tiempo, puede agregar distintas direcciones de blogs, diarios, por ejemplo clarin, la nacion, y demas, de tal forma, que mediante un solo sitio, tienen toda la informacion centralizada de sus paginas de mayor interes. //////////////////// El sistema RSS es facil de usar si se aprende a manejar correctamente el lector. pd: disculpen los errores de ortografía, no tengo corrector en esta pc. pd2: la idea de un lector rss de taringa, que permita de manera simple a los usuarios seguir otros usuarios ya la publique en el wiki, seria una funcionalidad interesante y a su vez, potenciar la funcionalidad rss del sitio.- fuentes: http://www.clarin.com/shared/v7/rss/index.html http://es.wikipedia.org/wiki/RSS
Registrate y eliminá la publicidad! La Pintura de Erik Natzke Erik Natzke es un artista que constantemente cuestiona la distancia entre el arte y la tecnologia, mas precisamente entre sus tecnicas digitales y las tradicionalmente artisticas formad de "crear arte". Muestra de su trabajo: link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=N8quIXyX24k link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=dUEUxDsU7iU Fuente (y mas laburos) http://jot.eriknatzke.com
La Fotografía de Kim Høltermand Kim Høltermand trabaja principalmente el minimalismo en sus fotografías, siempre girando en torno a la arquitectura danesa. fuente y mas trabajos en: http://www.holtermand.dk
Banksy en el Museo Bristol (2009) Fuente: http://www.flickr.com/photos/23123614@N00/sets/72157619896844131/ Quien es Banksy: http://es.wikipedia.org/wiki/Banksy Mas Trabajas: http://www.banksy.co.uk/

(post pendiente de hace un tiempo) Thom Yorke Thomas Edward Yorke es el cantante principal y compositor del grupo británico de música Radiohead, nació el 7 de octubre de 1968 en Wellingborough, Northamptonshire (Inglaterra). Además, toca la guitarra, el piano y los teclados. Actualmente vive en Oxford con su novia de siempre, Rachel, y los hijos de ambos, Noah y Agnes. Nacido con el ojo izquierdo paralizado, Yorke pasó la mayor parte de sus primeros cinco años de vida de operación en operación, dejándole con su visión dañada y el ojo vago, motivo por el cual sus compañeros de clase le llamarían Salamandra. Tras ver a Brian May, guitarrista de Queen actuar en televisión, Yorke decidió ser músico. Tuvo su primera guitarra contando apenas siete años, uniéndose a su primera banda musical a los diez, mientras estudiaba en un colegio privado para chicos en Abingdon (donde conocería a sus futuros compañeros de Radiohead). Yorke más adelante iría a la Universidad de Exeter, licenciándose en literatura inglesa y arte, además de trabajar como camillero en un hospital psiquiátrico. Radiohead se convirtió en uno de los grupos más exitosos del mundo, llegando a lo más alto de las listas en numerosos países. Por esto, las canciones de Yorke se convirtieron en sinónimo de la cultura de finales del siglo XX. Temas como la tecnología, el existencialismo urbano, la enfermedad y el amor dominan sus letras. Thom usa el pseudónimo Tchock cuando realiza el arte para los álbumes. Es muy amigo del cantante de R.E.M., Michael Stipe, acudiendo ambos a conciertos del grupo del otro, ya que son fans mutuos. Thom ha confesado frecuentemente que Michael fue fuente de inspiración para un montón de sus canciones, además de ayudarle a salir de la depresión que padeció en el espacio de tiempo entre los álbumes OK Computer (1997) y Kid A (2000). Yorke ha destacado también por su campaña en actividades políticas como Fair Trade, movimientos pacifistas y Amnistía Internacional. Tanto Thom Yorke como los otros miembros de Radiohead reciben influencias de Elvis Costello, R.E.M., Queen, Clinic, PJ Harvey, Bjork, the Pixies, DJ Shadow, Pink Floyd, Talking Heads y Aphex Twin. En 2006, publica un album en solitario, que lleva por título The Eraser, si bien ha dejado claro que esto no supone una ruptura de la ya veterana banda, lo que se corrobora en el blog de la banda "Dead Air Space" en el que ha comenzado, desde fines de octubre de 2006, a publicar comentarios sobre la grabación de su nuevo album. ( http://es.wikipedia.org/wiki/Thom_Yorke ) Discos: Thom Yorke - Live Tracks (2006) descarga: Thom Yorke - Spitting Feathers [EP] descarga: Thom Yorke - Harrowdown Hill [EP] descarga: Thom Yorke - The Eraser descarga: Videos: Thom Yorke - Videotape Thom Yorke plays "The Clock" Harrowdown Hill Thom Yorke - Mercury Prize Awards 2006 Trabajos con Radiohead: Hail to the Thief descarga: Amnesiac descarga: Kid A descarga: OK Computer descarga: The Bends descarga: Pablo Honey descarga: yapa: episodio del fantasma del espacio donde esta de invitado, junto a björk (casualidad?)