el_manosanta
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Registrate y eliminá la publicidad! Alejandro Ricardo Dolina, (Baigorrita, Partido de General Viamonte, Provincia de Buenos Aires, 20 de mayo de 1945) es un escritor, músico y conductor de radio y de televisión argentino. Realizó estudios de Derecho, Música, Letras e Historia. Miralo no mas!!!!!!!! Es un ganador...ya lo sabemos...pero tanto como para llegar hasta ese caudal? En fin...para los que no lo conocen: Dolina nació en Baigorrita en la provincia de Buenos Aires, y pasó su primera infancia en el barrio bonaerense de Caseros. Estudió música y literatura desde la juventud. Aunque siempre ha evitado discutir su vida privada, a menudo ha contado anécdotas de su juventud en compañía de músicos y juerguistas profesionales. A principios de los años 1970, Dolina inició su carrera en publicidad y comenzó publicando artículos en la revista Satiricón, una revista cómica que por medio del humor comentaba temas de la política, sociedad y estilo de vida del momento. En este período trabajó con Carlos Trillo, quien también trabajaba en publicidad y que luego se convertiría en un exitoso escritor de historietas. En 1978, después de que la revista Satiricón fuera clausurada por la Junta Militar que gobernaba el país, Dolina comenzó a escribir para la Revista Humor, revista que fue a partir de ahí mucho más cuidadosa en cuanto al contenido publicado para evitar correr el mismo destino que Satiricón[cita requerida]. Durante esos años, Dolina (de convicciones peronistas) se dedicó a escribir sobre temas como el honor, el amor, la amistad, e inventó una mitología centrada en personajes como el Ángel Gris de Flores, el escritor ficticio Manuel Mandeb y un puñado de otros personajes. Posteriormente esas historias fueron publicadas en el libro "Crónicas del Ángel Gris" en 1987 y más tarde transformadas en un musical. Con el advenimiento de la democracia en 1983, Dolina comenzó a conducir un programa que se emitía por Radio El Mundo con el título de "Demasiado tarde para lágrimas". Usando el mismo nombre, el programa se trasladó años después a Radio Rivadavia, y después a la radio Viva FM con el nombre de "El ombligo del mundo". Más tarde el programa pasó a FM Tango cambiando su nombre por motivos contractuales por "La Venganza será Terrible" y luego a Radio Continental, (durante un año el programa se mudó a Radio Del Plata). A finales de 2006, el programa se trasladó una vez más, esta vez para ser transmitido por Radio 10 desde comienzos del 2007. Por su trabajo en este programa Dolina fue nominado como conductor al Premio Konex en 1991. Como escritor, Dolina también ha publicado varios libros: * En 1987 escribió el libro "Crónicas del Ángel Gris", recopilación de una serie de artículos publicados en la revista "Humor Registrado". Publicó la editorial de esta misma revista, la hoy desaparecida Ediciones de la Urraca. * En 1995 empezó a Grabar "Lo que me costó el amor de Laura", opereta criolla, que publica en 1998. El mismo año la estrena en teatro. * En 1996 decide renovar sus "Crónicas del Angel Gris", cambiando de editorial (Colihue), agregando nuevos capítulos, suprimiendo otros, y reformando algunos. * En 1999, Colihue publica "El libro del fantasma". * En 2004, el Grupo Editor Planeta publica en su colección de bolsillo "Biblioteca Alejandro Dolina" las "Crónicas" y "El libro del fantasma". * En 2005, el Grupo Editor Planeta publica "Bar del infierno", su libro más reciente. Además, Dolina grabó algunos "Radiocines", pequeñas obras radioteatrales paródicas emitidas en su programa de radio que se regrabaron especialmente para una versión en CD. También es autor de las comedias musicales "El barrio del Ángel Gris" (que obtuvo el premio Argentores en 1990) y "Teatro de Medianoche" (que protagonizó él mismo como actor y cantante). En 2003 realizó el ciclo televisivo Bar del Infierno, y luego en 2004 editó el CD Tangos del Bar del Infierno. Dolina ha sido siempre reconocido por su vasto conocimiento de tango clásico, y es él mismo pianista, cantante y compositor. Pese a que nunca ha grabado como solista, en 1998 produjo y cantó para su Opereta Criolla titulada "Lo que me costó el amor de Laura", en compañía de Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Ernesto Sábato, Les Luthiers, Horacio Ferrer, Sandro, Julia Zenko, Juan Carlos Baglietto y otros artistas. Su programa de radio es líder en su franja horaria desde el primer año de emisiones, con un encendido superior al 50% de los receptores. Considerado ya un clásico de la radiofonía del Río de la Plata, cuando sale de Buenos Aires llena todos los auditorios donde se presenta. Según dice el mismo Dolina "es extraño como se sostiene una audiencia numéricamente tan grande en un país donde se supone que no se lee, cuando para entender mi programa al menos hay que haber hojeado dos libros". Su labor diaria es tanto una invitación a la historia y la literatura como al surrealismo. Logra hacer prosa tanto de un fragmento de la Odisea como de un decálogo de consejos para quitar mejor las manchas de la ropa. Su capacidad de improvisación asombra día a día, siendo recurrente su referencia al amor. La mujer tiene un rol fundamental en su discurso, y aún en sus motivaciones al punto de afirmar que "todo lo que hago lo hago para levantar minas". Obra Relato * Crónicas del Ángel Gris (Ediciones de la Urraca, 1988), con ilustraciones de Nine. * Crónicas del Ángel Gris. Edición corregida y aumentada (Colihue, 1996), con ilustraciones de Hermenegildo Sábat. * El libro del fantasma (Colihue, 1999), con ilustraciones de Nine. * Bar del Infierno (Planeta, 2005) Obras musicales * Lo que me costó el amor de Laura. Opereta Criolla (Colihue, 1998). * Radiocine (Planeta, 2002). Música * Tangos del Bar del infierno (2004) Frases celebres: ♦Aprendan a soñar los que se contentan con sacar la loteria. . . ♦No hay sueño mas grande en la vida que el sueño del regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es tambien el camino imposible. ♦Sólo los sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa de lo que llamamos el presente y la realidad. ♦Cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de amor que no se concretara nunca. ♦Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez. ♦El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar. ♦El universo es una perversa inmensidad hecha de ausencia. Uno no está en casi ninguna parte. ♦No se puede ser artista si no se ha perdido algo, los poemas de amor satisfecho aparecen como una compadrada de mercaderes afortunados.. ♦En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse. ♦Hay para cada hombre una mujer, una sola, que reúne todas las virtudes que ese hombre sueña....Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre con la mujer que para él fue concebida. ♦Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive. ♦Siempre es recomendable recorrer la vida a contramano. ♦Las mujeres son la causa de todas las acciones de los hombres. Hablo porque hay mujeres escuchándome.. ♦Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo. ♦Todos estamos condenados a un hechizo cósmico. El universo es irremediablemente fugitivo. Nadie puede detenerse.. ♦La preparación de una tristeza necesita de algunas alegrías. ♦La esperanza prospera aun bajo las condiciones más inadecuadas. ♦Ignorar las consecuencias de los propios actos, eso es el infierno. ♦El arte es la rebelión del hombre ante la malvada estupidez de los sucesos cotidianos. ♦Las obras terminan cuando nosotros queremos. La vida, en cambio, sigue mas allá de lo bello y de lo bueno y termina en el momento menos conveniente, deshilachada, incompleta, prosaica. ♦Nos vemos a nosotros mismos como seres reales, pero quizá somos nuestros propios y engañosos espejismo. ♦Sólo existe el amor. Las otras cosas nobles apenas sirven para dignificarlo....Algunos hombres jamás lo encuentran. Para otros es apenas una estrella fugaz que ilumina un año, un mes, una semana o un día en sus vidas. Pero ese destello efímero da significado a la existencia toda. Bienaventurado el que puede sentir en su carne y en su espíritu el fuego de esa chispa. ♦El arte y el amor son las pocas posibilidades de encuentro que el universo presenta. ♦Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida. ♦Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza. ♦El carácter inevitable de la derrota sólo desalienta a los cobardes.. ♦La obra no puede ser mejor que el artista. ♦Vivir no es otra cosa que una resistencia inútil. El hombre sabio sabe que va a morir, pero vive y se resiste a la muerte tanto como puede.. ♦El aventurero actual ha aprendido a contentarse con sombras de emoción. La televisión y el cine son sus melancólicos proveedores de asombro. ♦La sorpresa constante no sorprende. ♦Todas las historias terminan mal más tarde o más temprano, se trata de seguir leyendo hasta que llegue algo malísimo que siempre pasa. Las únicas que terminan bien son las fragmentarias. ♦Yo tengo mucho cuidado con los pensamientos de orgullo propio porque conozco a tantos idiotas que se creen los reyes del corso que quien me asegura a mi que no soy uno mas de ellos. ♦No soy solo esta colección de actos cotidianos, soy esto que escribo también... por favor quiérame. ♦Somos simples sombras que nacen y mueren porque si. ♦La envidia es acaso el peor de los pecados, el goloso come, el lujurioso verifica el acto venéreo, el avaro toma su dinero, en cambio el envidioso se reseca en...bueno, su envidia. ♦Se ha dicho, que el hombre hace todo lo que hace con el único fin de enamorar mujeres. Videos link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=nKrN_9_Sskk link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=qioV0L0gNjw Bueno gente...listo, espero que les haya gustado!!! Saludos!! Fuente: Internet obviamente

Registrate y eliminá la publicidad! Hola a todos! Recientemente con las actulizaciones de windows update me aparecio la famosa estrellita de validacion de office, luego de probar muchisimos cracks y porquerias, encontre una solucion bastante facil, se las dejo por si alguien la necesita: 1: En Inicio, pulsar Ejecutar, escribir “regedit” (sin las comillas) y darle a Aceptar. 2: Accede a: HKEY_LOCAL_MACHINE - Software - Microsoft - Office - 11.0 - Registration Y elimina toda la carpeta “Registration” (botón de la derecha: eliminar). Antes de hacer esto, asegurate de no tener ningún programa de Office abierto (Word, Excel, Powerpoint, Outlook, etc). 3: Abrir cualquier programa de Office (ojo!! no un archivo , sino la aplicacion misma...el Word, por ejemplo). Aparecerá la ventana de instalación, y al cabo de un rato la de Registro, con tus datos y el número de serie actual...y por logica, el malo. 4: Sustituye ese número de serie falso por este otro: KR66M-XVBV9-J6667-983FW-CH2MB Cuando hayas terminado, dale a Aceptar y la vendita estrellita desaparecerá y todo volverá a la normalidad. Y colorin colorado este cuento se ha acabado Espero que les haya servido. Saludos!! █║▌│ █│║▌ ║││█║▌ │║║█ el мanoѕanтa eѕтa cargado!™
Registrate y eliminá la publicidad! Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, provincia de Granada, 5 de junio de 1898 – entre Víznar y Alfacar, ibídem, 18 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo. Murió ejecutado tras el levantamiento militar de la Guerra Civil Española, por su afinidad al Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Nació en el municipio de Fuente Vaqueros, Granada (España), en el seno de una familia de posición económica desahogada, el 5 de junio de 1898, y fue bautizado con el nombre de Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca; su padre fue Federico García Rodríguez, un hacendado, y su madre, Vicenta Lorca, maestra de escuela que fomentó el gusto literario a su hijo. Desde la edad de 2 años, según uno de sus biógrafos, Edwin Honig, Federico García Lorca mostró su habilidad para aprender canciones populares, y a muy tierna edad escenificaba en miniatura oficios religiosos. Su salud fue frágil y no empezó a andar hasta los cuatro años. Leyó en su casa la obra de Víctor Hugo y de Miguel de Cervantes. Como estudiante fue algo irregular. De niño fue puesto a la tutela del maestro Rodríguez Espinosa, en Almería, ciudad en la que residió con su familia entre 1906 y 1909[cita requerida]. Inició bachillerato de vuelta a su provincia natal y abandonó la Facultad de Derecho de Granada para instalarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid (1918–1928); pasado un tiempo regresó a la Universidad de Granada, donde se graduó como abogado, aunque nunca ejerció la profesión, puesto que su vocación era la literatura. La ubicación meridional de Granada, donde se encontraba viva la herencia mora, el folclore, el oriente y una geografía agreste, quedaron impresas en toda su obra poética, donde los romanceros y la épica se funden de manera perceptible. Después de su madre, fue Fernando de los Ríos quien estimuló el talento del entonces pianista en favor de la poesía; así, en 1917 escribió su primer artículo sobre José Zorrilla, en su aniversario. La España de García Lorca era la de la Edad de Plata, heredera de la Generación del 98, con una rica vida intelectual donde los nombres de Francisco Giner de los Ríos, Benito Pérez Galdós, Miguel de Unamuno y, poco después, Salvador de Madariaga y José Ortega y Gasset imprimían el sello distintivo de una crítica contra la realidad de España. Influyeron, además, en la sensibilidad del poeta en formación Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Manuel Machado, Ramón del Valle-Inclán, Azorín e, incluso, el Cancionero popular. Juventud y primeras obras En 1918 publicó su primer libro Impresiones y paisajes, costeado por su padre. En 1920 se estrenó en teatro su obra El maleficio de la mariposa, en 1921 se publicó Libro de poemas, y en 1923 se pusieron en escena las comedias de títeres La niña que riega la Albahaca y el príncipe preguntón. En 1927, en Barcelona, expuso su primera muestra pictórica. En esta época frecuentó activamente a los poetas de su generación que permanecen en España: Jorge Guillén, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, y sobre todo Buñuel y Dalí, a quien después le tributó Oda a Salvador Dalí. El pintor, por su parte, pintó los decorados del primer drama del granadino: Mariana Pineda. En 1928 publicó la revista literaria Gallo, de la cual salieron solamente dos números. En 1929 marchó a Nueva York. Para entonces se habían publicado, además de los antes mencionados, sus libros Canciones (1927) y el Primer romancero gitano (1928), siempre su obra poética más popular y más accesible. A García le molestaba mucho que el público lo viera como gitano. Viaje a Nueva York De su viaje y estancia en Nueva York surge el libro Poeta en Nueva York. En 1930 fue a La Habana, donde escribió parte de sus obras Así que pasen cinco años y El público. Ese año regresó a España, donde fue recibido en Madrid con la noticia de que su farsa popular La zapatera prodigiosa se estaba escenificando. La Segunda República y «La barraca» Al instaurarse la Segunda República española, Fernando de los Ríos fue nombrado Ministro de Instrucción Pública. bajo el patrocinio oficial, se encargó a Lorca la co-dirección de la compañía estatal de teatro «La barraca», donde disfrutó de todos los recursos para producir, dirigir, escribir y adaptar algunas obras teatrales del Siglo de Oro español. Escribió en este período Bodas de sangre, Yerma y Doña Rosita la soltera. En 1933 viajó a la Argentina de la Década Infame para promover la puesta en escena de algunas de sus obras por la compañía teatral de Lola Membrives y para dictar una serie de conferencias, siendo su estancia un éxito: a manera de ejemplo, su puesta de La dama boba, de Lope de Vega, atrajo a más de sesenta mil personas. Entre este año y 1936 escribió Diván de Tamarit, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, que conmovió al mundo hispano, La casa de Bernarda Alba y trabajaba ya en La destrucción de Sodoma cuando estalló la Guerra Civil española. Guerra Civil y asesinato Colombia y México, cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un atentado debido a su puesto de funcionario de la República, le ofrecieron el exilio, pero Lorca rechazó las ofertas y se dirigió a su casa en Granada para pasar el verano. En esos momentos políticos alguien le preguntó sobre su preferencia política y él manifestó que se sentía a su vez católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico. De hecho nunca se afilió a ninguna de las facciones políticas y jamás discriminó o se distanció de ninguno de sus amigos, por ninguna cuestión política. Tuvo una gran amistad con el líder y fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, muy aficionado a la poesía.[3] El propio Lorca decía de él: "...José Antonio. Otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él”." Se sentía, como él lo dijo en una entrevista al Sol de Madrid poco antes de su asesinato, íntegramente español. Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política. Tras una denuncia anónima, el 16 de agosto de 1936 fue detenido en la casa de uno de sus amigos, el también poeta Luis Rosales, quien obtuvo la promesa de las autoridades nacionales de que sería puesto en libertad «si no existía denuncia en su contra». La orden de ejecución fue dada por el gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán, quien había ordenado al ex diputado de la CEDA Ramón Ruiz Alonso la detención del poeta. Las últimas investigaciones, como la de Manuel Titos Martínez, determinan que fue fusilado la madrugada del 18 de agosto de 1936, seguramente por cuestiones territoriales, ya que algunos caciques, muy conservadores, tenían rencor al padre de Lorca porque era un cacique progresista.[cita requerida] En una entrevista al diario El Sol había declarado que «en Granada se agita la peor burguesía de España», y eso fue su sentencia de muerte.[cita requerida] Federico García Lorca fue asesinado en el camino que va de Víznar a Alfacar, y su cuerpo permanece enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de esos parajes con los cadáveres de dos banderilleros y un maestro nacional, ejecutados con él. H. G. Wells envía el siguiente despacho a las autoridades militares de Granada: "H. G. Wells, presidente Pen Club de Londres, desea con ansiedad noticias de su distinguido colega Federico García Lorca, y apreciará grandemente la cortesía de una respuesta." cuya respuesta fue la siguiente: "Coronel gobernador de Granada a H. G. Wells.-Ignoro lugar hállase D. Federico García Lorca.-Firmado: Coronel Espinosa." Después de su muerte se publicaron Primeras canciones, Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. Obra El universo lorquiano se define por un palpable sistematismo: la poesía, el drama y la prosa se alimentan de obsesiones y de claves estilísticas constantes. La variedad de formas y tonalidades nunca atenta contra esa unidad cuya cuestión central es la frustración. Estilo Los símbolos: de acuerdo con su gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca: * La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza. * El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte. * La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual. * El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra, portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino. * Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte. * Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia. La metáfora: es el procedimiento retórico central de su estilo. Bajo la influencia de Góngora, Lorca maneja metáforas muy arriesgadas: la distancia entre el término real y el imaginario es considerable. En ocasiones, usa directamente la metáfora pura. Sin embargo, a diferencia de Góngora, Lorca es un poeta conceptista, en el sentido de que su poesía se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de frecuentes elipsis. Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos de la realidad, transmiten efectos sensoriales entremezclados, etc. El neopopularismo: aunque Lorca asimila sin problemas las novedades literarias, su obra está plagada de elementos tradicionales que, por lo demás, demuestran su inmensa cultura literaria. La música y los cantos tradicionales son presencias constantes en su poesía. No obstante, desde un punto de vista formal no es un poeta que muestre una gran variedad de formas tradicionales; sin embargo, profundiza en las constantes del espíritu tradicional de su tierra y de la gente: el desgarro amoroso, la valentía, la melancolía, la pasión... Poesía La obra poética de Lorca constituye una de las cimas de la poesía de la Generación del 27 y de toda la literatura española. La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a distintos autores, tradiciones y corrientes literarias. En esta poesía conviven la tradición popular y la culta. Aunque es difícil establecer épocas en la poética de Lorca, algunos críticos diferencian dos etapas: una de juventud y otra de plenitud. La época de juventud Aquí se incluyen sus primeros escritos: Impresiones y paisajes (en prosa, aunque sin embargo muestra procedimientos característicos del lenguaje poético) y Libro de poemas (escrito bajo el influjo de Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez; en este poema García Lorca proyecta un amor sin esperanza, abocado a la tristeza. La época de plenitud Comienza con el Poema del cante jondo (1931) que, mediante la unidad temática, formal, conceptual y la expresión de los sentimientos, debida en parte a su inspiración folclórica, describe la lírica neopopularista de la Generación del 27. En Primeras canciones (1927) y Canciones (1936) emplea las mismas formas: la canción y el romance. Los temas del tiempo y la muerte se enmarcan en el alba, la noche, la ciudad andaluza y los paisajes lunares. La muerte y la incompatibilidad moral del mundo gitano con la sociedad burguesa son los dos grandes temas del Romancero gitano. Destacan los procedimientos habituales de poesía de origen popular, y la influencia del compositor Manuel de Falla. No se trata de una obra folclórica; está basada en los tópicos con que se asocia lo gitano y andaluz. Lorca eleva al personaje gitano al rango de mito literario, como después hará también con el negro y el judío en Poeta en Nueva York. En el Romancero gitano emplea el romance, en sus variantes de novelesco, lírico y dramático; su lenguaje es una fusión de lo popular y lo culto. Lorca escribe Poeta en Nueva York a partir de su experiencia en EEUU, donde vivió entre 1929 y 1930. Para Lorca la civilización moderna y la naturaleza son incompatibles. Su visión de Nueva York es de pesadilla y desolación, propia de un mal sueño. Para expresar la angustia y el ansia de comunicación que lo embargan, emplea las imágenes visionarias del lenguaje surrealista. Su libertad expresiva es máxima, aunque junto al verso libre se advierte el uso del verso medido (octosílabo, endecasílabo y alejandrino). El Diván de Tamarit (1940) es un libro de poemas de atmósfera o sabor oriental, inspirado en las colecciones de la antigua poesía arábigo-andaluza. El tema central es el de el amor sujeto a experiencias frustrantes y amargas; su lenguaje está muy próximo al de Poeta en Nueva York. Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (1935) es una elegía de incontenible dolor y emoción que actúa de homenaje al torero sevillano que tanto apoyó a los poetas de la Generación del 27. La obra poética de García Lorca se cierra con Seis poemas gallegos y la serie de once poemas amorosos titulada Sonetos del amor oscuro. Lorca siempre ha contado con el respeto y admiración incondicional de los poetas de generaciones posteriores a la Guerra Civil. Considerado un poeta maldito, su influencia se ha dejado sentir entre los poetas españoles del malditismo. * Impresiones y paisajes (1918) * Libro de poemas (1921) * Oda a Salvador Dalí (1926) * Romancero gitano (1928) * Poeta en Nueva York (1930) * Poema del cante jondo (1931) * Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935) * Seis poemas gallegos (1935) * Diván del Tamarit (1936) * Sonetos del amor oscuro (1936) Teatro El teatro de García Lorca es, con el de Valle-Inclán, el de mayor importancia escrito en castellano en el siglo XX. Es un teatro poético, en el sentido de que gira en torno a símbolos medulares —la sangre, el cuchillo o la rosa-, de que se desarrolla en espacios míticos o presenta un realismo trascendido, y de que, en fin, encara problemas sustanciales del existir. El lenguaje, aprendido en Valle-Inclán, es también poético. Sobre Lorca influyen también el drama modernista (de aquí deriva el uso del verso), el teatro lopesco (evidente, por ejemplo, en el empleo organizado de la canción popular), el calderoniano (desmesura trágica, sentido de la alegoría) y la tradición de los títeres. La producción dramática de Lorca puede ser agrupada en cuatro conjuntos: farsas, comedias «irrepresentables» (según el autor), tragedias y dramas. Entre las farsas, escritas entre 1921 y 1928, destacan La zapatera prodigiosa, en la que el ambiente andaluz sirve de soporte al conflicto, cervantino, entre imaginación y realidad, y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, complejo ritual de iniciación al amor, que anuncia los «dramas irrepresentables» de 1930 y 1931: El público y Así que pasen cinco años, sus dos obras más herméticas, son una indagación en el hecho del teatro, la revolución y la presunta homosexualidad —la primera— y una exploración —la segunda— en la persona humana y en el sentido del vivir. Consciente del éxito de los dramas rurales poéticos, Lorca elabora las tragedias Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934), conjugación de mito, poesía y sustancia real. Los problemas humanos determinan los dramas. Así, el tema de la «solterona» española (Doña Rosita la soltera, 1935), o el de la represión de la mujer y la intolerancia en La casa de Bernarda Alba, para muchos la obra maestra del autor. * Mariana Pineda (1927) * La zapatera prodigiosa (1930) * Retablillo de Don Cristóbal * El público (1930) * Así que pasen cinco años (1930) * Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933) * Bodas de sangre (1933) * Yerma (1934) * Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores * La casa de Bernarda Alba (1936) * Comedia sin título (inacabada) (1936) APUNTES BIOGRÁFICOS Baladilla de los tres ríos .. El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amor que se fue y no vino! El río Guadalquivir tiene las barbas granates. Los dos ríos de Granada uno llanto y otro sangre ¡Ay, amor que se fué por el aire! Para los barcos de vela Sevilla tiene un camino; por el agua de Granada sólo reman los suspiros. ¡Ay, amor que se fue y no vino! Guadalquivir, alta torre y viento en los naranjales. Dauro y Genil, torrecillas muertas sobre los estanques. ¡Ay, amor que se fue por el aire! ¡Quién dirá que el agua lleva un fuego fatuo de gritos! ¡Ay, amor que se fue y no vino! Lleva azahar, lleva olivas, Andalucía, a tus mares. ¡Ay, amor que se fue por el aire! CANCIÓN DEL JINETE En la luna negra de los bandoleros, cantan las espuelas. Caballito negro, ¿Dónde llevas tu jinete muerto? ...Las duras espuelas del bandido inmóvil que perdió las riendas. Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo! En la luna negra Sangraba el costado De Sierra Morena. ¿Dónde llevas tu jinete muerto? En la luna negra ¡un grito! Y el cuerno largo de la hoguera. Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo! A IRENE GARCÍA . En el soto, los alamillos bailan uno con otro. Y el arbolé, con sus cuatro hojitas baila también. . ¡Irene! . Luego vendrán las lluvias y las nieves. Baila sobre lo verde. Sobre lo verde verde, que te acompaño yo. . ¡Ay como corre el agua! ¡Ay mi corazón! DE OTRO MODO . La hoguera pone al campo de la tarde unas astas de ciervo enfurecido. Todo el valle se tiende. Por sus lomos, caracolea el vientecillo. . El aire cristaliza bajo el humo. -Ojo de gato triste y amarillo-. Yo en mis ojos, paseo por las ramas. Las ramas se pasean por el río. . Llegan mis cosas esenciales. Son estribillos de estribillos. Entre los juncos y la baja tarde, ¡Qué raro que me llame Federico! GACELA DEL NIÑO MUERTO . Todas las tardes en Granada, todas las tardes se muere un niño. Todas las tardes el agua se sienta a conversar con sus amigos. . Los muertos llevan alas de musgo. El viento nublado y el viento limpio son dos faisanes que vuelan por las torres y el día es un muchacho herido. . No quedaba en el aire ni una brizna de alondra cuando yo te encontré por las grutas del vino No quedaba en la tierra ni una miga de nube cuando te ahogabas por el río. . Un gigante de agua cayó sobre los montes y el valle fue rodando con perros y con lirios. Tu cuerpo, con la sombra violeta de mis manos, era, muerto en la orilla un arcángel de frío. CASIDA DEL NIÑO TRISTE . Quiero ver el ciprés, quiero ver el limón, quiero subir al monte para tocar el sol. . El niño estaba mirando y el niño no veía nada. Un sabor de higos verdes le nacía en la garganta. . El agua le iba cantando la canción de su mortaja y en sueños sin farolas la fiebre le tiritaba. . Quiero beber el agua. Quiero beber las flores de las mariposas blancas. El niño triste de esquinas se fue a una nube a por agua. LA COGIDA Y LA MUERTE . A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. . Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde.(...) . Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. . ¡Ay qué terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! LA SANGRE DERRAMADA . ¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. . ¡Que no quiero verla! La luna de par en par, caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras(...) . No. Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay canto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. . ¡¡Yo no quiero verla!! VUELTA DE PASEO . Asesinado por el cielo. Entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal, dejaré crecer mis cabellos. . Con el árbol de muñones que no canta y el niño con el blanco rostro de huevo. Con los animalitos de cabeza rota y el agua harapienta de los pies secos. . Con todo lo que tiene cansancio sordomudo y mariposa ahogada en el tintero. Tropezando con mi rostro distinto de cada día. ¡Asesinado por el cielo! Oda a S. Dalí . UNA rosa en el alto jardín que tú deseas. Una rueda en la pura sintaxis del acero. Desnuda la montaña de niebla impresionista. Los grises oteando sus balaustradas últimas. . Los pintores modernos, en sus blancos estudios, cortan la flor aséptica de la raíz cuadrada. En las aguas del Sena un ice-berg de mármol enfría las ventanas y disipa las yedras. . El hombre pisa fuerte las calles enlosadas. Los cristales esquivan la magia del reflejo. El Gobierno ha cerrado las tiendas de perfume. La máquina eterniza sus compases binarios. . Una ausencia de bosques, biombos y entrecejos, yerra por los tejados de las casas antiguas. El aire pulimenta su prisma sobre el mar y el horizonte sube como un gran acueducto. . Marineros que ignoran el vino y la penumbra, decapitan sirenas en los mares de plomo. La Noche, negra estatua de la prudencia, tiene el espejo redondo de la luna en su mano. . Un deseo de forma y límites nos gana. Viene el hombre que mira con el metro amarillo. Venus es una blanca naturaleza muerta Y los coleccionistas de mariposas huyen. . Cadaqués, en el fiel del agua y la colina, eleva escalinatas y oculta caracolas. Las flautas de madera pacifican el aire. Un viejo dios silvestre da frutas a los niños. . Sus pescadores duermen, sin ensueño, en la arena. En alta mar les sirve de brújula una rosa. El horizonte virgen de pañuelos heridos, junta los grandes vidrios del pez y de la luna. . Una dura corona de blancos bergantines ciñe frentes amargas y cabellos de arena. Las sirenas convencen, pero no sugestionan, y salen si mostramos un vaso de agua dulce. . ¡Oh, Salvador Dalí de voz aceitunada! No elogio tu imperfecto pincel adolescente ni tu color que ronda la color de tu tiempo, pero alabo tus ansias de eterno limitado. . Alma higiénica, vives sobre mármoles nuevos. Huyes la oscura selva de formas increíbles. Tu fantasía llega donde llegan tus manos, y gozas el soneto del mar en tu ventana. . El mundo tiene sordas penumbras y desorden, en los primeros términos que el humano frecuenta. Pero ya las estrellas, ocultando paisajes, señalan el esquema perfecto de sus órbitas. . La corriente del tiempo se remansa y ordena en las formas numéricas de un siglo y otro siglo Y la Muerte vencida se refugia temblando en el círculo estrecho del minuto presente. . Al coger tu paleta, con un tiro en un ala, pides la luz que anima la copa del olvido. Ancha luz de Minerva, constructora de andamios, donde no cabe el sueño ni su flora inexacta. . Pides la luz antigua que se queda en la frente, sin bajar a la boca ni al corazón del hombre. Luz que temen las vidas entrañables de Baco y la fuerza sin orden que lleva el agua curva. . Haces bien en poner banderines de aviso, en el limite oscuro que relumbra de noche. Como pintor no quieres que te ablande la forma el algodón cambiante de una nube imprevista. . El pez en la pecera y el pájaro en la jaula. No quieres inventarlos en el mar o en el viento. Estilizas o copias después de haber mirado con honestas pupilas sus cuerpecillos ágiles. . Amas una materia definida y exacta donde el hongo no pueda poner su campamento Amas la arquitectura que construye en lo ausente Y admites la bandera como una simple broma. . Dice el compás de acero su corto verso elástico. Desconocidas islas desmiente ya la esfera. Dice la línea recta su vertical esfuerzo y los sabios cristales cantan sus geometrías. . Pero también la rosa del jardín donde vives. ¡Siempre la rosa, siempre, norte y sur de nosotros! Tranquila y concentrada como una estatua ciega, ignorante de esfuerzos soterrados que causa. . Rosa pura que limpia de artificios y croquis y nos abre las alas tenues de la sonrisa. (Mariposa clavada que medita su vuelo). Rosa del equilibrio sin dolores buscados. i Siempre la rosa! . i Oh., Salvador Dalí de voz aceitunada! Digo lo que me dicen tu persona y tus cuadros. No alabo tu imperfecto pincel adolescente, pero canto la firme dirección de tus flechas. . Canto tu bello esfuerzo de luces catalanas, tu amor a lo que tiene explicación posible. Canto tu corazón astronómico y tierno, de baraja francesa y sin ninguna herida. . Canto el ansia de estatua que persigues sin tregua, el miedo a la emoción que te aguarda en la calle. Canto la sirenita de la mar que te canta montada en bicicleta de corales y conchas. . Pero, ante todo, canto un común pensamiento que nos une en las horas oscuras y doradas. No es el Arte la luz que nos ciega los ojos. Es primero el amor, la amistad o la esgrima. . Es primero que el cuadro que paciente dibujas el seno de Teresa, la de cutis insomne, el apretado bucle de Matilde, la ingrata. nuestra amistad pintada como un juego de ocas. . Huellas dactilográficas de sangre sobre el oro rayen el corazón de Cataluña eterna. Estrellas corno puños sin halcón. te relumbren mientras que tu Pintura y tu vida florecen. . No mires la clepsidra con alas membranosas, ni la dura guadaña de las alegorías. frente a la mar poblada de barcos y marinos. ROMANCERO GITANO ROMANCE DE LA LUNA LUNA La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. -Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. -Niño, déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados. -Huye luna, luna, luna. Que ya siento los caballos. -Niño, déjame, no pises mi blancor almidonado. El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. Cómo canta la zumaya, (Ay, cómo canta en el árbol! Por el cielo va la luna con un niño de la mano. Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, vela. El aire la está velando. PRECIOSA Y EL AIRE . Su luna de pergamino Preciosa tocando viene por un anfibio sendero de cristales y laureles. El silencio sin estrellas, huyendo del sonsonete, cae donde el mar bate y canta su noche llena de peces. En los picos de la sierra los carabineros duermen guardando las blancas torres donde viven los ingleses. Y los gitanos del agua levantan por distraerse glorietas de caracolas y ramas de pino verde. . Su luna de pergamino Preciosa tocando viene. Al verla se ha levantado el viento que nunca duerme. San Cristobalón desnudo, lleno de lenguas celestes, mira a la niña tocando una dulce gaita ausente. -Niña, deja que levante tu vestido para verte. Abre en mis dedos antiguos la rosa azul de tu vientre. . Preciosa tira el pandero y corre sin detenerse. El viento-hombrón la persigue con una espada caliente. Frunce su rumor el mar Los olivos palidecen. Cantan las flautas de umbría y el liso gong de la nieve. (Preciosa, corre, corre, Preciosa! (Míralo por donde viene! Sátiro de estrellas bajas con sus lenguas relucientes. Preciosa, llena de miedo, entra en la casa que tiene, más arriba de los pinos, el cónsul de los ingleses. Asustados por los gritos tres carabineros vienen, sus negras capas ceñidas y los gorros en las sienes. El inglés da a la gitana un vaso de tibia leche, y una copa de ginebra que Preciosa no se bebe. Y mientras cuenta, llorando, su aventura a aquella gente, en las tejas de pizarra el viento, furioso, muerde. REYERTA . En la mitad del barranco las navajas de Albacete, bellas de sangre contraria, relucen como los peces. Una dura luz de naipe recorta en el agrio verde caballos enfurecidos y perfiles de jinetes. En la copa de un olivo lloran dos viejas mujeres. El toro de la reyerta su sube por la paredes. Angeles negros traían pañuelos y agua de nieve. Angeles con grandes alas de navajas de Albacete. Juan Antonio el de Montilla rueda muerto lleno de lirios y una granada en las sienes. Ahora monta cruz de fuego, carretera de la muerte. El juez con guardia civil, por los olivares viene Sangre resbalada gime muda canción de serpiente. -Señores guardias civiles: aquí pasó lo de siempre. Han muerto cuatro romanos y cinco cartagineses . La tarde loca de higueras y de rumores calientes cae desmayada en los muslos heridos de los jinetes. Y ángeles negros volaban por el aire del poniente. Angeles de largas trenzas y corazones de aceite. ROMANCE SONÁMBULO . Verde que te quiero verde. Verde viento Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura Ella sueña en su baranda, Verde carne, pelo verde, Con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, Las cosas la están mirando Y ella no puede mirarlas. . Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha vienen con el pez de sombra Que abre camino del alba. La higuera frota su viento Con la lija de sus ramas, Y el monte, gato garduño, Eriza sus pitas agrias. Pero ¿Quién vendrá?¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, Verde carne, pelo verde, Soñando en la mar amarga. -Compadre, quiero cambiar mi caballo por su espejo, mi cuchillo, por su manta. Compadre, vengo sangrando, Desde los puertos de Cabra. -Si yo pudiera, mocito, ese trato cerraba. Pero yo ya no soy yo, Ni mi casa, es ya mi casa. -Compadre quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? -Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, Ni mi casa es mi casa. -Dejadme subir al menos hasta las altas barandas; ¡dejadme subir!, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua . Ya suben los compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaron en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristral herían la madrugada . Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre!¿Dónde está, dime dónde está tu niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuantas veces te esperara, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda! Sobre rostro del aljibe Se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, Con ojos de fría plata. Un carámbano de luna La sostiene sobre el agua. La noche se puso íntima Como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento, Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña. LA MONJA GITANA Silencio de cal y mirto Malvas en las hierbas finas. La monja borda alhelíes sobre una tela pajiza. Vuelan en la araña gris siete pájaros del prisma. La iglesia gruñe a lo lejos como un oso panza arriba. ¡Que bien borda! ¡Con qué gracia! Sobre la tela pajiza ella quisiera bordar flores de su fantasía. ¡Qué girasol! ¡Qué magnolia de lentejuelas y cintas! ¡Qué azafranes y qué lunas, en el mantel de la misa! Cinco toronjas se endulzan en la cercana cocina. Las cinco llagas de Cristo cortadas en Almería. Por los ojos de la monja galopan dos caballistas. Un rumor último y sordo le despega la camisa, y, al mirar nubes y montes en las yertas lejanías, se quiebra su corazón de azúcar y yerba luisa. Oh, que llanura empinada con veinte soles arriba! Qué ríos puestos de pie vislumbra su fantasía! Pero sigue con sus flores, mientras que de pie, en la brisa, la luz juega el ajedrez alto de la celosía. LA CASADA INFIEL . Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido, Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo, el cinturón con revolver. Ella, sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo la luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena, yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande, de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. ROMANCE DE LA PENA NEGRA A José Navarro Pardo . Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya, Cobre amarillo, su carne huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos, gimen canciones redondas. -Soledad, ¿Por quién Preguntas? sin compaña y a estas horas? . -Pregunte por quien pregunte, dime, ¿a ti qué se te importa? Vengo a buscar lo que busco, mi alegría y mi persona. -Soledad de mis pesares, caballo que se desboca al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas. -No me recuerdes el mar que la pena negra brota en las tierras de aceituna bajo el rumor de las hojas. -¡Soledad, qué pena tienes! ¡qué pena tan lastimosa! Lloras zumo de limón agrio de espera y de boca. -¡Qué pena tan grande! Corro mi casa como una loca, mis dos trenzas por el suelo, de la cocina a la alcoba. ¡Qué pena! Me estoy poniendo de azabache carne y ropa. ¡Ay, mis camisas de hilo! ¡Ay, mis muslos de amapola! -Soledad, lava tu cuerpo con agua de las alondras, y deja tu corazón en paz, Soledad Montoya. . ---ooo000ooo--- . Por abajo canta el rio: volante de cielo y hojas. Con flores de calabaza la nueva luz se corona. ¡Oh pena de los gitanos! Pena limpia y siempre sola. ¡Oh pena de cauce oculto y madrugada remota! SAN MIGUEL (Granada) A Diego Buigas de Dalmáu . Se ven desde las barandas, ir el monte, monte, monte, mulos y sombras de mulos cargados de girasoles. . Sus ojos en las umbrías se empañan de inmensa noche. En los recodos del aire cruje la aurora salobre. . Un cielo de mulos blancos cierra sus ojos de azogue dando a la quieta penumbra un final de corazones. . Y el agua se pone fría para que nadie la toque. Agua loca y descubierta Por el monte, monte, monte. . San Miguel, lleno de encajes En la alcoba de su torre, enseña sus bellos muslos ceñidos por los faroles. . Arcángel domesticado en el gesto de las doce, finge una cólera dulce de plumas y ruiseñores. San Miguel canta en los vidrios, efebo de tres mil noches, fragante de agua colonia y lejano de las flores. . ---ooo000ooo--- . El mar baila por la playa un poema de balcones. Las orillas de la luna pierden juncos, ganan voces. Vienen manolas comiendo semillas de girasoles, los culos grandes y ocultos, como planetas de cobre. Vienen altos caballeros y damas de triste porte, morenas por la nostalgia de un ayer de ruiseñores Y el obispo de Manila, ciego de azafrán y pobre, dice misa con dos filos para mujeres y hombres. San Miguel se estaba quieto en la alcoba de su torre, con las enaguas cuajadas de espejitos y entredoses. San Miguel, rey de los globos y de los números nones, en el primor berberisco de gritos y miradores. SAN RAFAEL (Córdoba) A Juan Izquierdo Croselles . I . Coches cerrados llegaban a las orillas de juncos donde las ondas alisan romano torso desnudo. Coches que el Guadalquivir tiende en su cristal maduro, entre láminas de flores y resonancias de nublos. Los niños tejen y cantan el desengaño del mundo, cerca de los vicios coches perdidos en el nocturno. Pero Córdoba no tiembla bajo el misterio confuso, pues si la sombra levanta la arquitectura del humo, un pie de mármol afirma su casto fulgor enjuto. Pétalos de lata débil recaman los grises puros de la brisa, desplegada, sobre los arcos de triunfo, Y mientas el puente sopla diez rumores de Neptuno, vendedores de tabaco huyen por el roto muro. . II . Un solo pez en el agua que a las dos Córdobas junta. Blanda Córdoba de juncos. Córdoba de arquitectura. Niños de cara impasible en la orilla se desnudan, aprendices de Tobías y Merlines de cintura, para fastidiar al pez en irónica pregunta si quiere flores de vino o saltos de media luna. Pero el pez, que dora el agua y los mármoles enluta, les da lección y equilibrio de solitaria columna. El Arcángel aljamiado de lentejuelas oscuras, en el mitin de las ondas buscaba rumor y cuna. Un solo pez en el agua, Dos Córdobas de hermosura. Córdoba quebrada en chorros. Celeste Córdoba enjuta. SAN GABRIEL (Sevilla) A don Agustín Viñuales . I . Un bello niño de junco, anchos hombros, fino talle, piel de nocturna manzana, boca triste y ojos grandes, nervio de plata caliente, ronda la desierta calle. . Sus zapatos de charol rompen las dalias del aire con los dos ritmos que cantan breves lutos celestiales. . En la ribera del mar no hay palma que se le iguale, ni emperador coronado, ni lucero caminante. . Cuando la cabeza inclina sobre su pecho de jaspe, la noche busca llanuras porque quiere arrodillarse. . Las guitarras suenan solas para San Gabriel Arcángel, domador de palomillas y enemigo de los sauces. . --San Gabriel: El niño llora en el vientre de su madre. No olvides que los gitanos te regalaron el traje. . II . Anunciación de los Reyes, bien lunada y mal vestida, abre la puerta al lucero que por la calle venía. . El Arcángel San Gabriel, entre azucena y sonrisa, bisnieto de la Giralda, se acercaba de visita, En su chaleco bordado grillos ocultos palpitan. Las estrellas de la noche se volvieron campanillas, -San Gabriel: Aquí me tienes con tres clavos de alegría. Tu fulgor abre jazmines sobre mi cara encendida. -Dios te salve, Anunciación. Morena de maravilla. Tendrás un niño más bello que los tallos de la brisa. -¡Ay, San Gabriel de mis Ojos! ¡Gabrielillo de mi vida ¡ Para sentarte yo sueño un sillón de clavellinas. . -Dios te salve, Anunciación, bien lunada y mal vestida. Tu niño tendrá en el pecho un lunar y tres heridas. . -¡Ay, San Gabriel que reluces! ¡Gabrielillo de mi vida! En el fondo de mis Pechos ya nace la leche tibia. -Dios te salve, Anunciación. Madre de cien dinastías. Aridos lucen tus ojos, paisajes de caballista. . ---ooo000ooo--- . El niño canta en el seno de Anunciación sorprendida. Tres balas de almendra verde tiemblan en su vocecita. . Ya San Gabriel en el aire por una escala subía. Las estrellas de la noche se volvieron siemprevivas. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO A SEVILLA A Margarita Xirgo . . Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios, con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. Moreno de verde luna ainda despacio y garboso. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. A la mitad del camino cortó limones redondos, y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. Y a la mitad del camino, bajo las ramas de un olmo, guardia civil caminera lo llevó codo con codo. . El día se va despacio, la tarde colgada a un hombro, dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. Las aceitunas aguardan la noche de Capricornio, y una corta brisa, ecuestre, salta los montes de plomo. Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios, viene sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. -Antonio, ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio, hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. Ni tú eres hijo de nadie, ni legítimo Camborio. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo, mientras los guardias civiles beben limonada todos, Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo, mientras el cielo reluce como la grupa de un portro. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO . Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. Les clavó sobre las botas mordiscos de jabalí. . En la lucha daba saltos jabonados de delfín. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí, pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbir. . Cuando las estrella clavan rejones al agua gris, cuando los erales sueñan verónicas de alhelí, voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir, . -Antonio Torres Heredia. Camborio de dura crin, moreno de verde luna, voz de clavel varonil: . ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir? -Mis cuatro primos Heredias Hijos de Benamejí. . Lo que en otros no envidiaban, ya lo envidiaban en mí. Zapatos color corinto, medallones de marfil, y este cutis amasado con aceituna y jazmín. . -¡Ay, Antoñito el Camborio, digno de una Emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. . -¡Ay Federico García, llama a la guardia civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. Viva moneda que nunca se volverá a repetir. . Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. . Otros de rubor cansado encendieron un candil. . Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí, voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir. MUERTO DE AMOR . -Qué es aquello que reluce por los altos corredores? -Cierra la puerta, hijo mío; acaban de dar las once. -En mis ojos, sin querer, relumbraban cuatro faroles. -Será que la gente aquella estará fraguando el cobre. *** Ajo de agónica plata la luna menguante, pone cabelleras amarillas a las amarillas torres. La noche llama temblando al cristal de los balcones, perseguida por los mil perros que no la conocen, y un olor de vino y ámbar viene de los corredores. Brisas de caña mojada y rumor de viejas voces resonaban por el arco roto de la medianoche Bueyes y rosas dormían, Sólo por los corredores las cuatro luces clamaban con el furor de San Jorge. Tristes mujeres del valle bajaban su sangre de hombre, tranquila de flor cortada y amarga de muslo joven. Viejas mujeres del río lloraban al pie del monte un minuto intransitable de cabelleras y nombres. Fachadas de cal ponían cuadrada y blanca la noche. Serafines y gitanos tocaban acordeones. -Madre, cuando yo me muera, que se enteren los señores. Pon telegramas azules que vayan del Sur al Norte. Siete gritos, siete sangres, siete adormideras dobles quebraron opacas lunas en los oscuros salones. Lleno de manos cortadas y coronitas de flores, el mar de los juramentos resonaba no sé dónde. Y el cielo daba portazos al brusco rumor del bosque, mientras clamaban las luces en los altos corredores. ROMANCE DEL EMPLAZADO Para Emilio Aladrén . ¡Mi soledad sin descanso! Ojos chicos de mi cuerpo y grandes de mi caballo no se cierran por la noche ni miran al otro lado, donde se aleja tranquilo un sueño de trece barcos. Sino que, limpios y duros escuderos desvelados, mis ojos miran un norte de metales y peñascos, donde mi cuerpo sin venas consulta naipes helados. Los densos bueyes del agua que se bañan en las lunas embisten a los muchachos de sus cuernos ondulados. Y los martillos cantaban sobre los yunques sonámbulos el insomnio del jinete y el insomnio del caballo. El veinticinco de junio le dijeron a el Amargo: -Ya puedes cortar, si gustas, las adelfas de tu patio. Pinta una cruz en la puerta y pon tu nombre debajo, porque cicutas y ortigas nacerán en tu costado, y agujas de cal mojada te morderán los zapatos. Será de noche, en lo oscuro, por los montes imantados, donde los bueyes del agua beben los juncos soñando. Pide luces y campanas. Aprende a cruzar las manos y gusta los aires fríos de metales y peñascos. Porque dentro de dos meses yacerás amortajado. Espadón de nebulosa mueve en el aire Santiago. Grave silencio, de espalda, manaba el cielo combado. . ---ooo000ooo--- . El veinticinco de junio abrió sus ojos Amargo, y el veinticinco de agosto se tendió para cerrarlos. Hombres bajaban la calle para ver al emplazado, que fijaba sobre el muro su soledad con descanso. Y la sábana impecable, de duro acento romano, daba equilibrio a la muerte con las rectas de sus paños. ROMANCE DE GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA . Los caballos negros son. Las herraduras son negras. Sobre las capas relucen manchas de tinta y de cera. Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras. Con el alma de charol vienen por la carretera. Jorobados y nocturnos, por donde animan ordenan silencios de goma oscura y miedos de fina arena. Pasan, si quieren pasar, y ocultan en la cabeza una vaga astronomía de pistolas inconcretas. ¡Oh ciudad de los gitanos! En las esquinas, banderas. La luna y la calabaza con las guindas se conserva. ¡Oh ciudad de los gitanos! Ciudad de dolor y almizcle, con las torres de canela. Cuando llegaba la noche, noche que noche nochera, los gitanos en sus fraguas forjaban soles y flechas. Un caballo malherido llamaba a todas las puertas. Gallos de vidrio cantaban por Jerez de la Frontera. El viento vuelve desnudo la esquina de la sorpresa, en la noche platinoche, noche que noche nochera. . ---00OOO00-- . La Virgen y San José perdieron sus castañuelas, y buscan a los gitanos para ver si las encuentran. La Virgen viene vestida con un traje de alcaldesa, de papel de chocolate con los collares de almendras. San José mueve los brazos bajo una capa de seda. Detrás va Pedro Domecq con tres sultanes de Persia. La media luna soñaba un éxtasis de cigüeña. Estandartes y faroles invaden las azoteas. Por los espejos sollozan bailarinas sin caderas. Agua y sombra, sombra y agua por Jerez de la Frontera. . ---00OOO00-- . ¡Oh ciudad de los gitanos! En las esquinas, banderas. Apaga tus verdes luces que viene la benemérita . ---00OOO00-- . ¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Dejadla lejos del mar, sin peines para sus crenchas. Avanzan de dos en fondo a la ciudad de la fiesta. Un rumor de siemprevivas invade las cartucheras. Avanzan de dos en fondo. Doble nocturno de tela. El cielo se les antoja una vitrina de espuelas. . ---00OOO00-- . La ciudad, libre de miedo, multiplicaba sus puertas. Cuarenta guardias civiles entraron a saco por ellas. Los relojes se pararon, y el coñac de las botellas se disfrazó de noviembre para no infundir sospechas. Un vuelo de gritos largos se levantó en las veletas. Los sables cortan las brisas que los cascos atropellan. Por las calles de penumbra huyen las gitanas viejas con los caballos dormidos y las orzas de moneda. Por las calles empinadas suben las capas siniestras, dejando detrás fugaces remolinos de tijeras. . ---00OOO00-- . En el portal de Belén los gitanos se congregan. San José, lleno de heridas, amortaja a una doncella. Tercos fusiles agudos por toda la noche suenan. La Virgen cura a los niños con salivilla de estrella. Pero la guardia civil avanza sembrando hogueras donde joven y desnuda la imaginación se quema. Rosa la de los Camborios gime sentada en su puerta con sus dos pechos cortados puestos en una bandeja. Y otras muchachas corrían perseguidas por sus trenzas; en un aire donde estallan rosas de pólvora negra. Cuando todos los tejados eran surcos en la tierra, el alba meció sus hombros en largo perfil de piedra. . ---00OOO00-- . ¡Oh ciudad de los gitanos! La guardia civil se aleja por un túnel de silencio mientras las llamas te cercan. ¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Que te busquen en mi frente. Juego de luna y arena. TRES ROMANCES HISTORICOS MARTIRIO DE SANTA OLALLA .. A Rafael Martínez Nadal .. I .. Panorama de Mérida .. Por la calle brinca y corre caballo de larga cola, mientras juegan o dormitan viejos soldados de Roma. medio monte de Minervas abre sus brazos sin hojas. Agua en vilo redoraba las aristas de las rocas. Noche de torsos yacentes y estrellas de nariz rota aguarda grietas del alba para derrumbarse toda. De cuando en cuando sonaban blasfemias de cresta roja. Al gemir, la santa niña quiebra el cristal de las copas. La rueda afila cuchillos Y garfios de aguda comba. Brama el toro de los yunques, y Mérida se corona de nardos casi despiertos y tallos de zarzamora. .. II .. El Martirio .. Flora desnuda se sube por escalerillas de agua. El Cónsul pide bandeja para los senos de Olalla. Un chorro de venas verdes le brota de la garganta. Su sexo tiembla enredado como un pájaro en las zarzas. Por el suelo, ya sin norma, brincan sus manos cortadas que aún pueden cruzarse en tenue oración decapitada. Por los rojos agujeros donde sus pechos estaban se ven cielos diminutos y arroyos de leche blanca. Mil arbolillos de sangre le cubren toda la espalda y oponen húmedos troncos al bisturí de las llamas. Centuriones amarillos de carne gris, desvelada, llegan al cielo sonando sus armaduras de plata. Y mientras vibra confusa pasión de crines y espadas, el Cónsul porta en bandeja senos ahumados de Olalla. .. III .. Infierno y Gloria .. Nieve ondulada reposa. Olalla pende del árbol. Su desnudo de carbón tizna los aires helados. Noche tirante reluce. Olalla muerta en el árbol. Tinteros de las ciudades vuelcan la tinta despacio. Negros maniquíes de sastre cubren la nieve del campo en largas filas que gimen su silencio mutilado. Nieve partida comienza Olalla blanca en el árbol. Escuadras de níquel juntan los picos en su costado. .. Una Custodia reluce sobre los cielos quemados, entre gargantas de arroyo y ruiseñores en ramos. ¡Saltan vidrios de colores! Olalla blanca en lo blanco. Angeles y serafines dicen: Santo, Santo, Santo. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO ROMANCE CON LAGUNAS .. A Jean Cassou .. Por una vereda venía don Pedro. ¡Ay cómo lloraba el caballero! Montado en un ágil caballo sin freno, venía en la busca del pan y del beso. Todas las ventanas preguntan al viento por el llanto oscuro del caballero. .. Primera Laguna .. Bajo el agua siguen las palabras. Sobre el agua una luna redonda se baña, dando envidia a la otra ¡tan alta! En la orilla, un niño ve las lunas y dice: -¡Noche, toca los platillos! .. Sigue .. A una ciudad lejana ha llegado don Pedro. Una ciudad de oro entre un bosque de cedros. ¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. Brillan las azoteas y las nubes. Don Pedro pasa por arcos rotos. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. Los chopos dicen: No. y el ruiseñor: Veremos. .. Segunda Laguna .. Bajo el agua siguen las palabras. Sobre el peinado del agua un círculo de pájaros y llamas. Y por los cañaverales, testigos que conocen lo que falta. Sueño concreto y sin norte de madera de guitarra. .. Sigue .. Por el camino llano dos mujeres y un viejo con velones de plata van al cementerio. Entre los azafranes han encontrado muerto el sombrío caballo de don Pedro. Voz secreta de tarde balaba por el ciclo. Unicornio de ausencia rompe en cristal su cuerno. La gran ciudad lejana está ardiendo, y un hombre va llorando tierras adentro. Al Norte hay una estrella. Al Sur un marinero. .. Ultima Laguna .. Bajo el agua están las palabras. Limo de voces perdidas Sobre la flor enfriada está don Pedro olvidado, ¡ay!, jugando con las ranas. THAMAR Y AMNON Para Alfonso García- Valdecasas .. La luna gira en el cielo sobre las tierras sin agua mientras el verano siembra rumores de tigre y llama. Por encima de los techos nervios de metal sonaban. Aire rizado venía con los balidos de lana. La tierra se ofrece llena de heridas cicatrizadas, o estremecida de agudos cauterios de luces blancas. .. Thamar estaba soñando pájaros en su garganta, al son de panderos fríos cítaras enlunadas. Su desnudo en el alero, agudo norte de palma, pide copos a su vientre y granizo a sus espaldas. Thamar estaba cantando desnuda por la terraza. Alrededor de sus pies, cinco palomas heladas. Amnón delgado y concreto, en la torre la miraba, llenas las ingles de espuma y oscilaciones la barba. Su desnudo iluminado se tendía en la terraza con un rumor entre dientes de flecha recién clavada. Amnón estaba mirando la luna redonda y baja, y vio en la luna los pechos durísimos de su hermana. .. Amnón a las tres y media se tendió sobre la cama. Toda la alcoba sufría con sus ojos llenos de alas. La luz, maciza, sepulta pueblos en la arena parda, 0 descubre transitorio coral de rosas y dalias. Linfa de pozo oprimida brota silencio en las jarras. En el musgo de los troncos la cobra tendida canta. Amnón gime por la tela fresquísima de la cama. Vedra del escalofrío cubre su carne quemada. Thamar entró silenciosa en la alcoba silenciada, color de vena y Danubio, turbia de huellas lejanas. -Thmar, bórrame los ojos con tu fija madrugada. Mis hilos de sangre tejen volantes sobre tu falda. -Déjame tranquila, hermano. Son tus besos en mi espalda avispas y vientecillos en doble enjambre de flautas. -Thamar, en tus pechos altos hay dos peces que me llaman y en las yemas de tus dedos rumor de rosa encerrada. .. Los cien caballos del rey en el patio relinchaban. sol en cubos resistía la delgadez de la parra. Ya la coge del cabello, ya la camisa le rasga. Corales tibios dibujan arroyos en rubio mapa. ¡Oh, qué gritos se sentían por encima de las casas! Qué espesuras de puñales y túnicas desgarradas. Por las escaleras tristes esclavos suben y bajan. Embolos y muslos juegan bajo las nubes paradas. Alrededor de Thamar gritan vírgenes gitanas y otras recogen las gotas de su flor martirizada. Paños blancos enrojecen en Ias alcobas cerradas. Rumores de tibia aurora pámpanos y peces cambian. Violador enfurecido, Amnón huye con su jaca. Negros le dirigen flechas en los muros y atalayas. Y cuando los cuatro cascos eran cuatro resonancias, David con unas tijeras cortó las cuerdas del arpa. Sigue abajo... Fuente: Internet

Registrate y eliminá la publicidad! Gustavo Adolfo Domínguez Bastida , más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer (adoptó dicho sobrenombre siguiendo los pasos de su hermano, el pintor Valeriano Bécquer) (Sevilla, 17 de febrero de 1836 – Madrid, 22 de diciembre de 1870), fue un poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo. Biografía Nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer. Su madre fue Joaquina Bastida de Vargas. Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI; de su prestigio da testimonio el hecho de que poseyeran capilla y sepultura en la catedral misma desde 1622. Fue bautizado en la parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de costumbres andaluzas, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano Valeriano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura. Sin embargo el padre murió el 26 de enero de 1841, cuando contaba el poeta cinco años y esa vocación pictórica perdió el principal de sus apoyos. En 1846, con diez años, Gustavo Adolfo ingresa en el Colegio de Náutica de San Telmo, en Sevilla, donde recibe clases de un discípulo del gran poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata, y conoce a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo. Pero los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, y fueron adoptados entonces por su tía María Bastida y Juan de Vargas, que se hizo cargo de sus sobrinos, aunque Valeriano y Gustavo se adoptaron desde entonces cada uno al otro y emprendieron de hecho muchos trabajos y viajes juntos. Se suprimió el Colegio de Náutica y Gustavo Adolfo quedó desorientado. Pasó a vivir entonces con su madrina Manuela Monahay, acomodada y de cierta sensibilidad literaria. En su biblioteca el poeta empezó a aficionarse a la lectura. Inició entonces estudios de pintura en los talleres de Antonio Cabral Bejarano y Joaquín Domínguez Bécquer, tío de Gustavo, que pronosticó «Tú no serás nunca un buen pintor, sino mal literato», aunque le estimuló a que estudiara y le pagó los estudios de latín. Tras ciertos escarceos literarios (escribe en El trono y la Nobleza de Madrid y en las revistas sevillanas La Aurora y El Porvenir). Marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura en 1854. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia de esos años. Para ganar algún dinero el poeta escribe, en colaboración con sus amigos (Julio Nombela y Luis García Luna), comedias y zarzuelas como La novia y el pantalón (1856), bajo el pseudónimo de Gustavo García en que satiriza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea, o La venta encantada, basada en Don Quijote. En ese año fue con su hermano a Toledo, un lugar de amor y de peregrinación para él, a fin de inspirarse para su futuro libro Historia de los templos de España. Le interesan por entonces el Byron de las Hebrew Melodies o el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal. Fue precisamente en ese año, 1857, cuando apareció la cruel tuberculosis que le habría de enviar a la tumba. Tuvo un modesto empleo dentro de la Dirección de Bienes Nacionales y perdió el puesto, según cierta leyenda, por sorprenderlo su jefe dibujando. Su pesimismo va creciendo día a día y sólo los cuidados de su patrona en Madrid, de algunos amigos y de Valeriano le ayudaron a superar la crisis. Ese año empieza un ambicioso proyecto inspirado por El genio del Cristianismo de Chateaubriand: estudiar el arte cristiano español uniendo el pensamiento religioso, la arquitectura y la historia: «La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado. Estudiar el templo, manifestación visible de la primera, para hacer en un sólo libro la síntesis del segundo: he aquí nuestro propósito». Pero sólo saldrá el primer tomo de su Historia de los templos de España, con ilustraciones de Valeriano. Hacia 1858 conoció a Josefina Espín, una bella señorita de ojos azules, y empezó a cortejarla; pronto, sin embargo, se fijó en la que sería su musa irremediable, la hermana de Josefina y hermosa cantante de ópera Julia Espín, en la tertulia que se desarrollaba en casa de su padre, el músico Joaquín Espín, maestro director de la Universidad Central, profesor de solfeo en el Conservatorio y organista de la Capilla Real, protegido de Narváez. Gustavo se enamoró (decía que el amor era su única felicidad) y empezó a escribir las primeras Rimas, como Tu pupila es azul, pero la relación no llegó a consolidarse porque ella tenía más altas miras y le disgustaba la vida bohemia del escritor, que aún no era famoso; Julia dio nombre a una de las hijas de Valeriano. Durante esta época empezó a escuchar a su admirado Chopin. En 1860 publica [[Cartas literarias a una mujer]] en donde explica la esencia de sus Rimas que aluden a lo inefable. En la casa del médico que lo trata de una enfermedad venérea, Francisco Esteban, conocerá a la que será su esposa, Casta Esteban Navarro. Contrajeron matrimonio en el 19 de mayo de 1861. De 1858 a 1863, la Unión Liberal de O'Donnell gobernaba España y en 1860, González Pravo, con el apoyo del financiero Salamanca, funda El Contemporáneo, dirigido por José Luis Albareda, en el que participan redactores de la talla de Juan Valera. El gran amigo de Bécquer, Rodríguez Correa, ya redactor del nuevo diario, consiguió un puesto de redactor para el poeta sevillano. En este periódico, y hasta que desaparezca en 1865, hará crónica de salones, política y literatura; gracias a esta remuneración viven los recién casados. En 1862 nació su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Noviercas (Soria) donde posee bienes la familia de Casta y donde Bécquer tuvo una casita para su descanso y recreo. Empieza a escribir más para alimentar a su pequeña familia y, fruto de este intenso trabajo, nacieron varias de sus obras. Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad, de la que se repuso, sin embargo, para marchar a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Trabaja con su hermano Valeriano, cuya relación con Casta Esteban no era buena, debido a que ella no soporta su carácter y a su presencia constante por casa de su hermano. González Pravo, amigo y mecenas de Gustavo, le nombra censor de novelas en 1864 y el escritor vuelve a Madrid, donde desempeña este trabajo hasta 1867 con veinticuatro mil reales de sueldo. En este último año nace su segundo hijo, Jorge Bécquer. En 1866 ocupa de nuevo el cargo de censor hasta 1868; es este un año tétrico para Bécquer: Casta le es infiel, su libro de poemas desaparece en los disturbios revolucionarios y para huir de ellos marcha a Toledo, donde permanece un breve tiempo. En diciembre nace en Noviercas su tercer hijo, Emilio Eusebio, dando pábulo a su tragedia conyugal, pues se dice que este último hijo es del amante de Casta. Es más, Valeriano discute con Casta continuamente. Los esposos aún se escriben, sin embargo. Pasa entonces otra temporada en Toledo, de donde sale para Madrid en 1870 a fin de dirigir La Ilustración de Madrid, que acaba de fundar Eduardo Gasset con la intención de que lo dirigiera Gustavo Adolfo y trabajara en él Valeriano de dibujante. Pero el 22 de diciembre muere Gustavo durante un eclipse total de sol; un poco antes, en septiembre, había muerto su hermano Valeriano. Mientras agonizaba, pidió a su amigo el poeta Ferrán que quemase sus cartas («serían mi deshonra») y que publicasen su obra («Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo»); pidió también que cuidaran de sus hijos. Sus últimas palabras fueron «Todo mortal». Sus amigos Ferrán y Correa se pusieron de inmediato a preparar la edición de sus Obras completas para ayudar a la familia; salieron en 1871 en dos volúmenes; en sucesivas ediciones fueron añadidos otros escritos. Los restos de los dos hermanos fueron trasladados en 1913 a Sevilla, donde actualmente reposan. Hay un monumento en recuerdo de Gustavo Adolfo en el centro de Sevilla. RIMAS Como se arranca el hierro de una herida su amor de las entrañas me arranqué, aunque sentí al hacerlo que la vida me arrancaba con él! Del altar que le alcé en el alma mía la Voluntad su imagen arrojó, y la luz de la fe que en ella ardía ante el ara desierta se apagó. Aún turbando en la noche el firme empeño vive en la idea la visión tenaz... ¡Cuándo podré dormir con ese sueño en que acaba el soñar! En la clave del arco ruinoso cuyas piedras el tiempo enrojeció, obra de un cincel rudo campeaba el gótico blasón. Penacho de su yelmo de granito, la yedra que colgaba en derredor daba sombra al escudo en que una mano tenía un corazón. A contemplarle en la desierta plaza nos paramos los dos. Y, ése, me dijo, es el cabal emblema de mi constante amor. ¡Ay!, y es verdad lo que me dijo entonces: Verdad que el corazón lo llevará en la mano..., en cualquier parte.... pero en el pecho no. Primera voz Las ondas tienen vaga armonía, Las violetas suave olor, brumas de plata la noche fría, luz y oro el día, yo algo mejor; ¡yo tengo Amor! Segunda voz Aura de aplausos, nube radiosa, ola de envidia que besa el pie. Isla de sueños donde reposa el alma ansiosa. ¡Dulce embriaguez la Gloria es! Tercera voz Ascua encendida es el tesoro, sombra que huye la vanidad. Todo es mentira: la gloria, el oro. Lo que yo adoro sólo es verdad; ¡la Libertad! Así los barqueros pasaban cantando la eterna canción y al golpe del remo saltaba la espuma y heríala el sol. ¿Te embarcas?, gritaban, y yo sonriendo les dije al pasar: Yo ya me he embarcado; por señas que aún tengo la ropa en la playa tendida a secar. Voy contra mi interés al confesarlo; no obstante, amada mía, pienso cual tú que una oda solo es buena de un billete del banco al dorso escrita. No faltará algún necio que al oírlo se haga cruces y diga: Mujer al fin del siglo diez y nueve material y prosaica... ¡Boberías! ¡Voces que hacen correr cuatro poetas que en invierno se embozan con la lira! ¡Ladridos de los perros a la luna! Tú sabes y yo se que en esta vida, con genio es muy contado el que la escribe, y con oro cualquiera hace poesía. Entre el discorde estruendo de la orgía acarició mi oído, como una nota de lejana música, el eco de un suspiro. El eco de un suspiro que conozco, formado de un aliento que he bebido, perfume de una flor que oculta crece en un claustro sombrío. Mi adorada de un día, cariñosa, -¿En qué piensas?, me dijo: -En nada...-En nada, ¿y lloras?-Es que tengo alegre la tristeza y triste el vino. Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de ese himno cadencias que el aire dilata en las sombras. Yo quisiera escribirle, del hombre domando el rebelde mezquino idioma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas. Pero en vano es luchar; que no hay cifra capaz de encerrarle, y apenas, ¡oh!, ¡hermosa!, si teniendo en mis manos las tuyas podría al oído cantártelo a solas. Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz como Lázaro espera que le diga «Levántate y anda»! Saeta que voladora cruza, arrojada al azar, y que no se sabe dónde temblando se clavará; hoja que del árbol seca arrebata el vendaval, y que no hay quien diga el surco donde al polvo volverá. Gigante ola que el viento riza y empuja en el mar y rueda y pasa y se ignora que playa buscando va. Luz que en cercos temblorosos brilla próxima a expirar, y que no se sabe de ellos cuál el ultimo será. Eso soy yo que al acaso cruzo el mundo sin pensar de donde vengo ni a dónde mis pasos me llevarán. Yo sé cuál el objeto de tus suspiros es. Yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez. ¿Te ríes...? Algún día sabrás, niña, por qué: Tú lo sabes apenas y yo lo sé. Yo sé cuando tu sueñas, y lo que en sueños ves; como en un libro puedo lo que callas en tu frente leer. ¿Te ríes...? Algún día sabrás, niña, por qué: Tú lo sabes apenas y yo lo sé. Yo sé por qué sonríes y lloras a la vez. Yo penetro en los senos misteriosos de tu alma de mujer. ¿Te ríes...? Algún día sabrás, niña, por qué: mientras tu sientes mucho y nada sabes, yo que no siento ya, todo lo sé. ¿Cómo vive esa rosa que has prendido junto a tu corazón? Sobre un volcán hasta encontrarla ahora nunca he visto una flor. ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Que es poesía!, Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. ¿Será verdad que cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que, huésped de las nieblas, de la brisa nocturna al tenue soplo, alado sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí desnudo de la humana forma, allí los lazos terrenales rotos, breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo, semejante al que deja cuando cruza el cielo un meteoro? Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros: lo que sé es que conozco a muchas gentes a quienes no conozco. Cuando miro el azul horizonte perderse a lo lejos, al través de una gasa de polvo dorado e inquieto, se me antoja posible arrancarme del mísero suelo y flotar con la niebla dorada en átomos leves cual ella deshecho. Cuando miro de noche en el fondo oscuro del cielo las estrellas temblar como ardientes pupilas de fuego, se me antoja posible a do brillan subir en un vuelo, y anegarme en su luz, y con ellas en lumbre encendido fundirme en un beso. En el mar de la duda en que bogo ni aún sé lo que creo; sin embargo estas ansias me dicen que yo llevo algo divino aquí dentro. Besa el aura que gime blandamente las leves ondas que jugando riza; el sol besa a la nube en occidente y de púrpura y oro la matiza; la llama en derredor del tronco ardiente por besar a otra llama se desliza y hasta el sauce inclinándose a su peso al río que le besa, vuelve un beso. Tu pupila es azul y cuando ríes su claridad suave me recuerda el trémulo fulgor de la mañana que en el mar se refleja. Tu pupila es azul y cuando lloras las trasparentes lágrimas en ella se me figuran gotas de rocío sobre una violeta. Tu pupila es azul y si en su fondo como un punto de luz radia una idea me parece en el cielo de la tarde una perdida estrella. Cuando en la noche te envuelven las alas de tul del sueño y tus tendidas pestañas semejan arcos de ébano, por escuchar los latidos de tu corazón inquieto y reclinar tu dormida cabeza sobre mi pecho, ¡diera, alma mía, cuanto poseo, la luz, el aire y el pensamiento! Cuando se clavan tus ojos en un invisible objeto y tus labios ilumina de una sonrisa el reflejo, por leer sobre tu frente el callado pensamiento que pasa como la nube del mar sobre el ancho espejo, ¡diera, alma mía, cuanto deseo, la fama, el oro, la gloria, el genio! Cuando enmudece tu lengua y se apresura tu aliento, y tus mejillas se encienden y entornas tus ojos negros, por ver entre sus pestañas brillar con húmedo fuego la ardiente chispa que brota del volcán de los deseos, diera, alma mía, por cuanto espero, la fe, el espíritu, la tierra, el cielo. Dos rojas lenguas de fuego que a un mismo tronco enlazadas se aproximan, y al besarse forman una sola llama. Dos notas que del laúd a un tiempo la mano arranca, y en el espacio se encuentran y armoniosas se abrazan. Dos olas que vienen juntas a morir sobre una playa y que al romper se coronan con un penacho de plata. Dos jirones de vapor que del lago se levantan, y al reunirse en el cielo forman una nube blanca. Dos ideas que al par brotan, dos besos que a un tiempo estallan, dos ecos que se confunden, eso son nuestras dos almas. Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad que rompe el rayo y en fuego encienden las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras! Llevadme por piedad a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad!, ¡tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas! Sabe si alguna vez tus labios rojos quema invisible atmósfera abrasada, que el alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada. No digáis que agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía. Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas, mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista, mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía! Mientras la humana ciencia no descubra las fuentes de la vida, y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista, mientras la humanidad siempre avanzando no sepa a do camina, mientras haya un misterio para el hombre, ¡habrá poesía! Mientras se sienta que se ríe el alma, sin que los labios rían; mientras se llore, sin que el llanto acuda a nublar la pupila; mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos, ¡habrá poesía! Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran, mientras responda el labio suspirando al labio que suspira, mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía! Mi vida es un erial, flor que toco se deshoja; que en mi camino fatal alguien va sembrando el mal para que yo lo recoja. Si al mecer las azules campanillas de tu balcón crees que suspirando pasa el viento murmurador, sabe que oculto entre las verdes hojas suspiro yo. Si al resonar confuso a tus espaldas vago rumor, crees que por tu nombre te ha llamado lejana voz, sabe que entre las sombras que te cercan te llamo yo. Si se turba medroso en la alta noche tu corazón, al sentir en tus labios un aliento abrasador, sabe que, aunque invisible, al lado tuyo respiro yo. Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar, a la orilla de mi lecho, ¡quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda próximo a expirar buscando una mano amiga, ¿quién la estrechará? Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal, mis párpados aún abiertos, ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral), una oración al oírla, ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya, sobre la olvidada fosa. ¿Quién vendar a llorar? ¿Quién en fin al otro día, cuando el sol vuelva a brillar, de que pasé por el mundo, ¿quién se acordará? Llegó la noche y no encontré un asilo, ¡y tuve sed...!, mis lágrimas bebí; ¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos cerré para morir! ¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oído de las turbas llegaba el ronco hervir, yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba desierto... para mí! Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos; tan corto es el vivir. La Gloria y el Amor tras que corremos sombras de un sueño son que perseguimos; despertar es morir. -Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión, de ansia de goces mi alma está llena. ¿A mí me buscas? -No es a ti; no. -Mi frente es pálida, mis trenzas de oro, puedo brindarte dichas sin fin. Yo de ternura guardo un tesoro. ¿A mí me llamas? -No; no es a ti. -Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz; soy incorpórea, soy intangible: No puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú! Sobre la falda tenía el libro abierto, en mi mejilla tocaban sus rizos negros: no veíamos las letras ninguno, creo, y, sin embargo, guardábamos hondo silencio. ¿Cuánto duró? Ni aun entonces pude saberlo. Sólo se que no se oía más que el aliento, que apresurado escapaba del labio seco. Sólo sé que nos volvimos los dos a un tiempo y nuestros ojos se hallaron y sonó un beso. (...) Creación de Dante era el libro, era su Infierno. Cuando a él bajamos los ojos yo dije trémulo: ¿Comprendes ya que un poema cabe en un verso? Y ella respondió encendida: ¡Ya lo comprendo! Una mujer me ha envenenado el alma, otra mujer me ha envenenado el cuerpo; ninguna de las dos vino a buscarme, yo de ninguna de las dos me quejo. Como el mundo es redondo, el mundo rueda. Si mañana, rodando, este veneno envenena a su vez, ¿por qué acusarme? ¿Puedo dar mas de lo que a mí me dieron? Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla, cargada de perfumes y armonías en el silencio de la noche vaga. Símbolo del dolor y la ternura, del bardo inglés en el horrible drama la dulce Ofelia, la razón perdida, cogiendo flores y cantando pasa. ¡Cuántas veces al pie de las musgosas paredes que la guardan oí la esquila que al mediar la noche a los maitines llama! ¡Cuántas veces trazo mi silueta la luna plateada, junto a la del ciprés que de su huerto se asoma por las tapias! Cuando en sombras la iglesia se envolvía, de su ojiva calada, ¡cuántas veces temblar sobre los vidrios vi el fulgor de la lámpara! Aunque el viento en los ángulos oscuros de la torre silbara, del coro entre las voces percibía su voz vibrante y clara. En las noches de invierno, si un medroso por la desierta plaza se atrevía a cruzar, al divisarme, el paso aceleraba. Y no faltó una vieja que en el torno dijese a la mañana que de algún sacristán muerto en pecado era yo el alma. A oscuras conocía los rincones del atrio y la portada; de mis pies las ortigas que allí crecen las huellas tal vez guardan. Los búhos, que espantados me seguían con sus ojos de llamas, llegaron a mirarme con el tiempo como a un buen camarada. A mi lado sin miedo los reptiles se movían a rastras; ¡hasta los mudos santos de granito creo que me saludaban! No sé lo que he soñado en la noche pasada. Triste, muy triste debió ser el sueño pues despierto, la angustia me duraba. Noté al incorporarme húmeda la almohada y por primera vez sentí, al notarlo, de un amargo placer henchirse el alma. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca, mas tengo en mi tristeza una alegría... ¡Sé que aún me quedan lágrimas! Despierta tiemblo al mirarte, dormida me atrevo a verte; por eso, alma de mi alma, yo velo mientras tú duermes. Despierta ríes y al reír tus labios inquietos me parecen relámpagos de grana que serpean sobre un cielo de nieve. Dormida, los extremos de tu boca pliega sonrisa leve, suave como el rastro luminoso que deja un sol que muere. ¡Duerme! Despierta miras y al mirar, tus ojos húmedos resplandecen, como la onda azul en cuya cresta chispeando el sol hiere. Al través de tus párpados dormida, tranquilo fulgor vierten, cual derrama de luz templado rayo lámpara transparente. ¡Duerme! Despierta hablas y al hablar, vibrantes tus palabras parecen lluvia de perlas que en dorada copa se derrama a torrentes. Dormida en el murmullo de tu aliento acompasado y tenue escucho yo un poema que mi alma enamorada entiende. ¡Duerme! Sobre el corazón la mano me he puesto porque no suene su latido y de la noche turbe la calma solemne. De tu balcón las persianas cerré ya porque no entre el resplandor enojoso de la aurora y te despierte. ¡Duerme! Cruza callada y son sus movimientos silenciosa armonía; suenan sus pasos y al sonar recuerdan del himno alado la cadencia rítmica. Los ojos entreabre, aquellos ojos tan claros como el día, y la tierra y el cielo, cuanto abarcan, arden con nueva luz en sus pupilas. Ríe, y su carcajada tiene notas del agua fugitiva; llora, y es cada lágrima un poema de ternura infinita. Ella tiene la luz, tiene el perfume, el color y la línea, la forma engendradora de deseos, la expresión, fuente eterna de poesía. ¿Que es estúpida? ¡Bah! Mientras callando guarde oscuro el enigma, siempre valdrá lo que yo creo que calla más que lo que cualquiera otra me diga. ¿De dónde vengo...? El más horrible y áspero de los senderos busca, las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura, los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna. ¿Adónde voy? El mas sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas. En donde esté una piedra solitaria sin inscripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba. Es cuestión de palabras y no obstante ni tú ni yo jamas, después de lo pasado, convendremos en quién la culpa está. ¡Lástima que el Amor un diccionario no tenga donde hallar cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando es dignidad! Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho, y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. Despertaba el día y a su albor primero con sus mil ruidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la casa, en hombros, lleváronla al templo, y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron y el santo recinto quedóse desierto. De un reloj se oía compasado el péndulo y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba que pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo. Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo; allí la acostaron, tapiáronle luego, y con un saludo despidióse el duelo. La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto: perdido en las sombras yo pensé un momento: ¡Dios mío, que solos se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan los huesos...! (...) ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es, sin espíritu, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna aunque es fuerza hacerlo a dejar tan tristes, tan solos los muertos. Pasaba arrolladora en su hermosura y el paso le dejé; ni aun a mirarla me volví, y, no obstante, algo a mi oído murmuró: «ésa es». ¿Quién reunió la tarde a la mañana? Lo ignoro; sólo sé que en una breve noche de verano se unieron los crepúsculos, y... «fue». ¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable, es altanera y vana y caprichosa: antes que el sentimiento de su alma brotara el agua de la estéril roca. Sé que en su corazón, nido de sierpes, no hay una fibra que al amor responda; que es una estatua inanimada...; pero... ¡es tan hermosa! Me ha herido recatándose en las sombras, sellando con un beso su traición. Los brazos me echó al cuello y por la espalda me partió a sangre fría el corazón. Y ella impávida sigue su camino, feliz, risueña, impávida, ¿y por qué? Porque no brota sangre de la herida... Porque el muerto esta en pie. Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar te quejas; verdes los tienen las náyades, verdes los tuvo Minerva, y verdes son las pupilas de las hurís del Profeta. El verde es gala y ornato del bosque en la primavera. Entre sus siete colores brillante el iris lo ostenta. Las esmeraldas son verdes, verde el color del que espera y las ondas del océano y el laurel de los poetas. Es tu mejilla temprana rosa de escarcha cubierta, en que el carmín de los pétalos se ve al través de las perlas. Y sin embargo, sé que te quejas, porque tus ojos crees que la afean: pues no lo creas. Que parecen tus pupilas, húmedas, verdes e inquietas, tempranas hojas de almendro que al soplo del aire tiemblan. Es tu boca de rubíes purpúrea granada abierta que en el estío convida a apagar la sed con ella. Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean: pues no lo creas. Que parecen, si enojada tus pupilas centellean, las olas del mar que rompen en las cantábricas peñas. Es tu frente que corona crespo el oro en ancha trenza, nevada cumbre en que el día su postrera luz refleja. Y sin embargo, sé que te quejas porque tus ojos crees que la afean: pues no lo creas. Que, entre las rubias pestañas, junto a las sienes, semejan broches de esmeralda y oro que un blanco armiño sujetan. Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar te quejas; quizás si negros o azules se tornasen lo sintieras. Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo, y les he visto el fin o con los ojos o con el pensamiento. Mas, ¡ay!, de un corazón llegué al abismo y me incliné un momento, y mi alma y mis ojos se turbaron. ¡Tan hondo era y tan negro! ¡Los suspiros son aire y van al aire! ¡Las lágrimas son agua y van al mar! Dime, mujer: cuando el amor se olvida, ¿sabes tú a dónde va? Fatigada del baile, encendido el color, breve el aliento, apoyada en mi brazo del salón se detuvo en un extremo. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno, una flor se mecía en compasado y dulce movimiento. Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro, dormir parecía al blando arrullo de sus labios entreabiertos. ¡Oh!, ¡quién así, pensaba, dejar pudiera deslizarse el tiempo! ¡Oh!, si las flores duermen, qué dulcísimo sueño! ¿Quieres que de ese néctar delicioso no te amargue la hez? Pues aspírale, acércale a tus labios y déjale después. ¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor? Pues amémonos hoy mucho y mañana ¡digámonos, adiós! Como en un libro abierto leo de tus pupilas en el fondo. ¿A qué fingir el labio risas que se desmienten en los ojos? ¡Llora! No te avergüences de confesar que me has querido un poco. ¡Llora! Nadie nos mira. Ya ves; yo soy un hombre... y también lloro. Lo que el salvaje que con torpe mano hace de un tronco a su capricho un dios y luego ante su obra se arrodilla, eso hicimos tu y yo. Dimos formas reales a un fantasma, de la mente ridícula invención, y hecho el ídolo ya, sacrificamos en su altar nuestro amor. Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí y pasa sonriéndose y yo digo, ¿como puede reír? Luego asoma a mi labio otra sonrisa, máscara del dolor, y entonces pienso: Acaso ella se ríe, como me río yo Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas, me apoyé contra el muro, y un instante la conciencia perdí de donde estaba. Cayó sobre mi espíritu la noche, en ira y en piedad se anegó el alma, ¡Y se me revelo por qué se llora!, ¡Y comprendí una vez por qué se mata! Pasó la nube de dolor..., con pena logré balbucear unas palabras... y ¿qué había de hacer? Era un amigo me había hecho un favor... Le di las gracias. ¡Qué hermoso es ver el día coronado de fuego levantarse, y a su beso de lumbre brillar las olas y encenderse el aire! ¡Qué hermoso es tras la lluvia del triste otoño en la azulada tarde, de las húmedas flores el perfume beber hasta saciarse! ¡Qué hermoso es cuando en copos la blanca nieve silenciosa cae, de las inquietas llamas ver las rojizas lenguas agitarse! ¡Qué hermoso es cuando hay sueño dormir bien... y roncar como un sochantre... y comer... y engordar... y qué desgracia que esto solo no baste! Hoy como ayer, mañana como hoy ¡y siempre igual! Un cielo gris, un horizonte eterno y andar..., andar. Moviéndose a compás como una estúpida máquina el corazón; la torpe inteligencia del cerebro dormida en un rincón. El alma, que ambiciona un paraíso, buscándole sin fe; fatiga sin objeto, ola que rueda ignorando por qué. Voz que incesante con el mismo tono canta el mismo cantar, gota de agua monótona que cae y cae sin cesar. Así van deslizándose los días unos de otros en pos, hoy lo mismo que ayer, probablemente mañana como hoy. ¡Ay!, ¡a veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir! ¡Amargo es el dolor pero siquiera padecer es vivir! Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso..., yo no sé que te diera por un beso. Las ropas desceñidas, desnudas las espadas, en el dintel de oro de la puerta dos ángeles velaban. Me aproximé a los hierros que defienden la entrada, y de las dobles rejas en el fondo la vi confusa y blanca. La vi como la imagen que en un ensueño pasa, como un rayo de luz tenue y difuso que entre tinieblas nada. Me sentí de un ardiente deseo llena el alma; como atrae un abismo, aquel misterio hacia si me arrastraba. Mas, ¡ay!, que de los ángeles parecían decirme las miradas: -El umbral de esta puerta sólo Dios lo traspasa. Tú eras el huracán y yo la alta torre que desafía su poder: ¡tenías que estrellarte o que abatirme! ¡No podía ser! Tú eras el océano y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaivén: ¡tenías que romperte o que arrancarme! ¡No podía ser! Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados uno a arrollar, el otro a no ceder: la senda estrecha, inevitable el choque... ¡No podía ser! Antes que tú me moriré: escondido en las entrañas ya el hierro llevo con que abrió tu mano la ancha herida mortal. Antes que tú me moriré: y mi espíritu, en su empeño tenaz se sentará a las puertas de la Muerte, que llames a esperar. Con las horas los días, con los días los años volarán, y a aquella puerta llamarás al cabo... ¿Quién deja de llamar? Entonces que tu culpa y tus despojos la tierra guardará, lavándote en las ondas de la muerte como en otro Jordán. Allí, donde el murmullo de la vida temblando a morir va, como la ola que a la playa viene silenciosa a expirar. Allí donde el sepulcro que se cierra abre una eternidad, todo lo que los dos hemos callado lo tenemos que hablar. Nuestra pasión fue un trágico sainete en cuya absurda fábula lo cómico y lo grave confundidos risas y llanto arrancan. Pero fue lo peor de aquella historia que al fin de la jornada a ella tocaron lágrimas y risas y a mí, sólo las lágrimas. Este armazón de huesos y pellejo de pasear una cabeza loca cansado se halla al fin y no lo extraño porque, aunque es la verdad que no soy viejo, de la parte de vida que me toca en la vida del mundo, por mi daño he hecho un uso tal, que juraría que he condensado un siglo en cada día. Así, aunque ahora muriera, no podría decir que no he vivido; que el sayo, al parecer nuevo por fuera, conozco que por dentro ha envejecido. Ha envejecido, sí; ¡pese a mi estrella!, harto lo dice ya mi afán doliente; que hay dolor que al pasar su horrible huella graba en el corazón, si no en la frente. Dejé la luz a un lado y en el borde de la revuelta cama me senté, mudo, sombrío, la pupila inmóvil clavada en la pared. ¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme la embriaguez horrible de dolor, expiraba la luz y en mis balcones reía el sol. Ni sé tampoco en tan terribles horas en qué pensaba o que pasó por mí; solo recuerdo que lloré y maldije, y que en aquella noche envejecí. Cuando volvemos las fugaces horas del pasado a evocar, temblando brilla en sus pestañas negras una lágrima pronta a resbalar. Y al fin resbala y cae como gota de rocío al pensar que cual hoy por ayer, por hoy mañana volveremos los dos a suspirar. Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres.... ésas... ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán. Pero aquellas cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día.... ésas... ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar, tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido..., desengáñate, así... ¡no te querrán! Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugo su llanto y la frase en mis labios expiró. Yo voy por un camino: ella, por otro; pero al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún, ¿por qué callé aquel día? Y ella dirá, ,¿por qué no lloré yo? Sacudimiento extraño que agita las ideas como huracán que empuja las olas en tropel. Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder. Deformes siluetas de seres imposibles, paisajes que aparecen como al través de un tul. Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz. Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás. Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar. Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen caballo volador. Locura que el espíritu exalta y desfallece; embriaguez divina del genio creador. Tal es la inspiración. Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer, brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel. Hilo de luz que en haces los pensamientos ata, sol que las nubes rompe y toca en el cenit. Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir. Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás. Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal. Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción. Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, descanso en que el espíritu recobra su vigor. Tal es nuestra razón. Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan solo al genio es dado a un yugo atar las dos. Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos; eso no es corazón..., es una máquina que al compás que se mueve hace ruido. Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman, el cielo se deshace en rayos de oro, la tierra se estremece alborozada. Oigo flotando en olas de armonías rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran... ¿Qué sucede? ¿Dime...? ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa! Fingiendo realidades con sombra vana, delante del Deseo va la Esperanza. Y sus mentiras como el Fénix renacen de sus cenizas. Hoy la tierra y los cielos me sonríen, hoy llega al fondo de mi alma el sol, hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado.... ¡hoy creo en Dios! Cuando sobre el pecho inclinas la melancólica frente una azucena tronchada me pareces. Porque al darte la pureza de que es símbolo celeste, como a ella te hizo Dios de oro y nieve. Si de nuestros agravios en un libro se escribiese la historia y se borrase en nuestras almas cuanto se borrase en sus hojas; te quiero tanto aún; dejó en mi pecho tu amor huellas tan hondas, que sólo con que tú borrases una ¡las borraba yo todas! Primero es un albor trémulo y vago, raya de inquieta luz que corta el mar; luego chispea y crece y se difunde en gigante explosión de claridad. La brilladora lumbre es la alegría; la temerosa sombra es el pesar: ¡Ay!, en la oscura noche de mi alma, ¿cuándo amanecerá? Cuando entre la sombra oscura perdida una voz murmura turbando su triste calma, si en el fondo de mi alma la oigo dulce resonar, dime: ¿es que el viento en sus giros se queja, o que tus suspiros me hablan de amor al pasar? Cuando el sol en mi ventana rojo brilla a la mañana y mi amor tu sombra evoca, si en mi boca de otra boca sentir creo la impresión, dime: ¿es que ciego deliro, o que un beso en un suspiro me envía tu corazón? Y en el luminoso día y en la alta noche sombría, si en todo cuanto rodea al alma que te desea te creo sentir y ver, dime: ¿es que toco y respiro soñando, o que en un suspiro me das tu aliento a beber? Cendal flotante de leve bruma, rizada cinta de blanca espuma, rumor sonoro de arpa de oro, beso del aura, onda de luz, eso eres tú. Tú, sombra aérea, que cuantas veces voy a tocarte te desvaneces. Como la llama, como el sonido, como la niebla, como el gemido del lago azul. En mar sin playas onda sonante, en el vacío cometa errante, largo lamento del ronco viento, ansia perpetua de algo mejor, eso soy yo. ¡Yo, que a tus ojos en mi agonía los ojos vuelvo de noche y día; yo, que incansable corro y demente tras una sombra, tras la hija ardiente de una visión! Espíritu sin nombre, indefinible esencia, yo vivo con la vida sin formas de la idea. Yo nado en el vacío, del sol tiemblo en la hoguera, palpito entre las sombras y floto con las nieblas. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella, yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea, yo soy del astro errante la luminosa estela. Yo soy nieve en las cumbres, soy fuego en las arenas, azul onda en los mares y espuma en las riberas. En el laúd soy nota, perfume en la violeta, fugaz llama en las tumbas y en las ruinas yedra. Yo atrueno en el torrente y silbo en la centella y ciego en el relámpago y rujo en la tormenta. Yo río en los alcores, susurro en la alta yerba, suspiro en la onda pura y lloro en la hoja seca. Yo ondulo con los átomos del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa. Yo en los dorados hilos que los insectos cuelgan me mezco entre los árboles en la ardorosa siesta. Yo corro tras las ninfas que en la corriente fresca del cristalino arroyo desnudas juguetean. Yo en bosques de corales que alfombran blancas perlas, persigo en el océano las náyades ligeras. Yo en las cavernas cóncavas do el sol nunca penetra, mezclándome a los gnomos contemplo sus riquezas. Yo busco de los siglos las ya borradas huellas y sé de esos imperios de que ni el nombre queda. Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean, y mi pupila abarca la creación entera. Yo sé de esas regiones a do un rumor no llega, y donde informes astros de vida un soplo esperan. Yo soy sobre el abismo el puente que atraviesa, yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra. Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea. Yo en fin soy ese espíritu, desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta. Como guarda el avaro su tesoro, guardaba mi dolor; le quería probar que hay algo eterno a la que eterno me juró su amor. Mas hoy le llamo en vano y oigo al tiempo que le acabo, decir: ¡ah, barro miserable, eternamente no podrás ni aun sufrir! Su mano entre mis manos, sus ojos en mis ojos, la amorosa cabeza apoyada en mi hombro, Dios sabe cuántas veces con paso perezoso hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico. Y ayer..., un año apenas, pasado como un soplo, con qué exquisita gracia, con que admirable aplomo, me dijo al presentarnos un amigo oficioso: «Creo que en alguna parte he visto a usted» ¡Ah, bobos, que sois de los salones comadres de buen tono y andabais allí a caza de galantes embrollos; qué historia habéis perdido, qué manjar tan sabroso para ser devorado sotto voce en un corro detrás del abanico de plumas y de oro! (...) ¡Discreta y casta luna, copudos y altos olmos, paredes de su casa, umbrales de su pórtico, callad y que el secreto no salga de vosotros! Callad; que por mi parte yo lo he olvidado todo: y ella..., ella, no hay mascara semejante a su rostro. Como enjambre de abejas irritadas, de un oscuro rincón de la memoria salen a perseguirme los recuerdos de las pasadas horas. Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil! Me rodean, me acosan, y unos tras otros a clavarme vienen el agudo aguijón que el alma encona. De lo poco de vida que me resta diera con gusto los mejores años, por saber lo que a otros de mí has hablado. Y esta vida mortal y de la eterna lo que me toque, si me toca algo, por saber lo que a solas de mí has pensado. Te vi un punto y flotando ante mis ojos la imagen de tus ojos se quedó, como la mancha oscura orlada en fuego que flota y ciega si se mira al sol. Y dondequiera que la vista clavo torno a ver tus pupilas llamear; y no te encuentro a ti, no es tu mirada, unos ojos, los tuyos, nada más. De mi alcoba en el ángulo los miro desasidos fantásticos lucir: cuando duermo los siento que se ciernen de par en par abiertos sobre mí. Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche llevan al caminante a perecer: yo me siento arrastrado por tus ojos, pero adonde me arrastran no lo sé. En la imponente nave del templo bizantino, vi la gótica tumba a la indecisa luz que temblaba en los pintados vidrios. Las manos sobre el pecho, y en las manos un libro, una mujer hermosa reposaba sobre la urna del cincel prodigio. Del cuerpo abandonado al dulce peso hundido, cual si de blanda pluma y raso fuera se plegaba su lecho de granito. De la sonrisa última el resplandor divino guardaba el rostro, como el cielo guarda del sol que muere el rayo fugitivo. Del cabezal de piedra sentados en el filo, dos ángeles, el dedo sobre el labio, imponían silencio en el recinto. No parecía muerta; de los arcos macizos parecía dormir en la penumbra y que en sueños veía el paraíso. Me acerqué de la nave al ángulo sombrío, con el callado paso que se llega junto a la cuna donde duerme un niño. La contemplé un momento y aquel resplandor tibio, aquel lecho de piedra que ofrecía próximo al muro otro lugar vacío, en el alma avivaron la sed de lo infinito, el ansia de esa vida de la muerte, para la que un instante son los siglos... (...) Cansado del combate en que luchando vivo, alguna vez me acuerdo con envidia de aquel rincón oscuro y escondido. De aquella muda y pálida mujer me acuerdo y digo: ¡Oh, qué amor tan callado el de la muerte! ¡Qué sueño el del sepulcro tan tranquilo! No dormía; vagaba en ese limbo en que cambian de forma los objetos, misteriosos espacios que separan la vigilia del sueño. Las ideas que en ronda silenciosa daban vueltas en torno a mi cerebro, poco a poco en su danza se movían con un compás más lento. De la luz que entra al alma por los ojos los párpados velaban el reflejo; pero otra luz el mundo de visiones alumbraba por dentro. En este punto resonó en mi oído un rumor semejante al que en el templo vaga confuso al terminar los fieles con un amén sus rezos. Y oí como una voz delgada y triste que por mi nombre me llamo a lo lejos, y sentí olor de cirios apagados, de humedad y de incienso. (...) Pasó la noche y del olvido en brazos caí cual piedra en su profundo seno. No obstante al despertar exclamé: « ¡Alguien que yo quería ha muerto!» ¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día me admiró tu cariño mucho más, porque lo que hay en mí que vale algo, eso..., ni lo pudistes sospechar. sigue abajo...
Registrate y eliminá la publicidad! (1890-1977) Actor, comediante y escritor estadounidense, conocido principalmente por ser uno de los miembros de la familia cómica Hermanos Marx. Para los que no lo conocen... Julius Henry Marx nació en Nueva York, creció en en el seno de una modesta familia de inmigrantes alemanes judíos. Su madre era Miene (Minnie) Schoenberg (1864-1929) que emigró a Estados Unidos desde Alemania junto a sus padres y sus hermanos y su padre era Simon (Samuel) Marx (nacido como Marrix) (1860-1933), inmigrante alemán, nacido en Alsacia cuando formaba parte de Francia y anexionada posteriormente al Imperio Alemán tras la Guerra Franco-Prusiana en 1871, con lo que Samuel pasó de ser ciudadano francés a ciudadano alemán. Orgulloso de su pasado francés fue conocido toda su vida como Frenchy. Marx debutó en el mundo del espectáculo a los 15 años como cantante solista. Pasado algún tiempo comenzó a actuar junto a sus hermanos en el vodevil, primero en tríos o cuartetos musicales y finalmente en revistas. La obra Cocoanuts, interpretada de 1925 a 1928, dio a los Marx su oportunidad en Broadway. A raíz de este éxito, y tras olvidar su infructuoso rodaje de una primera y perdida película muda el año 1921 Humor Risk, firmaron también un acuerdo con la Paramount, con la que hicieron varias películas, como "Los cuatro cocos", "Plumas de caballo" y "Sopa de ganso", entre otras. Tras salir de la Paramount, y gracias al productor Irving G. Thalberg, los hermanos Marx comenzaron a trabajar con la Metro Goldwyn Mayer, de donde salieron películas como "Una noche en la ópera" y "Un día en las carreras". En los 50 cada uno de los tres hermanos continuó trabajando independientemente en radio, televisión y cine, siendo Groucho el que más éxito cosechó, gracias a su faceta como escritor y sobre todo gracias a su programa televisivo "Apueste su vida", con el que se hizo realmente famoso en los Estados Unidos entre una generación de personas que nunca lo habían visto en el teatro y que apenas lo conocían de alguna de sus viejas películas. Marx falleció en Los Ángeles a causa de una neumonía, dejando atrás tres ex-esposas, Ruth, Kay y Eden, tres hijos, Arthur, Miriam y Melinda, 18 películas, 14 de ellas junto a sus hermanos, y millones de admiradores. Una de sus célebres frases fue: "No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo". Groucho Marx fue incinerado, sus cenizas se guardan en el Eden Memorial Park, siendo falso el epitafio "Perdonen que no me levante para saludarlo" que popularmente se cree que está en su tumba. Ahora si...algunas de sus frases: ♦Debo confesar que nací a una edad muy temprana. ♦Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado. ♦Nunca entraría en un club que admitiera como socio a un tipo como yo. ♦No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo. ♦Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Y si responde "sí ", entonces sabes que está corrupto. ♦Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien. ♦Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción. ♦¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda! (El Hotel de los Líos) ♦Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína. ♦Me casé por el juzgado. Debería haber pedido un jurado. ♦Partiendo de la nada alcance las más altas cimas de la miseria. ♦Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en mi favor. (El Conflicto de los Marx) ♦Hasta luego cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría! (Una Noche en la Ópera) ♦Estaba con esa mujer porque me recuerda a tí ... sus ojos, su cara, su risa...De hecho, me recuerda a tí más que tú. (Una Noche en la Ópera) ♦Señorita... envíe un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta. (Un Día en las Carreras) ♦La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí. ♦El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima. (El Hotel de los Líos) ♦No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual. ♦Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto... ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia... (Los Hermanos Marx en el Oeste) ♦Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron pildoras vitamínicas en vez de arroz. ♦¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta. ♦- ¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? - Amo a mi marido. - A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca. (Programa de TV You Bet Your Life) ♦M. Dumont: Dime Wolfie, cariño, ¿tendremos una casa maravillosa? Groucho: Por supuesto, ¿no estarás pensando en mudarte, verdad? M. Dumont: No, pero temo que cuando llevemos un tiempo casados, una hermosa joven aparezca en tu vida y te olvides de mí. Groucho: No seas tonta, te escribiré dos veces por semana. ♦- ¿Me lavaría un par de calcetines? (...) Es mi forma de decirle que la amo, nada más. ♦Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo. (Un Día en las Carreras) ♦¿A quién va usted a creer, a mí o a sus ojos? ♦¡Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!... Rápido, busque a un niño de cinco años. (Sopa de Ganso) ♦Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, es realmente un idiota. ♦No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar! (Sopa de Ganso) ♦La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después un remedio equivocado. ♦¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas. (Sopa de Ganso) ♦"Chico: Un coche y un chófer cuestan demasiado. He vendido mi coche. Groucho: ¡Qué tontería! En su lugar, yo hubiera vendido el chófer y me hubiera quedado con el coche. Chico: No puede ser. Necesito el chófer para que me lleve al trabajo por la mañana. Groucho: Pero, ¿cómo va a llevarle si no tiene coche?. Chico: No necesita llevarme. No tengo trabajo." ♦Bebo para hacer interesantes a las demás personas. ♦Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo nunca por sí misma. ♦Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl? (Una Noche en la Ópera) ♦¿Servicio de habitaciones? Mándeme una habitación más grande. ♦Hijo mio, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansion, una pequeña fortuna. ♦Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre. Y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer. ♦Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente. ♦Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto ¿cómo pudo ponerse mi pijama? ♦¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿qué ha hecho la posteridad por mí? ♦El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución. ♦Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo. ♦¡hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡pero cuestan tanto!. ♦Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi representante. ♦En las fiestas no te sientes jamás. Puede sentarse a tu lado alguien que no te guste. ♦¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? ♦El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio. Si puedes simular eso, lo has conseguido. ♦Inteligencia militar: son dos términos contradictorios. ♦He disfrutado mucho con esta obra de teatro. Especialmente en el descanso. ♦Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato. ♦Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo cyrus tecumseh flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él. . . ¿que por qué? por que si estuviera vivo tendría 140 años. ♦En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa. ♦No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos. ♦Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar si no hubiera una esposa que les esperara. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio. ♦Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro. ♦Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros. ♦El matrimonio es la principal causa de divoricio. ♦Perdonen que no me levante. (Epitafio de Groucho) Listo gente, espero que les haya gustado! Saludos! Fuente: Internet