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Cartas de Hombres de la Historia encontra del Tirano y Dictador Juan Manuel de Rosas Juan Manuel de Rosas: Perfil de un tirano. Por Alberto Benegas Lynch En no pocos lares ha habido (y hay) imitadores de Calígula. Uno de ellos fue parido en tierras argentinas y utilizó el apellido Rosas (aunque fue bautizado Ortiz de Rozas, según algunos “por respeto a las rosas”). En varias de sus obras, Isidoro Ruiz Moreno destaca que este personaje se declaró enemigo de la gesta independista de 1810, tal como el mismo lo especificó posteriormente en un discurso el 25 de mayo de 1837. También consigna Ruiz Moreno que cuando se produjeron las invasiones inglesas, Rosas se retiró a su estancia, en 1837 inició una guerra no declarada con Bolivia que descuidó de tal manera que se perdió Tarija, en 1838 propuso ceder las Malvinas a los acreedores ingleses y en el mismo año se produce el bloqueo francés (que duró tres años) debido a que el gobierno de Francia pedía que no se incluyera a ciudadanos franceses en el servicio militar (guardia territorial) y se indemnice a los súbditos de ese país por maltrato, bloqueo estimulado por Rosas para desviar la atención de los problemas internos (lo cual terminó con el tratado Makau-Arana por el que se aceptaron los reclamos franceses, aunque violado por el sitio a Montevideo), en 1843 Chile ocupa la Patagonia y Rosas recién reclama cuatro años después mientras pide ayuda a las fuerzas militares chilenas para luchar contra los indios. El nieto del tratadista mencionado, Isidoro J. Ruiz Moreno, recuerda que “por testamento legó su sable a Francisco Solano López [el tirano paraguayo]” (en La Nación, 8 de noviembre de 1999). En 1832, como gobernador de Buenos Aires desde 1830, Rosas firma el Pacto Federal por el que se comprometió a convocar a un Congreso Constituyente, lo cual nunca cumplió. Escribe Juan González Calderón que “Rosas no consintió nunca en que lo estipulado en el Pacto Federal se cumpliera, y mantuvo al país bajo su despotismo durante veinte años” (en El general Urquiza y la organización nacional). Reasumió en 1835 con facultades extraordinarias y gobernó el país hasta 1852 bajo un régimen de terror en un sistema unitario centralizado por más que sus huestes se denominaron federales, todo desde Buenos Aires ya que nunca visitó el interior del país, salvo una vez a Santa Fe. Es de interés citar opiniones autorizadas sobre Rosas —muchas de ellas tomadas de la recopilación de Bernardo González Arrili— lo cual pinta un panorama claro de su catadura moral y de los estragos realizados por su régimen. Bartolomé Mitre destaca que fundó “una de las más bárbaras y poderosas tiranías de todos los tiempos” (en Historia de Belgrano). Esteban Echeverría: “Su voz es de espanto, venganza y exterminio. ¡Que hombre! ignorancia y ferocidad. Ninguna grandeza de alma; pequeñez de alma si, y cobardía” (en Poderes extraordinarios acordados a Rosas). Domingo Faustino Sarmiento: “Hoy todos esos caudillejos del interior, degradados, envilecidos, tiemblan de desagradarlo y no respiran sin su consentimiento [el de Rosas]” (en Facundo). Miguel Cané: “Salí de Buenos Aires, porque me pesaba sobre el alma la atmósfera política que la influencia de Rosas había formado en mi patria” (manuscrito citado en Miguel Cané y su tiempo de Ricardo Sáenz Hayes). Félix Frías: “Yo vi el espectáculo horrible de 60 indios fusilados por orden de Rosas en la plaza del Retiro en Buenos Aires. Los cadáveres de aquellos infelices, muchos de ellos con resto de vida, fueron amontonados en los carros, que los condujeron al panteón. Rosas se proponía por medio de esos espectáculos sangrientos enseñar la obediencia al pueblo de Buenos Aires. ¡Y cuantas veces ha sido preciso repetir aquella bárbara lección! […] En octubre del año 40 y abril del 42, la mazorca y los empleados de Rosas en bandas recorren día y noche las calles de Buenos Aires, degollando a los individuos cuyos nombres Rosas les ha dado. Cuando habían degollado 10 a 20 disparaban un cohete volador, señal a la policía para que mandase carros que llevasen al cementerio los cadáveres” (en La gloria del tirano Rosas). Juan Bautista Alberdi: “los decretos de Rosas contienen el catecismo del arte de someter despóticamente y enseñar a obedecer con sangre” (en La República Argentina 37 años después de su Revolución de Mayo). José Manuel Estrada: “Ahogó la ciudad con la campaña, la revolución liberal con la escoria colonial y apoderado del gobierno por primera vez en 1830, hizo gala de su ferocidad. En seguida volvió a la esfera campesina que adueñaba y se vinculó con los caudillos subalternos que más tarde sacrificaría a puñal o veneno: adhirió las masas, más íntimamente que lo habían estado jamás, a fuerzas de crueldades, de cinismo y de extravagancias […] La superabundante degradación llegó, el vaso rebosó su fetidez. La democracia bárbara, la soberanía numérica, la brutalidad moral exaltaron la encarnación más sombría de gaucho a una autocracia irresponsable. ¡Ah señores! Hay días en que los pueblos de nada dudan, sino de sí mismos; todo lo esperan menos de su derecho. Ese día pálido y vergonzoso ha brillado sobre esta sociedad conturbada por todos los infortunios, aún los más horrendos, el miedo y la abyección. La tiranía fue confirmada por el ignominioso plebiscito de 1835” (en La política liberal bajo la tiranía de Rosas). José Hernández: “Veinte años dominó Rosas esta tierra […] veinte años negó Rosas la oportunidad de constituir la República; veinte años tiranizó, despotizó y ensangrentó al país” (en “Discurso en la Legislatura de BuenosAires”). Ricardo Levene: “La opinión general, el sentimiento de la sociedad, consagró a Rosas árbitro de los destinos de la provincia de Buenos Aires y de toda la República. El ambiente social se fue formando en el sentido de consolidar la dictadura […] Uno de los espectáculos más subalternos en que había caído la plebe de Buenos Aires, eran las fiestas parroquiales tributadas en homenaje al dictador. Colocaban el retrato de Rosas en un carro triunfal que tiraban los magistrados y ciudadanos haciendo el papel de bestias. La imagen de Rosas era paseada por la cuidad y la imponían así al respeto y al miedo de la población. En las iglesias se colocaba el retrato en el altar, y los sacerdotes, desde el púlpito, exhortaban a la adoración y culto de Rosas” (en Lecciones de historia argentina). José de San Martín: “Mi querido Goyo, es con verdadero sentimiento que veo el estado de nuestra desgraciada patria, y lo peor de todo es que no veo una vislumbre que mejore su suerte. Tú conoces mis sentimientos y por consiguiente yo no puedo aprobar la conducta del general Rosas cuando veo una persecución contra los hombres más honrados de nuestro país” (en carta a Gregorio Gómez, septiembre 21 de 1839). Paul Groussac: “Lo que al pronto distinguía a Rosas de sus congéneres, era la cobardía, y también la crueldad gratuita” (en La divisa punzó). Juan María Gutierrez: “La dominación de Rosas echó por raíces en el terreno viejo de la colonia, terreno que apenas comenzaba a desmalezarse cuando la reacción social hacia atrás se inició bajo los auspicios del oscurantismo intelectual que distinguía a los colaboradores letrados del régimen de las facultades extraordinarias” (en Obra de Echevarría). José Ingenieros: “Rosas asoció las dos intolerancias; la política y la religiosa. Así encontró los resortes más íntimos de su dominación […] Rosas, sin embargo, no era un fervoroso creyente; nunca lo había sido antes de necesitar de la religión como un instrumento de su despotismo. Si no ateo, había sido indiferente en materia de creencias religiosas; pero su política de reacción contra la democracia y el liberalismo necesitó del disfraz fanático que le traería como aliados todos los hombres de reposado espíritu colonial” (en “Las ideas coloniales y la dictadura de Rosas”). Florencio Varela: “[El sistema rosista] consiste en que no tengamos hogar, ni propiedad, ni libertad individual; en que la mitad de de una generación se pase con las armas en la mano; en que los campos no se cultiven, y la educación se abandone, y ningún trabajo útil se emprenda, y los principios de la moral se vayan poco a poco abandonando, hasta desaparecer y dejar al hombre la sola vida estúpida y material que se asemeja a la bestia; si, en eso consiste, mandones dementes y frenéticos el sistema que proclamaís” (en Rosas y su gobierno). Sin duda que esta selección de textos es insignificante al lado de todo lo escrito sobre esta tiranía abyecta…todavía resuenan las palabras condenatorias de escritores de la talla de José Mármol y de Jorge Luis Borges para mencionar solo dos plumas adicionales de distintas épocas en una galería de opiniones que se extiende por doquier. La asfixia que provocaba el sistema rosista generó cinco levantamientos armados entusiastamente apoyados por los numerosos exiliados en Montevideo, Colonia, Valparaíso y Santiago, movimientos libertadores que fueron cruelmente sofocados, antes de la exitosa campaña de Caseros liderada por Justo José de Urquiza que logró derrocar al tirano: la de Jenaro Berón de Astrada, la de Ramón Maza, la Revolución del Sur en la que hubo de participar Juan Lavalle, la Coalición del Norte de Marco Avellaneda y la de José María Paz. Cierro esta nota con un dato que revela otro de los canales por los que el tirano disponía de la hacienda ajena, ya que como resumió Lucio V. Mansilla, Rosas concentró “todos los poderes, los más formidables, como son disponer de la vida, del honor, de la fortuna de sus semejantes” (en Rosas: ensayo histórico-psicológico). Disolvió el Banco Nacional y lo reemplazó por la creación de la Casa de la Moneda, entidad en la que colocaba empréstitos gubernamentales contra emisión monetaria, la que significó 1.200% durante su gestión al frente del gobierno. La característica central de Rosas —igual que todos los tiranos— es la de proceder en el país como patrón de estancia propia que maneja sin pudor ni escrúpulo alguno en el contexto de una arrogancia sin límite y siempre rodeado de cortesanos y alcahuetes, todo lo cual ocurrió hasta el antes mencionado levantamiento de Caseros en el que fue derrotado (cuando se vio en desventaja, abandonó a sus soldados y huyó del campo de batalla como apunta Isidoro J. Ruiz Moreno en la antedicha nota periodística) y se exilió en Inglaterra donde terminó sus días en una muy confortable granja de su propiedad. FUENTE Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de América (EE.UU.) el 9 de febrero de 2012.[/color]

Buenas quiero compartir en este post escrituras que escribio el propio Domingo Fautino Sarmiento en sus libros: (al final pueden leer sus articulos) Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) historia sobre el: Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, el deseo de aprender y enseñar se conjugaron en él desde muy joven: aprendió a leer de corrido a los 4 años y empezó la escuela a los cinco en la Escuela de la Patria, de su ciudad natal (1816). A los quince años fundó su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde ya se desempeñaba como maestro de un grupo de alumnos que lo superaban en edad. Fue maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador, hasta convertirse en presidente de la Argentina. Fue un activo militante político, lo que lo llevó varias veces al exilio, principalmente debido a su oposición a Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. En Chile, su actividad fue muy notable, tanto en la enseñanza (se le confió la organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica) como en el periodismo (publicó artículos en El Mercurio de Valparaíso y en El Progreso de Santiago). Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores. En San Juan fundó el periódico El Zonda. De su obra literaria, se destacan: Facundo, inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga; Recuerdos de Provincia, de corte autobiográfico; Viaje, donde cuenta sus experiencias en el extranjero; Vida de Dominguito, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; Educación Popular; Método de Lectura Gradual y Civilización y Barbarie. Como gobernador de su provincia natal, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria y, ya a los cincuenta y siete años, ocupó la Presidencia de la República (entre los años 1868 y 1874), época en la que promovió sus ideas liberales, que se centraron en los principios democráticos, las libertades civiles y la oposición a los regímenes dictatoriales. Como presidente, Sarmiento estimuló aquello por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo. Entre su vasta obra educativa, además de lograr que en este período la población escolar se elevara de treinta mil a cien mil alumnos, merece citarse la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná (contrató maestros extranjeros), la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Interesado en la formación profesional de las fuerzas armadas, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar. Fomentó además el desarrollo del comercio, la agricultura y los transportes. Realizó el primer censo demográfico, alentó la inmigración, encargó la reforma del puerto, contribuyó al desarrollo de las telecomunicaciones y contrató a hombres de ciencia extranjeros. Ya en 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación argentina. En su primer exilio a Chile, tuvo una hija, Ana Faustina (que se casó con Julio Belín y tuvo un hijo, Augusto Belín Sarmiento). Ella lo acompañó en sus últimos días. En su segundo exilio, Sarmiento se casó con Benita Martinez Pastoriza, una viuda de la sociedad chilena, y adoptó a su hijo Domingo Fidel, más conocido como Dominguito, que murió en la guerra contra Paraguay. Por cuestiones de salud, Sarmiento viajó a Paraguay (Asunción), donde escribió sus últimos artículos periodísticos y donde, finalmente, falleció, tan pobre como había nacido. ------------------------------------------------------------------------------------------ ARTICULOS DE SUS LIBROS: "UNOS INDIOS ASQUEROSOS" “¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. "El Nacional (25/11/1876)" y "El Progreso (27/9/1844)" (Diarios de la época) Quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos, sin poderlo remediar, una invencible repugnancia, y para nosotros, Colo Colo, Lautaro y Caupolicán, no obstante los ropajes civilizados y nobles de que los revistiera Ercilla, no son más que unos indios asquerosos, a quienes habríamos hecho colgar y colgaríamos ahora, si reaparecieran en una guerra de los araucanos contra Chile, que nada tiene que ver con esa canalla”. (Extractado de: Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán, de Roberto Levillier, Madrid, 1926) "ENTREGANDO LA PATAGONIA" He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". "Es una guerra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal? El Progreso (11 al 28/11/1842), La Crónica (11/3 y 4/8/1849), El Nacional, (19/7/1878) "LOS ARGENTINOS" “(son) una dañosa amalgama de razas incapaces e inadecuada para la civilización”. “Los argentinos somos pobres hombres llenos de pretensiones y de inepcia, miserables pueblos, ignorantes, inmorales y apenas en la infancia. Somos una raza bastarda que no ocupa, sino que embaraza la tierra”. “Nuestro pueblo no está preparado sino para degollar, robar, haraganear, desvastar y destruir”. (De sus Obras Completas) "LOS GAUCHOS" “Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad? El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”. (Carta a Bartolomé Mitre, del 24 de septiembre de 1861) “En las provincias viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor”. (Informe enviado a Mitre en el año 1863) "LOS PARAGUAYOS" “Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse”. (Carta a Mitre, año 1872) "SARMIENTO Y CHILE" “He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso. Magallanes pertenece a Chile y quizás toda la Patagonia. No se me ocurre, después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra, ni pretexto de controversia queda”. (“El Progreso”, diario chileno dirigido por Sarmiento, 28 de noviembre de 1842). “Que no suene más el nombre de los argentinos en la prensa chilena; que los que en nombre de aquella nacionalidad perdida ya habían levantado la voz guarden un silencio respetuoso; que se acerquen a los que por ligereza u otros motivos los habían provocado; y les pidan amigablemente un rincón en el hogar doméstico, de lo que en lo sucesivo serán, no ya huéspedes, sino miembros permanentes… Ahora, no hay más patria que Chile; para Chile debemos vivir solamente y en esta nueva afección, deben ahogarse todas las antiguas afecciones nacionales… Fundámonos en intereses e ideas con las nacionales, participemos de sus afecciones, de sus costumbres y de sus gustos. Hagámonos dignos de ser admitidos entre los individuos de la gran familia chilena y conquistemos la nacionalidad por la moralidad de nuestras costumbres, por nuestra laboriosidad y por nuestros servicios a la causa de la libertad y de la civilización que en Chile como en cualquier otra sección americana tiene amigos y partidarios”. (“El Progreso”, diario chileno dirigido por Sarmiento, 11 de enero de 1843). “La cuestión de Magallanes nos interesa bajo otro aspecto que no es puramente personal. En 1842, llevando adelante una idea que creíamos fecunda en bienes para convicción de que aquel territorio era útil a Chile e inútil a la República Argentina. “Téngase presente además, que todas las cartas geográficas hechas en Europa, ponen los límites a la República aquélla, el Río Negro al Sud, demarcando separadamente la Patagonia como país distinto, y aunque este hecho no constituya derechos en favor de nadie, muestra ya la opinión de todos los pueblos con respecto a aquellos parajes, que la colonización española no ha ocupado; y no sabemos si sería obra de caridad arrebatar el terreno para poblarlo, a un gobierno como el argentino, que no es capaz de conservar poblado el que le dejó sometido y pacificado la España”. (“La Crónica”, de Santiago de Chile, 29 de abril de 1849) “El primer principio de equidad que ha de consultarse es éste: Un territorio limítrofe pertenecerá a aquel de los dos Estados a quien aproveche su ocupación, sin dañar ni menoscabar los intereses del otro. “Este principio, seguido en todos los tratados de demarcación de límites de países despoblados tiene su completa aplicación en Magallanes. El Estrecho es una vía necesaria, indispensable de comunicación para Chile; es uno de sus caminos para Europa que le interesa aclarar, asegurar, poblar, para mejorar su comercio. “Para Buenos Aires el estrecho es una posesión inútil… Quedaría por saber aún, si el título de erección del Virreinato de Buenos Aires expresa que las tierras del sud de Mendoza y poseídas aún hoy por chilenos, entraron en la demarcación del virreinato, que a no hacerlo, Chile pudiera reclamar todo el territorio que media entre Magallanes y las provincias de Cuyo… ¿Qué haría el Gobierno de Buenos Aires con el Estrecho de Magallanes…? Que pueble pues el Gobierno de Buenos Aires el Chaco, el Sud hasta el Colorado y el Negro, que dé seguridad a sus fronteras, que allane las dificultades del comercio interior; que regularice las leyes de aduana y deje el Estrecho a quien lo posee con provecho y no podrá abandonarlo sin mengua. Ningún interés nacional lo lleva a aquel punto, que a dejarlo Chile, le recuperarían los bárbaros, sin que el Gobierno de Buenos Aires tenga interés para hacer las erogaciones que demanda la ocupación de aquel país, remoto, frígido e inhospedable”. (“La Crónica”, de Santiago de Chile, 11 de marzo de 1849) "SOBRE EL INTERIOR DEL PAIS" Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades más pobres que existen en la tierra "El Nacional", 9/10/1857 "Sobre José Gervasio Artigas" "Artigas es un bandido, un tártaro terrorista. Jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá. Ese salvaje animal que enchalecaba hombres con cuero fresco lleva por séquito inseparable el degüello y la devastación". Obras Completas, tomo 17, págs. 87 y 92; tomo 15, págs. 348 y 349 y tomo 38, pág. 280. ------------------------------------------------------------------------------------------ Fuente: Cada articulo tiene su fuente de dodne fue sacado, y la historia de su vida es de la pagina

MUCHOS OPINAN SOBRE LAS IDEOLOGIAS POLITICAS, PERO POCOS SABES DE ELLAS, YO TE CUENTO COMO ES MIRA SOCIALISMO Tienes 2 vacas... pero el Estado te ordena regalarle una a tu vecino. COMUNISMO Tienes 2 vacas. El estado te las quita y te regala la leche un poco de leche. FASCISMO Tienes 2 vacas. El estado te obliga que sean de la raza de ese pais. NAZISMO Tienes 2 vacas. El estado te obliga de que sean de raza pura. BUROCRACIA Tienes 2 vacas. El estado te las quita, mata una, ordeña a la otra y tira toda la leche. CAPITALISMO TRADICIONAL Tienes 2 vacas. Vendes una y con el dinero compras un toro. Tu rebaño se multiplica y la economía crece. CORPORACIÓN GRINGA Tienes 2 vacas. Vendes una y obligas a la otra a producir la leche de 4 vacas. Después contratas a un experto para analizar por qué la vaca cayó muerta. CORPORACIÓN FRANCESA Tienes 2 vacas. No las cuidas ni las ordeñas, porque al fin y al cabo los gringos siempre te sacan de apuros. CORPORACIÓN JAPONESA Tienes 2 vacas. Las rediseñas para que tengan una décima parte de su tamaño natural y para que produzcan veinte veces más leche que una vaca normal. Luego, lanzas una campaña de mercadeo mundial con un dibujo animado que se llama el "VacaMón". CORPORACIÓN ALEMANA Tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería las haces vivir 100 años, les das comer una vez al mes y les enseñas a ordeñarse solas. CORPORACIÓN ITALIANA Tienes 2 vacas. No sabes dónde están. Decides ir a almorzar. CORPORACIÓN CHINA Tienes 2 vacas. Tienes 300 personas ordeñándolas. Afirmas tener pleno empleo y alta productividad bovina. Arrestas al reportero que publica la verdadera situación. CORPORACIÓN INDIA Tienes 2 vacas... ¡a las que adoras! CORPORACIÓN BRITÁNICA Tienes 2 vacas. Las 2 están locas. CORPORACIÓN RUSA Tienes 2 vacas. Las cuentas y tienes 5. Las cuentas de nuevo y te da 42. Vuelves a contarlas y tienes 2. Dejas de contar vacas y te tomas otra botella de vodka. CORPORACIÓN AUSTRALIANA Tienes 2 vacas. Como el negocio va bastante bien, cierras la oficina y vas por unas cervezas para celebrar. CORPORACION VENEZOLANA Tienes 2 vacas. Si producen mucha leche, eres un asqueroso capitalista -sobrino de Mr. Bush- y te las quita Chávez personalmente; si no producen leche, eres un traidor a la patria, y de todas formas te las quita Chávez personalmente. CORPORACION SUIZA Tienes 5000 vacas. Ninguna te pertenece, pero le cobras a los dueños por guardarlas, haces polvo todo lo que producen y lo pones a la venta en latas, por todo el mundo; y lo peor es que por todo el mundo te lo compran. CORPORACIÓN ARGENTINA Tienes 2 vacas. Las matas e invitas a tus amigos a una parrillada de la p..... madre y te quedas sin vacas y sin futuro.