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Usuario (Argentina)
Docentes porteños paran mañana contra el cierre de cursos en la Ciudad Esta tarde, el ministro de Educación porteño se reunirá con representantes de los 17 gremios que nuclean a los maestros en Capital y presentará la lista de los cursos fusionados y cerrados. Los docentes porteños agrupados en la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior (Ademys) anunciaron hoy un paro con movilización para mañana, en rechazo al cierre y fusión de cursos en colegios de la Ciudad. La medida de fuerza fue anunciada horas antes de que el ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, se reúna con representantes de los 17 gremios que representan a los maestros de la Ciudad. En el encuentro, previsto para las cinco de la tarde, el funcionario presentará la lista de cursos que se fusionaron, cerraron. El secretario de Prensa de Ademys, Manuel Gutiérrez, explicó que el paro de mañana tiene como objetivo rechazar el cierre de cursos. "En principio se pretendían cerrar 221 (cursos), ahora dicen que cerrarán 96, no se trata de un número sino de políticas educativas", afirmó Gutiérrez. En este sentido, sostuvo que la reunión convocada para esta tarde es de carácter meramente informativo. "No nos citaron a dialogar o negociar nada. Nosotros queremos que se derogue la disposición que cierra cursos, ya que esta iniciativa abre las puertas a futuros cierres", dijo. Y agregó que "se deben discutir políticas inclusivas, para que los chicos vuelvan a la escuela pública y para que los que están afuera del sistema educativo vuelvan a la escuela". "Desde el gobierno de la Ciudad nos quieren hacer creer que van a abrir cursos en la zona sur, pero es imposible que abran cursos si no hacen escuelas. La situación estructural de las escuelas en el sur de la ciudad no lo permite", aseguró Gutiérrez. El gremialista informó que, además del paro, mañana a las 14 los docentes se concentrarán en Avenida de Mayo y Chacabuco, para luego movilizarse hasta la Legislatura porteña.
En tiempo de guerra se rumoreaba que los alemanes fabricaban jabón de los cadáveres de Judíos muertos, lo que se basó en que barras de jabón fueron distribuidas por autoridades alemanas en ghettos y en los campamentos con la impresión de las iniciales "RIF", que muchos aficionados del 'holocausto' representan como "Rein jüdisches Fett" o "Grasa Judía Pura" (no pareció importarles que las letras eran "RIF" y no "RJF". Estos rumores se difundieron extensamente en 1941 y 1942 Según un informe confidencial,los alemanes operaban una "fábrica jabón del humano" en 1941, en Turek, Polonia. "Los alemanes habían llevado miles de maestros polacos, sacerdotes y judíos hasta allí y, después de extraer el suero de la sangre de sus cuerpos, los habían tirado en grandes ollas y fundido la grasa para hacer jabón" Chistes del "jabón Judío" llegaron a ser populares en los ghettos y campamentos, y muchos se creyeron el cuento. Cuando trenes cargados con judíos deportados se detenían temporalmente en las estaciones de la ruta, reportes de los polacos dicen que les gritaban alegremente: "¡Judíos para jabón!". Igualmente, prisioneros de guerra británicos que se internaron en Auschwitz en 1944, testificaron más tarde que durante la guerra se rumoreaba de que se llegaban a hacer jabón con los cadáveres de las víctimas allí gaseadas. Una "receta" del jabón del humano, según se alega haber preparado el Dr. Spanner (Documento de Nuremberg USSR-196), fue presentada también. Finalmente, una muestra de lo que supuestamente era un pedazo de "jabón humano" se presentó en el Tribunal de Nuremberg como exhibición USSR-393. Después de la guerra, supuestas víctimas del Holocausto fueron solemnemente enterradas, en la forma de barras del jabón, en cementerios Judíos. En 1948 por ejemplo, cuatro barras como aquellas se envolvieron en una mortaja de entierro ceremonial y, según ritual religioso judío, se les sepultó en el cementerio de Haifa, en Israel. Otras barras de "jabón Judío" se ha exhibido como austeras reliquias del Holocausto La barra de jabón "RIF", con iniciales que supuestamente significan "Pura Grasa Judía" realmente indicaban nada más siniestro que "Centro de Provisión del Reich de Grasa Industrial" ("Reichsstelle für Industrielle Fettversorgung", una agencia alemana responsable de la producción y distribución de jabón y productos de lavado durante la guerra. El jabón RIF era un sustituto de pobre calidad, que no contuvo nada de grasa, ni humano ni de otro origen. El cuento del "jabón del judio" demuestra nuevamente el impacto tremendo de un rumor de tiempos bélicos, por fantástico que sea, pudiendo llegar en algún momento a tomar validez, especialmente cuando se disemina como una propaganda por individuos influyentes y organizaciones poderosas. Mas allá de que sea o no cierto,el holocausto existió.Murieron muchas personas inocentes y hubieron asesinos que escaparon y llevaron su odio a otras partes.Creo que nunca sabremos la verdad,pero conociendo la brutalidad de los nazis,no me extrañaría que lo hubieran hecho
1. Hazle saber que te excita y que te gusta El decirle a tú pareja que cosas nos gustan de ellos, que los encontramos atractivos y que nos excitan, reafirma su autoconfianza y amor propio. Una persona que sabe que su pareja lo quiere y desea, es una persona más contenta, feliz y dispuesta. Además, si sabe cuánto le valoras y cómo le deseas se compenetrará muchos más con la relación, ya que sabrá que es importante para ti y que es objeto de tu deseo. 2. Bienvenidos los gemidos, gritos y frases obscenas El deseo y el placer hay que dejarlos salir y expresarlos como corresponden. No te reprimas cuando tengas ganas de gemir más fuerte o incluso de gritar, esto te excita más a ti y también a tu pareja. Las palabras sucias y frases obscenas también le dan un aire más entretenido a la relación y echan a volar la imaginación de ambos. Al principio es difícil desinhibirse y soltarse, pero con el tiempo y la práctica llegarás a sorprenderte de las cosas que puedes decir durante el acto.....esto será siempre sin faltar al respeto a tú pareja, por supuesto. 3. Explora su cuerpo Los hombres y las mujeres no solo son pene y vagina. Existen múltiples zonas erógenas (puntos que al estimularlos provocan excitación sexual) a lo largo de su cuerpo. Naturalmente, las principales y más efectivas se encuentran en la zona genital. Por ejemplo, el pene posee tres partes esenciales, el tronco, la corona y el glande, todas tienen niveles de sensibilidad distintas y esto varía de un hombre a otro. Normalmente el glande (la punta) es el lugar más sensible y vendría a equivaler al clítoris en la mujer. La piel es una gran zona erógena, así que el explorar con suavidad nor irá indicando en que partes es más sensible nuestra pareja. El interior de los muslos también es una zona muy sensitiva, al igual que el cuello y las orejas. Recuerda, si conoces su cuerpo y las zonas en que le gusta más que le acaricies, le darás mucho más placer, y lo mismo ocurre para ti si le permites que explore el tuyo. 4. Abrirse a nuevas experienias (fuera la rutina) No hay nada más perjudicial para una relación de pareja que la monotoneidad y la rutina. No tengas miedo a explorar nuevas posiciones, distintos lugares, elementos extra como los juguetes eróticos, disfraces y juegos de simulaciones, donde tú por ejemplo seas una policía y él un bandido. Salir de lo habitual no es tan difícil, atrévete. 5. Tomar y dejar que tome la iniciativa Es bueno tomar la iniciativa, pero también lo es el dejar que tú pareja lo haga de igual forma......normalmente se piensa que el hombre s el de la responsabilidad pero no es así.....el que la mujer lo haga también da a la relación más frescura, además de que a los hombres tabién les gusta que a veces la mujer sea un poco más agresiva en la cama 6. Quítarse la ropa lenta y seductoramente Está bien que pueda hacer frío o que quieras esconder alguna imperfección, pero es bastante aburrido y desmotivante hacer el amor con la ropa puesta. A no ser de que estén en un ascensor, el cine, un baño público o cualquier lugar que amerite tener sexo rápido, quítate la ropa de manera lenta y seductora....el mostrarle tú cuerpo dispuesto hará que comience a excitarse y a desearte cada vez más. 7. Ponerse un poco difícil No hay nada más deseable que lo que no se puede tener. Tampoco se trata de que enciendas la pasión y después dejes que se quede con las ganas, pero un ratito de hacerse un poco difícil nunca es malo. Coquetéale y sedúce de a poco.... mírar seductoramente y háblale de manera sexy, pero no dejes que te toque, verás como se va derritiendo a tus pies al mismo tiempo que tus ganas y deseo se incrementan muchos más. 8. No apagar la luz Mirarse también es un gusto, no se priven de ese placer, observarse durante el acto es muy agradable, así que no debe apagarse la luz.....Sólo está permitido apagar la luz cuando hay velas, una chimenea o algo que los ilumine un poco, pero la oscuridad absoluta no es bienvenida. 9. No creas que todas las parejas sexuales son iguales Es un error fatal suponer que todas las parejas sexuales son iguales y que por ende les gustan las mismas cosas. No supongas que a tu pareja le va a gustar lo mismo que le gustaba a tu ex en la cama. Siempre es bueno que conversen respecto a qué les gusta a cada uno y cómo prefieren las caricias y los besos. Recuerda que todos somos distintos y a ti no te gustaría que te tratara como trataba a su ex asumiendo que ambas personas son iguales, ya que eso no es así. 10. Olvídate de traspasarle tus inseguridades con tu cuerpo No existe persona que no tenga algunos complejos respecto de su cuerpo, pero el último lugar para sacarlos a la luz es en la previa con tu pareja.
Podemos definir a un ligón como un tipo que lo intenta mucho, e incluso a lo largo del tiempo acaban desarrollando su propio método de hacer, pero que en el fondo no se da cuenta que está haciendo el ridículo y malgastando tiempo y energía tratando de seducir a mujeres predispuestas a mandarle a freír espárragos en un ambiente –ruidoso, abarrotado de gente, caro- diseñado específicamente como una trampa para tíos solteros y hambrientos de sexo. Aunque en realidad las discotecas suelen ser una trampa para la mayor parte de hombres, al menos los ligones tratan de amortizar lo que se invierten tratando de conocer chicas, lo que en cierta forma les hace mejores que sus primos lejanos los aguantacubatas, pero la cuestión es que a pesar de que es capaz de ir e intentar establecer una conversación con cualquier mujer, estas perciben en seguida su naturaleza de ligón, es decir de un tipo raro y SUMAMENTE NECESITADO capaz de hacer y decir cualquier cosa por llevárselas a la cama En si esto es lo que diferencia a un seductor de un ligón. Un seductor trata de hacer sentir ESPECIAL a la chica que elige seducir, en cambio un ligón es alguien que no tiene valores ni reparos en intentarlo con cualquier chica, y lo que es peor EN NI SIQUIERA DISIMULARLO, lo cual en un sitio cerrado como es una discoteca es mucho más evidente para ellas. Pero en cierta forma los ligones de discoteca tienen un algo entrañable que me fascina. Todos los que he conocido tienen una serie de rasgos en común que los convierte en improvisados anti-héroes –como Torrente, Pajares o Ángel Cristo por decir algo- y sobre todo un ritual, una liturgia que siguen a rajatabla cada viernes y sábado noche y que viene con el papel. LA GUIA 1. Ponerse guapo De lunes a viernes el ligón es indistinguible del resto de los mortales, de hecho puede que incluso sea si cabe más tímido y retraído que cualquiera, pero cuando llega el fin de semana empieza a sentir la llamada de la jungla y saca de su fondo –muy al fondo- de armario sus mejores galas: camisitas del Desigual, zapatitos, ese cinturón Calvin Klein comprado a un mantero… Es gracioso cómo el ligón solo se acuerda de cuidar su aspecto horas antes de salir de marcha, así el proceso continua afeitándose a conciencia –a ser posible con música que ayude a ponerse en situación- No suele darse cuenta que para alguien minimamente observador y sobre todo para ellas se nota A LA LEGUA cuando llevas ropa que sueles ponerte habitualmente y cuando no, así que antes incluso de que luego digan el primer “hola, ¿como te llamas?” y con un simple golpe de vista ellas ya le tienen calado. Otro detalle importante es el perfume: cuando no te lo pones a diario sueles pasarte con las cantidades que te aplicas. Hay leyendas que dicen que a un buitre de discoteca se quemó vivo al pedir fuego por sobredosis de Hugo Boss… 2. Quedar con el compinche en la zona de marcha Salir solo da palo, y salir en grupo puede ser un engorro para un depredador en continuo movimiento como nuestro querido ligón, así que siempre tiene a mano a uno o varios compis de fiesta con los que quedar. Dos es el número ideal para salir de buitreo. Su amigo de farra suele ser una versión más introvertida y apocada , aunque seguramente con más cultura y mejor conversación, que sale con el con la esperanza de poder complementarse y que le ayude en la parte que más le cuesta: iniciar conversaciones y abrir grupos. En pocas palabras: un aguantacubatas en vía de rehabilitación. Los papeles suelen estar pues bien establecidos: el ligon abre y el compi entretiene a la amiga fea o antipática que obstaculiza la labor. Ni que decir tiene que no siempre se ponen de acuerdo en con cual se queda cada cual porque hasta que no empiezan a hablar cuesta saber quien será la más simpática o accesible del grupo, pero existe la regla no escrita de que quien hace lo más difícil –o sea, entrar- tiene prioridad sobre la más guapa. 3. Pillar el puntillo Ahora que nuestro amigo ya está presentable y ha quedado con su mozo de espadas queda un pasa fundamental en una noche de fiesta: entrar en el estado mental adecuado por medio del alcohol o cualquier otra sustancia al uso. Esto tiene 2 funciones: coger valor para entrarle a las chicas y sobre todo ir bajando el nivel de exigencia física para que llegados al punto álgido de la noche cualquier chica por poco agraciada que sea nos parezca Elsa Pataki. 4. Emplear su “método” A base de entrarle a 50 chicas cada vez que salen, todos los ligones tienen una serie de frases y estrategias que utilizan unilateralmente con cualquier mujer: frases de entrada, piropos, preguntas personales, anécdotas, acertijos y tests de personalidad… he llegado a ver incluso friáis que salen con barajas de cartas y hacen magia en medio de una barra. En si mismas todas estas cosas son correctas porque al menos te pueden ayudar a no quedarte en blanco si surge la oportunidad de hablar con una chica, pero el problema del ligón es que es como un robot que suelta el MISMO ROLLO A TODAS sin pararse a pensar si lo que dice es apropiado o tiene que adaptarse a la persona o al momento. Este exceso de confianza le hace creer que tiene una especie de método infalible que vale con cualquier chica solo porque en algún momento de su pasado dijo la misma frase ingeniosa a una chica con la que tuvo algo. Lo que no se ha parado a pensar es en que tal vez lo abría conseguido si o si porque por mera estadística y a fuerza de intentarlo mucho siempre puedes encontrar a alguien que te encuentre atractivo o especial sin ningún motivo concreto. Pero de nuevo: jugar a la estadística es lo que hace un ligón NO UN SEDUCTOR. Un autentico seductor es como un francotirador que solo necesita un disparo, un buitre es como un guerrillero vaciando el cargador de sus metralletas a todo lo que se mueve. ¿Y Ellas? Bueno, a ellas LES ENCANTA REIRSE DE LOS LIGONES. Por un lado hay cierto tipo de mujeres que disfrutan sintiéndose deseadas por ellos, y aquellas que salen y dicen aquello tan típico de “salgo a pasármelo bien” lo que en realidad quieren decir es que “pasárselo bien” es partirse la caja con los patéticos intentos de ligue a los que son sometidas, las idioteces sin sentido que sueltan algunos tíos y de paso y si pueden gorronearles alguna copilla gratis. A fin de cuentas la discoteca es una trampa y ellas son el cebo. 5. Despedida y cierre Si el dúo dinámico no ha convencido a algún grupito de continuar la fiesta en un alter toca la parte dura: volver juntos a casa, esperar al metro y analizar un poco cómo ha ido todo. “Tenias que haberle dicho algo a aquellas” “La rubia y su amiga eran unas….” “Siempre me dejas a la fea, y encima era un plomo” Con suerte llegaran a casa a eso de las 7 de la mañana, y tendrán todo el domingo para pasar la resaca hasta el lunes. El circulo de la vida, vamos. Esto es todo por hoy, si queréis seguir la senda del casanova de pacotilla solo tenéis que seguir los puntos que os he comentado, jugar a la estadística y ser persistentes hasta tener algún rollo de una noche con alguna chica feilla o en avanzado estado de embriaguez. Ahora, que si tenéis el valor y determinación suficiente para ser AUTENTICOS seductores os animamos a seguir con nosotros y a estar atentos a futuros artículos que seguro os aclararan con más detalle qué significa exactamente ser un hombre con éxito con las mujeres. No falteis a la cita.
No es cuestión de ponernos demasiado exquisitos, porque al fin de cuentas siempre es cierto que “cuando hay hambre no hay pan duro”. Sin embargo, existen algunos platos que siempre están en el menú cotidiano de los argentinos y que, por algún motivo, nos parecen odiosos: envenenan nuestro aliento, nos caen pesado o, simplemente, nos enervan porque sí. 1. Mondongo Quienes detestan el mondongo suelen justificarlo con un argumento bastante asqueroso: “es como comerse una frazada hervida o un chicle con gusto a tripa”. Tremendo palo para este plato que suele servirse guisado con papas, arroz, arvejas y porotos. ¿Qué es el mondongo? Son las partes del estómago de la vaca llamadas libro y cuajar. Esa es la explicación técnica. Para los que lo odian, es algo tan feo como tragarse una toalla caliente. 2. Hígado A algunos se les hace agua la boca de sólo pensar en un higadito a la veneciana, bien encebollado. Pero a la mayoría de los argentinos ese platillo les da un asco casi visceral (justamente) y se ensañan sin piedad con su textura sedosa. Por más hierro que tenga y más médicos que recomienden su ingesta, el pueblo argentino le dice un NO rotundo a esta comida. 3. Coliflor y repollitos de Bruselas Si existiera un “Dios del Gas”, se lo podría invocar comiendo coliflor y repollitos de Bruselas, dos vegetales que jamás deberían ser incluidos en una cena romántica. Sin embargo, aquí les contamos un tip para que el coliflor no traiga efectos colaterales negativos: hay que ponerlo en agua fría, esperar que hierva y luego añadir nuevamente agua fría. Esa es la receta, pero no ponemos las manos en el fuego. 4. Queso roquefort El queso azul que busca imitar a al verdadero Roquefort (que sólo se elabora en Francia) es uno de los alimentos más aborrecidos por nuestros compatriotas. Sus enemigos no se andan con medias tintas y aseguran que es tan oloroso que convierte en “intocable” a quien lo ingiera. Los más intransigentes, inclusive se niegan a sentarse en una mesa en la que esté presente este queso. Aseguran que su olor apesta y arruina la velada. 5. Morcilla Aquí se dividen las aguas, ya que en todo asado, “la negra” es tan amada como odiada. Al probarla -dicen varios- sienten que devoran un embutido de sangre coagulada y apelmazada. Y tienen toda la razón del mundo, porque la morcilla es ni más ni menos que eso, ya sea dulce o salada. En Uruguay se la rellena con pasas de uva, maní, nueces y pedacitos de naranja. Pero los “anti-morcilleros” de alma no se dejan seducir por adornos y las desprecian por igual. 6. Polenta Algunos la recordarán con cariño, como el plato de la infancia o el alimento “de batalla” durante la adolescencia. Otros la redescubrieron en los últimos años, cuando tuvo su revival en bodegones chic. Pero hay una gran mayoría que, simplemente, dirá que no tiene gusto a nada (¿qué esperaban de la harina de maíz?), que es insulsa y que tiene menos onda que Ricardo Montaner con sus zapatillas de tenis blancas. 7. Chinchulines y riñones “Largan una pastita horrible cuando los apretás”, acusan los detractores del chinchulín (técnicamente, el intestino delgado de la vaca). “A veces tienen gusto a pis”, apuntan quienes maldicen el riñón. Estas dos achuras gozan de poca fama en los asados, por sus sabores invasivos y sus claras reminiscencias a las vísceras humanas. Pero más allá de las críticas, jamás dejan de venderse en las carnicerías y siguen firmes en los menús de las parrillas y otros restaurantes en versiones gourmet (como los ya clásicos riñoncitos al verdeo). 8. Sushi Para ser macho como Coco Silly, y formar parte de la troupe de neandertales cuarentones de Alejandro Fantino, hay que ser enemigo declarado del sushi. Esta comida de origen japonés cosecha antipatías por doquier, con un par de argumentos machistas y recurrentes. “Es para las minas”, o “para llenarme tengo que tragar como 50 piezas: para eso me lastro un buen bife de chorizo”, predican algunos de los más energúmenos detractores del pescado crudo. 9. Ñoquis Difícil creer que los ñoquis podían generar semejante malhumor. Será que recuerdan a los empleados públicos de la Municipalidad o que deprimen un poco porque se comen en familia, todos los 29, y siempre se arma lío en la mesa. Ahora nos venimos a enterar que era mentira eso de que a todo el mundo le gustan los clásicos ñoquis de papa. 10. Pescados en general La sorpresa final es que el pescado, preparado en todas sus formas posibles, también está en la lista de los alimentos más odiados. Tal vez sea el apego a las carnes rojas lo que genera el rechazo a las carnes blanca. Lo cierto es que acá a nadie le importa que estas criaturas marinas sean ricas en ácidos grasos Omega-3 ni que los esquimales, que se pasan la vida de filete en filete, vivan mil años. Al fin y al cabo, ¿quien quiere ser esquimal? ¿Cuál es la comida que menos te gusta? GRACIAS POR VISITAR MI POST