dreamniel
Usuario (Ecuador)
Aprovecho que el tema se ha vuelto una preocupación generalizada porque se está haciendo muy conocida la frase: delito informático. En los diarios y noticieros del país se hace cada día más frecuente la mención a estos delitos, y todo hace suponer que irán en aumento. Son delitos que generalmente comienzan con un mensaje de texto o correo electrónico y que generalmente tienen como carnada la promesa de premios extraordinarios como autos, viajes o laptops. ¿Quiénes son las víctimas? Las nuevas tecnologías se han desarrollado para el uso de las personas que quieren cada día una vida más comoda. Es la natural tendencia del ser humano el buscar el camino más corto entre un problema y su solución. Por eso cada día más personas y negocios confían en los servicios de empresas que ofrecen brindarnos esa comodidad. ya sea el cliente de un banco que encontró provechoso trabajar con su banco por medio del portal web y realizar transferencias, pagar o comprar servicios y productos; o sea el usuario de cualquier servicio de telefonía móvil que decide interactuar más con sus contactos y aprovechar las ventajas que su nuevo smartphone le ofrece; o simplemente sea un joven que comparte emocionado los detalles de su vida personal en las redes sociales, así como sus gustos, intereses y, por ende, su “perfil” de comprador; todos ellos y nosotros podemos ser fácilmente víctimas del fraude, el robo o la suplantación de su identidad. Aunque quizá la víctima más frecuente de este tipo de fraudes es generalmente la persona poco informada, muy codiciosa y con escasa cultura, nadie está 100% libre de caer en estas trampas. ¿Quiénes son estos delincuentes? Al hablar de delitos relacionados con las nuevas tecnologías hace años la mayoría de nosotros relacionaba equivocadamente estos con la palabra hacker, dando a entender que este tipo de ilícitos eran cometidos por un reducido grupo de delincuentes con altísimos conocimientos de informática que atacaban a los bancos por ejemplo. Hay que aclarar que un hacker no es necesariamente una persona con afán delictivo, más bien el término se refiere a personas con la capacidad de poder eludir o trasgredir un sistema de seguridad. Algunos de ellos se han convertido en parte importante de algunas empresas y aliados valiosos en estos temas, es decir un hacker no es necesariamente un delincuente, pero si puede haber delincuentes que pretenden ser hackers o se valen de estos para cometer sus fechorías. Hoy en día los delitos asociados al mal uso de las nuevas tecnologías cubren un amplio espectro, que van desde la simple estafa telefónica, hasta la duplicación (clonación) de una tarjeta o la sustracción de los fondos de una cuenta bancaria por robo o “hackeo” de las claves de una tarjeta de coordenadas (e-key). Y por esto los tipos de delincuentes son tambien variados, desde el presidiario que hace de las suyas desde la “comodidad” de su celda con un celular metido de contrabando, hasta equipos completos de ciberdelincuentes que reclutan ingenieros en sistemas bajo la promesa de extraordinarias ganancias por simplemente “descifrar unos códigos”, que no son otra cosa que las coordenadas pseudoaleatorias de una tarjeta. Cabe destacar que el perfil de estos delincuentes cambia bastante la imagen que tenemos del criminal malencarado y violento, ya que éstos a más de los grandes conocimientos –propios o contratados– hacen gala de un gran carisma y elocuencia, pero bastará un poco de cultura general y mantenerse informado para poder desenmascarar a esta gente. ¿Quiénes son los cómplices? En esta parte seguramente heriré algunas suceptibilidades pero espero que esto, lejos de ofender, sirva para crear conciencia y cambiar nuestras actitudes. Vamos a enunciarlos uno por uno: Los bancos Es su deber ineludible informar de forma personal al cliente al momento de entregarle una tarjeta de crédito, débito o de coordenadas. No basta con el papelito, folleto o manual que viene dentro del sobre; debería ser una especie de microcapacitación en la que las señoritas de servicio al cliente no deberían escatimar esfuerzos de tiempo y paciencia. Hay mucha gente que posee mucho dinero pero escasa o nula cultura informática, y son los candidatos idóneos para estos delitos. Entidades como el Banco Pichincha han hecho grandes esfuerzos y campañas de información, y este banco en particular dió un paso adelante con la implementación del sistema biométrico de acceso a su portal, pero ahora es completa responsabilidad del cliente mantener a salvo esos datos. Insisto en que la capacitacion al usuario debe poner énfasis en lo personal, porque se de gente que simplemente recibió la tarjeta y ni siquiera sabía para que sirve, no leyó las instrucciones e incluso pensó que se trataba de un calendario y por comico que esto parezca, es la verdad. Las empresas de telefonía móvil Sigue siendo más fácil tener un celular que cruzar la calle para saludar al vecino. Es increíble que pese al avance de las estafas y fraudes telefónicos, no se haga nada por parte de estas compañías en temas de seguridad. Cualquiera puede acceder de forma fácil y económica a una línea de telefonía móvil sin rendirle cuentas a nadie. Estos aparatos muy necesarios y útiles en nuestros días han cedido al peligro que toda herramienta tiene: el de convertirse en armas. Sí, son armas cargadas y apuntadas al bolsillo de los ingenuos. Pero hay otra forma más sutil de robarle a la gente con la venia de las telefónicas. Bajo la fachada de una empresa legalmente constituida se puede esconder el sistema de estafas más descarado que existe. Son los famosos servicios del tipo “mensajea al XXXX” o “envía XXXX al XXXX” que ofrecen una cantidad cada vez más creciente de chucherías informáticas que no son otra cosa que basura empaquetada y cara. Por poner un ejemplo, hay un caso muy conocido en internet por lo exitoso que debe haber resultado para los estafadores, y es el del famoso “X-Ray Scanner”. Tanto en mensajes de texto, publicidad en internet y hasta comerciales de TV en horarios estelares, han bombardeado nuestros cerebros con la oferta de una aplicación que haría de las delicias del público más morboso curioso, especialmente adolescentes que por la novedad libidinosa del asunto no dudaron en gastar un dinero por descargarse el famoso escáner de rayos x. Aunque la mayoría estaba consciente que se trataba de una broma de mal gusto, no deben haber sido pocos los incautos que cayeron en la trampa, de hecho hay aún millones de páginas con esa publicidad y estuvo mucho tiempo al aire en TV el comercial lo que da a entender que fue –y sigue siendo– todo un éxito en ventas. Pero la verdad es otra, la famosa aplicación y otras similares se encuentra GRATIS en internet, sí, gratis y no toma más de un minuto descargarla. Así que miles de personas pagaron un valor exagerado por algo que se consigue gratuitamente. Es igual con todas las demás similares, desde la que te enseña “como besar mejor”, a la que prueba “tu compatibilidad” con tu pareja, el significado de tu nombre, hasta algunas tan absurdas como “averigua el día de tu muerte” o “descubre si tu pareja te traiciona”. A mi parecer son estupideces que se venden caras gracias a que los ecuatorianos y latinoamericanos lamentablemente somos muy proclives a consumir lo que yo llamo “comida para gatos cultural”. Aunque se pinten de negocios, estos para mí son simplemente robos audaces. Nosotros mismos En último pero mas importante lugar he dejado al cómplice mas frecuente de este tipo de delitos. Sí, somos nosotros y nuestras actitudes descuidadas y permisivas las que dejan la brecha abierta para que los ladrones de la nueva generación metan su mano en nuestros bolsillos o en nuestra vida para hacernos daño. ¿Cómo evitar estos delitos? Como siempre, de nada sirve criticar si no se ofrecen soluciones. Si somos un poco más conscientes de que el uso de las nuevas tecnologías nos otorga un gran poder y con ello una gran responsabilidad –parafraseando al personaje del Tío Ben del cómic y la película Spiderman– eso será una gran medida para cuidar nuestro bienestar personal y financiero. Tomar las riendas de ese poder es la manera más lógica y racional de evitar ser víctimas de la nueva delincuencia, porque si nosotros tenemos plena responsabilidad no dejaremos por ejemplo que nadie acceda a nuestras tarjetas, claves y otra información. También es necesario informarnos más y leer mucho. hay que darle un buen uso a herramientas como el internet y los teléfonos celulares. Y si somos padres de familia hay que ser muy conscientes de que no porque esté de moda hay que darle a nuestro hijo de 12 un smartphone como el que tiene el gerente de nuestra empresa. es simple lógica: todo tiene su función y sus riesgos. Por eso preparémonos para un mundo que nos ofrece muchas ventajas, pero tambien muchos y nuevos peligros.