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donbarreda

Usuario (Argentina)

Primer post: 4 oct 2011Último post: 27 may 2012
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Mitos populares xenófobos.
Mitos populares xenófobos.
InfoporAnónimo10/4/2011

Los mitos forman parte del sistema religioso de una cultura, la cual los considera historias verdaderas, con contenido fantástico. Hay otro tipo de mitos mas populares que son los que escuchamos cotidianamente, que por lo general son utilizados como bromas o chistes pero contiene un alto contenido xenófobo. Argentina es un crisol de razas, millones de inmigrantes alberga a lo largo y a lo ancho de toda su superficie, cuenta con considerables minorías de origen o pertenencia judía, árabe, armenia, japonesa, china y coreana, entre otras. Desde mediados del siglo XX, la inmigración proveniente de países sudamericanos, principalmente Paraguay y Bolivia. A raíz de la mestización y la relación que se establece con diferentes culturas y costumbres, se han generado mitos o creencias populares que son considerados altamente discriminativos o xenófobos.Sin lugar a duda, no solo los descendientes o extranjeros son los afectados con estas creencias populares, sino que las generalizaciones y los diferentes estratos sociales maximizan y alimentan los mitos de la cultura popular.• Los chinos trabajan todo el año y por la noche apagan las heladeras de sus comercios.Los mitos que circulan alrededor de la colectividad china en Argentina son múltiples, de ser participes de una mafia que involucra movimientos ilícitos hasta apagar las heladeras por las noches para ahorrar energía. No es fácil romper con los mitos que circulan, pero si estamos en condiciones de afirmar que en Argentina ya hay 70 mil chinos y que su gran fuente de ingreso son los supermercados, que en la actualidad atentan a sus rivales, las grandes cadenas de supermercados ya que los chinos no cierran ni el día de su año nuevo. David Wang, socio de ocho supermercados en el microcentro porteño, afirma “para algo trabajamos más tiempo y nos matamos buscando precios”.El lema es trabajar, trabajar y trabajar. Hay horarios extendidos de 8 a 22. El ejemplo empieza por casa, los mismos dueños y sus familiares directos se acoplan a esta modalidad.Oscar Zheng, inquilino del supermercado MARC, de Balbín y Blanco Encalada, se queja de la concentración de comercios en el barrio. Y se indigna cuando le hablan de los mitos que rodean a los supermercados chinos, lo de apagar las heladeras a la noche es un disparate, ya que arrancarlas implica un consumo de energía mucho mayor y que es absurdo vender mercadería vencida cuando el 90% de los proveedores la cambia. La respuestas que exponen son totalmente creíbles, pero la verdad es que los chinos están permanentemente trabajando para poder insertarse en la sociedad. Si un 26 de enero pasa por los chinos salúdelos porque seguramente están trabajando.• Los Judíos son tacañosHazte la fama y échate a dormir…, cientos de foros en Internet discuten sobre este mito, la cuestión es que cada judío que opina es la excepción a al regla, todos dicen ser gastadores compulsivos y las otras opiniones afirman el mito, Misterio apodo que utiliza una de las foristas judía opina ” si tengo un vicio es que soy gastadora compulsiva, pero me lo merezco, porque todo lo que tengo lo hice trabajando, al igual que mis padres y abuelos, lo mismo dicen de los coreanos, lo mismo de los extranjeros en otros países, generalizar es malo”. Es bueno poder analizar la situación tal como lo hace Misterio afirmando que las generalizaciones suelen esteriotipar situaciones, hechos o creencias que en oportunidades atentan contra otras colectividades o religiones. • En la villas se esconden los chorros, se vende droga y se comen animales domesticados.La población que reside en las villas, generalmente son marginados socialmente por vivir en asentamientos privados de servicios públicos, hacinados, en situaciones antihumanas. Vale la pena aclarar que es una generalidad social la que se piensa y sobre la cual ilustra la antropóloga Rosana Guber en su texto“Identidad social villera”. “En una villa miseria, la primera impresión de la pobreza se manifiesta en el estado edilicio, sanitario y urbanístico del vecindario, en la restricción al consumo, especialmente de artículos alimenticios, vestimenta y medicamentos. Los efectos de esta carencia obedecen, por una parte, a la falta de ciertos recursos en especial, de comida y por la otra, a la acumulación de diversas carencias, de modo que podríamos hablar de un efecto multiplicador de la pobreza”. Analiza Guber.La situación en la que se encuentra un villero es vulnerable a ser el culpable, el delincuente, el “diferente” para el resto de la sociedad y esto es lo que permite que se generen diferentes mitos o creencias que suelen lastimar al villero. Pensemos en un niño que vive en una villa y que va a la escuela con otros niños que no comparten la misma realidad, suele ser el señalado y el discriminado, esta situación de exclusión lo llevan al niño a incursionar en otro rumbo que generalmente no es el indicado.Vender droga, robar o comer anímale domesticados es una situación de una sociedad fragmentada, pobre y de exclusión social, una villa no es un aguantadero de indigentes o delincuentes es una realidad social, mucho mas cruda de la cual se conoce. • La hinchada de Boca Júnior son todos Bolivianos y paraguayosEl fútbol es uno de los deportes mas populares del mundo, las rivalidades que se generan en consecuencia de este deporte son innumerables, en Argentina más que en otros países, la pasión futbolera se ha convertido en un clásico y la violencia en este deporte es algo tan viejo como el propio juego.El Club Atlético Boca Juniors Considerado uno de los cinco grandes del fútbol argentino, el club es , junto con el equipo italiano AC Milan, el conjunto con mayor cantidad de títulos internacionales oficiales en el mundo y esta situación genera una popularidad internacional que crea rivalidad con los otros cuatro grandes.El pasado domingo 8 de marzo del 2009 en la porteña cancha del Huracán, en la que Independiente actuó como local, la hinchada de ese equipo exhibió banderas de Paraguay y de Bolivia con el número 12, que identifica a los seguidores del Boca, en un abierto gesto de burla a muchos extranjeros que son parte de la hinchada xeneize. Con un cántico masivo “el que no salta es de Bolivia y Paraguay”.La titular del Instituto contra la Discriminación y la Xenofobia (Inadi), María José Lubertino, dijo a la prensa que exigirá la Asociación de Futbol Argentino saber, entre otras cosas, si el árbitro que dirigió el compromiso entre el Independiente y el Boca Juniors, Sergio Pezzotta, informó oficialmente de hechos de discriminación “El árbitro no debería haber comenzado el segundo tiempo y debería haberse informado por alto-parlante que el partido no comenzaría si no se retiraban las banderas”, afirmo Lubertino. Este es solo uno de los casos más concretos y conocidos que tomo estado publico por los medio de comunicación, en el fútbol la xenofobia y la discriminación es moneda corriente.Fuente:

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Top five asesinos..
Top five asesinos..
InfoporAnónimo5/27/2012

Como dice el título, los asesinos mas despiadados con un temita en su honor. 5- ED GEIN - El carnicero de Plainfield Aparentemente era un hombre inofensivo... pero su personalidad ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero humano. Sus espeluznantes crímenes proporcionaron a Hitchcock las bases para su clásica película de terror Psicosis. En la tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero de Plainfield, en Wisconsin, entró en "la taberna de los Hogan" a echar un trago en esa fría tarde de invierno cuando descubre con espanto un gran reguero de sangre que cubría las tablas de madera del suelo. La propietaria Mary Hogan, había desaparecido. El sheriff observó que no había señales de lucha aparentes y que la caja registradora seguía llena, pero determinó que la mujer había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrastrado hasta un coche que esperaba fuera. Los informes forenses tan sólo confirmaron las conclusiones a las que había llegado el sheriff y no arrojaron ninguna luz sobre el caso. La desaparición de Mary era un misterio. Aproximadamente un mes después de este suceso, el propietario del aserradero de Wisconsin comentaba el caso con un hombre pequeño y tímido que vivía en una granja de madera a pocos kilómetros de allí. Su nombre era Ed Gein. Gein vivía solo desde la muerte de su madre en 1945 y se ganaba la vida haciendo toda clase de trabajos a los vecinos de Plainfield. Fue su habilidad en este tipo de trabajos, por la que este hombre de complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules empezó a ser conocido entre las gentes del lugar como una persona trabajadora, cumplidora, fiable pero excéntrica. El propietario del aserradero no se llevaba muy bien con Gein. Encontraba extremadamente difícil hablar con él por que a veces éste comenzaba a reír con nerviosismo sin motivos como un desequilibrado, o por sus comentarios inoportunos que dejaban a la otra persona sin saber que decir. En esta ocasión, el hombre recordó que Gein solía sentarse solo en un rincón de la taberna mirando fijamente a la dueña del local absorto en sus pensamientos con una jarra de cerveza, y supuso que estaba enamorado de la mujer. Le sugirió bromeando, que si le hubiese hablado a Mary con claridad de sus sentimientos, probablemente en ese momento estaría en su granja cocinando y esperando a que volviera en lugar de haber desaparecido presumiblemente asesinada. Gein, con un extraño gesto puso los ojos en blanco y le respondió con una de sus conocidas sonrisas: "No está desaparecida. Ahora mismo está en la granja". El hombre se encogió de hombros y no le tomó en serio, después de todo, era el tipo de comentario que se esperaba de él... Nació el 27 de agosto de 1906, hijo de madre austera y fanática religiosa que despreciaba a su débil y borracho marido. Cuando ambos discutían, que solían hacerlo con frecuencia, el hombre se emborrachaba y pegaba a sus dos hijos. Desde el primer momento, la vida de Ed estuvo completamente dominada por su madre, quien se había prometido a sí misma que su hijo no sería nunca como esos hombres lascivos, ateos y alcoholizados que veía a su alrededor. Seguía una disciplina muy dura castigando a sus hijos, e incapaz de darles el consuelo y el amor de una madre. Gein no tubo contacto con otros niños, pues todo el mundo suponía ante los ojos de esa madre una amenaza para la pureza moral de su hijo. Así durante treinta y nueve años hasta que la mujer moría víctima de un ataque al corazón, dejando tras ella un hombre dependiente, reprimido y sólo, en un mundo que apenas comprendía. La mañana del sábado 16 de noviembre de 1957, Ed Gein asesinaba a la dueña de la ferretería del pueblo, Bernice Worden, disparándole una bala con su viejo rifle de caza del calibre 22. También en esta ocasión se llevó el cadáver en la furgoneta, dejando el suelo del local encharcado de sangre. Pero esta vez, habría un testigo... el libro de contabilidad. En su última anotación, figuraba el nombre de Ed Gein, a quién habría vendido su último anticongelante. Foto de su última víctima (Bernice Worden) tomada por la policia en el momento de la inspección de su domicilio, el cadaver se encontraba decapitado y con el cuerpo completamente abierto en canal. Dos oficiales de la policía arrestaron a Gein, mientras otros dos se dirigían inmediatamente hacia su granja con la intención de llevar a cabo un registro. Al pasar dentro, el sheriff sintió como algo le rozaba el hombro, y al volverse se topó con un cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago que colgaba del techo. Después de recuperarse del shock por el horror que habían presenciado, y tras pedir ayuda por radio, los dos hombres volvieron a la casa. El cadáver colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le habían sujetado el otro pie a una polea. Habían rajado el cuerpo desde el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillaban como si las hubiesen lavado y limpiado. No había duda que el causante de ese terrorífico espectáculo era una persona enferma. Era difícil de creer que un ser humano pudiera vivir allí. Por todas partes se veían montañas de basura y desperdicios, cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa... Había varios cráneos por la cocina, algunos partidos por la mitad y empleados como cuencos.Más tarde, en cuanto llegaron más patrullas, se descubrió en el interior de la casa todo el horror que allí escondía. Había varios cráneos esparcidos por la cocina, unos intactos y otros partidos por la mitad y empleados como cuencos. Una inspección más detenida reveló que una de las sillas de la cocina estaba hecha con piel humana, como las pantallas de las lámparas, las papeleras, las fundas de los cuchillos e incluso alguna prenda de vestir, como un chaleco o un cinturón formado con pezones humanos. Entre los más atroces descubrimientos, se encontraron unas cajas con los restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar, el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de plástico, una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama de Gein, etc. Había decorado el interior de su casa de madera con esas máscaras confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros humanos y con los cráneos colgados de las columnas de su cama. La única habitación de la casa que parecía normal era una sellada con tablones en la puerta y perfectamente ordenada... la de su madre. Desde que su madre muriera en 1945, doce años antes, la habitación había estado cerrada con clavos como un sepulcro. Ed explicó a la policía después de su detención que después de su fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de un año, hablándole mientras se adormecía. Dijo que había sido en esa época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinaban los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se planteó el convertirse él mismo en mujer. Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba (eso lo pudo comprobar la policía más tarde, cuando al exhumar las tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías). Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo. El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein fue arrestada, después de correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una atracción para turistas como la Casa de los Horrores. De todas formas, su camioneta Ford sobrevivió y se vendió en una subasta pública para ser utilizada en ferias locales con un letrero que anunciaba: ¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó a los muertos de las tumbas! En su casa guardaba varias cabezas casi intactas, además elaboraba muebles con la piel y huesos de los cadaveres, asimismo se elaboró prendas de vestir como un chaleco con la piel humana de sus víctimas. Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los años 68, cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo internado. El caso de Ed Gein es, desde un punto de vista médico, uno de los más complejos de la criminología. Voyerismo, fetichismo, travestismo y puede que necrofilia, integraban su personalidad. Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia se hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la relación anormal que tenía con la madre. Cuando los psiquiatras comenzaron a considerar las posibles razones de su comportamiento patológico, supusieron que se trataba de un caso de "Complejo de Edipo", que Gein estaba enamorado de su madre y que a raíz de su muerte se obsesionó en buscar a alguien que la sustituyera, pues se encontraron extraordinario parecido entre sus víctimas y su madre. De niño, buscaba el amor de su madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un Ed que odiaba a la mujer. Gein murió por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984, tras décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, donde resultó ser un paciente modelo. En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre... Un temita que le dedicó Glen Danzig a éste muchacho.. link: http://www.youtube.com/watch?v=7B5PrIQYuRo&feature=related 4- Santos Godino (El petiso Orejudo) Un día de 1906, el empleado municipal Fiore Godino entró en la comisaría décima, en la calle Urquiza 550, y a los gritos clamó ayuda para controlar a su propio hijo, Cayetano Santos Godino, de sólo 9 años: –¡Señor comisario, yo no puedo con él! Es imposible dominarlo. Rompe a pedradas los vidrios de los vecinos, les pega a los chicos del barrio… Y si lo encierro en casa es peor. Se pone como loco. El otro día encontré una caja de zapatos. Había matado a los canarios del patio, les había arrancado los ojos y las plumas y me los dejó en la caja, al lado de mi cama… El comisario fue a buscar a Cayetano al conventillo de la calle 24 de Noviembre 623, donde vivían entonces los Godino, y se lo envió al juez. Tras una reprimenda, fue devuelto a sus padres. Como no mejoraba, en 1908 lo encerraron en un reformatorio de Marcos Paz. Iba a pasar allí tres años, pero no sirvió de nada. Cayetano Santos Godino comenzó a matar y a quemar en un raid criminal como la ciudad jamás había visto. Buenos Aires celebraba con grandes fastos el centenario de la patria. La ciudad era una fiesta, pero algunos comensales no habían sido invitados. Entre ellos, Cayetano Santos Godino, que quedó en la historia criminal argentina –y en la mitología negra de Buenos Aires– como "El Petiso Orejudo". Fiore Godino y Lucia Ruffo, dos campesinos sardos, habían llegado en 1884 a Buenos Aires. Eran analfabetos y huían de la pobreza, pero también de una tragedia personal: el hijo primogénito, también Cayetano, había muerto de una afección cardíaca a los diez meses de edad. Después, los Godino tuvieron una hija, Josefa, con la que emprendieron la travesía, y en Buenos Aires les nacieron nueve hijos más. Al último, que vio la luz en 1896 en el conventillo de Deán Funes 1158, lo bautizaron Cayetano, como al muertito. La vida de los Godino no fue fácil; no sólo porque l’América ya estaba hecha, sino por las desventuras de Fiore. El padre de Cayetano era sifilítico y alcohólico, aunque se las arreglaba para ir tirando, hasta que finalmente consiguió un trabajo de farolero (encendía el fuego en los faroles de alumbrado). Cayetano era un chico frágil: enfermó de enteritis a los pocos años y creció raquítico. Peor les fue a algunos de sus hermanos, como Antonio, que era epiléptico. Cuando Fiore llegaba a casa –las dos piezas del conventillo donde la familia habitaba– les propinaba feroces palizas a Lucía y a sus hijos. Cayetano fue a varias escuelas, pero duraba poco: lo expulsaron seis veces y nadie le enseñó a leer. Cuando fue revisado por los médicos, éstos contaron 27 cicatrices en la cabeza provocadas por las palizas del padre y de su hermano Antonio. A los siete años, Cayetano era tan bajo y menudo que parecía de cuatro. Lo llamaban "El Oreja" o "El Petiso Orejudo" porque sus apéndices auditivos eran grandes y apantallados. A los 8 cometió su primera fechoría. Tomó de la mano a un niño de 21 meses y lo llevó a un baldío donde comenzó a pegarle en la cabeza con una piedra. Al pequeño Miguel de Paoli lo salvó el vigilante de la esquina, que llevó al agresor a la comisaría. El padre tuvo que ir a buscarlo y todo quedó como una pelea de chicos. ¿Quién podía pensar que en ese incidente comenzaba su carrera el mayor asesino serial y pirómano nunca conocido en el sur de América? No se sabe qué sucedió durante los tres años que Cayetano pasó en la colonia penal de Marcos Paz, salvo que varias veces intentó fugarse. Pero a fines de 1911 mandaron a Cayetano a casa para que pasara la Navidad en familia. LA NIÑA EN LLAMAS El año siguiente, 1912, iba a ser un año lleno de acontecimientos, en la Argentina y en el mundo. Se hundió el Titanic en el Atlántico norte y en algunos cabarets de Buenos Aires comenzó a actuar un dúo de tangueros: el cantor Carlos Gardel y su guitarrista José Razzano. Pero para muchos porteños aquel 1912 quedó en la memoria como un año atroz, porque fue cuando un fantasma recorrió Buenos Aires dejando una huella de sangre… El 25 de enero de 1912 se encontró, en una casa vacía de Pavón 1541, el cadáver de Arturo Laurora, de 13 años, golpeado y estrangulado. A las seis de la tarde del 7 de marzo de 1912, una niña de 5 años llamada Reina Bonita Vainicoff, hija de inmigrantes judíos que vivían en la avenida Entre Ríos 522, miraba la vidriera de una zapatería. De pronto, sin que nadie atinara a darse cuenta cómo, el vestido blanco de Reina Bonita, lleno de volados y puntillas, comenzó a arder. Alguien le había tirado un fósforo. A pesar de los gritos desgarradores de la niña en llamas, y de que un policía se tiró sobre ella para apagar el fuego con el cuerpo, no pudo ser salvada. Reina Bonita, con quemaduras múltiples, murió 16 días más tarde. La tragedia se ensañó con la familia Vainicoff: el abuelo, al ver que su nieta ardía, cruzó la avenida Entre Ríos sin mirar y lo mató un auto. El 16 de julio de ese mismo año, Cayetano incendió un corralón en Garay al 3100. En septiembre, mientras trabajaba como mandadero en unos almacenes del barrio, acuchilló a un caballo en los establos de Chiclana al 3300. Dos días después prendió fuego a la estación de tranvías de la Compañía Anglo, que tenía entrada por Estados Unidos y por Carlos Calvo. El 8 de noviembre de 1912, y en un descuido de sus padres, desapareció el niño Roberto Carmelo Russo, de dos años y medio, quien jugaba con su hermanito mayor en la vereda de Carlos Calvo al 3800. Minutos más tarde, un vigilante rescató a Roberto Carmelo en un baldío. Lo habían maniatado con un piolín. Junto a él estaba un muchacho menudo y de orejas apantalladas: alegó que acababa de descubrir a Robertito y estaba desatándolo. Durante ese mes de noviembre, otros extraños sucesos conmovieron al barrio: alguien incendió un galpón de azulejos en la calle Carlos Calvo y Carmen Ghittoni, de tres años, fue golpeada en un baldío de Chiclana y Deán Funes. El vigilante llegó corriendo y sólo avistó de lejos al agresor, que huía. Cuatro días después, Catalina Neolener, de cinco años, sufrió un ataque similar en el umbral de su casa, en Directorio 78. Pero todo se iba a precipitar el día de la tragedia, el martes 3 de diciembre de 1912. UN CHICO LLAMADO JESUALDO Pocos lugares habría más tranquilos que aquella cuadra de la calle Progreso (hoy Pedro Echagüe) entre Jujuy y Catamarca. Esa mañana, la señora María Giordano abrió la puerta de calle y miró al cielo. Estaba nublado y bochornoso, pero no parecía que fuera a llover. Dirigiéndose a su hijo Jesualdo, un gordito de tres años y medio que llevaba una pelota colorada bajo el brazo, le recomendó: –Quedate jugando en la vereda, Jesualdito, pero no crucés. Fue lo último que le dijo. Cuando volvió a verlo, su hijo estaba muerto. La tarde del 3 de diciembre Jesualdo fue encontrado en un basural conocido como la quinta Moreno, donde funcionaba antes el horno de ladrillos de la fábrica La Americana. Lo habían estrangulado con trece vueltas de un piolín que se le hundió en el cuello. Como no terminaba de morir, el homicida le perforó la sien derecha con un clavo de cuatro pulgadas, al que golpeó con una piedra hasta que la punta salió por el otro parietal. Luego tapó el cuerpito con chapas de cinc y se fue tranquilamente a su casa. El horroroso crimen de Jesualdo Giordano hizo explotar a la ciudad. El conventillo de Progreso 2585, en el que vivían los Giordano, se colmó de vecinos indignados. Según la crónica del diario La Prensa, la policía sabía perfectamente quién era el asesino: sospechaban hacía tiempo de Godino, aunque no tenían pruebas. Quizá no se animaban a proclamar que un niño fuese el culpable de esos crímenes que la opinión pública adjudicaba a siniestras organizaciones criminales como la Mano Negra, dedicadas a secuestrar chicos. "El Oreja", con inconsciencia, parecía provocar al mundo. Durante la reconstrucción del crimen de Jesualdo, Godino fue visto entre el gentío que llenaba la quinta Moreno. También fue al velorio, y hasta algunos dijeron que se mostró compungido al acercarse al féretro blanco y tocar la cabecita con mano trémula. Se sabe que compró un ejemplar del diario y se hizo leer la crónica de los hechos (era analfabeto). Luego recortó la noticia y se la guardó. Los vecinos que declararon ante la policía coincidieron: poco antes del hecho, habían visto pasar al pequeño Jesualdo de la mano con Godino. "El Oreja" fue detenido la noche del 5 de diciembre. Los diarios revelaron los detalles de la confesión del "Petiso", que habló durante varias horas. LOCO MORAL El proceso a Cayetano Santos Godino se prolongó por dos años, durante los cuales "El Petiso" fue recluido en el Hospicio de las Mercedes. Las más importantes figuras de la psiquiatría criminal concurrían para examinar al reo y comprobar cómo era aquel ser al que la prensa calificaba de fiera humana. Muchas voces reclamaron que se lo condenara a la pena capital, que entonces estaba en vigencia para delitos como el homicidio, aunque no podía aplicarse a menores. ¿Pero podía llamársele niño al "Petiso", aunque su partida de nacimiento dijera que sólo tenía 15 años? Godino fue procesado por tres homicidios (los de los niños Arturo Laurora, Reina Bonita Vainicoff y Jesualdo Giordano) y once agresiones. ¿Cometió otros crímenes? El proceso nunca lo esclareció. Se dijo con insistencia que "El Oreja" habría matado a otros niños, por ejemplo la pequeña María Rosa Face, una nena perdida que nunca apareció ni viva ni muerta y cuyos padres regresaron a Italia. También al niño Lautaro Marchi, que sin embargo no figura en el expediente criminal. No había mucho que discutir en el proceso a Cayetano Santos Godino, asesino y pirómano confeso. Para el doctor Domingo Cabred, célebre alienista y director del Hospicio, Cayetano era un "imbécil", o bien un "loco moral": su degeneración provenía de la falta de afectos, la limitación de su inteligencia y su impulsividad mórbida. "Tiene conciencia y memoria del impulso destructor", sostenían los dictámenes, pero era un "degenerado hereditario", y ello explicaba su sadismo. Godino era examinado como un cobayo; en el diagnóstico, se destacaban sus características físicas: la escasa talla (1,51 metros), la cabeza pequeña (microsomía); la extensión de sus brazos, que abiertos alcanzaban una envergadura de 1,85 metros; sus orejas desmesuradas y en asa, su miseria física y la desmesura de su órgano sexual. Todo conducía a una conclusión: Godino estaba predestinado al crimen. El doctor Cabred sostuvo este diálogo con "El Oreja": –¿Es usted un muchacho desgraciado o feliz? –Feliz. –¿No siente usted remordimientos por lo que ha hecho? –No entiendo. –¿Piensa que será castigado por sus delitos? –He oído que me condenarán a veinte años de cárcel y que si no fuera menor me pegarían un tiro. ¿Qué pasaba por la mente de Godino cuando cometía sus crímenes? Según sus palabras, una fuerza ingobernable lo dominaba, el dolor le partía el cráneo y ese sufrimiento sólo se aliviaba golpeando, matando. Sin embargo, todos los exámenes descartaron que padeciera epilepsia. –¿Por qué incendiaba las casas? –preguntaba Cabred. –Porque me gusta ver trabajar a los bomberos. Cuando ellos llegaban, yo colaboraba trayéndoles baldes de agua. –¿Y robar? –He probado, no me gusta. Godino fue condenado en 1914 a la pena de penitenciaría perpetua, que era irredimible. El juez lo envió a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, donde podía ser aislado en una celda. Allí pasó varios años. Aprendió a leer y escribir, a sumar y restar. En 1923 se inauguró en Ushuaia un presidio de máxima seguridad. Se la llamó "la cárcel del fin del mundo". Godino, severamente custodiado y engrillado, fue trasladado a ella en el transporte Chaco. LOS GATITOS MUERTOS En 1933, José María Soiza Reilly, periodista y escritor muy popular, entrevistó a Cayetano Santos Godino en la celda que ocupaba, la número 90. Por esa entrevista, publicada en la revista Caras y Caretas, el público se enteró de que Godino había matado a dos gatitos que eran las mascotas de los presos, y que por ello le habían propinado una feroz paliza. También contaba que en una de las primeras operaciones de cirugía estética que se habían hecho en el país le habían achatado las orejas, esas orejas aladas que según algunos eran la causa de su maldad. La operación fue auspiciada por el gobierno, que envió un equipo médico y un fotógrafo a Ushuaia. Cayetano Santos Godino nunca recuperó su libertad. Según el certificado de defunción, "El Petiso Orejudo" falleció el 15 de noviembre de 1944 por una hemorragia interna causada por gastritis avanzada. ¿Murió de una paliza que le propinaron los presos? Cuenta la leyenda que, cuando el penal fue clausurado, en 1947, los huesos de nuestro primer asesino serial no pudieron ser hallados en el camposanto del lugar. En cambio, la esposa del último director tenía un pisapapeles con el fémur de Cayetano Santos Godino. link: http://www.youtube.com/watch?v=oP7wHOHYCdc 3- Robledo Puch (El ángel de la muerte) Con apenas 20 años, consumó el espeluznante récord de once muertes en un año. Cuando fue detenido, en 1972, sorprendió al país con su cara de niño y su falta total de arrepentimiento. Hoy cumple condena en Sierra Chica. Desde Retiro hasta San Fernando, a lo largo de 15 kilómetros, se extiende una aglomeración urbana que las guías de turismo de la ciudad de Buenos Aires llaman "la ribera norte". Viven allí millones de personas, pero el lugar no es importante por los números: alberga lo mejor y lo peor de la gran ciudad. En ella se alzan las residencias más elegantes. Algunas rodeadas por enormes barriadas miserables. La ribera norte es el lugar del poder: en un predio de 14 manzanas situado en Olivos, viven los presidentes de la Argentina. Es también escenario de placeres: restaurantes, clubes, posadas del amor convocan cada noche a multitudes. Y de pasiones populares como el turf (allí tienen sus templos los burreros, en los hipódromos de Palermo y San Isidro), o el fútbol (el Estadio Monumental). La ribera norte es también la ciudad de las artes: en San Isidro, junto a las barrancas, Victoria Ocampo recibió a lo más granado de la cultura del mundo. Fue cuna de sabios y genios, de magos y curanderos, también de caudillos y pistoleros. Y de criminales. Entre ellos, ninguno como Carlos Eduardo Robledo Puch. Su récord homicida fue breve y aun hoy, a treinta años de distancia y con mucha sangre corrida bajo los puentes, impresiona. En un año mató once personas –quizá más– y consumó decenas de asaltos. Lo hizo en supermercados, quioscos y garajes de Acassuso, Martínez, Olivos y Vicente López. No necesitó salir del barrio para pasar a la historia negra de la Argentina. Comienza la década del 70 y Robledo Puch es un muchacho rubio, flaquito, de exuberante cabellera rizada, nacido el 22 de enero de 1952. Su padre, del que hereda los dos apellidos, es descendiente del general Martín Güemes. Es también un importante técnico de la General Motors. La madre de Robledo Puch es hija de alemanes. La familia vivió mucho tiempo en Tigre, y después en un chalet de Villa Adelina. Robledo Puch, a quien en el colegio llamaban "leche hervida", por su carácter, o "el colorado", es un rebelde. Un violento. Es inteligente y buen lector, pero tiene lo que, eufemísticamente, se llama "problemas familiares". Por robar una moto lo mandan un tiempo a un correccional, la Escuela de Artes y Oficios José Manuel Estrada, en Los Hornos, cerca de La Plata. Sus padres hicieron de todo para disciplinarlo, por ejemplo, colocarlo en diversos colegios, donde invariablemente era expulsado. Carlos Eduardo se hace de dos amigos fieles con los que comparte la pasión por las motos y los coches. Uno se llama Jorge Ibáñez, es un rosarino dos años más chico pero con más experiencia que Robledo Puch: roba desde los diez años. El otro es Héctor Somoza, más modesto, hijo de un panadero de Villa Adelina, vecino de los Robledo Puch. Pero Ibáñez y Somoza no se llevan bien. Entonces, Carlos Eduardo debe optar y se queda con Ibáñez, alias Queque. En septiembre de 1970, Ibáñez y Robledo Puch roban la joyería de Rachmil Israel Isaac Klinger, en Olivos. Sacan 100.000 pesos. Luego asaltan un taller de caños de escape, a pocas cuadras de la joyería, de donde se llevan 110.000 pesos. En enero de 1971 entran en una casa que vende motos en San Fernando y roban una vieja Guzzi roja de los años cincuenta y una Gilera 150 más nueva, negra y roja. En un cajón, Robledo Puch descubre una máquina que lo fascina: es una pistola Ruby calibre 32. El 15 de marzo de 1971 dos hombres dormitan a la madrugada en dos catres: son el dueño y el sereno del boliche Enamor, en Espora 3285, Olivos. Entran Ibáñez y Robledo Puch por una ventana trasera. Se llevan 350.000 pesos de la caja. Robledo Puch ve a los dos hombres dormidos y desenfunda su Ruby 32. Le pega un balazo en la cabeza a cada uno. Mueren sin despertar. El 9 de mayo de 1971, a las cuatro de la madrugada, Robledo Puch e Ibáñez se descuelgan por un tragaluz y entran en un negocio que vende repuestos de automóviles Mercedes-Benz, en Vicente López. Robledo Puch se introduce en el dormitorio donde reposan una pareja y un niño de corta edad. Robledo Puch asesina al hombre y dispara contra la mujer. Ibáñez, a pesar de que la mujer está herida, intenta violarla. Ella sobrevivirá como testigo. Antes de huir con 400.000 pesos, Robledo Puch dispara a la cuna donde llora un bebe de pocos meses que salva la vida de milagro: la bala lo roza. La noche del 24 de mayo Robledo Puch e Ibáñez entran en un supermercado Tanti, en Olivos, y asesinan al sereno. Hasta entonces, la policía no había ligado estos crímenes entre sí. Formaban parte de la trama del delito que palpita en una ciudad inmensa. La simultaneidad de los hechos había ganado algún espacio en los diarios: "Volvió a golpear la secta del crimen en la zona norte", rezaba un título. Raid violento El 13 de junio de 1971 Jorge Ibáñez entra en un garaje del barrio de Constitución, en la Capital Federal. Son las once de la noche. Sin pronunciar palabra, mata de un tiro en la cabeza al cuidador. Ibáñez elige, de entre los coches que duermen en el garaje, un Ford Fairlane y se retira tranquilamente, dirigiéndose hacia el norte de la ciudad. Pasa a buscar a su amigo y comienzan a deambular por Olivos. En la Avenida del Libertador al 3800, Ibáñez ve una mujer joven que sale de un boliche. –Traela –ordena a su compañero. Robledo cumple la orden. Ibáñez le cede el volante a Robledo Puch, que a toda velocidad comienza a circular por la Avenida del Libertador. En el asiento trasero, Ibáñez viola a la muchacha. La dejan bajar en la ruta Panamericana. Pero mientras ella se aleja, Robledo Puch la acribilla con cinco tiros en la espalda. Carlos Robledo Puch y Jorge Ibáñez formaban lo que se llama una "pareja delincuente". Como los asesinos norteamericanos que Truman Capote retrató en su libro A sangre fría, había entre ambos una relación de dependencia, quizá de sumisión. Ibáñez era la cabeza pensante y Robledo Puch, el ejecutor. Ibáñez mandaba y Robledo Puch obedecía. Pocas noches después de matar a la adolescente, se toparon con otra muchacha que salía de Katoa, en Vicente López, donde el novio trabajaba de camarero. Quisieron subirla al coche. La muchacha se resistió tenazmente a la violación e Ibáñez desistió. La arrojaron del coche semidesnuda y cuando ella corría al borde de la Panamericana, Robledo Puch la mató a tiros. El 5 de agosto, Robledo Puch e Ibáñez recorrían la avenida Cabildo en un Di Tella que era del padre de Carlos. Robledo Puch tuvo un descuido y se estrellaron contra otro coche. Ibáñez, que viajaba en el asiento del acompañante, murió en el acto. Robledo Puch incurrió en una conducta habitual en él: la frialdad absoluta ante la muerte. Le sacó la cédula a Ibáñez, se bajó del coche y se retiró a pie. Algunos dudaron, luego, de que Ibáñez hubiera muerto en un tonto accidente. El fin del muchacho pudo haber sido otro. ¿Un ajuste de cuentas? ¿Había una tercera persona en el coche? Lo cierto es que la muerte de Ibáñez marcó una pausa en la carrera criminal de Robledo Puch: dejó de matar y retomó sus estudios. Su madre le regaló un Dodge GTX cupé, con llantas deportivas. Costó 3.041.000 pesos. Lo compraron en una concesionaria de Martínez. Tiempo después, cuando le preguntaron al "ángel rubio", ya preso, cuál había sido el momento más feliz de su vida, no vaciló: –El día en que mi madre me compró el coche. En realidad, el Dodge Polara se lo compró su madre con dinero que Carlos Eduardo le daba. ¿Cómo hacía un muchacho para tener esa plata? Es que soy un gran mecánico y arreglo motos, mamá, decía él. Le creyeron. Algunos de los robos no produjeron botín alguno, porque los serenos asaltados no custodiaban dinero, pero el del supermercado Tanti, por ejemplo, los compensó: de allí se llevaron cinco millones. Durante aquel intervalo feliz, su padre lo llevó en varios viajes de negocios al interior. Mientras tanto, algún policía intentaba ligar el rompecabezas macabro conformado por esos crímenes dispersos que se habían sucedido desde marzo. Muerto Ibáñez, Robledo Puch se volcó hacia su amigo Somoza, con el que comenzó a salir cada noche. El 13 de noviembre rompieron la vidriera de una armería y se llevaron un revólver Astra Cádiz calibre 32. Dos días después asaltaron el supermercado El Rincón, de Boulogne. Acribillaron al sereno y encontraron la caja vacía. Al día siguiente, Robledo Puch estrelló el Dodge Polara contra un árbol en Figueroa Alcorta y Dorrego. Entonces, durante un tiempo, los asesinos se desplazaban en colectivo. El 17 de noviembre, Robledo Puch y Somoza entraron en una concesionaria de autos en Olivos y mataron al cuidador. El 25 de noviembre entraron en la concesionaria Puchmartí, de Martínez, en la que su madre le había comprado el Dodge. Se filtraron por el techo, redujeron al sereno y le sacaron las llaves. Robledo Puch lo mató de un tiro en la nuca. Se llevaron un millón. Se fueron en taxi y al día siguiente compraron un Fiat 600 gris. Querían prepararlo para competición. Le duró unos pocos días. Robledo Puch manejaba como un loco y al Fitito lo arrolló un colectivo. Lo vendieron como chatarra. Después, vino el final. Fue el 1° de febrero de 1972. Salieron a "recorrer". Robledo Puch vestía una campera de corderoy Levi’s, remera a rayas, jean sin cinturón con la cintura caída. En la muñeca llevaba un Omega Speedmaster y calzaba sus Adidas blancas. Entraron en la ferretería Masseiro Hermanos, de Carupá. Como siempre, remataron de un tiro al vigilador. Luego intentaron abrir con las llaves la caja de caudales. Comenzaron a violentarla con un soplete. Somoza trabajaba y Robledo Puch vigilaba. Tras sopletear varias horas, Somoza hizo una pausa y se acercó a su compañero. Lo abrazó desde atrás, en un gesto amistoso. Robledo Puch se sobresaltó. Se dio vuelta y lo mató de un balazo. Después le quemó la cara con el mismo soplete. Robledo Puch terminó de abrir el cofre, recogió el botín y se fue. Con tanto apuro que dejó la cédula en el bolsillo de Somoza. La policía identificó el cadáver de Somoza. Tenía un tiro en el corazón y la cara horriblemente quemada con fuego. Una comisión fue a la casa de Somoza. Una señora les dijo: –¿Mi hijo? Ahora no está. Anda siempre con su amigo, Carlos. –¿Qué Carlos? –Carlos Robledo. Le dicen "el colorado". Ella les dio las señas de la familia Robledo Puch: Las Acacias al 200, Villa Adelina. Un coche de la subcomisaría Balnearios llegó a las cuatro de la tarde a ese chalet. Era el 3 de febrero de 1972. Apenas habían parado cuando apareció un chico en una motito. –¿A quién esperan, señor? –preguntó Robledo Puch, desentendido. –Pibe, ¿vos conocés a un tal Somoza? –¿Somoza? No, ¿quién es? –Debe ser un amigo tuyo, porque tenía tu cédula en el bolsillo. La policía registró el chalet de los Robledo Puch y, escondido en un rincón del piano, encontró el dinero de los robos, así como dos revólveres calibre 32 y cinco calibre 22. Lo subieron al coche y lo llevaron a la comisaría. Carlos Eduardo Robledo Puch al principio negó. Pero enseguida confesó todo, haciendo gala de una memoria excepcional. Recordaba cada detalle y le reveló a la policía algunos robos que ni siquiera estaban registrados. Sin arrepentimiento Sus confesiones llenaron durante meses la crónica policial. Lo bautizaron "El ángel negro", "El tuerca maldito", "Cara de ángel", "El muñeco maldito" o "El Chacal". Pero pronto la descripción de tantos crímenes dejó paso a otro deporte: interpretar a aquel monstruo que la sociedad había engendrado. Para algunos, fue el representante de una clase social parasitaria. Para otros, el exponente de una juventud destruida por anteriores generaciones. Uno de los psiquiatras que lo revisaron recordó que "ahora es un psicópata, hace unos años fue un chico asustadizo". Lo más sorprendente eran las explicaciones que el propio Robledo Puch daba. "Un pibe de veinte años no puede estar sin guita y sin coche." ¿Cinismo? ¿Provocación? ¿O la cruda explicación de un mundo de infinita miseria? "Tenía 20 años, era aparentemente un chico común, perteneciente a una familia de clase media", lo describió el juez Víctor Sasson. No mostraba el aspecto de un criminal convencional. Una revista semanal lo interpretó a la luz del psicoanálisis: Robledo Puch, decía Panorama, "es visto como el Mal con aspecto de Bien y al horror real de los crímenes se suma el de la fantasía…" Crónica explotó a fondo esa dualidad: "Es niño bien, tiene 20 años, carita de ángel, frío, feroz y cínico". La saga del "ángel rubio" tuvo una impensada continuación: el 7 de julio de 1972, el entonces acusado en espera de juicio estaba recluido en una dependencia especial del Penal de Olmos, cerca de La Plata. Esa noche, en compañía de otro detenido, se fugó saltando por los techos. Estuvo en libertad durante 64 horas. Lo detuvieron mientras deambulaba por las calles de Olivos, el escenario de sus crímenes. –¿Robledo Puch? –Sí, soy yo. –Párese, está detenido. –No tiren. Para Osvaldo Soriano, que escribió una crónica sobre él, "Robledo Puch desnuda la apetencia exitista de algunos jóvenes cuyos únicos valores son los símbolos de éxito". link: http://www.youtube.com/watch?v=eCKCeB9kMLQ 2- Ricardo barreda A cada santo una vela, y una escopeta a "San Ricardo Barreda", patrono de "los varones oprimidos por el matrimonio". Esa es la premisa de miles de seguidores del odontólogo de La Plata que pasó una década en la cárcel por el asesinato de su mujer, su suegra y sus dos hijas. Era 1992 cuando, tras años de abuso verbal y de soportar el mote de "conchita", Barreda eligió la peor opción para liberarse del yugo matrimonial: asesinó de un escopetazo a su mujer. Después, el hombre impartió su particular justicia al matar del mismo modo a sus dos hijas adolescentes y a su suegra. Ahora que recuperó la libertad, aunque condicional, y que se mudó a vivir con su nueva pareja, Berta, en un departamento del barrio porteño de Belgrano, el odontólogo tiene una pequeña legión de seguidores vía web. Está su estampita en los canales de Taringa!, en una fan page de Facebook y en Blogs varios, según publicó el sitio MinutoUno. Los atributos de la imagen de "San Barreda" son una pinza y una escopeta, como corresponde. Además tiene una oración que, aunque coloquial, pretende ser una sentida súplica del macho argentino doblegado por los embates de la vida conyugal. Desde "San Barreda, mi profeta, desmagnetiza esa tarjeta", hasta "San Barreda, San Barreda, que el Demonio retroceda" en caso de que se acerque la suegra al hogar familiar. La estampita lleva una leyenda que advierte: "Pórtenla los casados para que los proteja, y los solteros para que no los deje caer en la tentación". Pocos se detienen en la realidad del caso Barreda, un odontólogo juzgado y condenado que lleva sobre sí el asesinato de cuatro personas, su propia familia. link: http://www.youtube.com/watch?v=L3CqGkfVOqE 1- Charles manson El 12 de noviembre de 1934 en Cincinatti, Ohio. Su madre Kathleen Maddox, tenía 16 años, era alcohólica y no lo quería. Kathleen era la hija menor de Nancy y Charles Maddox, que la criaron con amor y bajo la influencia del fanatismo religioso. Un día escapa de su casa y se casa con William Manson (existen dudas si fue su verdadero padre o si sólo le dio el apellido). Charles nunca vivió en una familia con amor, su madre frecuentemente abandonaba la casa y lo dejaba al cuidado de una tía o de su abuela. Tanto era el desapego que sentía por su hijo que, cierta vez, lo cambió en un bar por una jarra de cerveza a una mesera. Algunos días después, su tío lo fue a rescatar. Kathleen en cierta ocasión fue acusada y sentenciada a la cárcel por robo, y su hijo Charles enviado a la casa de sus tíos en Virginia. Allí la vida no sería fácil, ya que la disciplina de la familia tenía fundamentos religiosos y era muy estricta, totalmente opuesta a las costumbres de Charles y su madre. A la edad de 9 años es detenido por robo y es enviado al reformatorio. Visitaría este tipo instituciones en varias oportunidades, ya que estuvo a los 12 años en la Escuela para Niños Gibault en Terre Haute, Indiana, de donde se fuga para volver con su madre, que lo rechaza nuevamente. Luego de vagabundear un tiempo, ingresa en la Ciudad de los Muchachos del padre Flanagan, y tarde es trasladado a la Escuela para Chicos de Indiana. En el año 1951 es detenido en Utah, junto su pareja homosexual, y son enviados a un reformatorio de Washington. En dicho lugar, al ser evaluado, manifiesta la necesidad de regenerarse y lograr que alguien se haga cargo, no puede conseguirlo, ya que es descubierto sodomizando a un compañero mientras lo amenazaba con una navaja en el cuello. Después de este hecho fue trasladado al Reformatorio Federal de Petesburg y de allí al de Chilicothe en Ohio. En1954, con l9 años de edad logra salir en libertad condicional, y al año siguiente se casa y tiene un hijo que lleva su mismo nombre. Pero su vida no se había encarrilado: tiene trabajos miserables y además roba automóviles, motivo por el cual es nuevamente encarcelado por un periodo de tres años, en este lapso su esposa obtiene el divorcio. Al salir en libertad condicional una vez más se transforma en proxeneta y es detenido nuevamente en 1959, pero es dejado en libertad gracias a que una de sus «chicas» aduce que espera un hijo de él. Vuelve a sus andanzas y comete una estafa, droga a su nueva compañera embarazada para poder violar a su amiga, y es acusado de violar la libertad condicional y es condenado a diez años de prisión. En este tiempo de encierro se convierte en el protegido del asesino Alvin reepy» Karpis, y en la búsqueda de un cambio comenzó a interesarse por todo tipo de creencias filosoficas, pero ninguna parecía satisfacerlo. Básicamente era un fanático enfermizo de música, y especialmente de los Beatles, por eso contaba, a quien quisiera escucharlo, que él podría ser mejor que el grupo inglés. En 1967, en e1 mes de marzo, finalmente está en libertad. Con su guitarra, su cabello largo y sus sandalias llega a San Francisco, y rápidamente seduce a los hippies tardíos que aún deambulaban por la ciudad y eran diez años menores que él. De este modo, lograrla lo que siempre habla deseado: obtener sin esfuerzo lo que quisiera, mujeres, sexo, droga, alojamiento y comida. En 1968 sus seguidores, a quienes llamaba la familia, ocuparon un viejo autobús y emprendieron viaje. Todos los que lo acompañaban tenían características parecidas: eran jóvenes, mujeres en su mayoría, perdidos por el LSD y las anfetaminas, que habían abandonado sus hogares, almas descarriadas que él podía manipular fácilmente. En cierta ocasión conoce a Gary Hinman, quien le presenta a Dennis Wilson del grupo The Beach Boys, Manson pretendía obtener apoyo para su música pero no lo consigue. A través de Hinman conoce también a Terry Melcher, el hijo de Dorís Day y dueño de un rancho en Cielo Drive, Beverly Hills. Manson se entusiasma, creyendo que Melcher produciría su disco, pero no logra concitar interés deseado y esta situación lo derrumba. Instalado en el Valle de la Muerte logra que un granjero, a cambio de sexo con una de sus seguidoras, le preste el rancho para dormir y organizar sus reuniones. Cuando se reunía al atardecer, Manson daba largos discursos a su familia, en los cuales les hablaba de la llegada del Apocalipsis, representado por el hombre de raza negra que atacaría a los blancos en una batalla racial. Destruirían primero los barrios ricos como Beverly Hills o Bel Air , violarían a las mujeres, mutilarían los cuerpos y dejarían leyendas escritas con sangre. Claro que ellos se salvarían por haberse retirado a tiempo a un lugar cerca del Valle de la Muerte, a donde él los conduciría. Allí habría un pozo que conectaría a una ciudad subterránea, esculpida en oro, y en ese lugar permanecerían hasta que la inferioridad propia del hombre negro no le permitiera seguir gobernando la Tierra, entonces ellos, que se habrían multiplicado en 144.000 personas, tomarían el poder y dominarían la Tierra nuevamente, siendo servidos por esclavos negros. Jesucristo volvería a gobernar secundado por cinco ángeles: John Lennon, Ringo Starr, Geoge Harrison, Paul McCartney y Charles W. Manson. Cuando Manson se entera edición del disco blanco de los Beatles, no más que confirma teoría apocalíptica. Estas visiones eran escuchadas por sus seguidores mientras todos se drogaban, para mantener la hermandad, luego todo se transformaba en gran orgía. Charlie cambió el nombre de sus adeptos y comenzó a hablarles de Helter Skelter (tema de los Beatles). De todas maneras, en sus momentos lucidez, intentaba encontrarse con Terry Melcher para conseguir su padrinazgo musical, y es que se entera que el productor había alquilad rancho del matrimonio formado por Sharon Tate (imagen) y Roman Polansky. Trata de contactarlo pero no obtiene respuesta. Sus predicciones para el 1969, referidas al ataque de los hombres de negra, no se cumplen, y entonces Manson explica que a los negros les falta iniciativa y no saben hacer nada que no les haya enseñado el hombre blanco. Enviados por Manson, dos integrantes la familia, Bobby Beausoleil y Susan Atkins, julio de 1969, atacan en su casa al profesor de música Hinman, a quien golpean ferozmente durante dos días, le arrancan una oreja, lo apuñalan y escriben con su sangre en la pared «CERDO POLÍTICO». Buscaban dinero que nunca hallaron. En la primera semana de agosto, Manson envia a la casa de Melcher, en el barrio de Bel Air—de donde había sido expulsado— a Charles Tex Watson, Susan Sadie Atkins, Patricia Katie Krenwinkel y Linda Kasabian, mientras él y otros andaban en un automóvil. Saltaron la verja y cortaron el cable del teléfono, dispararon a quemarropa a Steve Parent, amigo del vigilante del ancho William Garretson. Luego ingresaron al lugar por una ventana, y allí encontraron a Sharon Tate, que fue ultimada de cinco puñaladas en el pecho y en la espalda, su amiga Ábigail Folger, que recibió veintiocho puñaladas, y el novio de ésta, Voytek Frywski, amigo de Polansky, que murió dos disparos pero luego recibió cincuenta puñaladas y golpes en la cabeza. También en el lugar estaba el peluquero Jay Stebring (imagen, junto a Tate) , que murió de un disparo y siete puñaladas en su cuerpo. Stebring fue colocado debajo de Sharon Tate —que estaba embarazada de ocho meses y fue colgada de una soga—. Con la sangre de Tate escribieron, en las puertas del dormitorio, la palabra «CERDO». Los asesinos abandonaron la casa y se dirigieron al domicilio de Leno y Rosemary LaBianca. Manson maniató a la pareja y ordenó a sus seguidores que hicieran lo que era debido, ya que él se retiraba por temor a ser descubierto violando la libertad condicional. El matrimonio fue apuñalado, y con un tenedor escribieron en el pecho de Leno la palabra «GUERRA», mientras que con su sangre, en las paredes, anotaron varias veces «MUERTE A LOS CERDOS» y «ALZAOS». En la puerta de la heladera, escrito con errores de ortografía, estaba el singular «HEALTHER SKELTER”. Al día siguiente, al descubrirse la masacre de la casa de Polansky, los sucesos fueron interpretados como un ritual satánico o una guerra de traficantes de drogas. En ambos casos estaba sospechado Polansky y su esposa Sharon. Paralelamente al descubrimiento de los asesinatos de Tate / La Bianca, Bobby Beausoleil y Susan Atkins eran detenidos como sospechosos del caso Hinman. No relacionaron los crímenes con los autores, simultáneamente, Roman Polansky, abatido con semejante tragedia y harto de las sospechas que recalan sobre él, ofrece una recompensa de 25.000 dólares quien proveyera información sobre los asesinos. El padre de Sharon, Paul Tate, coronel del ejército, se transforma en hippie para ingresar al submundo de droga y así poder encontrar pistas sobre el asesinato d su hija, pero todo fue en vano. La policía de Los Ángeles confirmó que las balas que acabaron con la reunión de la casa de Tate y Polansky eran de un revólver que rara vez era utilizado: un Hi Estándar Longhom, de calibre 22, que fue encontrado por un niño de 10 años en un lago. Tanto la policía del Departamento como la de la Oficina del Sheriff de Los Ángeles aúnan fuerzas par encontrar a los culpables, ya que uno de los detenidos les había dado pistas para llegar al rancho donde se encontraba Charles Manson. Por otra parte, Susan Atkins reconoce en la cárcel el crimen de la casa de Hinman, y ya en la penitencia de mujeres de Sybil Brand, en Los Ángeles, relata a u compañera de celda todas las correrías criminales de familia con lujo de detalles. Al principio, su relato no tenido en cuenta ya que Atkins narra que dichos sucesos eran sólo el principio, porque la idea final era matar a Liz Taylor, Richard Burton, Frank Sinatra y Tom Jones, mediante diferentes y horrorosos vejámenes. De todos modos, su confidente Ronnie Howard logra poder dar testimonio de estas confesiones a los detectives que llevan el caso. Esto, sumado a otras pistas (huellas en el lugar del crimen, la cartera de la señora LaBianca encontrada en un barrio negro y la confesión espeluznante de Susan Atkins frente al jurado) lograron implicar Manson y a su clan. Vincent T. Bugliosi, el fiscal del caso, debía convencer al jurado de que, si bien Manson no había sido el autor material de los hechos, sí había instigado a miembros del clan para que matasen a esa gente inocente. Debía demostrar la conexión entre «el jefe» y «la familia». Lo logra a través de la obsesión de Charles con la música y su deseo de que se editen discos, por las veces que fue rechazado por gente del mundo artístico y cómo eso fue minando personalidad, a tal punto de llegar a desear que murieran, todo eso condimentado con sus delirios del fin del mundo a manos de la raza negra. Sus abogaos defensores fueron Irving Kanarek y Ronald Hughes (quien al abandonar la defensa es asesinado por la familia), a pesar de que él quiso asumir su propia defensa llegando en una oportunidad a editar un disco, «Look at your game girl» (incluido en un álbum de los Guns ‘n’ Roses) para costearse el juicio. Sobre todas las cosas el clan debía mantenerse unido y Manson se conectaba con sus adeptos que estaban afuera, logrando que algunos se es dijeran o asumieran la responsabilidad de los crímenes, exculpando a Manson. El juicio tuvo, por momentos, características de circo y otras veces de película de terror.Manson aparecía con una cruz marcada en su frente y amenazaban de muerte al juez. Los que estaban afuera, se sentaban frente al tribunal ora con las cabezas rapadas, ora con esvásticas tatuadas a fuego. Finalmente, el jurado se reúne para deliberar y llegan al veredicto de la culpabilidad de todos los cargos, por lo que los inculpados son sentenciados a morir en la cámara de gas. Pero sus sentencias fueron conmutadas por cadena perpetua ya que la Corte Suprema de California abolió la pena de muerte. Actualmente, el mesiánico Charles Manson y sus demenciales acólitos de la familia cumplen su condena en la cárcel de San Quintín. link: http://www.youtube.com/watch?v=lpENY3nEAx8

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