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dla_711

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Primer post: 22 nov 2008Último post: 9 dic 2008
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chistes del chileno fumado
HumorporAnónimo12/9/2008

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Un poco de Historia: Frondizi
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/22/2008

Transcurría el año 1958, el gobierno militar decide llamar a elecciones para reinstalar un gobierno civil. Varios candidatos se aprestaron para presentarse. La U.C.R. había sufrido una división, el sector intransigente (U.C.R.I.) postulaba a Arturo Frondizi. Este reconocido político comprendió que sin contar con los votos peronistas no podría acceder al poder, por esto envió a su secretario, Rogelio Frigerio, a concretar un pacto con Perón en el cual, a cambio de los votos peronistas, Frondizi se comprometía a desarrollar un programa popular que favorecía al peronismo. Gracias a este pacto el candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente A. Frondizi y su vicepresidente, Alejandro Gómez, lograron acceder al poder derrotando, con casi el 45% de los votos, al candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo (U.C.R.P.) Ricardo Balbín. Frondizi asumió el 1º de Mayo de 1958 y lo primero que hizo fue devolverle el favor que Perón le hizo al cederle los votos de su partido, mediante el proyecto de la Ley de Amnistía, que consistía en “perdonar” a los presos políticos peronistas, quitándoles su condena y sacándolos de la cárcel; al poco tiempo realizó el proyecto de Asociaciones Profesionales, que le devolvía gran parte de su poder a los gremios peronistas. Gracias a estas dos leyes Frondizi estaba cumpliendo gran parte del acuerdo hecho con el Gral. Perón, pero la presión militar le impidió cumplir con puntos no menos importantes que los ya cumplidos, lo que llevó a su ruptura con Perón. En cuanto a la parte económica Frondizi creía en el desarrollismo que sostenía que los países subdesarrollados debían tener Estados activos con políticas económicas tendientes a la industrialización. También creía en que la inversión extranjera directa debía ser la fuente financiera del país (esto estaba en contra a lo sostenido por la CEPAL) y que se debía poner énfasis en la sustitución de importaciones en sectores pesados, priorizar el mercado interno y relegar a una industria exportadora (esto también los sostenía la CEPAL). El objetivo de esta monografía será comprobar que Frondizi tuvo buenas intenciones para mejorar el país, pero gracias a diferentes sucesos se ganó la oposición de grupos como los militares, quienes obstaculizaron su acción de gobierno y sus ideas. La historia petrolera de la Argentina comienza por el año 1907 cuando en forma ocasional (se buscaba agua), se encontró un yacimiento en Comodoro Rivadavia, lo que provocó que el gobierno conservador de Figueroa Alcorta protegiera el área petrolífera para impedir que capitales extranjeros lo explotasen, guardando su aprovechamiento solo para el estado. Este mismo año el territorio que poseía yacimientos estaba en manos de empresas privadas y estatales que después de algún fracaso dejaron de preocuparse por el “oro negro”. En 1922, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, se crea la Dirección Nacional de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, cuyo primer director fue el coronel Enrique Mosconi. Y.P.F. fue la primera petrolera estatal en todo el mundo, excluyendo a la U.R.S.S. El coronel Mosconi administró Y.P.F. siendo autosuficiente, es decir, financiándose con las ganancias de la extracción del petróleo, sin préstamos ni inversiones extranjeras; este militar creía que sin el monopolio del petróleo era casi imposible para un organismo del estado vencer en lucha comercial a organizaciones privadas. Los gobiernos siguientes tomaron medidas para proteger la empresa nacional, pero a partir del gobierno de facto de Uriburu comenzaron a ingresar los capitales extranjeros, quienes logran concesiones en los territorios nacionales de Neuquén, Chubut y Salta (en este último lugar desplazaron al gobernador, quién intentó frenar los intereses de la Standard Oil. Esta empresa extendió el yacimiento boliviano Aguas Blancas cruzando la frontera). Durante el gobierno del general Perón se acorta la actividad extranjera monopolizando la exploración, explotación, transporte, refinación y la comercialización del petróleo. En 1958, con el gobierno del Dr. Frondizi, comienza el despojo del petróleo de manos estatales. Argumentando con la ineficiencia de Y.P.F. el por entonces presidente de la nación otorgó muchos contratos de concesión, posibilitándole a los capitales privados extranjeros la exploración y explotación de los pozos petroleros nacionales. “Las inversiones en la industria pesada, en acero, petróleo, electricidad, petroquímica y celulosa era necesaria. Dado el estado empobrecido del tesoro, el objetivo inicial era la rápida expansión de la producción petrolífera”. (1) Frondizi creía que con la inversión extranjera el país podría autoabastecerse y dejar de defender de los combustibles importados, y por lo tanto se iba a poder invertir el dinero que no se gastaba en comprar combustible en otros sectores económicos. Mediante un mensaje televisado, el presidente anunció su programa petrolero, el cual contenía contratos petroleros de perforación para empresas privadas. Esas organizaciones extraían el “oro negro” de pozos ya explotados por Y.P.F. o de pozos descubiertos mediante la exploración. Todas las empresas debían venderle a Y.P.F. lo extraído a precios que estaban marcados en los contratos. Ante el cuestionamiento de estos arreglos los voceros oficiales argumentaron que los contratos no eran concesiones, sino que eran contratos de servicios. El presidente quería cuanto antes lograr el autoabastecimiento. “Ansioso de evitar cualquier circunstancia que pudiera demorar la marcha hacia el autoabastecimiento, Frondizi se negó a elevar al congreso los contratos para que los ratificara, insistiendo en que ya tenía los poderes legales necesarios para actuar”. (2) Esto le permitió al mandatario evadir la oposición en el Congreso y a acelerar el cumplimiento de su programa, pero lo llevó a violar leyes que al asumir había prometido cumplir. Gracias a esos contratos Frondizi logró triplicar la producción de petróleo, pero se ganó la oposición del nacionalismo económico quien se alzó contra los contratos. “Los contratos no eran todo lo prudentes que podrían haber sido – ya que mejores condiciones se habían acordado con países en situación similar -, la realidad y los resultados previsibles no justificaban el tono y contenido del concierto opositor, en el que la ideología y la oportunidad política ocuparon un espacio semejante al de la convicción sincera”. (1) De estas irregularidades en la firma de los contratos se apoyó el gobierno de Illia para dejarlos sin valor. Para hablar un poco más de las creencias de nuestro ex jefe de estado sobre el ámbito petrolífero de su época puedo decir lo siguiente: • Los países deben, según él creía, nacionalizar los recursos naturales del país, convirtiéndolos en propiedad despueblo. • La explotación de este recurso energético debe ser realizada por las empresas nacionales estatales (de ámbito nacional, provincial, etc.) para poder hacer que el desarrollo económico dependa del país en sí mismo. • El estado debe intentar tener en su patrimonio o estatizar las organizaciones con bienes que sean propiedad del pueblo, como por ejemplo: petróleo, agua, etc. Actualmente Y.P.F. posee una gran suma de capital, el cual fue forjándose desde tiempos lejanos: tiempo después del hallazgo del petróleo se creó una comisión especial para dicho recurso, la que ayudó a la formación de un patrimonio que estaba sustentado por las ventas de productos de la empresa, los cuáles eran más baratos que los que las empresas privadas ponían en los mercados, y gracias a esto Y.P.F. lograba mayores ingresos. A partir de 1916 el estado no le otorgó ayuda económica a la empresa petrolífera, lo que llevó a que ésta se tenga que valer con la capitalización de sus propios recursos. Al ser Y.P.F. una repartición fiscal se le generaron muchos problemas durante su desarrollo, los cuales fueron justificados con argumentos que generaban contradicción: 1. En el momento que la gente de Y.P.F. pidió que se sancionaran medidas para protegerla, se le contestaba que no podían efectuarse estas medidas ya que como empresa estaba sujeta a normas de la competencia como si fuese un ente de carácter privado. 2. Pero cuando se pedía lo contrario, o sea, cundo requerían la creación de normas para poder lograr elasticidad comercial, se le negaba la petición argumentando que por ser repartición fiscal debía ajustarse a las normas administrativas y no a las comerciales. Ante todos los puntos en contra y cuestionamientos que se le ponía a Y.P.F., Frondizi la defendía siempre. “Y.P.F. demostró (…) que puede proporcionar el personal de dirección, técnicos y obreros que necesitan industrias altamente especializadas como las de petróleo. La situación es tal, que desde hace un cuarto de siglo país está en condiciones de hacerse íntegramente cargo de toda la actividad petrolera, sin intervención de empresas privadas”. (1) Según él, la capitalización de Y.P.F. significa que las organizaciones no capitalistas pueden lograr convertirse en capitalistas, o capitalizarse, aún con muchas trabas que se le producen y sin ayuda de capitales provenientes del sector privado. También sostenía que el estado, en cuanto a la explotación petrolífera, fue un instrumento de gran importancia para lograr el desarrollo económico del país y estuvo apoyado por el pueblo. “Su presencia fue un factor revolucionario y cuando se procuró que él se hiciera cargo de todos los aspectos de la actividad petrolera, el pueblo comprendió este hecho en toda su significación”. (1) Todo lo mencionado anteriormente a favor de las empresas nacionales no quiere decir que las empresas privadas no tengan un papel que cumplir dentro de la Argentina para lograr el desarrollo económico. El estado debe promover el desarrollo económico, mediante la nacionalización de empresas en las industrias claves; “En los sectores no nacionalizados, la libre iniciativa puede ser un importante factor de progreso”. (2) El presidente electo en 1958 sabía que debía llevar una buena relación y transmitir tranquilidad para aquellos que en el transcurso de su mandato se transformarían en una férrea fuerza opositora: las Fuerzas Armadas. Desde que Frondizi anunció la ley de amnistía comenzó la intranquilidad en las Fuerzas Armadas, pues ellas corrían el riesgo que las decisiones tomadas desde 1955 fueran modificadas por esta ley. El jefe de estado sabía que debía contar con la cooperación de Aramburu y su Junta Militar, por eso les dio la seguridad de que no iba a revisar nada de lo hecho desde la Revolución y hasta les dio la posibilidad a los ministros militares de dictar leyes o decretos, que serían aceptados sin cuestionamientos. “Uno de ellos era un nuevo estatuto orgánico militar que reemplazaba a la legislación peronista de 1950”. (1) Existía mucha preocupación por la posibilidad de que Frondizi pusiese peronistas en los altos cargos gubernamentales y el presidente hizo muy poco para calmar esto. Frondizi decidió crear el puesto de Ministro de Defensa que sería ocupado por un civil, y que los militares seguirían en su cargo. Los Jefes de la Marina, Rojas y Hartung, se opusieron rotundamente a esto, negándose a firmar cualquier decreto-ley sobre la creación de este cargo. Después de asumir Frondizi anunció los cargos militares y el ejército hizo fuerza para que designen a su candidato C. Montero, pero el presidente eligió a Solanas Pacheco, militar con el cual tenía una relación en confianza, para reemplazar como Comandante en Jefe a Osorio Arana. Antes de asumir el Presidente Frondizi, hubo una situación que generó un gran clima de incertidumbre, existiendo la posibilidad de un golpe de estado, ya que el objetivo de las Fuerzas Armadas era buscar la aplicación de los principios de la revolución libertadora, pero el mandatario elegido no tenía una orientación hacia estos pensamientos. “El presidente encargado por los militares de aplicar los grandes principios revolucionarios había sido electo en contra de la orientación de la Revolución Libertadora (…) De todas maneras, Arturo Frondizi intentó demostrar durante cuatro años que podía resolver esta situación insoluble”. (1) Entre treinta y dos y treinta y cuatro intentos de golpes se sucedieron durante el mandato del Presidente Frondizi; desde el comienzo estuvo a punto de no asumir y sabía que no podía desarrollar un gobierno en contra de ellos, por esto, intentó ponerlos a su favor, o al menos no tenerlos en su contra, y puso en los puestos de confianza a oficiales que no estuvieran en su contra y le concedió a las Fuerzas Armadas una relativa autonomía. Luego de esto, el presidente invitó a personalidades importantes de las Fuerzas Armadas a dar una opinión sobre la creación del Ministerio de Defensa, bajo el cual quedarían las secretarías de ejército, marina y aeronáutica (en esta reunión estuvieron entre otros el Gral. Osorio Arana, los almirantes Rojas y Hartung y el comodoro Landaburu). La marina aceptó a su secretario, pero continuó molestando al Jefe de estado; los secretarios de guerra (Gral. Solanas Pacheco) y aeronáutica (comodoro Huerta) no tenían confianza por parte de sus subordinados, entonces ambos sectores expresaron su enojo y comenzaron a presionar al gobierno. En un discurso pronunciado el 1º de Mayo en el Congreso, el presidente dio crédito a las fuerzas armadas por haber restaurado la democracia, pero dejó en claro que desde ese momento las mismas no decidían, sino que el que decidía y juzgaba a sus mandatarios era el pueblo. Luego de estas palabras comenzó a sentirse en el país el “olor” a golpe militar: la UCRP lanzaba duras críticas al gobierno y las fuerzas armadas se reunías para analizar la situación argentina; finalmente el 8 de julio se hizo pública la crisis militar. “La cena de camaradería a la que tradicionalmente asiste el presidente de la República fue anulada. El incidente se originaba en la conspiración que se incubaba en la marina, agravada por la rivalidad que se había desatado entre las armas”. (1) Los aliados de Aramburu no querían una revolución y por eso intentaba parar a la marina, quien si quería el golpe. El capitán Manrique, aliado de Aramburu en la marina, intentó mediante discursos, frenar la tendencia a la revolución, pero al decir públicamente que las Fuerzas Armadas no querían una revolución terminó consiguiendo un arresto domiciliario de ocho días. Este, entre otros hechos, marcó la tendencia golpista de los sectores armados. Al ver todo esto el presidente, para calmar las aguas, anunció su ruptura con el peronismo diciendo que el país no iba a aguantar más el desprecio a las minorías y visitar establecimientos de la marina y de aeronáutica. “Para Frondizi, en efecto, era importante estabilizar lo más pronto posible el frente militar a fin de realizar el programa desarrollista”. (2) Cuando Frondizi reintegró al comodoro Krause, quien había sido retirado obligatoriamente por Aramburu, y cuando renombró a los tres cargos más importantes de la marina se generó un gran revuelo y los contrarios a estos nombramientos comunicaron una noticia falsa sobre el retiro del comandante en jefe Huerta (estas personas fueron arrestadas); luego de esto muchos oficiales renunciaron, entre ellos estaba el comandante en jefe. Este conflicto, creado por el gobierno, terminó dejándolo mucho más débil que antes de este suceso. Para empeorar el clima nacional, el ex presidente Aramburu criticó duramente al actual gobierno y terminó obsesionando a la gente. “El Dr. Zavala Ortiz de la UCRP no se detuvo con todos: (…) cuando se está en víspera de una dictadura se puede evitarla (…). No necesitamos civiles ni militares que esperen a mañana para venir a decirnos que estamos en un estado totalitario…”. (1) Tal era el malestar que había en el país que hasta el vicepresidente Gómez se distanció del primer mandatario, ya que consideraba que la política de ese momento iba en contra de las bases políticas del partido radical intransigente. A Alejandro Gómez se lo acusó de conspiración e intento de golpe contra el gobierno, luego fue expulsado de la U.C.R.I. y obligado a renunciar; la constitución no permitió reemplazar al vicepresidente y este hecho llevó a debilitar más al gobierno. La política exterior de Argentina consistió en relaciones amistosas con los gobiernos latinoamericanos, tal es así que le brindó su apoyo a la Revolución Cubana comandada por Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, poniéndose en contra al sector militar, que apoyaba a los Estados Unidos. Por otra parte, Frondizi fue el primer presidente que visitó los EEUU en el año 1959, durante la presidencia de Eisenhower y en 1961 durante el mandatote Kennedy; fue durante esa segunda visita que se reunió, tras el fracaso de la invasión estadounidense a Cuba, para tratar sobre la creación de la Alianza para el Progreso y recomendó que no se aislara a Cuba del sistema Panamericano, y reofreció como mediador en ese conflicto. Esta posición distanció su relación con Kennedy y acentuó mucho más la oposición militar. Para empeorar la crisis en Argentina, Frondizi se reunió en forma secreta con el “Che” Guevara (en ese momento era ministro de industrias de Cuba), en esta breve reunión se manifestaron dos opiniones políticas distintas, pero el representante de Argentina reiteró sus intenciones de lograr la paz entre EEUU y Cuba, y Guevara aceptó la propuesta con un aire de resignación. “El encuentro trascendió de inmediato y enfureció a la oficialidad de las tres armas que presionó a los secretarios militares. ¿Acaso la misteriosa entrevista no sugería que Frondizi podía sacarse la máscara en cualquier momento y reconocer, como lo había hecho Castro, su ideología marxista leninista?”. (1) Esta visita se hizo notar: el presidente Frondizi, en sus declaraciones, afirmó entre otras cosas que Cuba se iba a integrar de nuevo al seno americano, y por esto, diarios prestigiosos del país lo vincularon con dirigentes importantes del comunismo mundial, lo que llevó al estallido de las Fuerzas Armadas. Esta fue la primera gran crisis militar producida por las relaciones Argentino-Cubanas. En la ya mencionada segunda visita a los EEUU, Frondizi estaba esperando para reunirse con Kennedy cuando una persona le entregó un paquete de documentos sustraídos de la embajada cubana en Argentina, que probaban las relaciones entre la isla y Argentina, y la influencia de los ideales de F. Castro en nuestro país. Este conflicto de “las cartas cubanas” tenía como objetivo deteriorar el encuentro Kennedy-Frondizi, pero no lo logró ya que el encuentro fue fructífero, pero como buen escándalo que fue, tuvo sus consecuencias: Primero un ex presidente cubano anunció un plan para derrocar a Frondizi, y luego un abogado de la misma nacionalidad anunció en Buenos Aires que los documentos eran notas enviadas por el subsecretario de Relaciones Exteriores de Cuba al negociador cubano en Argentina, y que su contenido iba desde contrabando de armas hasta la creación de una red de espionaje. “Según me dicen estos documentos fueron falsificados en Buenos Aires, expresó por su parte el canciller Carcano (…). Finalmente todo el asunto se derivó hacia una vía muerta: las presiones que exigían el silencio eran demasiadas”. (1) El mandatario del país más austral de América creía que el problema cubano debía solucionarse en una reunión de cancilleres. Por otra parte creía que se debía combatir el atraso latinoamericano y que las sanciones no impedirían que Castro siguiese perturbando a los demás países. “La eliminación del régimen cubano tampoco tornará inmunes a nuestras naciones de la infiltración de ideologías subversivas e incompatibles con los principios que sustentamos”. (2) La OEA, antes de reunirse con el líder guerrillero cubano, decidió sancionar a la isla, dejándole el camino al Departamento de Estado para expulsar a Cuba socialista de la organización, pasando por alto su propia regla que prohíbe echar de la misma a los países miembros. En 1962 se cumplieron los deseos de Frondizi y se realizó la VIII conferencia de cancilleres en Punta del Este: esta reunión desencadenó la segunda crisis militar provocada por las relaciones entre la isla y Argentina. En esta conferencia, Argentina buscaba salvar la unidad del sistema interamericano y por eso se abstendría de votar, pero para evitar mayores sobresaltos y presiones anunció la posición del país sólo cuando la votación había entrado en curso. La posición de nuestro país era la de evitar las sanciones que el tratado de Río de Janeiro decía que se lo figurarían a la isla caribeña (esto era compartido con Brasil, Chile y Bolivia, entre otros países). Como en la reunión no se sabía de antemano que se iba a tratar sobre la expulsión de un miembro se estuvo por convocar a otra reunión, pero esto no fue posible ya que los países estaban de acuerdo con la exclusión de Cuba de la organización de Estados Americanos. El canciller Carcano que representó a Argentina en la conferencia de Punta del Este fundó su decisión en que a los miembros de consulta, formado por cancilleres, se les atribuían facultades no permitidas por los tratados vigentes, y porque se le aplicaría a un país americano una decisión en contra de los parámetros de la OEA. Carcano, que contaba con el apoyo de Frondizi, creyó que iba a ser felicitado por su decisión, pero lo único que recibió fueron durísimas críticas de los sectores aliados a Castro, quienes exigieron una reunión para poder aclarar la situación y ante los órganos militares, quienes pidieron la renuncia del canciller y se acuartelaron. Las presiones aumentaron y el presidente en un discurso dijo que estaban realizándose conspiraciones contra la República y que el fantasma de la rendición del gobierno ante el comunismo se agitaba. Desde ese momento se rompieron totalmente todos los tipos de diálogos entre el jefe de estado y las tres armas, y en consecuencia, Argentina debió romper relaciones con Cuba. En las elecciones de 1962 el peronismo ganó en Buenos Aires y otras provincias y hasta días después de las elecciones se hicieron arreglos para hacer que Frondizi siguiera en el cargo, pero no hicieron efecto. Para evitar una crisis militar se pidió al presidente renunciar, y como se negó fue trasladado a la isla Martín García. El presidente prefirió ser derrocado por sus enemigos en política antes de ocasionar un enfrentamiento militar, ya que tenía de su lado oficiales legalistas dispuestos a defenderlo. En este trabajo pude comprobar que Arturo Frondizi fue un gran intelectual, de ideas brillantes que no le permitieron ponerlas en práctica, ya que cada proyecto que quería implementar era criticado duramente por los sectores peronistas y/o militares. Buscó el desarrollo de su país promoviendo la industria y la exportación de manufacturas. Esto se evidencia en hechos como la selección de cargos militares en el gobierno en una época en la que se pensaba que ellos eran los mejores administradores de la economía, lo que generó un clima nefasto que casi llevó a un golpe de estado por parte de los militares, quienes querían aplicar los principios de la Revolución Libertadora, que iban en contra de la ideología del mandatario de estado; al devolverles el voto a los peronistas crea un conflicto con la línea dura que quería desperonizar al país; o cuando quiso brindar su apoyo a Cuba y se lo tildó de comunista, terminando con otro intento de golpe de estado por parte de fuerzas armadas y su posterior renuncia, en un marco de gran crisis, para evitar un enfrentamiento armado entre sus partidarios y sus opositores; y la apertura de universidades privadas, en medio de un país dividido entre los defensores de la educación laica y la libre Basándome en estos ejemplos puedo decir que Arturo Frondizi no fue conocido como un gran presidente durante su mandato, aunque actualmente se lo reconoce como un adelantado para su época. Si hubiese tenido el apoyo y la comprensión necesarios de sus contemporáneos, tal vez hubiese logrado el desarrollo que Argentina necesita actualmente, y todavía no logró, ya que tenía ideas muy inteligentes e innovadoras, como la nacionalización del petróleo, aunque él mismo firmó contratos con empresas extranjeras para que explotaran los recursos petroleros, argumentando que así se lograría el autoabastecimiento, y que gobiernos posteriores fueron privatizando nuevamente, con sus respectivas consecuencias. Me resultó interesante investigar sobre este tema, y tener conocimiento sobre la historia del país, de sus gobernantes, las ideologías existentes y las complicaciones y oposiciones que los presidentes debieron sortear, algunas con éxito y otras sin éxito, que hasta los llevaron a renunciar a sus cargos para evitar males mayores. • Academia Nacional de la Historia, Nueva historia de la Nación Argentina, Bs. As., Planeta, 2001. 585 p. • Floria, Carlos A., y García Belsunce, César A., Historia política de la Argentina contemporánea, Bs. As., Alianza editorial, 1988. 275 p. • Frondizi, Arturo, Petróleo y política, 2º ed., Bs. As., Raigal, 1955. 412 p. • Nosiglia, Julio E., El desarrollismo, Bs. As., Biblioteca política Argentina, 1983. 191 p. • Potash, Robert A., El ejército y la política en la Argentina 1945-1962 de Perón a Frondizi, 6º ed., Bs. As., Sudamericana, 1982. • Romero, José Luis, Las ideas políticas en Argentina, Bs. As., Fondo de cultura económica, 1959. • Rouquié, Alain, Poder militar y la sociedad política en la Argentina, Bs. As., Hyspamérica, 1986. • Sáenz Quesada, María. La historia del país y su gente, 3º ed., Bs. As., Editorial sudamericana, 2004. 765 p. • www.elhistoriador.com.ar

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