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diury

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Primer post: 21 jun 2008
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Conferencia 18: la fijación al trauma, lo inconciente
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Conferencia 18: la fijación al trauma, lo inconciente Estaria bueno que comente algo sobre estos resumenes..a ver si sale algo interesante de lo que puedan llegar a decir Resumen de Freud S, La fijación al trauma, lo inconciente (1916). Freud saca de los dos casos anteriores (Conferencia 17), dos de las conclusiones más importantes que presenta como paradigmas. 1) Las dos pacientes parecen estar fijadas a un momento de su pasado, dentro de su enfermedad; enajenadas del presente y del futuro. Hace como analogía de esta clase de neuróticos, a las neurosis traumáticas, en donde tienen en su base una fijación al momento del accidente traumático, como puede ser una guerra o accidentes *, donde después suelen soñar con esta vivencias traumáticas a las que parecen quedar fijados. En el caso de la joven que no pudo consolidar el matrimonio y eso puede asimilarse como un trauma, en cambio la segunda, el amor hacia el padre de la niñez, no podría decirse como traumático. Entonces toda neurosis tiene como base una fijación de un hecho del pasado, pero no toda fijación tiene como consecuencia la neurosis. 2) El nexo entre la escena de la noche de bodas y la acción obsesiva permanecía oculto para ella y fue destrabado bajo la influencia del trabajo de la cura, el cual costó mucho esfuerzo al igual que el caso de la muchacha que separaba la almohada del respaldo. Ese nexo es el que proporciona lo que hemos llamado el «sentido» de la acción obsesiva, el cual generalmente es desconocido para el quien los tiene, por tanto se pude decir que son procesos que quizás algún momento fueron conscientes, pero la necesidad de un trabajo analítico para interpretarlos para hacerlos concientes, hacen suponer que sean inconscientes Por tanto reconoce la importancia de Breuer, del descubrimiento de que los síntomas desparecen al llegar a hacer concientes las precondiciones inconscientes, o sea, mudar al conciente lo inconsciente, aunque contra esto se encuentra la amnesia que hace olvidar el nexo entre ambos, tal como en estos casos. Para ello es importante el desde donde y el para que de los síntomas. El desde donde, se resuelve en impresiones provenientes del exterior, que fueron concientes alguna vez y que pueden haber pasado a ser inconscientes y el para que de un síntoma es un proceso endopsicológico, que pudo nunca haber sido conciente y haber permanecido inconsciente. Resumen enviado por Rosdom Belian, desde Montevideo, Uruguay.

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1894 Neuropsicosis de defensa (resumen)
1894 Neuropsicosis de defensa (resumen)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/21/2008

Este es el primer resumen de textos de que freud posteo,ensi sirve para tener una idea previa de los textos originales antes de leerlos,ya que estos se caracterizan por tener un estilo bastante complejo del tema tratado.Son un complemento a la lectura y estudio de los conceptos freudianos.Ojo ni se te ocurra estudiar para rendir de estos resumenes, lee los originales o hace los tuyos propios......o sea..¿te vas a arriesgar con unos resumenes que encontre en internet hechos por gente que ni sabes quien es? jajaja...yo no lo haria... [ 1894 Neuropsicosis de defensa Por Elisa Aguilar. El estudio de neuróticos con fobias y representaciones obsesivas, hizo que Freud intentando explicar esos síntomas, dedujera su origen. Junto a esta teoría modificó la de la histeria al hallar un carácter común a la histeria y esas neurosis. Su modo de abordaje mostró también un enlace entre estas dos y las psicosis. I - Modificación introducida en la teoría de la neurosis histérica Janet y Breuer mostraban que los síntomas de la histeria indicaban una escisión de la conciencia con formación de grupos psíquicos separados, pero no era claro el origen y el papel que esa escisión jugaba en la formación de la histeria. Para Janet, la escisión de conciencia era un rasgo primario basado en una debilidad innata de la aptitud para la síntesis psíquica, un estrechamiento del campo de conciencia. Para Breuer la base de la histeria era la aparición de estados hipnoides, estados de conciencia oniriformes con poca aptitud para la asociación, aquí es secundaría, adquirida, y se da porque las representaciones que afloran en estados hipnoides son segregadas del comercio asociativo con los contenidos de conciencia. Freud mostró otras dos formas de histeria donde la escisión de conciencia no podía interpretarse como primaria. En una la escisión era consecuencia de un acto voluntario del enfermo, este no se proponía producir la escisión; su propósito es otro, pero al no alcanzar su meta generaba una escisión de conciencia. En la otra forma, la escisión juega un papel mínimo, apenas se intercepta la reacción frente al estímulo traumático, estos se tramitan por abreacción: histeria de retención pura. Por su relación con las fobias y representaciones obsesivas, aquí sólo analizó la histeria de defensa, dejando la hipnoide y la de retención. Sus pacientes gozaban de salud psíquica hasta que surgía una representación inconciliable despertando un afecto tan penoso que la persona decidía olvidarla, creyendo no poder solucionar la contradicción, por el trabajo del juicio. En las mujeres, esas representaciones nacen mayormente de vivencias sexuales. Una joven se reprocha, mientras cuida a su padre, pensar en el joven que le dejó una leve impresión erótica. Freud no pudo asegurar que el acto voluntario por alejar del pensamiento algo así sea patológico; ni si el olvido se logra o como se logra en quienes siguen sanos ante tales representaciones. Sabía si que en sus pacientes el olvido no se daba y llevaba a reacciones patológicas provocando histeria, representación obsesiva o psicosis alucinatoria. En la aptitud para provocar por el acto voluntario uno de esos estados, ve una predisposición patológica, no necesariamente degeneración personal o hereditaria. La tarea que el yo se impone, tratar como “no acontecida” la representación inconciliable, es insoluble; una vez que la huella mnémica y el afecto adherido están ahí, no se los puede extirpar. Por eso intenta debilitar a la representación quitándole su afecto. Así la representación débil dejará de exigir la asociación; pero el afecto debe aplicarse a otro lado. A partir de aquí dejan de ser iguales los procesos en la histeria, las fobias y representaciones obsesivas. En la histeria se vuelve inocua la representación inconciliable trasponiendo el afecto al cuerpo mediante conversión. La conversión puede ser total o parcial y se dará en una inervación motriz o sensorial que tenga relación con la vivencia traumática. El yo elimina así la contradicción, a cambio un símbolo mnémico habita la conciencia como parásito, como inervación motriz o como sensación alucinatoria. La idea de la representación reprimida formó así el núcleo de un segundo grupo psíquico. Proceso psicofísico en la histeria: Una vez formado el núcleo en el momento traumático, su engrosamiento se da en momentos traumáticos auxiliares, cuando una impresión similar traspasa la barrera fijada por la voluntad, aporta nuevo afecto a la representación débil e impone por un tiempo el enlace asociativo de ambos grupos psíquicos, hasta que una nueva conversión ofrezca defensa. El equilibrio logrado es frágil; el afecto llevado por vía corporal cada tanto vuelve a la representación inconciliable, y obliga a la asociación o a descargar en ataques histéricos. El método catártico de Breuer reorientaba el afecto de lo corporal a lo psíquico, con conciencia, reequilibrando la contradicción mentalmente y descargando el afecto al hablar. Entonces, la escisión de conciencia no es el factor característico de la histeria sino la capacidad psicofísica para trasladar el afecto a la inervación corporal. La sola capacidad no excluye la salud psíquica, solo lleva a la histeria si hay inconciliabilidad psíquica o exceso de afecto. Con este giro, Breuer y Freud, se acercan mas a Oppenheim y Strümpell que a Janet, que da crucial importancia a la escisión de conciencia, en la histeria. II – Teoría de las Fobias y Representaciones Obsesivas Si una persona predispuesta a la neurosis no tiene la aptitud a la conversión, y aún así, para defenderse de la representación inconciliable intenta separar el afecto de la idea, el afecto permanece en lo psíquico. La representación débil se excluye de asociación en la conciencia pero el afecto libre se fija a representaciones adecuadas a las que el enlace falso convierte en representaciones obsesivas. Esta teoría de las representaciones obsesivas y fobias tiene piezas que admiten demostración directa y otras no. Es demostrable la representación obsesiva misma y la fuente de la que proviene el afecto en enlace falso. Siempre era la vida sexual la que proporcionaba un afecto penoso de igual índole que el afecto fijado a la representación obsesiva. No excluía que naciera en otro ámbito pero a él no se había revelado otro origen Es demostrable también, el empeño voluntario, varios enfermos relataban que la fobia o la representación obsesiva aparecieron cuando el acto voluntario parecía haber logrado su fin. Pero, no todos tenían claro su origen. En general al señalarles la naturaleza sexual de la representación originaria, la objetaban. Esta era la prueba de que la representación obsesiva sustituía en la conciencia a la representación sexual primitiva. El divorcio entre la representación sexual y su afecto, y el enlace de este con una representación adecuada ocurren al margen de la conciencia, ningún análisis clínico-psicológico lo puede demostrar. Junto a los casos en que se comprueba la presencia sucesiva de la representación sexual inconciliable y de la representación obsesiva, hay casos de coexistencia de representaciones obsesivas y representaciones sexuales inconciliables. No se debe llamar a estas últimas “representaciones obsesivas sexuales”; les falta un rasgo esencial de las representaciones obsesivas: están justificadas, mientras que lo penoso de las representaciones obsesivas ordinarias son un problema para el médico y el enfermo. En estos casos se da una defensa continua frente a representaciones sexuales siempre emergentes, una labor no concluida. Los enfermos suelen ocultar sus representaciones obsesivas cuando son conscientes de su origen sexual. Y cuando se quejan de ellas, expresan su asombro por sucumbir al afecto, por angustiarse, tener ciertos impulsos, etc. Al médico en cambio, ese afecto le resulta justificado e inteligible; lo llamativo es el enlace del afecto con una representación que no es digna de él, el afecto de la representación obsesiva le parece dislocado, si adoptó esta teoría puede si ensayar la retraducción a lo sexual de la representación obsesiva. El afecto liberado aprovecha para su enlace secundario cualquier representación que tenga relación con la representación inconciliable. Una angustia liberada cuyo origen sexual no debe recordarse, se vuelca en fobias primarias a animales, la tormenta, la oscuridad, o a cosas asociadas con lo sexual: orinar, defecar. La ventaja obtenida por el yo al defenderse con la transposición del afecto es menor que en la conversión histérica pues el afecto penoso permanece intacto; sólo se excluye del recuerdo a la representación inconciliable. Las representaciones reprimidas forman también aquí el núcleo de un segundo grupo psíquico que no presenta los síntomas que de la histeria, tal vez porque la modificación íntegra ocurrió en lo psíquico, y no hubo cambios en la relación entre la excitación psíquica y la inervación somática. Ejemplos de representaciones obsesivas 1. Una muchacha padece reproches obsesivos. Lee sobre un crimen y se pregunta si no fue ella quien lo cometió, pero se da cuenta que es absurdo. Durante un tiempo la conciencia de culpa la dominó hasta ahogar su juicio crítico. La culpa surge cuando incitada por una sensación voluptuosa se masturba, con conciencia de su mala acción. Un exceso estando en un baile provocó el acrecentamiento hasta la psicosis. 2. Otra, teme sufrir incontinencia de orina. La fobia le imposibilitó el trato social. Una presión en la vejiga le vino por primera vez en la sala de conciertos, estando cerca de un señor que no le era indiferente. Imaginando ser su esposa entró en ensoñación erótica y le sobrevino una sensación corporal como una erección que en ella concluyó con una presión en la vejiga. Estaba habituada a esa sensación pero ahora se asustó, pues había resuelto combatir esa inclinación; el afecto se transfirió así a las ganas de orinar. 3. Una joven que casada cinco años sólo había tenido un hijo, sentía el impulso de arrojarse por el balcón, a la vista de un cuchillo sentía el impulso de matar a su hijo. Confesó que rara vez tenía sexo y siempre se cuidaba para evitar la concepción, decía no disgustarle, pues era poco sensual. Lo cierto era que al ver otros hombres tenía representaciones eróticas y esto le había hecho sentir degradada, capaz de todo. III- Teoría de la Psicosis Alucinatoria En los dos casos considerados, la defensa frente a la representación inconciliable ocurría separando de ella su afecto. La representación debilitada y aislada permanecía en la conciencia. Pero había una defensa más poderosa, el yo desestima la representación insoportable junto con su afecto y se comporta como si nunca hubiera comparecido. Cuando se da esto, la persona sucumbe a una psicosis alucinatoria. Ejemplo: Una joven interesada en un hombre cree ser correspondida, pero él frecuenta su casa por otros motivos. Cuando llega el desengaño ella se defiende mediante la conversión histérica, y sigue pensando que él vendrá un día a pedir su mano; sin embargo, se siente desdichada y enferma, pues la conversión es incompleta y constantemente la asaltan nuevas impresiones dolorosas. Por fin, con la máxima tensión, lo espera un día de festejo familiar. Pasados todos los trenes en que podía llegar, ella se vuelca a una confusión alucinatoria, cree que él llegó, oye su voz. Por dos meses vive un sueño donde todo está como antes (de que surja el desengaño del que se defendía). Histeria y desazón están superadas; mientras dura la enfermedad, es dichosa. La psicosis fue descubierta diez años después mediante hipnosis. Freud quería destacar que el contenido de una psicosis alucinatoria consiste en realzar la representación que estuvo amenazada por la ocasión a raíz de la cual sobrevino la enfermedad. El yo se defiende de la representación insoportable refugiándose en la psicosis; el proceso por el cual se logra escapa a la autopercepción y al análisis psicológico-clínico. Es la expresión de una predisposición patológica de mayor grado. El yo se arranca de la representación insoportable, pero esta se entrama con un fragmento de la realidad objetiva, y en tanto el yo lleva a cabo esa operación, se desase también, total o parcialmente, de la realidad objetiva. Esta última es la condición por la que se imparte a las representaciones propias una vividez alucinatoria, y tras la defensa lograda, la persona cae en confusión alucinatoria. Freud dispone de pocos análisis sobre psicosis de esta clase; pero cree que es un tipo de enfermedad psíquica a que se recurre con frecuencia, pues en los manicomios hay ejemplos donde vale análoga concepción, la madre que enfermó a raíz de la pérdida del hijo y ahora mece un leño en sus brazos, o la novia desairada que desde hace años espera ataviada a su prometido. Los tres tipos de defensa descritas y las tres formas de enfermar a que esa defensa lleva, pueden estar reunidas en una misma persona. La aparición simultánea de fobias y síntomas histéricos, que a menudo se observan, es un factor que dificulta la separación tajante de la histeria respecto de otras neurosis, y fuerzan a postular las “neurosis mixtas”. La confusión alucinatoria no suele ser compatible con la persistencia de la histeria y tampoco con la de las representaciones obsesivas. En cambio no es raro que una psicosis de defensa interrumpa episódicamente la trayectoria de una neurosis histérica o mixta. En las funciones psíquicas cabe distinguir algo (monto de afecto) que tienen todas las propiedades de una cantidad, aunque no haya forma de medirla, algo que puede aumentar, disminuir, desplazarse y descargarse, y se difunde por las huellas mnémicas de las representaciones como lo haría una carga eléctrica por la superficie de los cuerpos. Es posible utilizar esta hipótesis, que ya estaba en la teoría de la abreacción en el mismo sentido en que el físico emplea el supuesto del fluido eléctrico que corre. Resumen enviado por Elisa Aguilar............. gracias Elisa jajaajaj

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El sepultamiento del complejo de Edipo (resumen)
El sepultamiento del complejo de Edipo (resumen)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/21/2008

El sepultamiento del complejo de Edipo Resumen de Freud S, El sepultamiento del complejo de Edipo (1924) El complejo de Edipo revela cada vez más su significación como fenómeno central del período sexual de la primera infancia. Después cae sepultado, sucumbe a la represión, y es seguido por el período de latencia. Se va a pique a raíz de las dolorosas desilusiones acontecidas. La niñita, que quiere considerarse la amada predilecta del padre, forzosamente tendrá que vivenciar alguna seria reprimenda de parte de él, y se verá arrojada de los cielos. El varoncito, que considera a la madre como su propiedad, hace la experiencia de que ella le quita amor y cuidados para entregárselos a un recién nacido. Así, el complejo de Edipo se iría al fundamento a raíz de su fracaso, como resultado de su imposibilidad interna. Otra concepción dirá que el complejo de Edipo tiene que caer porque ha llegado el tiempo de su disolución. Es verdad que el complejo de Edipo es vivenciado de manera enteramente individual por la mayoría de los humanos, pero es también un fenómeno determinado por la herencia, dispuesto por ella, que tiene que desvanecerse de acuerdo con el programa cuando se inicia la fase evolutiva siguiente, predeterminada. Queda espacio para la ontogenética junto a la filogenética. Últimamente se ha aguzado nuestra sensibilidad para la percepción de que el desarrollo sexual del niño progresa hasta una fase en que los genitales ya han tomado sobre sí el papel rector. Pero estos genitales son sólo los masculinos (más precisamente, el pene), pues los femeninos siguen sin ser descubiertos. Esta fase fálica, contemporánea a la del complejo de Edipo, no prosigue su desarrollo hasta la organización genital definitiva, sino que se hunde y es relevada por el período de latencia. Ahora bien, su desenlace se consuma de manera típica y apuntalándose en sucesos que retornan de manera regular. Cuando el niño (varón) ha volcado su interés a los genitales, después tiene que hacer la experiencia de que los adultos no están de acuerdo con ese obrar. Sobreviene la amenaza de que se le arrebatará esta parte tan estimada por él. Las mujeres mismas proceden a una mitigación simbólica de la amenaza, pero con el corte de la mano. Acontece que al varoncito no se lo amenaza con la castración por jugar con la mano en el pene, sino por mojar todas las noches su cama. Ahora bien, la tesis es que la organización genital fálica del niño se va al fundamento a raíz de esta amenaza de castración. En efecto, al principio el varoncito no presta creencia ni obediencia algunas a la amenaza. El niño ya ha perdido partes muy apreciadas de su cuerpo: el retiro del pecho materno, primero temporario y definitivo después, y la separación del contenido de los intestinos, diariamente exigido. Pero nada se advierte en cuanto a que estas experiencias tuvieran algún efecto con ocasión de la amenaza de castración. Sólo tras hacer una nueva experiencia empieza el niño a contar con la posibilidad de una castración. La observación que por fin quiebra la incredulidad del niño es la de los genitales femeninos. Con ello se ha vuelto representable la pérdida del propio pene, y la amenaza de castración obtiene su efecto con posterioridad. La vida sexual del niño en esa época en modo alguno se agota en la masturbación. La masturbación es sólo la descarga genital de la excitación sexual perteneciente al complejo. El complejo de Edipo ofrecía al niño dos posibilidades de satisfacción, una activa y una pasiva. Pudo situarse de manera masculina en el lugar del padre y, como él, mantener comercio con la madre, a raíz de lo cual el padre fue sentido pronto como un obstáculo; o quiso sustituir a la madre y hacerse amar por el padre, con lo cual la madre quedó sobrando. En cuanto a la naturaleza del comercio amoroso satisfactorio, el niño sólo debe de tener representaciones muy imprecisas; pero es cierto que el pene cumplió un papel, pues lo atestiguaban sus sentimientos de órgano. No tuvo aún ocasión alguna para dudar de que la mujer posee un pene. La intelección de que la mujer es castrada, puso fin a las dos posibilidades de satisfacción derivadas del complejo de Edipo. En efecto, ambas conllevaban la pérdida del pene; una, la masculina, en calidad de castigo, y la otra, la femenina, como premisa. Si la satisfacción amorosa en el terreno del complejo de Edipo debe costar el pene, entonces por fuerza estallará el conflicto entre el interés narcisista en esta parte del cuerpo y la investidura libidinosa de los objetos parentales. En este conflicto triunfa normalmente el primero de esos poderes: el yo del niño se extraña del complejo de Edipo. Las investiduras de objeto son resignadas y sustituidas por identificación. La autoridad del padre, o de ambos progenitores, introyectada en el yo, forma ahí el núcleo del superyó, que toma prestada del padre su severidad, perpetúa la prohibición del incesto y, así, asegura al yo contra el retorno de la investidura libidinosa de objeto. Las aspiraciones libidinosas pertenecientes al complejo de Edipo son en parte desexualizadas y sublimadas, lo cual probablemente acontezca con toda trasposición en identificación, y en parte son inhibidas en su meta y mudadas en mociones tiernas. El proceso en su conjunto salvó una vez más los genitales, alejó de ellos el peligro de la pérdida, y además los paralizó, canceló su función. Con ese proceso se inicia el período de latencia, que viene a interrumpir el desarrollo sexual del niño. No veo razón alguna para denegar el nombre de «represión» al extrañamiento del yo respecto del complejo de Edipo. Pero el proceso descrito es más que una represión; equivale, cuando se consuma idealmente, a una destrucción y cancelación del complejo. Si el yo no ha logrado efectivamente mucho más que una represión del complejo, este subsistirá inconciente en el ello y más tarde exteriorizará su efecto patógeno. Se justifica la tesis de que el complejo de Edipo se va al fundamento a raíz de la amenaza de castración. ¿Cómo se consuma el correspondiente desarrollo en la niña pequeña? También el sexo femenino desarrolla un complejo de Edipo, un superyó y un período de latencia. El clítoris de la niñita se comporta al comienzo en un todo como un pene, pero ella, por la comparación con un compañerito de juegos, percibe que es «demasiado corto», y siente este hecho como un perjuicio y una moción de inferioridad. Durante un tiempo se consuela con la expectativa de que después, cuando crezca, ella tendrá un apéndice tan grande como el de un muchacho. Es en este punto donde se bifurca el complejo de masculinidad de la mujer. Pero la niña no comprende su falta actual como un carácter sexual, sino que lo explica mediante el supuesto de que una vez poseyó un miembro igualmente grande, y después lo perdió por castración. Así se produce esta diferencia esencial: la niñita acepta la castración como un hecho consumado, mientras que el varoncito tiene miedo a la posibilidad de su consumación. Excluida la angustia de castración, está ausente también un poderoso motivo para instituir el superyó e interrumpir la organización genital infantil. El complejo de Edipo de la niñita es mucho más unívoco que el del pequeño portador del pene; según mi experiencia, es raro que vaya más allá de la sustitución de la madre y de la actitud femenina hacia el padre. La renuncia al pene no se soportará sin un intento de resarcimiento. La muchacha se desliza -a lo largo de una ecuación simbólica, diríamos- del pene al hijo; su complejo de Edipo culmina en el deseo, alimentado por mucho tiempo, de recibir como regalo un hijo del padre, parirle un hijo. Se tiene la impresión de que el complejo de Edipo es abandonado después poco a poco porque este deseo no se cumple nunca. Ambos deseos, el de poseer un pene y el de recibir un hijo, permanecen en lo inconciente. Resumen enviado por Alejandro Brunato

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Tucuman Cambio de nombre de su capital
HumorporAnónimoFecha desconocida

Tucuman Cambio de nombre de su capital Un saludo para las chicas que nos miran por TV...

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