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Usuario (Argentina)
Contaminación Lumínica IMPORTANTE: Por favor no se asusten de lo largo del texto, el tema es algo muy grave que nos incumbe a todos ya que se nos esta privando de un derecho humano como la libertad o la igualdad. Tómense dos minutos para leerlo y meditarlo. Quiero hablar de un tema muy importante que la mayoría de la gente no toma en cuenta. Primero, una definición: "La contaminación lumínica puede definirse como la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces". No los voy a llenar de información que pueden encontrar en wikipedia, quiero realmente remarcar la importancia de este problema que es casi o tan grave como el calentamiento global. Estamos siendo privados de la mayor maravilla del universo... en realidad, del universo mismo. Sino me creen miren: La contaminación lumínica no solo empobrece nuestra vista del cielo, si no que amenaza a la ciencia astronómica gravemente, trastorna los ecosistemas, nos afecta a nosotros biológicamente, y gasta MIL MILLONES DE DÓLARES en energía por año SÓLO EN LOS ESTADOS UNIDOS. Crece más rápido que la población, y mientras las potencias crecen más y más, la contaminación lumínica sólo promete empeorar. En muchas ciudades, parece que el cielo se ha quedado sin estrellas, las cuales han sido sustituidas por una bruma vacía que refleja nuestro miedo a la oscuridad y recuerda el fulgor de una apocalíptica novela de ciencia ficción. Nos hemos acostumbrado tanto a esta omnipresente bruma naranja que la antigua gloria de las noches oscuras –tan negras que el planeta Venus proyectaba sombras sobre la Tierra– está mucho más allá de nuestra experiencia, casi más allá de la memoria. Y aun así, por sobre el pálido cielo raso de la ciudad, se extiende el universo: un fulgurante racimo de estrellas, planetas y galaxias que brillan en una oscuridad de apariencia infinita, aunque no podamos verlo. Hace años ya, personas como Nicolás Copérnico, Galileo Galilei o Isaac Newton dirigieron su vista al cielo para saber como era el universo. Gracias a ellos la ciencia ha avanzado grandes distancias. Hoy, la ciencia enfrenta una barrera impuesta por el hombre mismo, es decir, que nos estamos privando no solo de un derecho inalienable de la Humanidad, sino también de la evolución misma. Esto también hace que nuestros hijos crezcan sin interés por la inmensidad que nos rodea, ya que nunca preguntarían que hay en el cielo, como es el universo, etc, lo que puede hacer que no se interesen por estudiar algo. La contaminación lumínica no solo afecta a los astrónomos, a diferencia de ellos, la mayoría de nosotros podría no necesitar una visión ilimitada del cielo nocturno; pero como muchas otras criaturas, sí necesitamos la oscuridad, la cual es tan esencial para nuestro bienestar biológico, para nuestro reloj interno, como la luz misma. La oscilación regular entre la vigilia y el sueño en nuestras vidas –uno de nuestros ritmos circadianos– es tan fundamental para nuestro ser que alterarlos es como alterar la gravedad. El problema de la contaminación lumínica no es la consecuencia inevitable del alumbrado público, logro incuestionable y necesario, ya que es posible darle solución iluminando de forma adecuada y eficiente, al evitar la emisión de luz directa a la atmósfera y emplear la cantidad de luz estrictamente necesaria, dirigiéndola allí donde necesitamos ver: hacia el suelo, es decir, que no se tendría que ver luz desde el espacio. Les aseguro que los astronautas tienen la luz suficiente en sus naves espaciales, no necesitan que los ayudemos desde la tierra: De todos los tipos de contaminación que enfrentamos, la lumínica quizá sea la más fácil de remediar. Unos cambios sencillos en los diseños y la instalación de alumbrado se traducirían en cambios inmediatos en la cantidad de luz que se dispersa a la atmósfera y, en muchas ocasiones, en un ahorro inmediato de energía. El verdadero problema es la indisposición de los gobiernos. Al final, los humanos no se ven menos atrapados por la perturbación lumínica que las ranas de una charca cercana a una carretera muy alumbrada. Al vivir bajo un fulgor creado por nosotros mismos, nos hemos aislado de nuestro patrimonio evolutivo y cultural: la luz de las estrellas y los ritmos del día y la noche. En un sentido muy real, la contaminación lumínica provoca que perdamos de vista nuestra verdadera posición en el universo y que olvidemos la propia dimensión, la cual sólo puede comprenderse de acuerdo con las dimensiones de una noche oscura con la Vía Láctea –el límite de nuestra galaxia– dibujando un arco en las alturas. "El cielo, nuestra herencia común y universal, es una parte integral del ambiente percibido por la humanidad. La Humanidad ha observado siempre el cielo para interpretarlo o para entender las leyes físicas que gobiernan el universo. Este interés en astronomía ha tenido implicaciones profundas para la ciencia, la filosofía, la religión, la cultura y nuestro concepto general del mundo." Proclamación del 2009 como Año Internacional de la Astronomía. Conferencia General de la UNESCO. París 2005. Muchas gracias por su atención.