desorbitado
Usuario (Argentina)
"...presentar el alma musical de las masas, de las grandes fábricas, de los ferrocarriles, los acorazados de guerra, los automóviles y los aviones. Adicionar a los grandes temas centrales del poema musical ese dominio de máquinas y el victorioso reino de la electricidad..." Filippo Marinnetti. Música Futurista, 1912. Manifiesto del movimiento Futurista de principios del siglo XX. Breve introduccion: Gente, el motivo por el que realice este humilde post es porque en estos ultimos dias, y con motivo de una de las fiestas mas convocantes a nivel mundial de la escena electronica, como todos o la mayoria ya sabemos Creamfields Bs. As., tuve la oportunidad de ver publicada por una cantidad muy importante de medios graficos, televisivos, etc., notas acerca de la musica electronica, y sinceramente es que muchas veces me causo verguenza ajena la manera en la que personas que se dedican a escribir, redactar y supuestamente investigar se referian a un genero musical que tiene mucha mas historia que la que se le intenta dar, por ello es que me intereso mucho poder aportar esta muy buena sintesis acerca del origen, evolucion y desarrollo -en terminos muy generales- de esta gran pasion que muchos sentimos por este tipo de sonidos. Espero que les agrade! Alrededor del globo, mientras cientos de millones duermen o laboran, los pitos, los gritos y las arremetidas de los tambores digitales dan vida a eso que llamamos rumba, término mestizo, fruto de la unión entre África, España y el Caribe. Hoy no vamos a hablar de nuestra rumba autóctona en cualquiera de sus variadas manifestaciones; no, hoy vamos a hablar de esa rumba global que está llegando hasta los rincones más remotos de nuestra amada Tierra, encendida por las ráfagas fuertes o cadenciosas de lo que por estos días comúnmente llamamos música electrónica. Esta música que para muchos es innovadora y recién nacida es en realidad bastante antigua. La mayoría de ustedes pensará que la música electrónica es representativa del futurismo infantil con el cual nos venden todo hoy en día y que forma parte de esa invasión tecnológica que se ha tomado al mundo en los últimos años, pero la historia nos dice que la realidad es otra. Antes de que se vislumbrara ese siglo veinte de avances científicos y de guerras por doquier, antes de que nos despelucáramos con el rock & roll, antes de que nos enamoráramos a punta de tango, o nos emborracháramos oyendo ballenatos o inclusive jazz, ya había música electrónica. En el año 1863 el físico y matemático alemán Hermann Helmholtz construye el primer instrumento musical controlado electrónicamente, al cual se le llamó el Resonador Helmholtz. A este extraño aparato le siguieron muchos más, tales como el piano electromecánico de un fabricante de telégrafos suizo llamado Hipps, el piano electro harmónico, la famosísima pianola que se tocaba sola, y finalmente en 1.877, apareció ese Dios de los inventores, Edison, con su última creación: El fonógrafo. Glorioso instrumento de grabación y reproducción de música, sonidos, o cualquier ruido que a uno se le ocurriera. Por primera vez en la historia se pudo oír música sin necesidad de tener a los músicos enfrente, en vivo y en directo. ¡Bienvenidos al futuro! Imagen del Resonador Helmholtz La música electrónica es la música de la revolución industrial. La ciencia la vio nacer en medio de las preguntas y experimentos de miles de inventores, investigadores y de locos en el cruce de los siglos, y se le tomó como algo muy serio de estudiar; la música era considerada por primera vez una ciencia. Las tonalidades, las frecuencias y el estudio de las ondas halaban el conocimiento y el progreso. Finalmente había llegado, era ésta la música de las maquinas. -¿Y la gente qué? No se daban ni por enterados. El arcaisismo musical reinaba en medio de las masas de este Nuevo Mundo recién salido de aquello que antes llamaban colonialismo y hoy en día ni sé. Acá, en las Américas y su Caribe se oían las marimbas, las congas, las maracas y las guitarras; más al norte se escuchaban los vientos, los pianos y los bajos. La producción en masa demandó que hubiera música y ésta, que salía desangrada del alma de los hijos de los esclavos, los americanos nativos y los olvidados, brotó como un grito de libertad. Se reprodujo la música masivamente, se transmitió por las ondas radiales y entró así en boga el exotismo, o el placer y deleite por lo tropical entre las élites europeas y americanas, las cuales después de atacar a todo lo que oliera a indio o a negro, no pudieron resistirse más y fueron obligados a mover sus tiesos culitos al ritmo de los miles de géneros que brotaban a diario de los barrios bajos, los burdeles y los miserables arrabales de las ciudades Americanas. Transcurrieron el siglo y sus guerras, las depresiones, el prohibicionismo y el auge y despliegue del imperialismo en todas sus formas. En Europa la música electrónica seguía confinada a los laboratorios y al estudio, se analizaba pero no se gozaba. Los grandes movimientos artísticos también se inclinaron por expresar sus ideas vanguardistas a través del pentagrama. El futurista italiano Luigi Russolo diseñó varias máquinas musicales como el "entonador de sonido" que representaba los sonidos de la naturaleza en varias frecuencias y el cual fue utilizado por Stravinski entre otros. Los anarquistas Hugo Balle, Tristan Tzara, Marcel Janco & Richard Hue-Isenbeck fundaron el movimiento Dadaísta que postulaba la transmisión de ideas a través del sonido, un medio de expresión considerado más libre y sincero que las mismas palabras. La rebelión cultural de los Dadaístas creaba música basada en los sonidos industriales y dio comienzo a la música abstracta como una nueva forma artística. En 1.920 Leg Sergeivitch Termen inventa el Theremin, aparato predecesor del Mini-Moog y único ya que es el primer instrumento que suena sin ser tocado físicamente. Algunos años después George Antheil escribe -El Ballet Mecánico-, una monumental obra músico-teatral que incorporaba 16 pianolas, una sirena y hasta turbinas de avión. Por la misma época (1.925) son inventados los micrófonos y en 1.931 Alan Dower Blumfield inventa el sonido estereofónico para grabación, catapultando así a la industria discográfica hasta niveles antes insospechados. Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo un video del funcionamiento del Themerin, en las manos de Samuel Hoffman. Imagen de un mini-Themerin. Luigi Russolo y sus entonadores musicales a principios de siglo XX Otro factor que se convirtió en base fundamental para el desarrollo de la música electrónica fue la mezcla entre misticismo y ciencia que le imprimió un tal John Cage al inyectar su teoría del azar en la composición de una gran variedad de piezas. Las notas, las duraciones de las mismas o de los compases, los cambios de tempos, ritmos y la cantidad y tipo de instrumentos podrían ser todos escogidos mediante un par de dados o con un juego de cartas. Con esta teoría él estaba reaccionando a las ideas de compositores tales como Stockhausen y Pierre Boulanger, quienes pensaban que debían controlar hasta el más mínimo detalle de la composición y ejecución de su música. Cage iba en contra de esto y el resultado era en ocasiones una música llena de espiritualidad en donde los rigurosos métodos de composición eran guiados por el misticismo zen que practicaba el compositor. Cabe también mencionar que -Paisaje Imaginario # 1- de Cage, fue la primera pieza que usó una reproducción electrónica. Graba tus videos en con la Zx1 Jhon Cage, revolucionario zen de la música electrónica Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo otro video de John Cage Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo un pequeño documental acerca de John Cage Graba tus videos en con la Zx1 Aqui la segunda parte del documental acerca de John Cage Al desatarse la Segunda Guerra Mundial emergieron los primeros pinchadiscos o disc-jockeys, quienes entretenían a las tropas norteamericanas estacionadas en remotos y distantes lugares del mundo. Ya pasados estos tiempos tan desastrosos para la humanidad las notas volvieron a levantar cabeza con el inicio de la rebelión rockanrolera y las teorías sobre la música electrónica de personajes como Karlheinz Stockhaussen, un avanzado académico, y otros como Schaeffer y Henry quienes inventan la Música Concreta. Este género o método musical ha sido muy importante y ha tenido una influencia increíble sobre la música electrónica en sus facetas populares y científicas. La Música Concreta se logra recopilando o grabando sonidos del entorno, la calle, el viento etcétera, que son distorsionados y moldeados de diversas maneras a través de una compleja manipulación de las cintas magnéticas con las cuales se producían extraños y diversos efectos. Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo un video de Pierre Schaeffer - "Etude aux chemins de fer", una de las primeras piezas de musica concreta Imagen de Pierre Schaeffer trabajando, uno de los fundadores de la escuela de musica concreta El sintetizador analógico Moog, creado por Robert Moog, es lanzado comercialmente con un éxito rotundo en 1960 y varios nuevos sonidos y conceptos son incorporados a la música, tales como las composiciones matemáticas de Árnold Schonberg y Eric Satie, así como las obras creadas a -máquina- del anteriormente mencionado Luigi Russolo. Otro compositor que producía trabajos vanguardistas y experimentales para la época era Iannis Xenakis, francés de origen griego, quien creó obras de una enorme influencia posterior al encontrar medios y métodos matemáticos procesados a través de computadoras para controlar un gran número de eventos en la ejecución de las mismas. Para él la música era casi una rama de la arquitectura. Imagen del sintetizador Moog, creacion de Robert Moog Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo un video acerca de la historia del sintetizador moog Los últimos años de la década de los 60 se caracterizan por un cambio de filosofía entre las masas intelectuales y juveniles de Occidente. A la vez marca el inicio de cierta experimentación electrónica entre los rockeros de la época como Pink Floyd, Tangerine Dream y otros, pero en donde realmente se estaban rompiendo las barreras del conocimiento y expandiendo los límites del concepto musical era en el tercer mundo, particularmente en los ghettos de Kingston, Jamaica. Allí, en medio de la pobreza y la violencia callejera y política y empujados por el poder y visión del Rastafarismo se crea el -Dub- que puede ser considerado una rama del Reggae de naturaleza electrónica y de bajo -tempo´. El magistral King Tubby inicia esta nueva revolución sónica y es el inventor del remix, o la remezcla de algo previamente grabado. Pupilos y contrincantes suyos como Lee -Scratch- Perry y Edward -Bunny- Lee le siguen, creando increíbles producciones en maltrechos y pequeñísimos estudios multipistas donde el combustible era la sagrada ganjah combinada con la infinita creatividad de sus dueños y los artistas a quienes grababan. Imagen de King Tubby, maestro del Dub y creador del remix Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo un pequeño video de King Tubby y su gran Dub El Dub Reggae y el estilo jamaiquino de difundir la música, con sistemas de sonido móviles que iban de barrio en barrio y de pueblo en pueblo, lideradas por un disc-jockey quien ponía los temas a sonar y un m.c. o maestro de ceremonias que incitaba a través de líricas picantes y sexuales y satíricas a mover el esqueleto, fueron infinitamente influyentes en la gestación de los géneros electrónicos que nacerían a finales del siglo XX. A principios de los años 70 empieza a aparecer un nuevo tipo de música urbana promovida por un d.j. llamado Kool Herc, quien empezó por cantar versos sobre las secciones de percusión de los éxitos pop del momento. Como estas secciones duraban relativamente poco, aprendió a extenderlas utilizando un mezclador de audio y dos tornamesas con dos copias idénticas del mismo disco y en el proceso inventó el arte de la mezcla y también la música hip-hop o rap como se conoce hoy en día. Imagen de Dj Kool Herc Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo un video de Dj Kool Herc A partir de este momento en muchos lugares donde había jóvenes segregados o que no pertenecían a la corriente principal de la sociedad, empezaron a brotar corrientes musicales y sonidos que jamás se habían escuchado. Nació así el House, que aparece cuando el disco ya iba en declive, en el Warehouse de Chicago, una discoteca gay y negra donde Frankie Knuckles comandaba los tornamesas. Algún tiempo después surge el Techno en Detroit, un género producido por jóvenes negros y blancos que no se sentían representados por ninguno de los géneros musicales que impulsaba la industria del entretenimiento por esa época. Estos estaban claramente influenciados por grupos electrónicos como Kraftwerk de Alemania, quienes se habían propuesto crear el primer grupo de pop electrónico y que hoy son considerados como pioneros en el género. Imagen de Frankie Knuckles Graba tus videos en con la Zx1 Aqui les dejo un video con un clasico release de Frankie Knuckles Imagen de Kraftwerk Graba tus videos en con la Zx1 Video de un clasico: Kraftwerk - The Robots Estos movimientos iniciales tuvieron su momento cúspide cuando a finales de los 80 en las fiestas de lo que se llamó Acid-House, que en realidad fueron eventos donde se combinaba diversos géneros electrónicos con extasy, ácido y otras drogas alucinógenas, creando a su vez un resurgimiento de los temas planteados por hippies, revolucionarios e intelectuales dos décadas atrás. Con la llegada de los 90 y a través de ellos, la música electrónica se fue consolidando como un género más comercial y menos ligado a sus raíces -underground- o clandestinas. Esto produjo que los diferentes subgéneros se fortalecieran y tomarán caminos relativamente separados. Hoy por hoy la cantidad de tipos de música electrónica es innumerable y cada día nacen más. El Drum and Bass (Tambores y Bajo) o Jungle, el Ambient y el Trance son nombres comunes entre los melómanos y rumberos de comienzos del siglo XXI y todo esto se ha dado porque han sido las masas y las subculturas o grupos quienes se han apropiado de las máquinas y de las teorías de quienes vinieron antes para inventar formas de expresión mediante la música, sea ésta electrónica o no. Las máquinas y los caminos de la ciencia continúan amenazando con sustituir al hombre. Como al inicio de la música electrónica, el futuro permanece incierto. -¿Será que ya somos esclavos de la tecnología y alguna parte de nuestro ser ha perdido su humanidad o por el contrario, todo no ha sido más que un engaño en el que el alma humana se ha servido de su entorno para satisfacerse a sí misma? Sólo sabemos que en las pistas de baile los pitos, los gritos y las arremetidas de los tambores digitales dan vida a eso que llamamos rumba, haciéndonos entender que la música es una sola e infinita y, como la matemática, no se puede crear, sólo descubrir. Fuente
Gente, aqui les dejo una entrevista realizada por olé a la hemana del Burrito Ortega, que demuestra como es que realmente esta sufriendo la familia el mal momento que él esta pasando. Ojala que pueda recurperarse y dedicarse de lleno a lo que a el mas le gusta, como es el futbol, pero fundamentalmente para que vuelva a ser la pesona que su familia conocio. Fuerza Burrito! Esto es terrible. Jamás lo habíamos visto así. Es muy duro Nunca pensé que mi hermano iba a ser alcohólico. Perdoname, pero me cuesta hablar...". Ana llora. Del otro lado del teléfono se escucha su dolor. Es la tercera vez en 45 minutos de charla con Olé que no contiene las lágrimas. No quiere. No puede. El silencio dura unos segundos. Eternos. Es de noche en San Miguel de Tucumán, pero para ella el reloj se detuvo hace rato. Ana es una de las hermanas de Ariel Ortega. Y sufre. Lo dice. Y aunque la garganta se le cierra y no se sienta cómoda porque "nosotros no conocemos el mundo del fútbol y lo que realmente pasa allá", se hace cargo de la situación del Burrito. No la esconde ni la niega: la enfrenta. "Todo empezó cuando Ariel se volvió de Turquía. O antes, porque él no se quería ir a ese lugar. Pero fue, volvió y cuando no lo dejaron jugar en la Argentina se deprimió. Fue un error gravísimo haber ido a Turquía". -¿Y por qué se fue? -Porque lo convencieron de que era lo mejor. Los empresarios y los representantes empezaron con la plata, la plata, la plata y él confió. -¿Y al volver notaste que se enfermó? -Sí, fue automático: cuando no pudo jugar, se le fue todo encima. Empezó a estar mal. A deprimirse. -¿Y a tomar? -No sé. No te puedo decir si hubo un momento. De chicos, cuando él venía a visitarnos a Ledesma, hacíamos lo que hacen todos: por ahí salíamos y tomábamos algo, pero volvíamos a casa y nos íbamos a dormir. -Nada comparado con lo que hoy está pasando... -No... (llora). -¿No? -Es que la nuestra es una historia familiar muy sufrida. Siempre fuimos humildes. No teníamos nada. Pero el problema era que mi papá también era alcohólico. -¿Y creés que ésa puede ser la explicación de lo que le pasa a Ariel? -No. Mi papá tenía lo suyo, pero a nosotros ni se nos ocurría imitarlo. Siempre fue un hombre muy estricto. Un gallego duro al que le hacíamos caso. Si decía que teníamos que estar en casa a las diez, estábamos todos a las diez. Y Ariel le hacía caso. -¿Siempre? -Siempre. Aunque se fue a Buenos Aires a los 15 años, jamás hizo algo malo. Por eso te digo que cuando salíamos, nos cuidábamos. Me acuerdo de que antes de acostarnos, mi papá le olía la boca a Ariel, lo revisaba. Y si le llegaba a sentir olor a alcohol, le pegaba un cachetazo. No era chiste. -¿Y tu mamá? -Mi mamá hacía lo mismo. Siempre quiso lo mejor para Ariel. Le dio todo. Por eso hoy, al verlo así, se pone muy mal. Hace un año que no quiere asomarse a la puerta de su casa. Está deprimida, aunque se hace la fuerte porque sabe que eso lo pone peor a Ariel. -¿Hablaron con él? -Siempre. Yo hablé el domingo a la tarde después de que explotara todo esto. Le pedí que se quedara tranquilo. Y mi mamá también lo hizo. Pasa que yo no sé cuál es la imagen que la gente tiene de Ariel, pero él es un chico. El que realmente lo conoce sabe la verdad. -¿Y cuál es? -Que Ariel es una persona excelente, sencilla, que nunca cambió, pero lamentablemente está enfermo. Yo escucho que se dicen muchas cosas, que hace todo a propósito y es una locura. -¿No le creés que se quiera ir de River? -No, no, él no se quiere ir de River. El domingo habló enojado. Por eso dijo eso. Pero tienen que entender que Ariel es como un chico al que le decís que no le vas a comprar un chupetín y se enoja. Lo conozco. -¿Con vos se peleaba? -Sí, muchísimo. Mi mamá, Mónica, mi otra hermana, yo... Siempre se enoja cuando le decimos que no. Pero no lo hace de mala persona. La enfermedad lo lleva a pelearse con todos. Ahora fue con el Cholo, pero Ariel lo quiere, lo aprecia. -¿En serio? -Sí. Cuando lo contrataron para que sea el técnico de River, a mi hermano le pregunté cómo era, porque uno está acá, lejos, los ve por televisión y quiere saber. Y me dijo que estaba contento, que lo conocía de la Selección y sabía que era un buen hombre. Y conociéndolo a Ariel, es un gran halago. Porque jamás fue de hablar demasiado. -¿Te gustaría charlar con Simeone? -Me encantaría. -¿Y qué le dirías? -Que no lo castigue, que lo vea como a un hijo, porque nadie está exento de que le pase esto. El changuito lo respeta. Pero se enoja, no lo puede manejar y explota. Se lo juro. Dios quiera que Simeone lo sepa entender. -Que no exteriorice lo que le angustia, ¿puede ser otro problema? -Seguro. Más hoy. Antes, por ejemplo, le preguntabas cómo era Italia y te contestaba: "Lindo". O le consultabas qué tal era Passarella, y te decía: "Un buen chango". Hoy, encima, agregale una depresión muy profunda y es terrible. No la está pasando para nada bien. -¿Buscaron ayudarlo? -Buscamos y lo seguimos haciendo. Cuando él volvió a jugar en Newell's, viajamos varias veces a Rosario para entrevistarnos con una psiquiatra que lo atendía. Y nos decía que era clave estar con él, acompañarlo. -No dejarlo solo. -Nunca. Porque aunque tenga 34 años, Ariel es una criatura. Lo veo cuando viene a mi casa. No se comporta como un hombre de su edad, es un chico en su inocencia, en su humildad. Y siendo así, cuando se siente triste, entra en crisis. Encima ahora está alejado de su señora, de sus hijitos y eso lo pone peor. Pero no tengo nada contra ella. Al contrario. Sólo palabras de agradecimiento. -¿Internarlo es solución? -No sé. Para nosotros sería fácil. Firmamos, lo internamos un mes, un año, lo que sea, y listo. Pero es una enfermedad difícil. Fijate que Ariel fue a Chile el año pasado, estuvo unos meses bien y empezó con las recaídas. -¿Entonces? -Vamos a ayudarlo como podamos. Mi mamá y mi hermana están a punto de irse a vivir a Buenos Aires para estar al lado suyo. Porque esto es día a día. Ya hablamos con un especialista de Buenos Aires. Así no podemos seguir. -Se debe hacer muy duro estando tan lejos. -Durísimo. Es levantarnos y rezarle a Dios para que esté bien. Porque Ariel siempre fue como un padre para nosotros. Se hizo cargo de la familia, era el fuerte, el que podía hacer todo y nos ayudó. Pero ahora... (llora otra vez). -¿Ahora...? -Ahora tenemos miedo de que un día nos llamen y nos digan que está muerto. Porque esa enfermedad te bloquea, no te deja pensar. Por eso hay que ayudarlo. El problema es que muy pocos saben cómo. -En River le ofrecieron renovarle el contrato por dos años para que pueda seguir jugando. -Sí, pero ayudarlo no es que el Cholo lo ponga en todos los partidos de titular o que los dirigentes le ofrezcan un contrato por diez años. Adentro de la cancha no se nota lo que le está pasando por dentro porque es un privilegiado. Tiene una capacidad física terrible. Puede estar tomando toda una noche y al otro día jugar y ganar el partido con una genialidad... No sé. No creo que haya muchos jugadores que puedan hacer algo así. Pero él sí. -¿Pensás que sus anteriores técnicos también intentaron ayudarlo? -Creo que sí. El que más lo dirigió y al que nosotros siempre le vamos a estar agradecidos es a don Daniel. Es el más allegado a Ariel, el único que siempre estuvo. No le importó si estaba pasando un buen o mal momento. ¿Cómo se dice? Las conveniencias. Más allá de eso, Passarella lo ayudó. -¿Otros no? --No sé. Con mi mamá y mi hermana muchas veces pensamos que Ariel es demasiado bueno con los que se le acercan. No tiene maldad. El juega todo el tiempo. Es un chico, como te dije. -¿Se lo plantearon a él? -Sí. Pero una cosa es cuando está acá y otra cuando se va para Buenos Aires. En Ledesma tiene a los mismos amigos de toda la vida. Y ellos lo cuidan, lo quieren. -¿En la Capital no pasa lo mismo? -Es diferente, seguro. Igualmente, yo no creo que haya alguien que le quiera hacer daño porque sí. Ariel es un chico que sacando esta bronca con Simeone, nunca había hablado mal de nadie. Jamás. Y lo del Cholo, insisto, fue de calentura. -¿Los dirigentes de River se comunicaron con ustedes en algún momento? -No. Y para nosotros, desde acá, es difícil ponernos en contacto con ellos. La verdad es que no sé cómo hacerlo. No tenemos acceso. Por eso una parte de la familia lo va a ir a acompañar. -¿Dónde te lo imaginás dentro de seis meses? -Dios quiera que curado. El lugar es lo de menos. Aunque si fuera por él, sé que no se iría nunca de River. Sufrió mucho cuando no estuvo ahí y se ilusionó un montón cada vez que parecía que lo llevaban de nuevo. Pero lo más importante, sin dudas, es que se recupere y que se sienta bien. -¿Creés que hay retorno entonces en todo este conflicto con Simeone? -De parte de Ariel, estoy totalmente segura. Lo que más ama es jugar al fútbol. Y si dijo algo feo fue por su situación. Nada más. Sólo espero que se deje de plantear que hay lugar para uno o para el otro. Y que el Cholo lo entienda. Mi hermano necesita ayuda. A mí también me duele reconocerlo, pero él está enfermo. Fuente: Ole.com.ar
Registrate y eliminá la publicidad! La ciencia penal alemana y las exigencias político-criminales de América Latina Por Eugenio Raúl Zaffaroni Hace un tiempo buscando una publicación de doctor Zaffaroni, me encontré con esta excelente nota suya, en donde hace referencia a la cuestión de la admisión de la dogmática jurídico penal alemana y las exigencias político-criminales de America Latina, quizás no sea demasiado recomendable para aquellas personas que no tengan un conocimiento importante del derecho, dado que hace referencia a cuestiones dogmaticas del derecho penal que si uno no las conoce resulta bastante dificil de comprender, pero de todas maneras me pareció interesante compartir la publicación de este gran maestro. 1. Desde mediados del siglo pasado la ciencia penal alemana ha sido la principal nutriente de la construcción sistemática del derecho penal argentino y latinoamericano. En este momento operan en ella varias tendencias, de las que sobresalen y se difunden por la región: (a) la que procura una normativización en pos de la reafirmación de la vigencia de las normas; (b) la elaboración teórica que se orienta hacia objetivos político criminales preventivos y (c) la sobreviviente del llamado al realismo de hace algunas décadas. La pregunta que intentamos plantear es si ellas –o cuáles de ellas y en qué medida- son adecuadas o útiles para responder a las exigencias político criminales en las actuales circunstancias de nuestra región. Aunque sea casi una obviedad señalar que estas circunstancias son diferentes a las de Alemania, para la claridad del planteo es menester precisar previamente y con la brevedad del caso los principales rasgos diferenciales. 2. Las circunstancias regionales que condicionan nuestras exigencias político-criminales son (a) de orden general (referidas a las sociedades) y (b) particulares de los sistemas penales. (a) Nuestras sociedades son muy estratificadas; su polarización de la riqueza se ha acentuado en los últimos años del siglo pasado con fuerte regresión de los niveles de vida de las poblaciones urbanas, provocando exclusión social y aumento de la violencia criminal. Las clases medias empobrecidas y las carenciadas victimizadas se pliegan al discurso único vindicativo de los medios de comunicación y llevan a los políticos en función legislativa a sancionar reformas penales que acaban con la tradicional y sabia coherencia codificadora. La legislación penal conoció otrora momentos muy represivos, pero jamás uno de mayor confusión, oscuridad y contradicción en la ley penal. (b) Los diferentes segmentos de los sistemas penales presentan características institucionales y operativas muy negativas. Desde que en la región se volvió a los regímenes constitucionales, no se ha redefinido el modelo de policía adecuado a ellos. Se mantienen policías militarizadas, sin separar institucionalmente las funciones investigadora y de seguridad; se tolera políticamente la recaudación de recursos ilícitos por parte de las policías; la tasa de criminalidad entre su personal es alta; las condiciones laborales del personal policial son penosas; los riesgos a los que se los somete son altos; el entrenamiento precario; la participación en beneficios de tráficos ilícitos es considerable. No faltan graves episodios de ejecuciones sin proceso y en algunos países operan escuadrones de la muerte. El deterioro del servicio público de seguridad orienta la victimización hacia los mismos sectores de los que se recluta a los criminalizados y en buena medida al personal policial, lo que incrementa las contradicciones entre estas capas sociales y les impide toda coalición que posibilite una acción política conjunta coherente. El proceso penal es extremadamente lento, de modo que en la práctica más del 60% de los presos se hallan en prisión preventiva, o sea, que en la mayoría de los casos no se ejecutan las penas del código penal sino las medidas cautelares del procesal. Las condiciones carcelarias varían mucho dentro de la región, pero en general son inadecuadas para ofrecer modificación en la conducta de los presos y, con demasiada frecuencia, son condicionantes de carreras criminales. Sólo en los casos de motines con pluralidad de víctimas las muertes carcelarias llaman la atención de los medios de comunicación. No obstante, el número de presos tiende a crecer indefinidamente como resultado de las inconsultas reformas penales, de la ampliación de la prisión preventiva y del temor de los jueces a las críticas de los medios y de los políticos. El resultado es una altísima selectividad criminalizante y victimizante, pero también policizante. 3. Las mencionadas circunstancias separan muy radicalmente el ser del deber ser. No obstante, no se trata de defectos crónicos, sino que, dentro de los límites estructurales de todo ejercicio punitivo, su marcada intensidad expresa un momento en el curso de un proceso, que debe superarse mejorando racionalmente la convivencia mediante el derecho. Éste debe ser políticamente conducido hacia el desarrollo social y el perfeccionamiento institucional, que extenderá la ciudadanía real. Los objetivos de esta política general se hallan normativizados (pertenecen al derecho positivo), pues se consagran en las Constituciones y en los tratados internacionales de Derechos Humanos. No se trata de opiniones subjetivas o ideológicas (extra o supralegales), sino de normas que señalan el camino de la política y que son jurisdiccionalmente exigibles. La política criminal es un capítulo de la política general, que si bien tiene –como toda política sectorial- su aspecto técnico, éste no puede obviar los objetivos generales dentro de los que debe enmarcarse. Por consiguiente, cuando la política criminal se concreta en normas penales, éstas deben interpretarse conforme a la pauta política general o, al menos, no contradecirla. La ciencia jurídico-penal interpreta estas normas para proyectar su aplicación racional mediante decisiones judiciales, o sea que aspira a orientar actos de un poder del estado (sentencias) que también son actos de gobierno. Por consiguiente, todo concepto jurídico-penal es políticamente funcional, como inevitable dato de realidad e independientemente de que quien lo formula tome consciencia de ello. 4. La tarea de la ciencia penal de nuestra región resulta, por ende, más compleja que la alemana, pues: (a) por imperio constitucional debe orientarse al restablecimiento de la paz social; (b) no puede pasar por alto que los defectos y perversiones de sus sistemas penales no lo hacen el instrumento mecánicamente idóneo para ello; (c) ni que el propio sistema penal suele contribuir a aumentar y agravar la conflictividad. (d) Pese a ello debe paliar la selectividad extrema del poder punitivo, que retarda la incorporación a la ciudadanía real (e) y debe observar con especial atención la contención del poder punitivo del estado, para preservar los espacios críticos necesarios al desarrollo social democrático. Este último aspecto debe ser particularmente subrayado, dada la larga experiencia autoritaria de abuso del poder punitivo, que llevó incluso a la comisión de crímenes de lesa humanidad. De allí que todo sistema que se construya en nuestra región requiera una particular insistencia en las garantías penales tradicionales. En la Argentina estos objetivos le son señalados desde el propio preámbulo de la Constitución: afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad. Se trata de normas válidas para todo el derecho y no de expresiones de buena voluntad, y que, como tales, deben tener progresiva realización en el mundo real y no en una pura lógica normativa que presuponga su realización automática. Por otra parte, si todo sistema o construcción jurídico-penal aspira a convertirse en fuente de jurisprudencia, no puede obviar la estructura de la jurisdicción. En el caso argentino, la construcción o el sistema está destinada a una jurisdicción con control de constitucionalidad difuso (o sea, en que todo juez puede declarar la inconstitucionalidad de una ley después de agotar los esfuerzos interpretativos para compatibilizarla con la Constitución) y que, además, pese a que la ley penal es única para toda la República, no existe una instancia casatoria que unifique la interpretación del derecho común llevada a cabo por las jurisdicciones provinciales, que, por su parte, se enfrentan con sistemas penales propios, en los cuales sus distorsiones institucionales se manifiestan en grados bastante diferentes. Esta característica de la jurisdicción en el país y las variables de las circunstancias en cada competencia están indicando la necesidad de que, conservando el espíritu de sistema propio de la ciencia jurídica, éste sea suficientemente abierto o flexible, de modo que permita incorporar los datos de realidad necesarios para cumplir los mandatos constitucionales en todos los casos. 5. Considerando lo hasta aquí manifestado, cabe entrar a la pregunta formulada al inicio. La primera advertencia es que cualquier construcción jurídica contiene elementos susceptibles de ser utilizados en un sistema como el que requieren nuestras circunstancias. El perfeccionamiento de conceptos, la problematización de éstos, siempre mueve a nuevas reflexiones e impulsa el avance del conocimiento jurídico. En tal sentido los portes que pueden hacer todas las vertientes de la ciencia jurídica alemana son eventualmente útiles. Pero la pregunta no se refiere a estos aportes particulares, sino a la orientación general para la construcción del sistema de comprensión, o sea, a sus bases, a la teoría del conocimiento de que parte, a las particularidades metodológicas, a la función que asigna al derecho penal, etc. Por decirlo de otra manera, nos preguntamos si las corrientes actualmente más frecuentadas en la ciencia penal alemana son adecuadas para responder a las exigencias político criminales en las actuales circunstancias de nuestra región en cuanto a sus propias bases o presupuestos filosóficos, dando por descontado que siempre lo son en cuanto al perfeccionamiento y problematización de conceptos particulares. En este sentido nos parece que, en principio, no resulta de utilidad para nuestros propósitos la posición que extrema la normativización basada en presupuestos filosóficos cercanos al hegelianismo en cuanto a la función del derecho penal y con metodología constructiva próxima al neokantismo de Marburg. Si bien por cierto existe la tentación de pretender superar la incómoda impresión de desorden –y hasta de caos- que provoca el real funcionamiento de nuestros sistemas penales y el mundo (sociedad real) en que se inserta, apelando a una pura ratificación de la vigencia de las normas y al consiguiente fortalecimiento de la autoridad configuradota del estado (algo así como “aquí todos debemos someternos a las normas para ordenarnos”), no es menos cierto que nuestros estados distan mucho de ser racionales y que en gran medida sólo los más débiles resultan sometidos a las normas y con arbitrio selectivo, sin contar con que esas mismas normas así entendidas pueden ser sólo el pretexto para abusar del poder y reducir los espacios democráticos necesarios para la crítica y el consiguiente mejoramiento institucional y progreso social. El estado racional entre nosotros se halla en plena construcción, siendo necesario paliar sus defectos actuales para permitir –y fomentar- justamente su más rápido desarrollo. Reforzar sin más la autoridad configuradora del estado en esta etapa tendría por resultado el reforzamiento de su defecto de racionalidad. Pasar esa falencia por alto significaría ilusionar un estado que no existe y dificultar el desarrollo institucional del estado y el progreso de la sociedad que realmente existen. Por mucho que cautive una construcción que por obturar la entrada de datos de la realidad y procurar una coherencia sistemática aparece como aplicable universalmente, no puede dejar de observarse que un calefactor puede salvar a una persona de la muerte por congelamiento, pero también puede matar a otra por deshidratación, según dónde y cuándo se lo utilice, lo que nada tiene que ver con el funcionamiento perfecto del artefacto, que bien puede ser una maravillosa obra de ingeniería. Cabe agregar que la pretensión de universalidad, además, no es sostenida por la doctrina alemana, sino asumida por su recepción latinoamericana. La utilidad de esta corriente en nuestra región no se deriva de sus bases constructivas, sino de las discusiones que genera en cuanto a conceptos particulares. Diría, gráficamente, que no nos es muy útil la locomotora, pues carecemos de rieles, pero sí sus piezas, que nos permiten utilizarlas en la construcción de otro ingenio impulsor. 6. Descartada en nuestra opinión la utilidad de la base sistemática antes señalada, todo parece indicar que se adecua más a nuestras circunstancias un fundamento que apele a la funcionalidad político-criminal. No obstante –y sin perjuicio de tomar en cuenta algunos elementos particulares aportados por esta corriente- no es menos cierto que parece arrastrar demasiados componentes de base neokantiana que la llevan a sostener principios político-criminales como afirmaciones con base legal pero no empírica. Así, es inobjetable que la prevención especial o la tutela de un bien jurídico se asuma como un objetivo legalmente señalado (del deber ser), pero debe evitarse el salto al ser del mundo empírico, lo que no aparece siempre claro. Un elemento indispensable a tomar en cuenta en la construcción del sistema en la ciencia jurídico-penal es la valoración positiva de un bien jurídico y la consiguiente desvaloración de la conducta que lo lesiona, pero de allí no puede deducirse que la norma que expresa esa desvaloración mediante la sanción de su violación con una pena tenga un efectivo resultado tutelar en el mundo, o sea, que tenga verdadera eficacia social. Lo primero es verificable legalmente; lo segundo sólo es verificable empíricamente. Cuando –como en nuestra región- la distorsión de un sistema penal defectuoso lleva al extremo la disparidad entre el ser y el deber ser, no es posible minimizar o ignorar la cuestión empírica al tomar en cuenta los objetivos político-criminales en la construcción del sistema, pues las normas constitucionales obligan a resultados reales, tal como lo impone la naturaleza de esas normas. No se trata de un reduccionismo sociológico ni de su riesgo, sino sólo de la eficacia de las normas constitucionales como marco general de la política criminal. Esta corriente ensaya la construcción de un derecho penal que, a diferencia de von Liszt, no se enfrenta como límite a la política criminal. Dadas nuestras circunstancias –y planteada la cuestión en términos más modernos- lo que el derecho penal debe enfrentar es el impulso desenfrenado de nuestros estados defectuosos –y sus sistemas penales perversos- hacia un ejercicio desmedido del poder punitivo, que conoce terribles y no lejanos antecedentes. En este sentido, de la Constitución se deriva la norma política a la que debe someterse toda política criminal plasmada en normas y dentro de ese marco debe construirse cualquier sistema científico de comprensión en la ciencia jurídica. Una particular consecuencia de la construcción alemana asentada en objetivos político-criminales es el debilitamiento del concepto de culpabilidad, privado de la base antropológica de autodeterminación de la persona, sustituida parcialmente por demandas de prevención. Esto nos parece sumamente peligroso en nuestra región. En nuestras circunstancias la culpabilidad tradicional es un concepto fundamental para acotar el poder punitivo y evitar penas crueles e inhumanas, que, lejos de ser reducido, consideramos necesitado de perfeccionamiento, con adecuada apertura a datos sociales e individuales que señalen las fallas estatales y del propio sistema penal que redundan en reducción de la autodeterminación por privación de ciudadanía, en forma que permita orientar las decisiones judiciales hacia cierta compensación de la alta selectividad del poder punitivo y de la marcada estratificación social. Con estas advertencias, hay elementos de esta corriente de la doctrina alemana que pueden ser útilmente empleados en nuestras construcciones jurídico-penales. 7. De lo expuesto respecto de la corriente anterior, resulta que en nuestras circunstancias es menester elaborar un sistema que habilite los datos de realidad que neutralicen hasta donde sea posible la disparidad entre el deber ser y el ser, provocada por los efectos distorsionantes de sistemas penales altamente defectuosos, a efectos de dar cumplimiento a las normas constitucionales (1). En este sentido, el realismo alemán de hace décadas y que sigue siendo sostenido por una corriente de la ciencia penal actual, ofrece interesantes aportes, a condición de alejarnos de toda ortodoxia. Bien entendido en su sentido, en nuestra ciencia jurídica cabe –igual que en la alemana- prescindir en cuanto a sus aspectos prácticos de toda pretensión de jusnaturalismo supralegal, dado que los principios básicos de la política criminal están en la misma ley positiva (Constituciones)(2). Los datos de la realidad que limitan al legislador penal no se imponen en función de una ideología (por válida o prestigiosa que pueda ser), sino en razón de las propias normas constitucionales, que exigen el máximo de eficacia posible a las normas infreconstitucionales en cuanto a la realización de sus principios. Tampoco es tarea de la ciencia jurídica fulminar por ineficaces las normas de discutible eficacia, pues se trata de un ámbito de discusión que corresponde al ámbito político del legislador. Lo que nuestra ciencia jurídico-penal, en nuestras circunstancias, no puede omitir es la reducción interpretativa y el eventual descarte por inconstitucionalidad (ineficacia) de las leyes o de las interpretaciones de éstas que resulten absolutamente ineficaces o que produzcan efectos perversos y paradojales respecto de sus fines manifiestos. No se trata de invadir ámbitos de discusión política propios de los poderes democráticamente elegidos, sino de poner coto a una política criminal inconstitucional no sólo por su marcada e incuestionable ineficacia, sino incluso por su funcionalidad contraria a las normas constitucionales. En los últimos años la legislación de nuestra región, ante cualquier conflicto que trasciende y provoca reclamos, en lugar de proveer a los bienes jurídicos de adecuada tutela en el mundo real, opta por crear un tipo penal, y ante una mayor frecuencia delictiva, aumenta la escala penal hasta límites irracionales, pretendiendo que juris et de jure se presuma cumplido y agotado su deber tutelar. Es muy grosera la maniobra que tiende a producir un puro efecto político, que no puede ser de ninguna manera legitimado por la ciencia jurídico penal apelando al pretendido derecho penal simbólico ni a la justificación por vía de renormalización, que son ética y jurídicamente inadmisibles. Estas racionalizaciones son claramente inconstitucionales porque (a) usan a personas como medio para la obtención de fines y (b) porque valoran positivamente el embuste público (pretenden que la población crea falsamente que se tutelan sus bienes con eficacia). Cuando los bienes jurídicos quedan desprotegidos, el público engañado y el poder punitivo incrementado, se viola frontalmente la Constitución porque: (a) no se provee seguridad, (b) se cosifica o mediatiza a los seres humanos, (c) se pervierte mediante el engaño el principio democrático, (d) se ponen en peligro los ámbitos democráticos habilitando el abuso del poder punitivo; (e) se profundiza la selectividad punitiva; (f) en definitiva, se obstaculiza el desarrollo social y el perfeccionamiento institucional. Seguramente llamará la atención de los colegas alemanes que postule una sistemática que abra la puerta a la entrada de datos de la realidad y que, por ende, postule la utilización de elementos realistas cuando no es ésta la corriente dominante en Alemania en los últimos años, y que deje de lado la bases constructivas asentadas en pensamientos cercanos al hegelianismo o en objetivos político-criminales normativizados. No ignoro que algunas de las circunstancias señaladas para nuestra región se insinúan en la Unión Europea, pero considero que esas circunstancias alcanzan magnitud enorme en nuestro medio y eso requiere, precisamente, una respuesta político-criminal de la que debe hacerse cargo la ciencia penal como proyección de decisiones de un poder del estado que debe cumplir con el imperativo constitucional de facilitar el progreso social y el perfeccionamiento institucional, consciente de las fallas y deudas actuales. Nuestras circunstancias le señalan una urgencia política a la ciencia penal que no puede compararse con la que imponen las circunstancias alemanas. La primordial tarea política de la ciencia penal en nuestro medio no es la de reafirmar la vigencia de las normas infraconstitucionales, sino la de descartar las groseramente ineficaces o paradojales, como modo de reafirmar la progresiva vigencia de las normas constitucionales. Por ello intentamos señalar como base de construcción de un sistema adecuado para esta función, su asentamiento sobre una teoría del conocimiento realista que permita suficiente apertura para la incorporación de datos sociales e individuales, como instrumento para decisiones judiciales racionales o, por lo menos, con los más bajos contenidos de irracionalidad. Para esto, revaloramos –con las debidas reservas- la utilidad de la metodología realista alemana de décadas pasadas. Insistimos en que esta base constructiva no es obstáculo para la incorporación de particulares precisiones conceptuales provistas por investigaciones alemanas posteriores y, cabe advertir, que la base realista no importa la pretensión de imponer una dictadura de la realidad o un autoritarismo naturalista en ámbito valorativo, sino sólo la posibilidad de dar cumplimiento a la verificación de los casos de grosera ineficacia y, en especial, de eficacia social paradojal. 8. La última cuestión es: ¿Esta disparidad de circunstancias deberían separar la ciencia penal alemana y argentina y latinoamericana en general? ¿Dejaría de ser productivo el diálogo? ¿Dejaría de ser la doctrina alemana la principal nutriente de nuestra ciencia penal regional? Estimo absolutamente inconsistente tanto la pretensión de ciencias penales nacionales completamente autosuficientes como la de un sistema válido universalmente. No sólo cada país tiene su propia legislación y sus propias estructuras jurisdiccionales, sino que también su doctrina proyecta decisiones jurisdiccionales conforme a las exigencias políticas de sus circunstancias nacionales, pero no puede dejar de hacerlo con técnica que es universal. Las demandas políticas, las urgencias, son nacionales o regionales, pero la técnica de elaboración de los sistemas es universal, y en esta técnica la nutriente alemana sigue siendo fundamental. Nuestra tradición jurídica es europea continental. No descartamos nunca los aportes de diferentes naciones de Europa. Es incuestionable la importancia que para nosotros ha tenido la doctrina italiana y española. Sin embargo, en cuanto al espíritu de sistema, que hace a la esencia de la ciencia jurídica desde sus comienzos medievales, la principal inspiración actual es decididamente alemana. Como si se tratase de una obra pública, su construcción y condiciones se deciden conforme a necesidades o urgencias locales, pero las técnicas de construcción son universales y en estas técnicas, el porte alemán es fundamental. Pero el aporte alemán no se agota sólo en lo técnico, pues también hay una experiencia política alemana que no se puede ignorar porque es muy significativa para nosotros. Alemania remarcó su inclinación al realismo constructivo en su ciencia jurídico penal y en su jurisprudencia constitucional en la posguerra, o sea, en circunstancias de incertidumbre política y enfrentando una difícil empresa de reconstrucción de su estado de derecho. No son éstas sus circunstancias actuales, por cierto. Pero si nosotros prescindimos de toda soberbia, y confiamos en el futuro de nuestras democracias y en el progreso social, político, institucional y económico, no podemos menos que reconocer que estamos en pleno proceso de construcción de nuestros estados de derecho. Es razonable que -con la debida prudencia- pongamos nuestra atención en los elementos de base que la doctrina alemana empleó en aquel momento para promover en las decisiones de su jurisdicción el impulso reconstructivo. Independientemente de los aportes técnicos, esta es la gran lección política. Citas: (1) No caemos en un reduccionismo, porque seguimos sosteniendo la diferencia entre el “ser” y el “deber ser”, sólo que no admitimos una separación total y radical, dado que todo “deber ser” es un “ser que no es” o que, al menos “aún no es”, pero que para ser jurídicamente válido, “debe poder ser”, posibilidad que sólo se puede valorar adecuadamente en el mundo real, en “die Welt”. Un “deber ser” que no puede “llegar a ser” no es derecho, sino un disparate. (2) No negamos la importancia del debate entre positivismo jurídico y jusnaturalismo, sino que nos limitamos a señalar que sus efectos prácticos se hallan hoy muy reducidos, dado que los principios que otrora debían buscarse supralegalmente, hoy forman parte de la ley positiva. E. Raúl Zaffaroni Fuente
El dominio enloquece al mundo: Eduardo Galeano Gente, en esta oportunidad posteo una nota que me resulto muy interesante de uno de los mejores escritores de habla hispana - y que personalmente mas me gustan-, como es Eduardo Galeano. Aqui, el escritor uruguayo nos habla acerca de su nueva obra, Espejos, que se consituye no como una recopilacion de pequeñas historias, sino como un breve relato sobre la historia de la humanidad con la precisa y exquisita manera de narrar de un grande. En Espejos: una historia casi universal, el escritor narra 600 relatos “sin límites, sin fronteras” A sus 63 años, Eduardo Galeano se dedica a diario a intentar resolver el mayor desafío del lenguaje, sabedor de que eso es “imposible”: utilizar en sus textos únicamente las palabras que sean mejores que el silencio. Desde esa voluntad de depuración del idioma, el escritor uruguayo escribió su libro más reciente, Espejos: una historia casi universal (Siglo XXI), en el cual mediante 600 historias breves ofrece un panorama inquietante sobre el devenir del mundo y la historia de la humanidad. En entrevista con La Jornada, Galeano levanta la voz ante el “sistema mundial de dominio que nos está llevando a todos al matadero o al manicomio”. Ante el empecinamiento del ser humano por “mutilar” el arco iris terrestre con “el racismo, el machismo, el elitismo y el militarismo”. Todos somos africanos emigrados – Da la impresión de que con este libro se ha vaciado, ha volcado el conocimiento, las lecturas y los aprendizajes acumulados a lo largo de su vida. – Creo que sí. La idea era reunir en un solo libro estas 600 historias o relatos que viajan por el mundo y por el tiempo sin límites, sin fronteras. “Y van y vienen por el mapa del mundo y por el del tiempo. Y sí que recogen una experiencia de toda la vida, muchas lecturas y muchas preguntas. “Sobre todo recoge las preguntas que yo me he ido formulando a lo largo de mi propia vida. “Desde que era chiquito e iba a la escuela y la maestra me decía que el vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio los dos océanos desde una cumbre de Panamá. Y yo levantaba la mano y le decía: ‘Señorita, señorita, entonces los que vivían ahí eran ciegos’. Y ella me echaba de la clase por insolente. “Y las preguntas que después me fui formulando, que se fueron quedando y esperando respuestas que fueran a su vez nuevas preguntas. “Por ejemplo, otra que abre el libro, cuando pregunto que si Adán y Eva eran negros, porque si el viaje humano empezó en África, desde ahí partieron nuestros abuelos a la conquista del planeta y el Sol fue el que hizo el reparto de todos los colores, pues somos todos africanos y somos todos emigrados. “Es bueno recordar ahora que todos somos africanos emigrados, ante tanta demonización que hay de la emigración como si fuera un crimen. “Pero sí, también es un libro de las preguntas incómodas. Yo siempre digo que una buena respuesta es una fuente de nuevas preguntas, así que el libro está escrito por un preguntón, por un curioso, que quiere despertar curiosidad en quien lo lee.” – Esas 600 historias, contadas así, de manera aparentemente inconexa, ¿es porque también pretendía llamar la atención ante la anarquía que hay en el mundo y en la historia de la propia humanidad? – Sí, pero que están atadas por hilos invisibles que hacen que esa aparente desconexión no sea más que una expresión de la diversidad de la vida humana, de la historia y de la presencia dominante en esa diversidad de los negados por la historia oficial. Que es una historia que sacrificó, que mutiló el arco iris terrestre. “Siempre digo que el arco iris terrestre tiene más colores que el celeste. Es mucho más bello, más fulgurante, pero ha sido mutilado por el racismo, el machismo, el elitismo, el militarismo… Entonces no somos capaces de vernos en toda nuestra plenitud asombrosa, en toda nuestra prodigiosa capacidad de hermosura. “El libro rinde homenaje a la diversidad humana y a la diversidad de la naturaleza, de la que también formamos parte. “Entonces en apariencia puede parecer inconexo, pero cuando uno se mete a leerlo está armado de tal manera que hay muchísimo trabajo detrás. Es como un río que corre a veces por debajo de la tierra, otras por arriba, pero que nunca deja de correr. Es un solo flujo de un río de muchos ríos.” Discípulo de Juan Rulfo – Como una sinfonía. –La literatura y la música se parecen mucho. Por eso es bueno leer en voz alta. Cuando uno escribe, cuando uno termina un texto se lee en voz alta porque esa lectura te da la música de las palabras. Y la música manda. Tiene que haber una continuidad de la música. – Después de tantos libros y, sobre todo, aprendizajes, ¿cree que ha llegado al máximo de depuración de su propio lenguaje literario? – Creo que sí. El lenguaje que yo utilizo no quiero que se vea, pero cada uno de estos relatos ha tenido 15 o 20 tentativas. Como decía un escritor chileno cuando reditaba sus cuentos: edición corregida y disminuida. Yo también los voy disminuyendo, en un trabajo de quitar la grasa para que sólo quede la carne y el hueso de lo que se quiere contar. Es un trabajo de desnudamiento y purificación del lenguaje. – Un lenguaje poco frecuente en las letras latinoamericanas, en ocasiones demasiado tendentes a la verborrea, ¿no le parece? – Puede ser, pero yo no creo que la literatura latinoamericana deba ser esto o lo otro, porque lo mejor que tiene esta región nuestra es que es tan diversa. O sea que contiene todos los colores, los olores, los sabores del mundo. “Si lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que el mundo contiene, pocas regiones del mundo contienen tantos mundos como la nuestra. Y, por tanto, hay una diversidad de lenguajes y esa es nuestra riqueza. “Yo escribo a mi manera, lo que siento y me sale, pero hay muchas otras formas de escribir. Todo lenguaje es legítimo en la medida que las palabras nazcan de la necesidad de decir.” – Pero hay influencias, generaciones literarias. – Sí, yo escribo a mi manera, que es a su vez una manera muy influida por mi maestro Juan Rulfo. En una entrevista, hace ya algún tiempo, me pidieron que eligiera a los escritores más importantes en mi formación literaria. Yo contesté: Juan Rulfo, Juan Rulfo y Juan Rulfo. Historias sentipensantes – En su búsqueda de nuevos lenguajes, supongo que también está al tanto de la evolución de nuestro idioma en la sociedad actual. – Sí, es un aprendizaje cotidiano. Recibo muchas voces de la calle, que son las que más me alimentan. Y es un trabajo de recreación de las voces que uno recibe. Cuando Rulfo me decía que se escribe más con la goma que con el lápiz, y eso es verdad, pero no toda. Porque también hay que ver cuáles son las palabras. “Otro maestro mío, Juan Carlos Onetti, con quien compartí pocas palabras y muchos silencios, siempre me decía que había un proverbio chino que decía que las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio. “Es una idea muy hermosa, porque el silencio es un lenguaje hondísimo y profundo; entonces es muy difícil que las palabras sean mejores que el silencio. “En realidad eso es imposible, pero uno tiene que intentar esos imposibles. Es el mayor desafío del lenguaje.” – Precisamente su libro Espejos tiene muchos silencios y mucha calma en su lectura. – El libro pide lentitud como el amor. Y silencio para que las palabras suenen de verdad. – ¿Usted también asume la literatura como ese juglar que va de pueblo en pueblo contando historias, declamando, leyendo en voz alta esas historias? – Sí, pero si son conocimientos solos, es decir, mensajes de la razón van a tener poco recorrido. Tienen que ser historias sentipensantes para llegar a quien las lea, tienen que venir de la razón y del corazón. Tienen que unir lo que ha sido desvinculado por la cultura del desvinculo, que es la cultura dominante. Que entre otras cosas ha desvinculado la razón de la emoción, como ha desvinculado el pasado del presente. “Por eso en el libro se mezcla muchísimo el pasado y el presente; el exterminio de Irak a manos de un señor que cree que la escritura fue inventada en Texas y, al mismo tiempo, el nacimiento del primer poema de amor de la historia humana, que es un poema escrito en Irak, cuando todavía no se llamaba así, en lengua sumeria y en tablillas de barro.” – Una de esas líneas invisibles que dan sentido a las 600 historias de Espejos, ¿sería la vocación del hombre por la guerra, por esa tendencia a destruirse a sí mismo? – Creo que los que creyeron que la contradicción es el motor de la vida humana no se han equivocado. Somos una contradicción incesante. Y eso te ayuda a sobrevivir en un mundo difícil; la certeza de que no hay horror que no implique alguna maravilla. La certeza de que somos mitad basura y mitad hermosura. Entonces el libro se alimenta de esa contradicción incesantemente. No sólo del horror sino también del amor.’ – Con especial fijación en las guerras, ¿no cree? –Sí, porque la guerra es parte del horror. No pienso que la guerra sea un destino humano, pero sí sigue siendo una realidad de nuestro tiempo. “Cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable 10 niños en el mundo. ¡Cada minuto! ¡Y cada minuto Estados Unidos gasta medio millón de dólares matando inocentes en Irak!” – También el machismo es una constante de la historia de la humanidad. –Sí, por eso menciono la paradoja de las vidas de Santa Teresa y Sor Juana Inés de la Cruz. Las dos perseguidas por la Inquisición, los sectores más dogmáticos y feroces de la Iglesia católica y de sus verdades únicas. Sospechosas por ser mujeres inteligentes, creativas, por tener tanto o más talento que los hombres. Y, por tanto, culpables del imperdonable delito de ser ellas mismas. “El caso de Santa Teresa es el más trágico. Pienso que un brazo de Santa Teresa acompaña a Francisco Franco en su larguísima agonía porque la descuartizaron y mandaron los pedazos a todas partes, y el brazo incorruptible –como le dicen– en la mesita de luz de Franco. Es una broma de mal gusto de la historia. “Ella, que había sido víctima de los equivalentes de Franco en su tiempo.” – ¿Cómo ve Eduardo Galeano lo que ocurrió recientemente en Sudáfrica, que desconcertó al mundo: el estallido xenófobo en el país que sufrió durante tantas décadas el apartheid? – Creo que hay un sistema mundial de dominio que está convirtiendo al mundo en un matadero y también en un manicomio. Nos está enloqueciendo a todos y la prueba de esto se está convirtiendo en una locura total es que ese sistema de dominio mundial ha logrado que los negros se maten entre ellos, como está ocurriendo en África del Sur, o que los iraquíes se maten entre sí, como ocurre en Irak, o que los palestinos se maten entre ellos. Nos enloquecen. Ya no sabemos quién es quién, ni por qué ni para qué. “Ahora el mundo ha entrado en un periodo de crisis muy peligroso y esto va a generar explosiones de racismo por todas partes. El inmigrante, el venido de fuera, sobre todo si es de piel oscura será el chivo expiatorio del paro, del desempleo, de la desocupación.” – Da la impresión de que el mundo no reflexiona ni guarda silencio para analizar esto así, como sí podemos hacer con su libro, por ejemplo… – Sí, porque vivimos en un vértigo incesante. Somos presos. Instrumentos de nuestros instrumentos. Máquinas de nuestras máquinas. Y el vértigo de la vida urbana nos impide disponer del tiempo necesario para recuperar la memoria perdida y para recordar las cosas más obvias. Que a Colón nadie le pidió pasaporte, que a Hernán Cortés nadie le exigió contrato de trabajo, que a Francisco Pizarro nadie le exigió certificado de buena conducta, que además no lo hubiera obtenido porque era un tipo con antecedentes muy jodidos. “Como decía al principio, somos todos africanos emigrados. Son cosas elementales que hemos olvidado por completo y que debemos recuperar para hacer preguntas, como: ¿es un destino este mundo?, ¿no estará embarazado de otro?” – En el libro también reflexiona sobre la conquista, después de cinco siglos. ¿Cómo ve la situación de los pueblos indígenas? – Me parece admirable la capacidad que han tenido los indígenas de las Américas en perpetuar una memoria que fue quemada, castigada, ahorcada, despreciada durante cinco siglos. Y la humanidad entera tiene que estarle muy agradecida, porque gracias a esa porfiada memoria sabemos que la tierra puede ser sagrada, que somos parte de la naturaleza, que la naturaleza no termina en nosotros. Que hay posibilidades de organizar la vida colectiva, formas comunitarias que no están basadas en el dinero. Que la competencia contra el prójimo no es inevitable y que el prójimo puede ser algo mucho más que un competidor. “Todas estas cosas que se han heredado de las culturas originales y que han tenido una persistencia admirable porque han sobrevivido a todo y que se manifiestan ahora. “Por ejemplo, la nueva Constitución de Ecuador, que lleva nombre indígena, por primera vez en la historia de la humanidad consagra a la naturaleza como sujeto de derecho. Nunca a nadie se le había ocurrido. “En Ecuador, a pesar de ser un país muy infectado de racismo, como México y todos en América Latina, se ha podido perpetuar una memoria subterránea que hace posible esta recuperación de verdades pronunciadas por voces del pasado más remoto, pero que hablan al futuro.” Muda de amo – Y el hecho de que ahora se esté en plena “celebración” del bicentenario de las independencias, ¿qué le parece? – Las independencias fueron en general los certificados de nacimiento de las naciones, mentira en las que vivimos. Porque todas las constituciones de nuestras repúblicas independientes negaron los derechos a quienes habían derramado la sangre por conseguir esas independencias. Fueron emboscadas contra los hijos más pobres de las Américas. Eso fue unánime y siempre fue así. “Fueron repúblicas nacidas para la negación de derechos, para la maldición y para el desprecio de la mayoría de sus habitantes, muchos de los cuales pasaron a una peor vida de la que tenían bajo el predominio colonial. O en todo caso se limitaron a mudar de amos. Como decía un grafiti anónimo en una pared de Quito, cuando se promulga la independencia de Ecuador: ‘Último día del despotismo y primero de lo mismo.” Fuente: www.jornada.unam.mx
Eduardo Galeano: algunos cuentos de fútbol Gente, esta vez estoy posteando un par de cuentos de Eduardo Galeano, donde el nos habla acerca del fútbol, ese deporte que es pasión de multitudes y que para muchos -dentro de los que me cuento- es mas que un juego. Les recomiendo que se tomen un tiempito y se detengan a leerlos, son muy interesantes. Espero que los disfruten. Fútbol a sol y a sombra La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez. El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía. Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad. El jugador Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos de la gloria; al otro, los abismos de la ruina. El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Pero él, que había empezado jugando por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar. Los empresarios lo compran, lo venden, los prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud. Y en las vísperas de los partidos importantes, lo encierran en un campo de concentración donde cumple trabajos forzados, come comidas bobas, se emborracha con agua y duerme solo. En los otros oficios humanos, el ocaso llega con la vejez, pero el jugador de fútbol puede ser viejo a los treinta años. Los músculos se cansan temprano:- Éste no hace un gol ni con la cancha en bajada.- ¿Éste? Ni aunque le aten las manos al arquero. O antes de los treinta, si un pelotazo lo desmaya de mala manera, o la mala suerte le revienta un músculo, o una patada le rompe un hueso de esos que no tienen arreglo. Y algún mal día el jugador descubre que se ha jugado la vida a una sola baraja y que el dinero se ha volado y la fama también. La fama, señora fugaz, no le ha dejado ni una cartita de consuelo. El arquero También lo llaman portero, guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir, paganini, penitente o payaso de las bofetadas. Dicen que donde él pisa, nunca más crece el césped. Es uno solo. Está condenado a mirar el partido de lejos. Sin moverse de la meta aguarda a solas, entre los tres palos, su fusilamiento. Antes vestía de negro, como el árbitro. Ahora el árbitro ya no está disfrazado de cuervo y el arquero consuela su soledad con fantasías de colores. Él no hace goles. Está allí para impedir que se hagan. El gol, fiesta del fútbol: el goleador hace alegrías y el guardameta, el aguafiestas, las deshace. Lleva a la espalda el número uno. ¿Primero en cobrar? Primero en pagar. El portero siempre tiene la culpa. Y si no la tiene, paga lo mismo. Cuando un jugador cualquiera comete un penal, el castigado es él: allí lo dejan, abandonado ante su verdugo, en la inmensidad de la valla vacía. Y cuando el equipo tiene una mala tarde, es él quien paga el pato, bajo una lluvia de pelotazos, expiando los pecados ajenos. Los demás jugadores pueden equivocarse feo una vez o muchas veces, pero se redimen mediante una finta espectacular, un pase magistral, un disparo certero: él no. La multitud no perdona al arquero. ¿Salió en falso? ¿Hizo el sapo? ¿Se le resbaló la pelota? ¿Fueron de seda los dedos de acero? Con una sola pifia, el guardameta arruina un partido o pierde un campeonato, y entonces el público olvida súbitamente todas sus hazañas y lo condena a la desgracia eterna. Hasta el fin de sus días lo perseguirá la maldición. El ídolo Y un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del fútbol. Nace en una cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota. Desde que aprende a caminar, sabe jugar. En sus años tempranos alegra los potreros, juega que te juega en los andurriales de los suburbios hasta que cae la noche y ya no se ve la pelota, y en sus años mozos vuela y hace volar en los estadios. Sus artes malabares convocan multitudes, domingo tras domingo, de victoria en victoria, de ovación en ovación. La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos. Los nadies, los condenados a ser por siempre nadies, pueden sentirse álguienes por un rato, por obra y gracia de esos pases devueltos al toque, esas gambetas que dibujan zetas en el césped, esos golazos de taquito o de chilena: cuando juega él, el cuadro tiene doce jugadores.- ¿Doce? ¡Quince tiene! ¡Veinte! La pelota ríe, radiante, en el aire. Él baja, la duerme, la piropea, la baila, y viendo esas cosas jamás vistas sus adoradores sienten piedad por sus nietos aún no nacidos, que no las verán. Pero el ídolo es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada; y cuando al pie de oro le llega la hora de la mala pata, la estrella ha concluido su viaje desde el fulgor hasta el apagón. Está ese cuerpo con más remiendos que traje de payaso, y ya el acróbata es un paralítico, el artista una bestia:-¡Con la herradura no! La fuente de la felicidad pública se convierte en el pararrayos del público rencor:- ¡Momia! A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos. El Hincha Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno. Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos. Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música. Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval. El fanático El fanático es el hincha en el manicomio. La manía de negar la evidencia ha terminado por echar a pique a la razón y a cuanta cosa se le parezca, y a la deriva navegan los restos del naufragio en estas aguas hirvientes, siempre alborotadas por la furia sin tregua. El fanático llega al estadio envuelto en la bandera del club, la cara pintada con los colores de la adorada camiseta, erizado de objetos estridentes y contundentes, y ya por el camino viene armando mucho ruido y mucho lío. Nunca viene solo. Metido en la barra brava, peligroso ciempiés, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso. La omnipotencia del domingo conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo: liberado por un día, el fanático tiene mucho que vengar. En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve. Lo suyo es la tribuna. Ahí está su campo de batalla. La sola existencia del hincha del otro club constituye una provocación inadmisible. El Bien no es violento, pero el Mal lo obliga. El enemigo, siempre culpable, merece que le retuerzan el pescuezo. El fanático no puede distraerse, porque el enemigo acecha por todas partes. También está dentro del espectador callado, que en cualquier momento puede llegar a opinar que el rival está jugando correctamente, y entonces tendrá su merecido. El gol El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna. Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles: 0 a 0, dos bocas abiertas, dos bostezos. Ahora, los once jugadores se pasan todo el partido colgados del travesaño, dedicados a evitar los goles y sin tiempo para hacerlos. El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude la red puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en cuenta que el milagro se da poco. El gol, aunque sea un golecito, resulta siempre gooooooooooooooooooooooool en la garganta de los relatores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida de que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire. El director técnico Antes existía el entrenador, y nadie le prestaba mayor atención. El entrenador murió, calladito la boca, cuando el juego dejó de ser juego y el fútbol profesional necesitó una tecnocracia del orden. Entonces nació el director técnico, con la misión de evitar la improvisación, controlar la libertad y elevar al máximo el rendimiento de los jugadores, obligados a convertirse en disciplinados atletas. El entrenador decía: Vamos a jugar. El técnico dice: Vamos a trabajar. Ahora se habla en números. El viaje desde la osadía hacia el miedo, historia del fútbol en el siglo veinte, es un tránsito desde el 2-3-5 hacia el 5-4-1. pasando por el 4-3-3 y el 4-4-2. Cualquier profano es capaz de traducir eso, con un poco de ayuda, pero después, no hay quien pueda. A partir de allí, el director técnico desarrolla fórmulas misteriosas como la sagrada concepción de Jesús, y con ellas elabora esquemas tácticos más indescifrables que la Santísima Trinidad. Del viejo pizarrón a las pantallas electrónicas; ahora las jugadas magistrales se dibujan en una computadora y se enseñan en video. Esas perfecciones rara vez se ven, después, en los partidos que la televisión transmite. Más bien la televisión se complace exhibiendo la crispación en el rostro del técnico, y lo muestra mordiéndose los puños o gritando orientaciones que darían vuelta al partido si alguien pudiera entenderlas. Los periodistas lo acribillan en la conferencia de prensa, cuando el encuentro termina. El técnico jamás cuenta el secreto de sus victorias, aunque formula admirables explicaciones de sus derrotas: Las instrucciones eran claras, pero no fueron escuchadas, dice, cuando el equipo pierde por goleada ante un cuadrito de morondanga. O ratifica la confianza en sí mismo, hablando en tercera persona más o menos así: «Los reveses sufridos no empañan la conquista de una claridad conceptual que el técnico ha caracterizado como una síntesis de muchos sacrificios necesarios para llegar a la eficacia». La maquinaria del espectáculo tritura todo, todo dura poco, y el director técnico es tan desechable como cualquier otro producto de la sociedad de consumo. Hoy el público le grita:¡No te mueras nunca! Y el Domingo que viene lo invita a morirse. El cree que el fútbol es una ciencia y la cancha un laboratorio, pero los dirigentes y la hinchada no sólo le exigen la genialidad de Einstein y la sutileza de Freud, sino también la capacidad milagrera de la Virgen de Lourdes y el aguante de Gandhi. El lenguaje de los doctores del Fútbol Vamos a sintetizar nuestro punto de vista, formulando una primera aproximación a la problemática táctica, técnica y física del cotejo que se ha disputado esta tarde en el campo del Unidos Venceremos Fútbol Club, sin caer en simplificaciones incompatibles con un tema que sin duda nos está exigiendo análisis más profundo y detallado y sin incurrir en ambigüedades que han sido, son y serán ajenas a nuestra prédica de toda una vida al servicio de la afición deportiva. Nos resultaría cómodo eludir nuestra responsabilidad atribuyendo el revés del once locatario a la discreta performance de sus jugadores, pero la excesiva lentitud que indudablemente mostraron en la jornada de hoy a la hora de devolucionar cada esférico recepcionado no justifica de ninguna manera, entiéndase bien, señoras y señores, de ninguna manera, semejante descalificación generalizada y por lo tanto injusta. No, no y no. El conformismo no es nuestro estilo, como bien saben quienes nos han seguido a lo largo de nuestra trayectoria de tantos años, aquí en nuestro querido país y en los escenarios del deporte internacional e incluso mundial, donde hemos sido convocados a cumplir nuestra modesta función. Así que vamos a decirlo con todas las letras, como es nuestra costumbre: el éxito no ha coronado la potencialidad orgánica del esquema de juego de este esforzado equipo porque lisa y llanamente sigue siendo incapaz de canalizar adecuadamente sus expectativas de una mayor proyección ofensiva hacia el ámbito de la valla rival. Ya lo decíamos el Domingo próximo pasado y así lo afirmamos hoy, con la frente alta y sin pelos en la lengua, porque siempre hemos llamado al pan pan y al vino vino y continuaremos denunciando la verdad, aunque a muchos les duela, caiga quien caiga y cueste lo que cueste. Obdulio Yo era chiquilín y futbolero, y como todos los uruguayos estaba prendido a la radio, escuchando la final de la Copa del Mundo. Cuando la voz de Carlos Solé me transmitió la triste noticia del gol brasileño, se me cayó el alma al piso. Entonces recurrí al más poderoso de mis amigos. Prometí a Dios una cantidad de sacrificios a cambió de que Él se apareciera en Maracaná y diera vuelta el partido. Nunca conseguí recordar las muchas cosas que había prometido, y por eso nunca pude cumplirlas. Además, la victoria de Uruguay ante la mayor multitud jamás reunida en un partido de fútbol había sido sin duda un milagro, pero el milagro había sido más bien obra de un mortal de carne y hueso llamado Obdulio Varela. Obdulio había enfriado el partido, cuando se nos venía encima la avalancha, y después se había echado el cuadro entero al hombro y a puro coraje había empujado contra viento y marea. Al fin de aquella jornada, los periodistas acosaron al héroe. Y él no se golpeó el pecho proclamando que somos los mejores y no hay quien pueda con la garra charrúa: -Fue casualidad- murmuró Obdulio, meneando la cabeza. Y cuando quisieron fotografiarlo, se puso de espaldas. Pasó esa noche bebiendo cerveza, de bar en bar, abrazado a los vencidos, en los mostradores de Río de Janeiro. Los brasileños lloraban. Nadie lo reconoció. Al día siguiente, huyó del gentío que lo esperaba en el aeropuerto de Montevideo, donde su nombre brillaba en un enorme letrero luminoso. En medio de la euforia, se escabulló disfrazado de Humphrey Bogart, con un sombrero metido hasta la nariz y un impermeable de solapas levantadas. En recompensa por la hazaña, los dirigentes del fútbol uruguayo se otorgaron a sí mismos medallas de oro. A los jugadores les dieron medallas de plata y algún dinero. El premio que recibió Obdulio le alcanzó para comprar un Ford del año 31, que fue robado a la semana. Fuente: cuentoscelestes.blogspot.com