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Usuario (Argentina)
¿A quién sirve su guerra? Traducido del francés por Caty R. Tras los primeros momentos de estupor, varios intelectuales y académicos franceses se preguntan si es oportuna la nueva «guerra al terrorismo» del presidente Holande, viendo que las anteriores intervenciones militares no dieron ningún resultado positivo. Ninguna interpretación monolítica, ninguna explicación mecánica aclarará los atentados. ¿Por eso hay que guardar silencio? Muchos consideran –y los comprendemos- que ante el horror del suceso solo es adecuado el recogimiento. Pero no podemos callar cuando otros hablan, actúan por nosotros y nos arrastran a su guerra. ¿Debemos dejarles hacer en nombre de la unidad nacional y acatar la orden de pensar como el Gobierno? Realmente ya estábamos en guerra antes, ¿no? ¿Y por qué? ¿En nombre de los derechos humanos y la civilización? En realidad la espiral a la que nos arrastra el Estado bombero-pirómano es infernal. Francia siempre está en guerra. Sale de una guerra en Afganistán con innumerables civiles asesinados y siguen burlándose los derechos de las mujeres mientras los talibanes reinan en el terreno. Sale de una guerra en Libia que deja el país en ruinas, miles de muertos y montones de armas que surten a todas las «yihads». Sale de una intervención en Malí y Los grupos yihadistas vinculados a Al-Qaida no dejan de avanzar y perpetrar masacres. En Bamako Francia protege a un régimen corrupto hasta la médula, igual que en Níger y Gabón. ¿Los oleoductos de Oriente Medio, el uranio explotado en condiciones monstruosas por Areva o los intereses de Total y Bolloré no tienen nada que ver con esas intervenciones, muy selectivas, que dejan los países devastados? En Libia, en la República Centroafricana o en Malí Francia no ha preparado ningún plan para ayudar a las poblaciones a salir del caos. No basta con impartir lecciones de pretendida moral (occidental). ¿Qué esperanza de futuro pueden albergar las poblaciones condenadas a vegetar en los campos o a sobrevivir entre las ruinas? ¿Francia pretende destruir al Estado Islámico? Con los bombardeos multiplica los yihadistas. Los Rafale matan a civiles tan inocentes como los de Bataclan. Como en Irak, algunos de esos civiles acabarán solidarizándose con los yihadistas, esos bombardeos son bombas de relojería. El Estado Islámico es uno de nuestros peores enemigos: masacra, decapitad, viola, oprime a las mujeres, recluta a los niños y destruye el patrimonio de la humanidad. Pero al mismo tiempo Francia vende al régimen saudí, famoso por financiar a las redes yihadistas, helicópteros de combate, barcos patrulleros, centrales nucleares. Arabia Saudí acaba de encargar 3.000 millones de dólares en armamento. Ha arreglado la factura de los dos barcos Mistral vendidos al Egipto del mariscal Al Sissi que reprime a los demócratas de la primavera árabe. ¿Acaso no decapitan en Arabia Saudí? ¿No amputan las manos? ¿No viven las mujeres en semiesclavitud? En coalición con el régimen de Yemen la aviación saudí bombardea a la población civil destruyendo de paso tesoros arquitectónicos. ¿Bombardeará Francia a Arabia Saudí? ¿O la indignación fluctúa según los acuerdos económicos del momento? La guerra a la yihad, marcialmente hablando, también se libra en Francia. ¿Pero cómo evitar que los jóvenes se desvíen, en particular los nacidos en medios populares, si son discriminados en todas partes, en la escuela, en los empleos, en el acceso a la vivienda y por sus creencias? ¿Metiéndolos en la cárcel? ¿Estigmatizándolos de antemano? ¿Hurtándoles otras condiciones de vida? ¿Negándoles la dignidad que reclaman? Estamos aquí. La única forma de combatir a nuestros enemigos está aquí, en este país convertido en el segundo vendedor de armas del mundo, rechazando un sistema que en aras del beneficio a corto plazo crea injusticias por todas partes. La violencia de un mundo que hace 14 años Bush hijo nos prometió reconciliado, apaciguado y ordenado, no nació en el cerebro de Bin Laden o del Estado Islámico. Nació y prolifera en la miseria y las injusticias que, como muestran los informes de la ONU año tras año, crecen entre los países del Norte y del Sur y dentro de los países denominados ricos. La opulencia de unos tiene la contrapartida de la explotación y la opresión de los demás. No haremos retroceder la violencia sin atacar a sus raíces. No existen atajos mágicos, las bombas no lo son. Cuando desencadenaron las guerras de Afganistán e Irak se hicieron grandes manifestaciones. Afirmamos que aquellas intervenciones sembraron ciegamente el caos y la muerte. ¿Fallaron nuestros aviones? La guerra de Hollande tendrá las mismas consecuencias. Es urgente que nos unamos contra los bombardeos franceses que acrecientan las amenazas y contra las derivas liberticidas que no arreglan nada y soslayan y niegan las causas de los desastres. No en nuestro nombre. Primeras firmas: Ludivine Bantigny (historiadora), Emmanuel Barot (filósofo), Jacques Bidet (filósofo), Déborah Cohen (historiadora), François Cusset (historiador del pensamiento), Laurence De Cock (historiador), Christine Delphy (socióloga), Cédric Durand (economista), Fanny Gallot (historiador), Eric Hazan (editor), Sabina Issehnane (economista), Razmig Keucheyan (sociólogo), Marius Loris (historiador y poeta), Marwan Mohammed (sociólogo), Olivier Neveux (historiador del arte), Willy Pelletier (sociólogo), Irène Pereira (socióloga), JulienThéry-Astruc (historiador), Rémy Toulouse (editor), Enzo Traverso (historiador)

Cinismo K, militancia y el caso López Cinismo, cualidad o actitud del cínico. Cínico. Se aplica a la persona que comete actos vergonzosos sin ocultarse y sin sentir vergüenza por ellos. Cínico. Caradura. Desfachatado. Desvergonzado. Impúdico. Sinvergüenza (tomado del María Moliner). Compartimos la reflexión de Rolando Astarita, sobre el caso José López. No iba a escribir sobre el caso de José López (para los lectores del exterior: José López, ex secretario de Obras Públicas del gobierno de Cristina Kirchner , fue sorprendido y detenido en la madrugada del martes 14/06 cuando intentaba ocultar en un convento bolsos con casi 9 millones de dólares). En otras notas me referí a la corrupción, su vinculación con el capitalismo y más específicamente con esa lumpen burguesía de la que López es un típico exponente. Sin embargo, hay algo que ahora quiero agregar a lo ya escrito, y se refiere al asco que genera escuchar a ex altos funcionarios y dirigentes K decir que están “indignados”, que dicen tener “bronca militante” y sentirse identificados con “los miles y miles de pibes, compañeros y compañeras, que nada tienen que ver con López, ni con millones de dólares, ni con bolsos”. Estamos ante un caso de cinismo en su máxima expresión. Es que los “miles de pibes” seguramente no tuvieron nada que ver con “millones de dólares ni con bolsos”, pero estos altos ex funcionarios sí tuvieron que ver, y mucho que ver. Hay que decirlo con todas las letras: los altos ex funcionarios y los allegados a los círculos de poder sabían perfectamente de qué se trataba el asunto. Algunos pueden no haber participado directamente en el saqueo de los fondos públicos, pero esto no los exime de responsabilidades. Fueron cómplices, porque si no robaron, callaron y encubrieron. Por eso no tienen derecho a invocar la militancia de los “miles de pibes”. La realidad es que esos pibes les importan un bledo a estos “dirigentes y ex altos funcionarios”. Estos lo único que buscan ahora es salvar la ropa. Pero es imposible tapar el sol con la mano. ¿O acaso qué estaban mirando cuando los Kirchner compraban tierra pública por 50.000 dólares para revenderla en 2,4 millones al grupo chileno Cencosud? ¿Qué estaban mirando cuando la Auditoría General de la Nación mandaba informe tras informe en los que se denunciaba el entramado de corrupción y sobreprecios en la obra pública? ¿O cuando por todos lados se evidenciaba la inmensa fortuna que acumulaban los Baez, los Cristóbal López y semejantes, incluidos altos funcionarios del gobierno? ¿O cuando se silenciaba a la SIGEN, a la Oficina Anticorrupción y a las fiscalías de gestiones administrativas? ¿O cuando la UIF cajoneaba todo reporte de operaciones sospechosas que involucrara a gente K? ¿O cuando se informaba que los hoteles de los Kirchner estaban llenos de cuartos vacíos alquilados por el principal contratista de la obra pública de Santa Cruz? ¿O cuando se hizo público que la financiera SGI (la Rosadita) era la cueva para el lavado de dinero de los círculos del poder? ¿O cuando Cristina Kirchner viajó a las islas Seychelles sin que se pudiera dar razón de semejante viaje? ¿O cuando se daba libre entrada al país a la efedrina? ¿O cuando se conoció que los que la importaban o estaban en la mafia de los medicamentos (Sanford, Multipharma, Global Pharmacy), eran grandes aportantes a la campaña electoral de Cristina Kirchner ? ¿O cuando se otorgaban subvenciones sin control a los Cirigliano y se destruían los ferrocarriles? ¿O cuando se suspendía y acusaba al fiscal Campagnoli por meter las narices en la ruta del dinero K? ¿O cuando se estatizaba Ciccone sin que se pudiera informar a la opinión pública a quién pertenecía la empresa? ¿O cuando Old Fund recibía, con el acuerdo de Boudou, 7,6 millones de pesos del gobierno de Formosa por “asesorar” en la deuda provincial? Por eso mienten cuando dicen que ahora les indigna ver lo de José López. ¿Cómo los va a indignar si convivieron alegremente con la mugre y la podredumbre? Invocan al “proyecto”, a los “ideales”, ellos mismos se proclaman “militantes del pueblo”, pero son unos miserables saltimbanquis, que hicieron del oportunismo su único principio. Parafraseando a Marx, sus protestas de hoy no son más que disfraces y caretas para ocultar lo más mezquino y miserable. Estos lúmpenes intelectuales y cínicos sin límites solo pueden llevar a la desmoralización y al desánimo al movimiento popular. De hecho, fueron funcionales para la llegada de Macri y Cambiemos al gobierno. Hablan de la militancia de los 70, pero desarrollan una militancia burguesa y acomodaticia, que nada tiene que ver con los 70, ni con la militancia de la izquierda. Aunque les duela a los “miles de pibes por la liberación”: no hay “liberación” ni “revolución” posible con esta calaña. Y López es solo un emergente de la misma sustancia humana y social.
De Vanesa Orieta hermana de Luciano Arruga Mi independencia no levanta banderas amarillas ni naranjas. En estos días leí algunas notas, tengo que reconocer que varias me hicieron enojar mucho. De repente, y como suele ocurrir en esta sociedad, se encontró al otro responsable del momento, mas tendrían que hacer una crítica personal aquellos que buscan culpables afuera. Pero bueno, así esta el clima hoy, las voces de intelectuales y referentes de derechos humanos hablan de un otro culpable, el votoblanquista. La sorpresiva noticia de que Scioli ganaba por corta diferencia y que esto obligaba un balotage primero desorientó a quienes creían tener todo bajo control, después obligó los esfuerzos de una sociedad que no quiere volver atrás, se hicieron ver, saliendo a la calle, mostrando su negativa al macrismo pero sin poder defender el nombre de quien se apoya. Lo apoyan por que no queda otra, porque es el mal menor, no pueden decir el nombre del candidato pero lo apoyan. Otra vez es la gente, el pueblo el que sale a defender la democracia hablándole al votante, dándole herramientas que le permitan distinguir los matices. Ahora bien, eso sería correcto, no lo criticaría; pero como siempre, algunos mal entonados prefieren seguir dañando los sensibles lazos sociales. Hay un límite que algunos han decido cruzar tratando a los que decidimos votar en blanco como parte de los que permitimos el avance del imperialismo o como olvidadizos que no respetamos la lucha de los 30.000. Los votoblanquistas, etiquetaron. La sociedad de las etiquetas, de los estigmas, la que discrimina, decide buscar un otro responsable de un momento, olvidando una historia de 12 años. La jugada que eligen realizar algunos es de mínima injusta, irrespetuosa, falta de autocrítica; es de cobardes no discutir con los propios, con los que se guardaron, con los que decidieron traicionar después de acomodarse, para elegir meter el dedo en la herida de quienes simplemente no elegimos por que estamos convencidos de que uno u otro a los sectores humildes no les darán mas que control y represión. Cuando algunos deciden hablar de votoblanquistas puntualizando en la figura de la izquierda o los independientes, lo hacen por que no quieren mencionar a los sectores de clase media que tocaron fondo en el 2000 y que hoy, más estabilizados, deciden ir por más votando a Macri. O hablan de los votoblanquistas para no decir que en los barrios donde no hay cloacas, con una canchita pintada de amarillo Macri logró votos, dejando en evidencia que nos falta un plan integral tendiente a que los pobres tengan los derechos garantizados, derechos que les permitirían obtener herramientas que sirvan como un arma contundente en contra del avance de la derecha. O hablan de votoblanquistas para no decir que hay trabajadores explotados, tercerizados, contratados, que pagan altos alquileres, que creen en un cambio mentiroso que los llevará a una crisis aún peor. O hablan devotoblanquistas para no decir que por no atender los temas referentes de derechos humanos un hijo de yuta, como Macri, decide ir a sacarse una foto sacando provecho de la dignidad de un hermano. O hablan de votoblanqustas para decir que en casi siete años años una familia como la mía se cansó de gritar y exigir ante oídos sordos que no abrían las puertas de sus despachos por que no tenían tiempo, ni ganas de atendernos, justificándose en la falta agenda O hablan de votoblanquistas para no mencionar las cientos y cientos de vidas que se llevo el decreto de emergencia contra la inseguridad, que sin duda define un voto, por que al don o la doña que le mataron o desaparecieron a su pibe o piba no le vamos a pedir que vote a quien lo controla, reprime o mata. O hablan de votoblanquistas para no verse obligados a mencionar a los pueblos originarios desplazados de sus tierras ancestrales por las mineras o las petroleras, ni a los asambleístas organizados contra Monsanto, el fracking y la contaminación de los agrotóxicos. O hablan de votoblanquistas para no decir que muchos son esos padres y madres de chicas asesinadas por los hijos del poder, hijos de gobernadores feudales a los que estos 12 años les hicieron campaña sin que les tiemble el pulso, jueces o policías de alto rango que hacen fiestas privadas de la violación y el femicidio. Como hicieron con Paulina Lebbos en Tucumán. Mi lista podría no terminar nunca y quizás haga falta hacer una que indique de dónde y hacia dónde van los votos que definen el avance de la derecha. La izquierda y los independientes siempre somos tratados como cuatro gatos locos, zurdos, troskos, rojos, hoy somos algo más: burgueses votoblanquistas, funcionales al imperialismo, sin memoria. Por favor, ¡res-ca-ten-sé!, la situación que atravesamos no fue generada por los votoblanquistas. Miremos hacia atrás, pensemos en lo que no se profundizó y lo que eso provocó: disputar una elección con herramientas como globos amarillos, canchitas pintadas en los barrios y discursos vacíos no es responsabilidad de los que manifestaron un voto en blanco, sino de quienes durante muchos años manejaron el poder con soberbia y sin escuchar las necesidades de un pueblo que aún hoy sufre un numero elevado de pobreza, que aún hoy ve violados sus derechos y que aún hoy sigue sin herramientas para decirle “no” a la derecha. Mañana es un día importante para todos, incluso para los que decidimos votar en blanco, se define más que un presidente: se definen nuestro futuro y el de nuestros hijos, a eso lo tenemos bien claro y asumimos la responsabilidad que nos toca. Cada uno asuma la suya y recuerden defender la democracia siempre y cuando vean que alguien afuera pide justicia, pan o trabajo, no cierren la puerta, ni la ventana, no justifiquen las muertes ni las callen por un acercamiento político, sean solidarios, exijan que las promesas se cumplan porque los pobres y excluidos no nos olvidamos de que hace doce años nos prometieron un modelo con derechos para todos y todas. Gracias a todos los que respetuosamente me explicaron los matices.
Los jueces de Macri, al filo de la inconstitucionalidad Por Federico Dalponte. A menos que sea por simple desapego a la Constitución, es difícil comprender el argumento que esgrime el gobierno para designar a miembros de la Corte Suprema de manera inconsulta. El presidente –dice el artículo 99º de la Constitución en su inciso 19º– “puede llenar las vacantes de los empleos que requieran el acuerdo del Senado y que ocurran durante su receso…”. Hasta allí, parte de la cuestión. Es curioso, en principio, que el gobierno nacional concluya que el cargo de ministro de la Corte es uno de los empleos a los que se refiere la Constitución. Si bien es cierto que el texto legal utiliza ese vocablo en el artículo 110º al decir que los jueces “conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta”, también denomina «empleo» al servicio que prestan los ministros dependientes del presidente y hasta a los cargos militares. Sin embargo, las diferencias en uno y otro caso son más que evidentes. Cuando por ejemplo la Carta Orgánica del Banco Central establece que sus autoridades serán designadas “por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado”, a renglón seguido recoge la misma excepción que la Constitución pues sus cargos son, en rigor, un empleo y no un órgano de poder del Estado. Lo mismo sucede cuando el ya citado artículo 99º, en su inciso 7º, dispone que el presidente designa a los “embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de negocios con acuerdo del Senado”. Distintos cargos, misma lógica: un embajador dista de tener las potestades y responsabilidades de un juez supremo. Por eso mismo, tanto como su modo de designación, los mecanismos para desplazar a un embajador y a un ministro de la Corte son harto diferentes. En el mismo sentido, parte de las implicancias de la forma republicana que adopta el Estado argentino incluye, necesariamente, un recíproco control por parte de los tres poderes: así es como entre el presidente y el Congreso designan a los jueces de la Corte, pero a su vez el presidente puede vetar leyes del Congreso, la Corte puede declarar inconstitucionales a las leyes emanadas del Congreso, etcétera. Pero sea o no un «empleo», el artículo de la Constitución aclara que deben ser vacantes que ocurran durante el receso del Senado. El decreto 2339/15, firmado por la ex presidenta Cristina Fernández, convocó a sesiones extraordinarias hasta el pasado 9 de diciembre. El 10, entonces, el Senado ya se encontraba en receso. Y puesto que en septiembre el juez Carlos Fayt renunció a su cargo “con efectos a partir del 11 de diciembre”, ese mismo día se cumplieron, según el gobierno, los dos requisitos constitucionales: la vacancia del «empleo» y el estado de receso del Senado. Sobre esa base, Macri avanzó. Sin embargo, tan obvio como inconstitucional, lo cierto es que la vacante que ocurrió durante el receso del Senado fue solamente una. ¿Entonces por qué el gobierno designó a dos jueces en vez de a uno? ¿Por qué interpreta que la frase “que ocurran durante su receso” puede significar otra cosa que no sea que ocurran durante su receso? La segunda parte del inciso en pugna La parte final del inciso dice que el presidente puede llenar esas vacantes “por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura”. Dicho de otra manera: según la disposición constitucional, el presidente puede ocupar esos «empleos» por un año –en este caso, hasta el 30 de noviembre de 2016, cuando finalice el próximo período legislativo–. Ello, lejos de fortalecer el argumento del gobierno, lo debilita: pocos, muy pocos, pueden considerar que la intención de la Constitución es permitirle a un presidente designar por un período tan extenso a un juez de la Corte. Véase sino la excepcional regulación de los decretos de necesidad y urgencia, que para su validez dispone que, tras su emisión, el presidente tiene apenas diez días para someterlo a consideración del Congreso. Dicho ello, si la Constitución sólo le permite emitir leyes con una validez de diez días, raro sería que le permitiese nombrar miembros de la Corte Suprema por un año. En igual sentido, el procedimiento normal para la designación de un juez supremo requiere el “acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes”, es decir, una mayoría excepcional, más grave que la habitual, sólo superada por la mayoría requerida para modificar la Constitución. Difícil entonces pensar que un decreto presidencial puede hacer lo que ni siquiera la mayoría absoluta de los senadores presentes es capaz. En efecto, la interpretación que hace el gobierno es –cuanto menos– cuestionable. ¿Pero qué dice la Corte? Esta misma Corte Suprema, con esta composición –incluyendo al renunciante Carlos Fayt–, ya tuvo la oportunidad de sentar posición en situaciones similares. Cuando el máximo tribunal declaró en abril de este año la inconstitucionalidad del sistema de conjueces establecido por el decreto 856/14, opinó que la participación del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo para la designación de jueces “encierra la búsqueda de un imprescindible equilibrio político”. Y agregó: “Resulta indudable que la participación del Senado ha sido enfáticamente reclamada por nuestros constituyentes”. Pero como si fuera poco, el pasado mes de noviembre la Corte declaró inconstitucional la designación de magistrados mediante la denominada «Ley de jueces subrogantes» por “no contemplar la necesaria participación de los tres poderes del Estado a los que nuestra Ley Fundamental encomienda el nombramiento de los jueces”. En ese sentido, aprovechó para cuestionar la designación discrecional de magistrados: “El nuevo sistema implementado permite que la administración de justicia quede en manos de personas que han sido seleccionadas por mayorías simples, distintas a las exigidas para los jueces permanentes y que, además, ni siquiera han atravesado un concurso para demostrar sus condiciones y aptitud para el ejercicio del cargo”. Es cierto, sin embargo, que cada caso comprende una interpretación particular, pero frente a la discusión sobre el modo en que deben ser designados los jueces de la Corte Suprema, lo más probable, a estas horas, es que los recientes decretos sean debatidos en el máximo tribunal. Su constitucionalidad, por lo pronto, es francamente dudosa.
Crece la campaña del Frente de Izquierda El Frente de Izquierda y el Partido Obrero estamos impulsando una campaña electoral en Mendoza que tiene como eje la denuncia del ajuste y la política entreguista del gobierno. En la provincia, esta política cuenta con el aval de la UCR y el Partido Demócrata. La única campaña en la calle En los recorridos casa por casa, en los barrios y en las agitaciones en las puertas de supermercados y plazas observamos una fuerte simpatía hacia los planteos de la izquierda -de rechazo al ajuste y la devaluación- en un cuadro de desconocimiento de las elecciones municipales el 30 de marzo, en el distrito capital. La preocupación por los resultados que podría alcanzar nuestra votación no solamente ha movilizado a las consultoras que asesoran a los partidos tradiciones -también llevó a la impugnación arbitraria, por parte de la Junta Electoral, de la candidatura de nuestra compañera Soledad Sosa, que contradice a la jurisprudencia existente. Reemplaza a Soledad el compañero Andrés Elías, un delegado municipal reconocido por su lucha contra el gobierno de Fayad, el intendente de la UCR,que lo ha sancionado administrativamente en dos oportunidades. Su candidatura despertó una gran simpatía entre sus compañeros. Las encuestas nos ubican segundos Hemos distribuido casi 30 mil plataformas, tapizamos la ciudad con nuestros afiches y visitamos un 65% de los hogares. Los planteos de la izquierda se han instalado entre los vecinos. En los barrios del Oeste, éste es el caso del planteo de urbanización y puesta en marcha de un plan de obras públicas. Las últimas encuestas nos ubican segundos en intención de voto, de modo que estaríamos peleando por dos concejales ¡Vamos por más! En los próximos días, los candidatos harán giras por las seccionales y barriadas. También presentarán los proyectos de urbanización y vivienda junto a los diputados provinciales, y con los diputados nacionales se hará la presentación de los proyectos de ley contra el ajuste. A mediados de marzo, realizaremos la asamblea de artistas que votará un programa para extender a toda la provincia las actividades culturales y en la creación de espacios para el desarrollo de las distintas actividades musicales, literarias y teatrales, y pondrá el foco en la lucha contra la privatización de la cultura en beneficio de grandes grupos económicos. El desarrollo de los debates preparatorios del XXII Congresopartidario es un catalizador de esta campaña. Estamos impulsando un gran pronunciamientopopular contra el ajuste para trasformar las eleccionesdel 30 de marzo.

Caza de brujas en el SMATA Apenas habían pasado unas horas desde que la empresa Gestamp y los trabajadores que ocupaban sus instalaciones firmaran la conciliación obligatoria cuando un operativo conjunto del gobierno kirchnerista, el sindicato SMATA y los empresarios se lanzó para desconocer el acuerdo. La ministra de Industria criticó la conciliación por permitir que los despedidos -quienes habrían sido protagonistas de la “permanente extorsión de grupos minúsculos que defienden sus intereses en detrimento de la mayoría”- recuperen su trabajo; Ricardo Pignanelli desconoció la medida del ministerio de Trabajo bonaerense, culpó por la medida “a la complicidad de algunos partidos políticos y sus dirigentes, en particular del Partido Obrero” y convocó a un plenario de delegados de su sindicato -”si no se soluciona esto pongo 15 mil mecánicos en la Panamericana para resolverlo a nuestro modo”, había dicho y voceros de la empresa declararon a la agencia oficial Télam que no acatarían la conciliación. La amenaza de Pignanelli de resolver el asunto con sus propios métodos plantea una grave situación y constituye una “salida a la Pedraza” del conflicto. El sindicato ferroviario ejecutó un plan asesino, ideado por sus dirigentes, para resolver un conflicto sindical. El antecedente directo que marcó la posibilidad de la “salida a la Pedraza” fue constituido por una solicitada publicada el viernes 30 en el diario Crónica en la que el sindicato mecánico acusaba por la “anarquía” a “quienes quieren imponer representatividad a través de la violencia”, además de acusar a “los legisladores del partido obrero y la izquierda en general” (sic) por incentivar tal ejercicio anárquico. Pedían la acción de la Justicia para solucionar el conflicto antes de amenazar con “ejercer nuestro derecho a la defensa”. La pieza responsabilizaba con gravedad a la izquierda, que en el último periodo ganó posiciones en comisiones internas, delegados y activistas en una clara cacería de brujas contemporánea. En el conflicto de Gestamp intervinieron activamente trabajadores que pertenecen al PTS y al MAS. “Acá puede haber activistas más picantes o menos picantes, pero el problema real que tenemos nosotros es el Partido Obrero”. Estas fueron las palabras que pronunció hace quince días Ricardo Pignanelli, secretario general del Smata, en una reunión que contó con la participación de la Comisión Directiva del sindicato y delegados de la oficialista lista Verde, según uno de los asistentes que concurrió al encuentro y que por seguridad prefirió mantener en reserva su identidad. Pignanelli focaliza a la oposición, que cuenta con activistas de diversas tendencias, en “La Naranja Mecánica” que auspicia el PO, que actúa en varias fábricas del gremio y que ya fue objeto varias veces de ataques por parte de esa directiva. En el acto de traspaso de mando de “Paco” Manrique a Pignanelli, realizado en el Luna Park a fines de septiembre de 2011, el secretario general saliente dijo: “Que vengan esos de la Naranja Mecánica a ver si pueden sacarnos”. Miembros del Smata llegaron a revisar, en estos últimos días, la página de Facebook de la agrupación para increpar a sus “amigos” de la red social en las fábricas Mercedes Benz, Toyota y Ford. Los activistas opositores, que pertenecen al clasismo, actúan en secreto para evitar represalias de las empresas como del sindicato. El 16 de mayo en la puerta de Volskwagen, ante una volanteada para pedir la solidaridad con Gestamp, una patota de varias decenas de hombres que se identificaban vivando a la lista Verde había atacado a golpes a ocho trabajadores de la autopartista. Dos trabajadores de Volkswagen contaron a este cronista que la los delegados opositores no tienen permitida la entrada a las reuniones del plenario de delegados de la fábrica, acusados de ser “traidores a SMATA”. “Tienen temor del crecimiento de la oposición en la fábrica y por eso suspendieron las elecciones sindicales que se deberían haber hecho en abril”, afirmaron El SMATA vive, por obra de su dirección burocrática, un estado de cacería de brujas, fruto del crecimiento de las tendencias clasistas en los lugares de trabajo. El acuerdo del gobierno nacional en la persecusión a los trabajadores que luchan los alinea en una peligrosa formación. Si la amenaza de Pignanelli de resolver la situación en Gestamp con sus propios métodos prospera, una etapa nefasta se repetiría en el sector laborioso metalmecánico. No se debe olvidar que la excusa para perpetrar el asesinato del militante del PO Mariano Ferreyra fue “la inacción de la Justicia” que habría obligado a los sindicalistas ferroviarios a actuar “a su manera”. Esa fue la justificación que brindaron los asesinos. La misma que hoy levanta Pignanelli en el SMATA
La izquierda rechaza el presupuesto 2014. El rojo fiscal para el 2014 asciende a 3700 millones. Es la cifra del endeudamiento que el Gobernador le pide a la Legislatura (considerando la amortización de la deuda anterior -1256 millones, financiamiento para el Fondo de Transformación y Crecimiento -426 millones, emisión de letras -900 millones y el préstamo del BID -748 millones), el triple del déficit de este año. El total de la deuda provincial supera los 8000 millones y sigue creciendo… “La deuda contraída por este gobierno para llegar a fin de año es en dólares, lo que implica una enorme confiscación a las arcas provinciales en el marco de una devaluación creciente. Un gobierno que rinde cuentas regularmente de su gestión ante las cámaras empresariales naturalmente intentará tapar el agujero fiscal con ajustes e impuestazos al pueblo, que es lo que le exigen los radicales a Pérez, para no tener que ser ellos los que eventualmente deban hacerlo en 2015, dijo Héctor Fresina, diputado provincial electo por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. “Esta política de ajuste ya se viene aplicando y es la que llevó al desastre de la falta de agua potable por la desinversión en obras hídricas, es la que llevó a cientos de familias a ocupar terrenos ante la falta de viviendas, y es la que le mete la mano en el bolsillo a los docentes y trabajadores de la salud con ítems incumplidos de las paritarias ya firmadas. Ante este cuadro social, debemos decir que nada de lo que está escrito en las 885 hojas que conforman los proyectos de ley de Avalúo, Impositiva y Presupuesto tiende a producir un cambio que mejore las condiciones de vida del pueblo trabajador”, sentenció Fresina. Fresina también destacó que el avalúo de las propiedades sigue siendo una evasión legalizada para los grandes propietarios rurales y urbanos, y la tasa cero en Ingresos Brutos y Sellos, un millonario regalo para las patronales de decenas de rubros económicos. Al mismo tiempo, Fresina dejó en claro que no hay un planteo de revertir la carga impositiva para hacer pagar más a quien más tiene (por ejemplo las regalías petroleras cada vez son menores -1600 millones), ni se establece ningún mecanismo real de combate a la actividad económica en negro que caracteriza a los “prósperos empresarios mendocinos”. Por otra parte se mantienen subsidios irritantes a la patronal del transporte: más de 1500 millones presupuestados de los cuales 365 millones provienen del sistema de pago con tarjeta, y el resto no tiene especificación, salvo los 16 millones para el sueldo del personal de la secretaría de transporte. Refiriéndose al salario docente, Fresina dijo: “Sobre el salario de los estatales calculan un aumento del 10% en un supuesto respeto a las paritaria, cuando se han cansado de violar acuerdos paritarios y niegan la reapertura que piden los gremios. Sin embargo no faltan recursos para reforzar el aparato represivo con la incorporación de 600 nuevos agentes a la Policía Provincial y 450 penitenciarios, el doble de los cargos nuevos en salud y educación, juntos. El Frente de Izquierda propone dar vuelta el ajuste que pregonan oficialistas y opositores. ¡Hay que ajustar a los capitalistas! - Terminar con la tasa cero y los subsidios a los capitalistas. - Aumentar el inmobiliario rural llevando la propiedad agraria a los valores del mercado y aplicar tasas progresivas a toda propiedad mayor a 10 ha. Gravar fuertemente a las grandes empresas industriales, comerciales y financieras que operan en la provincia y cesar el pago de la deuda usuraria. - Ningún ajuste contra el pueblo: Doble aguinaldo y reapertura de paritarias ya. Salario mínimo igual a la canasta familiar. - Ningún tarifazo, anulación del aumento del agua: abrir los libros de las empresas de servicios públicos. - Aumento de los presupuestos de salud, educación y vivienda. - Eximición del impuesto inmobiliario a la vivienda popular. Héctor Fresina, Martin Dalmau diputados electos por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Héctor Fresina : 153736104 Lea La Prensa Obrera On Line http://prensa.po.org.ar/pdf/po1295.pdf

HOY MARIANO CUMPLIRIA 27 AÑOS , ESTO LO ESCRIBIO HACE UN TIEMPO SU AMIGO DE MILITANCIA EL "BE" , UN HOMENAJE A NUESTRO COMPAÑERO DE LUCHA... El jefe Presentamos a nuestros lectores un texto escrito por “El Be”, amigo y compañero de militancia de Mariano Ferreyra. Un retrato de Mariano publicado el día que hubiera cumplido 24 años. Un recuerdo del joven militante asesinado por la patota de Pedraza que abre posibilidades de sentido sobre su pérdida Una vez tuve un sueño. Fue en agosto del año pasado. Me acuerdo porque días después festejé mi cumpleaños y lo conté delante de los pibes de la UJS (Unión de Juventudes por el Socialismo). Bueno, había soñado que Mariano se moría. Y fue muy fuerte. Se moría de una forma muy extraña y al lado mío. Como dije, días después en mi casa lo conté. Fue en un contexto muy afable y nos reímos mucho. Claro que no conté, por vergüenza quizás, que en el sueño yo abrazaba a Mariano y lloraba. Fue un sueño que no tenía ningún sentido y tampoco lo tiene ahora. “¡Che, boludo! El otro día soñé que te morías”, le dije. Hace poco le pregunté a los que ese día estuvieron en mi casa si se acordaban de eso. No sabía si, quizás por el dolor, la mente me estaba jugando una mala pasada. Pero se acordaban. Realmente me habría gustado no haber tenido ese sueño. Porque cuando a Mariano lo mataron pasé días y días esperando despertar. Creo que, en el fondo, nunca perdí esa esperanza. Favale es, o era, un tipo pesado. Pero pesado de verdad. Un amigo que vive por su barrio me contó una historia. Parece que el tipo laburaba en un frigorífico pero no iba nunca, o no laburaba, o no me acuerdo bien qué hacía, pero el dueño del lugar lo quería rajar. Resulta que, según mi amigo, le tenía miedo y por eso no lo hacía. El jefe le tenía miedo a su empleado, y tenía miedo de despedirlo. “¡Wow!”, pensé, “qué tipo pesado”. Entonces recordé las palabras del arrepentido de la patota: “Es corpulento: lo ves y te inspira miedo”. O sea, es, o era, un tipo pesado. Todos tenemos en el barrio esa clase de tipos con los que uno prefiere no tener problemas, para no tener que mudarse de barrio. Esos que andan calzados, que hacen correr la merca y que, si son uniformados, manejan los prostíbulos también. Cuando la cosa se le puso difícil a este tipo pesado -cuando tuvo que declarar frente a un juez- los diarios cuentan que el tipo se “quebró”, que tuvo una “crisis nerviosa”. Actuación para zafar, o no, es un acto de cobardía. Los tipos como Mariano, en cambio, tienen (él tenía) otra actitud. Claro que Mariano no era de los que intimidan de esa forma. Mariano era flaco. Muy flaco. Yo lo cargaba porque estaba más cerca de pesar lo que yo pesaba en 5to grado (nada menos que 50 kilos) que lo que peso ahora. Recuerdo que en una época el tipo llegaba contento al CBC y me decía: “Che, ¿no me ves más gordo?”. Como buen amigo le era sincero: “La verdad que no. ¿Cuánto subiste?”. Él respondía: “Y… como un kilo… O dos”. Segundos de silencio y estallábamos en risas. En fin, Mariano era muy muy flaco. Además de las cosas que se saben: era tranquilo, era tímido… Mariano, sin embargo -y a diferencia de estos patoteros intimidatorios como un rottweiler (serviles con sus amos y bravucones con los demás)-, era alguien que tomaba decisiones que tenían un riesgo, y asumía siempre las consecuencias de las mismas. Sus decisiones, a diferencia de Favale, no estaban respaldadas por el poder, no tenían la garantía casi segura de la impunidad, iban contra el poder, con todas las de perder. Entendí entonces que el coraje no es tal cuando uno se sabe amigo de policías, jueces, ministros y periodistas que apañan los actos de uno y que, a veces, estos tipos pesados no llegan a pesar los magros sesenta y pico de kilos de Mariano. Por ejemplo: hace ya un año hubo un paro de los supermercados de Avellaneda y Mariano se mandó nomás. Yo estaba en una provincia del interior del país. La historia que me contó, semanas después, fue la siguiente. El paro había sido convocado por un sector que respondía a Moyano. Los trabajadores estaban adentro y no tenían idea de lo que estaba pasando afuera, donde un grupo de muchachotes que no eran del lugar les había dicho que no trabajaran y, desde afuera, agitaban con bombos y cantos. Mariano se puso a repartir un volante sobre las paritarias que, parece, cayó muy bien entre los laburantes. Cuando ya se había repartido casi la mitad de los volantes se le acercó uno de los que se encontraban afuera (“me sacaba dos cabezas”, me contó) y le dijo una frase que no puedo recordar pero que en una época fue un latiguillo entre nosotros por lo paradigmática que era. Algo así como la primer frase que debe aparecer en el manual de un buen patorero: “pibe, vos no tenés nada que hacer acá”, o “pibe, borrate porque…”, o “pibe, si no desaparecés ya…”. No puedo recordar exactamente, pero el mensaje era claro. Mariano, obviamente, se borró en un segundo. Cuando me lo contó nos reímos mucho. Estaba muy contento contando esta historia. Supongo que se encontraba tan contento por su propia forma de proceder y por el éxito de su actividad. Supongo también que estaba orgulloso de sí mismo. No le avergonzaba haberse ido cuando lo intimidaron. Al contrario. Creía que esa era la mejor forma de actuar. No necesitaba hacer alarde de nada. No necesitaba exagerar sus historias. No necesitaba demostrarle nada a nadie. Así actuó él y lo noté muy contento, de verdad. Será por eso que, a veces, cuando lo recuerdo, suelo volver a ese momento. No paraba de sonreír. A propósito de esto, resulta llamativo que el presidente del CELS Horacio Verbitsky llame al PO el Partido “obrero” (así, entre comillas), como poniendo en duda la influencia del PO en el movimiento obrero. Insinuación poco feliz, teniendo en cuenta que el asesinato de Mariano puso en evidencia los métodos que las burocracias sindicales son capaces de usar para que la izquierda no gane esa influencia en los gremios. Tan cara es para la burocracia que la izquierda se meta en su gremio que a Mariano le costó la vida. Aún así, la izquierda se abre paso, porque a la burocracia sindical no le alcanza con el fraude, las patotas, la concentración de los recursos económicos, las proscripciones, el apoyo del gobierno y sus voceros periodísticos… Pero aunque así no fuera, sería hacerle un flaco favor a Mariano festejar que los Pedraza de cada gremio lograron su cometido de evitar el avance de la izquierda. La patoteada a Mariano de parte de los “muchachos” de Moyano también es una herramienta de uso común, lo sabe cualquiera que, como Mariano, haya querido alguna vez repartir un volante. Contra las patotas sindicales, y a pesar de los que hablan del Partido “obrero”, Mariano ganó aquel día una importante autoridad política entre los trabajadores de comercio que leyeron el volante y empezaron a comentarlo entre ellos, como también lo estaba haciendo entre los trabajadores ferroviarios. Porque eso es lo que Mariano estaba haciendo cuando lo mataron. No era el perejil que hacen pensar los que afirman que a Mariano lo mataron porque lo mandaron los dirigentes del partido. En primer lugar, Mariano era, sin lugar a dudas, un dirigente del partido. Y, por cierto, a su corta edad era un gran dirigente. En segundo lugar, Mariano entendía como pocos lo que él mismo estaba haciendo ahí, entre los trabajadores ferroviarios. Escuché a José Pablo Feinmann en la radio diciendo que Mariano no tenía que hacer nada ahí porque él era un militante y no un obrero y un militante no tiene nada que hacer en una huelga obrera. El pobre tipo no da pie con bola. Mariano, como militante y dirigente del partido, tenía una visión mucho más amplia de lo que significaba que esa lucha obrera triunfe: la derrota de la burocracia sindical con la perspectiva de recuperar el sindicato para los trabajadores, la denuncia de la tercerización que se convirtió en la forma más común de contrato de trabajo en la Argentina, la consecuente influencia que podía tener, y que tuvo, esa lucha hacia los tercerizados de todo el país… En defitiniva, que la crisis la pagara Ugofe y no los tercerizados abría una perspectiva general para que la crisis la paguen los capitalistas. Era un planteo de salida a la crisis. Y esto, que yo explico con mis palabras, Mariano las conocía mucho mejor que yo. Aclaro estas cosas porque me molestaría mucho que los enemigos de Mariano impongan su historia: Mariano, el perejil que fue mandado a matar por sus dirigentes. Después ellos, que quieren imponer esa historia, salen a “defender” a Mariano: no usen a los muertos, no usen al pibe Ferreyra. Es como acusar a Fidel Castro y a los cubanos de “usar” al Che. Como símbolo, como bandera, como ejemplo. Según los intelectuales K a los muertos por luchar hay que dejarlos en paz, total si queremos recordar a Mariano siempre está la posibilidad de poner como feriado el 20 de octubre, y, si cae un jueves, lo hacemos puente con el viernes y de paso tenemos fin de semana largo. Así se resume la memoria K. Yo pienso que ese tipo de memoria es el olvido. Pero, ¿por qué el Che sí y Mariano no? Porque el Che sabía lo que hacía; Mariano en cambio era un perejil que fue usado por sus dirigentes, respondería el intelectual K. En la nota sobre el uso político de los muertos se dice: “El joven Mariano Ferreyra, si militaba en el PO lo hacía porque tenía la certeza de que todo es el Poder. Que no hay matices.” Y sigue dando una cátedra sobre los matices cual profesor de pintura. Todavía me acuerdo de la canción de Barragán: “Sostiene Caparrós, lo escribe Tenenbaum, Aguinis, Magdalena y Duhalde coinciden en la misma verdad: somos boludos porque le creemos a Cristina y está mal.” Che, ¡estos tipos sí que saben ver los matices, eh! A ver… Tengo en mi casa un libro viejo de Cortázar. Siempre estuvo ahí y nunca le di bola. Un día lo agarré y me sorprendí ya que tenía un prólogo de Vargas Llosa, ahora que se puso tan de moda hablar de él. Al empezar a leerlo me di cuenta de que el prólogo era póstumo. Empecé con entusiasmo y quedé sorprendido por esta frase: “Pero me alegró saber que Aurora había estado a su lado en esos últimos meses y que, gracias a ella, tuvo un entierro sobrio, sin las previsibles payasadas de los cuervos revolucionarios, que tanto se habían aprovechado de él en los últimos años.” Lo mismo. Cortázar, el perejil que se dejó aprovechar por los “cuervos revolucionarios”. Parece que, a fin de cuentas, los K y Vargas Llosa no son tan distintos. Y siguiendo con la analogía anterior, parafraseando a Fidel: si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece a los tiempos futuros, de corazón digo que ese modelo es Mariano Ferreyra. Volviendo a Favale, me suena una suerte de Ramón Mercader. “¡No me maten! ¡Me obligaron a hacerlo! ¡Tienen prisionera a mi madre!” En cambio, la gente que está de este lado, los tipos como Mariano, tienen otra actitud. “No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra — no le desearía a ninguno de ellos lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Pero mi convicción es que he sufrido por cosas de las que soy culpable. Estoy sufriendo porque soy un radical, y sí soy un radical; he sufrido porque soy italiano, y sí soy italiano… Si me pudieran ejecutar dos veces, y si pudiera renacer dos veces, viviría de nuevo todo lo que ya he vivido”, dijo Vanzetti. La figura de Mariano fue, a mi parecer, muy desvirtuada. Cuando metieron preso a Pedraza escuché una entrevista que le hicieron al “Momo” Venegas en la radio. Le dijeron algo así como: “Metieron preso a otro sindicalista. Primero usted, ahora Pedraza…” “¡No!”, interrumpió el tipo, “lo de Pedraza es distinto. Pedraza mató a un compañero. Pedraza mató al compañero Mariano”. Curioso, ¿no? Mariano murió por enfrentar a los burócratas sindicales que ahora se dicen sus compañeros. Por lo menos José Pablo Feinmann fue el único que no cometió semejante disparate. El aclaró: “Compañeros del PO (aunque ustedes no me quieran como compañero, pero no me importa…)”. Él tiene bien en claro que Mariano no lo consideraba un compañero. Yo lo subscribo. Y podría suponer que Mariano no lo consideraba un compañero. Pero no lo supongo, puedo afirmarlo. Porque una vez estábamos en la casa de Mariano, él, yo y uno más viendo la tele en su pieza. Haciendo zapping. Enganchamos a Feinmann en TN (sí, Galasso: ¡haciéndole el juego a la derecha!). Le hacían una entrevista en “Palabras más Palabras menos”. El filósofo explicaba el peronismo y Mariano, que sin dudas era el más capaz de nosotros, se hizo un festín con las pavadas que decía. Nos hizo matar de risa. Pero en un momento las risas se apagaron. Le preguntan a Feinmann qué era Duhalde para él. Y respondió que Duhalde era el infierno. Tenembaun le contestó que había muchos Duhaldes y elogió no sé que cosa que hizo el tipo en el pasado. A lo que Feinmann enojado le respondió: “Pero yo no hablo del Duhalde del pasado. El Duhalde de la transición, con Lavagna, a mí me encantó, yo estoy a favor de ese Duhalde. Yo hablo del Duhalde que apareció ahora…”. Nos quedamos mudos. Mariano fue el primero en hablar: “¡Pero ese fue el Duhalde que mató a Kosteki y Santillan! ¡El Duhalde de la época que a él le gusta es el que mató a Kosteki y Santillan!”. Por los comentarios que siguió haciendo Mariano entendimos que José Pablo Feinmann no era considerado un compañero por Mariano. Ni por ninguno de nosotros. La entrevista ahora está en youtube. Después de eso enganchamos en canal 7 la película “Doce hombres en pugna” y nos colgamos con eso. En definitiva, los amigos de Mariano, porque respetamos su lucha y sus ideales, no consideramos como compañeros ni a Verbitsky ni a Feinmann. Mariano nunca paraba de leer. Siempre andaba con algo. La muerte detuvo su lectura de dos libros. Uno era El Padrino, de Mario Puzo. El otro, La noche quedó atrás, de Jan Valtin. La última vez que le pregunté acerca de este último libro (yo se lo había prestado) me dijo que iba por la mitad y que le fascinaba. Se lo presté porque ese testimonio a mí me ayudó a entender lo que significó stalinismo más que cualquier análisis de Trotsky. Siempre me pasa lo mismo. El testimonio vivo me resulta más ilustrativo para entender cualquier fenómeno. Por ejemplo cuando una vez un fundido del PC, ahora devenido en facho y, para colmo, en mi jefe, me explicó la historia de la desmoralización de toda su generación, probablemente sin saberlo. Él, obviamente, no sabe que soy del PO. Su narración fue así: “Cuando yo era pibe la explicación de que el país no lograba desarrollarse plenamente, no podía dar ese salto que dieron los Estados Unidos, no podía convertirse en una potencia y cada tanto sucumbía ante una crisis, la explicación a todo eso, decía, era que los diversos golpes militares interrumpían los procesos democráticos que seguían ese camino de desarrollo del país. Durante toda mi infancia, toda mi adolescencia, toda mi juventud y parte de me adultez, me habían dicho que de no ser por los golpes militares, el país sería el país que soñamos una vez que la democracia logre caminar sin que interrumpan su camino. Cuando fue la vuelta a la democracia en el ´83…” Hizo una pausa y continuó. “Mirá, mi viejo siempre fue el tipo más escéptico que existió. No era peronista ni radical, ni de izquierda ni de derecha. Para el la política era una mierda y los políticos todos sin excepción, unos delincuentes. Cuando fueron las elecciones en el ´83, mi viejo fue a votar con el entusiasmo de un pibe de 18 años. Me acuerdo que parecía un adolescente. A mí me sorprendió porque él nunca creyó en nada. Pero el momento despertaba un entusiasmo, una esperanza… Lo que vino después fue… ¡¿cómo explicarlo?! Todo lo que nos habían echo creer, todo lo que esperábamos de la democracia… ¡¡Se suponía que se habían acabado los problemas!! ¡¡Que ahora todo iba a ir bien, cada vez mejor!! No sé cómo explicarte, pibe, todo lo que viví en este tiempo. Pasé momentos casi tan malos como en la dictadura. En un momento me quedé sin nada de nada. Situaciones que no te puedo explicar, que psicológicamente destruyen hasta al más fuerte. No entendía nada, te juro que no entendía nada…”. Ahí me cayó la ficha de muchas cosas. Una de ellas es que el facho también se emociona. Otra, que, por ejemplo, con Mariano siempre hablábamos de “el típico viejo desmoralizado”, que le decíamos, porque en Plaza Alsina cada vez que hacíamos una venta de la prensa siempre se acercaba algún viejo, no para comprar el periódico, sino para trasmitirte sus frustraciones y desmoralizaciones. “Che, hoy se me acercó otro típico viejo desmoralizado”. En el fondo también teníamos parte de la explicación. Una vez comentamos acerca de cuando fuimos a un debate en el BAUEN donde el diputado Fernando Iglesias le decía a un compañero del partido: “yo milité en los ´70 y creía como vos que la democracia y la dictadura eran lo mismo. Y cuando vino la del ´76 nos quisimos matar”. A lo que el compañero le respondió: “yo también milité en los ´70, pero no pensaba que el problema democracia-dictadura era una pavada. Pero había que saber ver lo que había de ruptura y lo que había de continuidad entre una y otra”. Para no desmoralizarse, agregaría yo. Porque en definitiva, el problema es que esa generación hoy logre transmitir esa desmoralización a la juventud. Y en parte lo han hecho. Nadie puede negar, por ejemplo que el Indio Solari es un tipo piola. A Mariano le gustaban mucho Los Redondos. Pero hace poco escuché que en una entrevista con Pergollini, al tipo le preguntó acerca del gobierno y él respondió que le gustaba mucho tener una presidenta que no lea sus discursos. Que tenga capacidad oratoria, sin que alguien le esté escribiendo lo que tiene que decir. Yo no podía creer que el nivel de exigencia del tipo a un gobierno sea tan bajo como eso. De todas maneras el tipo lo dejó bien claro: “yo estoy hablando desde una artista, y que tiene que ver con que yo no creo que haya una ideología que solucione los problemas políticos para siempre de ahí que mi motor básico es político pero de ideales, no de ideologías soy un individualista impenitente que ha sido defraudado más de una vez desde ahí puedo decir cosas de este gobierno”. Y dijo que el gobierno enfrenta a todas las corporaciones juntas. Claro que esa es una gran cualidad, la oratoria, pero si lo del Indio no se llama desmoralización, entonces, ¿qué es la desmoralización? Prefiero escuchar lo que el Indio decía hace ya muchos años y que mucha razón tenía: “ya tenemos la suficiente edad para, en vez de bajarles línea a los chicos, escucharlos porque en sus nervios hay mucha más información del futuro que los tipos de nuestra edad pueden tener para aconsejarlos”. “Disculpa. Acabo de soñar que estabas en mi casa con Mariano. Fue hermoso. Charlamos bastante. Un abrazo grande amigo!”, es un mensaje que todavía tengo guardado en mi celular. Lo de los sueños es un tema. En fin, a Mariano le gustaba mucho el cine. Y sabía bastante. No siempre coincidíamos, pero a veces la opinión del otro hacía cambiar la propia. Conocía de directores, de actores. A él le debo, por ejemplo, que me abra los ojos sobre Ricardo Darín. “No te dejes guiar por lo que dice todo el mundo. Si te fijas bien es un actor de cuarta” me dijo. Fue algo revelador: el tipo estaba en lo cierto. Yo le devolví el favor con Kevin Spacey. A Mariano le gustaba y yo siempre se lo criticaba. Hasta que un día me dijo: “Tenés razón. El tipo una vez hizo de psicótico en Pecados capitales y nunca más salió de ese papel”. Tenía una extraña debilidad por Adam Sandler. Sostenía que a pesar de la cantidad de películas de mierda que hacía el tipo era un capo. Siempre me recomendaba ver la película Embriagado de amor, especialmente una escena donde Adam Sandler pateaba un vidrio que para él era una verdadera genialidad. Estaba enloquecido con eso. Lo buscó es youtube para mostrármelo pero no lo encontramos. Una vez le dije que me fascinaba Lito Cruz y me dijo “Mmmh… puede ser. Pero se parece mucho a Horacio González”. Se la pasaba sacando parecidos. Siempre hablaba de dejar de fumar y de empezar algún deporte. Una vez quedamos en empezar boxeo. “Che, ¡pero nos anotamos en serio, eh!”, nos decíamos. Nunca sucedió. Mariano se había ganado muchos apodos. El primero fue “El bala”, por la forma de su cabeza. El último fue “El jefe”. También tuvo otros apodos por su apariencia física. Una vez le dijeron Fido Dido y él dijo “uh… eso me lo decían en la secundaria”. También le dijeron Don Ramón, pero él siempre discutió el parecido. Además se había ganado otros apodos. Uno era “deportivo Essien”, por su uso y abuso de dicho jugador cuando jugábamos al PES. El Chelsea era su equipo, pero le lesionabas a Essien y se le acababa la magia. Cuenta la leyenda que yo lo tenía de hijo, lo mismo que a Mauro y a Fabricio, el cuñado de Mariano. El rasta, que es un tipo el que yo quiero mucho, directamente se había ganado el apodo de “tramitín”. Creo que nunca ganó un partido. A propósito de ellos, creo que nadie se debería perder la oportunidad de conocerlos. Mariano era un pibe maravilloso, un ser excepcional. Me duele mucho decir estas cosas sólo cuando él ya no puede escucharlas. Creo que nunca le dije cuánto lo quería. Y eso me afecta tanto que al día siguiente de su muerte soñé con él, estábamos hablando y le dije “loco, te quiero”. Mariano me sonrió, con esa sonrisa que él tenía y dijo: “Si, ya sé”. “No quiero que te mueras”, le dije antes de despertar llorando. Es una verdadera lástima que sólo pueda decir estas cosas cuando ya nadie más puede conocerlo. Siempre le digo a mi novia, que por ser ella el amor de mi vida, me habría gustado que conozca un poco más a Mariano. Y hace poco hablando con un amigo entendí que por más cosas que uno pueda decir, es imposible que los que no lo conocieron puedan concebir a Mariano como realmente era. Los pibes que militan en Avellaneda se formaron bajo la gran influencia de Mariano y de su personalidad tan cálida. No quiero perder la oportunidad, por lo tanto, para decir que son pibes increíbles. De lo mejor que uno puede conocer, y que a mi me tocó en suerte conocer. Lugo, Mauro, Cintia, Luciano, Rubén, Nico, Agustina y otros más son personas que vale la pena conocer, como valía la pena conocer a Mariano. Y en ellos se nota la presencia de Mariano en cada paso. En su forma de hacer humor. En su modo de militancia. En tantas cosas uno siente que conociendo a ellos conoce una gran parte de Mariano. No suelo decir estas cosas, pero no me parece justo dar la oportunidad de conocer a esta clase de personas antes de que sea tarde. Y entendí que esas cosas que uno siente las tiene que decir al menos una vez en la vida, si no te podés arrepentir para siempre. Un homenaje no puede ser sólo un recordatorio. Un homenaje a lo Mariano es un discurso, un volante, una lucha. En fin, todo esto viene a que el día de hoy, 3 de junio, Mariano debería estar cumpliendo 24 años. Este es mi regalo. Este es mi homenaje. Este es un intento de despedirme de él. * “El Be” trabaja en una fábrica importante y desarrolla una militancia sindical que impide que su verdadero nombre sea consignado.
Un espía de la dictadura en el ministerio de Agricultura Un informe revela que Héctor Mario Espina, Jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura de la Nación, fue servicio del Batallón 601. Héctor Mario Espina y su lugar en el listado de los buchones de la dictadura Héctor Mario Espina, actual jefe de gabinete del Ministerio de Agricultura de la Nación, revistió como servicio de inteligencia de la dictadura y como tal figura en los listados oficiales de los participantes del Batallón 601. Así lo reveló una investigación del periodista Lea Ross -en twitter @leandroross- publicada en el sitio Ecos Córdoba. Espina, que ocupa el segundo puesto de importancia en el ministerio que rige el agro, fue designado por el decreto 2015/2013 de la presidenta Cristina Fernández y el jefe de gabinete Jorge Capitanich fechado el 2 de diciembre del año pasado. En el listado oficial entregado por las Fuerzas Armadas a la secretaría de Derechos Humanos de la Nación en 2010, figura bajo el número 1553 como “ESPINA HECTOR MARIO” y se consigna su documento, 12643077. En el listado publicado por la revista Veintitrés aquel año, se especifica que su rol es “Apoyo y proc”, que se refiere a las tareas de información y de análisis de la información. Tal como el sindicalista kirchnerista Gerardo Martínez o el jefe del ejército César Milani, los listados desclasificados comprueban que el funcionario K Espina revistió como un buchón de las fuerzas armadas durante la dictadura más cruenta que vivió el país. Espina, nacido el 18 de noviembre de 1956 en San Juan, se trasladó desde muy joven a la provincia de Santa Cruz. Su profesión es la de ingeniero agrónomo. Llegada la democracia, se vinculó al radicalismo. En 1999 ganó las elecciones para intendente de la localidad de Gobernador Gregores. La llegada al poder de los Kirchner lo ubicó como un “radical K” y en 2003 asumió como Director Nacional de Parques Nacionales. En 2009 se incorporó como segundo de Carlos Casamiquela en el INTA. La misma dupla habría de asumir a fines de 2013 en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Decreto que designa a Espina. Coincide el DNI con el de la lista del 601 La investigación del periodista Jorge Lanata publicada en el diario Perfil en diciembre de 2006 lo ubica en la troupe integrada por el ex presidente Néstor Kirchner, la actual presidenta Cristina Fernández y funcionarios provinciales y nacionales que compraron tierras en la turística ciudad de El Calafate a precio de remate. De esta manera, la documentación oficial permitió conocer que Espina había comprado 1390 metros cuadrados a $7,50 por metro cuadrado. Una investigación de fines de 2006 del periodista Daniel Gatti de la agencia OPI Santa Cruz reveló que su esposa, Mirtha Olmello -que cumplía funciones en la Casa de Santa Cruz- seguía cobrando su sueldo docente con un ítem de zona desfavorable que lo aumentaba en un 180% a pesar de cumplir un rol de funcionaria pública en la Ciudad de Buenos Aires. Héctor Mario Espina, tal como figura en los oscuros listados de colaboradores de la dictadura más sangrienta que gobernó el país y segundo en la actualidad de Carlos Casamiquela en el ministerio de Agricultura de la Nación, deberá brindar explicaciones sobre su paso por la cueva de servicios que constituía el Batallón 601 del Ejército.

Los servicios de espionaje y el cuchillo de cocina Por Alejandro Guerrero (@guerrerodelpo) La Dirección de Inteligencia del Ejército, formalmente a cargo del general Francisco Pérez Berbain y controlada por César Milani, tiene un presupuesto de casi 600 millones de pesos anuales, más que todos los servicios de inteligencia juntos de las fuerzas de seguridad. Ahora, esa Dirección añadió un nuevo recurso: el Centro de Ciberdefensa, inaugurado por Milani y el ministro de Defensa, Agustín Rossi. Según Milani, ese centro dispone de “alta tecnología y personal altamente calificado” para “atender una nueva dimensión de los conflictos futuros”. En otras palabras: un moderno dispositivo de espionaje informático está en manos del hombre que diagramó el Proyecto X para perseguir a militantes sociales y de izquierda, sindicalistas, opositores políticos y periodistas molestos. La disolución fraudulenta de la Secretaría de Inteligencia ha significado un reforzamiento del aparato de inteligencia, el legal y el ilegal, en manos además de un represor de la dictadura militar. Pero, más allá del hecho puntual, el asunto renueva una vieja polémica sobre los servicios de espionaje; es decir, sobre la sustancia del Estado de la burguesía. Matías Katz, consultor externo del Programa Nacional de Infraestructuras Críticas de Información y Ciberseguridad (ICIC), dependiente de la Jefatura de Gabinete, dijo: “Es el viejo ejemplo del cuchillo de cocina. La misma herramienta que sirve para cocinar te sirve para asesinar a alguien”. Se trataría, por tanto, de asegurar un uso correcto de la herramienta, que sirva a la defensa, dice Katz, y no a “los actores maliciosos”. En el mismo sentido, una “declaración unitaria” de diversos organismos (CTA Autónoma, Apemia, Serpaj, La Alameda y otros), junto con algunos agrupamientos políticos (MST entre ellos) proponen “la democratización de las fuerzas armadas y de seguridad” para “avanzar hacia una democracia popular”. De tal suerte, el cuchillo serviría para cocinar y no para asesinar a alguien. Ahora bien ¿Cómo sería esa “democracia popular”, con fuerzas armadas y policía “democráticas”? ¿A qué clase social servirían? ¿A qué intereses? La “declaración unitaria” dice que se trata de una democracia “participativa y con un fuerte protagonismo de los trabajadores y el pueblo” ¿El poder estaría dividido? ¿Los bancos, las grandes corporaciones empresariales, la tierra, estarían en manos de sus actuales propietarios pero “el pueblo” habría de “participar”? ¿Y con las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia? ¿Espiarían en defensa de los intereses populares o de la clase propietaria, o lo harían mitad y mitad según el grado de “participación popular”? El ejemplo del cuchillo de cocina es una falacia. Los servicios de inteligencia no pueden servir a una cosa o a otra. Son el órgano más importante de un Estado —esto es, de un régimen de dominación— que no podría subsistir un minuto sin un aparato en las sombras de conspiración permanente contra el pueblo. Mucho se ha hablado en estos días, a partir de la muerte del fiscal Nisman, de los “intentos fallidos de la democracia” por reformar el aparato de espionaje. No hubo tales fallidos: todos y cada uno de los gobiernos constitucionales, desde 1983, se han servido de ese aparato para reprimir la acción de los trabajadores. La CTA, la Apemia y los otros firmantes de aquella declaración impulsan la formación de una comisión investigadora de la masacre de la AMIA (es sorprendente, digamos al pasar, que el MST, que en 1994 no repudió el atentado, ahora quiera esclarecerlo). Esa comisión, dicen, “debería contar con todas las atribuciones de investigación, inspección y acceso a todas las fuentes documentales y de archivo”. Es un autoengaño, ningún Estado entrega esos recursos porque hacerlo implica su destrucción lisa y llana. En ese autoengaño solo pueden caer quienes creen posible “democratizar” la represión del Estado. Un gobierno de trabajadores ¿tendría un servicio de inteligencia, un aparato de espionaje? Por supuesto lo tendría, y muy fuerte. La diferencia sustancial consiste en que ese aparato no infiltraría a los luchadores populares, como hace el Proyecto X, para defender a los capitalistas. Por el contrario, infiltraría a la reacción para defender a los trabajadores. No hay posibilidades de “democratizar” a las fuerzas armadas, a la policía y a los servicios de inteligencia porque ellos son los cimientos del Estado de los explotadores. Sobre las ruinas de ese Estado, y no sobre sus reformas, se construirá el Estado obrero.