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Primer post: 4 oct 2009Último post: 4 oct 2009
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Un Destello Púrpura (iori yagami)
Un Destello Púrpura (iori yagami)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/4/2009

Un Destello Púrpura Capitulo 1: Primera Noche " Aquella mujer jamas olvidaría aquella noche solitaria y silenciosa, la cual quedaría grabada en el recuerdo de su mente . . . . . .La calle que se disponía a cruzar camino a casa, jamás había estado tan vacía como en aquella fría noche de invierno. De improviso, recordó las historias de brutales ataques no provocados, cometidos a mujeres quienes como Ella, caminaban sin compañía a altas horas de la noche por aquellas calles. Este horrible recuerdo, sumado a la preocupación de que su adolescente hija se encontraba sola en casa, infundieron en Ella un profundo temor y una gran preocupación. Apurando el paso y observando la calle oscura de lado a lado, muy detenidamente, Ella pudo observar una pequeña luz en la distancia . . . era como un brillo púrpura que iluminaba ligeramente la figura de una persona, quien apoyada sobre un poste, daba la impresión de llevar aquella extraña luz sobre la palma de su mano, como acariciándola, como encerrándola . . .fue en ese momento que al distraerse con aquella luz, la dama no noto a los dos fornidos y encapuchados sujetos que se acercaron rápidamente a Ella rodeándola. Al parecer habían permanecido escondidos entre las malezas de algún jardín cercano, y también, daban la impresión de ser ellos los autores de los crímenes cometidos en aquellas calles. Un repentino escalofrío recorrió de pies a cabeza el cuerpo de aquella mujer, dejándola completamente paralizada y sin habla . . . De improviso, uno de los atacantes se dirigió a Ella diciendo . . . "¡Es una lastima que Ud. sea tan bella!" "¡ . . . Correcto!" agrego el otro "¡ . . . Pues cuando acabemos con Ud. nada de esa belleza quedará!" Repentinamente aquella lucecilla que se divisaba a lo lejos, incremento abruptuosamente, dejando observar la silueta de un hombre con extrañas ropas, que al parecer no dejaba de observar la luz que emanaba de su propia mano. "¡Nada de que preocuparse!" "¡Esta demasiado lejos!" dijeron, mientras empuñando sus filosas armas blancas, y sin dar ninguna explicación de su cobarde ataque, se dispusieron estos a hacer blanco, en el indefenso cuerpo de la frágil dama. Esta, al notar el inminente ataque del que sería víctima, y al encontrarse sin mas salida, solo tuvo tiempo de cerrar sus celestes y hermosos ojos, y de sentir el suave sonido del viento cortado por el acero, era . . . como si todo transcurriera muy despacio. Ella podía sentir como lentamente, como se aproximaba el impacto de las armas, las cuales traerían como resultado . . . su fin . . . pero . . .aquel suave sonido fue silenciado súbitamente por un grito aterrador, inhumano, como si lo hubiese emitido una bestia salvaje . . . "¡ GwooooaaaaaaAAAAAAAAA!!!!!!!!!! . . .!" Mas asustada que nunca, abrió sobresaltadamente sus ojos, para observar así con gran sorpresa, que aquella silueta púrpura que se divisaba a lo lejos, estaba ahora frente a Ella . . . era pues, el joven de la extraña luz púrpura que la Dama había observado a la distancia. Parado frente a Ella, inmóvil, poseía una rara vestimenta, una larga camisa blanca de extensas mangas, eran cubiertas por un apretado chaleco negro, tan ajustado como su propio pantalón, el cual era rojo, como la cinta que unía sus rodillas . . . rojo . . . como el cabello mismo del muchacho, el cual postrado hacia adelante, tapaba los finos rasgos de su rostro frío, de ojos cerrados, y de postura muy erguida, andaba con una mano en el bolsillo, y con la otra afuera, la cual . . . goteaba la sangre de los atacantes, quienes yacían en el suelo con dos enormes cortes en forma de perfectas cruces, . . . era pues sin duda aquel joven muy extraño. La dama había empezado a recuperar la calma, y sintiéndose segura y sin peligro, se dispuso a expresarle su agradecimiento a aquel muchacho . . . cuando . . . el joven levantó su mano, y escurriendo la sangre con la que se había manchado, abrió sus ojos de rojas y penetrantes pupilas, y dijo . . . "¡ Tsuki o miru tabi omoi dase !" (Recuerde este momento, cada vez que aprecie la Luna) . . . Y sin decir mas nada, dio media vuelta y se marcho, dejando así apreciar la hermosa luna menguante que llevaba bordada en la espalda de su chaleco . . . Aquella mujer muy confundida no podía dar crédito a lo que acababa de presenciar, era como si aquel joven hubiese recorrido esa extensa distancia, y hubiese detenido a aquellos atacantes, en solo un abrir y cerrar de ojos . . . pero . . . la perfección de los cortes era impresionante, . . . No . . . definitivamente no encontraba explicación racional a aquellos hechos. Tendría que transcurrir un cierto tiempo antes que Ella empezara a comprender lo que ocurrió esa noche . . . solo un tiempo después, cuando su adolescente hija Yuki, llevara a casa a aquel otro joven extraño, que al contrario de este, en vez de portar una luna menguante en la espalda, llevaría por emblema eclipsado sol en la suya . . . " Un Destello Púrpura Capitulo 2 : Encuentros Unas semanas después de ocurrido aquel incidente . . . Yagami caminaba lentamente por una concurrida calle, cuando eran casi las 10:00 de la noche de aquel agitado sábado, y abundantes personas viajaban por esa céntrica y movida avenida. De improviso algo llamó la atención de Iori, algo lo perturbó profundamente . . . era como un presentimiento de peligro lo empezaba a inquietarlo. Abriendo completamente sus ojos, levantó la cabeza y paro su marcha, para así dirigir su mirada hacia un lado de la calle en donde un obscuro y extenso pasaje sin salida se daba inicio. Tras contemplar desde la entrada, lo poco que se podía apreciar, un sentimiento inquietante lo obligo a indagar mas, para así, calmar aquella extraña sensación que había nacido en él. Para aplacar dudas, se dirigió hacía aquel callejón, y se introdujo en el, mirando cautelosamente de un lado a otro. En ningún momento dejó de mostrar esa imagen característica de él . . . tan seguro de sí, y tan despreocupado del resto del mundo, como si no le importase nada de lo que lo rodea, siguió su lenta caminata, la cual lo había llevado hasta casi el final de aquella callejuela. Sorpresivamente una burlesca y aguda risa fue lanzada, con lo cual Iori paro nuevamente su marcha, para así contemplar como de entre las sombras aparecía con mucha lentitud, el aparente autor de aquel agudo chillido. Tras salir completamente de las sombras, Iori noto a un pequeño personaje, con enormes navajas en los dedos de sus guantes, y portando un enorme sombrero, el cual le cubría todo el rostro, era pues sin duda alguna un muy curioso rival para Yagami. Dando una serie de brincos muy alegóricos, y apoyándose en las paredes para así ganar altura, este peculiar personaje fue a parar frente a Iori, al cual miró de pies a cabeza y después de hacer una breve pausa dijo . . . "No opongas resistencia, danos todo lo que tengas, y así no te haremos daño . . . bueno, tal vez no . . ." "¿ Lo dices en serio ?", fue la respuesta de Yagami, "Tus palabras me asustan tanto como las de un niño", concluyo. "Al parecer no has notado que esto es un asalto, por lo visto no sabes que soy el gran Choi Bounge, y que junto a mi socio, somos los delincuentes mas temidos de esta ciudad" agregó aquel pequeño ser, en momentos que fue interrumpido por una gruesa voz, la cual provenía de la entrada del callejón, y pertenecía a un exageradamente obeso y descomunal hombre, de cabeza calva, y extensas barbas y bigotes, el cual estaba cubierto de gruesas cadenas y portaba además una gran bola de hierro en una de sus manos . . . "Me llamo Chang Koehan", dijo . . . " y por lo visto lamentaras haber cruzado por aquí. . .", agrego aquel grueso sujeto mientras hacía relucir el brillo de su peculiar bola de hierro . . . Iori no había mostrado en ningún momento signo alguno de temor ni desconcierto, mas bien había permanecido inmóvil ante la notoria situación en la que se encontraba, pues estando aquel gigante en la entrada de aquel callejón sin salida, no quedaban muchas opciones a tomar. "Bien, eso fue muy gracioso, disculpen si no les lanzo unas monedas, pero9 la verdad es que no tengo cambio . . . saben, siempre quise saber donde iban a parar los payasos de circo sin empleo, ahora tengo la respuesta, y disculpen si no pierdo mas mi tiempo, pero por lo visto Uds. no pueden ofrecerme un gran reto", dijo Iori ante la atónita mirada de sus supuestos atacantes. "Que !!!" gritaron ambos muy sorprendidos "Acaso piensas que esto es una broma", "Deliras si piensas que saldrás de aquí con vida" Choi se disponía en ser el primero en atacar a Yagami, y haciendo chispear sus navajas, esperaba ansioso la señal e su compañero para iniciar su ataque, por su parte Chang cogió la bola de hierro que poseía y atándola a un extremo de la cadena, la dejaba mecerse de un lado a otro, como si fuese un gran péndulo. Iori muy al contrario, seguía en su posición inicial, esperando su repentino ataque con mucha paciencia . . . hasta que este llegó . . . "Ahora !!!", gritó Chang mientras empezaba a hacer girar la gran bola de hierro por los aires . . . "Este es tu fin !!!", decía Choi mientras tomaba impulso contra las paredes del callejón, para así ganar altura, y desde el aire arremeter contra Iori, que aun permanecía inmóvil . . . "Mmmmhhh", susurro Yagami, mientras sonreía burlescamente, y sacando ambas manos de los bolsillos, estiraba ligeramente sus brazos, y de la misma manera empezaba a abrir lentamente los dedos de sus manos. lo9s cuales se iluminaban de un resplandor púrpura, el cual aumentaba velozmente, hasta formar una llamarada que fue unida con ambas manos, pero que al final fue sujetada solo con una de ellas . . . Por su parte Choi estiraba sus afiladas manos, y se disponía a aterrizar sobre Iori, cuando este al notar la proximidad de su atacante, dio un rápido y arremolinado giro ascendente , el cual se vio envuelto en una llamarada púrpura ¡ Oniyaki !, la cual interceptó a Choi en el aire, logrando así neutralizar su ataque enviándolo envuelto en llamas contra una de las esquinas de la callejuela. ¡Arggghhhh! gritaba mientras caía, en instantes en que Chang, muy furioso al ver aquella escena se disponía a lanzar con toda su furia la bola de hierro que poseía. Pero Iori ya había aterrizado, y en su caída había cargado nuevamente esa potente llamarada púrpura, la cual cogió con la otra mano, y dando un paso adelante, lo lanzo veloz y destructivamente ¡Yami Barai !, destrozando todo a su paso el proyectil alcanzo el cuerpo de Chang, deteniendo su ataque, y lanzándolo en medio de un mar de fuego púrpura, contra un automóvil que estaba estacionado a unos metros de allí. ¡Ouuhhhh! susurraba semi inconciente Chang . . .¡Quien es este sujeto ! ¡Yagami, . . . Iori Yagami ! fueron las respuestas que recibió de aquel tipo, que tal como vino, reivindicaba nuevamente su marcha, como si nada hubiese ocurrido allí . . . agradecer y comentar no cuestan nada.

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