daveoz
Usuario (México)
Todos tenemos una relación con el tiempo que incide fuertemente en lo que pensamos, sentimos y hacemos sólo que tal vez ni siquiera nos damos cuenta. El tiempo es un recurso muy valioso y limitado que nos sirve para hacer muchas cosas o no. Hay quienes están atrapados en el pasado. Otros que viven intensamente el presente como si no existiera nada más. Y algunos más que siempre piensan en el futuro. El tiempo es relativo. Depende de varios factores como nuestro estado emocional, nuestra perspectiva temporal personal y también del ritmo de vida con el que vive la comunidad a la que pertenecemos. En diferentes lugares se vive a ritmos muy diferentes. Esto se nota en cosas como la velocidad de la gente al caminar, el uso de relojes, la puntualidad, el ritmo con el que te atienden en un restaurante. En algunos estudios, países como Suiza y Japón resultaron de los más rápidos en el uso del tiempo. México fue uno de los más lentos... Uno de los objetivos de la terapia es desarrollar un manejo más integral de nuestro tiempo. Analizar el pasado para resignificarlo, o sea, para entender de una forma distinta lo que nos pasó, saber usar este conocimiento como información útil para el presente y poder lanzarnos al futuro con mayor experiencia y confianza en nuestras decisiones. Existen seis estilos básicos para relacionarse con el tiempo, llamados también perspectivas temporales: 1. Pasada negativa: Pensar frecuentemente sobre lo que podríamos haber hecho diferente. Sentimientos de dolor intenso al recordar el pasado. 2. Pasada positiva: Lo que la persona cree que ha sucedido en el pasado, influye su presente. La actitud básica de esta perspectiva dice "lo que no te mata te fortalece" entendiendo el pasado como una oportunidad de aprendizaje que permite mirar hacia atrás sin sufrir, asumiendo lo irreversible pero sintiéndose libre de cambiar la actitud hacia ese pasado. 3. Presente fatalista: Aquellos que creen que el destino determina la vida y que poco importa lo que uno haga para cambiarlo. Genera ansiedad y depresión, infelicidad, apatía y conductas de riesgo. 4. Presente hedonista: La filosofía es "si te gusta, hazlo". Tienden a buscar sexo sin precauciones, alcohol, drogas y todo aquello que produzca placer. Impuntuales, poco confiables en el trabajo, difícilmente conservan empleos o relaciones, con tendencia a endeudarse creyendo que un golpe de suerte los podrá sacar adelante. 5. Futura: Se guían por el principio de realidad. Se evalúan las decisiones y las consecuencias de gratificar los deseos. No les gusta la novedad ni lo emocionante, tienen un presupuesto, una agenda y listas de cosas por hacer. Dicen tener poco tiempo libre, cuidan su salud, su alimentación, creen que correr riesgos innecesarios compromete la consecución de sus sueños. 6. Futura trascendental: La muerte no es más que un nuevo inicio y sólo morirá el cuerpo físico. Son personas con creencias espirituales poderosas que piensan en el futuro como algo trascendente y más allá de esta vida. Todos somos mezclas de muchas cosas. Nadie es unidimensional. Las combinaciones de estas perspectivas delinean una determinada forma de relacionarse con el tiempo. Algunas reflexiones que tengo en torno al pasado, presente y futuro dicen que quien elige no recordar su pasado porque es muy doloroso, puede estar arriesgándose a repetirlo. Para la psicoterapia tradicional el pasado determina el presente, sin embargo, quizá más importante que los sucesos en sí será la actitud que tengamos respecto de lo que nos ha tocado vivir. La memoria es traicionera y la mayoría de las veces recordamos los momentos reconstruyéndolos, alterándolos y a veces hasta inventándolos. Todos los sucesos negativos del pasado generan aprendizaje y experiencia. Esa es su utilidad. La tendencia a centrarse en el presente está asociada a la inestabilidad. Personal, familiar, nacional. Qué difícil hacer proyecciones de futuro cuando el presente resulta tan cambiante o tan poco predecible. Quienes no aspiran a nada han aprendido a vivir así. Mientras menos educación, menos capacidad de pensar en el futuro. El presente es importante pues es el tiempo en el que experimentamos de hecho y no especulativamente. Es el tiempo en el que se desarrolla la creatividad y la imaginación. Es el tiempo para el disfrute responsable de lo bueno y bello que hay para nosotros. El futuro no se experimenta de manera directa. Lo vamos construyendo a partir de nuestros miedos, esperanzas, expectativas y aspiraciones. El futuro es necesario para el éxito en los estudios, negocios, artes, deportes. Supone renunciar a la satisfacción presente de algunos deseos o a la comodidad. Quien se orienta hacia el futuro prefiere prevenir que lamentar, cumple sus promesas, consciente de su mortalidad cuida su salud, resuelve problemas, gana dinero, aprende de los fracasos, genera esperanzas realistas. Y sufre, perseguido permanentemente por el reloj y la sensación de falta de tiempo. Muchas veces sacrifica familia, amigos y sexo por perseguir los planes que se ha trazado, perdiendo a veces la posibilidad de disfrutar lo que la vida le da día con día. El ideal a perseguir siempre es el equilibrio. Esa posibilidad de incorporar todas las formas del tiempo, pasado, presente y futuro, para ser más sabios para vivir nuestra vida. Todo lo que nos pasó, lo que nos pasa y lo que deseamos o tememos que nos pase, conforma nuestra forma de estar en el mundo. Lo que es un hecho radical es que el tiempo no regresa. Si fuéramos más conscientes de esta realidad humana, quizá seríamos más cuidadosos y la pensaríamos dos veces antes de perder dos horas viendo telenovelas o durmiendo en exceso o hablando mal de los demás o haciendo nuestro trabajo mediocremente o amando mediocremente a los nuestros, creyendo que ya mañana lo haremos mejor. La vida es hoy, que no se nos olvide.