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Primer post: 30 mar 2011Último post: 30 mar 2011
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La Represión en Bahía Blanca
La Represión en Bahía Blanca
InfoporAnónimo3/30/2011

La Represión en Bahía Blanca Bahía Blanca es una ciudad comercial, con una rica cultura profesional y artística que incluye a dos universidades. Es además sede de importantes guarniciones militares tanto de la Marina como de otras fuerzas armadas. La base naval de Puerto Belgrano, el centro de operaciones de la Armada Argentina y la base naval más grande de Latinoamírica, se encuentra muy cerca. Puerto Ría de Bahía Blanca La represión asaltó cruelmente en Bahía Blanca, especialmente bajo el mando del General Acdel Edgardo Vilas. Varios centros de concentración funcionaron en Bahía Blanca. Allí, hombres, mujeres y adolescentes fueron cruelmente torturados y en su mayoría "trasladados". La Escuelita fue el único centro del que se ha podido recoger un testimonio escrito, pero se sabe que en región de Bahía Blanca hubo por lo menos cuatro centros de detención ilegales y tres campos de concentración. El más cruel de ellos fue un campo de exterminio en una zona de la Base Naval conocida por Baterías, donde sólo quedó una superviviente y por donde pasaron numerosos activistas cristianos desaparecidos. Esta única superviviente era empleada de la empresa telefónica y murio hace unos años sin hacer un testimonio escrito, pero sí oral. Como en otros lados, la impunidad continúa reinando en Bahía Blanca. El informe de la CONADEP acusa a este periódico de incentivar los asesinatos, desapariciones y todo tipo de violencia criminal en esa ciudad, habiendo recogido siempre la versiones falsas provistas por la AAA o por la Marina de Guerra. La ciudad se caracteriza además por tener un periódico, "La Nueva Provincia" que fue, según el testimonio de Scilingo, uno de los ideólogos del Golpe de Estado de 1976 y de clara ideología nazi. De sus rotativas salía una de las revistas más conocidas durante la epoca de la AAA, como era Cabildo y sus propietarios eran dueños de la editorial nazi más grande de América Latina con sede en Buenos Aires. El SIN tenía y tiene varios edificios en la ciudad y durante la represión fue considerada su centro de operaciones. Allí vivieron Astiz, Acosta, Massera, Scilingo, entre otros represores. http://www.desaparecidos.org/arg/bahia/ Informe final de la actuación de la CONADEP delegación Bahía Blanca y zonas aledañas. Detalle de la actuación realizada. La Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas, Delegación Bahía Blanca y Zonas Aledañas quedo constituida por resolución de la Comisión Nacional de fecha 21 de Mayo de 1984.- En un todo de acuerdo con 105 objetivos parsi que fuera creada, desde ese momento se abocó a la tarea de recepción de denuncias y acumulación de pruebas o evidencias de todos los hechos que pudieran estar vinculados a violación a los derechos humanos; actuando a instancia de parte y aún de oficio.- En primer lugar se recabó la colaboración de entidades que habían recibido denuncias con anterioridad a la creación de la Comisión Nacional. En este sentido se recibieron los aportes de testimonios recogidos con anterioridad por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Delegación Bahía Blanca, y por la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Cívica Radical, comité de Bahía Blanca. En forma inmediata se elaboró un plan de información dirigido a la comunidad bahiense para que estuviera suficientemente enterada de la gestión de la comisión, sus alcances y las seguridades que se brindaban. Se elaboraron y distribuyeron comunicados de prensa periódicos, recabando de la población todos aquellos datos que fueran útiles a la tarea encomendada. Si bien los medios de prensa difundieron los comunicados queremos especialmente destacar la colaboración directa prestada por el Canal 7 de Televisión, el que brindó un espacio para transmitir una placa que publicitaba los llamados y el alcance de esta Comisión. En términos generales la colaboración por parte de la ciudadanía y en particular de aquellos que resultaron ser víctimas de la represión, sus familiares o amigos no resultó todo lo espontánea que era de esperar. Se decidió poner en marcan un trabajo de investigación tendente a recoger la información que el diario local suministrara sobre las acciones desarrolladas durante los años 1975, 1976 y 1977 en el marco de la lucha antisubversiva. Ello permitió contar con un detalle cronológico de información de todos los hechos, que luego se relacionaban con denuncias recibidas para poner más clara la información. De este trabajo de recopilación periodística hemos obtenido editoriales y artículos aparecidos en el diario "La Nueva Provincia" en los que se justificaba el accionar represivo y actos que luego fueron comprobados como violatorios de los derechos humanos. Este aspecto es importarte de tener en cuenta para clarificar el marco general en el que se desenvolvió la represión en nuestra zona y al mismo tiempo para investigar el grado de anuencia con que contó en la población e instituciones de la ciudad. A los efectos de completar las denuncias recibidas se decidió el envío de oficios requiriendo información a todos los organismos de seguridad de la región. Se les solicitó concretamente las nóminas de personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad participes en procedimientos donde hubieran muerto o desaparecido personas, datos estadísticos sobre individuos abatidos en los enfrentamientos y/o detenidos en sus dependencias.- Dentro del mismo orden investigativo y compilatorio de datos también se requirió información a Institutos de Minoridad, Públicos y Privados, acerca de la internación o tenencia de niños que hubieran sido sustraídos de la tute la de sus padres, o que hubieran ingresado sin conocerse datos filiatorios o de sus familiares.- Se remitieron pedidos de informes a hospitales públicos y privados, centros asistenciales de la zona, solicitando datos sobre ingreso de personas heridas fin procedimientos antisubversivos, durante los años de mayor auge represivo.- Fue sumamente escasa la respuesta, a excepción de algún Instituto de Minoridad. Las fuerzas de seguridad solamente contestaron informando que los pedidos habían sido elevados a la superioridad para su autorización, sin que a la fecha se cuente con otro tipo de respuesta.- Otra de las tareas llevadas a cabo, consistió en la citación de todas aquellas personas, que aún sin haber estado en calidad de desaparecidas, hablan sido víctimas de la reprensión, especialmente representantes gremiales docentes y alumnos universitarios. A través de testimonios recogidos y de publicaciones periodísticas recopiladas se obtuvieron datos de estas personas que estuvieron largos períodos detenidos a disposición del P.E.N. o de las autoridades militares. Igual proceder se realizó con personas de las que supimos eran portadores de importante información y no optaban por presentarse espontáneamente De estas entrevistas (no muchas personas concurrieron) fue surgiendo nueva información que fue elaborada, engrosando los legajos ya abiertos, y que fue de suma importancia para dilucidar los hechos acaecidos en nuestra jurisdicción.- También se orientó la investigación en el Juzgado Federal de esta ciudad. Se pudo constatar la existencia de más de ciento setenta (170) habeas corpus, originados con motivos de desapariciones o secuestros, durante la época investigada, en su gran mayoría contestados negativamente. En dicho tribunal se verificó la existencia de numerosas causas que durante el año 1976 y 1977 se caratulaban: "X.X. s/ Entrega de su Cadáver" y que se formaban al solo y único efecto de entregar cadáveres de personas presuntamente muertas en enfrentamientos con Fuerzas de Seguridad. En las mismas nunca se investigaron la causas de las muertes, ni el destino o la real existencia de elementos que pudieran ser utilizado los abatidos, tales como a automóviles o armas, ello a computar por la información brindada por las Fuerzas de Seguridad en tales expedientes.- Al respecto es importante informar que esta comisión ha recogido testimonios que indican que muchas de esas personas, cuyos cadáveres eran entregados a través de la Justicia, habrían sido vistas con vida en centros clandestinos de detención que funcionaron en la zona, o - en otros casos- habrían sido secuestrados de sus domicilios por personal de seguridad.- Es importante destacar que en algunas causas abiertas en este Justado Federal, con posterioridad, ha habido progresos en la investigación muy notables, llegándose en la actualidad, en alguna de ellas, a importantes comprobaciones sobre delitos cometidos durante la lucha antisubversiva.- Una vez que se logro obtener la mayor cantidad de denuncias, datos y testimonios se procedió a su tabulación y reordenamiento y se comenzó un contacto más estrecho con la Comisión Nacional.- Se realizaron varios viajes a la Capital Federal, coordinando la información existente con otra situada en dicha Capital, lo que permitió un avance sustancial en la labor. Los miembros de nuestra comisión obtuvieron testimonios directos de personas que formaron parte del aparato represivo y que tuvieron actuación en nuestra zona. Estos testimonios mencionan la existencia de enterramientos masivos y clandestinos, y de diferentes centros de detención clandestinos que habrían funcionado en la zona, particularmente en la Base Naval de Puerto Belgrano y en el Partido de Villarino, cuya existencia no ha podido -hasta la fecha- ser fehacientemente constatada por esta Comisión. También proporcionaron tales testimonios, nóminas de personas civiles y militares partícipes de la actividad represiva.- Luego de una prolija investigación y coordinación previa, con fecha 11 de Junio se dispone la realización de un operativo en dependencias del Comando del V Cuerpo de Ejército. Con la presencia de miembros especialmente autorizados y especializados en estos procedimientos provenientes de la Comisión Nacional y la presencia de seis personas que oficiaron como testigos, se concurrió a los efectos de reconocer el lugar donde habría funcionado el centro de detención clandestino denominado "LA ESCUELITA".- Dicho centro, ubicado en la parte posterior del Comando, donde anteriormente funcionara un tambo, en proximidades del Centro Fijo de Comunicaciones e Informaciones del Ejército (CICOFE), paralelo a las vías del Ferrocarril General Roca y una ruta conocida como "Camino de la Carrindanga"; constaba de diversas construcciones distantes algunos metros unas de otras, y que pese a estar totalmente desmantelado, los testigos aseguran que los vestigios son suficientes para haber reconocido el lugar donde estuvieron detenidos sufriendo torturas y vejaciones de todo orden.- Los testigos que participaron de este procedimiento, a posteriori del mismo, ratificaron sus denuncias y ampliaron elementos de sumo interés para los legajos que se preparaban en la comisión.- Esta Delegación fue nexo para obtener la comparecencia de ex-desaparecidos, actualmente residiendo en el exterior, que fueron presentados ante la Justicia Federal para que prestaran su testimonio. Esto ha sido de mucha importancia dado la calidad de testigos presenciales, de estas personas, en diferentes delitos cometidos en Bahía Blanca con motivo de la lucha antisubversiva. De esas personas también obtuvimos testimonios valiosos para engrasar la información obrante en esta Delegación.- Se llevaron a cabo diversas gestiones, ante autoridades judiciales y gubernamentales tendientes a ubicar el paradero de varias personas desaparecidas; lográndose en un caso detectar la muerte de un joven y su lugar de enterramiento, el mismo figuraba como desaparecido.- A la fecha, y tomando rigurosamente como base los testimonios obrantes en poder de esta Delegación, el detalle de casos registrados es el siguiente: Muertos 24 Desaparecidos 58 Liberados 66 De este total, los efectivamente denunciados como ocurridos en nuestra ciudad, son los siguientes: Muertos 19 Desaparecidos 20 Liberados 47 Los restantes corresponden a testimonios recibidos por esta delegación pero cuyos hechos sucedieren en otras zonas del país.- Es interesante ofrecer el siguiente dato que lo constituye las víctimas según las informaciones brindadas a la población de Bahía Blanca por la prensa escrita: Muertos en Bahía Blanca: 43 Muertos fuera de Bahía Blanca: 9 Finalmente, en cada caso, se instrumentó un legajo numerado conteniendo la denuncia y todas las pruebas que se pudieron recabar. Estos legajos fueron remitidos puntualmente a la Comisión Nacional. De todos esos legajos hemos mantenido las copias y registrado la numeración bajo la cuál se tramita en Buenos Aires.- En los Anexos A, B, C, D, E y F se exponen los listados de las personas muertas, desaparecidas y liberadas, que ciframos más arriba.- Características de la represión. Además de los objetivos específicos de esta Delegación, que fueran la recepción de denuncias y acumulación de pruebas, tal Como se detallara en la primer parte de este informe final, se nos propuso desde la Comisión Nacional efectuar un análisis del marco general en que se desenvolvió la regresión en la zona, aspectos sociales, políticos, económicos y culturales que reproduzcan en alguna medida el entorno en el cual se desarrollaron los hechos las particularidades con las cuales operó la represión.- A tales efectos contamos con la investigación periodística que efectuaran miembros de esta Delegación y datos de los testimonios ofrecidos por los denunciante.- Bahía Blanca es una ciudad con características muy particulares en los aspectos mencionados anteriormente. Presenta una gran actividad comercial la que se ve favorecida por su calidad de paso obligatorio hacia el sur del País y de enclave de una rica zona agrícolo-ganadera, a través de su Puerto de Ingeniero White. Distante aproximadamente 700 Kms. de la Capital Federal y de la Capital Provincial de La Plata, se .transformó en un eje de varias actividades económicas, políticas y culturales.- Alberga un gran número de profesionales de todas las especialidades, que desarrollan sus tareas en el orden público, institucional o en forma liberal. A sus universidades e institutos terciarios (Universidad Nacional del Sur y Universidad Tecnológica Nacional, especialmente) acuden una gran cantidad de estudiantes de toda su amplia zona de influencia, aunque para graduarse en algunas disciplinas los jóvenes de esta región se trasladan a su vez, principalmente, a las Universidades de La Plata y Buenos Aires.- Por otra parte se constituye en un centro cultural destacado, si consideramos a nivel de ciudad del interior, teniendo desarrollo actividades musicales, teatrales, danza, pintura, escultura, etc. Otro de los aspectos destacables de la ciudad lo constituyen la actuación de innumerables cantidad de entidades intermedias: asociaciones gremiales, empresariales, culturales.- Es sede de importantes guarniciones militares y de organismos de defensa y seguridad. Así por ejemplo se hallan radicados en las inmediaciones de la ciudad: Base naval de Puerto Belgrano (la más importante de la Marina y una de las más grandes de Latinoamérica); Base Aeronaval Comandante Espora; Base Naval de Infantería de Marina; Comando del Vto. Cuerpo de Ejército; Batallón de Comunicaciones Nº 181; Delegación Sur de Gendarmería nacional; Prefectura Naval Argentina; Delegación del S.I.D.E.; Delegación de la Policía Federal Argentina; Brigada de Investigaciones y Unidad regional Quinta de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.- Otra de las particularidades, y de enorme importancia, lo constituye el hecho de contar con un monopolio de prensa escrita, dado que el único diario es "La Nueva Provincia" cuya editorial posee a su vez una radioemisora, LU2 y un canal de televisión, canal 9). Este diario fue uno de los voceros escritos más destacados con que contó la represión en nuestro país. Sus editoriales merecen ser destacadas, así el 21 de marzo de 1976 decía: "A las elecciones con muletas", dejó escapar, en alguna ocasión, el líder radical (Ricardo Balbín). No interesa cuál sea el precio, no importan las consecuencias ni el estado de la República. Lo importante es llegar...Quizás porque subyugado con aquellas palabras de Almafuerte supone "curables" los males argentinos cinco minutos antes que muera la República? ¡Qué increíble ceguera! No cabría pensar, mejor, con el egregio Lugones, que otra vez LA HORA DE ESPADA se cierne insoslayable, para bien del mundo?". El 24 de marzo de 1976, el golpe militar encontró desempeñándose como Comandante del Vto Cuerpo de Ejército al General René Azpitarte y en las funciones de Segundo Comandante al General Acdel Edgardo Vilas.- Este último había arribado a nuestra ciudad, trasladado desde Tucumán, en compañía de un grupo de militares (oficiales y suboficiales) y civiles junto a los que había participado al frente del denominado Operativo Independencia, que se desarrolló contra la subversión en aquella provincia.- Coincidentemente en esa época se desata en forma orgánica y progresiva todo el accionar represivo; ya que por entonces comienzan a sucederse en Bahía Blanca y su zona una serie de operativos y presuntos enfrentamientos (en los que regularmente participaban personal de fuerzas conjuntas del Ejército y Policía) y otros procedimientos realizados por grupos armados no identificados.- Este accionar es puesto de relieve por el diario "La Nueva Provincia" cuando en su editorial del 12 de Agosto de 1976 dice: " . . .Ese mismo verano arribó a ésta el General Acdel Edgardo Vilas, que hasta el momento se había desempeñado como comandante de la crucial zona de operaciones en el monte tucumano..., Nuestra ciudad era, con todo distinta al Jardín de la República. Desde su topografía hasta su idiosincrasia, desde su tradición lugareña hasta sus anhelos y necesidades particulares, las diferencias entre una y otra resultaban notables para un soldado acostumbrado a la guerra antisubversiva desarrollada en el Norte. Sin embargo el General Vilas pronto comprendió esta distinción y, codo a codo con su comandante desenvolvió una estrategia de acuerdo al nuevo terreno bélico. Bahía Blanca volvió a sentir disparos, a saber de enfrentamientos armados y de muertes. Pero ya no eran las bandas sindicales, ni los matones a sueldo de la "burocracia" quienes salían a divertirse o a saldar deudas de juego, deudas de negociados o deudas de mujeres. Esta vez se trataba de soldados de la Patria luchando contra criminales marxistas; se trataba de una prolongación de la contienda iniciada a lo largo y ancho del país por las fuerzas armadas. El asombro se torna estupor. Bahía Blanca no estaba exenta, ni mucho menos, del peligro marxista. Su tranquilidad, después de todo resultaba más que tranquilidad, calma chicha. Tras su aparente "virginidadad" subversiva se había montado un vasto organigrama revolucionario que alcanzaba a los sindicatos y llegaba a las distintas facultades. Este diario -no se trata de reivindicar méritos- denunció la infiltración años atrás, cuando a todos les parecía que cazaba brujas y se empeñaba en Ver fantasmas, con la hoz y el martillo, caminando por los claustros. La estrategia guerrillera era evidente. No obstante nadie quería penetrarla. Ahora, un soldado viene a descorrer el velo que cubría tanta complicidad; viene a decirle a nuestra ciudad la verdad, por dura que parezca. Caen hechos pedazos muchos figurones; otros van presos merced a sus "simpatías" comunistas." "Vilas no se detiene ante el "que dirán". Conoce la naturaleza de esta guerra y conoce la "inteligentzia" en todo su cómodo snobismo, la sabe dispuesta a negar, en la primera de cambios, la evidencia con tal de salvar la cara y no comprometerse. El General Vilas de común acuerdo con el Comandante del Vto. Cuerpo, no se ha arredado ante los peligros que supone hablar claro y denunciar tanto personaje estólido e inflado, cómplice del marxismo. Que se llame Domecq o Malek, sea montonero o trotskista, se diga pacifista o beligerante, lo sea por omisión, arribismo, cobardía o estupidez, todo aquel que haya cohonestado la táctica subversiva es culpable... y merece ser condenado." "A esta altura existe solo una dialéctica: la del amigo - enemigo. Y al enemigo, el vencedor de Tucumán, lo comprende mejor que nadie, debe tratárselo como tal. O es que todavía vamos a creer que, mientras se conspira para destruir a la Patria, los delincuentes subversivos merecen acogerse al Tratado de Ginebra? Créanlo los cobardes, los cómplices... No lo cree así, afortunadamente, quién venció en Tucumán y hoy se empeña en limpiar a Bahía Blanca de elementos subversivos." Dentro de este accionar surgió la creación de centros clandestinos de detección, entre ellos se hace "famoso" el conocido como "LA ESCUELITA", que funcionó bajo la jurisdicción del Comando del Vto. Cuerpo de Ejército.- Numerosos testimonios recogidos dan cuenta que a dicho lugar eran conducidos encapuchadas, maniatadas y amordazadas las personas que a diario se secuestraban en la ciudad y zona. También operando como centro de interrogación, torturas y alojamiento de detenidos-desaparecidos.- El centro "La Escuelita", considerado de enorme importancia por el número de detenidos y la trascendencia personal de alguno de ellos (legisladores, funcionarios, etc.) habría funcionado en terrenos de la parte posterior del Comando, en un lugar donde anteriormente funcionó un tambo y próximo al ClCOFE (Centro Fijo de Comunicaciones e Informaciones del Ejército) y al cual se accedía desde el llamado "Camino de la Carrindanga" (ruta a la localidad de Cabildo).- Testimonios recogidos indican que a dicho centro, compuesto de diversas construcciones, también se recluyó a detenidos trasladados de otros lugares del país, mujeres embarazadas que habrían dado a luz durante el cautiverio y un gran número de personas que luego aparecieron muertas en presuntos enfrentamientos con fuerzas regulares. La crueldad de los represores a cargo del centro fue uno de los aspectos que lo caracterizó, ya que detenidos-desaparecidos que luego fueron puestos en libertad, dan testimonio de las más aberrantes e inhumanas torturas físicas y psicológicas. El lugar físico donde funcionó este centro fue totalmente desmantelado, su construcción demolida y el escenario que rodeaba los edificios sufrió alteraciones, como ser la tala de árboles, remoción de tierra, etc. No obstante ello, y según se mencionó en el apartado I de este informe, en oportunidad de efectuar un procedimiento en dicho lugar, integrando una comisión con funcionarios de la Comisión Nacional más el aporte invalorable de seis personas que estuvieron en calidad de detenidos-desaparecidos, se pudieron comprobar vestigios que aseguran su existencia. Distintas versiones indican la existencia de otros centros clandestinos de detención en la zona. Estas cobran asidero por que los testimonios brindados por liberados, en algunos casos, difieren en la descripción del lugar de su detención con las características del ya apuntado. También confirman estas versiones relatos efectuadas a miembros de esta comisión por personas que han tenido participación en el accionar represivo. Así resultaría la existencia de un centro que habría funcionado en la Base Naval de Puerto Belgrano, como así también otro dentro del partido de Villarino. Sobre estos campos estamos recopilando la información necesaria para proceder posteriormente a realizar las verificaciones correspondientes. Basados en los testimonios recogidos podemos informar que la estructura de los grupos que participaron en la represión estaba integrada por personal del Ejército Argentino; del Servicio de Inteligencia de Penales; de la Policía de la Pcia. de Buenos Aires; y de civiles especialmente adiestrados para este accionar. Dentro de estos civiles se han recibido testimonios de la participación de miembros de la C.N.U (Concentración Nacionalista Universitaria) que estaban adscriptos a inteligencia, varios de cuyos integrantes formaban parte del servicio de vigilancia perteneciente a la Universidad Nacional del Sur (en esa época el rectorado estaba a cargo del Profesor Remus Tetu). También sobre la pertenencia a esos grupos de miembros de sindicatos que laboraban como cobertura en diversas actividades. El modus operandi de las fuerzas represivos se caracterizó por el secuestro nocturno, en automóviles, generalmente no oficiales, donde eran introducidos encapuchados y maniatados los individuos secuestrados. Se los trasladaba en el piso del rodado, constantemente golpeados para que se desorientaran del lugar donde eran llevados. Se movían en grupos fuertemente armados, en varios vehículos, aunque generalmente era solo uno el que se detenía frente al domicilio a requisar, contando con el apoyo a distancia de los restantes. Los allanamientos, en su mayoría violentos, consistían -en algunos casos- en secuestro de familias enteras, y en otros de las personas "buscadas" en la situación que se encontraban, también llevado cualquier otro "sospechoso" que en ese momento habitara la vivienda.- Otra de las características que rodeaban los operativos era el robo y desmantelamiento de las viviendas de los detenidos. Esta actitud es la que se llego a catalogar, en el decir popular, como que constituía el "botín de guerra" de los que "arriesgaban su vida" en los operativos.- Al mismo tiempo que se venían realizando estas acciones, también se efectuaban los operativos considerados 'legales" en los que intervenía personal del Ejercito, Marina o Policía, con abundante despliegue bélico y la participación de vehículos militares. En varios de estos procedimientos, realizados aún a pleno día y ante numerosos testigos presenciales, fueron detenidas personas que hoy figuran como desaparecidas.- La mayoría de estos operativos se realizaban bajo el Comando Táctico de Operaciones de las Fuerzas Armadas, Subzona 51, integrada por efectivos del Ejercito Argentino, Armada Nacional y Policía de la Provincia de Buenos Aires.- Muchos de los detenidos en estos operativos "legales" eran alojados en el Batallón de Comando 181, pero tenemos testimonios de detenidos que recién al cabo de algunos días eran "blanqueados" y llevados al Batallón, y que manifiestan haber estado detenidos en un centro clandestino durante los primeros días (con referencia específica a "La Escuelita".- Todos estos grupos mencionados actuaron en nuestra ciudad con la más absoluta impunidad, careciendo la población de confianza en la justicia que veía dificultada su accionar.- Todo este accionar descripto se vio favorecido por la situación imperante en aquella época: crisis política y económica, desorientación general en virtud de los hechos terroristas que habían asolado a la población.- Sumado a ésto la "predica" incesante de los medios de comunicación social y prensa locales, hizo que la población estuviera atemorizada, confundida, e incluso indiferente a los hechos que sucedían a diario.- Esta apatía generalizada hizo que los afectados por estas violaciones a los derechos humanos no tenían generalmente respuesta positiva a sus reclamos. Las denuncias recibidas demuestran que esta situación se había generalizado en ese tiempo, poniendo en franca indefensión a todo el pueblo; especialmente a aquellos que por su ideología o por su militancia política o sindical estaban "bajo sospecha" de ser elementos afines a los subversivos.- Los afectados, o sus familiares, recurrieron a distintas instituciones del quehacer público y privado efectuando reclamos y/o averiguaciones sobre sus familiares desaparecidos, no encontrando el suficiente apoyo y por ende soluciones aceptables a sus problemas.- Con el correr del tiempo, y pese a las dificultades, surgieron entidades defensoras de los derechos humanos que comenzaron una tarea importante (no siempre bien mirada por la población) a los efectos de dar luz sobre tantos interrogantes.- El advenimiento de la democracia indicó un camino más seguro pero aún pese a ello subsisten los temores, la indiferencia y las "pretensiones" que se han manifestado aún durante el lapso de actuación de esta Comisión.- Tenemos, sin embargo, la firme convicción de que la ciudadanía toda ha tomado conciencia de la importancia de esta tarea, que debe ser obra de todos, y que con el transcurrir del tiempo la tarea de la justicia, en base a todos los antecedentes elevados, dará frutos.- Conclusiones: La tarea desarrollada por esta delegación, en sus escasos tres meses de labor, ha sido intensa, pero sin duda no resulta suficiente. El elevado numero de casos tratados, la reticencia en suministrar información, ya sea por temor u otras razones, de parte de las propias victimas, familiares, amigos, y la falta de colaboración prestada por los organismos de seguridad tornaron sumamente dificultosa la tarea encomendada.- Entendemos haber cumplido en la letra las tareas para las que fuimos constituidos, específicamente en el caso de recoger denuncias, acumular las pruebas y remitirlas a la Comisión Nacional. Volcamos a esta tarea todo nuestro esfuerzo, acudiendo a todos los recursos disponibles para un mejor desempeño. Sin embargo entendemos que hasta aquí es una tarea inconclusa.- Quedará en manos de la Justicia valorar los elementos probatorios aportados y, en su caso, juzgar a los responsables. Es Ella la única destinataria de todos nuestros esfuerzos. Confiamos plenamente en la labor de la Justicia, la que tarde o temprano, pero en forma inexorable, deberá echar luz sobre estos tristes episodios vividos por nuestros conciudadanos.- Entendemos nuestra participación en esta Delegación como un aporte a la construcción y afianzamiento de la incipiente democracia de nuestra Patria.- Nos ha guiado en esta tarea un verdadero espíritu de construir en paz, sin revanchismos absurdos, el futuro de la Patria. Pero estamos convencidos que no habrá paz posible sin justicia, sin verdad. Justicia y verdad que devolverán al pueblo de la Patria la confianza en sus instituciones y en sus autoridades.- Finalmente solo nos queda agradecer a todas aquellas personas e instituciones que se acercaron para colaborar de una u otra manera, en nuestra labor, y en forma muy especial a la Municipalidad de Bahía Blanca la cuál cedió sus instalaciones para que pudiéramos funcionar con comodidad. BAHÍA BLANCA, 4 de Setiembre de 1984 Firmado por: Juan Pedro Tunessi; Oreste Eduardo Retta; José Luis Malet; Albano Nocent; Ernesto Alfredo Malisia; Osvaldo Meloni; Lázaro Aleksoski; Roberto Garaygordobil; Felipe Omar Brianti y Serafín Groppa. http://www.desaparecidos.org/arg/conadep/bahia/info.html “La Nueva Provincia”: militar y católica Por Fortunato Mallimaci * “En un periquete, Néstor Kirchner activó a su Congreso remolón y le mandó instalar el Día del Guerrillero, que de eso se trata, y no del llamado Día de la Memoria... instalando en los niños de las escuelas la idea de que ellos eran sólo unos pobres muchachos románticos.” LNP, 18 de marzo 2006 Una vez más, elogiando al militar degradado y condenado Emilio Massera, el diario de la familia Massot mostró su admiración por los terroristas de Estado y su odio visceral a la democracia y a la ampliación de derechos “a otros y a otras”. Nada nuevo bajo el sol para los que nacimos, vivimos y militamos en nuestra juventud bajo la hegemonía mediática de La Nueva Provincia, LU2 y Canal 9 en Bahía Blanca. Por eso, la mayoría de las manifestaciones populares en los ’60 y ’70 tenían por objetivo las vidrieras del diario local. La guerra justa, la guerra santa y la cruzada a muerte contra todo aquello que sonara a “subversión” y que contrariara sus principios “occidentales y cristianos”, encontraron en sus páginas, en sus comentarios radiales y televisivos un estruendoso eco, apoyo, financiamiento y difusión. Eran coherentes, estaban convencidos, no dudaban, luchaban hasta el final, se sentían cumpliendo una misión sagrada a fin de conseguir sus objetivos no celestiales sino bien terrestres: el mejor enemigo es el enemigo muerto, torturado, detenido-desaparecido. Propagaron la consigna de que la sangre de los “subversivos” era necesaria para redimir la Argentina católica, la auténtica, la verdadera. Fueron –y son– voceros del poder militar, político, económico, sindical, eclesiástico y académico de la ciudad y la región. Ningún actor dominante quería –quiere– prescindir de su apoyo. Por eso también combatieron –y combaten– toda expresión democrática y popular. En la década del ’70 –mucho antes de que el golpe cívico-militar–religioso de 1976– colaboraron con la Triple A en el señalamiento y la eliminación de numerosos militantes que cuestionaban sus valores de orden, patria, familia y dios. ¡Cuántos amigos y amigas fueron masacrados en Bahía Blanca y alrededores con y por sus denuncias, sospechas y fichajes! Festejaban cada uno de esos asesinatos junto a sus amistades de la Base Naval de Puerto Belgrano o del V Cuerpo de Ejército. Encubrieron y justificaron todos los crímenes. Sus elogios a Saccheri, Tortolo, Remus Tetu, Massera o al general Vilas inundaron sus páginas queriendo mostrar que “eso” era todo el país, toda la Argentina. Tocaron el cielo con las manos el 24 de marzo de 1976. Eran católicos y militares hasta los tuétanos y así concibieron el exterminio de los enemigos internos de uno y otro lado. Su sistemática prédica contra el cristianismo liberacionista y la militancia popular es apenas una muestra de ese vínculo perdurable. Fue uno de los pocos –quizás el único– medio periodístico que tuvo conocimiento previo de la aventura de Malvinas. Y su apoyo fue nuevamente total. ¡La guerra, siempre la guerra, los entusiasmaba! La democracia no estaba ni está en sus planes. Los perturba y los disloca. La sangre de los dos delegados gremiales de La Nueva Provincia y de los cientos de presos, asesinados y detenidos-desaparecidos en Bahía Blanca mancha a los Massot y sus cómplices locales y nacionales. Cómo olvidar la larga lista de “personalidades” que, sin pudor, publicaron obituarios en el diario La Nación el día de la muerte de la dueña del diario, Diana Julio de Massot, hace pocos meses. También los desestabilizan los actuales logros en la búsqueda de justicia. Los Juicios por la Verdad, impulsados en soledad por el fiscal Cañon, mostraron que aun en ciudades que se suponen disciplinadas y controladas es posible abrir brechas y recorrer el camino de memoria y verdad. En estas semanas están por comenzar los juicios a los responsables del terrorismo de Estado en Bahía Blanca. Cuando las sentencias sean dadas, los culpables sean encarcelados y podamos reivindicar a todas nuestras víctimas, veremos que más allá de las escandalosas tapas de La Nueva Provincia hay crecientes sectores de la sociedad bahiense que se indignan y alimentan nuevas esperanzas. Los que creyeron manejar vidas, tiempos y alegrías están ya rindiendo cuentas. * Doctor en sociología. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/156674-50261-2010-11-11.html El día que “sanearon” “La Nueva Provincia” Un informe de inteligencia de Prefectura Naval sindicó en 1976 como “personal a ser raleado” del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca a dos obreros gráficos que tres meses después fueron asesinados. Son crímenes imprescriptibles, pero nadie investiga a sus autores, materiales ni intelectuales. Por Diego Martínez Tres meses antes de ser secuestrados, torturados y acribillados a balazos, los nombres de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola encabezaron un listado de “personal a SER RALEADO DE UN MEDIO DE DIFUSION FUNDAMENTAL” (mayúsculas del original) para la masacre que se avecinaba: el diario naval La Nueva Provincia de Bahía Blanca. Como miembros del Sindicato de Artes Gráficas ambos habían organizado a los trabajadores de la empresa, que no dudó en equipararlos con “la infiltración más radicalizada del movimiento obrero”. El informe “estrictamente secreto y confidencial”, fechado dos días antes del golpe de Estado, fue elaborado por la sección informaciones de la Prefectura Naval, fuerza subordinada a la Armada, y certifica la importancia que los servicios asignaban al monopolio de medios bahiense. A fines de 1976 el jefe de Prefectura, prefecto mayor Félix Ovidio Cornelli, se despidió en persona de la directora del diario Diana Julio de Massot y reafirmó su decisión de “aniquilar a las huestes de la delincuencia ideológica”. Consultado por Página/12, el jefe de informaciones durante 1976, prefecto (R) Francisco Manuel Martínez Loydi, dijo no recordar el informe, tradujo “raleado” como “movido o sacado” y se permitió dudar: “No creo que Prefectura se haya metido en la parte gremial”. La Justicia de Bahía Blanca ya determinó que son crímenes imprescriptibles pero no investiga a sus autores materiales ni intelectuales. Enrique Heinrich era maquinista en la rotativa y secretario general del sindicato. Miguel Angel Loyola, esterotipista y tesorero. A partir de 1971 se dedicaron a reafiliar compañeros expulsados del gremio. A fines de 1973 los quites de colaboración en demanda de aumentos salariales demoraron la salida del diario. El primer día de 1974 lograron el acatamiento masivo a un paro contestado con cuarenta despidos compulsivos y sin indemnización, medida que anuló el Ministerio de Trabajo. A mediados de 1975 los seis gremios que representaban a los trabajadores del diario, radio y canal de TV resolvieron en asamblea un paro por tiempo indeterminado. En medio de referencias a Heinrich y Loyola, el asistente de dirección Federico Massot remarcó en una nota al delegado de Trabajo los “fines políticos inconfesos” que ocasionan “un grave daño a la Nación”. Los gráficos exigían a la empresa –no a la Nación– un franco cada cuatro días, como establecía el convenio de trabajo. La medida tuvo alta adhesión, no hubo diario durante tres semanas y la empresa debió respetar el convenio. El día que La Nueva Provincia reapareció, su directora denunció la “labor disociadora” de los delegados, “cuyos fueros parecieran hacerles creer, temerariamente, que constituyen una nueva raza invulnerable de por vida”. Sugirió que pretendían intervenir el diario para “cooperativizarlo o crear alguna otra forma de autogestión sovietizante”, los equiparó con “la infiltración más radicalizada del movimiento obrero argentino” y anunció que “esta empresa también conoce el ‘soviet’ que aún usufructúa y aprovecha dentro de nuestra propia casa el desorden generado por un Estado en descomposición” (LNP, 1-9-75). Condicionó el ingreso de los obreros a la firma de un acta por la cual se comprometían a colaborar y en caso de incumplimiento aceptaban ser despedidos sin indemnización. Los treinta que se negaron fueron suspendidos por cinco días. “Un medio fundamental” El informe de Prefectura se titula “Estudio realizado sobre el diario ‘La Nueva Provincia’ de esta ciudad (guerrilla sindical)”, afirma haber sido elaborado en base a información “propia y de Policía Federal”, y es calificado con el máximo valor posible, A-1. Excepto por dos oraciones, es idéntico a un borrador del 6 de diciembre de 1975. Y tuvo un único destinatario: el Servicio de Inteligencia de Prefectura, entonces a cargo del prefecto mayor Néstor Arnaldo Occhiuzzi. Sin embargo, no fueron los prefectos los únicos servicios preocupados por cuidar los intereses de los Massot. Ese mismo año el delegado de la SIDE local, general (R) Carlos Alberto Golletti Wilkinson, había solicitado al resto de la autodenominada comunidad de inteligencia “antecedentes de toda índole” de Heinrich. Como causas de la organización obrera que denomina “avance de este método subversivo”, Prefectura destaca la “prédica tradicionalista y católica” del diario “que lo convirtió en acérrimo enemigo del marxismo, tercermundismo y peronismo”, y “la infiltración que, manejada desde la Universidad Nacional del Sur y grupos marxistas del peronismo, se llevó a cabo entre el personal”. Según el borrador, el proceso se inició con la asunción de Héctor J. Cámpora y “fue apuntado, sin equivocación alguna, por uno de los jefes de seguridad de la empresa a sus directivos”, frase suprimida en la versión definitiva. “El comisario Héctor José Ramos –arranca el mismo párrafo, ahora sin vincularlo a la empresa– definió en reiteradas oportunidades como Peronismo de Base al grupo encargado de sabotear La Nueva Provincia”. Murió “antes de concluir su labor de esclarecimiento” (Ramos, segundo jefe de la delegación local del Servicio de Informaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Sipba, fue asesinado por Montoneros el 20 de marzo de 1975, sindicado como “el más eficiente torturador que conociera nuestra ciudad”). El informe minimiza la importancia de detallar el supuesto sabotaje porque la empresa ya lo documentó “a los comandos militares y navales de la zona”. Sólo se propone consignar datos sobre el “personal a SER RALEADO DE UN MEDIO DE DIFUSION FUNDAMENTAL, tal cual lo marca una efectiva acción ‘contrarrevolucionaria’ que tienda a sanear los medios preferidos por la revolución mundial para su labor de infiltración, subversión cultural y posterior victoria”. La lista comienza con Heinrich y Loyola e incluye los domicilios de donde fueron secuestrados. Los acusan de amedrentar al “personal antihuelguista”, difundir panfletos con los nombres del “personal leal” y presionar a canillitas. Agregan que custodios de los Massot llegaron a “encañonar con armas largas” a los ocupantes de un Falcon que pretendían impedir la salida de un vehículo con diarios hacia Punta Alta. Siguen con el Sindicato de Prensa, a cuyo secretario general Néstor Larrondo consideran “el cerebro intelectual”, y concluyen con “los manejados”, que “no dejan de ser culpables e indeseables”. “La mano viene dura” A mediados de junio de 1976, mientras reclamaban el pago de días de paro descontados, Heinrich, Loyola y el armador Jorge Manuel Molina, vocal del sindicato, fueron citados al Cuerpo V. “Nos recibió un capitán, no recuerdo el nombre”, cuenta Molina. “Dijo ‘muchachos, déjense de romper las pelotas, la mano viene dura’. No tomamos esa advertencia como una amenaza. No medimos qué había detrás”. Al atardecer del 30 de junio una patota se instaló en la casa de Loyola. Lo esperaron hasta las cuatro de la mañana, cuando terminó su jornada en la rotativa. A medida que llegaban familiares y allegados fueron maniatados y vendados. “Algunos usaban guantes y todos, por su manera de expresarse, denotaban cierta cultura”, declaró la mujer de Loyola en el sumario policial. Los vecinos vieron vehículos militares cortando la cuadra durante casi siete horas. Cuando cayó la presa, a los siete testigos del secuestro, incluida su mujer embarazada, les inyectaron somníferos para adormecerlos. Desde allí fueron a buscar a Heinrich, recién llegado del diario. Vivía con su esposa y cinco hijos en una casa de un dormitorio. Rompieron la puerta con un golpe seco y antes de que la familia alcanzara a moverse ya estaban en la habitación, encandilándolos con linternas. Heinrich pidió que se identificaran. “Somos de la Federal”, dijeron, y lo encañonaron. Mientras los chicos lloraban y la mujer intentaba detenerlos, Heinrich pidió que no le pegaran delante de sus hijos. Le ordenaron vestirse y se lo llevaron. Durante cuatro días estuvieron desaparecidos. Molina junto con un ex maestro del colegio La Piedad, donde había estudiado Loyola, fueron a la Curia a pedirle ayuda al arzobispo bahiense, monseñor Jorge Mayer. Su respuesta fue la misma que escucharon todos los padres desesperados que lo consultaron por sus hijos: “En algo andarán”. La noticia circulaba en los pasillos de La Nueva Provincia pero no apareció en sus páginas. El domingo 4 de julio una familia que mateaba en el paraje “La cueva de los leones”, a 17 kilómetros de Bahía, encontró los cadáveres maniatados por la espalda, con signos de torturas y destrozados a tiros. Los rodeaban 52 vainas calibre 9 milímetros. Un llamado alertó al Vasco Larrondo: “Ya hicimos cagar a dos rojos, el próximo sos vos”. Logró viajar a Tandil con la ayuda de Rafael Emilio Santiago, reconocido periodista que aún trabaja en la empresa. El lunes, mientras la noticia les quemaba las manos, La Nueva Provincia publicó un aviso fúnebre de la familia Loyola. Recién el martes, bajo el título “Son investigados dos homicidios”, un redactor leal antihuelguista la sintetizó en veinte líneas. “Se desempeñaban en la sección talleres de este diario”, apuntó. En 31 años La Nueva Provincia no volvió a tocar el tema. Un día después de recibir el sumario policial, el juez Francisco Bentivegna se inhibió de actuar y remitió la causa a Juan Alberto Graziani, que al mes la archivó. “Nos encontramos envueltos en una guerra apátrida”, arengó dos meses después ante los marineros que terminaban el servicio militar el subprefecto Juan Bautista Ghiorzi (LNP, 16-9-76). Ese mismo año, cuando dejó Bahía Blanca, el jefe de la fuerza prefecto mayor Félix Ovidio Cornelli y su ayudante Ghiorzi se despidieron en persona de la directora del diario Diana Julio de Massot (LNP, 11-12-76). En su carta de despedida Cornelli reafirmó su “decisión irrevocable de defender todo aquello que haga a la soberanía nacional, combatiendo y aniquilando a las huestes de la delincuencia ideológica” y destacó su “agradecimiento más íntimo y el reconocimiento incondicional para la gente de prensa”. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-91874-2007-09-23.html El 21 de marzo de 1976 el diario derechista La Nueva Provincia de Bahía Blanca criticaba a los políticos que daban prioridad a mantener el régimen democrático y reclamaba abiertamente el golpe militar: «A las elecciones con muletas», dejó escapar, en alguna ocasión, el líder radical (Ricardo Balbín). No interesa cuál sea el precio, no importan las consecuencias ni el estado de la República. Lo importante es llegar... Quizás porque subyugado con aquellas palabras de Almafuerte supone "curables" los males argentinos cinco minutos antes que muera la República? ¡Qué increíble ceguera! No cabría pensar, mejor, con el egregio Lugones, que otra vez LA HORA DE ESPADA se cierne insoslayable, para bien del mundo? Diario La Nueva Provincia, 21-02-1976. http://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_Reorganizaci%C3%B3n_Nacional Una patrulla perdida del Almirante Cero El diario aseguró que el máximo responsable de los crímenes de la ESMA “demostró un espíritu abierto a la reconciliación y ajeno a todo sectarismo, que lo honra”. Vicente Massot, director del medio, fue visitante de la ESMA y viceministro de Carlos Menem. Emilio Eduardo Massera “demostró un espíritu abierto a la reconciliación y ajeno a todo sectarismo, que lo honra”. Su muerte despertó “la ira de quienes no saben perdonar y el odio de los que no pueden olvidar”. El elogio a la honorabilidad de uno de los mayores iconos del terrorismo de Estado y la crítica solapada a millones de personas que en todo el mundo lo despreciarán hasta el final de los días por golpista y asesino cerraron la necrológica que le dedicó ayer el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca. El artículo, que circuló por redes sociales y cosechó muestras de rechazo generalizadas, refleja la línea editorial histórica del diario de la familia Massot, portavoz de la Armada y de los sectores integristas de la Iglesia Católica, que aplaudió todos los golpes de Estado de la segunda mitad del siglo pasado y que aún se permite dudar si estuvo “bien o mal aplicar los métodos antiterroristas” que convirtieron a la Argentina en símbolo universal de la desaparición forzada de personas. Como conocen los lectores de Página/12, se trata también del diario donde trabajaban los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, delegados gremiales secuestrados, torturados y fusilados en 1976 luego de enfrentar durante años a la patronal de La Nueva Provincia, que dio la noticia en veinte líneas y nunca rindió cuentas ante el Poder Judicial. El almirante “Falleció el almirante Massera”, provocó La Nueva Provincia desde el título, simulando ignorar que había perdido su condición de marino luego de la condena a prisión perpetua en el juicio a los ex comandantes de 1985. En la nota sin firma se reconoce la pluma del director Vicente Massot, visitante de la ESMA en plena dictadura y ex viceministro de Defensa de Carlos Menem, cargo al que debió renunciar luego de reivindicar la tortura. La semblanza recorre las internas navales, destaca las “dotes de negociador y conductor político” de Massera y la división que sus ambiciones personales provocaron en la Armada. Junto con Isaac Rojas fueron los dos únicos almirantes que durante el siglo XX “despertaron pasiones encendidas a favor o en contra, poco importa” para el editorialista. Massera “tuvo especial protagonismo a partir del pronunciamiento militar (sic) del 24 de marzo de 1976”, aunque “no fue la mezcla de Maquiavelo y asesino serial que han pintado sus enemigos, tan feroces a la hora de enjuiciarlo con la pluma como lo habían enfrentado antes en esa tremenda guerra civil (sic) en la cual ellos llevaron la peor parte”, que Massot nunca se dignó a contar en sus páginas. Recuerda La Nueva Provincia que Massera “tuvo la descomunal y trágica potestad a la vez de ser –junto a los otros miembros de la Junta de Comandantes– dueño de la vida y de la muerte de las personas, algo que ni siquiera Rosas en el siglo XIX y tampoco Perón en el siguiente tuvieron en esa escala”. “A veces ese poder se usó mal”, admite Massot. No especifica si refiere a cuando robaban criaturas, cuando arrojaban monjas y Madres de Plaza de Mayo desde aviones en vuelo o sólo cuando torturaban y mataban. Luego justifica una vez más el genocidio criminalizando a las víctimas: “Todas las formas de guerra irregular terminan de la misma manera: al terror se le opone el contraterror”. Igual que en 1993, cuando como funcionario del presidente Carlos Menem defendió los ascensos de los capitanes Antonio Pernías y Juan Carlos Rolón (entonces impunes, hoy a punto de recibir su primera condena), Massot se permitió dudar sobre la legitimidad del Estado para secuestrar, torturar, matar y desaparecer personas. “Si hicieron bien o mal en aplicar los métodos antiterroristas por todos conocidos es algo que seguirá siendo materia de discusión por espacio de décadas”, aseguró ayer La Nueva Provincia, que nunca publicó con qué interlocutores debate el tema. Luego, una vez más, el aplauso: “El flagelo subversivo fue cortado de raíz, ahorrándole males inimaginables al país”. La crítica a la dictadura se limita a “las rencillas absurdas entre los miembros de la primera junta y la incapacidad para acometer los cambios de fondo que la Nación pedía a gritos”. Claro y preciso El interlocutor naval de confianza de la directora de La Nueva Provincia durante la dictadura, Diana Julio de Massot, no era Massera, sino el contraalmirante Luis María Mendía, el mismo que informó a 900 oficiales en el cine de la base de Puerto Belgrano sobre la “muerte cristiana” desde las alturas que iban a aplicar las tres Fuerzas Armadas. Diez meses antes del golpe de Estado, sin embargo, el diario ya celebraba el trabajo sucio de la Armada y elogiaba en sus páginas las arengas de Massera, designado al frente de su fuerza por Juan Domingo Perón. “La Armada vive en guerra y participa con la energía y decisión clásicas de su patrimonio histórico”, afirmó Massera en la base Puerto Belgrano, el Día de la Armada, al lado de la presidenta Isabel Perón y su gabinete. Con las tribunas del estadio repletas, el marino habló aquella tarde sobre su vocación democrática, su convicción sobre “la libertad individual como bien más preciado inherente a la naturaleza humana”, pero diferenció a “los subversivos” y aseguró que la Marina estaba “segura en fuerza y en derechos para enfrentarlos y destruirlos” (LNP 17.5.75). Fue “una de las más claras y precisas manifestaciones castrenses sobre el sentido del proceso que el país protagoniza y el rol que las Fuerzas Armadas deben cumplir”, lo elogió el mismo día La Nueva Provincia, y reafirmó: “No se trata de comprometerse con la letra fría de la Carta Magna, sino de solidarizarse con lo que ella consagra para el bienestar de la familiar argentina”. En noviembre, mientras se orquestaba el asalto al poder, Massera contaba al periodismo local que “ya hace tiempo que la Armada está actuando contra la subversión”, aunque “en una forma más silenciosa” que el Ejército (LNP 20.11.75). El 24 de marzo, en un editorial titulado “Refundar la Patria”, la dirección del diario sostuvo que “la Argentina es una nación occidental y cristiana”, enumeró como enemigos “al aparato subversivo, el ‘sacerdocio’ tercermundista, la corrupción sindical, los partidos políticos”, entre otros, y encomendó “destruirlos allí donde se encuentren, sabiendo que sobre la sangre redentora debe alzarse la segunda república”. Seis meses después, mientras el secretario de redacción Mario Gabrielli publicaba fotos junto a Massera y paseaba en la fragata Libertad por Europa, La Nueva Provincia le dedicó al hombre fuerte de la ESMA un editorial repleto de elogios. Su discurso “contiene los fundamentos de un anhelo que es común a la ciudadanía”, aseguró. Destacó uno en particular: “aniquilar a la subversión, tanto si empuña un arma como si distribuye un panfleto o miente y desvirtúa para confundir” (“El almirante Massera y la realidad”, LNP, editorial, 19.9.76). http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156640-2010-11-10.html OTRO SITIO CON INFO INTERESANTE Entre otras cosas.... UN CAMPO DE CONCENTRACI0N EN EL CORAZ0N DE LA ARMADA Memorias de Puerto Belgrano En la mayor base naval del país funcionó un centro clandestino. Treinta años después, mientras en Bahía Blanca y Punta Alta se ignora su historia, Página/12 publica por primera vez el testimonio de una sobreviviente. Por Diego Martínez Puerto Belgrano, anochecer del 24 de diciembre de 1976. Los guardias del centro clandestino deciden celebrar Navidad con un grupo de secuestradas. Son unos quince marinos. Hay vino abundante y vitel thonné de entrada. De fondo suena un tocadiscos a todo volumen. Las cautivas se sientan a la mesa con vendas en los ojos y grilletes en los talones. Por caridad cristiana les quitan las esposas. A medianoche los represores escuchan los petardos de Punta Alta, descorchan sidra y las obligan a bailar. Mujeres cautivas, con vendas y cadenas, obligadas a danzar con sus verdugos, soldados de la Armada Argentina que no ocultan sus carcajadas por la dificultad de sus víctimas para moverse en ese infierno. La tortura psicológica complementa a la física. Sólo dos mujeres sobrevivieron para contarlo y una murió tiempo después. La otra confiesa: “Cada Navidad me quiero morir”. Y por primera vez en treinta años acepta hacer público su testimonio. Puerto Belgrano, a 30 kilómetros de Bahía Blanca, es el mayor asentamiento naval del país. Cuna de los conspiradores que bombardearon Plaza de Mayo en 1955, símbolo de persecución ideológica durante el último medio siglo, no parece casual que su historia permanezca inédita. A diferencia de otros emblemas del terrorismo de Estado como la ESMA (reinaugurada en Puerto Belgrano el mes pasado, ahora como E.S.A., Escuela de Suboficiales de la Armada) o la base de Mar del Plata, sobre los cuales existen infinidad de testimonios y represores identificados, nunca hasta hoy trascendió el relato de un sobreviviente de Puerto Belgrano. Tampoco la justicia parece cercana. Pese a la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de impunidad y tras una presentación de H.I.J.O.S. Capital como querellante, el juez federal Alcindo Alvarez Canale se excusó por su parentesco con un marino investigado y el conjuez Francisco Gros, elegido por el primero sin el sorteo que exige el Consejo de la Magistratura, lleva dos meses sin resolver un pedido de recusación en su contra. En el pago chico apenas se sabe que en los días posteriores al golpe varios dirigentes peronistas fueron interrogados en el buque “9 de Julio”. Nada se conoce sobre otro barco, desmantelado, copado por ratas pero custodiado por marinos, que durante meses alojó a cautivos trasladados desde la ESMA y Mar del Plata. Mucho menos sobre el centro clandestino que funcionó en la séptima casamata (bóveda donde se guarda material bélico) de Baterías, la vecina base de los infantes de marina. Allí transcurre esta historia. La foto de Evita Martha Mantovani fue secuestrada en noviembre de 1976, en pleno centro bahiense, por una patota de marinos que ocultaron sus rostros con los cancanes de sus esposas. “Había caminado media cuadra desde la librería donde trabajaba cuando sentí un culatazo en la cabeza. Iba con mi hija y un muchacho, que quedaron paralizados. Me tiraron en el piso de un Falcon negro, me cubrieron con una manta y me pisotearon con borceguíes”, recuerda. Además de terror sintió risotadas y una botella de whisky que pasaba de mano en mano. Luego, capucha y media hora de viaje. Al llegar a destino percibió un declive, una especie de cochera subterránea. “Me desnudaron y me llevaron a un corredor largo. Antes de sacarme la capucha encendieron una luz potente. Me hicieron abrir los ojos y entonces vi sobre una pared el escudo peronista, la foto de Evita y graffitis del ERP y Montoneros. Después volvieron a encapucharme, me colgaron con grilletes de los pies, cabeza abajo, y en esa posición me interrogaron durante tres horas.” Al día siguiente reconoció la voz aterrada de Diana Diez, su compañera de trabajo en ENTEL y colaboradora de Cáritas, la otra sobreviviente de aquella Navidad. Ambas habían integrado un grupo de empleados que el añoanterior había desplazado al histórico secretario de la FOETRA local. “Diana lloraba y rezaba todo el tiempo, le decían ‘la virgenz’. Murió poco después de salir y declarar ante la Justicia.” Desde el comienzo Martha supo que estaba en la base naval. “Por debajo de la venda pude ver las anclitas del escudo de la Marina de Guerra en los platos de lata, en los vasos, en los grilletes. También me dieron una ‘aspirina naval’, según leí en el sobre.” Reafirmaban su certeza las salidas al patio arbolado donde cada día se ensayaban simulacros de fusilamiento, o bien hacían parar a los secuestrados al sol hasta desvanecerse. “Era un espacio amplio, de arena gruesa, cascotitos y conchillas. Sentíamos el olor de los eucaliptos y el ruido de las hojas. Por el chillar de las gaviotas sabía que estábamos al lado del mar. Se sentía ruido de aviones, helicópteros y camiones. Pasaba un tren por la mañana y otro por la tarde.” El edificio, dedujo pese a la capucha, tenía al menos tres niveles. “En el primero había un corredor largo. Al costado, boxes de paredes bajas, precarias, intuyo que levantadas sólo para separar a los secuestrados. Había una enfermería y, al costado de la galería, el baño químico con la ducha, una gran caja metálica que traían con un tractor. En el segundo se realizaban los interrogatorios y en el tercero se torturaba. A esa sala, donde aplicaban submarino y picana sobre un elástico de flejes, se llegaba por una escalera externa”, recuerda.

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