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darkness1551

Usuario (Perú)

Primer post: 4 jun 2011Último post: 15 may 2014
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Experimentos - Construye Tu Propia Lampara De Lava
Ciencia EducacionporAnónimo6/27/2011

Para construir una replica de una lampara, debes tener presente el principio de que el agua y el aceite nunca se mezclan. MATERIALES: -1 botella de agua vacia -Aceite de cocina -Colorante -1 Tableta de Alka-Seltzer(efervecente para males estomacales) -Agua PROCEDIMIENTO: 1)Llena 3/4 de la botella con aceite. 2)Mezclan el agua con 10 gotas de colorante para que quede bien oscura y agregala en la botella aceite y deja un poco de aire para que quede una burbuja. 3)Divide al Alka-Seltzer en 8 pedazos adentro de la botella. Obsérvalo que sucede.Cuando ya no haya mas burbujas, agrega otro poco de la tableta hasta terminar.Ahora parece una lampara de lava. 4)Cuando haya usado los 8 pedazos y haya parado las burbujas,puedes tapar la botella y comenzar a mecerla hacia arriba y hacia abajo, veras como aparece una gran burbuja ¿Por que sucede esto? El agua y el aceite no se mezclan, ni siquiera cuando las agitas muy fuerte.El aceite se divide en pequeñas gotas pero no se mezclan con el agua, no con el aceite. Cuando mezclan el agua con el aceite se va al fondo, porque es mas pesada que el aceite.Al Alka-Seltzer reacciona con el agua y forma pequeñas burbujas de dióxido de carbono.Estas burbujas se pegan a otras burbujas de agua coloreada y las llevan a la superficie.Cuando las burbujas se revientan, las burbujas de agua vuelven al fondo de la botella. IMAGENES

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Resolviendo problemas de física con los Memes
Ciencia EducacionporAnónimo5/15/2014

Bienvenidos a mi nuevo post, vamos hacer unos ejercicios de físicas. primero haremos la fuerza con nuestro amigo lo memes. espero que os guste: Tenemos el problema:  Ahora sabemos que  cuando un objeto esta en equilibrio  la suma de todas la fuerza es 0  Tenemos el peso del bat que es 10N  y la distancia hacia el punto O es 60cm   La suma total de las fuerza es 0 y el peso es de 10N. Hacemos ecuación, y la fuerza que ejerce el jugador hacia el bat es 10N. peso esta en sentido horario y el peso es -10N  Ahora sabemos la fuerza, solo falta el trabajo: Con esta formula reemplazamos: Ya tenemos la respuesta. Gracias por su tiempo si les gusto mi post denle like. si cometí un error avisar por favor  acepto criticas .... no somos perfectos   . Seguiré subiendo mas ejercicios de física.

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leyendas urbanas subudas por mi
ParanormalporAnónimo6/4/2011

hola amigo lo mas adelante he puesto unas leyendas recopillado por mi y espero que os guste y se orine de miedo Aparición Mariana Si me lo permiten voy a hablarles de la ermita de San Lázaro. No se trata de ninguna en particular –pues habrá varias dedicadas a dicho santo, ni sabría especificar en qué lugar de estas tierras de piel de toro se encuentra. Tan solo sé que es una ermita humilde, perdida en medio de la montaña y a la cual se accede tras un puñado de horas recorriendo agrestes caminillos desde la aldea más cercana. Su enclave podría etiquetarse como estratégico, puesto que se encuentra en un punto elevado y rodeado de algún que otro precipicio. Lleva en pie varios siglos, como así lo atestigua su estilo románico y lo deteriorado de su estructura, si bien su campanario resiste estoicamente en pie tras combatir con las inclemencias del tiempo una y otra vez, y, sin duda, si sus piedras pudieran hablar tendrían grandes historias y anécdotas que contarnos, especialmente de viajeros necesitados, líneas fronterizas, guarniciones y ejércitos enemigos, terminando estos dos últimos enzarzados en medio del bosque en cruenta batalla. Los lugareños de la zona podrían explicarles mucho sobre su historia y alguna que otra leyenda de esas que, como las bolas de nieve al caer rodando por la montaña, van haciéndose más y más grandes y, por ende, terminan no pareciéndose en absoluto al original. Pero lo interesante de su historia no es su aspecto arquitectónico –sencillo pero resistente, basado en la solidez de la piedra maciza, ni la de actos caritativos y fraternales que se hayan llevado a cabo en su interior, ni los crueles y destructivos, ni los fantasmas que, como aseguran los allegados, pululan entre sus muros en noches determinadas del año. Lo interesante es el porqué de su fundación o construcción: según los ancianos del pueblo, los auténticos transmisores del conocimiento popular, se debe a una aparición mariana. Al parecer, en el mismo enclave en que se encuentra actualmente la ermita se apareció antaño la virgen ante unos pastores y les mandó construir un templo en honor a San Lázaro. Lo normal sería que hubiesen levantado la iglesia en honor a la virgen, como suele suceder, pero, hasta aquí, y salvando dicho detalle, poco tiene de extraordinaria la historia. Y aquí es cuando entro yo. No me pregunten porqué pero sé la auténtica historia de la ermita de San Lázaro. Al menos de esa en particular. La historia empieza tal que así: hace siglos, en la edad media, la aldea antes mencionada ya existía y poco ha cambiado desde entonces debido a lo incomunicada que se encuentra. A pocos quilómetros de la misma había desperdigadas por doquier casas de campo o granjas unifamiliares de las que hoy apenas quedan los restos y en una de ellas vivía una familia humilde, que se mantenía del fruto de su esfuerzo en el trabajo de la tierra y el cuidado de los animales, como otras tantas, pero ésta tenía una dificultad añadida: su hija mayor, Irene, la cual era hermosa como la princesa del más fino linaje, había sido castigada con la ceguera y la sordera en un cruel intento de la Providencia de equilibrar la balanza, dos males que por separado pueden condicionar muchísimo la vida de una persona cualquiera en estos tiempos, así que imagínense a los dos males juntos en una pobre chica que poblaba una zona semidesierta del montañoso y frío sur de Europa en la ruda y despiadada edad media. El caso es que Irene, afortunadamente, gozaba de la inestimable ayuda y compañía de un perro guía por aquel entonces, el cual había comprado su familia a un mercader misterioso y ambulante a cambio de todas las cabezas de ganado excepto una. El perro era maravilloso, cariñoso y obediente y parecía tener una especial preocupación por Irene, la cual despertaba en él un instinto de protección fuera de lo común. El perro cambió la vida de la chica para bien –y la de su familia para mal, económicamente hablando y le permitió descubrir el mundo que durante tanto tiempo le había sido vedado, pues hasta el momento no podía salir de su casa, procurando no ser una carga demasiado descaradamente y ayudando a la familia en pequeñas tareas como coser o ayudar en la cocina –habilidades que había logrado dominar gracias al tesón, que no a la vista. Con la compañía del perro, Irene se sentía segura pues éste le indicaba en todo momento cuál era el camino más seguro a base de ladridos agudos el único tipo de sonido que a duras penas lograba distinguir la chica y tiraba de sus ropas si se acercaba a un lugar peligroso. Gracias a su protector, Irene, si bien no podía llevar una vida normal y activa, pudo aprender a disfrutar del mundo, vagar por los caminos y entretenerse en la hierba u oliendo flores, segura de que el perro cuidaría de ella en todo momento y sabría llevarla hasta casa sana y salva. En ocasiones, cuando Irene se sentía insegura y temía que el perro se hubiese alejado demasiado –cosa que sucedía de vez en cuando debido a la propia naturaleza del animal, curioso y enérgico, empezaba a agitar los brazos o a dejarlos extendidos y a gritar su nombre hasta que oía sus aullidos, cosa que terminaba por ocurrir más temprano que tarde. En definitiva, fueron tiempos felices para Irene hasta que, un día bañado de niebla, desgraciadamente, mientras paseaba por el monte con su inseparable perro y su inestimable bastón, el animal se distrajo persiguiendo una liebre cuando faltaba poco para el atardecer. Al fin y al cabo, no dejaba de ser un perro de familia humilde, así que no era extraño que, de vez en cuando, se procurara su propio alimento en cuanto tenía ocasión. El caso es que el can, en su loca persecución, llegó a atravesar unos matorrales que daban al vacío por el otro lado y el chucho cayó por un precipicio. Su aullido de terror fue tan desgarrador que partió el alma de la chica, la cual, temiendo por la vida de su amigo, trepó instintivamente una roca y, sobre ella, empezó a llamar al perro como solía. Por otro lado, el terrible grito de agonía del animal atrajo hasta allí a un par de pastores curiosos que merodeaban cerca con su ganado y, como podéis imaginar, no tardaron en encontrar, en un enclave estratégico, en un punto elevado y rodeado de algún que otro precipicio, a la hermosa chica en medio de la niebla y a contraluz, con los brazos extendidos y gritando “¡Lázaro! ¡Lázaro!”. En definitiva, dudo que jamás un perro haya recibido tal fortuna tras su muerte como para que levanten una iglesia en su honor pero, al fin y al cabo, el cristianismo no debe ser la única religión capaz de recordar de una forma tan solemne –ignorante e involuntaria, todo sea dicho a un santo perro. Doce veces en el espejo Suena de fondo “die Young”, es el mismo bar donde Javier y Ernesto suelen beber todas las noches. Tras innumerables cervezas ahora les ha dado por el tequila... La canción les hace hablar de “lo jodido que debe ser morir joven”. “Lo jodido que debe ser morir” les hace hablar de muertes jodidas. Al final acaban relatándose el uno a las otras muertes absurdas. Entre tanta muerte absurda y demás payasadas, salen temas diversos, como son supersticiones, rituales satánicos y ese tipo de historias que todos conocemos, que de pequeño tanto nos afectan y con el paso del tiempo parecen perder todo su “encanto”. Suena de fondo “bed of roses”. Con ese tema suelen cerrarles el bar, y casi siempre acaban discutiendo con el dueño para tomar otra más, pero esta vez no es así. Nuestros amigos han hecho un pacto ridículo, de esas cosas que todos conocemos de pequeño, y que tanto nos afectan en su momento, pero que ahora parece una tontería más. Han decidido que al llegar a casa, se pondrán delante del espejo, con una vela encendida y hay que decir doce veces “Verónica”. Ernesto le dijo a Javier que si haces eso, verás tu muerte reflejada en el espejo. Javier le dijo a Ernesto que lo que quería ver es a su hermana en pelotas. Tras decidirse a marchar a casa, ambos amigos, juraron hacer este singular ritual nada más llegar a sus casas. Ernesto hizo hincapié en que no era ninguna broma, y que si el otro no lo hace, el espíritu del otro, aparecería en su casa para acabar con él. Tras estas sabias palabras, Javier tuvo que vomitar. Los últimos 3 tequilas le sobraban en su organismo. Una vez llegados a su casa, Javier fue al baño. Como de costumbre echó una larga meada, se lavó la boca, la cara, y tras mirar al espejo mucho tiempo, decidió irse a la cama. No estaba en estado de hacer cosas de niños. Ernesto en cambio, llegó a su casa. Con gesto serio tomó un par de velas que tenía en la habitación. Camino al servicio, donde tenía el espejo más grande de su hogar, see encontró con su madre en el pasillo: “cómo vienes hijo” le dijo esta, a lo que él la respondió con un “mamá, deberías estar dormida”. Así sin más que hablar, llegó, colocó las velas, las encendió... Apoyado en el lavabo y con gesto serio comenzó el ritual: “Verónica, Verónica, Verónica...” así hasta doce veces. Al poco tiempo la madre de Ernesto, que aún no había conseguido dormir, escuchó unos golpes. Toc, toc, toc, toc... Provenían del dormitorio de su hijo, y allá que fue, con la intención de decirle que parase de una maldita vez. Al abrir la puerta no encontró nada extraño. Sólo un detalle la hizo pararse. La cama estaba abierta y su hijo no estaba sobre ella. Entonces una gota roja cayó sobre las sábanas blancas. Ernesto estaba clavado en el techo. Pálido como si llevase días muertos. Sin ropa, sin labios, sin nariz, sin ojos. Al día siguiente muchos estuvieron de luto. La madre de Ernesto tuvo que ser ingresada por un ataque de ansiedad. Javier estaba desencajado, su colega había muerto, y él no sabía por qué. Los datos conseguidos por la policía eran secretos hasta para sus más allegados. Así el pobre Ernesto fue enterrado en una tarde de lluvia. Javier no sabía qué había pasado, pensó mucho en aquello que quedaron en hacer y si eso pudo ser lo que le matase. También pensó mucho en el mal estado psicológico de su ahora añorado amigo. Esa misma noche, cuando se disponía a dormir, sintió unos golpes en la puerta. Echó un vistazo por la mirilla pero no vio nada. Al abrirla algo estaba ante él. "Hola Javier, ¿preparado?" .Era su querido amigo Ernesto... sin ropa, sin labios, sin nariz, sin ojos... La mujer de negro Cuando veas a una mujer completamente de negro date la vuelta y cuenta hasta diez con los ojos cerrados y al terminar ve hacia la luz. Un día con unas amigas estábamos en la terraza de la casa de una de ellas, mirábamos a la gente que pasaba (la terraza daba a la calle) y de repente una de mis amigas vio una señora toda de negro y nos avisó: “Rápido: rápido! Dar la vuelta y contar hasta diez....cierren los ojos.” ¿Qué pasó? Dije yo, cuando terminé de contar abrí los ojos y vi la cola de un vestido negro, me asusté y pensé que me señalaba un autobús que pasaba por el lugar. Le pregunté a mi amiga que pasaba y me dijo que cuando veamos a una mujer toda de negro que nos demos vuelta y contemos hasta diez y al terminar que veamos hacia la luz, ya que esa mujer podía ser el diablo, al rato volvimos a ver otra mujer igual y otra vez hicimos lo mismo. A la hora y media entramos a la casa y vimos en la televisión una noticia: un autobús mató a dos mujeres de negro en la calle. Ahora hagan lo que les dije porque si no... La Santa Compaña La leyenda sobre la Santa Compaña es una tradición que ha permanecido en la cultura tradicional gallega con el paso de los siglos y de la que aún quedan rastros, como los cruceiros en los cruces de caminos. La Santa Compaña es, en la mitología popular gallega, una procesión de muertos o ánimas en pena que por la noche (a partir de las doce) recorren errantes los caminos, los bosques, las cercanías de una parroquia o un pueblo. Lo tétrico de su procesión es que visitan todas aquellas casas en las que en breve habrá una defunción. Además de Santa Compaña también es conocida como "a procesión das animas" o simplemente "Compaña"… Aunque el aspecto de la Santa Compaña varía según la tradición de diferentes zonas, la más extendida es la formada por una comitiva de almas en pena, vestidas con túnicas negras o sudarios y capucha que vagan durante la noche con los pies descalzos. Cada fantasma lleva una vela encendida y su paso deja un olor a cera o incienso en el aire… Además de estas visiones hay otras leyendas que dicen que se nota un frío intenso siempre que aparece, además del olor y el sonido de cadenas como que también se dice que los fantasmas son como una niebla… La procesión va encabezada por un vivo (mortal), el cual precede a la procesión y que bien puede ser hombre o mujer, dependiendo de si el patrón de la parroquia es un santo o una santa… Se cree que quien realiza esa "función" no recuerda durante el día lo ocurrido en el transcurso de la noche, y únicamente se podrá reconocer a las personas penadas con este castigo por su extremada delgadez y palidez. Cada noche su luz será más intensa y cada día su palidez irá en aumento. No les permiten descansar ninguna noche, por lo que su salud se va debilitando hasta enfermar sin que nadie sepa las causas de tan misterioso mal. Son condenados a vagar noche tras noche hasta que mueran u otro incauto sea sorprendido (al cual el que encabeza la procesión le deberá pasar la cruz que porta)… Caminan emitiendo rezos (casi siempre un rosario) cánticos fúnebres y tocando una pequeña campanilla y a su paso, cesan previamente todos los ruidos de los animales en el bosque. Los perros anuncian la llegada de la Santa Compaña aullando de forma desmedida y los gatos huyen despavoridos. Se dice que no todos los mortales tienen la facultad de ver con los ojos a "La Compaña". Elisardo Becoña Iglesias, en su obra "La Santa Compaña, El Urco y Los Muertos" explica que según la tradición, tan sólo ciertos "dotados" poseen la facultad de verla: los niños a los que el sacerdote, por error, bautiza usando el óleo de los difuntos, poseerán, ya de adultos, la facultad de ver la aparición. Otros, no menos creyentes en la leyenda, habrán de conformarse con sentirla, intuirla, etc. En unas versiones se cuenta que la luctuosa procesión transporta un ataúd en el cual hay una persona dentro, la cual puede ser incluso la persona que sufre la aparición siendo su cuerpo astral el que está en el ataúd. Se pueden aparecer en diferentes lugares, pero predominan las encrucijadas y hay fechas concretas en las que se dice que tiene más incidencia las apariciones, como por ejemplo, la noche de Todos los Santos (entre el 1 y el 2 de noviembre) o la noche de San Juan (24 de junio). En otras provincias adyacentes a Galicia como Asturias también hay esta tradición conocida como La Güestia o bona xente. Es un grupo de personas encapuchadas que se acercan a la casa de un enfermo moribundo, dan tres vueltas a la misma y el enfermo muere. Normalmente son conocidos del moribundo. Se dice que van exclamando "Andad de día que la noche es mía". Se cuenta el relato de una mujer que salió de su casa a por castañas pensando que ya era de día y un miembro de la procesión le dijo que era su padrino entonces ya muerto. Le tendió la mano dándole la vela encendida, ella la cogió, y al cabo de unos días enfermo y murió. En Extremadura, aparece el Corteju de Genti de Muerti, que se compone de dos jinetes fantasmales que causan el pánico de madrugada por los pueblos ya que quien los ve puede resultar muerto. En Zamora se la denomina La estadea y es una mujer que vaga por los caminos y los cementerios. No tiene rostro y huele a la humedad de los sepulcros. Sólo se aparece a aquel que va a morir. En León se la llama La hueste de ánimas… Las numerosas leyendas sobre esta compañía de difuntos en pena cuentan que se aparecen en los caminos cercanos a los camposantos o en los cruces de caminos en busca de algo o alguien, y que siempre auguran un desastre o maldición. Y es que, queridos amigos, como dicen las almas en pena: "Andad de día que la noche es mía…" Una cosa es que no creamos… y otra bien diferente… que existan… Y el resto, ya queda para la historia. La mujer de la cara cortada ¿Has oido hablar de la mujer de la boca cortada?, dicen que al llegar la medianoche frecuenta los lugares más inóspitos y poco frecuentados. Se suele acercar casi siempre a estudiantes despistados. Los pocos que la han visto comentan que es de gran estatura, lleva el pelo largo y desaliñado, y como carácteristica principal lleva una mascarilla que le cubre media cara. Cuando está enfrente de la persona le pregunta si la encuentra hermosa, si la persona responde que si, se quita la mascarilla y le deja ver la cicatriz que cruza de lado a lado su boca. Después de esto le vuelve a preguntar si aún la sigue encontrando hermosa, en este caso nunca hay que decirle que si, porque entonces nos cortara la cara a nosotros también y nos dejara morir allí mismo. La leyenda cuenta que fue una mujer muy vanidosa que le fue infiel a su marido, este al enterarse le corto la cara como venganza. Fotografías Recuerdo aquellos viejos tiempos en los que solía viajar a muchos de los pueblos. Pero hubo un extraño suceso en uno de ellos. Gupal, se llamaba un pequeño lugar despoblado y frío... Llegando allí sentí una sensación muy extraña, como si alguien estuviera presionando mi torso, fue algo inexplicable. Alquile un pequeño cuarto, eran apenas las 6:00 p.m., pero ya estaba oscureciendo, la noche se acercaba, entonces me retiré del cuarto, y salí a tomar aire y a fumar un cigarrillo, habia muy poca gente, me rodeaban 4 o 5 casas viejas, desmoronadas por las lluvias y los fuertes vientos; pero una llamo mi atención, era mas grande que las demás, y mucho mas vieja, miré a la ventana que habia en el segundo piso, habia una niña que miraba profundamente al cielo, con sus negros cabellos lisos, y su plomiza cara pálida, me quede mirándola, pero un mendigo vino a molestarme, le di unas monedas y regrese a mi hospedaje. Me puse la ropa de dormir y me eché a descansar un rato, hasta que llamaron a mi puerta...!señor, aún no ha cenado!,aquí tenemos un buen comedor. Me vestí nuevamente y baje a cenar. Entonces la dueña me empezó a platicar del pueblo. Y por curiosidad le pregunte quien vivía en esa casa tan antigua que vi. Nadie. -me respondió-, en esa casa desaparecieron todos, nunca se supo mas de ellos, algunos creen que se mudaron a la ciudad, otros dicen que una bruja les hecho una maldición...tontas historias. La policía vino a inspeccionar la casa pero no se encontró ni rastro de ellos, lo raro, fue que todas sus pertenencias seguían allí. Ese lugar esta abandonado, nadie del pueblo entra allí, por miedo a que les caiga una maldición...Entonces, no necesito ningún permiso para entrar allí. Si usted desea puede entrar, pero asegúrese de que nadie lo vea, porque lo echaran del pueblo, por sus tontas historias e ideas. Después de la cena me dirigí hacia esa casa, pensando en quien era esa extraña niña, o que hacia allí. Llegue a la puerta, me fije en que no hubiera nadie a mi alrededor, y me decidí a entrar, todo estaba oscuro y lleno de telarañas, por suerte habia traído mi linterna, era muy tétrico y tenebroso, sobre una pequeña mesa, estaba puesto un pequeño libro, me dedique a revisarlo, habia un montón de fotografías en blanco y negro, algunas de ellas eran fotografías de una familia, otras eran de paisajes, y de una boda. El cerrar de una puerta arriba se escuchó, quise subir pero estaba aterrorizado, no sabia lo que iba a pasar luego, y entonces salí de allí, y me fui a dormir, llegando me di un baño y me acosté, me quede pensando un momento en la casa, en que podía haber ocurrido allí, y en el misterio que ocultaba; me acorde que habia traído el libro que encontré en ese lugar. Lo busqué en mi saco y me puse a ver cada una de las fotos. En una de ellas encontré a la niña que vi en la ventana, y empezó latirme el corazón, y me pregunte como puede vivir hasta ahora, y con la misma edad...!,y entonces oí un llanto, me dieron escalofríos, y fumé un cigarrillo, para calmar mis ansias. Convencido que todo esto eran alucinaciones mías, me eché en la cama. Todo estaba muy bien hasta que tuve una pesadilla; soñé que la niña se cortaba la parte superior de los dedos, alguien que también vi en la foto la estaba mirando, riéndose maniáticamente, fue muy aterrador, me desperté con el corazón agitado y el cuerpo sudando. Ya no pude soportarlo más, así que estaba decidido a volver a mi ciudad al dia siguiente. Mientras alistaba mis cosas esa misma noche, las ventanas se abrieron, corría un fuerte viento, hasta que entró por mi ventana una carta escrita con sangre, decía !ayúdame¡. Volví a entrar a esa casa, y vi la aparición de la niña, estaba llorando, y tenia la parte superior de los dedos cortados. Ella se fue corriendo y dejo, algunas fotos en el suelo, vi una de un pervertido que la estaba violando y ahorcando a la vez. Era el mismo tipo que vi en las otras fotos, al parecer fue su padre, me estremeció pensarlo..., también vi otras donde le hacia lo mismo a una mujer, saqué mis conclusiones, y pensé que ese tipo era el padre de la niña y esposo de la mujer, ya sabia como habían muerto...mi gran pregunta fue, a donde fue ese tipo, y quién pudo ser capaz de tomar esas fotos...?,todo en mi cabeza daba vueltas. Se lo entregué a la policía del pueblo para que ellos lo investigaran, tuve que convencerlos, porque no me creían...y el fantasma de la niña no volvio desde que la enterraron, y su alma descansó en paz... Carolina y Verónica Carolina y Verónica se habían enamorado perdidamente de aquél chico tan atractivo que llegara tan solo una semana antes al convento. Las dos muchachas, novicias, habían convenido en su día convertirse en religiosas, motivo de una promesa tal vez no demasiado meditada, y que las había arrastrado de forma irremediable hacia una vida, en realidad, de ninguna de las maneras deseada. Pero, lejos de profundizar en su religión, habían terminado por sucumbir ante el agradable semblante del muchacho de una de las congregaciones llegadas para participar en la convivencia religiosa, organizada por el convento. La amistad entre ellas surgió cuando ambas eran aún muy pequeñas. Carolina, que tenía 17 años, era tres años mayor que Verónica, que sólo contaba con 14. Los padres de las muchachas, tras su matrimonio, fueron a residir justo en la misma calle, una casa enfrente de la otra. Durante su infancia, habían sido inseparables, y su amistad realmente parecía algo especial. Rara era la vez que terminaba el día sin que hubieran consumado alguna de sus travesuras. Aunque Carolina era la mayor, y se suponía debía tener la voz cantante, no era sino Verónica quien casi siempre convencía a su amiga para hacer realidad todas las barrabasadas que se les ocurrían. A tanto llegaron, que, sin pensárselo dos veces, a Verónica se le cruzó por la cabeza, en una de aquellas alocadas mañanas infantiles, una de sus innumerables ideas perversas: Si Carolina llegaba a cumplir 17 años sin haberse enamorado de ningún chico, era porque sin duda tenía alma de monja y tenía que ingresar en un convento. Por supuesto, las mismas condiciones valían para Verónica, pero para entonces ésta aún tendría tres años más para derribar la apuesta. Así que la decisión final fue que, si al cumplir 17 años Verónica, ninguna de las dos había logrado enamorarse, ambas entrarían en el convento el mismo día, cosa que finalmente, sucedió. Sin notificar nada a sus padres, la misma noche en que Verónica alcanzó la edad, ambas llamaron a la puerta del convento, cerrándose tras de sí el mundo exterior. Al principio fue divertido. Cada una pugnaba por demostrar a la otra que podía ser mejor monja, y las religiosas más veteranas no notaban nada extraño en ellas, salvo un par de chiquillas que deseaban reconocer en sus corazones el amor a Dios. Pero poco a poco fueron cambiando, según pasaba el tiempo, hasta volverse algo rebeldes y díscolas. La gota que colmó el vaso fue la llegada de aquel muchachito de ojos azules, llegado en una de las congregaciones, donde había sido desde muy pequeño criado por los monjes al ser abandonado por su madre, cosa harto habitual en aquellos tiempos. Desde su llegada al convento, Carolina perdió totalmente la razón por aquél muchacho, cuyo nombre era Álvaro. Por su parte, ocurría que Verónica también se había enamorado de él, lo que podría redundar en un desagradable enfrentamiento entre ambas amigas. Carolina asediaba continuamente a Álvaro, por todos los rincones, por los pasillos. Y a pesar de que el muchacho intentaba zafarse de todos sus arrebatos, en el fondo algo debía sentir también por ella, porque ambos terminaban besándose siempre y prometiéndose estar juntos a la menor ocasión. Carolina le había hecho saber a su amiga el amor que sentía por Álvaro, decidiendo Verónica desde aquel momento mantener en secreto sus sentimientos hacia el joven. Sin embargo, ésta última, bastante más avispada que su amiga, supo encandilar con mayor rapidez a su amado, y quiso la fatalidad que, encontrándose en la habitación de Álvaro ambos jóvenes haciendo el amor, fuesen sorprendidos por Carolina, quien después de buscar a Verónica por todas partes sin hallarla, se le había ocurrido preguntar al muchacho por ella acudiendo directamente a sus aposentos. La reacción de Carolina no se hizo esperar, dando gritos y haciendo aspavientos, sin dejar de amenazar a su, hasta aquel momento, amiga del alma. En vano Verónica pudo explicarle a su amiga, quien había finalmente abandonado la habitación corriendo sin mirar hacia atrás, su intención de renunciar a la vida religiosa y casarse con Álvaro en cuanto fuese posible, a pesar de su corta edad. Al comprobar que resultaba imposible hacer entrar en razón a Carolina, decidió regresar a su habitación y hablar con ella a la mañana siguiente. Aunque esa mañana.... jamás llegaría para Verónica... Así pues, mientras Verónica dormía plácidamente esa misma noche, aquella en la que fuera sorprendida por su amiga, tramaba ésta su perdición, al precio que fuese. Cogiendo unas tijeras de costura, que curiosamente estaban atadas a un lazo rojo, para que pudiesen permanecer colgadas del cuello sin posibilidad de pérdida, Carolina estaba más que dispuesta a terminar con la vida de Verónica, cosa que sin lugar a dudas, haría sin remedio. Después de entrar en su habitación y comprobar que ésta se encontraba dormida, levantando las tijeras, totalmente fuera de si, las clavó en el corazón de la muchacha mientras gritaba con furia: “Verónica”, “Verónica”, “Verónicaaaaa”. Aún pasarían unos minutos antes de que Carolina reparara en lo que había sido capaz de hacer. Al levantar la mirada y comprobar que había matado a su amiga, dio un leve respingo, asustada, sollozando amargamente a partir de aquel instante. Una vez medianamente respuesta, resolvió que lo único que podía hacer era enterrarla en los alrededores del convento, y de forma tan atropellada lo hizo que incluso bajo tierra acabó dejándola con las tijeras clavadas en su pecho. Un año transcurrió después de aquel suceso, y Carolina seguía en el convento, como si nada hubiera pasado. Ahora, con 18 años, había dejado su tono rebelde, para convertirse en una futura sierva de Dios. Al menos, lo intentaba, quizá queriendo olvidar algo imposible, el asesinato de su amiga por sus propias manos. En el convento todos creían que Verónica finalmente se había marchado junto a Álvaro al terminar la convivencia religiosa, y para nada podían sospechar su trágico final. La muchacha, un día antes de su muerte, se había preocupado de notificar a la madre superiora del convento su intención de abandonar la orden y casarse con Álvaro, algo que, por descontado, no acababa de aprobar la suprema devota, con lo cual, a nadie habría sorprendido la probable fuga de la muchacha. Y entonces, llegada la noche del aniversario del asesinato de Verónica, sonidos y voces extrañas empezaron a oírse por todos los recovecos del convento, espeluznantes y lastimeros a la vez. Difícil saber como tomarían el asunto las religiosas de la orden, si estaban acostumbradas a sucesos semejantes, dadas las leyendas en torno a los conventos y monasterios más antiguos, o bien caerían todas al suelo dispuestas a rezar sin fin, hasta la desaparición de algo tan tenebroso como aquello. Lo verdaderamente cierto fue la reacción de Carolina, quien, acurrucada en su cama, y sabiendo el día en que se encontraba, muerta de terror se hallaba. Incapaz de abrir los ojos, pegadas sus pestañas, podía escuchar como unos leves pasos en el corredor se abrían paso hacia su habitación, hasta que, tras un estremecimiento de miedo que le recorría por toda la espina dorsal y que le hizo abrir los ojos totalmente desorbitados, vio aparecer el corrompido cuerpo de su amiga Verónica, la cual, sujetando entre sus manos las tijeras con su lazo rojo, y antes de que Carolina pudiese ni siquiera reaccionar, consumó aquella su venganza, clavando las tijeras en el corazón de su amiga y causándole la muerte de forma irremediable. Aún los gritos de Carolina, antes de morir, se fundieron con aquellos estertores venidos del “Mas allá”, y no fue hasta el día siguiente cuando las hermanas de la orden encontraron a la joven yaciendo en la cama, con las tijeras del lazo rojo incrustadas en su corazón, y en sus manos una Biblia con las tapas de color rojo, en cuyo interior de ellas Carolina dejó relatado el asesinato de su amiga por ella cometido, a causa de sus descontrolados celos. Aún hoy se dice que el espíritu de Verónica sigue vagando continuamente, sin sentirse del todo saciada de su venganza, en constante acecho en busca de víctimas... “Todos aquellos que se atrevan a invocarla, nombrándola tres veces durante tres veces, con unas tijeras sujetas por un lazo rojo, una Biblia abierta por el centro y en plena noche, allí donde se reflejen sus rostros o sus cuerpos, en una habitación amparada como toda luz solo por dos sencillas velas...”, puede que reciban su visita, y eso significaría, una muerte cierta... Muchos han sido los que la han desafiado desde entonces, y no pocos los sucumbidos. Aquellos cuya alma esté corrompida, y prueben a tentarla, que Dios los ampare... entren

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Leyendas Del Ilo - La Poza de la Sirena
Leyendas Del Ilo - La Poza de la Sirena
ParanormalporAnónimo6/27/2011

Hola taringueros. Todos sabemos que en todos los lugares siempre, pero siemrpe existe algo sobrenatural que siempre nos pasa o le pasa a alguien. Aveces se ponen las personas con miedo o otras no len importan. Ahi vienen la pregunta ¿sera real o mentira? todo lo sabe la persona que ha tenida esta esperiencia: “Yo tuve la suerte de conversar en esa época muy niño todavía con un señor que tenía cerca de noventa años que se llamaba don Amador Mazuelos y él nos aseguraba una leyenda que había sucedido en Ilo. En esa época Ilo era una caleta, un caserío se puede decir, porque era un grupo muy pequeño; las casas estaban diseminadas, casi aisladas en ciertos sitios del puerto. Así que esa gente, en esa época, solamente se conocía la manera más rústica de cocinar que era a leña… Entonces la materia prima era la leña y había gente que vivía de ese trabajo. Y se trata cabalmente de uno de estos señores que en una época en que se fue al valle a traer su materia prima para las cocinas, se entretuvo en el valle comiendo fruta, porque era temporada de frutas y, cuando acordó, ya el tiempo se le había vencido. Comenzó a recolectar la leña, formó su atado y se lo puso a la espalda y este señor comenzó a caminar por rutina por el mismo sitio que era el camino del puerto al valle, por la orilla del mar hasta la Boca del Río. Así que cuando estaba pasando por un trecho muy pegado al mar, siente una voz de una mujer que estaba tarareando, una voz muy bonita. Pero el agarró y pensó: “!Caray! esta mujer a dónde viene a cantar en este desierto” Pero después se quedó parado y sorprendido porque recapacitó y resulta que él se orienta bien y ve que la voz salía del mar. “¿Cómo –dijo- una mujer bañándose a estas horas de la noche?” Y esa era una noche oscura, no había luna. Así que a las justas, dejo tirado la leña en el suelo, se sentó sobre el atado y se puso a escudriñar el mar. Y en el mar había un mochito y allí se veía un bulto que se movía, pero él decía que era un lobo; pero sentía que desde allí salí una voz que era de una mujer que gritaba, que cantaba, que entonaba algo. Pero de repente vio con sorpresa que siente un chapuzón y ve en la espuma blanca que con velocidad salía en su dirección, una raya blanca que se dirigía hacia él. Cuando de repente ve que sale del agua una mujer. El no se dio cuenta de la cola ni nada y recién supo más tarde que era una sirena. El problema era de comunicarse hasta que se comunicaron con mímica y al fin se comprendieron. Entonces ella le decía “¿Qué haces acá?” Y él le señalaba la leña y así. Luego de una larga conversación, resulta que se despiden pero la sirena le dice que ponga las manos juntas que le iba a dar algo. Entonces mete la sirena debajo del agua las manos y comienza a llenarle las manos con lo que del fondo sacaba y el se lo mete al bolsillo. Luego se despiden y recién cuando se da la vuelta, se da cuenta el leñador recién que la mujer tenia una cola de pescado. Cuando la sirena desapareció, él se sentó un rato sobre la leña, pensativo y se dijo “Esto no lo puedo contar en el puerto, porque si lo cuenta me van a decir que estoy loco, que estoy chiflado; nadie me va a creer porque no hay otra persona que lo haya visto”. Entonces se quedó calladito. Llegó al puerto y comenzó a repartir la leña; cada persona necesitaba dos palitos para cocinar. Termina su venta y entonces se queda pensativo y va y se acerca a un bar; en ese tiempo los bares solo vendían vino. Cuando lo terminó, metió la mano al bolsillo, sacó la plata que había acumulado, pero sintió unas cosas raras; saca la mano con esas cosas raras y lo primero que hace es sacar la plata para pagar y empezó a examinar unas cosas raras como una bolitas de fierro, pero brillante, medio blanquizcas. Como los del costado conocían de esto, dijeron “!Perlas!” El leñador metió la mano al bolsillo, pagó y se fue asustado pensado en las perlas. Pero dicen que “en pueblo chico infierno grande”; voló la noticia y todo el mundo se enteró, hasta las autoridades de esa época. Ellas se reunieron y se informaron de quién tenía las perlas, que era un pobre diablo que vivía de la leña, que cómo puede tener perlas, que de dónde las habrá sacado, que seguro las habrá robado… y especularon muchas cosas, incluso que había encontrado un banco de perlas. “!Vamos a ser ricos¡” dijeron entonces y decidieron chapar al leñador. Luego de hacerlo le quitaron las perlas y le dijeron que confiese de donde las había sacado. El se mantuvo en silencio porque tenía miedo de decir la verdad, hasta que decidió contarlo todo pero a condición de que le crean: “Me las dio una sirena” les dijo. No bien dijo esto lo castigaron. Le echaron agua, lo colgaron y le pegaron, lo que le mortificó mucho; pero como insistía en su versión, unote sus captores propuso que hiciera lo mismo para demostrar que decía la verdad. Así que lo enviaron al mismo sitio custodiado por soldados sin mayor fortuna por espacio de quince o veinte veces, recibiendo castigos por mentiroso. Uno de ellos le dijo “¿Por qué no te concentras y así puedas transmitirle a la sirena para que venga?” Así que el leñador se concentraba y llamaba a la sirena, hasta que en una noche sin luna salió nuevamente hacia el lugar seguido de cerca por sus captores. Se puso frente al mar y de repente, igual que en la primera vez, escuchó el canto de la sirena y su figura sobre la roca en medio del mar. “!¿La sienten?! ¡¿La sienten?!” empezó a gritar. Tiro la leña al suelo y la llamaba a gritos “!Ven sirena! ¡Ven sirena!” Sintió el chapuzón, vio la espuma del mar y la raya blanca que se le acercaba. Al preguntarle qué pasaba, el leñador le comentó que desde el día que la había visto, en vez de ser una alegría había sido una desgracia porque había sufrido mucho y le contó lo sucedido. Entonces el leñador se agarró las puntas de la camisa formando una bolsa y le dijo “Dame perlas, dame perlas” La sirena le entendió el mensaje y le lleno la camisa con lo que pedía; luego de lo cual llamó a las autoridades para que vean lo que tenía. Al llegar al sitio algunos lograron ver algo de la sirena y al dar su chapuzón pudieron verla por completo perdiéndose en el mar. la gente curiosa fue a ver lo que le había entregado al leñador y éste soltó su camisa y las perlas se fueron al suelo, luego de lo cual todos se arrodillaron para poder agarrar algo de ella, mientras el leñador desapareció por completo del lugar en el momento de la confusión. IMAGENES:

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