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Primer post: 18 ago 2008
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delfo cabrera
InfoporAnónimo8/18/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Nacimiento: Nace el 2 de abril de 1919 en la ciudad de Armstrong, provincia de Santa Fe, en una casita muy humilde ubicada sobre el Bv. Leones, que desde hace algunos años cambió de nombre por el de Bv. Delfo Cabrera. Es el cuarto hijo del matrimonio conformado por Claro Cabrera y Juana Gómez. Su vivienda era llamada “La casa de los naranjos”, porque por cada hijo que nacía, Don Claro plantaba un naranjo. En total eran 6 hermanos. Niñez: Tuvo una niñez muy dura, en la década del 20, especialmente para una familia humilde. El se cría en una familia que para subsistir hacía mucha cosas. Tuvo la desgracia de que su padre falleciera muy jóven, entonces él tuvo que hacer muchos oficios. Fue ladrillero, trabajó en los campos ayudando en la recolección de maíz que se hacía a mano y que era una tarea muy agotadora. Como no había medios de transporte y no le gustaba andar a caballo, corría de un lado para el otro cuando tenía que trabajar en una obra a 5 km. de su casa, y se fue acostumbrando a correr. Le fue tomando el gusto y fue adaptando su organismo a las carreras. Adolescencia: Asiste a la escuela primaria, juega al fútbol en el desaparecido club “Gimnasia y Esgrima” de Armstrong y, por sí solo, se aplica a la enseñanza metodizada (Escuela Fiscal de los Lara). Trabajaba junto a su hermano en una empresa de Vialidad Nacional, que estaba haciendo la actual Ruta Nº 9, que fue inaugurada entre el año 1938/1939. En ese entonces ellos trabajan allí y volvían a su casa luego del trabajo diario, que no era un trabajo liviano, corriendo hasta casa, entrenándose, porque la Ruta pasaba por Armstrong pero se alejaban y volvían cada vez desde más lejos. Juventud: Más de una vez, Delfo siendo muy jovencito, interrumpía a su madre en los quehaceres hogareño, porque venía corriendo con sus sueño y sus ilusiones. En esa época se produjo un hecho que había de ser su faro luminoso: la sensacional victoria de Juan Carlos Zabala, "Zabalita", otro argentino que triunfó en la maratón de los juegos Olímpicos de Los Angeles en 1932. Delfo, que se estaba entrenando y corría en la zona, llegaba corriendo y la interrumpía a su mamá con lo mismo: "Mire mamá cuando su hijo sea un Zabalita..." La madre lo tomaba a risa y le decía que dejara de soñar. Íntimamente hizo un juramento: igualar la hazaña de Juan Carlos Zabala. Entrenamiento: Cuando tiene trece años participa en la llamada “Vuelta de Armstrong” (23 de enero 1933), una competencia de 4500 metros, en la que llegó segundo por 20 metros, porque según contó más tarde, no sabía correr y además, le daba vergüenza pasar al que iba primero. Solía correr hasta el cementerio (5 Kilómetros), y una vecina, la señora de Isoardi, le controlaba el tiempo; no solamente practicaba así, sino que también corría detrás de los Sulkys, especie de coche tirados por caballos, por los caminos de tierra entre los campos. En el año 1933 o 1934, ya él con 15 o 16 años fue a correr a Rosario, donde sale cuarto. Había entrenadores de Buenos Aires, uno de ellos del Club San Lorenzo de Almagro, don Francisco Mura, que tenía un equipo atlético muy fuerte, le ve condiciones a este chico de Armstrong y le propone ir a radicarse en Buenos Aires. No se va en forma inmediata, se va a los 18 años. Después comienza una dura lucha de sacrificios, al terminar agotadoras jornadas, se aplica a severos entrenamientos bajo la exigente y experta dirección de Francisco Mura, entrenador del Club de San Lorenzo. Cuando empieza a entrenar en San Lorenzo, tiene que interrumpir su entrenamiento porque tiene que hacer el servicio militar en Rosario, pero como ya era un atleta en proyecto, seguía entrenando y compitiendo. En el servicio Militar, se destacaba por ser siempre el primero en llegar. “Carrera march” hasta la caballeriza (gritaba el sargento). Y los soldados protestaban tratando de mantener el paso de Cabrera infructuosamente. Las autoridades militares de la época vieron en este soldadito, este pueblerino, que tenía condiciones. Como en las competencias donde se presentaba siempre ganaba algún puesto, y no los hacía quedar mal, le fueron permitiendo a ese representante militar que se entrenase y compitiera y así le hacía propaganda al Regimiento. Matrimonio Cuando sale del servicio militar, vuelve a Buenos Aires y consigue trabajo en una fábrica de tejidos, y allí conoce a Rosa Lenta. Cuando era uno de los mejores fondistas del país, ingresó al cuerpo de bomberos de la Policía Federal. El trabajo como bombero le permitió casarse y dedicarse algo más de tiempo a su entrenamiento. Se casa cuando ya tenía 26 años, el 13 de enero de 1945 con Rosa Lento, con quien tuvo dos hijas y un hijo, llamados María Eva, Hilda Noemí y Delfo. Actividad Política El acercamiento de Juan Domingo Perón, Evita y Delfo se debe a que este último vio en el partido político, el Justicialismo, que podía encauzar sus sentimientos políticos y se convirtió en un militante Peronista. Esto le valió amigos y enemigos; le valió amigos y con ello el reconocimiento de haber recibido las famosas medallas peronistas por el mérito deportivo en la Plaza de Mayo. Recibe el 17 de octubre de 1949 en esa Plaza, la Medalla Peronista. Siempre hubo un contacto muy fluido con el Presidente y su esposa, se encontraban habitualmente, charlaban. Delfo los designa padrinos de su hija María Eva. Estudios En 1957 terminó su actividad pedestre. Otro beneficio que tuvo, fue el de poder estudiar. Llegó a ser profesor de Educación Física, aunque para cursar los estudios se requería el título secundario que él no tenía porque en ese tiempo su inquietud pasaba por la subsistencia más que por el estudio. Como una excepción, por su trayectoria y sus ganas de progresar, el Ministro de Educación le permite iniciar sus estudios terciarios, el profesorado, sin tener título secundario y comienza a trabajar como docente. Actividades no deportivas Fue instructor y maestro de deportes en diversas escuelas y centros deportivos y Presidente del Comité Olímpico. Fallecimiento La muerte esperaba a Cabrera en un accidente automovilístico, camino frente al pueblo de Alberti (Buenos Aires) en la brumosa mañana del domingo 2 de agosto de 1981. El volvía de recibir un homenaje en Lincoln porque permanentemente en los distintos pueblos y ciudades del interior lo invitaban a asistir a homenajes en su honor. Delfo regresaba a su hogar en su automóvil, cuando ocurrió el desenlace fatal que terminara con su existencia. El responsable absoluto del accidente, quedó demostrado judicialmente, que fue un militar. Tras largo ocho años de estudios, pericias, investigaciones y juicios, en el año 1989, se resuelve el caso, demostrándose la culpabilidad del conductor del otro vehículo. Así termina su vida, con 62 años, rebozaba salud, seguía practicando deportes, era una persona muy activa, daba clases a sus alumnos, seguía desarrollando su tarea social como dirigente deportivo, trabajaba en la Municipalidad en el área deportes. Estaba en pleno desarrollo social, todavía tenía mucho para dar, pero lamentablemente así termina su vida. Su recuerdo y su espíritu siguen vigentes como entonces en el corazón de un pueblo que lo recuerda como a uno de los hombres que dieron brillo y prestigio al deporte nacional. fuente: http://www.delfocabrera.com.ar/

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leonardo batic dibujante argentino
ArteporAnónimoFecha desconocida

recomiendo miren algo del trabajo de este dibujante que es muy bueno. tenemos muy buenos dibujantes en nuestras tierras, podrán ver más en... http://leonardobatic.blogspot.com/ podrán ver más de mis galerías de dibijantes argentinos recomendados de: pablo zamboni http://www.taringa.net/posts/arte/1013453/pablo-zamboni-dibujante-argentino.html walter carzon http://www.taringa.net/posts/arte/1022687/walter-carzon-dibujante-argentino.html

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arte milenario - escritura en papiro y papel amate
ArteporAnónimoFecha desconocida

Amate y Papiro… un diálogo histórico Fragmento del diseño de Ghummo & Glitter Arte milenario surgido de dos grandes culturas, el amate y el papiro nos llevan a descubrir similitudes en sus creencias y mitos asociados a la naturaleza, la concepción de la vida y de la muerte, coincidencias conjugadas en esta exposición, que cuenta con poco más de 60 piezas. La vida cotidiana, los símbolos, signos y lenguajes enigmáticos plasmados en amates y en papiros se han convertido a través de los siglos en verdaderas expresiones de arte popular. Las civilizaciones ancestrales de México y Egipto nos han permitido imaginar paralelismos relacionados con el fascinante mundo del arte, la escritura sagrada, el complejo pensamiento religioso y sus aportaciones culturales y científicas, a través de la simbología e imágenes representadas en estos materiales. Ambas culturas desarrollaron un complejo sistema de escritura jeroglífica. Los escribanos egipcios utilizaban como soporte un papel elaborado con tallos de papiro, mientras que en el México antiguo se utilizaba como papel la corteza del árbol amate o la piel de venado. Un águila o un halcón, un felino o una serpiente, almas como pájaros, flores o insectos, son elementos de la flora y fauna que aparecen constantemente representados en amates y papiros. Son invariablemente sincretismos religiosos que guardan una estrecha relación con la cosmogonía de los antiguos pueblos de México y Egipto. Las dos civilizaciones centraron parte de su misticismo –relación con sus dioses– en el concepto de la muerte. En el caso de los mexicas, no se asociaba a una cuestión de premio o castigo, como sucede en el cristianismo. Al morir, el alma del individuo tomaba distintos rumbos según el tipo de muerte que hubiera tenido, independientemente de su comportamiento terrenal. Foto del Museo de Arte Popular Tal vez el egipcio sea el pueblo que deificó en mayor medida a la muerte, pues mantuvo un interés constante hacia ella y una actitud esencialmente ritual ante la misma. Destaca la ceremonia religiosa, por ejemplo, en la que se enterraba al faraón con un texto mágico, a fin de ayudarlo en el viaje a su nuevo estadio. Estos papiros, que comprendían una colección de fórmulas mágicas y de invocaciones a las divinidades, se conocían como el Libro de los Muertos, el cual era colocado junto al cuerpo. La muestra estará abierta al público del 17 de mayo al 29 de junio, en el marco del Año Cultural de Egipto en México. El Amate, Herencia Ancestral “Hay en esta tierra unos árboles que se llaman amaquáuitl ; tienen lisa la corteza, y las hojas muy verdes; son del tamaño de duraznos. De la corteza de él hacen papel, y cuando ya es viejo córtanle y torna a echar de nuevo”. Fray Bernardino de Sahagún Foto del Museo de Arte Popular En la antigua Mesoamérica, el papel se elaboraba con la corteza del amatl o árbol de amate. Su producción fue importante para las culturas de nuestro continente, sobre todo para la elaboración de códices, en los que se registraba la historia y se plasmaban los conocimientos que se querían preservar y difundir, así como para ofrendas, adornos y vestimentas ceremoniales. Los mayas fabricaron el papel entre los años 500 a 1000 a. C. Se producía en extensas regiones que ahora comprenden los estados de Yucatán, Chiapas, Veracruz, las Huastecas y Oaxaca, y en algunas zonas de Guerrero, Morelos y el Valle de México. En el reinado de Moctezuma II, el papel era un importante tributo que rendían a los mexicas la mayoría de los 42 pueblos donde se producía. El papel se usó principalmente para elaborar libros en forma de biombo, conocidos como códices, y vestidos, en lugar de las pieles de animales, aunque después fue sustituido por los tejidos de ixtle y de algodón. Como indumentaria o accesorio, tuvo una importante variante destinada a los usos rituales. Foto del Museo de Arte Popular El papel amate en las ceremonias servía para escribir la historia de los héroes y dioses, para realizar imágenes a semejanza de los humanos que a su vez servían de ofrenda para las deidades. Los encargados de llevar el registro de la historia a través de la escritura eran los tlacuilos, término que procede del verbo náhuatl tlacuiloa, porque escribían pintando. Debían poseer aptitudes para el dibujo y la pintura, así como profundos conocimientos de su lengua, además de ser hombres o mujeres de cualquier clase social, elegidos desde muy jóvenes. Desempeñaban su oficio en lugares como tribunales, templos, casas de tributo, mercados y palacios, sitos que también les servían de hogar. En el México antiguo, la importancia social de los tlacuilos radicó en el resguardo de la tradición heredada por los abuelos, a través del simbolismo que representaba el uso de la tinta negra y roja. Foto del Museo de Arte Popular En el Virreinato se prohibieron los actos ceremoniales, lo que ocasionó la disminución del uso del papel, ya que los indígenas lo utilizaban para transmitir mensajes, además de usarlo en la magia y la hechicería. Durante el proceso de evangelización, el amate y la caña de maíz fueron utilizados por los misioneros para fabricar los cristos de caña, figuras que tuvieron auge en los siglos XVI al XVIII. En la elaboración tradicional del amate, se hierve la corteza del árbol en agua con ceniza o en agua de nixtamal y, una vez que se suaviza, se enjuaga y se conserva sólo en agua. Posteriormente, se extienden las fibras sobre una tabla en donde son golpeadas con una piedra para fusionarlas; por último, se pone a secar hasta que se desprende fácilmente el papel. La producción del papel amate parece no haberse interrumpido, ya que sobrevive en la Sierra Norte de Puebla, entre los otomíes de San Pablito Pahuatlán y los nahuas, de las orillas del Río Balsas, en el estado de Guerrero, quienes heredaron la tradición de su elaboración y de sus ancestrales usos rituales. Al principio de los años setenta, estas comunidades combinaron su trabajo artesanal –el papel y la decoración en cerámica– de donde surgió una nueva manifestación artística: la pintura sobre amate. La fama que ha alcanzado este nuevo arte popular lo convierte en un trabajo representativo de los artesanos mexicanos. Actualmente, estas obras constituyen el encuentro de dos regiones del país: la de San Pablito, donde se elaboran las hojas, y la del Medio Balsas, donde las pintan en forma magistral. Foto del Museo de Arte Popular Se aprende a pintar amate en el seno familiar; primero los niños observan a los mayores y luego comienzan a rellenar con colores los dibujos que ellos han bosquejado. Las familias desarrollan estilos distintos que a menudo comparten con los vecinos y parientes lejanos. Como resultado, los pueblos desarrollan sus propios estilos artísticos. La producción de este nuevo concepto de trabajo artesanal en amate se lleva a cabo principalmente en las comunidades de Ameyaltepec, Xalitla, Maxela y Oapan, en el estado de Guerrero, reflejando a través de sus obras las costumbres y tradiciones que caracterizan su cultura. Por ejemplo, las coloridas escenas cosmogónicas y los elementos del medio que los rodea, así como dibujos llenos de imaginación y creatividad. Aunque la técnica de elaboración del papel es prácticamente la misma que se usó hace siglos, las formas de obtener la corteza han variado. En la época prehispánica se desnudaban las ramas de los árboles adultos, permitiendo que su corteza se regenerara lentamente. A partir del incremento de la demanda de amate desde hace treinta años, empezaron a utilizarse todas las ramas de los árboles adultos, sobre todo la corteza de los jóvenes, lo cual ha impactado negativamente el ecosistema de la región de la Sierra Norte de Puebla. Es importante hacer conciencia sobre la estrecha relación que existe entre el trabajo de los artesanos y la exuberante biodiversidad de nuestro territorio –la tercera en importancia en el ámbito mundial– y que, si no se protege de manera adecuada, desaparecerá irremediablemente. El papiro en egipto Foto del Museo de Arte Popular De uso primordial en la civilización egipcia, el papiro fue el soporte de su escritura e imprescindible en las actividades religiosas, científicas, comerciales, administrativas y creativas de esa cultura. En las etapas predinásticas (4000 a. C.), ya se utilizaba en la fabricación de numerosos objetos de uso cotidiano: tapetes, cortinas, calzado, cuerdas, cestos e incluso balsas. El papiro se obtenía de unos filamentos largos extraídos del tallo de esta planta –hasta de cuatro metros de altura–, que se colocaban paralelamente muy juntos unos a otros, sobre una superficie húmeda. Encima de esta capa se acomodaba otra más en forma perpendicular a la anterior, y se conseguía así una materia compacta que se prensaba y luego era pegada con el jugo producido por el propio tallo, para finalmente secarlo al sol. Foto del Museo de Arte Popular La superficie se alisaba con un trozo de madera o marfil, hasta que quedara listo para escribir sobre él. La lámina resultante era flexible y resistente, y podía enrollarse con facilidad. Una sola lámina llegaba a medir entre 16 y 42 centímetros de alto y 40 centímetros de ancho. Este material, anterior al papel junto con la tinta, es, sin duda, el precursor de los elementos que conforman el libro actual. Entre los documentos más reproducidos en papiro se encuentra el llamado Libro de los Muertos, con el que llegó la edad de oro del libro ilustrado, surgido durante el Imperio Nuevo (1500 a. C., dinastías XVIII-XX). De acuerdo con la historia, toda familia acomodada y con posibilidades de un entierro y una tumba dignamente preparados podía adquirir este texto elaborado por escribanos e ilustradores. Foto del Museo de Arte Popular El escriba –en lengua egipcia sesh–, era considerado como el portador del recurso más sagrado: la escritura jeroglífica. Se trataba de un alto funcionario al servicio del faraón, de un dignatario o de un templo. Esta profesión, ligada a la administración del estado y al grupo sacerdotal, gozó siempre de un gran prestigio, y llegó a pertenecer a la clase social más elevada después de la familia real. Entre algunas de sus ocupaciones, estaban: el registro de impuestos, el control de las cosechas, la medición del nivel de las inundaciones periódicas del río Nilo, así como contabilizar los productos que ingresaban a los almacenes reales. En los templos también tenían presencia los sacerdotes escribanos, quienes se dedicaban a copiar textos y a recitar fórmulas rituales. Los escribanos tenían un patrón, el dios Thot, considerado el inventor de la escritura y del calendario, y señor del tiempo. También regía la Casa de la Vida o escuela de los escribanos y, como escriba de los dioses, estaba presente en el Juicio del Alma ante Osiris, donde anotaba el resultado de esta ceremonia. En algunos textos figura, de manera principal, como dios asociado a la magia e inventor de todas las palabras. Foto del Museo de Arte Popular Al escribir con plumas de caña sobre papiro, desarrollaron una escritura más fluida y redondeada que se denominó hierática (utilizada en textos religiosos), que a su vez se transformó en una escritura más sencilla denominada demótica (de uso más común). Sus herramientas básicas de trabajo, además del papiro y los pinceles, eran las tintas de dos colores, el negro y el rojo, este último generalmente servía para los textos y datos importantes. La tinta negra se fabricaba mezclando cola –pasta utilizada para pegar– y carbón, mientras que el rojo resultaba de la combinación de cola y ocre. A través de los papiros se ha logrado conocer una parte importante de la cultura egipcia, la relación con sus dioses, sus creencias y forma de vida, trascendiendo por la majestuosidad de sus dibujos y colorido, además de los testimonios plasmados en su escritura. El Museo de Arte Popular (MAP) y la Embajada de la República Árabe de Egipto, inauguraron la exposición Amate y Papiro… un diálogo histórico el 17 de mayo para celebrar los 50 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y Egipto. La ceremonia de apertura fue presidida por el Exmo. Aly Houssam El-Din El-Hefni Mahmoud, embajador de la República Árabe de Egipto, la embajadora María de Lourdes Aranda Bezaury, subsecretaria de Relaciones Exteriores, el doctor Fernando Viveros Castañeda, secretario técnico A del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, María Teresa Arango, presidenta de la Asociación de Amigos del Museo de Arte Popular, Walther Boelsterly Urrutia, director general del MAP, Luis Armando Haza Remus, director operativo del MAP, Gerardo Gómez, coordinador de Mantenimiento y Exposiciones del museo, Gerardo Taber, egiptólogo, y David Israel, museógrafo del MAP. Asimismo, estuvo presente Alfonso Margarito García, el maestro papelero que elaboró una serie de piezas específicas en papel de amate para la exposición. El Embajador de Egipto expresó su gratitud tanto a los participantes como a los asistentes, y en especial a Bruno Ferrari, director general de ProMéxico, quien propuso combinar los amates mexicanos y los papiros egipcios en una exposición conjunta que pudiera formar parte de una de las diversas actividades que se llevan a cabo con motivo de este aniversario. “Esta exposición hace referencia, por un lado, a la conciencia de nuestros antepasados, acerca de la importancia del papel –y en especial, de su utilización–, ya que ofrece la posibilidad a los artistas de ambos países de expresar sus habilidades y reflejar el arte de ambos pueblos tanto en el pasado como en el presente, y por otro, remarca, una vez más, las similitudes de antaño y las actuales existentes entre la cultura mexicana y la egipcia”, dijo el Embajador. “Los papiros de esta exhibición no datan del antiguo Egipto; son obras de los egipcios de nuestra época. Al parecer, la utilización de los papiros se introdujo de nuevo a mediados del siglo pasado. Si bien es cierto que la mayoría de ellos refleja al Egipto antiguo y sus maravillosas pinturas localizadas originalmente en muchos sitios arqueológicos, templos y tumbas, de igual manera representa nuestra cultura copta cristiana y nuestra cultura islámica. Este es uno de los aspectos del arte popular egipcio que puede encontrarse en la actualidad”, concluyó. Por su parte, la embajadora María de Lourdes Aranda Bezaury, subsecretaria de Relaciones Exteriores, destacó que estos cinco decenios han sido muy importantes en las relaciones egipto-mexicanas, caracterizadas por un alto grado de colaboración, y en los que ambos países han compartido la convicción del respeto y del diálogo como únicas vías para la paz y la prosperidad internacional. “Hoy dos sociedades modernas, pero con profundas raíces en el tiempo, se encuentran a través de su arte y de su historia. Las expresiones que se nos muestran en este museo tienen una particularidad que nos llena de orgullo. Vienen en un vehículo propio de la civilización egipcia y de las civilizaciones mesoamericanas: el papiro y el amate. Si Egipto es un don del Nilo, como afirmaba Herodoto, otro de sus regalos es la planta del papiro, cuyo nombre dio origen a la palabra papel. En el papiro se escribieron los grandes tratados de filosofía griega y los primeros evangelios cristianos, y fue el medio de comunicación más importante en el Mediterráneo durante la antigüedad clásica”, dijo la Embajadora. “En el otro lado del Globo, Mesoamérica inventa su propio papel y su propia escritura para legarnos la memoria de sus pueblos, y es en otro textil vegetal, el amate, donde se escribieron los testimonios de la vida y del pensamiento de nuestros ancestros americanos”. La embajadora María de Lourdes Aranda imprimió énfasis en que el diálogo entre estas dos culturas milenarias nos enseña, mediante sus obras populares, la forma en que –dentro de las distancias del tiempo y el espacio y pese a las diferencias– podemos compartir y enriquecernos mutuamente. Foto del Museo de Arte Popular El siguiente texto fue elaborado por el equipo de trabajo del MAP Escrito por: María de los Ángeles Beltrán Nadal el 18 de Mayo de 2008 fuente: http://ngenespanol.com/2008/05/18/amate-y-papiro%e2%80%a6-un-dialogo-historico-2/

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tapa de albumes con ilusión óptica
tapa de albumes con ilusión óptica
ArteporAnónimo12/8/2008

tapa de albumes [ilusión óptica] Animal Collective: ' Merriweather Post Pavilion' (2008) es una de los efectos más espectaculares que se aprecia en 2D... ves el movimiento? Santana: 'Santana' (1969) una simple cabeza de león pero está formado por figuras humanas. Traffic: 'The Low Spark Of High Heeled Boys' (1971) uno de los más efectivos efectos, qué está delante y qué está atrás? Def Leppard: 'Retro Active' (1993) diseñado por Nels Israelson y Hugh Syne, verás una mujer al espejo y de lejos una calavera, inspirado de la pintura de Charles Allan Gilbert's de 1892 'Todo es Vanidad'. Soulwax: 'Any Minute Now' (2004) de cerca, this Trevor Jackson diseñó puntos negros sobre fondo blanco, levantate de tu silla y mirá la misma imagen verás el nombre de la banda y el título del álbum. Soulwax: 'Nite Versions' (2005) un año más tarde utiliza el mismo concepto, con un patrón diferente. Styx: 'The Grand Illusion' (1977) bueno, el nombre del álbum hace elocuencia de la imagen que se forma en el bosque. Spiritualized: 'Let It Come Down' (2001) una imagen 3D de la cara de una nena vas más allá de lo que se vé, una imagen concave tallada y en la edición real la imagen cobra movimiento. Andrew Gold: 'What's Wrong With This Picture?' (1976) hay 32 motivos errónes en esta imagen que requiere sea muy bien vista para detectarlos, hay algunos blogs dedicados a resolver este misterio. Time Requiem: 'Optical Illusion' (2006) un efecto simiilar al de la tapa de Animal Collective. Genesis: The Lamb Lies Down On Broadway (1974) esta serie de fotos en combinación es fantástica. The Heliocentrics: 'Out There' (2007) este efecto es quizás uno de los más conocidos en patterns... te deja los ojos cruzados. Pink Floyd: 'Ummagumma' (1969) lo que parece un espejo que se proyecta a simple vista sufre también un cambio de posición de los integrantes de la banda. fuente: http://www.gigwise.com/

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pablo zamboni dibujante argentino
ArteporAnónimoFecha desconocida

recomiendo miren algo del material de este dibujante que es muy bueno. adjunto algunas imágenes y su blog. espero les guste como a mi. podrán ver más en... http://zambonipablo.blogspot.com/

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repasar inglés on line
InfoporAnónimoFecha desconocida

hola a todos, este es un buen sitio para repasar inglés, encontrarán videos, juegos, ejercicios de gramática, writings corregidos con explicaciones de por qué están mal, canciones, libros en inglés y muchas pero muchas cosas más para que las aprovechen. cada dos o tres días hay actualizaciones, así que chequeen esporádicamente para no perder el contacto con el inglés.

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inteligencia animal
InfoporAnónimoFecha desconocida

Los animales son más inteligentes de lo que usted cree En 1977, Irene Pepperberg, recién graduada de la Universidad de Harvard, hizo algo muy atrevido. En una época en que los animales eran considerados autómatas, se propuso hablarle a una criatura para averiguar lo que había en su mente. Llevó a su laboratorio un loro gris africano de un año, al que llamó Alex, para enseñarle a reproducir los sonidos de la lengua inglesa. “Creí que, si aprendía a comunicarse, podría hacerle preguntas acerca de su manera de ver el mundo”. Cuando Pepperberg empezó a enseñarle a hablar a Alex –que murió el pasado septiembre, a los 31 años de edad–, muchos científicos creían que los animales eran incapaces de tener algún pensamiento. Suponían que eran simplemente robots programados para reaccionar a estímulos, pero que carecían de la capacidad para pensar o sentir. Cualquier propietario de una mascota estaría en desacuerdo. Vemos el amor en los ojos de nuestros perros y sabemos que, por supuesto, tienen pensamientos y emociones. Sin embargo, esas afirmaciones aún son muy controvertidas. Es demasiado fácil proyectar los pensamientos y sentimientos humanos hacia otra criatura. ¿De qué manera, entonces, un científico comprueba que un animal es capaz de pensar, de adquirir información acerca del mundo y de actuar en consecuencia? Ciertas habilidades se consideran indicadores importantes de la inteligencia avanzada: buena memoria, comprensión de la gramática y los símbolos, conciencia de sí mismo, entendimiento de los motivos de los otros, imitación de los demás y creatividad. Poco a poco, en ingeniosos experimentos, los investigadores han documentado estos indicadores en otras especies, deconstruyendo gradualmente lo que creíamos que hace distintos a los seres humanos y, al mismo tiempo, dejando entrever el lugar de donde provinieron nuestras propias habilidades. Las urracas de los matorrales saben que otras urracas son ladronas, y que la comida oculta se puede echar a perder; las ovejas pueden reconocer caras; los chimpancés usan diversas herramientas para hurgar en los montículos de termitas e, incluso, usan armas para cazar pequeños mamíferos; los delfines pueden imitar las posturas humanas; el pez arquero, que aturde a los insectos con un chorro repentino de agua, puede aprender a dirigir el chisguete simplemente con ver a un pez experimentado hacerlo, y Alex, el loro, resultó ser un conversador sorprendentemente bueno. Treinta años después del inicio de los estudios de Alex, Pepperberg y un grupo cambiante de asistentes aún le daban lecciones de inglés. La investigadora lo compró en una tienda de mascotas, en Chicago. Permitió que el ayudante de la tienda lo escogiera, porque no quería que otros científicos dijeran que ella, de manera deliberada, había elegido a un ave especialmente inteligente para su trabajo. Dado que el cerebro de Alex era del tamaño de una nuez sin cáscara, la mayoría de los investigadores creyó que el estudio de comunicación entre especies de Pepperberg sería inútil. “Hubo incluso quienes me llamaron loca por intentarlo –dijo–. Los científicos creían que los chimpancés eran mejores sujetos de estudio, aunque, por supuesto, ellos no pueden hablar”. Pepperberg fue hacia la parte trasera del cuarto, donde Alex se posó encima de su jaula arreglándose con el pico las plumas de color gris nacarado. Dejó de hacerlo y abrió el pico cuando ella se aproximó. “Querer uva”, dijo Alex. “Todavía no ha desayunado –explicó Pepperberg– de modo que está un poco irritable”. Bajo la paciente tutela de Pepperberg, Alex aprendió a usar su tracto vocal para imitar casi 100 palabras en inglés, incluyendo los sonidos para todos estos alimentos, aunque él llamaba a una manzana una “platan-eza”.* “Las manzanas le saben un poco a plátano, y se parecen un poco a las cerezas, de modo que Alex acuñó esa palabra para nombrarlas”, dijo Pepperberg. Alex podía contar hasta el seis y estaba aprendiendo los sonidos para el siete y el ocho. “Estoy segura de que ya sabe ambos números –dijo Pepperberg–. Probablemente podrá contar hasta el 10, pero aún está aprendiendo a decir las palabras”. Alex volvió a componerse las plumas. De vez en cuando, se inclinaba hacia delante y abría su pico: “Sssie… tto”. “Muy bien, Alex –dijo Pepperberg–. Siete. El número es siete”. “¡Sssie… tto!”. “¡Sssie… tto!”. “Está practicando –explicó ella–. Es así como aprende. Está pensando en cómo decir esa palabra, cómo usar su tracto vocal para emitir el sonido correcto”. La idea de que un ave tomara lecciones para practicar, y que lo hiciera voluntariamente sonaba un poco loca pero, después de escuchar y observar a Alex, fue difícil disentir de la explicación de Pepperberg sobre sus conductas. Ella no lo premiaba con bocadillos por el trabajo repetitivo ni lo castigaba para lograr que emitiera los sonidos. “Tiene que oír las palabras una y otra vez antes de que pueda imitarlas correctamente –dijo Pepperberg, luego de pronunciar “siete” para Alex al menos 12 veces seguidas–. No estoy tratando de ver si Alex puede aprender un idioma humano. Ese nunca ha sido el objetivo. Siempre he tenido el propósito de usar sus habilidades de imitación para obtener un mejor entendimiento de la cognición aviaria”. En otras palabras, dado que Alex podía producir una aproximación cercana de los sonidos de algunas palabras en inglés, Pepperberg podía hacerle preguntas acerca del entendimiento básico del mundo por un ave. No podía preguntarle qué estaba pensando, pero sí sobre su conocimiento de números, formas y colores. Para demostrarlo, Pepperberg llevó a Alex a una percha alta de madera en medio del cuarto. Después tomó una llave y una pequeña taza de color verde. Sostuvo ambos artículos ante los ojos de Alex. “¿Qué es igual?”, preguntó ella. Sin titubear, el pico de Alex se abrió: “Co-lor”. “¿Qué es diferente?”, preguntó Pepperberg. “Forma”, dijo Alex. Dado que los loros carecen de labios, las palabras parecían provenir del aire, como si un ventrílocuo hablara. Con todo, las palabras –y lo que sólo pueden llamarse los pensamientos– eran suyos por completo. Durante los 20 minutos siguientes, Alex superó sus pruebas, distinguiendo colores, formas, tamaños y materiales. Resolvió algunas operaciones aritméticas simples, como contar los cubos de juguetes amarillos entre una pila de cubos de varios colores. Y entonces, como para ofrecer una prueba final de la mente dentro de su cerebro de ave, Alex se manifestó. “¡Habla con claridad!”, ordenó cuando una de las aves más jóvenes a las cuales Pepperberg también les estaba enseñando pronunció mal la palabra “verde”. “¡Habla con claridad!”. “No te portes como un sabelotodo”, lo reprendió Pepperberg sacudiendo su cabeza frente a él. “Él sabe todo esto y se aburre, de modo que interrumpe a los otros o da la respuesta errónea con el único propósito de ser obstinado. En esta etapa, es como un hijo adolescente; es temperamental, y nunca estoy segura de lo que hará”. Muchas de las habilidades cognitivas de Alex, como su capacidad para entender los conceptos de igual y diferente, en general sólo se atribuyen a mamíferos más avanzados desde el punto de vista evolutivo, en particular a los primates. Aun así, los loros, al igual que los grandes monos (y los seres humanos), viven largo tiempo e interactúan en sociedades complejas y, del mismo modo que los primates, estas aves deben hacer un seguimiento de la dinámica de relaciones y ambientes cambiantes. “Necesitan ser capaces de distinguir los colores para saber cuándo una fruta está madura o no –señaló Pepperberg–. Necesitan clasificar las cosas, lo que es comestible, lo que no, y conocer las formas de los depredadores. Además, ayuda tener un concepto de los números si el ave necesita vigilar a su bandada, y saber quién está solo y quién ya tiene pareja. Un ave longeva no puede hacer todo esto por instinto; debe haber cognición involucrada”. Ser mentalmente capaz de dividir el mundo en categorías abstractas simples parecería una habilidad valiosa para muchos organismos. ¿Es entonces esa habilidad parte del impulso evolutivo que dio por resultado la inteligencia humana? Charles Darwin, quien intentó explicar cómo se desarrolló la inteligencia humana, extendió su teoría de la evolución al cerebro humano: al igual que el resto de nuestras funciones, la inteligencia debe haber evolucionado desde organismos más simples, puesto que todos los animales enfrentan los mismos desafíos generales de la vida. Necesitan encontrar pareja, alimento y un camino por los bosques, el mar o el cielo, tareas que –argumentó Darwin– requieren habilidades de resolución de problemas y de clasificación. El enfoque darwiniano sobre la inteligencia animal se desechó a principios del siglo xx, cuando los investigadores determinaron que la información registrada al observar a los animales en su hábitat natural eran simplemente “anécdotas”, por lo general contaminadas por el antropomorfismo. En un esfuerzo por ser más rigurosos, muchos abrazaron el conductismo, que consideraba a los animales criaturas sólo un poco más avanzadas que las máquinas, y enfocaron sus estudios en la rata blanca de laboratorio –porque una “máquina” se comportaría como cualquier otra–. No obstante, si los animales son simplemente máquinas, ¿cómo se puede explicar la aparición de la inteligencia humana? Sin la perspectiva evolutiva de Darwin, las habilidades cognitivas mayores de las personas no tendrían sentido desde el punto de vista biológico. Lentamente, el péndulo se ha alejado del modelo de animales-máquina y lentamente ha regresado hacia Darwin. Toda una gama de estudios en animales ahora sugiere que los orígenes de la cognición son profundos, difundidos y muy adaptables. La facilidad con la cual pueden evolucionar nuevas habilidades mentales quizá se ilustra mejor con los perros. Casi todos los propietarios les hablan a sus perros y esperan que los entiendan. Sin embargo, la capacidad canina para entender no se apreció por completo sino hasta que en 2001 un collie de la frontera llamado Rico apareció en un programa de juegos de la televisión alemana. Rico sabía los nombres de alrededor de 200 juguetes, y aprendía con facilidad los de nuevos juguetes. Algunos investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, escucharon acerca de Rico e hicieron arreglos para reunirse con él y sus propietarios. Ese encuentro llevó a un informe científico que reveló la extraordinaria capacidad de lenguaje de Rico: podía aprender y recordar palabras con tanta rapidez como un niño que empieza a andar. Otros científicos habían demostrado que los niños de dos años de edad –que aprenden alrededor de 10 palabras nuevas al día– tienen un grupo innato de principios que guían esta tarea. La capacidad se observa como uno de los bloques de construcción clave en la adquisición del lenguaje. Los científicos del Instituto Max Planck sospechan que los mismos principios guían el aprendizaje de palabras de Rico y que la técnica que usa para aprenderlas es idéntica a la que emplean los seres humanos. Para encontrar otros ejemplos, los científicos leyeron cientos de cartas de personas que afirmaban que sus perros tenían el talento de Rico. En realidad, sólo dos –ambos collies de la frontera– exhibieron habilidades comparables. Uno de ellos –los investigadores la llaman Betsy– tiene un vocabulario de más de 300 palabras. “Incluso nuestros parientes más cercanos, los grandes monos, no pueden hacer lo mismo que Betsy: escuchar una palabra sólo una o dos veces, y saber que el patrón acústico significa algo”, dijo Juliane Kaminski, una psicóloga cognitiva que trabajó con Rico y ahora estudia a Betsy. Ella y su colega, Sebastian Tempelmann, habían ido a la casa de Betsy en Viena para aplicarle una nueva serie de pruebas. “La comprensión de formas de comunicación humanas por parte de los perros es algo nuevo que ha evolucionado –dijo Kaminski–, algo que se desarrolló en ellos debido a su larga relación con los seres humanos”. Los científicos creen que los perros fueron domesticados hace unos 15 000 años, un tiempo relativamente breve para la evolución de habilidades de lenguaje. Pero, ¿qué tan similares son estas habilidades a las de los seres humanos? Para el pensamiento abstracto, los seres humanos emplean símbolos y dejan que una cosa represente otra. Kaminski y Tempelmann efectuaron algunas pruebas para determinar si los perros también tienen la capacidad de hacerlo. La propietaria de Betsy –cuyo seudónimo es Schaefer– llamó a su mascota, quien obedientemente se echó a sus pies, con los ojos fijos en su rostro. Siempre que Schaefer le hablaba, Betsy inclinaba la cabeza de un lado hacia el otro con atención. Kaminski dio a Schaefer una serie de fotografías a color y le pidió que eligiera una. Cada imagen describía un juguete para perro contra un fondo blanco, juguetes que Betsy nunca antes había visto. No eran juguetes reales, sino sólo fotos de ellos. ¿Podría Betsy asociar una imagen bidimensional con un objeto tridimensional? Schaefer tomó una fotografía de un frisbee de colores e instó a Betsy a encontrarlo. Betsy estudió la fotografía y el rostro de Schaefer, después corrió a la cocina, donde el disco estaba colocado entre otros tres juguetes y fotografías de cada juguete. Cada vez, Betsy llevó el frisbee o la fotografía del mismo a Schaefer. “No habría estado mal si ella hubiera llevado únicamente la fotografía –dijo Kaminski–. No obstante, creo que Betsy puede usar una fotografía, sin un nombre, para encontrar un objeto. De cualquier modo, se requerirán muchas más pruebas para demostrarlo”. Aun así, Kaminski duda que otros científicos alguna vez acepten su descubrimiento, porque la habilidad abstracta de Betsy, tan insignificante como pueda parecernos, puede ser muy semejante al pensamiento humano. Con todo, persistimos como la especie inventiva. Ningún otro animal ha construido rascacielos, escrito sonetos o fabricado una computadora. De cualquier manera, los investigadores de animales dicen que la creatividad, al igual que otras formas de inteligencia, no surgió simplemente de la nada. También ha evolucionado. “Las personas se sorprendieron al descubrir que los chimpancés elaboran herramientas”, dijo Alex Kacelnik, un ecólogo conductual de la Universidad de Oxford, al referirse a los palitos a los cuales los chimpancés dan formas específicas para sacar termitas de sus nidos. “Sin embargo, las personas también pensaron, ‘bueno, comparten nuestra ascendencia, por supuesto que son listos’. Ahora se están encontrando estas clases de conductas excepcionales en algunas especies de aves, pero el ser humano no ha compartido recientemente su ascendencia con las aves. La historia evolutiva de ellas es muy diferente; el último ancestro común del ser humano con todas las aves fue un reptil que vivió hace más de 300 millones de años. ”Esto no es trivial –continuó Kacelnik–. Significa que la evolución puede inventar formas similares de inteligencia avanzada más de una vez, que eso no es algo reservado sólo para primates o mamíferos”. Kacelnik y sus colegas estudian a una de estas especies inteligentes, el cuervo de Nueva Caledonia, que vive en los bosques de esa isla del Pacífico. Dicho cuervo figura entre las aves más hábiles que hacen y usan herramientas; forma sondas y ganchos con ramitas y tallos de hojas para hurgar en las copas de las palmeras, en donde se ocultan larvas gordas. Dado que estas aves, como los chimpancés, fabrican herramientas y las usan, los investigadores pueden buscar similitudes en los procesos evolutivos que conformaron sus cerebros. Algo en el ambiente de ambas especies favoreció la evolución de poderes neurales para hacer herramientas. Pero ¿el uso de herramientas es rígido y limitado, o pueden ser animales inventivos? ¿Tienen lo que los investigadores llaman flexibilidad mental? Los chimpancés, por supuesto que sí. En estado salvaje, el chimpancé puede usar cuatro ramitas de diferentes tamaños para extraer la miel de una colmena. En cautiverio pueden resolver cómo colocar varias cajas para alcanzar un plátano que cuelga de una cuerda. No fue fácil responder esa pregunta respecto a los cuervos de Nueva Caledonia, aves en extremo tímidas. Incluso después de años de observarlas en estado natural, los investigadores fueron incapaces de determinar si la habilidad de las aves era innata, o si aprendían a hacer y usar sus herramientas al verse una a otra. Si fue una habilidad heredada genéticamente, ¿podrían, como los chimpancés, usar su talento de maneras diferentes y creativas? Para averiguarlo, Kacelnik y sus estudiantes llevaron 23 cuervos de diferentes edades (todos capturados en la naturaleza, salvo uno) a la pajarera en su laboratorio de Oxford, y les permitieron aparearse. Se criaron cuatro pollos en cautiverio, y se les mantuvo cuidadosamente lejos de los adultos, de modo que no tuvieron oportunidad de recibir enseñanza acerca de las herramientas. Aun así, poco después de que emplumaron, todos tomaron ramitas para sondear con afán en grietas y usaron diferentes materiales para hacer herramientas. “De modo que sabemos que al menos los principios del uso de herramientas son hereditarios –dijo Kacelnik–. Y ahora la cuestión es, ¿qué más pueden hacer con las herramientas?” Mucho. En su oficina, Kacelnik reprodujo un video de una prueba que realizó con uno de los cuervos capturados en la naturaleza, Betty. En la película, el ave vuela hacia un cuarto e inmediatamente ve la prueba que está ante ella: un tubo de vidrio con una cesta pequeña alojada en su centro. El recipiente contiene un pedazo de carne. Los científicos habían colocado dos fragmentos de alambre en el cuarto. Uno estaba doblado en forma de gancho y el otro era recto. Supusieron que Betty elegiría el gancho para levantar la cesta por el asa. Pero los experimentos no siempre terminan como se espera. Otro cuervo robó el gancho antes de que Betty pudiera encontrarlo. Betty no se inmuta. Mira la carne en la cesta, después, el fragmento recto de alambre. Lo toma con el pico, empuja un extremo hacia una grieta en el suelo y usa el pico para doblar el otro extremo y formar un gancho. Así, armada, alza el recipiente y lo saca del tubo. “Esta fue la primera vez que Betty vio un pedazo de alambre como este –dijo Kacelnik–. Aun así, sabía que podía usarlo para formar un gancho y exactamente dónde necesitaba doblarlo a fin de que el gancho cupiera en el tubo para tomar la carne”. Aplicaron más pruebas a Betty, cada una de las cuales requería una solución diferente, como hacer un gancho con un fragmento plano de aluminio en lugar de un alambre. Cada vez, Betty inventó una nueva herramienta y resolvió el problema. “Eso significa que tuvo una representación mental de lo que quería hacer. Eso ahora –dijo Kacelnik– es un indicador de un tipo importante de sofisticación cognitiva”. Esta es la lección más grande de la investigación sobre cognición animal: nos enseña un poco de humildad. No estamos solos en nuestra capacidad para inventar o planear o para contemplarnos a nosotros mismos, o incluso para urdir y engañar. Los actos de engaño requieren una forma complicada de pensamiento, porque es necesario tener la capacidad de atribuir intenciones a la otra persona y anticipar su conducta. Una escuela de pensamiento afirma que la inteligencia humana evolucionó en parte debido a las presiones de vivir en una sociedad compleja de seres calculadores. Los chimpancés, los orangutanes, los gorilas y los bonobos comparten esta capacidad con nosotros. Los primatólogos han visto a los monos en estado salvaje esconder alimento al macho alfa o tener sexo mientras no puede verlos. Las aves también pueden timar. Estudios de laboratorio muestran que las urracas azulejas deducen las intenciones de otra ave y actúan en consecuencia. Una urraca que ha hurtado comida, por ejemplo, sabe que si otra la mira ocultar un fruto seco, hay probabilidades de que el fruto sea robado. De modo que la primera urraca regresará a cambiar de sitio el fruto cuando la otra se marche. “Es parte de la evidencia disponible hasta ahora sobre la proyección de experiencia en otra especie –dijo Nicky Clayton en su laboratorio aviario en la Universidad de Cambridge–. Yo lo describiría como, ‘sé que sabes dónde oculté mi comida, y si yo estuviera en tu lugar la robaría, de modo que voy a cambiarla de lugar hacia uno del que tú no estés enterada’”. Este estudio, efectuado por Clayton y Nathan Emery, es el primero en mostrar la clase de presiones ecológicas, como la necesidad de ocultar comida para consumo durante el invierno, que llevaría a la evolución de esas habilidades mentales. De manera más provocadora, su investigación demuestra que algunas aves poseen lo que suele considerarse otra habilidad exclusiva de los seres humanos: la capacidad para recordar un evento pasado específico. Por ejemplo, las urracas de los matorrales parecen saber cuánto tiempo antes ocultaron un tipo particular de alimento, y se las arreglan para recuperarlo antes de que se eche a perder. Los psicólogos cognitivos de humanos llaman a este tipo de memoria “episódica” y afirman que sólo existe en una especie que pueda viajar mentalmente hacia atrás en el tiempo. A pesar de los estudios de Clayton, algunos se rehúsan a conceder esta capacidad a las urracas. “Los animales están atrapados en el tiempo”, explicó Sara Shettleworth, una psicóloga comparativa de la Universidad de Toronto, en Canadá, lo que significa que no distinguen entre el pasado, presente y futuro como los humanos. Dado que los animales carecen de lenguaje, dijo, probablemente tampoco cuentan con “las funciones mentales adicionales de imaginación y explicación” que proporcionan la narrativa mental continua que acompaña a nuestras acciones. Ese escepticismo es un desafío para Clayton. “Tenemos pruebas científicas válidas de que las urracas recuerdan el qué, dónde y cuándo de eventos de ocultamiento específicos, que es la definición original de la memoria episódica. Sin embargo, ahora el marco de la portería se ha movido”. Esa es una queja frecuente entre los investigadores de animales. Siempre que encuentran en una especie una habilidad mental que evoca una habilidad exclusivamente humana, los científicos de la cognición humana cambian la definición. Empero, los investigadores de animales quizá subestiman su poder: son sus descubrimientos los que fuerzan al lado humano a apuntalar la división. “A veces los psicólogos cognitivos de humanos se han obsesionado tanto con sus definiciones que olvidan lo extraordinarios que son estos descubrimientos en animales –dijo Clive Wynn, investigador de la Universidad de Florida, quien ha estudiado la cognición en palomas y marsupiales–. Estamos vislumbrando inteligencia en todo el reino animal, que es lo que deberíamos esperar. Es un arbusto, no un árbol de un solo tronco que sólo lleva hacia nosotros”. A finales de los años sesenta, el psicólogo cognitivo Louis Herman empezó a investigar las habilidades cognitivas de los delfines tursiones o toninas. Al igual que los humanos, los delfines son muy sociales y cosmopolitas; viven en ambientes de subpolares a tropicales en todo el mundo; son muy vocales y tienen habilidades sensoriales especiales, como la ecolocalización. Para los años ochenta, los estudios cognitivos de Herman se enfocaron en un grupo de cuatro delfines jóvenes –Akeakamai, Phoenix, Hiapo y Elele– en el Laboratorio de Mamíferos Marinos de la Cuenca Kewalo en Hawai. Los delfines eran curiosos y juguetones, y transfirieron su sociabilidad a Herman y sus estudiantes. “En nuestro trabajo con los delfines, tuvimos un principio rector –dice Herman–, que podríamos sacar a relucir todo el alcance y la capacidad de su inteligencia, del mismo modo que los educadores lo hacen con el potencial de un niño. Los delfines tienen cerebros grandes y muy complejos. Mi pensamiento fue: ‘bien, de modo que tienes este hermoso cerebro. Veamos qué es lo que puedes hacer con él’”. Para comunicarse con los delfines, Herman y su equipo inventaron un lenguaje completo de señales con la mano y el brazo, con una gramática simple. Por ejemplo, un movimiento de arriba hacia abajo de los puños cerrados significaba “aro”, y alzar los brazos extendidos por arriba de la cabeza significaba “pelota”. Un ademán de “ven aquí” con un brazo les decía “traer”. En respuesta a la mención de las palabras “aro, pelota, traer”, Akeakamai empujaba la pelota hacia el aro; pero si el orden de la solicitud se cambiaba a “pelota, aro, traer”, acarreaba el aro hacia la pelota. Con el tiempo, ella podía interpretar solicitudes más complejas desde el punto de vista gramatical, como “derecha, canasta, izquierda, frisbee, dentro”, pidiéndole que pusiera el frisbee que estaba a su izquierda en la canasta que estaba a su derecha. Revertir “izquierda” y “derecha” en la instrucción revertía las acciones del delfín. Akeakamai podía completar esas solicitudes la primera vez que se le hacían, mostrando un profundo entendimiento de la gramática del lenguaje. “Son una especie muy vocal –añade Herman–. Nuestros estudios mostraron que podían imitar sonidos arbitrarios que reprodujimos en su tanque, una capacidad que tal vez esté vinculada con su propia necesidad de comunicarse. No estoy diciendo que tengan un lenguaje de delfines, pero son capaces de entender las instrucciones nuevas que les transmitimos en un lenguaje creado para esta investigación; su cerebro tiene esa habilidad. ”Tenían la capacidad de hacer muchas cosas que las personas siempre habían puesto en duda. Por ejemplo, interpretaron correctamente, en la primera ocasión, instrucciones con gestos dadas por una persona que aparecía en una pantalla de televisión detrás de una ventana bajo el agua. Reconocieron que las imágenes de televisión fueron representaciones del mundo real a las cuales podían responder de la misma manera que en el mundo real”. También imitaron con facilidad el movimiento de sus instructores. Si un entrenador se inclinaba hacia atrás y levantaba una pierna, el delfín se ponía de espaldas y levantaba su cola en el aire. Aunque alguna vez se consideró a la imitación una habilidad simple, en años recientes los científicos cognitivos han revelado que es en extremo difícil; requiere que el imitador forme una imagen mental del cuerpo y la pose de la otra persona, y que después ajuste sus propias partes del cuerpo hacia la misma posición, acciones que suponen una conciencia de sí mismo. “Aquí está Elele”, dice Herman, mostrando una película de ella respondiendo correctamente a las instrucciones dadas por una entrenadora. “Tabla de surf, aleta dorsal, tocar”. De manera instantánea, Elele nadó hacia la tabla, se inclinó hacia un lado, y suavemente colocó su aleta dorsal encima, una conducta no entrenada. La instructora extendió los brazos hacia delante, haciendo la señal “¡hurra!” y Elele saltó hacia el aire, emitiendo sonidos con deleite. “A Elele le gustaba acertar”, dijo Herman. “Además, amaba inventar cosas. Ideamos un signo para ‘crear’, que pedía a un delfín que creara su propia conducta”. Los delfines en su hábitat natural a menudo sincronizan sus movimientos, como saltar y zambullirse uno junto a otro, pero los científicos desconocen qué señal usan para ejecutar movimientos coordinados con tanta precisión. Herman creyó que podría descifrar la señal con sus alumnos. En la película se pide a Akeakamai y Phoenix que creen un ejercicio y que lo hagan juntos. Los dos delfines se alejaron del lado de la piscina, nadaron en círculo juntos bajo el agua durante alrededor de 10 segundos, y después saltaron fuera del agua, girando en posición vertical en la dirección de las manecillas del reloj y expulsando agua por la boca; cada una de las maniobras estuvo totalmente sincronizada. “Nada de esto fue entrenado –dice Herman–, y nos parece absolutamente misterioso. No sabemos cómo lo hacen… o lo hicieron”. Nunca lo sabrá. Akeakamai, Phoenix y los otros dos murieron hace cuatro años accidentalmente. Por medio de estos cuatro delfines, él logró algunos de los avances más extraordinarios alguna vez efectuados en la comprensión de la mente de otra especie, una especie que incluso Herman describe como “extraña”, dada su vida acuática y el hecho de que los delfines y los primates divergieron hace millones de años. “Esa clase de convergencia cognitiva sugiere que debe haber algunas influencias evolutivas similares que favorecen el intelecto –dijo Herman–. No compartimos sus características biológicas o ecológicas. Eso deja a las similitudes sociales –la necesidad de establecer relaciones y alianzas, superpuesta sobre un periodo prolongado de cuidado materno y longevidad– como la fuerza impulsora común probable. ”Amaba a nuestros delfines –dice Herman–, como estoy seguro de que usted ama a sus mascotas. Pero fue más que eso, más que el amor que se tiene por un animal de compañía. Los delfines fueron nuestros colegas. Esa es la palabra más atinada. Fueron nuestros socios en esta investigación, guiándonos hacia todas las capacidades de su mente. Cuando murieron, fue como perder a nuestros hijos”. Herman sacó una fotografía de su archivo. En ella, está en la piscina con Phoenix, que apoya la cabeza sobre su hombro. Él está sonriendo y estirándose hacia atrás para abrazarla. Ella posee líneas elegantes y es de color plateado, con ojos atractivamente grandes y también parece estar sonriendo: su rostro tenía el aspecto amigable que siempre tienen los delfines. Es una imagen de amor entre dos seres. En esa piscina, al menos durante ese momento, hubo claramente una unión de las mentes. *En inglés “ban-erry”. Uek Cuervo de Nueva Caledonia Resuelve problemas y crea y usa herramientas, habilidades cognitivas que previamente se creía que eran exclusivas de los primates. Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido Shanthi Elefante asiático Retiene recuerdos a largo plazo y lazos sociales; posee sentido del yo. Zoológico Nacional, Washington, DC ¿Qué ve un elefante cuando mira el espejo? A sí mismo, al parecer –una habilidad mental que sólo se sabía que existía en seres humanos, monos y delfines–. En estudios con espejos, los elefantes asiáticos primero exploran el espejo como un objeto, pero quizás al hacerlo se percaten de que se ven a sí mismos. Se mueven de manera atípica y tocan repetidas veces una marca pintada en su cabeza que no verían sin el espejo. “Estas son indicaciones muy convincentes de conciencia de sí mismo”, dice Diana Reiss, de la Universidad Hunter. Azy Orangután Muestra complejidad cognitiva y adaptabilidad que rivalizan con las de los chimpancés; en estado salvaje, la especie mantiene tradiciones culturales. Great Ape Trust de Iowa, Des Moines “Azy posee un intelecto complejo –dice Rob Shumaker de su sujeto de estudio, y amigo de 25 años–. Los orangutanes tienen la misma capacidad cognitiva que los grandes monos africanos, o incluso los superan en algunas tareas”. Azy no sólo comunica sus pensamientos con símbolos abstractos en el teclado, sino que también demuestra una “teoría mental” (entendimiento de la perspectiva de otro individuo) y hace elecciones lógicas y pensadas que muestran una flexibilidad mental de la cual algunos chimpancés carecen. En su estado natural, los orangutanes mantienen tradiciones culturales innovadoras: algunos grupos elaboran herramientas para hurgar a fin de extraer insectos de los agujeros en los árboles; otros usan hojas como paraguas o como servilletas, las amontonan a manera de almohadas o se cubren las manos con ellas cuando trepan por un árbol espinoso. Además, en raras circunstancias, los orangutanes tuercen hojas, las lían y las arrullan como si fueran muñecas. Astatotilapia burtoni Determina el rango social por medio de la observación, un eslabón en el proceso de desarrollo del razonamiento lógico. Universidad de Stanford, Stanford, CA En ciertos peces Astatotilapia burtoni, los machos ven a otros pelear para juzgar su potencial para competir. Los machos subordinados pueden adoptar colores femeninos para consumir a escondidas el alimento de otro. “Hacen todo esto a las ocho semanas de edad, con un cerebro del tamaño de un chícharo pequeño”, dice Russell Fernald, quien estudia la manera en que las situaciones alteran las células cerebrales de los peces. Alex Loro gris africano Contaba; conocía colores, formas y tamaños; tenía un dominio básico del concepto abstracto de cero. Universidad de Brandeis, Waltham, MA Edward Oveja Leicester de lana larga Las ovejas reconocen rostros individuales y los recuerdan a largo plazo. Hopping Acres Farm, Bruceton Mills, WV Dígales a las ovejas que todas se parecen y quizá deseen ser diferentes. Al igual que los primates, las ovejas, en estudios, reconocen diferentes caras (alrededor de otras 50 ovejas y 10 seres humanos) y aún las distinguen dos años más tarde. Las caras familiares las tranquilizan y pueden reconocer expresiones tanto contentas como enojadas (prefieren las primeras). Estas son habilidades sofisticadas en un animal que en general no se distingue por su intelecto, dice Keith Kendrick, del Instituto Babraham. Arístides Lémur de cola anillada Despliega habilidades que ofrecen información sobre los precursores evolutivos de las secuencias de recuento y de ordenamiento. Centro de Lémures de la Universidad de Duke, Dirham, NC Aun cuando los lémures de cola anillada o makis son más primitivos que otros primates, tienen impresionantes habilidades numéricas. Elizabeth Brannon, de la Universidad de Duke, informa que los animales repiten secuencias arbitrarias con la nariz en una pantalla táctil y pueden discriminar entre cantidades. “Hacen cientos de intentos”, dice, mejorando continuamente conforme “aprenden a aprender”. Betsy Perra collie de la frontera Retiene un vocabulario en aumento constante que rivaliza con el de un niño que empieza a andar. Viena, Austria ¿Qué tanto pensamiento hay tras esos ojos? Mucho, en este caso. Betsy, de seis años de edad, puede asociar nombres a objetos específicos más rápido que un gran mono; su vocabulario es de 340 palabras y sigue en aumento. Su intelecto quedó de manifiesto desde muy joven: a las 10 semanas podía sentarse cuando se le pedía que lo hiciera, y pronto aprendió nombres de objetos y se apresuraba a ir por ellos –pelota, cuerda, papel, caja, llaves y docenas más–. Ahora relaciona por lo menos a 15 personas con su nombre real, y en pruebas científicas se ha probado que tiene habilidad para asociar fotografías con los objetos que representan. Dice su propietaria: “Ella es un ser humano con figura de perro. Estamos aprendiendo su lenguaje, y ella está aprendiendo el nuestro”. JB Pulpo gigante de Pacífico Tiene una personalidad bien definida, usa herramientas, reconoce a individuos. Acuario Nacional de Baltimore, MD Con un cerebro relativamente grande y brazos diestros, se sabe que los pulpos bloquean sus guaridas con rocas y se entretienen disparando agua a blancos de botellas plásticas y al personal de laboratorio (la primera conducta de juego reportada en un invertebrado). Incluso pueden expresar emociones básicas al cambiar de color, dice Roland Anderson, del Acuario de Seattle. Kanzi Bonobo Adquirió el lenguaje de manera espontánea; hace herramientas del nivel de los primeros seres humanos. Great Ape Trust de Iowa, Des Moines El joven Kanzi empezó a aprender el lenguaje por sí solo, al observar a los científicos que intentaban entrenar a su madre. A los 27 años de edad, el bonobo “habla” usando más de 360 símbolos del teclado y entiende miles de palabras habladas. Forma oraciones, sigue instrucciones nuevas, y elabora herramientas de piedra –modifica su técnica dependiendo de la dureza–. Incluso toca el piano (alguna vez tocó con Peter Gabriel). Haga a los seres humanos vivir durante 15 generaciones cono bonobos, dice William Fields de Great Ape Trust, y los “bonobos se harían menos bonobos y las personas, menos humanas. En realidad no somos tan diferentes”. Un ejemplo perfecto de esto es que Fields ahora analiza las vocalizaciones de Kanzi: “Creemos que quizá esté diciendo palabras en inglés, simplemente demasiado rápido y con un tono demasiado agudo como para descifrarlas”. Momo Tití común Aprende de otros y los imita. Universidad de Viena, Austria Los titíes comunes pueden imitar las acciones de otros, una de las formas más complejas de aprendizaje (incluso tienen un sentido de “permanencia de objeto”, saben que algo fuera de su vista aún existe). Pero, dice Friederike Range, de la Universidad de Viena, los lapsos breves de atención de los primates tal vez evitan que desarrollen conductas más complejas. Psychobird Urraca azuleja Recuerda el pasado, planea para el futuro. Universidad de Cambridge, Cambridge, Reino Unido No permita que el cerebro del tamaño de una nuez lo engañe. Las urracas azulejas hacen algo de razonamiento real, dice Nicky Clayton, profesora de la Universidad de Cambridge. Cambian de lugar la comida que han escondido si otra urraca las ve ocultarla, recordando cuando ellas mismas fueron ladronas. Clayton dice que las urracas también basan las reservas de alimento en el hambre futura, independientemente de las necesidades actuales. Maya Delfín tursión o tonina Destaca en la comunicación y la conducta imitativa. Acuario Nacional en Baltimore, MD Imitadores con recuerdos a largo plazo, una fuerte comprensión del vocabulario y la sintaxis, y una vena creativa, los delfines son flexibles cognitiva y conductualmente. “Tienen un cerebro con conocimiento general amplio y habilidades en varias áreas, como nosotros. Manipulan su mundo para hacer posibles las cosas, dice Louis Herman, de la Universidad de Hawai. Las abejas han sorprendido a los científicos desde hace tiempo con sus comportamientos sociales (bailando las direcciones hacia una fuente alimenticia, trabajando en tándem con miles de compañeros de colmena, con trabajos especializados dentro y fuera de la colmena). También impresionantes son sus complejas memorias: las abejas pueden aprender y memorizar rutas locales, puntos de referencia y cuándo florecen diferentes flores –lo que les permite visitar el mismo sitio al mismo tiempo el siguiente día, mejorando su eficiencia de búsqueda. Esta pequeña cara está al frente de un pequeño cerebro –pero uno que hace grandes e impresionantes cosas. Los perros de la pradera Gunnison, los cuales viven en colonias en el sudoeste americano, son una de las principales presas de zorros, coyotes, halcones, gatos, serpientes, águilas y hurones. Con Slobodchikoff, de la Universidad del Norte de Arizona, ha demostrado que los perros de la pradera han evolucionado tanto llamadas de alarma como conductas de escape específicas a cada depredador. Esas llamadas incluso contienen información descriptiva acerca del tamaño, color y velocidad del depredador, lo que les da a otros miembros de la colonia una poderosa imagen del enemigo antes de que ataque. Parecen revolotear de flor en flor, pero los murciélagos que se alimentan de néctar son mucho más pensativos de lo que parecen. Estudios de Glossophaga soricina revelan que los murciélagos recuerdan las ubicaciones de sitios donde la comida está agotada, memorizando hasta 40 sitios previamente visitados –lo cual les ayuda a decidir dónde buscar alimentación. No se apresure en chillar de repulsión: las ratas son sorprendentemente inteligentes y, actualmente, son bastante parecidas a nosotros. Se ríen cuando les hacen cosquillas, son sociables, aprecian (y hasta anticipan) el sexo. También conocen sus propios límites intelectuales, llamados metacognición: característica que se pensaba sólo los simios tenían. En exámenes auditivos en los cuales las ratas eran premiadas por sus respuestas correctas, no se les daba nada por sus respuestas incorrectas, y se les daba un pequeño premio por admitir “No sé”, optaron por los premios seguros (aunque magros) de “No sé” cuando carecían de confianza en su juicio. Nada mal para mugrientas alimañas callejeras. Fotos de Vincent J. Musi fuente: http://ngenespanol.com/2008/03/03/lo-que-piensan-los-animales/

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cafeína, la droga psicoactiva más popular del mundo
InfoporAnónimoFecha desconocida

La cafeína, la droga psicoactiva más popular del mundo A la hora de mayor actividad, los cafés para llevar ayudan a acelerar el paso, en una mañana entre semana, en Manhattan. Una parte del bullicio en la Ciudad de Nueva York proviene de las 148 franquicias que abrieron desde 1994, del gigante del café Starbucks, basado en Seattle, una operadora para distribuir café que incluía 6 000 cafeterías a lo largo y ancho de EUA, y otras 2 500 en el mundo, hasta el año 2005. En una taza de café, de té negro, en una gaseosa, como una tableta contra el dolor de cabeza o en las nuevas bebidas energéticas casi de ficción científica, la cafeína es hoy la droga psicoactiva más popular. Difícilmente es una coincidencia que el café y el té se hayan puesto de moda precisamente cuando las primeras fábricas se instalaron durante la Revolución Industrial. El uso ampliamente extendido de las bebidas con cafeína —que reemplazaron a la habitual cerveza— facilitó la gran transformación de la economía agrícola a la industrial. Hervir el agua para preparar café o té contribuyó a disminuir la incidencia de enfermedades entre los trabajadores en las ciudades densamente pobladas. Y la cafeína en sus sistemas les ayudó a no quedarse dormidos frente a las máquinas. En cierto sentido, la cafeína es la droga que ha hecho posible el mundo moderno. Además, cuanto más moderno se torna nuestro mundo, parece ser que la necesitamos más. Sin ese tarro útil de café —un refresco de cola o una bebida energizante— que nos saque de la cama para trabajar, la sociedad de 24 horas del mundo desarrollado no existiría. “Para la mayoría de los humanos, el patrón de sueño y vigilia era básicamente una cuestión basada en los ciclos de luz solar y en las estaciones —explica Charles Czeisler, un experto en sueño y neurocientífico, de la Escuela de Medicina de Harvard—. Cuando cambió la naturaleza del trabajo de un horario estructurado de acuerdo con las horas de sol a una labor bajo techo cronometrada por un reloj, los humanos tuvieron que adaptarse. El uso extendido de los alimentos y bebidas con cafeína —combinados con el invento de la luz eléctrica— han permitido que la gente se adapte a los horarios de trabajo medidos por el reloj, no por la luz del día o por el ciclo natural del sueño”. Czeisler, quien rara vez consume cualquier bebida o alimento con cafeína, es un manojo de energía en su bata blanca, recorre su laboratorio, en el Hospital Bringham and Women, en Boston, toma los artículos de sus revistas especializadas, que se encuentran en los estantes, y repasa las gráficas para localizar los puntos clave de la información. “La cafeína es lo que llamamos una terapia para despertar”, dice. Los científicos han desarrollado diversas teorías para explicar el poder “para despertar” de la cafeína. El consenso se concentra hoy en día en la interferencia de la droga con la adenosina, una sustancia química del cuerpo que actúa como una píldora natural para dormir. La cafeína bloquea el efecto hipnótico de la adenosina y evita que nos durmamos. Ya que se ha demostrado que la cafeína, en cantidades moderadas, también intensifica los estados de ánimo y aumenta la agudeza, es una bebida potente para los estudiantes y los académicos que permanecen en el laboratorio hasta las tres de la mañana. Paul Erdős, el matemático húngaro que resolvía sus ecuaciones contra el reloj, es famoso por su frase: “Un matemático es una máquina que convierte el café en teoremas”. La capacidad de la cafeína para matar el sueño también la convierte en la sustancia de elección para quienes viajan largas distancias. Hay tantos remedios para los malestares por el cambio de husos horarios como asientos para un vuelo transpacífico. Sin embargo, hay una solución, descrita en The Caffeine Advantage, de Bennett Alan Weinberg y Bonnie K. Bealer, que se basa en abstenerse de la cafeína durante varios días antes de viajar, luego ingerir cantidades moderadas de café o té el día de llegada para mantenerse despierto, de preferencia lejos de la luz solar, hasta que sea la hora normal de dormir en el lugar de destino (Durante las semanas que viajé por el mundo para elaborar este articulo, me funcionó). “La cafeína ayuda a que la gente modifique el ritmo circadiano que todos llevamos incrustado dentro”, dice Czeisler. Pero entonces una sombra se cruza por la cara sonriente del médico, y su tono cambia drásticamente. “Por otro lado —dice solemne— hay un precio muy muy caro que debe pagarse por todas las horas adicionales en vigilia. Si no se duerme lo suficiente —las ocho horas convencionales de las 24 es lo mejor— el cuerpo humano no funciona a lo máximo, física, mental y emocionalmente —agrega el médico—. Como sociedad, estamos tremendamente privados de sueño”. ”De hecho —prosigue el profesor—, hay una trampa en el centro de esta necesidad moderna por la cafeína. La razón principal para emplearla en el mundo es promover el estado de alerta —dice Czeisler—. Sin embargo, la razón primordial por la que la gente necesita ese apoyo es el sueño inadecuado. Piense en esto: Usamos la cafeína para compensar el déficit resultante, en gran medida, por el uso de la misma cafeína”. Del verde al dorado Con precisión milimétrica, los trabajadores esparcen las hojas sobre el piso de mosaico, en el cuarto de fermentación, en una fábrica de té, al noreste del estado indio de Assam. En esa zona templada y húmeda, las hojas se fermentan, desarrollan sabores complejos y cambian de color, del verde intenso brillante al ámbar o al café oscuros. Un millón de personas se ganan la vida en la industria de té en India; tan sólo las exportaciones representan un ingreso de 500 millones de dólares al año, aproximadamente. A cualquier hora Una taza de té cuesta unos 15 centavos de dólar en la Casa de Té Sharma, en Kolkata (Calcuta), India, donde los puestos empiezan a humear alrededor de las cinco de la mañana y el agua no deja de hervir sino hasta las nueve de la noche. El líder mundial del té, India produce unos 900 millones de kilogramos de té cada año; los consumidores indios beben tres cuartas partes. A pedir de boca En la Feria del Condado Barnstable, en Massachusetts, los visitantes jóvenes y los adultos se detienen para observar al escultor Jim Victor mientras le da forma a un velero de unos 140 kilogramos de chocolate amargo, cargado con la cafeína equivalente a 700 tazas de 12 onzas de café. Tan sólo verlo “por supuesto que hace que la saliva fluya”, dice Victor, quien admite que se pilla parte del material que emplea conforme trabaja. El artista, quien reside en Pensilvania y quien también ha labrado vacas en trozos de mantequilla y dinosaurios en queso, observa una fascinación especial por el chocolate reflejada en los rostros de los paseantes. “Es realmente un imán —dice—, en especial para los niños. Quieren exactamente ese chocolate”. Mil millones de razones para sonreír Acreditado como el creador del floreciente mercado de la “bebida energizante”, el empresario austríaco Dietrich Mateschitz empezó a distribuir Red Bull en Austria en 1987. Actualmente la poción alta en cafeína y sumamente endulzada, enlatada en color plata y azul, se vende en más de cien países alrededor del mundo, y su 49 % de acciones lo ha convertido en multimillonario. http://ngenespanol.com/2008/03/11/la-cafeina-la-sustancia-psicoactiva-mas-popular-del-mundo/

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