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Usuario (España)

Primer post: 7 abr 2011Último post: 9 jul 2011
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las malvinas son españolas
las malvinas son españolas
HumorporAnónimo4/7/2011

Las Malvinas fueron españolas del mismo modo que fueron españoles casi todos los países actuales de América Latina, así como los estados del sur de EE.UU. (Texas, Nuevo Méjico, Arizona, Florida), de ahí lo de latina, porque se habla en ellos un idioma romance, el español, derivado del latín que se hablaba en el Imperio Romano. En cuanto a ¿por qué los ingleses siguen negando que Las Malvinas son argentinas?, por el mismo motivo que niegan que Gibraltar sea de España, a pesar de que geográficamente está dentro de nuestro territorio y de que ello, los británicos,lo ocuparon por la fuerza en mil setencientos y pico, con motivo de la Guerra de Sucesión Española, en la que dos pretendientes a la Corona de España se la dsiputaban bélicamente. Durante el trienio 1767-1769 las Malvinas fueron ocupadas simultáneamente por los españoles y los ingleses, estos últimos instalados en el asiento fundado en la pequeña Isla Saunders. Ambas poblaciones distaban entre sí unas 180 leguas; no obstante España consideró la ocupación inglesa como un agravio. España había recibido, por cesión de Francia, lo que le correspondía. Port Saint-Louis fué cambiado de nombre, y se llamó, en adelante, Puerto Soledad. De inmediato instalóse allí una guarnición española y las islas pasaron a considerarse una dependencia ahora efectiva del gobierno de Buenos Aires. En adelante, ya el asunto no debió admitir discusión, pues, España no abandonó las Malvinas hasta que, de hecho, las recibió su heredera, es decir nuestra joven nación. Durante todo el período que corre de 1767 a 1810, las costas de la Patagonia, la Tierra del Fuego y las Malvinas estuvieron colonizadas bajo la protección del virrey que tenía su asiento en Buenos Aires, más un gobernador residente en las islas. El primero de ellos fue el Capitán de Fragata de la Real Armada D. Felipe Ruiz Puente, con dependencia del Gobernador y Capitán General de Buenos Aires. El flamante gobernador hispano viajaría con las Fragatas "Liebre" y "Esmeralda" y seria acompañado desde Montevideo por la Fragata "La Boudeuse" con Bougainville. El 2 de Abril de 1767, el ya Capitán de Navío Felipe Ruiz Puente tomaba solemne posesión de la colonia francesa de Puerto Saint Louis. Un año después la población se denominó Puerto de Nuestra Señora de la Soledad, al ser entronizada una imagen de la Virgen María con esa advocación. A partir de la instalación española, todos los años se realizaba en los meses de verano el aprovisionamiento de la colonia. Se lo efectuaba desde Montevideo con una o dos fragatas de guerra al principio y luego con corbetas y aún con bergantines, acompañados de una o varias embarcaciones menores de carga y transporte de animales, víveres, pertrechos, etc. El 28 de Noviembre de 1769, se produjo en el Estrecho de San Carlos el encuentro de una nave española salida en exploración de Puerto Soledad, con otra inglesa procedente de Puerto Egmont. A partir de entonces, los españoles tuvieron la certeza de la presencia inglesa en las islas, aunque no sabían dónde. Siguiendo ordenes de la Corona Española, el Gobernador de Buenos Aires Francisco Bucarelli y Uruzúa, daba ordenes terminantes al Capitán de Navío Juan Ignacio Madariaga, el 26 de Marzo de 1770, para que encontrara y expulsara a los ingleses de Malvinas. Primeramente se envió de exploración a una fragata al mando del Capitán de Fragata Fernando Rubacalva para que constatara la Ocupación Inglesa, el cual encontró la población inglesa y el Puerto Egmont y regresó informando que sólo una nave inglesa se encontraba en ese puerto. Posteriormente, dicho establecimiento sería desocupado. A partir de entonces desapareció esa quita de soberanía que significaba Puerto Egmont. Los ingleses no volverían sino varias décadas después, invocando derechos que nunca tuvieron y que sólo habían adquirido por una ocupación ilegal y momentánea. Las islas eran de España. Esta nación ocupó las Malvinas el día 2 de Abril de 1767 y desde 1774, con la evacuación inglesa, la bandera española en Puerto Soledad era la única expresión de soberanía en las islas. España quedó como única dueña hasta el 13 de Febrero de 1811, oportunidad en que las abandona, dando paso a que la Argentina poseyera dichos territorios por el principio de "uti possidentis juris de 1810". Desde 1767 hasta 1811, repetimos, España dominó en las Malvinas, donde actuaron 20 gobernadores. Todos fueron marinos, excepto el segundo de ellos que pertenecía al Ejército y fue Domingo de Chauri. En el puerto de Montevideo se preparaba anualmente la expedición compuesta por una o más naves para efectuar los relevos y reaprovisionamiento. Los viajes duraban de veinte a treinta y cinco días, o aún más, debido a los frecuentes temporales. Con la creación del Virreinato del Río de la Plata se fortificó toda la región del Sur de América, en peligro por las ambiciones portuguesas e inglesas. El 9 de Agosto de 1776 se creó el Apostadero de Montevideo y allí debía haber una fragata de guerra preparándose para relevar a otra unidad similar que cumplía permanencia en Malvinas. A medida que transcurría el tiempo y se acentuaba una segunda decadencia naval hispana, las fragatas fueron reemplazadas por corbetas y más tarde éstas lo fueron por bergantines y aún sumacas. Los gobernadores de las islas recibían órdenes de inspeccionar anualmente Puerto Egmont, para verificar que los ingleses no se hubieran vuelto a establecer en aquel lugar. En realidad siempre se encontraban en las islas y bahías, loberos y balleneros ingleses y también norteamericanos, empeñados en la depredación de la fauna en costas y puertos malvineros. La isla fue un presidio español y siempre hubo una treintena o más de presos en la mayor parte de la época española. En el periodo del gobernador Altolaguirre (1781 - 1783) los presidiarios eran más de 40; muchos de ellos eran criollos del campo y realizaban las faenas que se efectuaban con el ganado vacuno y caballar. El Capitán Gil y Lemos prosiguió su carrera en España alcanzando el grado de Teniente General de Marina y además fue Virrey del Perú. En 1805 fue nombrado Secretario de Estado Interino de Marina y ascendido a Capitán General (Almirante), siendo confirmado como Ministro en 1806. Falleció en 1809. Junto con los relevos de gobernadores solían venir los de los dos capellanes hasta ahora franciscanos. Las inspecciones de Puerto Egmont continuaron y se realizó un censo de ganado resultando un total de 395 cabezas de vacunos que pastaban en corrales o en las cercanías de Puerto Soledad. En 1780 se creó en Malvinas el presidio. La plana mayor, la tropa, la marinería y los presidiaron constituían la dotación de Malvinas. Naves de abastecimiento, bergantines o fragatas mercantes venían anualmente en el verano con relevo y pertrechos. Los gobernadores de Malvinas eran distinguidos oficiales que luego seguían en años posteriores brillantes carreras. Si bien costaba un precio elevado al Virreinato mantener Puerto Soledad, lo cierto es que se afianzaba la soberanía española insular. La población civil había sido evacuada, ya no existían familias francesas ni personal civil colonizador. En la biblioteca de los padres franciscanos o mercedarios había 17 libros entre "predicables y morales" y el ganado crecía semi-libre o en corrales. La nave de estación ayudaba a llevar mejor vida a los marinos, soldados, profesionales y presidiarios de Puerto Soledad. El Teniente de Fragata Jacinto de Altolaguirre fue el primer gobernador de origen criollo que tuvo a su cargo las islas Malvinas. Había nacido en Buenos Aires el 15 de Julio de 1754 y era hijo de Martín Altolaguirre, español, y de doña María Josefa Pando, porteña. La familia de Martin Altolaguirre fue numerosa y distinguida y tuvo gran actuación en la colonia y el periodo independiente. La carrera militar del joven porteño empezó en el Ejercito y logró el raro privilegio de pasar a la Real Armada, donde participó en acciones de guerra contra los berberiscos al N de Africa. El 16 de Mayo de 1776 fue ascendido a Alférez de Navío y el 14 de Mayo de 1779 a Teniente de Fragata, prestando servicios en el Apostadero de Montevideo. A mediados de 1780 el diligente Virrey que era Vértiz revolvió reducir efectivos en las Malvinas y puestas sus ordenes en ejecución, se logró mejorar la economía llevando el gasto a 11.102 pesos, que representaba una quinta parte de lo que antes se gastaba. Nombrado gobernador de Malvinas, Jacinto Altolaguirre se transladó a las islas llegando a las mismas a principios de 1781. Por entonces, el estado de los edificios de Puerto Soledad, único lugar habitado de las islas, ero el siguiente: 1 casa del gobernador (de piedra) 1 casa del Capitán del Puerto 1 hospital 4 casas de oficiales 1 capilla 1 cuartel de marineros 1 cuartel de presidiarios y tropa 1 guarda de muelle 1 horno 5 cuartos de individuos de maestranza 1 obrador de carpintero 1 casa de herrería 1 estancia 1 casa chica 1 almacén 1 almacén de piedra (contiene almacén de víveres, de pedreros y de la junta) 1 "bigía de bote" (era una tienda de campaña) Todo ello suman 20 ó 25 habitaciones, la mitad de piedra y el resto de "tepes", especie de panes de césped, consolidados por las raíces. En la nota agregada de la entrega, señalaba Altolaguirre que en la dotación de la nave de la isla debía haber 2 carpinteros y 2 calafates, mientras que sólo quedaba uno de cada clase. La artillería estaba repartida en tres baterías a saber: 1) Batería de San Carlos: con 4 cañones de "a 8" y 2 cañones de "a 6", con 972 balas de "a 8" y 167 de "a 6". 2) Batería Santiago: con 4 cañones de "a 24" y 1,178 balas. 3) Batería San Felipe: con, 3 cañones de "a 8" con 785 balas de "a 8". En la punta del muelle se contaba con 4 "pedreros" de "a 3" y 262 balas. Había además 49 fusiles (de los cuales 33 estaban inutilizados); 19 pistolas (4 inútiles); 83 chuzas. La munición era de 213 balas de fusil y 21.171 cartuchos. La dotación de la isla estaba compuesta por el gobernador, 2 religiosos, el Ministro de la Real Hacienda, 3 oficiales, 1 cirujano, 50 soldados, 43 presidiarios, 1 albañil y 1 panadero, que en total sumaban 103 personas. Dura y monótona era la vida en Malvinas. El clima de invierno era frío, húmedo y ventoso. Las casas eran poco confortables y se seguía en la isla la rutina militar, haciendo ejercicios de artillería y fusil, limpieza y recorrida de armamento, reparaciones de naves, etc. En la capilla se oficiaba misa y una parte de la dotación cuidaba del ganado; las diversiones eran pocas y consistía en juego de cartas y alguna que otra excursión de caza. Se cubrían guardias de vigilancia en la Bahía de la Anunciación para prevenir la llegada de embarcaciones extrañas o cualquier otra sorpresa. Sin duda la actividad más importante era la navegación o exploración de inspección que se realizaba por las islas, a fin de prevenir el establecímiento de pescadores o marinos ingleses. El 30 de Septiembre de 1781 Jacinto Altolaguirre informa que ejecuta el reconocimiento de Puerto Egmont el Artillero de Mar y Capataz José Morel. En el mes de Abril de 1782 arriban a Malvinas los buques transportando los relevos y pertrechos; se cambian algunos oficiales, los 2 religiosos y ahora la dotación se compone de 123 hombres. Altolaguirre comisiona al Subteníente Vicente Villa para que efectúe otro reconocimiento de Puerto Egmont, que lo finaliza sin novedad en Mayo de 1783. El 1° de Abril de 1783 el Capitán de Fragata D. Fulgencio Montemayor reemplazó a Altolaguirre. Nuestro joven oficial porteño prosiguió su carrera y lamentablemente enfermó y murió en Madrid el 26 de Agosto de 1787, con el grado de Teniente de Navío. Así, en tierra distante, lejos de su ciudad natal y de los suyos, destino común de los marinos, falleció el primer gobernador criollo de las Malvinas. Su actuación contribuyó a mantener a través de la jurisdicción española, los derechos que luego heredaría su patria libre y soberana. Fulgencio Montemayor se hizo cargo de las islas sin saber que en España lo habian ascendido a Capitán de Navío y sólo lo supo al regresar de las islas de donde fue relevado el 28 de Junio de 1784. Este oficial de jerarquía había ido a Malvinas porque España estaba en guerra contra Inglaterra. A Montemayor le sucedieron oficiales de menor graduación. El Teniente de Navío D. Agustín Figueroa hasta mediados de 1785, siendo sucedido por el Capitán de Fragata D. Ramón Clairac y Villalonga. Este jefe naval mandó tres veces en las islas. Persiguió a loberos y balleneros, exploró las costas patagónicas, verificó la recorrida anual inspeccionando Puerto Egmont. Clairac fue gobernador en 1785, 1787 y 1789. Se alternó con el Teniente de Navío Mesa y Castro, y durante su gobernación se repararon edificios en ruinas y se realizaron extensas expediciones para seguridad de las islas y costas patagónicas. En 1788 el ganado vacuno alcanzaba a 2.180 cabezas y los yeguarizos sumaban 166 animales. Numerosos loberos ingleses y americanos merodeaban por las islas y eran inspeccionados por las naves españolas que les prohibían cazar, pero la verificación era difícil. Clairac levantó una carta de las Islas Malvinas. La tranquila y dura vida en Puerto Soledad se iba a sentir conmocionada por una noticia que daría lugar a una ceremonia realizada con el mayor despliegue posible para los exiguos medios con que se contaba. El Rey Carlos III había muerto el 14 de Diciembre de 1788 y se había exaltado al trono a su hijo Carlos IV. La noticia llegaba a las Malvinas más de diez meses después. El mismo gobernador, Capitán Clairac, informa con detalles las ceremonias y festejos: "Se formó un capaz tablado de cuatro ochavas sostenido de 20 arcos con sus respectibas Escaleras y Pasamanos y en el se levantó un dozel, ocupando el fondo en medio donde se colocó el retrato de S.M. (que Dios guie)". También se formó un jardín con ocho cipreses que hacían de astas de respectivas banderas de España. El estandarte fue colocado en el arco principal y en el medio. La jura al nuevo monarca se ejecutó el 4 de Noviembre de 1789, haciendo las funciones de Alférez Real D. José Blas Parexa, el Ministro de la Real Hacienda. El estandarte real fue llevado a la iglesia en solemne procesión que encabezó el Gobernador, su plana mayor y toda la tropa de guarnición, a caballo. En la capilla bien adornada e iluminada al máximo se cantó el tedeum en acción de gracias. También se formó una plaza de toros improvisada, pero donde había balcón y gradas. Para torear se destacaron "ocho individuos" (no sabemos si voluntarios), uno de matador, otro de rejoneador, dos picadores y cuatro "chulos", vestidos de uniforme adecuado. Se lidiaron en total 12 toros, a 4 por tarde, de los tres días que hubo corrida. También en el Cuartel de Marina, se hicieron comedias en un tablado improvisado. Durante tres noches la población estuvo con gran iluminación en las principales casas y edificios. Desde el hospital a la capilla se formó una batería de 20 cañones desembarcados de la "Santa Elena" y hubo bombas y fuegos artificiales simulándose un combate entre dos navíos de tres puentes, construidos al efecto con una eslora de 3,75 metros, los que se incendiaron en la última noche de los festejos. No hay duda que estas celebraciones y divertidos acontecimientos, rompieron la monotonía de la vida isleña y que debe haber sido muy bien recibida la carne de los 12 toros sacrificados por el improvisado torero. En los últimos días del año 1789 habían llegado a las Islas Malvinas las dos primeras corbetas que constinuían la expedición que dirigía el por entonces Capitán de Navío D. Alejandro Malaspina. Esta formidable expedición científica, política, artística, llevaba a bordo las dos mejores dotaciones de la Real Armada, así como un conjunto de naturalistas, cartógrafos y artistas muy difíciles de igualar. La expedición había zarpado de Cádiz el 30 de Julio de 1789. Para acompañar a las corbetas en la costa patagónica, el Virrey encomendó al Bergantín "Nuestra Señora del Carmen" al experto piloto Don José de la Peña y Zurueta. Era el hombre indicado por su experiencia en nuestros mares australes, y no solo por sus grandes dotes náuticas y sus amplios conocimientos, además de tener muchas veces recorrida nuestras costas y las Islas Malvinas, sino también por ser un reconocido amigo de los indios del sur. La expedición arribó a Deseado el 2 de Diciembre, después de haber avistado un lobero inglés y allí encontró al bergantín de de la Peña y Zurueta. El Virrey encargó a Malaspina también la inspección de la costa para verificar que no se hubieran establecido los ingleses en la costa patagónica, en puerto de la Cruzada, en la Isla de los Estados o del Estrecho de Magallanes al Cabo de Hornos. Se pretendía así completar los reconocimientos que no había podido terminar el Capitán de Fragata D. Ramón Clairac. El día 13 de Diciembre las corbetas zarparon para Malvinas, para fijar en Puerto de la Cruzada (o Egmont) la posición astronómica de las islas, mientras el Bergantín "Nuestra Señora del Carmen" seguía hacia el S, a San Julián, rios Santa Cruz y Gallegos. En esta navegación encontró a 7 buques balleneros ingleses y a 2 franceses y posteriormente regresó a Montevideo. En cuanto a las corbetas de Malaspina, la "Descubierta" y la "Atrevída", siguieron su navegación al extremo occidental de las Malvinas, viendo en su camino a numerosas ballenas, lobos marinos y aves acuáticas, que hicieron pensar a Malaspina en la importancia de su explotación. Lamentablemente, toda esa riqueza fue duramente depredada durante años por los ingleses, norteamericanos y franceses. Reconocimientos, medida de la declinación (que resultó 22°E), cartas y estudios, marcan el paso de las famosas corbetas en una de las cuales se hallaba el Teniente de Fragata Francisco Xavier de Viana, nacido en Montevideo. El 20 de Mayo de 1790 el Teniente de Navío Juan José de Elizalde arribó a Malvinas con la Corbeta "San Pío" y pronto se comenzó con la entrega de la gobernación de las islas. En ese año se produce un hecho internacional que repercute en todos los dominios hispanos, y también en Malvinas. Es el Tratado o Convenio de Nootka Sound, firmado entre Inglaterra y España. En Nootka Sound (Vancouver, Canadá) son detenidas dos naves inglesas por entrar en jurisdicción española. La información llegó a la corte española a fines de 1789 y como había ocurrido en el caso de las Malvinas, los británicos consideraban ofendido su honor y exigían un desagravio, además de la devolución de las naves. Era el Primer Ministro inglés William Pitt "el Joven" y dio comienzos a preparativos de guerra, que también inició España. No era posible que la Real Armada española pudiera luchar sola contra la escuadra inglesa, pues ésta era doblemente superior y por ello España recurrió a la Francia de Luis XVI, gobernada en realidad por la Asamblea Nacional, uno de cuyos principales representantes era Mirabeau. Francia se mostró reticente una vez más con su aliada y los ingleses y españoles efectuaron negociaciones en las cuales los primeros obtuvieron grandes ventajas. El 28 de Octubre de 1790 se firmó en San Lorenzo la Convención de Nootka Sound, "en la cual España, pese a los esfuerzos de Floridablanca, cedía, ante la desventajosa situación militar en que la colocó la defección de su aliada. Se restituía a Inglaterra lo apresado en Nootka; se le debía entregar una reparación por perjuicios sufridos, no se debía molestar a los súbditos de ambas potencias, ya sea pescando o navegando en el Océano Pacífico o en los Maros del Sur, ya fuera desembarcando en costas que circundan estos mares, en parajes no ocupados, para comerciar con los naturales del país, o para formar establecimientos. Todo debía poder hacerse con la limitación de los artículos siguientes: El artículo cuarto establecía que las actividades marítimas inglesas no debían servir "de pretexto a un comercio ilícito con los establecimientos españoles y con esta mira se ha estipulado además expresamente que los súbditos británicos no navegarán ni pescarán en los dichos mares a distancia de diez leguas marítimas de ninguna parte de las costas ya ocupadas por los españoles". El artículo quinto se refería a la libertad de poder comerciar con la parte NW de América del Norte, al N de la zona ya ocupada por los españoles, en donde ninguna de las dos potencias marítimas tuviese establecimientos, la otra podía comerciar sin obstáculos. El artículo sexto disponía que en las costas "tanto orientales" como occidentales de la América Meridional y a las islas adyacentes, que los súbditos respectivos no formaran en lo venidero ningún establecimiento en la parte de estas costas, situadas al S de las partes de las mismas costas y de las islas adyacentes ya ocupadas por España. Pero los súbditos respectivos conservarían la facultad de desembarcar en las costas e islas así situadas, para los objetos de su pesca y de levantar cabañas y otras obras temporales que sirvan solamente a estos objetos". El articulo séptimo mencionaba que en caso de violarse alguna de las cláusulas mencionados, los oficiales de una y otro parte, sin llegar a las vías de hecho, debían hacer una relación exacta del suceso y elevarlo a sus cortes respectivas. Los ingleses habían logrado todo lo apetecido: comerciar con el Pacífico, navegar los Mares del Sur, pescar o cazar a más de diez leguas de las costas ya ocupados por España. Unicamente al menos se evitaba la creación de destacamentos ingleses en zonas deshabitadas en nuestro Sur, aunque se podían hacer instalaciones temporarias para caza de anfibios y cetáceos. La mención del articulo 6° y la del 7° de no formar establecimientos en los mares de América Meridional, en las costas orientales y occidentales y de las islas adyacentes ya ocupadas, reconoce la soberanía sobre Carmen de Patagones, San José, Deseado (todos de la costa patagónica) y Puerto Soledad (Islas Malvinas). Es cierto que no podía saberse cuanto tiempo respetaría Inglaterra esa convención con su política agresiva, pero era un instrumento legal que invalida los supuestos derechos ingleses aducidos posteriormente. El Teniente de Navío Juan José de Elizalde fue Gobernador de las Islas Malvinas desde mediados de 1790 a Mayo de 1791. Desde el 19 de Noviembre se había constituido en Madrid la Real Compañía Marítima de Pesca que se establece en Deseado en 1790 y en Maldonado y en la Isla Gorriti hacia 1791. La producción no fue satisfactoria por falta de medios y exeso de burocracia, pero la presencia de la Real Compañía y sus naves significó, de algún modo, una presencia más de la soberanía española en nuestros Mares del Sur. Como vemos, podía extender (o se pensó en hacerlo), su acción a las Islas Malvinas. De allí el apoyo ordenado a los gobernodores de las islas. A Elizalde le sucedió el Teniente de Navío D. Pedro Pablo Sanguinetto, quien se desempeñó como Gobernador de las Islas durante tres períodos. En el inventario de las baterías y edificios, Sanguinetto informaba: 1) Batería "San Carlos": tenía 2 cañones de "a 6" y 4 de "a 3" y 4 explanadas vacias. 2) Batería "Santiago": tiene 4 cañones de "a 24" en buen servicio. 3) Batería "San Felipe": con 2 cañones de "a 8" y una explanada vacía. Los edificios eran 38, de ellos 14 de piedra, incluidos el muelle y el puente. El horno de ladrillos estaba inútil, así como dos o tres casas de "tepes" en mal estado y varias necesitaban reparaciones. El ganado sufrió ese año un gran incremento, quizás producto de un mejor recuento, pues ascendió a 3.460 cabezas de vacunos. La presencia de loberos y balleneros extranjeros, especialmente ingleses y también americanos, era la principal preocupación de los gobernadores de Malvinas. Sanguinetto en un informe a D. Antonio Valdés, de fecha 1° de Agosto de 1792, le informa que desde el 7 de Septiembre hasta esa fecha habían entrado a Puerto Soledad, una chalupa americana, una fragata y una goleta inglesa y aunque no podían hacerlo se justificaban con la necesidad de reparar averías. Entretanto el relevo de Sanguinetto, el Teniente de Navío D. Juan José de Elizalde debía cumplir una comisión de reconocimiento a nuestro Sur antes de retomar la gobernación de Malvinas. Debía efectuar un relevamiento de la costa oriental de la Tierra del Fuego, que era prácticamente desconocida salvo las cartas de la expedición de los hermanos Nodal y explorar la zona para ubicar el presunto establecimiento inglés de "Nueva Irlanda" en Magallanes, Tierra del Fuego o Isla de los Estados. La Corbeta "San Pío" y el Bergantín "Nuestra Señora del Carmen" al mando del experimentado piloto José de la Peña, zarparon el 20 de Diciembre de 1791. Llevaron a cabo uno de los reconocimientos más australes en la Tierra del Fuego, llegando a la costa meridional de la Isla Grande, avistaron la Isla Nueva y no llegaron a descubrir el Canal del Beagle por casualidad. En ese viaje iba de "oficial aventurero" el Subteniente Cándido de Lasala, de Buenos Aires. De vuelta hacia Malvinas arribaron a Puerto Soledad el 21 de Febrero de 1792 y entonces Elizalde se hizo cargo de la gobernación. Con la inminencia de una guerra con Francia que se esperaba para 1793, el Gobernador de Malvinas preparó a su Colonia para el combate con un rol para 183 hombres. Cándido de Lasala era uno de los ayudantes de Elizalde en el mando de la Batería "San Carlos". Con la jerarquía de Capitán de Fragata, Sanguinetto retomó el gobierno de las islas en 1793 y lo haría nuevamente en 1795. Las islas era, además de gobernación, comandancia naval. En cuanto al Subteniente Cándido de Lasala, ya había insistido en Mayo de 1792 en que quería pasar al servicio de la Real Armada. La intervención del Virrey y de su comandante, Juan José de Elizalde, quien señaló su "genial inclinación por la Marina", logran el milagro del pase de cuerpo, con fecha 31 de Julio de 1792, de manera que regresó como Alférez de Fragata en la Corbeta "San Pío". Lasala era de noble ascendencia francesa y dos de sus hermanos ya se habían incorporado a la Real Armada. La nobleza por las cuatro ramas de abuelos, era condición para ser oficial de la Real Armada. Luego de su regreso fue destinado a mares de Europa, donde pudo servir en naves y tierra y regresó diez años después al Río de la Plata, en la Fragata "Astrea" en 1803. Tenía una cita con la gloria y con la muerte, en defensa de su tierra natal. Los religiosos que habían sido franciscanos y luego mercedarios, fueron reemplazados a partir de 1793 por capellanes seculares, para acompañar a los capellanes de la Armada que lo eran de las naves. Hubo las expediciones contra los loberos, aunque se los trató con moderación por ser Inglaterra aliada eventual de España contra Francia. Hacia 1799 se hizo cargo de las islas un nuevo gobernador de Malvinas que, por ser nacido en la Banda Oriental, y el segundo gobernador criollo de las islas, merece una mayor atención. En efecto, Francisco Xavier de Viana había nacido en Montevideo el 3 de Diciembre de 1764 y era hijo de José Joaquín de Viana, Mariscal de Campo y uno de los Gobernadores de Montevideo. Su madre fue Doña Francisca de Alzaibar. Ambos progenitores eran españoles. El 10 de diciembre de 1778 Viana ingresó como Guardiamarina de la Real Compañía de Cartagena. Cumplió diversos embarques y participó de varias acciones de guerra en los ataques a Gibraltar. Un hecho que demuestra la capacidad del joven Alférez es que a mediados de 1786 el ya distinguido Capitán de Fragata D. Alejandro Malaspina lo elige para tripular la fragata a su mando, la "Astrea" con la cual dio la vuelta al mundo, al servicio de la Real Compañía de Filipinas. Al terminar este viaje Viana fue ascendido a Alférez de Navío. El viaje de la "Astrea" fue el precursor de la gran expedición científica de Malaspina, con las corbetas "Descubierta" y "Atrevida". Durante tan largo viaje Francisco Xavier de Viana realizó con sus compañeros una labor magnífica. En el Río de la Plata, por ejemplo, levantaron una carta en 55 días y alternaron con oficiales del Apostadero entre los que se encontraba el Capitán de Fragata Santiago de Liniers. Viana, mientras que sus compañeros levantaban la carta, quedó a cargo de la Corbeta "Descubierta", alistándola para continuar el viaje y mereciendo la aprobación de Malaspina por su actividad. En la expedición y merced a los conceptos favorables de Malaspina, fue ascendido dos veces; en 1789 a Teniente de fragata y en 1793 a Teniente de Navío. Prueba del espíritu de sacrificio de este Oficial, es que teniendo que intervenir en un juicio de herencia en Montevideo, no solicitó su desembarco, sino que éste fuera suspendido hasta su regreso. Cumpliendo otros destinos y un levantamiento cartográfico sobre las costas brasileñas, el joven marino rioplatense fue destinado a las Malvinas con la corbeta a su mando, la "Descubierta", la misma de la expedición de Malaspina. La "Atrevida" también se alternó en los viajes y permanencia en Malvinas. La vieja Capilla de "tepes" en estado cada vez más ruinoso seguía prestando sus precarios servicios, mientras seguía adelantando con lentitud la construcción de la nueva, que como sabemos había empezado el Teniente Aldana en 1794. También iban en la "Descubierta" el Cirujano D. Andrés Acuña, el Segundo Piloto D. Francisco Más y Canella y en último lugar de la Plana Mayor el Guardiamarina D. José Pereyra. La dotación se completaba con 11 oficiales de mar, 28 hombres de tropa de infantería de marina y 6 artilleros; 22 artilleros de mar, 18 marineros y 30 grumetes y 1 paje, lo que hacia un gran total de 127 persanas. En algunas de las gobernaciones damos estas cifras detalladas por considerar que dan una idea clara de la población de la colonia. La vida se desarrollaba sin mayores alicientes que las tareas, la caza en la época del buen tiempo y la concurrencia a misa. De vez en cuando había alguna representación improvisada de comedias u obras teatrales de fondo moral o religioso. Las guardias y ejercicios de artillería tenían entretenida a la tropa mientras los marinos reparaban los velámenes, jarcias y cascos de sus naves, cuando no navegaban entre las islas. El ganado en 1798 había descendido a 1567 cabezas, lo que indicaba una gran mortandad y que se empezaban a utilizar intensamente en el consumo y alimentación de la isla. Francisco Xavier de Viana arribó a las islas en Mayo de 1800 para hacerse cargo de la segunda gobernación. Las casas y edificios de Malvinas estaban en estado ruinoso y había otras deficiencias que informó. También Viana pasó un estado de la bahía y edificios de Puerto Soledad con fecha 28 de Febrero de 1801. La batería llamada de "San Marcos" (antes "San Carlos"; tenía sus cañones en la de "Santiago", donde se habían colocado todos los cañones de la plaza. No tenía foso y el terraplén estaba en buen estado. La Batería "San Felipe" estaba sin cañones y con sus explanadas inútiles. En cuanto a los edificios, eran 26, de ellos 12 de piedra y el resto de "tepes". La iglesia vieja estaba totalmente inútil pero se habían reparado sus paredes y compuesto sus techos quedando siempre en mal estado. El resto estaba en buen estado, lo que demuestra la actividad de este gobernador que consigue tener todos sus edificios en buenas condiciones. Relevado Viana, pues su salud estaba quebrantado, al llegar a Montevideo solicitó su pase al Ejército. Fue nombrado Sargento Mayor y desempeñó varios cargos; se destacó en la defensa de Montevideo durante la Invasión Inglesa de 1807. En 1811 Francisco Xavier de Viana y Alzaibar se plegó a la Revolución de Mayo, donde se destacó, siendo nombrado en 1813 Gobernador Intendente de Córdoba y en 1814 el Director Posadas lo nombró Secretario de Guerra y Marina, ascendiendo a Brigadier General. Durante el Directorio de Alvear, Viana siguió al frente de la Secretaria de Guerra y Marina, pero con la caída de aquél cayó Viana en desgracia siendo puesto en prisión, de la cual se lo liberó para que atendiera su salud. Pasó a Montevideo y en esa ciudad falleció en 1820. El Gobernador de Malvinas Capitán de Fragata Bernardo Bonavía cubrió el cargo en tres oportunidades, de 1802 a 1803; de 1804 a 1805 y de 1806 a 1808. En este último y debido a las invasiones inglesas, no fue abastecido y pasó muchas miserias. Bonavía se plegó a la Revolución de Mayo y prestó valiosos servicios a la Revolución. Era un hombre de edad pues había nacido en Castilla hacia 1745, de manera que en la última gobernación cumplió 63 años. Gerardo Bordas y Pablo Guillén son los últimos gobernadores españoles en las Malvinas. El primero era piloto mercante y después del cargo fue ascendido a Alférez de Fragata de la Real Armada. El Segundo Piloto de la Real Armada Pablo Guillén, llegó a las islas el 8 de Enero de 1810 y con Bordas, gobernador saliente, juró a Fernando VII con las ceremonias acostumbradas. Producida la Revolución de Mayo, una junta celebrada en Montevideo, resolvió reagrupar sus fuerzas y evacuar la lejana población de Malvinas. Para ello se envió al Bergantín "Gálvez", al mando del piloto Manuel Moreno. Pablo Guillén dio cumplimiento a sus órdenes para evacuar los 46 hombres de la dotación, embarcar cañones, armas, papeles de archivo, etc. También y como cosa muy importante, se construyó una placa de plomo que se colocó en el campanario de la Real Capilla de Malvinas, con la inscripción siguiente: "Esta isla con sus Puertos, Edificios, Dependencias y quanto contiene pertenece a la Soberanía del Sr. D. Fernando VII Rey de España y sus Indias, Soledad de Malvinas 7 de febrero de 1811 siendo gobernador Pablo Guillén". Se colocó la misma leyenda en las puertas de la treintena de edificios. De todo se levantó un acta firmada por el Gobernador Guillén, Manuel Moreno y el Vicario de las islas Juan Canosa, con fecha 13 de Febrero de 1811 en la Colonia de la Soledad de Malvinas. Ese día, o el siguiente, zarparon las naves y abandonaron Malvinas con el propósito de volver. Esta herencia pasó a pertenecer a la Argentina. Desde 1767 a 1811, las Islas Malvinas fueron españolas, con autoridades que gobernaron en forma continua. En la última fecha se las evacuó, pero sin renunciar a ellas. Como vemos, nunca las islas fueron inglesas. En esa dura misión histórica de posesión de las Malvinas por los españoles, con sus 20 ininterrumpidos gobernadores, los cuales cumplieron 32 períodos de gobierno; en ese mantenimiento del presidio, colonia y puerto, durante 43 años por España se basan parte de nuestros derechos soberanos a las islas. Comenten si les gusto

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Controles de alcoholemia, partete el orto!
HumorporAnónimo7/9/2011

Miren esta mina que traviesa!!! link: http://www.youtube.com/watch?v=0vYJIT0OiGI&feature=player_embedded Miren este pive,sos loco!!! link: http://www.youtube.com/watch?v=EvW_L78BnwE&feature=player_embedded

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Historia del rock argentino [1966-2000]
InfoporAnónimo4/7/2011

El rock llegó a la Argentina en la década del 50, como reflejo de una explosión musical que se expandía por el mundo. Pero ese furor ágil, rebelde y descontraído, llegaría solo como una nueva música de moda. El verdadero rock argentino tardaría una década más en aparecer. El panorama musical en la Argentina estaba gobernado por cantantes románticos. Por ese entonces el bolero todavía cubría un lugar importante en las pistas de baile y, obviamente, el tango y el folklore eran herencias respetadas de otros tiempos TANGUITO LOS GATOS LOS SHACKERS MIGUEL ABUELO La influencia de Elvis Presley, Bill Halley & The Comets y otros despertó en los artistas argentinos las ganas de rockear. Ya en los '60 y con la incorporación del twist de la mano de Chubby Checker, el género ganó más adeptos entre cantantes y músicos locales. Con Los Beatles a la cabeza las escalas comenzaron a alterarse. En la Argentina, programas televisivos como "Ritmo y Juventud" y "El Club Del Clan" proclamaba la llegada de la nueva ola musical. Palito Ortega, Johny Tedesco, Jolly Land, Violeta Rivas, Nicky Jones, Chico Novarro, Lalo Fransen y varios más asumieron la vanguardia juvenil del momento, pero el cambio no pasaría por ellos. Un grupo no numeroso de jóvenes rebeldes e inquietos asumió una nueva filosofía de vida que a partir del rock se extendería por el mundo. Las pautas eran distintas y opuestas a lo establecido. Las premisas de los rockeros argentinos se apoyaban en nuevos conceptos éticos y estéticos. La idea consistía en tomar el nuevo mensaje musical y cantar en castellano los sentimientos y vivencias de quienes no estaban de acuerdo con el modelo aceptado socialmente. Como reflejo de la beatlemanía los pelos largos comenzaron a aparecer y la imagen externa sufrió cambios notables. Pero el gran cambio no pasaba simplemente por el aspecto: en bares, plazas, pensiones y otros puntos de encuentro, el rock en castellano comenzaba a ser realidad. Allí estaban Javier Martinez, Miguel Abuelo, Tanguito, Pajarito Zaguri y otros que, sin ser músicos, también compartían la flamante filosofía. Las primeras épocas fueron realmente duras: carentes de medios, perseguidos por la policía, ignorados por los productores, incomprendidos por la prensa y el resto de los jóvenes, su radio de acción se vio circunscripto a unos escasos puntos de reunión. Primera Década [1967-1977]. En 1965 llegaron a Buenos Aires Los Gatos Salvajes, un grupo rosarino que si bien ingresó en un circuito menos bohemio y más comercial, se sumó a la consigna casi utópica de cantar rock en castellano. Desde Uruguay llegaron Los Shakers, de los hermanos Fattorusso, excelentes músicos que cantaban en inglés, y poco a poco todos comenzaron a converger en Pasarotus, un boliche de jazz en Pueyrredón al 1700 que cambió su denominación por La Cueva, un lugar que, junto a La Perla de Once, Plaza Francia, el Instituto Di Tella y algunos otros pocos sitios marginales o casi desconocidos, fueron centros de reunión del incipiente movimiento. Los primeros en grabar fueron Los Beatniks, quienes en junio de 1966 lanzaron a la calle su primer simple "Rebelde". Vendieron solo 200 copias. La Razón, 06/10/70, detienen a Tanguito En 1967 Litto Nebbia y Los Gatos dieron la primer estocada: su disco simple debut, La Balsa-Ayer nomás, vendió nada menos que 200.000 copias. El rock argentino tenía su primer éxito masivo y el movimiento cobraba fuerza. Comenzaron los festivales, los productores prestaron mayor atención al fenómeno, apareció la revista "Pinap", la legión de jóvenes se engrosó considerablemente y nuevos músicos se atrevieron a mostrar lo suyo. Con la aparición de Manal y Almendra, junto con Los Gatos, el rock tenía su trilogía esencial, y aquellos tibios intentos de Los Beatniks, Los Abuelos de la Nada y otros comenzaban a dar sus frutos. La década del '70 recibió al rock como movimiento en pleno desarrollo. Ya no sólo estaba Almendra, Manal y Los Gatos. Nuevas bandas y solistas se sumaban al género, cada uno con sus propias ideas, sueños y convicciones: Vox Dei, Arco Iris, Pedro y Pablo, La Barra de Chocolate, Pappo’s Blues, La Pesada del Rock and Roll y muchos otros. Por entonces, el incipiente rock argentino era denominado "Música Beat". Pero el rock iba más allá del éxito momentáneo con estribillos pegadizos. En Belgrano surgió Almendra, con Spinetta a la cabeza. En Caballito, de la unión de Charly García y Nito Mestre se forma Sui Generis. Miguel Peralta, cantante folklórico, se asomó un día por La Cueva y aceptó como desafío y a modo de repudio cantar Vidala del angelito. Lo aplaudieron a rabiar. Muy pronto se haría llamar Miguel Abuelo. El grupo conformado por Gabis, Martinez y Medina tocaba Blues y se llamaba Manal. Miguel Abuelo junto con Los Abuelos de la Nada, logró un contrató con la CBS. VOX DEI PEDRO Y PABLO MORIS MANAL PESCADO RABIOSO PAPPO'S BLUES Color Humano - Coto de caza [BArock 1972] Almendra tuvo mejor suerte y su tercer simple se convirtió en un éxito: Tema de Pototo. Luego Muchacha ojos de papel se convertiría en otro gran clásico del rock nacional. Un grupo de Quilmes llamado Vox Dei venía pisando fuerte. Su primer simple, Azúcar amarga, dejó claro su enorme potencial. Los festivales comienzaron a ponerse de moda. El primer concierto masivo fue el Festival Pinap, organizado por la revista del mismo nombre. 12.000 personas llegaron al lugar para ver los shows de Almendra, Manal y otros grupos de barrio. En 1969, se separan Los Gatos momentáneamente y volvieron a reunirse con Pappo reemplazando a Galiffi. Se volcaron a un estilo más rockero hasta que se disolvieron definitivamente a fin de año. Pappo forma Pappo’s Blues, hoy una leyenda. La relación de los de Almendra se desgastó y terminaron separándose. Manal grabó un disco brillante, pero el sello comenzó a zozobrar financieramente y Manal se separó. La Cofradía de la Flor Solar fue el primer grupo en intentar un modo de vida comunitario. Aparecieron en 1969, grabaron en 1971 y apoyaron a otro dúo que venía trabajando desde hace tiempo: Pedro y Pablo, es decir Miguel Cantilo y Jorge Durietz. En 1971 Vox Dei dejó grabada la primer obra conceptual: La Biblia. Los medios de difusión seguían vedados para la gran mayoría de los rockeros. En febrero de 1970 apareció la revista "Pelo" con los objetivos de apoyar a los progresivos y diferenciarlos de los complacientes, pero eso no bastaba para apuntar a un movimiento que cada vez contaba con mayor cantidad de artistas y recitales. Los festivales B.A. Rock -organizados por "Pelo"- congregaban multitudes, pero los medios de comunicación tergiversaban los acontecimientos y las posibilidades de trascendencia masiva no eran muchas. En el período 72-73 se produjo un sub-movimiento que, resistido en un principio por los propios rockeros, logró finalmente allanar el camino de la masividad: el rock acústico. Color humano, Pescado Rabioso, Aquelarre, Vox Dei, Arco Iris, Alma y Vida, Moris, Litto Nebbia, Billy Bond y La Pesada del Rock And Roll, Pappo’s Blues y algunos pocos más, eran los nombres importantes del panorama, pero la aparición del rock acústico de la mano de León Gieco, Raúl Porchetto, Miguel y Eugenio y Sui Generis modificó las estructuras musicales y amplió el horizonte. Ya no se necesitaban instrumentos eléctricos para comunicar el mensaje del rock. En el auditorio Kraft de la calle Florida se produjo un "acústicazo" de entrecasa. León Gieco, Raúl Porchetto y Sui Generis brindaron dos shows sorpresivos bajo el nombre de Porsuigieco. La violencia ya era pan de todos los días en Argentina, y se trasladó también al rock. Primero fue la muerte de José Alberto Iglesias, Tanguito, quien terminó su vida bajo las ruedas de un tren en Palermo. Los grupos más populares del '75 fueron Aquelarre, Invisible y Sui Generis que con "Confesiones de Invierno" consolidó su prestigió y pegó el estirón con "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones". Ese disco fue censurado por ser una sátira sobre la vida política del país. Tuvieron que dejar fuera dos temas, "Juan represión" y "Botas locas", y pulir otros tres temas. Un grupo similar a Sui Generis fue Vivencia, quienes lograron el éxito con el tema "En mi cuarto". Otro dúo acústico fue Pastoral, y su momento llegaría con su segundo disco, "El Hospicio". Ya en 1975, Sui Generis era el número indiscutido del rock argentino y su separación a fines de ese año congregó una verdadera multitud en el estadio Luna Park. El 24 de marzo de 1976, la presidente Isabel Perón es derrocada por un golpe militar, y el nuevo gobierno ajustaría las clavijas en el rock que, como movimiento joven, pasó automáticamente a ser considerado sospechoso. Con la separación de Sui Generis tres nuevas agrupaciones surgieron y captaron la adhesión de un amplio sector de audiencia: Los Desconocidos de Siempre [Nito Mestre], La Máquina de Hacer Pájaros [Charly Garcia] y Polífemo [David Lebón]. Muchos de los pioneros del rock argentino habían emigrado al exterior en busca de nuevos horizontes. Ya no estaban Edelmiro Molinari, Miguel Abuelo, Miguel Cantilo, Aquelarre, Claudio Gabis, Javier Martinez y otros, pero Invisible, Gieco, Porchetto, Alas, Arco Iris, Soluna, Nebbia Trío, Espíritu, Crucis, El Reloj y muchos otros cubrían las necesidades de un público que seguía aumentando en número. INVISIBLES LEON GIECO Charly García & La Máquina de Hacer Pájaros El rock seguía adelante pero el clima de represión y terror comenzó a hacerse sentir. Muchos músicos eligieron exiliarse. Otros optaron por resistir. En la Argentina de 1976 nadie podía sentirse seguro, y el rock no era excepción a esa regla. Segunda Década [1977-1987]. Esta se inició dentro del período histórico conocido como la "Gran Crisis", que coincidió con los peores años de la dictadura militar y con la desaparición de los grupos más importantes. El rock había ganado terreno en los medios de comunicación, pero seguía habiendo escollos insalvables. Revistas como "Expreso imaginario", "Estornudo", "Algún Día" y "Roll", en distintos momentos y con distintos logros, sirvieron para apuntalar la difusión del movimiento, algo en lo cual colaboraron infinidad de revistas subterráneas. El 11 de noviembre de 1977, Charly hace un recital como despedida que se llamó "Festival del amor". Allí volvería a juntarse Sui Generis de manera informal, La Máquina tocaría por última vez y estarían presentes todos sus amigos. Algo así como la primera formación de Serú Giran. Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Rodolfo Mederos y Domingo Cura participaron de un espectáculo llamado "Encuentro". En 1978 vuelve a la carga Pappo’s Blues. A León Gieco, con El fantasma de Canterville, y Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre, con su primer álbum, les fue muy bien. Ricardo Sóule se abría de Vox Dei y Litto Nebbia preparaba el equipaje para radicarse en México por algunos años. FITO PAEZ El exilio también alcanzó a algunos integrantes de Crucis y posteriormente a León Gieco. Cuando la fiebre del fútbol mundial taponaba cualquier intento musical, un nuevo fenómeno daba sus primeros pasos coincidiendo con una supuesta muerte del rock propagada por cierta prensa: Serú Giran. Cambió las cosas, rescató la energía, el encanto de la canción, el fiel reflejo de una realidad agobiante y la participación del público en los recitales. La reunión de Almendra contribuyó al replanteo de las estructuras musicales. Y el rock recuperó gran parte de su público. Esta fue un buen negocio y sin darse cuenta el rock cayó en un período de "revival" que abrió nuevamente el panorama. Muchos renombres engrosaron la lista de los reaparecidos: Manal, Moris, Espíritu, El Reloj, Pedro y Pablo. Estos últimos fueron fundamentales en la nueva tendencia que se impondría poco tiempo después: la canción contestataria. Ya comenzaban a aparecer los nombres que marcarían los años '80. Por un lado Pappo despedía a Pappo’s Blues y presentaría en sociedad Riff. Por el otro, se formaban bandas como Dulces 16 y Virus, que comienzan a remar desde La Plata, lugar que albergaba a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Manal se volvió a juntar. Serú Giran hace un recital gratuito en La Rural al que acuden 60.000 personas. Raúl Porchetto alcanza un pico de popularidad con Metegol, al igual que La Banda, grupo de Rúben Rada. La peor represión de la dictadura militar había pasado en 1981, y muchos músicos regresaron al país para júbilo de sus fans. Ellos fueron Litto Nebbia, Miguel Cantilo, Piero y Moris. No pocos se percataron del regreso de Miguel Abuelo, que primero conformó un trío y luego aumentó su banda hasta formar lo que sería los Abuelos de la Nada. El grupo Virus, liderado por Federico Moura, tocaba New-Wave que todavía no era muy valorizado por los músicos. Tuvieron que vivir eso en carne propia cuando se presentaron en "Prima Rock" en Ezeiza para mostrar en sociedad su gran trabajo "Wadu-Wadu" y los bombardearon con proyectiles. En marzo Serú Giran se separa porque Pedro Aznar decide profundizar sus estudios de música en Berklee. Otros músico que destacaba en la escena del momento era Alejandro Lerner. En 1982 dos hechos marcaban la historia del rock en Argentina. Por un lado, la guerra de Malvinas, que provocó la inmediata censura de la música en inglés, logrando que el rock argentino consiguiera el espacio que reclamaba y merecía desde hacía mucho tiempo. Juan Carlos Baglietto fue la sorpresa de 1982, abriéndoles las puertas a músicos del interior postergados hasta el momento por el pulpo porteño. El rosarino y su banda -en la que estaban Fito Paez, Silvina Garré y Rúben Goldín- bajaron a Buenos Aires y grabaron Tiempos Difíciles, un disco que los pondría en boca de todos. El famoso y polémico Festival de la Solidaridad Latinoamericana confirmó el alcance masivo del rock argentino y sus artistas. La admisión sólo requería de la donación de ropa de abrigo. Los músicos preferían la paz antes que la guerra y su intención era solidarizarse con los soldados que sufrían en Malvinas. La apertura política decretada por el Proceso significó el momento de auge de la canción contestataria. Y era lógico. El gobierno de facto había silenciado muchos sentimientos y la gente estaba ávida de escuchar, y los músicos ávidos por decir. Pero los músicos de rock -perseguidos, censurados, reprimidos, golpeados y temidos por la dictadura militar- comenzaban a apuntar sus artillerías hacia nuevos horizontes musicales. En su gran mayoría, y sobre todo los creadores rockeros, se orientaron hacia un nuevo lenguaje musical, que estaba cambiando en el nuevo panorama internacional. El new-wave y su rescate de las melodías pop y la energía del rock and roll, habían dejado secuelas en el rock argentino. Curiosamente, los encargados de poner fin al auge protestón fueron unos undergrounds que tomaban la música de los '60 para reírse de todo: Los Twist. Ellos gestaron toda una época, la llamada "música divertida" coparía los oídos de los adolescentes. Como contracara de esa propuesta, los músicos rosarinos, surgidos a la sombra de Baglietto, representarían la faceta "seria" de la escena. El punto de intersección de ambas propuestas era hacer arte en libertad. LUCA PRODAN El panorama se amplió cada vez más con el descubrimiento de nuevos nombres: Celeste Carballo, Fito Páez, Alejandro Lerner, que se sumaron a los grandes de la otra década: Charly Garcia, Luis A. Spinetta, Litto Nebbia, León Gieco, Raúl Porchetto, David Lebón, Miguel Cantilo. CALAMARO Lentamente el pop ganó espacio en la música de rock y los grupos "modernos" fueron venciendo la resistencia del publico. Contrariamente a lo que muchos pensaban, la llegada de la democracia tras los oscuros días de régimen militar, mermó la popularidad del rock. La intensa difusión lograda en la época de Malvinas sirvió para ensanchar el margen de edad de los consumidores del género. En 1983 resurgió el rock duro. De la mano del viejo líder del estilo, Pappo, con su grupo Riff, el rock pesado se implantó como un metálico movimiento de resistencia al avance del pop. Pero el furor no duró mucho, y para el '84 el heavy metal comenzaba a mostrar sus primeros signos de eclipsamiento. Sin embargo grupos como La Torre y Púrpura mantuvieron viva la llama del rock and roll. Los Twist, Virus, Los Abuelos, conformaron la punta del iceberg del rock "moderno". Si bien no estaba Serú Giran para liderar el panorama, la carrera solista de Charly García sirvió de parámetro para medir las nuevas tendencias. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hicieron brillantes recitales a partir del repertorio de su primer disco, Gulp!. Miguel Mateos y Zas pudieron diferenciarse del resto con su segundo disco Huevos, y el tercero, Tengo que parar. Cuatro muchachas [Díaz, Epumer, Sinessi y Ruffianatti] conformaban Viudas e Hijas de Roque Enroll, una idea comercial que funcionó mejor de lo que se esperaba. LOS FABULOSO CADILLACS En 1985, sale al aire la radio Rock & Pop. Es el primer intento de una radio que sólo se dedique al rock y resulta ser un boom de audiencia. Con medios, Soda Stereo grababa su segundo disco Nada Personal, que iniciaba una escalada en el gusto popular. Además de Patricio Rey, Sumo era la sensación más fuerte del underground. Luca Prodan y el resto de los de Sumo parecían marcianos que habían aterrizado en Buenos Aires. Sin embargo el grupo de 1985 fue Zas, cuyo disco Rockas Vivas fue el éxito del momento. Los Violadores comenzaron como un irreductible grupo de Punk. Por su lado los Fabulosos Cadillacs, un grupo multitudinario, proclamó la llega del Ská. En 1987 Soda Stereo y Sumo fueron los grupos que mayor progreso evidenciaron. Sus discos Signos y Llegando los Monos, respectivamente, fueron muy vendidos. Soda comenzó a exportar su música y Sumo llegó a Obras. Charly y Aznar graban juntos Tango 4 y Spinetta grabó junto a Fito Páez La, la, la, quien ya había registrado Giros. Lo que se observa claramente en esta segunda década es que el rock contó con tantos anticuerpos necesarios para atravesar una crisis profunda, que después llevó a una etapa de crecimiento ordenado, para pasar, por causa de la guerra de Malvinas, a una popularidad masiva. Las ediciones discográficas y la cantidad de conciertos creció enormemente. Pero el mercado permaneció estático por la crisis económica que la democracia no pudo resolver. Ultima Etapa [1987-2000]. La tercera década del rock nacional no comenzó muy bien a nivel institucional. Cuando Alfonsín llegó al gobierno varios grupos rockeros fueron invitados a participar de recitales al aire libre en parques públicos por la Secretaria de cultura de la municipalidad. Todo cambió cuando asumió Felix Luna y suspendió esa serie de conciertos veraniegos, por considerar que "podrían provocar violencia". Pero el rock estaba muy ocupado para preocuparse por esa triste declaración. 1987 sería el año de cosecha de Soda, que provoca crisis histéricas en varios países latinoamericanos. Tras sus pasos estaban Los Enanitos Verdes. Quienes comenzarían a declinar serían los Zas, que perdieron terreno en la Argentina. Uno de los primeros grupos de reggae fueron Los Pericos, que causaron conmoción con el tema El ritual de la banana, que empuja hacia arriba su álbum debut. Pronto aparecen más bandas como la Zimbabwe, Todos al obelisco, etc. Los Fabulosos Cadillacs comenzaron a crecer de ritmo con Yo te avise, su segundo trabajo. Charly García vuelve a convocar multitudes con Parte de la Religión y Luis A. Spinetta madura su Tester de Violencia. Fito Páez comienza a recuperarse de las desgracias familiares con Ciudad de pobres corazones. Pappo vuelve a armar Riff con Oscar Moro y un muchacho que promete: Jaf. Los que inician un camino por el sendero del éxito son Los Ratones Paranoicos. Pero lo peor del año fue la muerte de Luca Prodan en Diciembre de 1987. No podía controlar el alcoholismo. Iba a internarse en una clínica para desintoxicarse, pero murió dos días antes de cobrar la suma que se lo permitiría. Moría el hombre y nacía la leyenda. Cuando el rock no había asimilado la perdida de Luca, también moría Miguel Abuelo. Sólo, con pocos amigos alrededor y sin dinero, dejaba el mundo en marzo de 1988. Sumo se dividió en dos grupos: Divididos y Las Pelotas. Andrés Calamáro se dedicó de lleno a su carrera de solista sin mucho éxito. Los que comenzaron a llenar cualquier lugar donde tocasen fueron Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Hilda Lizarazú formo la banda Man Ray. Rata Blanca comenzó a imponerse como una banda de "metal clásico", tomando influencias de Deep Purple. Fabiana Cantilo mantenía su carrera de solista con algunos altibajos. Todos tus Muertos llegaba con el disco Invasión 88, un compilado Under. 1988 terminó con otra muerte: Federico Moura, que tomó al publico de Virus con la guardia baja. Su enfermedad fue mantenida en secreto por su entorno, y eso ayudó a que sus últimos días transcurrieran en paz. En 1989 la crisis no perdonó a nadie, el país atravesó la peor hiperinflación de su historia. Para esa época el disco de vinilo ya era viejo y el compact caro. El rock no sería ajeno a tales vaivenes y muchos contratos fueron devueltos. A comienzos de 1990, Fito Páez hace pública su decisión de irse del país y sus palabras causan revuelo. Tenía Tercer Mundo parado y sin miras de salir. En Europa lo edita y consigue un éxito masivo y regresa. Mientras tanto Andrés Calamaro en España, junto con Ariel Roth y otros, conforman Los Rodriguez. Rata Blanca dió una gran sorpresa con sus millones de discos vendidos. Charly compone Filosofía barata y zapatos de goma en el que incluye su versión del Himno Nacional. La Portuaria grabó cuatro albumes, el último fue Huija. Diego Frenkel abandonó La Portuaria para grabar un álbum como solista. Los años '90 fueron cambiantes para la escena del Rock nacional. Los grandes como Charly García, Spinetta, Fito Páez y Soda Stereo, mantuvieron intactos sus laureles. Fito Páez tuvo éxito masivo con las ventas de El amor después del amor, Circo Beat y Euforia. Spinetta fue diametralmente opuesto con la aparición de Fuego Gris. En 1995 volvió con Los Socios del Desierto y un repertorio renovado. Charly García tuvo una década compleja. Atravesó dos internaciones tras un par de colapsos nerviosos. Pero nada pudo pararlo: en 1992 se reunió con Serú Giran -llenando dos River-, y dejó el álbum doble grabado en directo: Serú '92. Editó La hija de la lágrima, Estabas en llamas cuando me acosté e hizo un Unplugged para la cadena MTV. En 1996 se preparó para sacar Say no more. Patricio Rey y los Redonditos siguen con su estilo underground vendiendo y convocando mucho público con su último disco Luzbelito. Illya Kuriaki & The Valderramas pasó de ser el grupo de "el hijo de Spinetta" a tener peso por derecho propio con Chaco, su tercer disco, el que rindió cuentas de un crecimiento. Rata Blanca y Attaque 77 disfrutaron de un éxito circunstancial con Mujer Amante y Hacelo por mi, respectivamente. Las Pelotas se autoabastecieron sin necesidad de contar con una burocracia multinacional a la que abominaban. Los Divididos alcanzaron con su tercer disco, La Era de la Boludez, la masividad, una radiografía de la mentalidad argentina de los '90. Los '90 fueron los años en los que el punk y el heavy metal trascendieron hacia la masividad, como lo hicieron Dos Minutos y Todos Tus Muertos. De la mano de Hermética el heavy metal volvió a reinar. Problemas internos hicieron que se dividan el Malón y Almafuerte. Ahora el centro metálico estaría en A.N.I.M.A.L., un trío muy potente. El grupo Los Visitantes se hizo de la nada, su mezcla de rock y tango devolvió al rock urbano su mística porteña. Nito Mestre - distinto tiempo [2002] En esa veta figuran Los Piojos, quienes vieron subir sus acciones en 1996, y Los Caballeros de la Quema. Por el lado de la cultura Stone, La Renga pisó fuerte con el álbum "Desnudo para siempre o despedazado por mil partes" y luego se fue asentando con otros de menor éxito. Viejas Locas se consolidó con "Me Gustas Mucho", hit durante 1999. El rock alternativo no pudo establecerse, salvo los Babasónicos que fueron los únicos en llegar a Obras. Los Brujos han sido los más constantes pero todavía no vieron fortuna. Juana la Loca es otro que viene asomando. Ellos y los demás seguirán intentándolo. De eso se trata todo.

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