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Usuario (Chile)
Conversar 10 minutos con otra persona cada día ayuda a mejorar la memoria y a mantener ágil el intelecto, según un estudio sobre la socialización y el funcionamiento mental llevado a cabo en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. Los investigadores que llevaron a cabo el experimento, en el que participaron 3.610 personas de 24 a 96 años, concluyeron que “socializar es tan efectivo como los métodos más tradicionales de ejercicio mental”, por lo que charlar con un vecino o familiar podría ser tan efectivo para la salud mental como hacer un crucigrama. “El ser social es básico para la condición humana. Mi interés en esta investigación fue tratar de entender qué es la inteligencia y para qué la usamos”, dijo a la BBC el autor del estudio, Oscar Ybarra, profesor de Psicología de la Universidad de Michigan. “Además de para estudiar y realizar trabajos, la inteligencia es muy importante para poder sostener relaciones con los demás, ya que el ser social es básico para la condición humana”, afirma. El estudio, que aparece publicado en el Boletín de Personalidad y Psicología Social, analizó la relación que existe entre la interacción social y el funcionamiento mental. Para esto se llevaron a cabo “mini exámenes” mentales, que incluían el conocimiento de la información personal de los participantes, noticias y eventos de actualidad y una prueba simple de memoria. El aislamiento, doblemente negativo Los investigadores interrogaron a los participantes sobre la frecuencia con que conversaban con amigos y parientes y cuánto se reunían. Después compararon el nivel de socialización con el desarrollo intelectual y, para su sorpresa, los resultados fueron similares entre los participantes de todas las edades: cuanto más contacto social, mejor es el desempeño cognitivo. De acuerdo con los expertos, ésta es la primera vez que se demuestra que la interacción social tiene un impacto directo y positivo en el desarrollo intelectual. De la misma manera, el estudio refleja que el aislamiento social, además de tener un impacto en el bienestar emocional, puede también tener un efecto negativo en las capacidades intelectuales de la persona. Resumen: - Se desprende de un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Michigan. - Cuanto más interacción, más desarrollo intelectual, según los expertos. - El trabajo concluye que socializar es tan efectivo como los crucigramas y demás métodos tradicionales de ejercicio mental.

Nuestros pensamientos juegan un papel muy importante en todos los aspectos de la vida, incluso podríamos afirmar que todo depende de ellos. Se dice “Eres lo que piensas”, es verdad, ya que la calidad de nuestros pensamientos tarde o temprano se hace visible mediante nuestras palabras, nuestro comportamiento e incluso a través de las experiencias de nuestra cara. La semilla de nuestras palabras y acciones es el pensamiento. Todo lo que está hecho por el hombre empezó primero con un pensamiento o una idea que vino a la mente, sea de una casa nueva, un descubrimiento científico o incluso una guerra. Primero hay un pensamiento, después se hacen los planes y finalmente ese pensamiento se exterioriza en la forma de palabras o acciones. Pero, ¿por qué hemos de pensar en forma positiva? Y, ¿quién dice que todavía no tenemos la maestría en este arte? Como entendemos que los pensamientos son la raíz de las acciones y de la actitud, hemos de cambiar estas raíces para que nuestras acciones y comportamiento se hagan más positivos. Lo primero, antes que empecemos a aprender este arte de pensar en positivo, es descubrir cuántos tipos de pensamientos puede crear nuestra mente. Normalmente emergen cuatro tipos de pensamientos de nuestra mente. Entendiendo cada uno de ellos podemos empezar a escoger los pensamientos que nos den beneficio y descartar los que son inútiles o dañinos para nosotros. Los cuatro tipos de pensamientos son: 1. Pensamientos necesarios o mundanos. 2. Pensamientos inútiles. 3. Pensamientos negativos y/o destructivos 4. Pensamientos positivos y/o sutiles. 1. Pensamientos necesarios son aquellos que se refieren a nuestra rutina diaria como “qué comemos, qué tengo que hacer hoy, cuándo tengo que pagar el alquiler, etc.” Pensamientos que tratan con la vida diaria. 2. Pensamientos inútiles son los que no tienen utilidad ni constructiva ni particularmente negativa. Se refieren a cosas del pasado, como “si esto no me hubiera ocurrido, por qué me dijo eso, si sólo hubiera hecho esto o lo otro, etc.” Demasiados pensamientos sobre algo que ya no podemos cambiar. Los pensamientos inútiles tratan también sobre el futuro, como: “¿qué va ha ocurrir si...?, ¿cómo va a ocurrir...?, ¿qué haré si...?, etc.” Muchos de nuestros pensamientos entran bajo esta categoría de pensamientos inútiles (y la ciencia dice que diariamente creamos entre 30,000 y 50,000 pensamientos) y aunque no son negativos, aún así nos vacían de nuestra fuerza interior y nos hacen sentir cansados. Nuestra habilidad de concentración también se debilita mediante los pensamientos inútiles; y por eso si tenemos muchos de tales pensamientos utilizaremos mucha más energía y tiempo para llevar a cabo una tarea. 3. Los pensamientos negativos son los más dañinos, especialmente hacia nosotros mismos. Aparte del impacto que puedan causar en los demás, estos pensamientos causan una gran pérdida de nuestra paz y fuerza interior. Los pensamientos negativos están basados en la ira, avaricia, expectativas insatisfechas, desacuerdos, celos, etc. Si nuestros pensamientos están basados en estas debilidades es como si estuviéramos envenenando nuestra propia mente y también la atmósfera de nuestro alrededor. No importa cuánta razón tengamos, pensando con negatividad siempre seremos los perdedores ya que los pensamientos negativos nos arrebatan nuestro autorrespeto y también los demás pierden el respeto hacia nosotros. 4. Los pensamientos positivos son los únicos que nos permiten acumular fuerza interior y nos capacitan a ser constructivos. Los pensamientos positivos son los que siempre dan beneficio en todas las situaciones sin atraparnos en la apariencia externa de una situación. Pensar positivamente no significa que ignoremos la realidad a nuestro alrededor y pretender vivir en lo irreal o pretender ser otro. Por ejemplo: cuando pasamos por la calle y hay mucha basura por todas partes, el decir que no lo veo, que no huelo nada, es irreal, o cuando estamos enfermos y nos repetimos una y otra vez: estoy sano, estoy sano, esto no es lo que queremos decir con pensamiento positivo. Pensar positivamente significa ver los problemas y reconocer su realidad, pero al mismo tiempo ser capaces de encontrar soluciones a ese problema. A menudo, esto requiere tolerancia, paciencia y sentido común. Es fácil ser pesimista, así como ser optimista, pero necesitamos ser muy cuidadosos y maduros si queremos ser realistas. Una persona que piensa positivamente será consciente de las debilidades de los demás a su alrededor pero aún así dirigirá su atención hacia las buenas tendencias de los demás. Los pensamientos positivos nos dan el sentimiento de contentamiento interior y gracias a esto nuestras expectativas hacia los demás disminuyen cada vez más. Esto no significa que no nos importen, sino que dejamos de pedirles amor, respeto, reconocimiento, etc. y hacemos que la relación sea más ligera. Este es el mejor método para crear relaciones duraderas y armoniosas. También cuando estamos contentos interiormente tenemos la fortaleza para aceptar a los demás tal como son sin querer cambiarles como nosotros pensamos que sería correcto. Junto a esto somos capaces de darnos tal como somos, con nuestros talentos positivos y nuestras limitaciones sin pretender otra cosa. Una persona que tiene muchos pensamientos inútiles a menudo se encontrará muy cansada ya que está gastando su energía en crear miles de pensamientos sin sentido. Nuestra mente se hace fuerte y sana si la alimentamos con pensamientos positivos. Una mente sana se convierte en la base para una personalidad equilibrada. Cómo reconocer en nosotros mismos nuestros tipos de pensamiento? Recomiendo la lectura del libro Seis Sombreros para Pensar: Descarga Directa PDF La premisa de este método es que el cerebro humano piensa a través de unos caminos que pueden ser identificados, acceder a ellos y así planear un uso de estos caminos de forma estructurada para desarrollar estrategias de pensamiento para temas particulares. El Dr. de Bono identifica cinco distintos estados en los cuales el cerebro puede ser "sensitivizado" (sensitised). En cada uno de estos estados el cerebro identificará y llevará a la consciencia ciertos aspectos de la materia, teniendo en cuenta el estado particular (p.ej. instinto visceral, juicio pesimista, hechos neutrales). Quizás el ejemplo presentado más convincente es la idea de sensitividad hacia estímulos "que no casan" como una tendencia particularmente fuerte. Esto se presenta como un valioso instinto de supervivencia -porque en el mundo natural las cosas que se salen de lo ordinario pueden ser peligrosas- Esto se identifica como la raíz del juicio negativo y el juicio crítico. Se identifican seis estados distintos: Neutralidad (Blanco) Considerando puramente qué información está disponible, ¿Cuáles son los hechos? Sentimiento (Rojo) Reacciones viscerales instintivas o declaraciones emocionales (pero ninguna justificación) Juicio negativo (Negro) Lógica aplicada a identificar defectos o barreras, buscando "lo que no casa". Juicio positivo (Amarillo) Lógica aplicada a identificar beneficios, buscando armonía. Pensamiento creativo (Verde) Informaciones de provocación e investigación, viendo a dónde nos lleva un pensamiento. Proceso de control (Azul) Pensando sobre el pensar.

Alta Autoestima Una alta autoestima es indispensable para vivir una vida que valga la pena. Me facilita mi crecimiento, puedo tener acceso a mi energía interior y me permite ser feliz y libre. “Yo sí puedo” “Tengo la posibilidad de elegir cómo vivir mi vida” “Estoy feliz de ser quien soy” Escuché hace poco una frase que me gustó: “Me siento cómodo dentro de mi piel”. Cuando me siento bien conmigo mismo tengo alta autoestima. La opinión que tengo acerca de mí es buena, me relaciono adecuadamente con los demás y ejerzo mi trabajo o quehacer diario con gusto. Tengo alta autoestima cuando me aprecio, cuando siento que tengo valor y que soy importante en el ambiente en que me muevo. Beneficios de una alta autoestima Sentirme así me permite desempeñarme sin complicaciones, libre, abierta y espontáneamente. Logro subir el ánimo a quienes me rodean e irradio una energía positiva de beneficio para todos. Asumo gustoso las responsabilidades que elijo tener y de esa manera logro un mayor éxito porque lo que hago lo hago por elección y con cariño. Tengo un optimismo que se contagia y por esta razón los demás quieren colaborar conmigo. Esto me permite construir más fácilmente la vida de mis sueños y eso me hace cada vez más feliz. En este camino tan alegre de la alta auto-apreciación, soy de un beneficio inigualable para los demás, no porque me sacrifico por ellos, sino porque inspiro a cada quien a que sea y exprese lo mejor de sí mism@. Cuando en un ambiente familiar, social o de trabajo, tod@s nos conectamos, las cosas se acomodan gentilmente. Afronto los retos confiando en que seré capaz de abordarlos o de buscar la ayuda que necesite para alcanzar las metas que me he propuesto. Me acepto como soy y reconozco que me puedo desarrollar más en algunas áreas. Con gusto y conciencia busco mi transformación para ser cada vez mejor persona. Desde muy adentro me quiero, me respeto, y me siento bien conmigo mism@. Si pudiera elegir, elegiría ser yo mism@ otra vez. Una condición así me asegura el bienestar físico, emocional y mental. Cuando yo como organismo estoy funcionando de manera óptima, mis sistemas me mantienen dentro de los rangos del bienestar. La salud es una consecuencia lógica. ¿Por qué eso es así? Una alta autoestima es un estado del ser que está más cerca de mi esencia. Mi esencia es lo mejor de mí, mi alma, la parte más sabia, experimentada e inspirada de mi ser. Cuando estoy conectad@ con mi esencia, siento una emoción muy fuerte y positiva, una fuerza que me construye y una energía imparable. Me integro, me unifico, me centro. Me convierto en un ser de una sola pieza y no un montón de partes tiradas por todo lado. Mi esencia es ilimitada, libre, alegre y en constante expansión. Cuando voy en dirección de mi esencia, se me abren las puertas y el universo entero “se confabula para hacerme el bien”. Entonces, cuando me dirijo hacia mi esencia mejora mi autoestima. La cosa no es que tengo que tener una alta autoestima para poder conectar con mi esencia. Todo lo contrario: cuando me abro a conectarme con mi esencia, mi autoestima se eleva como consecuencia. Ese es el camino que propone la Biocreación. No me desgasto en esfuerzos agotadores por descubrir qué sucedió en mi pasado, por qué tengo los traumas que tengo ni a quién hay que culpar para después perdonar. Por eso este programa de crecimiento personal es tan efectivo y rápido. Si estoy perdid@ en la montaña, resuelvo cuál es la mejor dirección para salir y empiezo a caminar. No me quedo descifrando cómo llegué allí para luego decidir qué hacer. Baja Autoestima Para aprender a salir de un estado de baja autoestima, empiezo por reconocer qué es ese estado tan espantoso y qué lo provoca en mí. Una vez que comprenda eso, podré saber qué camino tomar. Cuando... no soy amable conmigo mismo desprecio las cosas buenas que sí tengo me siento incapaz e impotente me dejo influir por los demás culpo a los otros de mis propias debilidades actúo a la defensiva no me quiero ...todas esas son señales de una baja autoestima. ¿Reconozco algo en la siguiente lista? “Creo que no valgo mayor cosa.” “Ellos tienen la culpa....” “Si las personas a mi alrededor fueran diferentes, mi vida sería diferente.” Todos esos son pensamientos que restan en vez de sumar. Todo eso proviene de pensamientos muy poderosos dentro de mí. Esos pensamientos generan creencias muy arraigadas, muy poderosas y claramente nefastas. Esos pensamientos me quitan poder, me empequeñecen y me disminuyen. Allí está la clave para comprender la razón de mi baja autoestima: La dirección de esos pensamientos es destructiva Veamos cada ejemplo de autoestima baja por separado: Sentir que no valgo nada es lo peor que puedo sentir en esta vida. Es descalificar la esencia de lo único que es verdaderamente mío: yo mism@. Si siento que no valgo nada, entonces nada de lo que soy, tengo o hago tiene ningún sentido. Por desesperación, termino buscando al menos un culpable para desahogarme un poco. Pero la culpa nunca me llevará en una dirección positiva. No me ayuda, no me construye, no me señala una dirección de salida. Sólo me hunde y oscurece más el panorama de por sí nefasto. Culpar a los demás es darles poder sobre mi vida: si ellos cambian, yo mejoro. Mi bienestar – mi autoestima – ¿depende de lo que ellos hagan o no hagan? En ese caso mi vida está en sus manos... ¡Qué horroroso sentir que no tengo control de lo que sucede con mi vida! ¿En manos de quién he puesto mi vida? ¿Quién está sentado en el asiento del conductor en mi vida? Quiero decir que yo y solo yo – y así debe ser. Pero la verdad es que he permitido que se fueran acomodando dentro de mi mente las opiniones de muchas personas. La opinión de alguien que en algún momento... se burló de mí me dijo que yo no podía hacer esto o aquello me trató mal se enojó conmigo me atemorizó me desaprobó me advirtió que debo vivir así o seré castigad@ me aseguró que no valía nada me quitó su amor por no obedecer ...y quién sabe cuántas cosas más. Esas personas (que ahora están dentro de mi mente) son las que yo permito que se turnen en el asiento del conductor en mi vida. Allí está la clave de mi baja autoestima Sigo dándole la autoridad a esas vocecillas dentro de mí. Mi baja autoestima persiste porque sigo permitiéndole a esas vocecillas que gobiernen mi vida. Sigo aceptando su opinión de que yo no valgo nada, de que no puedo tomar mis propias decisiones ni tengo la capacidad de elegir mis propios pensamientos. Mi baja autoestima dejará de mortificarme cuando yo me siente en el asiento del conductor y elija la dirección de los pensamientos que quiero en mi mente. Cuando yo asumo el control, tomo cada una de esas opiniones y la reviso. Si siento que me construye, me integra y me libera, entonces adopto esa opinión o ese pensamiento como mío. Si por el contrario, esa opinión me destruye, me empequeñece y me hace sentir mal, la reformulo o sustituyo por otra que sí me construya.
Tu excusa para no hacer ejercicio es que estás sentad@ todo el día en una oficina? Tonifica tus brazos, abdominales y glúteos en la oficina! Estos ejercicios secretos son rápidos (solo 10 minutos). Tu jefe nunca se enterará que te estás ejercitando en tu escritorio. ¿Qué necesitas? tu escritorio y tu silla. 1. Hombros y espalda superior Siéntate derech@ en la silla con los pies y las piernas juntas, ajusta los abdominales, brazos extendidos a la altura del hombro hacia adelante, palmas mirando abajo.Trata de juntar los omóplatos, relaja los hombros. Hacer 5 repeticiones. Mantén los brazos extendidos, hacer 10 círculos del tamaño de una manzana. Hacer 8 veces. 2. Muslos Párate con los pies juntos detrás de la silla, sosteniendo el respaldar con ambas manos. Levanta los talones y quédate en puntas de pies, apretando ambos muslos. Ajusta los abdominales, espalda recta, talones arriba y rota hacia la izquierda solo la parte baja del cuerpo. Flexiona las rodillas ligeramente y sube y baja por un minuto. Baja los talones y luego haz el mismo ejercicio para el lado derecho. Para un mayor trabajo, coloca un rollo de papel entre los muslos y no lo dejes caer. 3. Hombros, tríceps, espalda Siéntate derech@ al borde de la silla con los pies y las piernas juntas, apretando los abdominales, extiende tus brazos detrás tuyo, con las palmas mirando hacia adentro. Apriete los brazos en contra del respaldar de la silla; y relaja. Haga 10 repeticiones. 4. Glúteos y cuádriceps Siéntate derech@ en el lado izquierdo del borde de la silla con los pies juntos, apretando los abdominales.Dobla la rodilla izquierda (pantorrilla junto a la silla, paralelo al piso), y pon un lapicero entre el pie y la pata de la silla. Sujeta ambos lados de la silla, flexione el pie izquierdo, y lleva el talón hacia la silla. Haz 5 repeticiones.Cambie de pierna y repita. 5. Oblicuos y caderas Párate detrás de la silla, mano derecha sobre el respaldar, mano izquierda detrás de la cabeza, codo hacia afuera. Levante el talón derecho del piso, flexione la rodilla izquierda y elévala hacia fuera al nivel de la cadera, 20 veces. Mantén la rodilla izquierda levantada, lleva el hombro izquierdo hacia la cadera; y relaja. Haga 20 repeticiones. Cambie de lado y repita el ejercicio.

Vencerse a sí mismo un hombre es tan grande hazaña, que sólo el que es grande puede atreverse a ejecutarla. Pedro Calderón de la Barca Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. Prov.16:32 El entrenamiento de un samurai jamás concluye. El primer oponente de un samurai es él mismo. El entrenamiento no es sino la progresiva y gradual conquista de sí mismo, sólo así el samurai logrará vencer a otros. Por ello, quien controla y domina a los otros es fuerte, pero quien se conquista a sí mismo es poderoso, y por ello se hace temible. Alcanzada esta fase superior, el samurai obra igual que el Cielo y vive según según su ley. “Venciéndome me vencí y enseñándome a vencer, supe vencerme y vencer”. Sor Mariana de San José. Señor de uno mismo Combatir contra uno mismo es la batalla más difícil y, junto a ello, vencerse a sí mismo es la victoria más importante. Al intelecto corresponde regir la conducta humana, y esto constituye una pelea diaria contra todo lo que en nuestra vida debe mejorar, o contra lo que nos aleja de los objetivos que nos hemos marcado. —¿Pero no es poco natural eso de marcarse objetivos contra uno mismo...? No creas. Ya hablamos de ello antes, a propósito del carácter. Sin excesiva formalidad, pero debemos conocernos un poco y tener claro cuáles son nuestros defectos dominantes para ir superándolos. Debemos otorgar, en definitiva, a la inteligencia y a la voluntad, ese señorío sobre los actos todos de nuestra vida. Repasemos unos cuantos detalles prácticos sobre señorío personal. Serenidad y equilibrio. Tiene múltiples manifestaciones en la vida diaria. Las personas serenas saben mantener la lucha en varios frentes sin azorarse, son capaces de tener dos cosas a la vez en la cabeza. No se vienen abajo cuando sufren un contratiempo. Paciencia. Hay que aprender a esperar, a dar tiempo al tiempo. Como siempre, además, suelen ser precisamente los más impacientes y que más exigen a los demás quienes luego más transigen consigo mismo y con más facilidad justifican todo lo que hacen, incluso aquello que verían mal si lo hicieran otros. Talante en la adversidad Elegancia ante el fracaso o el triunfo. También es señorío saber hacer frente con elegancia al fracaso y al triunfo. No ser de esos que se les suben a la cabeza los primeros éxitos y se hunden luego al mínimo contratiempo. Si se viene abajo lo que estamos haciendo, hemos de ser capaces de volver a empezar sin nerviosismos; o conservar la calma cuando todo va mal, y los demás pierden los papeles. Quienes mantienen el aplomo y la entereza en circunstancias difíciles, tienen un especial atractivo humano; y los que no, dan pena: en cuanto algo no sale conforme a sus previsiones pierden su habitual buen talante y no hay quien les soporte. Nobleza. Lealtad. Señorío ante el agravio. Ser leal, mantener la palabra dada, no recurrir al insulto ante una afrenta; son también manifestaciones de señorío y clase humana. Igual que aprender a defenderse del inicuo agresor sin entrar en su sucio juego de injurias y de mentiras; y también en su ausencia: hemos de tener horror a la murmuración, que produce unos efectos demoledores en cualquier ambiente. Dominio de uno mismo Acostumbrarse a hablar bien de los demás, en cambio, es una costumbre muy recomendable. Todavía recuerdo con emoción el funeral de aquel amigo, excelente profesional fallecido en accidente de tráfico; al terminar, uno de sus compañeros me decía: "mira, le tenía una gran estima porque sabía hablar bien de la gente; llevaba dieciocho años trabajando a su lado y jamás le oí murmurar de nadie". Control de la imaginación. A lo mejor empezamos a leer una página y tenemos que volverla a leer porque no nos enteramos de lo que dice... por falta de atención. Quizá, ante algo con lo que soñamos, mostramos una inquietud grande, que raya en la ansiedad. O somos distraídos y fantasiosos, con tendencia al desánimo. Todas esas señales pueden ser consecuencia de la falta de un suficiente control personal de la propia imaginación; una difícil batalla contra esa potencia humana que a veces se convierte en un enemigo íntimo que hace daño. A todo el mundo le llegan momentos más o menos largos de desánimo o de pesimismo, y cada uno de nosotros debemos saber que no somos excepción. En muchos casos esas crisis provienen de un excesivo darse vueltas alrededor de uno mismo con la imaginación, y desaparecerían con un poco de disciplina mental, sabiendo orientar —como un guardia de circulación— esos pensamientos inútiles que a veces tanto estorban. Ese sano dominio sobre la fantasía y de la memoria será una protección ante los peligros del pesimismo, la tristeza y la vanidad. Un sano olvido Rechazo de la envidia. A cuántos les viene la tristeza por las rendijas de la envidia, porque se alegran de los fracasos de los demás y en absoluto sufren con sus dolores o preocupaciones. No les sucedería si cortaran de raíz cualquier asomo de desazón o de celos por esta causa. Borrar el resentimiento. Otro de los peligros de ese mundo interior enrarecido de que hablamos es que sirve de caldo de cultivo de agravios y rencores de todo tipo. Es un ambiente cerrado donde a veces sólo se mantiene el recuerdo de las afrentas y de los desplantes. Hemos de aprender a perdonar y a olvidar, que son llaves de entrada a esa preciada paz interior. Ante un enfado hay que preguntarse: ¿vamos a mantener en la memoria estas palabras de hoy que nos separan? Si alguien tiene una queja contra mí, si yo tengo una queja contra alguien...¡vamos a olvidarla o vamos a arreglarla! Parece a lo mejor difícil, pero muchas veces la paz está en el olvido y en el mutuo entendimiento. Orden. Otro punto importante es el orden en la cabeza, ser dueños del propio tiempo y de la agenda, tener un claro orden de prioridades en lo que hemos de hacer, no empezar siempre por lo que más apetece o reviste una urgencia momentánea sin pararse a pensar si eso es lo más importante. El mundo está lleno de hombres perezosos que no paran de trabajar y de moverse... "Sin prisa pero sin pausa" —Oye, un momento, ¿cómo es posible eso? Es la pereza activa: hacer cosas constantemente, pero no las que deberían hacerse. Hay estudiantes que cuando tenían que estar estudiando despliegan otras grandes actividades, de por sí buenas, pero inoportunas; padres de familia que no paran de ir de un lado a otro cuando deberían estar con su mujer y sus hijos; trabajadores maniáticos que se entretienen en detalles inútiles dejando escapar lo principal de su tarea. Es la común tentación de hacer lo urgente antes que lo importante, lo fácil antes que lo difícil, lo que se termina pronto antes que lo que requiere un esfuerzo continuado. Con un poco de orden se puede sacar tiempo para todo: el padre de familia, para los suyos; el profesor, para mejorar su preparación; el trabajador empedernido, para su descanso y diversión; y todos, para su trato con Dios y para cultivar el espíritu. Es evidente que no se puede llegar a hacer en la vida todo lo que uno quisiera, porque no hay tiempo; el problema es por dónde se recorta, y esa decisión no la debe tomar el capricho. Escuchar la corrección. Otra gran cualidad del hombre sensato es saber escuchar la corrección del amigo leal. No ser de esos que sólo admiten adulaciones, que no se les puede decir nada; que si, a solas y con caridad, un buen amigo les advierte de algún detalle que afea su conducta, jamás lo admiten, o lo toman a mal. Son personas que parece que todo lo tuvieran que hacer bien por definición. Nunca reconocen su error; no se aplican aquello de que "de sabios es rectificar" y, en el fondo, son muy ignorantes por culpa de su cerrazón ante toda idea que no sale de su propia cabeza. Por el contrario, debemos guardar un especial afecto y estima a las personas que alguna vez han tenido el valor necesario para advertirnos de algo que en nosotros no iba bien, y agradecérselo. Alfonso Aguiló ¿Como puede uno aprender a vencerse a si mismo? Conociendose. Generalmente son nuestros bajos instintos, gustos e intereses los que nos guían a hacer o dejare de hacer cosas. Pero los virtuosos han demostrado en la historia que uno debe hacer lo que debe hacer, por moral, por conciencia, por amor....a PESAR DE NUESTROS PROPIOS CAPRICHOS. Ahí nos vencemos a nosotros mismos, haciendo el bien que dicta la razón, más allá de nuestros males naturales. LucasGabriel Onore ni Katsu (vencerse a uno mismo) Por el Maestro Pascal Krieger Para cada individuo la responsabilidad de dar la lucha contra si mismo es distinta en complejidad, según las experiencias que la vida nos pone en frente. No todos estamos consientes de la importancia de la madurez emocional, pero cuando llegue el día en que te mires al espejo y digas "quiero el control absoluto de mi vida", será cuando muchos de los obstáculos desaparecerán y comprenderás cual es tu rol en la vida. Dicen que la pregunta más difícil de responder es ¿quien soy? pero es el paso principal para autogobernarse. No dudes en hacerlo, porque los años pasan y cuando la vida va quedando atrás sientes que despertaste muy tarde para corregirlo. Daniel Cifuentes