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Usuario (Uruguay)
Un poco de historia… La vía férrea establecida en San José como en tantos otros departamentos del país dio origen a varios pueblos surgidos contiguos a las estaciones. La que unió San José con Rosario y Puerto Sauce, que pasa por Mal Abrigo, entró en servicio el 27 de agosto de 1899. Y en 1902 comenzó a funcionar la vía Mal Abrigo – Mercedes. Las tierras donde fue levantada la estación y las adyacentes fueron adquiridas por la compañía del Ferrocarril Central del Uruguay, el 17 de agosto de 1898 a Ramón Aydó y Carvis y el 21 de febrero de 1900 a Bautista Echeverría. Se ha dicho que la denominación de Mal Abrigo fue aplicada por el Presbítero Larrañaga al relatar su viaje a Paysandú. Una atenta lectura del viaje realizado en 1815 por el entonces cura interino de la Matriz montevideana, permite contradecir dicha versión. La posada, cuyos compañeros de viaje la llamaron “Venta de Mal Abrigo” se hallaba después del paso del Chaná, siguiendo la cuchilla y teniendo siempre a la vista “por la derecha el río de San José y por la izquierda las asperezas de Mahoma”, a unas tres leguas del arroyo Monzón. La estación Mal Abrigo está situada a 131 kms. de la Estación Central Gral. José Artigas de Montevideo, a 140,40 metros de altitud sobre el cero del puerto de Montevideo. Entre ella y el camino nacional a Mercedes se fue levantando un núcleo poblado llamada Santa Exequiela. En diciembre de 1899 se realizó el primer fraccionamiento –las manzanas 1, 2, 3, 4 y 5-, según plano del agrimensor Manuel D. Rodríguez. La manzana nº 1 fue terreno perteneciente al Ferrocarril Central del Uruguay y actualmente es propiedad de A.F.E. Las tres primeras calles del incipiente caserío llevaron los nombres de Aparicio Saravia, Manuel Oribe y Juan Antonio Lavalleja. En 1903 Aníbal Lacroix abrió un comercio de ramos generales en la calle Aparicio Saravia; en 1907 comenzó a funcionar la primera escuela pública de Mal Abrigo; en julio de 1908 fue abierto el comercio de ramos generales de Martín R. Camy, situado en la calle general José Artigas, entre Aparicio Saravia y Manuel Oribe. En ese mismo local el 12 de setiembre de 1907 pasó a funcionar la Escuela Pública Nº 60 de Mal Abrigo; el 12 de marzo de 1911 se realizó el fraccionamiento de la manzana Nº 6, según plano del agrimensor Prudencio Montagne y años después, el de las manzanas 7, 8, 9 y 10, por el plano del agrimensor Lisandro Freire. Recién en abril de 1958 el agrimensor Peter Alvez confeccionó un plano general del actual pueblo. En 1931 fue instalada la Junta Local en el domicilio de Mariano González. Años más tarde Martín Rogelio Camy construyó un local para ella donde funcionó hasta 1962, año en que fue trasladada a sus actuales dependencias en terreno donado por Rogelio Camy. El 1º de julio de 1935, los representantes por San José Lisandro Cersósimo y por Montevideo, Alfredo Nébel Ellauri, presentaron a la Cámara que integraban un proyecto de ley por el cual se elevaba a la categoría de pueblo con el nombre Manuel Artigas al núcleo de población denominado Mal Abrigo, ubicado en la 4ª sección judicial del departamento de San José. El proyecto, aprobado en la Cámara de Representantes el 17 de marzo de 1936 no fue sancionado. Actualmente Mal Abrigo, ubicado en el kilómetro 124 de la ruta 23, a 32 kilómetros de San José, cuenta con once calles y dos avenidas. El 9 de setiembre de 1977 fueron inauguradas en Mal Abrigo 52 viviendas construidas por M.E.V.I.R., en terrenos donados por el Dr. Dionisio Garmendia, dentro del plan de fraccionamiento mencionado que permitió la ampliación del pueblo. Sentido de comunidad y principales hábitos En la zona de Mal Abrigo y sus alrededores existe un colectivo enclavado en un medio rural que se ha visto sumamente empobrecido, y que se encuentra desprotegido de políticas educativas-sociales que propicien una mejor calidad de vida. Potencialmente existe la demanda de apoyo y una gran necesidad de buscar la forma para incentivar que la población más joven no siga emigrando hacia las ciudades en busca de otros medios de vida. Existe un sentido de pertenencia en los pobladores, lo cual está enraizado en una larga trayectoria colectiva de intensas tradiciones, la que se ve día a día mermada por el desarraigo de la gente joven. Identidad y cultura local: Riqueza natural de la zona: los Mares de Piedra Mahoma La denominada “sierra” de Mahoma constituye en realidad un mar de piedra, el que se presenta como extensos afloramientos rocosos, de altura moderada, constituidos por grandes bloques que se han fracturado y que se disponen “desordenadamente” en el territorio. Las Sierras de Mahoma se localiza al noroeste del departamento de San José, a 35 kilómetros de San José de Mayo y 2 Kilómetros del pueblo Mal Abrigo. Se extiende en una franja de aproximadamente 13 kilómetros entre los arroyos Mahoma (norte) y Coronilla (sur) y el Río San José (este), hasta la Ruta 23 (oeste), abarcando unos 20 kilómetros cuadrados de superficie; alcanza alturas de 150 metros y es parte de la cuenca del Río Santa Lucía. Sus aportes de dirigen a la región del litoral suroeste. La singularidad de estos ambientes radica en un elevado valor paisajístico, dado por el aspecto geológico, florístico y por la diversidad cromática que ofrece esta zona. El hecho de que constituyan un ecosistema único en el país, refuerza la idea de que su protección deba estar eficazmente amparada. Estas características le han valido la propuesta de inclusión en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, de acuerdo al Estudio Ambiental Nacional (OPP, OEA, BID; 1992). Es de destacar también la presencia en estas zonas de especies exóticas de la flora nativa e importante biodiversidad de mamíferos, reptiles y aves. Organizaciones y asociaciones de la comunidad: En la zona de referencia existen algunas organizaciones que buscan el desarrollo comunitario: la Comision Pro Desarrollo de vecinos de Mal Abrigo, la parroquia, y grupos de productores (dedicados fundamentalmente al sector de la lechería y sus derivados). Nuestra presencia con el Centro de Desarrollo Regional data desde el año 2008 en la localidad de Mal Abrigo. Sector Público Por ser esta una zona rural, el acceso a servicios públicos se ve limitado, si bien en el centro poblado la población accede mayoritariamente a servicios como agua potable, luz eléctrica, educación (solo a nivel de primaria y liceal los tres primeros años). Estructura y desempeño en la Comunidad Por otro lado, existe en Mal Abrigo una Junta Local. Éste órgano es el representante del ejecutivo departamental en la zona. Por ser el representante del ejecutivo en la zona, este órgano tiene además responsabilidades que son competencia municipal: tiene bajo su responsabilidad el funcionamiento administrativo, técnico y obrero de toda la zona. Policía La zona cuenta con una Seccional Policial ubicada en Mal Abrigo. Esta comisaría cuenta con el servicio de atención directa al ciudadano. Centros de Salud En Mal Abrigo existe una Policlínica que funciona en el marco de un convenio entre una mutualista departamental y el Ministerio de Salud Pública. En este centro de salud se atiende la gran mayoría de la población de Mal Abrigo además de habitantes de las zonas circundantes. Este servicio es realmente deficitario, ya que abre solamente los lunes, martes y jueves, las dos horas que concurre un médico desde San José. El resto de los días permanece cerrada, y tampoco existe una ambulancia. Centros de Enseñanza En Mal Abrigo existe una sola escuela, la Nº 60, que recibe a 50 niños del pueblo y zonas rurales vecinas. El resto corresponde a escuelas dispersas y muy aisladas, ubicadas en zonas netamente rurales. En cuanto a la enseñanza secundaria, la zona no cuenta con este servicio, debiendo trasladarse para acceder a él a la capital del departamento, con todas las dificultades que ello implica. Esto hace que un alto porcentaje de la población objetivo haya podido finalizar solamente los estudios primarios. Servicios Públicos Como ya mencionamos, se cuenta con abastecimiento de agua potable, locales de venta de productos de consumo básicos, una plaza, y una cancha de fútbol. No existen farmacias Por otro lado, al tratarse de una zona rural, la misma no cuenta con proveedores y soporte técnico de equipos de computación y software, así como ve limitado su acceso a prensa en general, ya sea TV o radio (no existen emisoras locales). En esta zona no existen cines teatros o videoclubes, tampoco cybercafés ni bibliotecas. El transporte público se ve limitado a una sola línea de ómnibus que conecta la zona con la capital departamental, y el pasaje de una línea interdepartamental, que tienem la desventaja de contar con pocas frecuencias de viaje en el día. Infraestructura Debe tenerse en cuenta que se trata de una zona rural por lo que la infraestructura es limitada, si bien en los centros poblados se cuenta con caminería e iluminación, energía eléctrica en los hogares, agua potable, etc. El acceso a servicios de comunicaciones así como la infraestructura TICs en la comunidad se ve limitado justamente por tratarse de una zona rural. Recursos Comunitarios No existen otros espacios de encuentro social ni cultural, sobre todo los destinados a niños, jóvenes y mujeres. El Centro de Desarrollo Regional es el único ámbito sociocultural de Mal Abrigo. link: https://www.youtube.com/watch?v=ok2xwIDOFSg&list=TLg5UdEJCKRuHg6L-iKPQl5WrtLW3mIAdW NUESTRO SITIO WEB: http://www.desarrolloregional.org.uy NUESTROS VIDEOS EN YOU TUBE: https://www.youtube.com/user/cdrpiriinchala GALERÍA DE FOTOS EN FLICKR: https://www.flickr.com/photos/httpwwwflickrcomphotoscdregional/sets/ Email: [email protected]
La Sierra Mahoma - Jorge Chebataroff - 1944 La Sierra Mahoma fue declarada de Interés Departamental por un Decreto del Gobierno Departamental de San José “como forma de preservar su estado natural, prohibiéndose toda acción atentatoria a dicho estado”. También por Decreto departamental se resolvió nominar a “Sierra de Mahoma”, con el agregado “Mar de Piedra Profesor Jorge Chebataroff”. Es un justo homenaje que se le hace al pionero y principal estudioso que ha tenido la Sierra Mahoma y quien publicara diversos trabajos científicos al respecto. Orestes Araújo nos dice en su Diccionario Geográfico del Uruguay que la Sierra Mahoma “Debe su nombre a la permanencia en estos lugares, y en otros tiempos, de un indio Ohma, o Mahoma, como decían los españoles, adulterando esta voz” Hoy vamos a compartir un extracto de una publicación de Chebataroff titulada “La Sierra Mahoma”, realizada en el año 1944, como forma de poner en valor este monumento natural que se encuentra a escasos metros de Mal Abrigo, en el departamento de San José, acompañado de algunas fotografías que integran el trabajo del geógrafo. Queremos aportar al conocimiento de nuestro entorno local, ese es nuestro objetivo. “Antiguamente, la Sierra Mahoma debió tener el aspecto de una cuchilla, pero sus rasgos topográficos fueron intensamente transformados por la acción fluvial, que le quitó su anterior uniformidad, dándole el carácter de un mar de piedra (o caos de bloques) y no de sierra como vulgarmente se acostumbra a decir. Su desarrollo longitudinal oscila entre 10 y 12 kilómetros, y su anchura se aproxima a 3 kmts. en algunos puntos. La altura de la sierra Mahoma no es considerable; algunas acumulaciones de bloques llegan a elevarse a unos 100 m sobre el valle del arroyo Mahoma chico, es decir unos 200 m sobre el nivel del mar. Faltan en ella los valles torrenciales encajonados tan comunes en la sierra de la animas u en la de minas, y su travesía, en cualquier dirección que se realice, no ofrece serias dificultades, sobre todo por la abundancia de los claros, la suavidad de las pendientes, la relativa separación de unos bloques respecto a otros, la falta de matorrales espesos de arbustos espinosos y en gran parte debido a la intervención humana que se ha hecho sentir especialmente sobre los componentes de los bosquecillos serrano, que hoy parece muy ralo y reducido principalmente a sus componentes de menor tamaño. Tanto en la Sierra Mahoma como en otras zonas pedregosas del país (por ejemplo la porción Norte de la Sierra de las Animas) puede comprobarse la enorme influencia que ejercen los bloques de roca sobre las condiciones climatéricas de los alrededores. En lugares donde dominan en absoluto los bloques graníticos, la tranquilidad del aire es un factor que favorece el incremento de su transparencia, permitiendo un intenso caldeamiento diurno de las masas pétreas y una notable irradiación nocturna, compensada en las primeras horas de la noche por el calor que devuelven los bloques, absorbido durante el día. A pesar de la relativa uniformidad que aparentemente parece reinar en los mares de piedra, pueden diferenciarse en ellos algunos elementos que se reproducen invariablemente en diversos lugares. Así, por ejemplo, consideraremos en la Sierra Mahoma: 1- Los claros interserranos, sin afloramientos importantes, cubiertos por vegetación herbáceo. 2 - Los valles fluviales recorridos por arroyuelos de carácter generalmente torrencial. 3 - Los afloramientos y bloques de roca que se agrupan originando cerrillos más o menos cónicos. 4 - Las agrupaciones de bloques que llamaremos bosques de piedra formados por grandes masas pétreas de diverso aspecto, en general no contiguas, semejando a veces enormes hongos o adoptando figuras de animales. Algunos presentan dimensiones sorprendentes excediendo muchos los 1000 metros cúbicos y llegando otros a los 2000; ciertos ejemplares descansan en el suelo o sobre otros bloques manteniendo milagrosamente su equilibrio: los hay ahuecados interiormente, figurando gigantescas caparazones de tortuga, otros dispuestos como puentes naturales que ligan dos bloques próximos, y a veces colocados uno encima de otro, como enormes quesos. La Sierra Mahoma está constituida en su porción principal por la granitita hornbléndica (compuesta de cuarzo, ortoclasa, un feldespato calcosódico mica negra o biotita, honblenda y minerales accesorios diversos). En la porción Norte y NE- el drenaje de las aguas lo realiza el arroyo Mahoma Grande con el que se une el Mahoma Chico, más próximo a la sierra, siendo ambos arroyos corrientes de agua persistentes. Por el Sur y SE. Los diversos arroyuelos se deslizan hacia el Coronilla, cuyo afluente más importante se denomina Colorado (nombre que proviene del color rojizo u ocráceo que presentan las superficies expuestas de las filitas y cuarcitas que cortan su cauce; en cuanto a la denominación de Coronilla que se aplica al otro arroyo no parece derivarse del verdadero árbol llamado coronilla o coronillo, es decir Scutia buxifolia,, sino que probablemente proceda del nombre vulgar, idéntico al mencionado, que se aplica en la región al arbolillo Moya spinosa. Los bloques de roca favorecen la abundancia de los manantiales, cuando presentan una marcada fisuración. Retienen la humedad por mucho tiempo y al devolverla lentamente mantienen la persistencia de las corrientes de agua. Numerosos canalillos que conducen el agua pluvial al Mahoma Chico suelen perderse entre las hendiduras des las rocas y las acumulaciones de bloques, para aparecer nuevamente más abajo, visiblemente reforzados en su caudal. La acumulación de bloques constituyendo cerros cónicos, o simplemente redondeados, es natural en las regiones de roca resistente; en la Sierra Mahoma aparecen algunas elevaciones de escasa altura (30 a 60 metros) presentando los caracteres peculiares de las formas topográficas determinadas por la destrucción de las masas graníticas: laderas algo convexas formando un cono rebajado, con abundancia de bloques sueltos, cima lisa y redondeada, base toscamente circular y valles torrenciales irregulares, a veces escalonados. Si recorremos el mar de piedra, veremos que les vegetales no están distribuidos al azar, sino que las distintas especies constituyen asociaciones bien caracterizadas y adaptadas a las condiciones físicas reinantes. La presencia de los bloques, sobre todo cuando se trata de masas de gran tamaño y hendidas, favorece la abundancia y la variedad de las plantas que fuera de la sierra son incapaces de resistir la influencia del viento y la escasez de la humedad, determinada por la permeabilidad del suelo o el escurrimiento rápido de las aguas de lluvia. La especie arbórea más aparente del mar de bloques es sin duda el canelón (Rapanea laetevirens, y Rapanea sp.), aunque no es la más abundante. Este árbol se reconoce a gran distancia porque suele aparecer aislado o emerge entre un conjunto de arbustos y arbolillos de menor altura. Junto al canelón, pero cubriendo áreas más extensas y adoptando casi siempre la forma arbustiva aparece el guayabo colorado (Eugenia cisplatensis) uno de los componentes más importantes del borde externo da los montes franjas del Noreste del país; sorprende su relativa abundancia en esta sierra, pues no es muy común fuera de la región mencionada y de algunos montes de la cuenca del río Uruguay. Otro árbol común que suele adquirir desarrollo bastante notable, superando a veces al canelón por su follaje, compuesto de hojas elípticas más pequeñas, es el blanquillo, del que existen dos especies en la sierra: una muy común de hojas casi perfectamente elípticas (Sebastiana klotzschiana) y otra más rara de hojas lanceoladas (S.brasiliensis). Es abundante entre los bloques pétreos una forma particular de molle (Schimus polygamus), reducido generalmente a un arbusto o a un arbolillo de escasas dimensiones, muy achaparrado y de muy pobre follaje, en muchos casos parasitado por la lorantácea llamada cabeza de fósforo (Psiitacanthus cuneifolius); lo acompaña generalmente el tala (Celtis spinosa), uno de les árboles más familiares de nuestra campaña. Una especie subarbórea típica de la sierra es el tembetarí (Fagara hiemalis), de ramas bastante flexibles que resisten bien el influjo de los vientos; de todas maneras la planta busca refugio en las hendiduras del granito. Lo que llama mucho la atención es la presencia en esta sierra de los árboles denominados espino corona (Xylosma Warburgii) y tarumán espinoso (Citharexylon barbinerve), típicos de las regiones mas septentrionales del país, que han llegado a tan alta latitud gracias probablemente a las corrientes fluviales y las aves. El tarumán está en vías de desaparición como consecuencia del talado. La especie de liquen más conocida es la yerba da la piedra (Usnea Hieronynii), que vive en la porción más alta de los bloques, vuelta hacia el Norte, donde la superficie aparece generalmente fracturada por la acción de los rayos solares. Los mejores ejemplos de chasmófitas están constituidos por diversas especies de helechos entre las cuales la más común es la calaguala (Polystichum adiantiforme). La fauna de vertebrados de la sierra debió ser rica en otro tiempo teniendo en cuenta la abundancia de los refugios naturales que los bloques ofrecen; por otra parte, oyendo las referencias que sobre la anterior abundancia de animales salvajes nos han hecho algunos vecinos antiguos del lugar, hemos sentado como casi segura la existencia en otros tiempos del venado, del gato montés común (que parece existir todavía, pero que no hemos visto en nuestras excursiones), de la nutria y del quirquincho o peludo. La fauna de reptiles está representada por varias especies de saurios, quelonios y ofidios. Entre los primeros es más aparente por su notable talla es el lagarto del país o iguana (Tupinambis teguixin) muy común en todo el mar de piedra. Los ofidios están representados por varias especies de culebras y por la víbora de coral (Elaps frontalis), venenosa, pero felizmente poco común en el lugar. La relativa abundancia de los árboles y de los arbustos dentro del perímetro del mar de piedra ha facilitado la llegada al lugar de gran número de aves, algunas de las cuales se han instalado de una manera definitiva en la sierra. Durante las noches tranquilas y calurosas y sobre todo en lugares bajos los Lampíridos, que comprenden a los insectos llamados vulgarmente bichitos de luz, pululan por millares siendo la especie más abundante. Es indudable que el aspecto general de la sierra sufrió una variación constante desde la llegada de los colonizadores blancos a la región de Mal Abrigo; pero los principales cambios deben de haberse registrado en los últimos tiempos, al implantarse los cultivos agrícolas en la zona. La influencia humana ha sido unas veces directa y otras indirecta, pudiendo ponerse como ejemplo de esta última la acción de los animales de pastoreo sobre la vegetación, y el trazado de los senderos en medio del mar de piedra realizados por las ovejas. La mayoría de estas influencias han afectado principalmente cd medio biológico aunque no han faltado algunas variaciones de regular importancia del medio físico. El granito de la sierra que se presta para la obtención de columnas prismáticas utilizadas como postes de alambrado ha sido explotado hasta ahora en una escala muy pequeña. La acción directa del hombre sobre la vegetación ha sido también muy importante principalmente por el talado y la apertura de senderos hacia el interior de la sierra. La influencia humana sobre la fauna indígena ha sido tan marcada como la que afectó a la vegetación. Han desaparecido hace ya mucho tiempo las víboras venenosas salvo la de coral; hemos mencionado anteriormente otras especies que se han extinguido en épocas más o menos lejanas; los zorros, el zorrillo, la mulita y algunas aves se han hecho raras en la región. Este empobrecimiento de la fauna no se debe sin embargo imputar a los vecinos del lugar, que en general mantienen estrictamente la prohibición de la caza de los animales salvajes; ha sido obra de cazadores furtivos que muchas veces han pasado por esta zona con el propósito de obtener pieles comerciables." VISITA LA WEB DE NUESTRO PROYECTO http://www.desarrolloregional.org.uy
A Mal Abrigo lo están borrando del mapa y a centenares de pueblos más en Uruguay Lo que vamos a exponer sobre Mal Abrigo representa fielmente la misma realidad que sufren cientos de pequeños pueblos de todo el interior del país. Incluso en muchos casos la situación es más grave debido a que los habitantes de estos pequeños centros poblados, o de campaña, deben recorrer hasta 100 kilómetros para llegar a la ciudad más cercana que les permita pagar sus facturas por los servicios públicos o cobrar sus haberes jubilatorios, etc. Esta situación los obliga a perder mucho tiempo y gastos en traslados, y perder la jornada de trabajo. Esta realidad en bien diferente a la que disfrutamos en las ciudades. Veamos la situación de Mal Abrigo que tiene como ciudad más cercana a San José de Mayo, a 35 kilómetros por una ruta en muy mal estado y con muy pocas frecuencias de ómnibus: UTE: les llegan los recibos a los domicilios pero deben pagarlos en San José en alguna red de cobranzas. OSE: les llegan los recibos por dos vías: una parte los distribuye la OSE de Juan Soler, y otros llegan por el Correo. En cada recibo figura, escrito a mano, el día y hora que va un funcionario de OSE a cobrar a Mal Abrigo por una hora. OSE tiene una oficina en Mal Abrigo que permanece cerrada todo el tiempo, salvo esa hora que se abre para cobrar una vez al mes. El organismo piensa eliminar este sistema y cobrar por las redes de cobranzas en la ciudad de San José. De ocurrir algún problema con el servicio de agua potable los funcionarios a cargo se encuentran en la OSE de Ecilda Paullier, a 50 kilómetros. ANTEL: Van las facturas por el Correo y ahora se pueden pagar en un comercio que fue habilitado para tal fin. Banco de Previsión Social: Jubilaciones y pensiones las paga un funcionario que va un día al mes, y por una hora, al Salón Comunal de Mevir, pero ya han comunicado que en breve no concurrirán más. Contribución Inmobiliaria urbana y rural: se paga en la Junta Local de Mal Abrigo Patente de Rodados: Se paga en alguna red de cobranzas en la ciudad San José Policlínica: Se abre lunes, martes y jueves de mañana, por dos horas. El resto de los días permanece cerrada. No existe ambulancia ni farmacias. Todos estos trámites se podían hacer en Mal Abrigo hasta hace bien poco, beneficiando a la gente del pueblo y a los vecinos de las zonas rurales cercanas que lo tenían como el centro más cercano para realizar muchos de estos trámites. Horacio Martorelli, quien fuera profesor de Sociología de la Universidad de la República e integrante del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay - CIEDUR -, nos dice: “Llamamos “área local” al espacio determinado por el conjunto de relaciones sociales que surgen de la vida de los grupos que actúan en torno a un centro poblado. Como en el centro poblado (ciudad, villa, pueblo) se pueden encontrar variados "servicios” (como ser oficinas públicas y privadas, comercios, escuelas, locales de diversión, locales religiosas, etc.) dicho centro poblado tomará carácter bien distinto según sea la cantidad de los servicios que posee. Pero esos servicios no solamente ejercen su influencia en las relaciones sociales urbanas (dentro del centro poblado) sino que también la ejercen en el área rural circundante, puesto que los vecinos que viven en el campo de una u otra manera utilizan los servicios afincados en el núcleo poblado” (Horacio Martorelli, “La sociedad rural uruguaya”, 1982, pág 20) Tenemos datos precisos y desagregados del Censo Agropecuario del año 2000, que nos informa de la población que vivía en el área de influencia de Mal Abrigo (ver mapa): 706 personas en el departamento de San José, y 291 personas la zona de Cerros Negros, región adyacente del departamento de Colonia que tiene como centro poblado más cercano a Mal Abrigo. En año 2011 se realizó otro Censo Agropecuario del que aún no han sido publicados los datos definitivos. ¿Cuántos quedarán de esas 997 personas que vivían en el campo en esta región de 522 kilómetros cuadrados en el año 1996? Mal Abrigo siempre fue el centro de toda esta “área local”. En cuanto al pueblo: de las 412 personas que vivían en Mal Abrigo en el año 1996, hoy viven 344 habitantes de acuerdo a los datos del Censo de Población del Instituto Nacional de Estadísticas - INE - también realizado en el 2011. La gente se va del campo y de estos pueblos ignorados sin solución de continuidad. Y concordante con nuestro análisis citamos ahora al Sociólogo Alberto Riella, profesor titular del Departamento de Sociología de la Universidad de la República quien nos dice: "Salvo en las regiones en las que se asentaron los rubros productivos más dinámicos, en los territorios rurales comenzó a emerger el problema de la desertización social por falta de inversión pública y por un paulatino retiro de los servicios del Estado (transporte ferroviario, oficinas de prestaciones de salud y seguridad social, agencias bancarias y de servicios comerciales, entre otros) lo que conllevó a un fuerte vacío institucional en el territorio que dificultaba en algunos casos el ejercicio de los derechos ciudadanos por falta de espacio públicos donde ejercerlos” (Alberto Riella, “Cambios en la ruralidad y cohesión social de los territorios rurales: el caso de Uruguay”, en “Globalización y perspectivas de la integración regionalci”, 2010, pág. 198). Lo del título, Mal Abrigo y cientos de pueblitos del interior olvidado están llamados a desaparecer, la gente tiene que emigrar a las zonas promocionadas en busca de trabajo y en definitiva para poder ser un ciudadano más en este país con inequidades crecientes. Esto no tiene dos lecturas, es una realidad indiscutible. La clave es ponerse en lugar del otro y no ver estas realidades como un pueblo donde “nunca viviría” y seguir de largo con indiferencia. Ellos tienen los mismos derechos, el asunto es que la propia Ley no se los asegura, y la Administración y la Justicia tampoco. Daniel Bentancor Director Centros de Desarrollo Regional San José Uruguay http://www.desarrolloregional.org.uy/