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dai873

Usuario (Argentina)

Primer post: 3 jul 2010Último post: 18 sept 2011
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Celos en la pareja... una enfermedad destructiva.
Celos en la pareja... una enfermedad destructiva.
InfoporAnónimo7/21/2010

CELOS.... HAY PERSONAS QUE NO SON CELOSAS DE SU PAREJA.... PERO HAY PERSONAS QUE SI.... QUE PASA EN LA CABEZA DE LAS QUE SI LO SON?? ... pero alguien se pregunto que pasa en el corazon?... .... Los celos son un sentimiento o emoción común, que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad 'real o imaginaria' de la persona amada. Los celos no suponen necesariamente un problema psicopatológico. En realidad, constituyen una de las grandes pasiones del ser humano. Los límites entre los celos normales y patológicos resultan difíciles de establecer. Los celos, cuando son intensos, reflejan la existencia de una inseguridad personal, así como de un sentimiento de posesión sobre la pareja y de un temor a perderla en beneficio de un rival, e interfieren negativamente en la vida cotidiana. escrituras de una celosa.... "en un minuto me vuelvo tan ciega que podria hasta explotar... en un segundo ya toda una historia en mi mente hay... como podrias entender que no lo puedo controlar?? que es mucho mas fuerte que la pura realidad... que se mete en mi cabeza y no para hasta matar... me mata muy por dentro y no te lo puedo explicar... es toda esta locura que produce tanto amar y es que nunca me habia pasado y ahora no lo puedo evitar.... como te explico, como te puedo explicar?? no soy yo cuando te grito, y si alguna vez te quise lastimar... no quiero que me temas pero veamos la realidad... llevo un demonio dentro, esto es una gran enfermedad... todo esta en mi mente!! mi propia imaginacion nos podria separar.... todo esta en mi cabeza! y es que los recuerdos me hacen tanto mal... esa rosa presente, que en mi mano no va a estar... tu infancia, tus novias, la secundaria y lo demas.... con solo escribirlo ya empiezo a temblar... la cabeza me explota quisiera hasta gritar... la pared no es un obstaculo la podria traspasar, y asi como no hay remedio me termino por calmar. pero mientras sufro y si estas, se que te voy a lastimar es esta puta enfermedad llamada celos que no me deja en libertad!!" la unica ayuda posible.... ... es el amor que este dispuesto a darte el otro...

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Quien es Patricio rey?
Quien es Patricio rey?
InfoporAnónimo8/2/2010

El indio lo define como "una persona que los apadrino a pedido de ellos vía carta en 1967 y que tiene la facultad de dejarlos cuando se le cante las pelotas". Pero en realidad no tienen una idea de quien es y sabe pasar mucho tiempo sin tener noticia de el. Para el indio es una persona que a veces se acuerda de ellos y a veces no, hasta llego a pensar que uno de ellos es PR pero la amistad que los une le aseguro que ninguno de ellos podría ser. Dice el Indio "Patricio rey es una persona de mucha gita que comen y se maneja en un ambientes muy exclusivos por lo cual se nos hace imposible cruzarnos en su circuito, pero no quiero decir que sea un santo o que no, pero el siempre aparece cuando estamos en algún bajón, será que con su poder puede arreglar algunas cosas, no se si lo gusta lo que nosotros hacemos, lo que si sabemos que le gustaba la idea de la entrega de los redonditos de ricotas en los recitales" Patricio Rey es un personaje que forma parte del imaginario de la banda de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Usualmente se confunde este personaje con Carlos "El Indio" Solari, vocalista y principal letrista del conjunto. Si bien en algunas entrevistas los integrantes de la banda hablaban sobre el personaje como un sujeto que los ayudó económicamente en sus comienzos, que tenía mucho poder y que cada tanto se comunicaba con ellos; se supone que "Patricio Rey no existe; Patricio Rey son todos", tal como lo definió Solari. Como parte del complejo espectáculo circense que el conjunto musical desarrollaba en sus primeros años, El Indio Solari transmitía los gnómicos mensajes de Patricio Rey, el secreto ideólogo y mentor del grupo. Patricio Rey y sus redonditos de ricota En 1976, en un sótano de la ciudad de La Plata nacía este grupo, hoy arquetipo de banda de culto del rock argentino. Así también comenzó la historia del grupo que hizo de la resistencia una bandera, logrando su trabajo ajenos al circuito comercial. Se podría decir también que la banda surgió de una cruza entre una comunidad hippie llamada "La Cofradía de la Flor Solar" y un grupo de rock llamado "Diplodocum Red & Brown". El nombre de la banda siempre fue un enigma: Patricio Rey es un personaje casi mitológico y "redonditos de ricota" eran una especie de ravioles que preparaba El Doce, el cocinero del grupo. Por esos tiempos, los integrantes cambiaban a menudo. Llaman Patricio Rey a la energía que los une, pero no está clara la existencia de la persona que habría dado el nombre al grupo. Esto da un tono un poco mágico y misterioso a lo que hace. ROCKAMBOLE (se ocupa de la parte grafica): "Patricio Rey no es grupo musical ni un grupo de gente que hace determinadas actividades artísticas. Es un factor de reunión de energías. Para mí, por ejemplo, es un grupo de creación colectiva, para Skay, es su camino hacia la música, para Poli, es una investigación de tipo antropológica. Para todos, es un motivo para descubrir gente. Al principio, aquellos que nosotros llamábamos fiestas, era la canalización de toda esa energía, un poco cósmica, que era personificada por Patricio Rey. Algunos creen que Patricio Rey no existe, pero otros creen que sí. El hecho de que el grupo exista, da por sentado que Patricio Rey existe, de alguna manera esa energía que ordena es Patricio Rey".- SKAY(guitarrista): "Hay diferentes interpretaciones sobre la existencia de Patricio Rey, nosotros preferimos decir que es la energía pura que se desata en el momento que confluimos, pero más de una vez hemos escuchado que se trata de una de las personas que se nos han acercado. Hay gente que dice que vive en Cafayate. Los Redonditos de Ricota somos sachets vacíos que nos llenamos con la energía cruda de Patricio Rey".- La historia del nombre de la banda es un misterio, aunque hay versiones que aseguran que encontraron una receta para hacer “Redonditos de Ricota” de una tal Patricia Rey. El título era “PATRICIA REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA”. De todas formas, la anécdota forma parte del mito.

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cajitas triangulares decorativas
cajitas triangulares decorativas
Hazlo Tu MismoporAnónimo7/9/2010

Materiales Cartón gris de 2 mm Cartón gris de 1 mm Cinta de enmascarar Cola vinílica Acrílicos naranja y rojo óxido Cúter Regla metálica Pinceleta Procedimiento 1. Transferir el diseño de las plantillas ( tapa y base de la caja) al cartón de 2 mm. 2. Cortar el cartón por las líneas enteras con un cuter. Pasar el cuter por las líneas de puntos para troquelar y poder doblar. NOTA: para troquelar, pasar el cúter 2 o 3 veces suavemente por el mismo lugar, el corte no debe traspasar el cartón. Tener en cuenta que al doblar el cartón, el troquelado debe quedar en la parte externa del dobles. 3. Armar la caja doblando el cartón sobre el troquelado. Pegar los lados entre sí con cola vinílica. Fijar con cinta de enmascarar. Una vez seca la cola retirar la cinta. 4. Transferir el diseño decorativo al cartón de 1 mm. Cortar por la marca y pintarlo con acrílico rojo óxido. Cortar y pintar tiras de 1 cm de ancho del mismo cartón. Pintar el espesor del cartón. 5. Pintar la caja con acrílico naranja. 6. Adherir, con cola vinílica, el diseño pintado en la superficie de la tapa. Pegar las tiras en los bordes. Proteger la caja con barniz mate o cera en pasta natural. NOTA: recordar que la tapa debe ser 5 mm mas grande que la parte inferior de la caja para que encastre perfectamente El grosor del cartón debe ser proporcional al tamaño de la caja. fuente= utilisima. * no es dificil de hacer y ademas los materiales son economicos... son muy lindas las cajitas para nosotras las mujeres que siempre tenemos boludeces para guardar

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La tortuga gigante. (Horacio Quiroga)
La tortuga gigante. (Horacio Quiroga)
ArteporAnónimo7/22/2010

Este cuento lo saque de un libro llamado "cuentos de la selva" de Horacio Quiroga... me gustaba leerlo cuando era pequeña por sus hermosos cuentos sobre animales, entre ellos "las medias de los flamencos", "el loro pelado", "la abeja haragana", y otros mas... les quiero compartir este cuento titulado como: La tortuga gigante. Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires, y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un día se enfermó, y los médicos le dijeron que solamente yéndose al campo podría curarse. Él no quería ir, porque tenía hermanos chicos a quienes daba de comer; y se enfermaba cada día más. Hasta que un amigo suyo, que era director del Zoológico, le dijo un día: —Usted es amigo mío, y es un hombre bueno y trabajador. Por eso quiero que se vaya a vivir al monte, a hace mucho ejercicio al aire libre para curarse. Y como usted tiene mucha puntería con la escopeta, cace bichos del monte para traerme los cueros, y yo le daré plata adelantada para que sus hermanitos puedan comer bien. El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir al monte, lejos, más lejos que Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso le hacía bien. Vivía solo en el bosque, y él mismo se cocinaba. Comía pájaros y bichos del monte, que cazaba con la escopeta, y después comía frutos. Dormía bajo los árboles, y cuando hacía mal tiempo construía en cinco minutos una ramada con hojas de palmera, y allí pasaba sentado y fumando, muy contento en medio del bosque que bramaba con el viento y la lluvia. Había hecho un atado con los cueros de los animales, y lo llevaba al hombro. Había también agarrado vivas muchas víboras venenosas, y las llevaba dentro de un gran mate, porque allá hay mates tan grandes como una lata de kerosene. El hombre tenía otra vez buen color, estaba fuerte y tenía apetito. Precisamente un día que tenía mucha hambre, porque hacía dos días que no cazaba nada, vio a la orilla de una gran laguna un tigre enorme que quería comer una tortuga, y la ponía parada de canto para meter dentro una pata y sacar la carne con las uñas. Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador, que tenía una gran puntería, le apuntó entre los dos ojos, y le rompió la cabeza. Después le sacó el cuero, tan grande que él solo podría servir de alfombra para un cuarto. —Ahora —se dijo el hombre—, voy a comer tortuga, que es una carne muy rica. Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que estaba ya herida, y tenía la cabeza casi separada del cuello, y la cabeza colgaba casi de dos o tres hilos de carne. A pesar del hambre que sentía, el hombre tuvo lástima de la pobre tortuga, y la llevó arrastrando con una soga hasta su ramada y le vendó la cabeza con tiras de género que sacó de su camisa, porque no tenía más que una sola camisa, y no tenía trapos. La había llevado arrastrando porque la tortuga era inmensa, tan alta como una silla, y pesaba como un hombre. La tortuga quedó arrimada a un rincón, y allí pasó días y días sin moverse. El hombre la curaba todos los días, y después le daba golpecitos con la mano sobre el lomo. La tortuga sanó por fin. Pero entonces fue el hombre quien se enfermó. Tuvo fiebre, y le dolía todo el cuerpo. Después no pudo levantarse más. La fiebre aumentaba siempre, y la garganta le quemaba de tanta sed. El hombre comprendió entonces que estaba gravemente enfermo, y habló en voz alta, aunque estaba solo, porque tenía mucha fiebre. —Voy a morir —dijo el hombre—. Estoy solo, ya no puedo levantarme más, y no tengo quien me dé agua, siquiera. Voy a morir aquí de hambre y de sed. Y al poco rato la fiebre subió más aún, y perdió el conocimiento. Pero la tortuga lo había oído, y entendió lo que el cazador decía. Y ella pensó entonces: —El hombre no me comió la otra vez, aunque tenía mucha hambre, y me curó. Yo le voy a curar a él ahora. Fue entonces a la laguna, buscó una cáscara de tortuga chiquita, y después de limpiarla bien con arena y ceniza la llenó de agua y le dio de beber al hombre, que estaba tendido sobre su manta y se moría de sed. Se puso a buscar enseguida raíces ricas y yuyitos tiernos, que le llevó al hombre para que comiera. El hombre comía sin darse cuenta de quién le daba la comida, porque tenía delirio con la fiebre y no conocía a nadie. Todas las mañanas, la tortuga recorría el monte buscando raíces cada vez más ricas para darle al hombre, y sentía no poder subirse a los árboles para llevarle frutas. El cazador comió así días y días sin saber quién le daba la comida, y un día recobró el conocimiento. Miró a todos lados, y vio que estaba solo, pues allí no había más que él y la tortuga, que era un animal. Y dijo otra vez en voz alta: —Estoy solo en el bosque, la fiebre va a volver de nuevo, y voy a morir aquí, porque solamente en Buenos Aires hay remedios para curarme. Pero nunca podré ir, y voy a morir aquí. Pero también esta vez la tortuga lo había oído, y se dijo: —Si queda aquí en el monte se va a morir, porque no hay remedios, y tengo que llevarlo a Buenos Aires. Dicho esto, cortó enredaderas finas y fuertes, que son como piolas, acostó con mucho cuidado al hombre encima de su lomo, y lo sujetó bien con las enredaderas para que no se cayese. Hizo muchas pruebas para acomodar bien la escopeta, los cueros y el mate con víboras, y al fin consiguió lo que quería, sin molestar al cazador, y emprendió entonces el viaje. La tortuga, cargada así, caminó, caminó y caminó de día y de noche. Atravesó montes, campos, cruzó a nado ríos de una legua de ancho, y atravesó pantanos en que quedaba casi enterrada, siempre con el hombre moribundo encima. Después de ocho o diez horas de caminar, se detenía, deshacía los nudos, y acostaba al hombre con mucho cuidado, en un lugar donde hubiera pasto bien seco. Iba entonces a buscar agua y raíces tiernas, y le daba al hombre enfermo. Ella comía también, aunque estaba tan cansada que prefería dormir. A veces tenía que caminar al sol; y como era verano, el cazador tenía tanta fiebre que deliraba y se moría de sed. Gritaba: ¡agua!, ¡agua!, a cada rato. Y cada vez la tortuga tenía que darle de beber. Así anduvo días y días, semana tras semana. Cada vez estaban más cerca de Buenos Aires, pero también cada día la tortuga se iba debilitando, cada día tenía menos fuerza, aunque ella no se quejaba. A veces se quedaba tendida, completamente sin fuerzas, y el hombre recobraba a medias el conocimiento. Y decía, en voz alta: —Voy a morir, estoy cada vez más enfermo, y sólo en Buenos Aires me podría curar. Pero voy a morir aquí, solo, en el monte. Él creía que estaba siempre en la ramada, porque no se daba cuenta de nada. La tortuga se levantaba entonces, y emprendía de nuevo el camino. Pero llegó un día, un atardecer, en que la pobre tortuga no pudo más. Había llegado al límite de sus fuerzas, y no podía más. No había comido desde hacía una semana para llegar más pronto. No tenía más fuerza para nada. Cuando cayó del todo la noche, vio una luz lejana en el horizonte, un resplandor que iluminaba el cielo, y no supo qué era. Se sentía cada vez más débil, y cerró entonces los ojos para morir junto con el cazador, pensando con tristeza que no había podido salvar al hombre que había sido bueno con ella. Y sin embargo, estaba ya en Buenos Aires, y ella no lo sabía. Aquella luz que veía en el cielo era el resplandor de la ciudad, e iba a morir cuando estaba ya al fin de su heroico viaje. Pero un ratón de la ciudad —posiblemente el ratoncito Pérez— encontró a los dos viajeros moribundos. —¡Qué tortuga! —dijo el ratón—. Nunca he visto una tortuga tan grande. ¿Y eso que llevas en el lomo, qué es? ¿Es leña? —No —le respondió con tristeza la tortuga—. Es un hombre. —¿Y adónde vas con ese hombre? —añadió el curioso ratón. —Voy... voy... Quería ir a Buenos Aires —respondió la pobre tortuga en una voz tan baja que apenas se oía—. Pero vamos a morir aquí, porque nunca llegaré... —¡Ah, zonza, zonza! —dijo riendo el ratoncito—. ¡Nunca vi una tortuga más zonza! ¡Si ya has llegado a Buenos Aires! Esa luz que ves allá, es Buenos Aires. Al oír esto, la tortuga se sintió con una fuerza inmensa, porque aún tenía tiempo de salvar al cazador, y emprendió la marcha. Y cuando era de madrugada todavía, el director del Jardín Zoológico vio llegar a una tortuga embarrada y sumamente flaca, que traía acostado en su lomo y atado con enredaderas, para que no se cayera, a un hombre que se estaba muriendo. El director reconoció a su amigo, y él mismo fue corriendo a buscar remedios, con los que el cazador se curó enseguida. Cuando el cazador supo cómo lo había salvado la tortuga, cómo había hecho un viaje de trescientas leguas para que tomara remedios, no quiso separarse más de ella. Y como él no podía tenerla en su casa, que era muy chica, el director del Zoológico se comprometió a tenerla en el Jardín, y a cuidarla como si fuera su propia hija. Y así pasó. La tortuga, feliz y contenta con el cariño que le tienen, pasea por todo el jardín, y es la misma gran tortuga que vemos todos los días comiendo el pastito alrededor de las jaulas de los monos.

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adornos de papel.
adornos de papel.
Hazlo Tu MismoporAnónimo7/15/2010

con una hoja haremos rollos apretados, luego ponemos cola de pegar y volvemos a enrollar, dejamos secar un poco y torceremos para que quede mas firme. Este procedimiento, lo repetiremos varias veces, tantas como la altura que daremos al cesto. Luego de secar, iremos entrenzando los rollos y en los extremos los cerramos pegandolos con cola. Para la base haremos lo mismo, luego de entrenzarlo, dejamos que seque y recostamos de forma circular o cuadrada, lo rodeamos con una trenza gruesa, en la que utulizaremos más vueltas de papel, para darle más grosor, lo pegamos al circulo y dejamos secar. Luego unimos la parte de arriba que ya tenemos pronta, pegandola de la misma manera. Terminamos, con una trenza gruesa hecha de la misma forma, con varias capas de papel y cola, retorciendola y dejandola bien firme. La pegamos al borde y dejamos que seque bien. Lo mismo que hicimos podemos colorearlo, con pintura plástica, y hacerlo de varios tamaños, que nos serviran de panera, o pequeñas canastas. estrella multicolor En una hoja de papel bond tamaño A4, doblar como se muestra en la imagen para formar un cuadrado y recortar. Doblar firmemente quedando un triángulo como se muestra en la magen. Cortar en ambos extremos como se muestra en la imagen hasta 2 cm. antes de llegar a la punta del triángulo. Continuar cortando enseguida el otro extremo. Y asi sucesivamente continuar haciendo en total 5 cortes para ambos extremos. resultado: Luego pegar con kola sintética en forma envolvente la parte más interna Ahora se voltea el papel y se pega de igual forma que la anterior. Y así sucecivamente hasta llegar hasta el final, quedando como resultado la siguiente imagen. Pegar los extremos como se ve en la imagen Pegar en la parte de la mitad cada uno. y listo sombrillitas de papel para los tragos Materiales: Pepeles (preferentemente de colores) Lapicera Tijera Pistola de silicona Palitos de brocheta Vas a necesitar hacer círculos. Para ello lo más fácil es tomar un compás, o alguna taza que te ayude a la hora de marcar. Lo que tienes que hacer es marcar círculos sobre el papel, para luego recortarlos. Una vez que tengas todos los círculos recortados, tendrás que hacerles un pequeño corte en la mitad de la diagonal. Luego toma un palito de brocheta y córtalo a la mitad. En una de esas punta coloca silicona caliente y pincha en ella el centro del paraguas de papel. Deja que la silicona se seque y estará pronta tu manualidad.

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Isla Flotante - (postre)
Isla Flotante - (postre)
Recetas Y CocinaporAnónimo7/3/2010

INGREDIENTES 6 claras a temperatura ambiente 1/2cdta de cremor tártaro 1cda de azúcar 11cdas de azúcar 6 claras a temperatura ambiente 1/2cdta de cremor tártaro 1cda de azúcar 11cdas de azúcar 100grs de pasas o nueces o ciruelas descarozadas Salsa de caramelo 3/4 taza de azúcar agua para cubrir Sambayón 8 yemas 8cdas de azúcar 8cdas de vino garnacha o cualquier vino dulce de buena calidad 1cdta de gelatina sin sabor PREPARACIÓN Es una isla flotante de 12 claras pero para que quede mejor conviene dividir la preparación en dos etapas. Se emplea un molde de tubo, especial para Isla Flotante de 24X10cm de alto, bien enmantecado. Se pone en el bol de la batidora las 6 claras junto con el cremor tártaro y la cucharada de azúcar. Dejar batir hasta que las claras estén bien firmes a punto nieve. Luego se incorpora en forma de lluvia y siempre batiendo las 11 cucharadas restantes de azúcar. Dejar batir 10' más. Una vez pronto, retirar y poner la mitad de la preparación en el molde enseguida, con la ayuda de una espátula de goma. Ajustar bien las claras para que no formen aire y distribuir parte de la fruta elegida. Cubrir con el resto de las claras batidas y volver a ajustar con la espátula de goma. Con el resto de las claras o sea las seis restantes, se repite el mismo proceso. La fruta restante se distribuye en dos capas más, siendo en total tres, las capas que llevan fruta. Se cocina en horno bajo 160º a baño María, con agua hirviendo y se coloca en el horno con la parrilla casi abajo. Tiempo que puede llevar de cocción 15 a 20' o cuando al pinchar con un palillo éste salga seco. Una vez pronto, apagar el horno y dejar enfriar dentro de él unas cuantas horas. Para desmoldarlo, darlo vuelta en la bandeja elegida pero sin retirar el molde enseguida, dejarlo un poco para que él solo se desprenda. Salsa de caramelo Poner en una cacerola chica el azúcar y cubrir con agua. Llevar al fuego hasta que el caramelo tome color miel, agregar con mucho cuidado y de a poco, cuarta taza de agua caliente, revolviendo siempre. Dejar unos minutos más hasta punto de jarabe. Punto de jarabe es cuando al levantar un poco del líquido con una cuchara y volcarlo desde lo alto, al final se forman dos gotas que caen normalmente. Dejar entibiar un poco y luego volcar sobre la Isla Flotante hasta bañarla. Sambayón Batir las yemas con el azúcar hasta que queden bien espumosas. Luego agregar el vino y seguir revolviendo con cuchara de madera a baño María hasta que espese. Disolver la gelatina en dos cucharadas de agua o vino y volcar sobre la crema, dejar unos minutos más y retirar. Poner en una salsera y dejar enfriar. Servir la Isla Flotante con una cucharada de esta salsa. espero lo intenten y les salga y les gustes

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Chipá, receta imperdible y fácil.
Chipá, receta imperdible y fácil.
Recetas Y CocinaporAnónimo9/18/2011

ChipáIngredientes:• Harina de mandioca 500g• Manteca 100g• Huevos 2• Sal 10g• Queso tipo mar del plata (queso pategrás) cortado en pequeños cubos 200g• Queso rallado 75g• Jugo de naranja 2 cucharadas• Leche cantidad necesariaPreparacion:Mezclar la harina de mandioca con la sal, la manteca derretida y los huevos. Luego añadir el queso tipo Mar del Plata, el queso rallado y el juego de naranjas. Agregar la leche de a poco hasta obtener una masa homogénea. Separar la masa en pequeños bollos, y darle forma redonda o alargada.Disponer los chipás en una placa para horno enmantecada, y dejar descansar 10 minutos. Luego, cocinarlos en un horno a 210°C por aproximadamente 15 minutos.Les tendria que quedar algo asi :

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Galletitas merengadas caseras.
Galletitas merengadas caseras.
Recetas Y CocinaporAnónimo10/29/2010

Todos conoceran las riquisimas MERENGADAS, bueno el que no las conoce se las presento: vi una receta de como hacerlas y se las paso asi las hacen ustedes mismos ya que es muy facil!!! =D Ingredientes Masa Manteca 230 g Azúcar 330 g Sal 1 pizca Huevo 1 Unidad Esencia de vainilla c/n Harina 0000 280 g Bicarbonato de sodio 1 cdita Relleno de frutilla Azúcar 125 g Glucosa 1 cdita Agua 150 g Esencia de fresas c/n Gelatina sin sabor 7 g Agua c/n Coco para rebozar c/n Procedimiento. Masa Colocar en la procesadora la manteca con el azúcar y batir a punto pomada. Agregar el huevo, la esencia de vainilla y continuar batiendo. Verter los ingredientes secos previamente tamizados. Dejar reposar en la heladera por 1 hora aproximadamente. Luego, sobre una mesada enharinada, estirar hasta llegar a un grosor de ½ centímetro de espesor. Cortar discos y colocarlos en placas para horno. Hornear a 180º C por 10 minutos. Retirar del horno y dejar enfriar. Relleno de frutilla Colocar en una cacerola el azúcar, la glucosa y el agua. Realizar un almíbar a 118ºC. En un bol, colocar la gelatina con el agua fría. Verter el almíbar sobre la gelatina, en forma de hilo, batiendo constantemente hasta que la preparación se enfríe. Incorporar el colorante rosa. Disponer la preparación en una manga y colocar porciones sobre la mitad de los discos de masa, cubrir con el resto de los discos. Para terminar, rebozar los costados con coco rallado de colores, reservar a temperatura ambiente. ESPERO LAS HAGAN GENTEEE!!!!

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