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Usuario (Chile)

"Es preciso haber ganado la batalla aérea antes de iniciar la acción Terrestre. Este es el primer gran principio de la guerra". (Mariscal Bernard Montgomery). Desde su tímida participación en labores de espionaje en la I Guerra Mundial, hasta convertirse en el primer factor de las victorias de la II Guerra y de los conflictos bilaterales de los últimos veinte años, la aviación de guerra ha recorrido un largo camino. HONOR SUMO. El sargento Joseph Franz, del Ejército francés, y su mecánico-ametrallador, que libraron el primer combate aéreo, derribando un biplano austríaco. Hasta esos años los grandes estrategas sólo le reconocían utilidad como medio de observación de los movimientos o ubicación de la tropa enemiga. Era, en cierto sentido, una obediencia al primitivo pensamiento de Wellington: "al otro lado de la colina..., allí es donde los generales deben adivinar lo que se prepara para conseguir la victoria" . Los primeros reconocimientos aéreos fueron practicados el día 19 de agosto de 1914. Aunque ellos revelaron de inmediato la utilidad del sistema, no sirvieron ni para que los franceses descubrieran el movimiento de las tropas alemanas sobre la ribera del Mosa, ni para que, más tarde, los alemanes localizaran las posiciones de avanzada de la artillería francesa. Durante la guerra de trincheras, el espionaje aéreo se convirtió en una tarea normal en los distintos bandos. A medida que este progresaba los pilotos empezaron a cooperar con la artillería tanto en el horquillamiento como en el control de tiro. La radio, elemento auxiliar esencial en las labores de reconocimiento desde el aire, fue incorporada a los equipos de los aviones de guerra, ya en los primeros días de septiembre de 1914. OBSERVACIÓN. El primer empleo de la aviación en la guerra fue el de observar el movimiento del enemigo y sus emplazamientos, como muestra el grabado (1914). Pero, paralelamente al progreso del espionaje, las fuerzas terrestres perfeccionaron sus sistemas para ocultar posiciones y avances, sea practicando los desplazamientos de noche, o mimetizándose con el paisaje, u ocultando sus instalaciones mediante artificios. Para solventar este nuevo problema los estrategas del aire empiezan a utilizar las fotografías, primero tomadas con cámaras corrientes y más tarde, mediante aparatos especiales destinados a lograr "vistas panorámicas". Gracias a estas últimas, pudieron descubrirse con facilidad elementos tan difíciles de ubicar a simple vista como fortines, líneas telefónicas, centrales de abastecimiento, baterías y muchos otros. Un buen ejemplo para ilustrar esto son las 16 mil fotografías tomadas por pilotos ingleses durante los cinco meses que duró la famosa batalla del Somme (julio de 1916), y que permitieron descubrir ocho mil objetivos de la artillería alemana. HÉROES DEL AIRE. Caballerosos y valientes, los pilotos de la Primera Guerra Mundial ganaron honores y victorias, y también la muerte. Un piloto alemán yace muerto sobre el fuselaje de su avión, derribado en la primavera de 1915. El avance de la guerra forzó también el avance técnico de la aviación. Las nuevas exigencias llevaron a la fabricación de aviones perfeccionados que ampliaron su raid de vuelo y su capacidad de combustible. En los primeros años de la guerra los aviones empezaron también a actuar como enlaces entre las diversas divisiones. La infantería, por ejemplo, comunicaba a los pilotos su posición, sus necesidades de municiones o la ubicación del enemigo mediante "paineles" colocados en tierra; éstos a su vez comunicaban los informes a otras divisiones, a los comandos centrales, y retransmitían las órdenes y las decisiones tomadas mediante mensajes lastrados. Para evitar los efectos de los primeros fuegos antiaéreos los aviones llamados "de infantería", que tenían necesariamente que aproximarse mucho a tierra, fueron blindados en sus partes vitales. LA AVIACIÓN DE COMBATE En términos generales, los primeros aviones utilizados por los países comprometidos en la disputa eran muy similares técnicamente. Alcanzaban velocidades que promediaban entre los 80 y los 120 kilómetros por hora; su techo era cercano a los tres mil metros, normalmente carecían de armamentos y requerían entre 20 y 30 minutos para alcanzar una altura de unos dos mil metros. PILOTOS DE EEUU. En Maulan Francia, se estableció la 11° Escuadrilla norteamericana que tuvo destacada actuación en la victoria aliada de la Gran Guerra. En 1915, la caza aérea al enemigo era casi un mito. Un diario francés de la época lo testimonió al publicar un grabado en colores representando un grupo de aviadores alemanes atacados en pleno vuelo por "un grupo de águilas especialmente adiestradas" , según rezaba la lectura del gráfico. Por otra parte, los resguardos que tomaban los pilotos y acompañantes al subir a sus aviones de guerra consistían apenas en pistolas y revólveres comunes, cadenas de hierro, para dañar a un enemigo que even tualmente se pusiera bajo sus máquinas, y... ladrillos vulgares y silvestres, que, sin embargo, lanzados desde el aire, poseían una respetable capacidad destructora. Los más arriesgados incluían en sus pertrechos granadas de mano o pequeñas bombas. El mérito de haber realizado el primer "combate aéreo" lo disputan históricamente un francés y un ruso. En noviembre de 1914, un sargento francés apellidado Franz abatió desde su biplano Voisin el primer avión enemigo. Dos meses antes, el 26 de agosto de 1914, el teniente ruso Pietr Nesterov protagonizó una verdadera hazaña aérea. Nesterov, que comandaba un "Morane", despegó de tierra para obstruir el paso de una patrulla austríaca dirigida por el teniente del aire Von Rosenthal. Nesterov alcanzó la misma altura de sus enemigos y en una operación suicida lanzó su aparato contra el avión de Von Rosenthal. Ambos pilotos murieron en el espolonazo, que, de acuerdo a las rígidas leyes de la guerra, no podía considerarse como una victoria porque "no quedaron sobrevivientes". Una hazaña similar fue protagonizada por el piloto chileno Arturo Dell'Oro, nacido en Vallenar, integrante de la 83° escuadrilla destacada en el frente austríaco. Dell'Oro volaba el 1 de septiembre de 1917 en un biplano Nieuport sobre el pueblo de Belluno, cuando advirtió que un biplaza austríaco merodeaba por el espacio en misión de observación. El piloto chileno persiguió a la máquina enemiga con la intención de hacer fuego, pero sus ametralladoras se atascaron. En esta emergencia, y sin meditarlo un instante, el chileno lanzó su aparato en picada sobre su fallido blanco. Ambos aviones se precipitaron a tierra, envueltos en llamas, en presencia de cientos de espectadores. Por otra parte, el primer aterrizaje por "intimidación" lo lograron tres pilotos del segundo escuadrón del RFC, en la víspera del 25 de agosto de 1914, cuando mediante hábiles maniobras obligaron a un avión enemigo a descender. TIRO AÉREO Y BOMBARDEO Los biplanos a hélices tractivas reemplazaron pronto a los biplazas a hélices propulsivos, para permitir la defensa hacia atrás por medio de torrecillas giradoras provistas de ametralladoras. Estas últimas armas fueron también rápidamente perfeccionadas. Primero se utilizaron las "Lewis" y las "Hotchkiss", hasta que se logró la famosa "Vickers" sincronizada al motor del avión y que hizo famosos a los biplanos Spad VII. La denominación "SPAD" recuerda de inmediato el nombre del primer gran as de la aviación de guerra francesa, el capitán Georges Guynemer, convertido hoy en un héroe casi legendario. Cuando Guynemer se incorporó a la escuadrilla de "Las cigüeñas" recibió un avión piloteado antes por Bonnard y a quien este último había bautizado como "Vieux Charles". El joven piloto mantuvo este nombre para todas las máquinas que piloteó más tarde. Guynemer hizo montar sobre una máquina SPAD un cañón que disparaba desde el eje de la hélice, accionada esta última por un motor Hispano. Para probar la eficacia de su invento Guynemer derribó... cinco máquinas enemigas. Cada vez que disparaba, el piloto quedaba ciego durante algunos segundos gracias a la humareda producida. Guynemer murió heroicamente en Poelcapelle, el 11 de septiembre de 1917, tras haber logrado 53 victorias en 755 horas de vuelo. LAS BATALLAS AÉREAS La batalla del Somme es aceptada como la primera lucha en que las fuerzas terrestres recibieron apoyo aéreo. La aviación inglesa cumplió esa vez trescientas misiones de bombardeo y lanzó 17 mil 600 bombas contra objetivos terrestres. Hasta ese año Alemania había mantenido el monopolio de las operaciones de bombardeo de largo alcance. Los ingleses sin embargo no dormían, y a fines de 1916 organizaron un Ala con aviones navales destinados especialmente a destruir industrias y fábricas de municiones. Los grandes raids alemanes contra Londres, en junio y julio de 1917, trajeron de contrapartida la creación del Ala inglesa 41 de bombarderos nocturnos y diurnos, que más tarde bombardearían Colonia, Mains y Coblenza. En abril de 1918 se creó el Ministerio del Aire inglés y la VIII Brigada fue reorganizada como un comando separado. Fue esta fuerza independiente la que dio cuenta de los arsenales de Essen, las fábricas químicas de Solingen, los centros ferroviarios de Coblenza y una fábrica de acumuladores submarinos en Hagen. ACTO DE HEROÍSMO. Arturo Dell'Oro González, nacido en Vallenar, Chile, estrelló su avión contra un aparato austríaco, muriendo ambos pilotos. En la primera conflagración mundial, la guerra aérea se desenvolvió en la práctica sólo en el continente europeo. Las únicas excepciones fueron Gallípolis, Mesopotamia y Palestina, donde un escaso número de aviones operó en funciones bélicas. En términos generales, la aviación de guerra emerge del primer conflicto escasamente perfeccionada. Ha intentado cumplir todas las funciones que desarrollará más tarde: reconocimiento, combate aéreo, bombardeo, apoyo de fuerzas terrestres, etc., pero sólo lo ha logrado en forma muy rudimentaria. La única función que prácticamente no intentó fue la de transporte de efectivos. CAMPAÑA AÉREA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA En julio de 1936, al iniciarse la guerra civil española, la fuerza aérea de ese país era reducida, y sólo se expandió gracias al apoyo prestado por Italia y Alemania a los nacionalistas y por Rusia a los republicanos. Después de transportar por vía aérea tropas marroquíes desde África, los nacionalistas emprendieron una operación para prestar apoyo a sus fuerzas terrestres y, al mismo tiempo, destruir las escasas industrias de armamentos que abastecían a los republicanos. En la ofensiva contra las provincias del litoral vasco, la aviación demolió las fortificaciones del Cinturón de Gallo, estimadas inexpugnables; también fueron atacadas Teruel y Cataluña, y Madrid, Barcelona y Valencia sufrieron algunos daños. Sin embargo, al promediar la guerra, nacionalistas y republicanos acordaron suspender los bombardeos "fuera de campos de batalla" a fin de evitar la destrucción del país y las muertes entre la población. Pese a ello, la utilización de la fuerza aérea en la campaña española dejó experiencias muy positivas en el plano psicológico, pero absolutamente negativas en el plano bélico. Erróneamente, las potencias que intervinieron en la guerra estimaron que ella había probado la inutilidad del bombardeo pesado y aplicaron sus industrias al desarrollo de la aviación de caza, de asalto y a los bombarderos livianos. Tomaron esta decisión basados en que el creciente progreso de la artillería antiaérea haría inútil el bombardeo horizontal. La siguiente contienda bélica mundial fue un duro mentís a esta teoría. Esperenme que estoy haciendo la segunda parte ! y en la tercera posteare sobre Arturo Dell'Oro González Lo hare mañana ya que tengo que escribirlo ,porque esta su historia en una de mis revistas de la Fuerza Aerea de Chile,que me llego hace unos dias .