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Usuario (Argentina)
Alejandro Sokol - A un año de su muerte Sokol fue el primer bajista y baterista de Sumo. Se fue antes de que el cóctel de gin y heroína que despachó a Luca Prodan acabara con él también y se sumó a la religión mormona. Mejor de la cabeza volvió al rock con Las Pelotas, banda que fundó con el también ex Sumo Germán Daffunchio, donde fue compositor, guitarrista, voz principal, y de la que lo echaron hace algún tiempo, por odioso. Le gustaban los autos y los excesos. Estaba deprimido. Murió de un paro cardio-respiratorio en un terminal de buses en Río Cuarto. Estaba solo. Nadie sabe para dónde iba. Su muerte en la Rolling Stone Falleció Alejandro Sokol El ex cantante de Las Pelotas sufrió un paro cardiorrespiratorio en la terminal de micros de la ciudad de Río Cuarto, Córdoba. Había visitado a una sobrina que se recupera de un accidente automovilístico, y se disponía a regresar a Buenos Aires. Tenía 48 años, y será enterrado en Nono, Traslasierra. Murió Alejandro Sokol. El ex frontman de Las Pelotas, que había formado la banda El Vuelto S.A. junto a su hijo Ismael, falleció a causa de un paro cardiorespiratorio en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, mientras estaba en la Terminal de micros esperando regresar a Buenos Aires. Fue asistido médicamente, pero dejó de respirar en el nuevo hospital San Antonio de Padua de la citada localidad cordobesa. Según dijo el director del hospital, Miguel Minardi, en distintas declaraciones a los medios, Sokol llegó al centro médico "con varios problemas, hipotenso, soporoso. Se lo trasladó a terapia, donde comenzó con un cuadro de insuficiencia respiratoria severo, hizo un paro respiratorio, shockeado, se lo entubó y se intentaron maniobras de reanimación, pero no se lo pudo recuperar". Además, remarcó que en la autopsia se encontraron con "signos de broncoaspiración, como si hubiese vomitado y tragado parte del vómito, lo que complicó la parte respiratoria". Según el periódico cordobés La Voz del Interior, el cantante había llegado a Río Cuarto para visitar a una sobrina (hija de la intendenta de Buena Esperanza, Marcela Renou, de quien Sokol es primo), internada también en el Nuevo Hospital, y que se encuentra muy grave a raíz de un accidente automovilístico sufrido en diciembre en la ruta 27, cerca de Jovita. Luego, cuando el músico intentaba tomar un micro hacia Buenos Aires, sufrió el paro cardíaco en plena estación de ómnibus. El velatorio del músico es en Río Cuarto, en una ceremonia muy íntima, y será enterrado en la localidad cordobesa de Traslasierra, en el cementerio de Nono. Sokol fue miembro en la primera época de Sumo como bajista y baterista, pero poco tiempo después, abrumado por la espiral de excesos en la que veía atrapado, se fue de la banda y abrazó la religión mormona. Tras la muerte de Luca Prodan, Sokol se reunió con Germán Daffunchio y juntos armaron Las Pelotas, banda con la que registró once discos como cantante, desde Corderos en la noche (1991) hasta Basta (2007). En abril pasado, Sokol tocó por última vez con la banda en el Quilmes Rock, y luego se dedicó a su nuevo proyecto, El Vuelto S.A. Casi de inmediato de saberse la noticia, el site oficial de Las Pelotas se tiñó de negro, en homenaje al popular "Bocha", y algo similar ocurrió con el de El Vuelto S.A. El músico tenía 48 años (el 30 de enero cumplía 49) y, paradoja del destino, falleció el mismo día que Gabo Mannelli, bajista de Babasónicos. El 12 de enero: un día trágico para el rock argentino.
El testamento de Rosas El 14 de marzo de 1877 moría en Southampton, Inglaterra, el general Juan Manuel de Rosas. Este importante estanciero, dirigió y condicionó los destinos de la provincia de Buenos Aires entre 1829 y 1852. La sala de representantes le otorgó las facultades extraordinarias y el título de Restaurador de las Leyes. Desde su cargo, Rosas llevó a cabo una administración ordenada, recortando gastos y aumentando impuestos. Su política favoreció a los grupos dominantes porteños que no estaban dispuestos a compartir las rentas de la aduana con el resto de las provincias. Más tarde, con el éxito obtenido en su campaña contra el indio, el restaurador logró aumentar aun más su prestigio político entre los propietarios bonaerenses, que a su vez incrementaron su patrimonio al incorporar nuevas tierras. Son rasgos emblemáticos de su gobierno el uso obligatorio de la divisa punzó, el riguroso control de la prensa y una represión a la oposición realizada por la Sociedad Popular Restauradora, conocida como la "mazorca". En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado por una flota anglo-francesa que intentaba obtener la libre navegación del río Paraná. El 20 de noviembre tendría lugar el enfrentamiento con fuerzas anglo-francesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro. El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas colocadas de costa a costa y se adentró en el Río Paraná, pero el episodio le valió a Rosas la admiración y el apoyo de importantes personalidades dentro y fuera del país. Tras ser vencido en la batalla de Caseros, Rosas se exilió en Gran Bretaña, donde volvería a dedicarse a las tareas rurales. A continuación transcribimos, fragmentos de su testamento escrito en el exilio quince años antes de su muerte. Fuente: Viola, Liliana, El libro de los testamentos, Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1997. Testamento de Juan Manuel de Rosas (Fragmentos) Southampton, veintiocho de agosto de mil ochocientos sesenta y dos. En el nombre de Dios todopoderoso, y el de María, su Santísima Madre, yo, Juan Manuel Ortiz de Rosas y López, por el presente renuevo éste mi Testamento, que escribo en mi entero juicio, con mi propia mano, y completamente bueno. 1- Como desde mi juventud he tenido siempre hecho mi testamento, que he renovado muchas veces, según lo he necesitado, declaro sin ningún valor, en ningún tiempo ni casos, todos y cada uno de los anteriores. 2- Nombro por mi Albacea al Honorable Lord Vizconde Palmerston, con facultad para nombrar otro en su lugar en los casos que le fueren necesarios. En el de su muerte, nombro a la persona que desempeñe el Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Su Majestad Británica. Así procedo porque, habiendo el Gobierno de Buenos Aires confiscado injusta e ilegalmente mis bienes, entre los que están envueltos los de mi hija, Manuelita de Rosas de Terrero, que tiene dos hijos ingleses, los más de diez años que tengo de residencia en este país, sin haber salido fuera de sus límites ni un sólo día, con una conducta honrada, y las tan finas como amistosas consideraciones con qué me ha favorecido el Honorable Lord Vizconde Palmerston, me impulsan, y animan, a ésta elección. 3- Mi funeral debe ser solamente una misa rezada, sin pompa ni aparato alguno. 4- Mi cadáver será sepultado en el cementerio católico de Southampton, en una sepultura moderada, sin lujo de clase alguna, pero sólida, segura y decente, si es que hay como hacerlo, así con mis bienes, sin perjuicio de mis herederos. En ella se pondrán a la par de los míos los de mi compañera Encarnación, y los de mi padre y madre, si el gobierno de Buenos Aires lo permite, previa la correspondiente súplica. (...) 6- A nadie debo algo ni en dinero, ni en cosa alguna que lo valga, pero cuando mis bienes me sean devueltos, hay que pagar las cuatro mil libras esterlinas, que debo entonces devolver y entregar con los intereses correspondientes, según las contratas que están en mi poder. (…) 7- Soy acreedor del estado de Buenos Aires por el importe de (116.000) ciento diez y seis mil reces, novillos y vacas gordos, cuarenta mil seiscientas ovejas, todo de mi propiedad consumidos los unos y empleados los otros en los ejércitos de Buenos Aires. (…) 8- Todo cuanto me deben los pobres lo cedo en su beneficio. (…) 10- Todas las alhajas que tiene mi hija, Manuelita de Rosas, de Terrero, que yo le compré, o le di son de su pura y legítima propiedad. 11- He entregado a mi dicha hija las escrituras de las cinco casas siguientes, que le pertenecen por herencia materna. - La que fue de Don Diego Agüero. - A ésta corresponde el jardín de los corredores, y su terreno. La que fue de Don Carlos Santa María. - De ésta es el patio de los cinco naranjos y una lima. - La comprada a Doña Rafaela de Arce.- (…) 12- A Eugenia Castro en correspondencia al cuidado con que asistió a mi esposa, Encarnación, a habérmelo recomendado ésta poco antes de su muerte, y a la lealtad con que me sirvió asistiéndome en mis enfermedades, se le entregarán por mi Albacea, cuando mis bienes me sean devueltos, ochocientos (800) pesos fuertes metálicos. 13- A la misma Eugenia Castro, pertenecen la casa que fue de su finado padre, el coronel Don Juan Gregorio Castro, cita, de la Concepción para el campo, la que le entregué como de su legítima herencia, y un terreno contiguo que para ella compré y regalé. (…) ADICIONES (…) 2- La manda 4 la reformo del modo siguiente: Mi cadáver será sepultado en el cementerio católico de Southampton hasta que en mi patria se reconozca y acuerde por el gobierno la justicia debida a mis servicios. Entonces será enviado a ella previo el permiso de su gobierno y colocado en una sepultura moderada, sin lujo ni aparato alguno, pero sólida, segura y decente, si es que haya cómo hacerlo así con mis bienes, sin perjuicio de mis herederos. En ella se pondrá a la par del mío, el de mi compañera Encarnación, el de mi padre, y el de mi madre. Cuando mi cadáver se conduzca al cementerio, que será dos días después de mi muerte, el carro fúnebre que lo lleve, será acompañado solamente de un coche con tres o cuatro personas. (…) 7- Cuando se casó Manuelita le regalé también un ejemplar del libro de la nobleza de mis antepasados. El otro que tengo, si no lo regalo antes de mi muerte, será entregado a mi hijo nieto, Manuel Máximo, a quien llamo “Nepomuceno José”, por recuerdo noble, amor y respeto a la memoria de su padre abuelo y del hermano de éste, mi padrino de casamiento, e inolvidable amigo, honorable y noble canónigo dignidad Don José María Terrero. (…) 9- La manda 2O que dice: “La mitad de mis libros impresos en español se entregará a mi hijo Juan y la otra mitad a Manuelita” queda reformada así: “Mis libros en español se entregarán a mi hija Manuelita. Muerta ésta a su esposo Máximo, muerte éste a sus hijos por escala de mayor edad”. (…) 30-El loro Blagard lo dejo a Máximo, muerto éste Manuelita, muerta ésta a Manuel Máximo, muerto éste a Rodrigo.* *La ortografía ha sido modernizada para una mejor comprensión. Fuente: http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/epoca_de_rosas/el_testamento_de_rosas.php

Entrevista a Eduardo Galeano Autor: Jaime Avilés, La Jornada Argentina, víctima "obediente” “La lección para el mundo es no comprar el discurso del FMI, que conduce al exterminio” MONTEVIDEO.— Desde la banda oriental del río de La Plata, a 40 kilómetros de Buenos Aires, lleno de una tristeza que no pretende ocultar pero que lo nutre de hallazgos y revelaciones en el terreno del lenguaje, Eduardo Galeano observa la crisis terminal de la Argentina, un país, dice, "víctima de la doctrina universal que aceptó, cumpliendo con todo lo que le mandaron" y al que "ahora, encima, castigan por obediente". En la Casa de los Pájaros, donde vive con Elena Vilagra en el barrio Malvín, caminando con su perro Morgan por las breves colinas que bajan a la playa, cenando con sus amigos en un restaurante italiano, en cuyos muros aparece retratado junto a Antonio Skármeta, Joan Manuel Serrat o José Saramago, charlando, en fin, con La Jornada hasta altas horas de la noche en el sótano de un antiguo molino habilitado como bar, el escritor uruguayo reflexiona en voz alta, con palabras lentas, que a veces alarga para subrayar su importancia dentro de la frase. Argentina hizo todo lo que le ordenó el FMI y está destruida. ¿Cuál es la lección para México? No es sólo una lección para México, sino para el mundo, pero en general yo diría que no se crean el cuento: hay que tener un poco más de cuidado; los discursos del poder no expresan, ocultan, disfrazan. La lección es que no hay que seguir comprando ese discurso que conduce al exterminio, no sólo de las economías nacionales, sino que además tiene horrorosas consecuencias y no sólo económicas. Un discurso que no se traduce sólo en un empobrecimiento masivo y en una concentración ofensiva de la riqueza, en la bofetada, el cotidiano insulto, que es la ostentación del poder de unos poquitos en medio del desamparo de tantos... ¿Cuáles son las consecuencias no económicas? Primero, el desprestigio de la democracia. Ahora se la identifica con la corrupción, con la ineficiencia, con la injusticia, que es lo peor que podría pasarle a la democracia. Al fin y al cabo, democracia significa "poder del pueblo" y hasta qué extremos ha sido humillada esta palabra, que ha terminado por convertirse en antónimo de justicia. Mucha, muchísima gente cada vez más lo siente así, sobre todo entre los jóvenes. La democracia es una cueva de ladrones que no sirve para nada y que no hace más que lastimar a los pobres. ''Esta es la visión de la democracia que está teniendo una inmensa cantidad de gente, por lo menos en los países latinoamericanos, y ésta es la consecuencia cultural más grave, porque hay una cultura democrática que hace posible que el ejercicio de la democracia sea algo más que un juego de sombras chinas en la pared''. Un caldo de cultivo para el fascismo... Otro daño tremendo son las grandes lastimaduras que ha sufrido todos estos años la cultura de la solidaridad. Los lazos solidarios sociales tienen expresiones culturales nacidas del vínculo con los otros. En un sistema que predica el egoísmo y lo practica, la cultura de la solidaridad está siendo muy mal herida. Hoy por hoy la cultura que predomina es la del sálvese quien pueda y cada quien a lo suyo, y el que caiga que se joda. Y eso también me duele muchísimo. Te cuento cosas que me duelen de la realidad cultural actual y que se traducen en un cambio de lenguaje: hay una jodida actualización del diccionario. Le pregunto por la melancolía que prevalece en países como Argentina y Uruguay, formados básicamente por inmigrantes nostálgicos de Europa. Sí —acepta—, éstos son países que tienen una población de inmigrantes en su abrumadora mayoría, y allí es interesante anotar que eso está en el fondo de una perplejidad universal ante la magnitud de una crisis como la que está sufriendo Argentina, que es una verdadera tragedia. Perplejidad universal porque no se entiende cómo es posible que ocurra esto en un país blanco, bien nutrido, sin problemas de explosión demográfica, pero el hecho en sí cuestiona las teorías de antropólogos, sociólogos, politólogos y otros ólogos que identifican, por ejemplo, subdesarrollo y pobreza con explosiones sociales, cosas, nos dicen, que suceden en las regiones oscuras del planeta, las regiones condenadas de antemano a padecer la pobreza por su color de piel debido a mestizajes que no dieron buenos frutos. Pero contra esas interpretaciones racistas de la desdicha humana se producen episodios como este de la Argentina y no se explican cómo pudo ocurrir. Pero Argentina tiene todo —le recuerdo—, agua, petróleo, trigo, carne, un territorio gigantesco y vacío. Algunos sectores de izquierda piensan que podría salvarse sola. Galeano descarta la idea. Eso es impracticable. Solo no se salva nadie. La única salida para los países latinoamericanos para no perderlo todo o recuperar parte de lo que se ha perdido es que seamos capaces de unirnos. En América Latina los presidentes se reúnen pero no se unen; hacen esas cumbres, intercambian discursos, posan para la foto, pero no son capaces de unirse para hacer frente juntos a la banquería internacional que nos gobierna, a la usura de la deuda externa que nos está estrangulando, al derrumbe de los precios de todo lo que vendemos. Si los presidentes se unieran quizá se podría hacer algo para no asistir con fatalismo a esta suerte de imposición universal de la desdicha como destino al que pretenden condenarnos. Pero allí tienes otro aporte al nuevo diccionario. ¿Cuál? El nuevo nombre de la dictadura financiera es comunidad internacional; cualquier cosa que hagas para defender lo poco que te queda de soberanía es un atentado contra la comunidad internacional, no un acto de legítima defensa contra la usura que practica la banquería que gobierna el mundo y a la cual cuanto más le pagás más le debés. Por eso, en un país como Argentina está desmantelado todo, la economía, el estado, la identidad colectiva de la gente que ya no sabe quién es, para qué es, de dónde viene o a dónde va. Hay un vaciamiento espiritual que simétricamente corresponde al vaciamiento material de un país saqueado hasta las telarañas. POR LAS PRIVATIZACIONES, ARGENTINA PERDIO SU ECONOMIA; URUGUAY TAMBIEN VIVE HORAS DIFICILES Uruguay tiene 3 millones de habitantes y una decepción profunda. Está en el centro del verano y todavía no llegan los turistas de Buenos Aires que solían traer los dineros necesarios —alrededor de 5 mil millones de dólares anuales— para que el país sobreviviera hasta la próxima temporada vacacional. Esos recursos están hoy congelados al otro lado del río de La Plata, dentro del corralito bancario que secuestró los ahorros y los sueldos de los depositantes argentinos, y "acá también va a estallar una crisis tremenda, eso está en las tapas de los libros", asegura el taxista que me conduce de nuevo a la Casa de los Pájaros, donde viven Elena Vilagra y Eduardo Galeano. La entrevista se reanuda en el pequeño jardín de su acogedora vivienda. Hace muchísimo calor, bebemos cerveza, comemos fainá, fritura de masa condimentada con especias, y hablamos al amparo de las plantas y las flores y los árboles de esta "selva" en que la esposa del escritor uruguayo ha volcado su imaginación y dedicaciones desde que la pareja regresó del exilio en Cataluña, a mediados de los ’80, al final de la dictadura militar. Estamos a la orilla de uno de los ríos más anchos del mundo, que baña dos expresiones de una misma cultura. ¿Por qué en Uruguay no ha sucedido lo mismo que en Argentina? Galeano se remonta al comienzo de la historia: Hay algunas diferencias importantes entre Uruguay y Argentina dentro de lo que podría ser un cuadro de cosas compartidas. Una historia común que se rompe a partir de la desintegración del espacio colonial que fue el virreinato del río de La Plata. Son diferencias que provienen de las tempranas reformas que acá se hicieron en la época de don José Batlle Ordóñez, un hombre con un impulso tremendo de cambio y un precursor para su tiempo (de 1904 en adelante); un visionario que colocó a Uruguay a la vanguardia del mundo en muchos aspectos. Cuesta imaginarlo ahora porque estamos a la retaguardia en tantas cosas, pero este país fue el exitoso laboratorio de una serie de transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales que ahora son asombrosas vistas a la distancia. Por ejemplo, la nacionalización de los servicios públicos y después la puesta en marcha del Estado como motor industrial. Milagro en país chico… ¿Qué tipo de reformas? Una tempranísima ley de divorcio de 1908 -mi abuela, por ejemplo, era divorciada-, y reformas sociales fundamentales como la educación laica, gratuita y obligatoria, incluida la educación física; Uruguay se llenó de campos de deporte, lo que explica este milagro de que hayamos sido campeones del mundo en fútbol antes de que existiera la copa Jules Rimet, en las olimpiadas del ’24, del ’28 y después en el primer campeonato mundial del ’30, algo notable para un país tan chiquito que tiene menos habitantes que Ciudad Nezahualcóyotl. Pero fue posible porque el Estado expresaba de veras a la comunidad en su conjunto, no era sólo una máquina inventada por pocos para hacer papilla a los demás. De algún modo esto es lo que estuvo, creo, detrás del plebiscito que se hizo hace algunos años. No recuerdo la fecha pero en plena euforia de las privatizaciones en América Latina, cuando estaban vendiendo hasta los obeliscos, aquí se hace un plebiscito y 73 por ciento de la población vota en contra de las privatizaciones; entonces los monopolios públicos siguen siendo públicos, teléfonos, luz, todo lo que corresponde a la actividad estatal. Acá la gente no se creyó ese cuento de que las privatizaciones iban a servir para liberar al país de la deuda externa, esa soga que todos tenemos atada al pescuezo, y fue un acierto porque en Argentina, Brasil, México, Chile, donde todo se privatizó, no sólo no hubo libre competencia sino monopolio privado y la deuda externa se multiplicó en medio de una avalancha de capital proveniente de la venta de los servicios y recursos públicos. Ese plebiscito nos salvó de caer en lo mismo. ¿Cómo describes la situación de tu país? Uruguay está viviendo horas muy difíciles, la globalización nos ha golpeado muchísimo, la industria está arrasada… Poco queda del Uruguay que me hizo y me formó, pero a pesar de eso el país todavía tiene algunas defensas posibles que Argentina no tiene por la sencilla razón de que perdió su economía; si no hay cierto control de los recursos económicos básicos, la soberanía termina reduciéndose a un himno, a una bandera. Decías que la tragedia de Argentina, una sociedad blanca, culta y bien comida, es hoy el ejemplo de lo que le puede pasar a cualquier sociedad culta y bien comida. Lo de Argentina hizo estallar las costuras de los esquemas en que el pensamiento único trata de encerrar a la realidad. Pero es sólo un caso. Otro ha puesto en evidencia de manera lastimosa la ignorancia que el llamado mundo occidental, porque habría que ver hasta dónde es occidental, tiene respecto del mundo islámico, de una cultura que abarca más de mil millones de personas y que es víctima de una fabricación de mentiras a escala industrial para desprestigiarla. Yo soy escritor, o me gusta creer que lo soy, y escribo en una lengua que tiene miles de palabras que provienen del árabe y las uso todo el tiempo. Eso me obliga a ser muy cauteloso a la hora de descalificar a esa suerte de "oscura amenaza" a que los medios están tratando de reducir al Islam. Como viví mi exilio en España, puedo dar fe de ese incesante homenaje al agua que es la cultura islámica, por oposición al sombrío mundo de las catedrales del que yo provengo, porque tuve una infancia muy católica, pero eso no me impide abrir los ojos y tratar de ver a los demás, a los otros, a los que creen distinto, opinan distinto, sienten distinto. (El historiador estadounidense Arnold J. Toynbee advierte que las sociedades en decadencia tienden a la uniformidad y las sociedades en ascenso tienden a la diversidad. Cuando una sociedad empieza a declinar, a caerse, a quedarse muda, repite siempre las mismas palabras, sufre una crisis de las ideas que se manifiesta en la repetición... Deja de pensar con ideas propias, ¿no? A propósito de lo que pasó el 11 de septiembre, he leído los disparates más colosales. Por ejemplo, la imposibilidad de los organismos de la inteligencia estadounidense para actuar en Afganistán porque no tenía personal "especializado en lengua árabe", pero en Afganistán no se habla árabe, sino pashtún y otras lenguas. O como tantas veces he oído hablar del "peligro árabe" y tomaban por ejemplo a Irán, pero Irán tampoco es árabe, es persa. O cuando se habla de la "religión árabe", pero los árabes son una minoría dentro del Islam y la inmensa mayoría de la población mundial que cree en el mensaje de Mahoma no es árabe. Digo esto como ejemplo de las bobadas que nos repiten cada día hasta que se convierten en verdades imbatibles. Galeano bebe un sorbito y recuerda: Fíjate lo que ocurrió ahora en una universidad de Boston. Un profesor me escribe para contarme que tomó de La Jornada un artículo mío sobre el 11 de septiembre llamado El teatro del bien y del mal. Lo metió en Internet, lo distribuyó entre los demás profesores de su college, pero uno de ellos lo denunció ante los directivos; éstos lo acusaron de poner en peligro la seguridad nacional y de allí el caso pasó a los órganos del Estado, que advirtieron que ese artículo mío podía contener mensajes subliminales en código, instrucciones terroristas en código. Ahora este profesor ha tenido que contratar abogados y se ha convertido en objeto de una persecución digna de los tiempos del macartismo. Entonces —le digo— tú debes estar ya en la lista negra del Pentágono. Bueno —replica de mal humor—, yo tengo piel de elefante viejo, pero piensa en la situación de ese hombre. Éste es el clima que se está armando en el mundo para echar al fuego todo lo que pueda parecer una duda, una disidencia... Por eso, cada vez es más evidente que hay que inventar algo, un camino de salida porque estamos chocando contra la pared en todas partes y todo el tiempo. Y esperar un milagro, como que me crezca el pelo, eso no es posible. Tenemos que rebelarnos contra esta imposición de la desdicha como destino y tratar de imaginar algo diferente a partir de ciertas certezas que todavía nos quedan.

Carta Abierta al pueblo estadounidense en torno a la Invasión a Irak Autor: Michael Moore* Queridos amigos: Parece que la administración Bush tendrá éxito en colonizar Irak. Esto es una gran fantochada que pagaremos en los años venideros. No valió una sola vida de un chico norteamericano en uniforme, sin mencionar los miles de iraquíes que han muerto. A ellos se elevan mis condolencias y rezos. Así que, ¿dónde están todas esas armas de destrucción masiva que eran el pretexto de esta guerra? ¡Ja! Hay mucho para decir sobre esto, pero me lo guardo para después. Lo que más me preocupa ahora es que todos ustedes, la mayoría de los estadounidenses que desde el primer momento no apoyaron esta guerra, se callen o sean intimidados por lo que se venderá como una gran victoria militar. Ahora, más que nunca, las voces de la paz y la verdad deben escucharse. Recibí un montón de cartas de personas que sienten una profunda desesperanza y creen que sus voces han sido ahogadas con los tambores y bombas de falso patriotismo. Algunos temen una venganza en sus trabajos, escuelas o vecindarios porque defendieron la paz en voz alta. Les han dicho una y otra vez que no es "apropiado" protestar una vez que el país está en guerra y que ahora su único deber es "apoyar a las tropas". ¿Puedo compartir con ustedes lo que ha sido mi vida desde hace dos semanas, cuando usé mi tiempo en el escenario de los Oscar para hablar contra Bush y su guerra? Espero que, al leer lo que les voy a contar, se sientan con más coraje para hacerse escuchar en cualquier medio o foro al que puedan entrar. Cuando Bowling for Columbine fue anunciada como ganadora del Oscar por Mejor Documental, el público se puso de pie. Fue un gran momento, uno que siempre atesoraré. Estaban parados y aplaudiendo una película que afirma que los estadounidenses somos gente violenta que usa sus arsenales para matarse entre sí y usarlos contra muchos países del mundo. Estaban aplaudiendo una película que muestra a George W. Bush usando miedos ficticios para asustar a la gente y hacer que hagan lo que él quiera. Y estaban honrando una película que afirma lo siguiente: la primera guerra del Golfo fue un intento de reinstalar al dictador de Kuwait. Saddam Hussein se armó con las armas de Estados Unidos y el gobierno estadounidense es responsable de la muerte de medio millón de chicos iraquíes durante la década pasada a causa de sus bombardeos y sanciones. Esa era la película que estaban aplaudiendo, la película que votaron y por eso decidí decir lo que dije en mi discurso. Y esto es lo que dije en el escenario de los Oscar. "En nombre de nuestros productores Kathleen Glynn y Michael Donovan (de Canadá), me gustaría agradecer a la Academia por este premio. He invitado al resto de los nominados por documentales a subir al escenario. Están acá en solidaridad conmigo porque nos gusta la no ficción. Nos gusta la no ficción porque vivimos tiempos ficticios. Vivimos en una época donde los resultados de una elección ficticia nos dan un presidente ficticio. Ahora estamos librando una guerra por razones ficticias. Ya sea la ficción de la cinta aisladora o las ficticias 'Alertas naranjas', estamos contra esta guerra, señor Bush. Qué vergüenza, señor Bush. Y cada vez que el Papa y las Dixie Chicks estén en contra suya, su tiempo se terminó." En la mitad de mi comentario, algunos de la audiencia empezaron a alentarme a los gritos. Inmediatamente eso disparó los chiflidos de la gente del palco. Entonces los que apoyaban mis palabras empezaron a callar a los que chiflaban. El diario Los Angeles Times informó que el director de la transmisión empezó a gritarle a la orquesta "¡Música! ¡Música!" para callarme. Así que la banda empezó a tocar y mi tiempo se había terminado. (Para leer más sobre por qué dije lo que dije, pueden leer la columna de opinión que escribí para el L.A. Times y las reacciones en el país en mi sitio de Internet.) Al día siguiente -y desde hace dos semanas-, los eruditos de derecha y los opinólogos de la radio han estado pidiendo mi cabeza. Así que, ¿todoesto me lastimó? ¿Consiguieron "silenciarme"? Bueno, echemos un vistazo a mi "reacción" en los Oscar: El día después de criticar a Bush y a la guerra en los premios Oscar, la concurrencia a los cines del país para ver Bowling for Columbine subió en un 110 por ciento (Daily Variety/BoxOfficeMojo.com). La semana siguiente, la ganancia en boleterías subió a un 73 por ciento (Variety). Es el lanzamiento comercial con más tiempo en cartel de Estados Unidos: 26 semanas consecutivas y todavía vamos por más. El número de cines que la exhiben se ha incrementado desde los Oscar y ha mejorado el record anterior de taquilla en documentales en un 300 por ciento aproximadamente. Ayer (seis de abril), Hombres blancos estúpidos se disparó al primer lugar de la lista de bestsellers del New York Times. Hace 50 semanas que mi libro está en la lista, ocho en el primer lugar y esto marca su cuarto retorno a la primera posición, algo que casi nunca ocurre. En la semana después de los Oscar, mi sitio en Internet recibió entre 10 y 20 millones de visitas por día (¡un día tuvimos más visitas que la Casa Blanca!). Los e-mails que recibimos fueron de apoyo y abrumadoramente positivos (y las cartas de odio han sido desopilantes). Los dos días que siguieron a los Oscar, la gente encargó más videos de Bowling for Columbine en Amazon.com que el video de la ganadora por Mejor Película, Chicago. La semana pasada conseguí financiación para mi próximo documental y me han ofrecido un espacio televisivo para hacer una versión actualizada de "TV Nation/La horrible realidad". Les cuento todo esto porque quiero contraponerlo al mensaje que nos repiten todo el tiempo: que si expresamos nuestra opinión política, lo vamos a lamentar. Nos va a lastimar de alguna forma, generalmente en términos financieros. Podés perder tu trabajo. Otros tal vez no te contraten. Vas a perder amigos, etcétera, etcétera. Tomemos el ejemplo de la banda de country Dixie Chicks. Su cantante principal mencionó lo avergonzada que estaba porque Bush creció en Texas, el estado donde ella nació. Estoy seguro de que habrán oído que su record de ventas se ha "hundido" y las radios country están boicoteando su música. La verdad es que sus ventas no bajaron. Esta semana, luego de los ataques, su disco sigue en el primer puesto del ranking de música country de la revista Billboard y, según el semanario Entertainment Weekly, subieron del puesto seis al cuarto en los charts pop durante los bombardeos. En el New York Times, Frank Rich informa que trató de conseguir una entrada para cualquiera de los próximos recitales de las Dixie Chicks pero no pudo porque están agotados. (Para leer la columna de Rich en el Times, "Bowling for Kennenbunkport", vayan ahí. Hace un buen trabajo hablando sobre mi próximo film y el impacto que podría tener.) Su tema "Soldado en viaje" (una hermosa balada antiguerra) fue la canción más pedida en Internet la semana pasada. Nadie las lastimó. Pero eso no es lo que los medios les van a hacer creer. ¿Por qué? Porque ahora no hay nada más importante que mantener calladas las voces de los disidentes y aquellos que se animarían a hacer una pregunta. Y qué mejor forma que derrumbar a un par de artistas famosos con un montón de mentiras para que el Juan o Juana del montón reciba el mensaje bien claro: "Guau, si le pueden hacer eso a las Dixie Chicks o Michael Moore, ¿qué me podrían hacer a mí?". En otras palabras, cállense, carajo. Y eso, amigos, es el eje del film por el que me gané un Oscar: cómo esos que están en el poder usan el miedo para manipular al público para que haga lo que le dicen. Bueno, ahora, las buenas noticias -si es que esta semana puede haber alguna buena noticia- es que no sólo otros ni yo hemos sido silenciados, sino que millones de norteamericanos que piensan igual que nosotros se nos han sumado. No dejen que los falsos patriotas los intimiden fijando la agenda o el debate. No se dejen ganar por las encuestas que muestran que el 70 por ciento del público está a favor de la guerra. Recuerden que estos norteamericanos encuestados son los mismos chicos (o los hijos delvecino) que han sido enviados a Irak. Tienen miedo por las tropas y han sido intimidados para apoyar una guerra que no querían. Y mucho menos querrán ver a sus amigos, familiares y vecinos cuando lleguen a casa muertos. Todos apoyamos que las tropas vuelvan sanas y salvas y todos necesitamos decirlo y hacer que sus familias lo sepan. Desafortunadamente, Bush y Compañía todavía no terminaron. Esta invasión y esta conquista los animará a repetirlas nuevamente en otro lugar. El verdadero propósito de esta guerra fue decirle al resto del mundo: "¡No te metas con Texas. Si tenés lo que queremos, vamos a ir a sacártelo!" Para la mayoría de nosotros éste no es el tiempo para creer en un país pacífico y callado. Háganse escuchar. A pesar de lo que han conseguido, éste aún es nuestro país.

¿Altar de la Patria o cementerio? La opinión de Carlos Menem en 1975 Revista Cuestionario, Volumen III, Nº 25, en mayo de 1975. En mayo de 1975 Carlos Menem, entonces gobernador de la provincia de La Rioja, se expresó en la revista Cuestionario sobre la significación de diferentes figuras históricas de la Argentina como Bartolomé Mitre, Justo José de Urquiza y Domingo Sarmiento, a quienes tildó de “traidores y vendepatrias al servicio del imperialismo anglo-francés”. A continuación rescatamos la nota completa aparecida en la revista Cuestionario, Volumen III, Nº 25, en mayo de de 1975. El gobernador riojano Carlos Menem ratifica sus juicios sobre Mitre, Urquiza y Sarmiento –“traidores y vendepatrias al servicio del imperialismo anglo-francés- y sostiene que el Altar de la Patria, que “no puede ser un cementerio más”, deberá estar cerrado para aquellos “malos argentinos”. Los públicos embates del gobernador riojano, Carlos Menem, contra diversas figuras de la historia nacional, han generado una ardua polémica. En su transcurso, se ha dicho que Menem adoptó una actitud maniqueísta, similar a la de quienes endiosaron a las figuras que él apostrofa; se señaló, además, que ni Perón había sido enemigo de tales figuras ni el actual gobierno parece serlo, en tanto proyecta situar sus restos en el Altar de la Patria, junto a los de Rosas, Eva Duarte y el propio Perón. CUESTIONARIO transmitió, a través de Miguel Ángel Nadur, estas réplicas al gobernador Menem. Obtuvo de él estas declaraciones. Por supuesto, en el pasado hubo hombres nobles y pérfidos como en el presente. Pero, ¿no cree usted que la misión de la historia es elaborar una síntesis, rescatando los aspectos objetivamente positivos de unos y de otros, y no la de servir de base a polémicas inconducentes’? Yo creo que la misión de la historia es recopilar la suma de hechos y circunstancias que constituyen la esencia de una nación, para que el pueblo pueda tener en sus manos las fuentes fidedignas y emitir su juicio. Es aquí donde reside el problema. Los elementos que se le debe dar a la gente deben ser verídicos: basarse en la verdad y nada más que en la verdad. A los hombres se los juzga por los hechos, y evidentemente en la historia argentina hay hombres que han vivido de espaldas al país; han pretendido entregarlo, han trabajado desde el exterior para que partes de nuestro territorio fueran anexadas a otros estados. Es decir, aquí existe un problema de fondo: se ha falseado la historia. Pero ya hace algunos años los “revisionistas históricos” sacaron a luz la verdad. Lo que ocurre es que ningún político, desde entonces, se animó a decirlo en declaraciones o actos públicos. Me tocó a mí el empezar, pero poco a poco voy comprobando que no estoy solo. Por ejemplo, no hace mucho me invitaron a un acto en Entre Ríos, y allí habló, entre muchos otros oradores, un sindicalista que públicamente se lamentó, como entrerriano, de que en esa tierra hubiera nacido el apátrida Justo José de Urquiza. Además, entre otras cosas, se ha creado en el país el Instituto de Estudio y Divulgación Facundo Quiroga, que actualmente preside un tataranieto de Quiroga. Las polémicas no son inconducentes, sino que son necesarias para que se sepa de una vez por todas la verdad en la historia argentina. Cuando Perón tomó la decisión de nacionalizar los ferrocarriles decidió rebautizar las distintas líneas, y a una le dio el nombre de Mitre, a otra el de Sarmiento, y a una tercera el de Urquiza. ¿Por qué cree usted que lo hizo? La nacionalización de los ferrocarriles en el año 1947 fue una medida importantísima, destinada a cerrarle el paso y quitarle poder de decisión al liberalismo. Debemos recordar que ya en esa época el general Perón era tildado de nazi por los liberales, y pienso que hizo aquellos bautismos porque tendió con tal actitud a balancear un poco las cosas. Además, las condiciones imperantes eran totalmente distintas a las de ahora. ¿A quién se le hubiera ocurrido entonces hablar públicamente de los caudillos, o intentar la repatriación de los restos de Rosas? Eso hubiese conducido a un tremendo enfrentamiento político, con quién sabe qué consecuencias. Pero hoy han cambiado las cosas. El pensamiento nacionalista del general Perón ha prendido en el pueblo y entonces es perfectamente admisible que se diga públicamente la verdad. No hacerlo sería ser cómplices de una mentira. Por otra parte, el ex presidente se definió en el año 1971 respecto de este tema. Dijo que en la historia argentina hay una línea de gobiernos independentistas: los de la Primera Junta, Rosas, Yrigoyen y el propio Perón. Todos los demás gobiernos –concluyó Perón- estuvieron directamente al servicio del imperialismo anglo-francés o norteamericano. Demás está decir que, de esta forma, Perón condenaba a Urquiza, Mitre, Sarmiento y demás traidores vendepatrias. ¿Qué opina del proyecto de construir un Altar de la Patria en el cual serían alojados los restos de Mitre y los de Rosas, los de Perón y los de Aramburu, y en cuyo frontispicio se leería una consigan según la cual nadie deberá usar los nombres o la memoria de quienes allí descansen para desunir a los argentinos? Es una obra del gobierno justicialista, pero yo tengo derecho a disentir. Desde el primer momento sostuve la necesidad de que, si se construía el Altar de la Patria, quienes fuesen a descansar allí, fueran realmente los patriotas. Que se esclarezcan las cosas, y si hubo hombres que desde el exterior propiciaron invasiones armadas a nuestro propio país, o propiciaron la división de nuestro territorio; si hubo hombres que fusilaron, degollaron y asesinaron a mansalva a montones de argentinos por el solo hecho de ser federales y pertenecer al interior, al país real, esos hombres no pueden estar en una altar. El Altar de la Patria no puede ser un cementerio más. Por supuesto que todos los personajes históricos que yo repudio han tenido actos buenos, pero todo lo que yo le he mencionado anteriormente hace que la balanza de lo malo se incline superlativamente. Yo creo ser un fiel intérprete del pueblo de mi provincia, y le aseguro que si usted le pregunta a un riojano –y me atrevo a decir: a cualquier otro provinciano- qué opina del centralismo porteño y sus hombres, le dirá lo que yo me animo a decir públicamente. Revista Cuestionario, Volumen III, Nº 25, en mayo de 1975. Fuente: www.elhistoriador.com.ar
Entrevista a Alicia Moreau de Justo Fuente: Revista Qué, Nº 56, 26 de agosto de 1947. Acción mundial de la mujer El 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer. Ese día se reafirma “la plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural”1. No hizo falta el calendario ni que se fijaran fechas recordatorias para que a lo largo de la historia y en diversos lugares del mundo, mujeres, organizadas o solas, reclamaran justicia, igualdad, y paz. Para recordar estas luchas, seleccionamos una entrevista a Alicia Moreau de Justo, realizada en 1947, en vísperas de viajar a París para reclamar por la paz en el Congreso Internacional de Mujeres celebrado tras la convulsión ocasionada por Segunda Guerra Mundial. Pide la luchadora socialista unidad para defender la paz "Millones de mujeres de todos los países han apoyado a los hombres para ganar la guerra. ¿No trabajarán ahora para la paz?" Animada por este pensamiento surgió en Francia en 1945 la "Entente mundial por la paz". Con su auspicio se reunirá en París a fines de setiembre el Congreso Internacional de Mujeres. En su seno alzará su voz Alicia Moreau de Justo: representará al movimiento femenino democrático de la Argentina. "Mujeres del mundo: uníos" A pocas horas de su partida, Alicia Moreau expuso, a requerimiento de QUÉ, los alcances del congreso y el plan de acción que, a su juicio, deberá cumplir. Una larga y esforzada acción cívica y sociológica respalda sus ideas. Publicista, investigadora en el campo científico, as femenino de la Casa del Pueblo, ha ocupado, desde hace décadas, tribunas de combate: en el periodismo, en las filas socialistas, en múltiples congresos de cultura, dentro y fuera de la República. ¿Objetivos esenciales del Congreso? Organizar el trabajo internacional de la paz es el propósito primordial de la Conferencia. Sólo las medidas internacionales tienen alguna probabilidad de ser útiles. Eso alimenta el optimismo de las organizadoras: debe surgir un plan general de acción que oriente y una a todas las mujeres del mundo que deseen trabajar de veras por la paz. Pero el esfuerzo no ha de cumplirse sólo en el plano internacional. No todo está dicho con el informe que, de regreso a su país, presente cada delegado. Es necesario que en cada nación se inicien o intensifiquen las tareas que corresponden, para que las decisiones no sean letra muerta. Condición previa: democracia ¿Qué factores existen, en pro y en contra? La doctora Moreau de Justo responde sin vacilaciones. A través de su palabra vibran firmes convicciones sociales, acreditadas en vasta lucha: Para cumplir las decisiones internacionales son menester gobiernos respetuosos de sus compromisos, no sólo en la forma sino en el fondo: gobiernos que sean la expresión genuina de la voluntad del pueblo, no sólo en la forma sino en el fondo; que respeten las libertades y los derechos –reitera– no sólo en la forma sino en el fondo. En una palabra: la brega por la paz exige ante todo el afianzamiento de la democracia. Esta es el más precioso instrumento de acción para lograr la supresión de las guerras. Todo régimen basado sobre la autoridad unipersonal, de clan o de casta, sólo se mantiene por la fuerza. La fuerza armada implica un proceso que se alimenta y engrandece por una especie de poder inmanente. No puede detenerse: absorbe poco a poco a la nación. En sus comienzos parece enriquecerla: se fabrica, se construye, hay trabajo y dinero: pero a poco de andar las reservas vitales quedan absorbidas y se aproxima la ruina: los gobernantes quieren escapar a ella lanzándose a la conquista, y de ahí a la guerra. El esfuerzo pacifista, para no ser vano, debe forzosamente tener objetivos claros y concretos, luchar contra el autoritarismo, contra el imperialismo económico y político que precede y encauza al militar. La mujer, en los asuntos públicos Para Alicia Moreau de Justo cada pueblo debe realizar su propia obra: "limpiar y ordenar –dice– su propia casa". Las mujeres que intervengan en la Conferencia de París –agrega– han de volver con un plan concreto e incorporarse a las fuerzas políticas que en su país sean capaces de comprender estas ideas e intenten realizarlas. "Despertar el sentido de la responsabilidad femenina en los asuntos públicos mundiales", señala el temario de París, en su punto tercero. Alicia Moreau, "pioneer" de los derechos femeninos en la Argentina, con otras figuras notorias hace hincapié en esa ponencia: Casi todas las mujeres del mundo gozan de los derechos políticos. Es una obligación muy seria: desde el momento en que votan, integran la parte responsable del pueblo, tienen una parte de soberanía. Esta necesidad de conquistar el derecho de intervenir activamente en política ha sido comprendida desde hace mucho por las mujeres argentinas: no son pocas las que han consagrado a este anhelo lo mejor de sus esfuerzos. Dos congresos: París y Río ¿Qué similitud tendrá la Conferencia de París con la de Río de Janeiro? Nuestro congreso será, por cierto, muy distinto del que se realiza en Quitandinha. Será una reunión popular, con una primera condición de éxito: sinceridad de palabras, rectitud de propósitos, lealtad de conducta. Privarán las ideas mejores, las expuestas con mayor claridad, no las que estén respaldadas por la potencia militar o económica de la nación representada. Buscaremos en París la unidad de los pueblos, no la de los gobernantes, aun cuando queremos que éstos respondan a los pueblos. Esta unión por las bases y no por las cumbres nos parece mucho más importante: podrá crear la gran fuerza internacional, capaz de acabar con las guerras. Si algún día las madres del mundo dijesen: "No criaremos hijos para enviarlos a la matanza", se habría producido una verdadera y profunda revolución. "Paz con hechos, no con discursos" El reportaje va a cerrarse. La doctora Moreau de Justo insiste, una vez más: Quien se arma se prepara para la guerra: despierta temor en los vecinos, que a la vez se arman, y en un juego de acciones y reacciones, unas abiertas, otras ocultas, se conduce a los pueblos al desastre. Por eso la gente más esclarecida y consciente quiere la diplomacia abierta, libertad de información y de publicación, supresión de barreras económicas artificiales. Todo lo demás son palabras, palabras, palabras. Lo dicho sobre la necesidad de una verdadera democracia como base para organizar la paz explica mi punto de vista sobre la política internacional argentina: no basta un discurso para afianzar la paz, lo necesario son hechos. El aumento del presupuesto de guerra, de los efectivos, de las construcciones y fábricas militares, no puede traducirse internacionalmente como afirmaciones de paz. Tampoco la apoyan la preconscripción desde los 12 a los 20 años y la post conscripción femenina. Los hechos valen más que las palabras, y aquéllos despiertan angustiosa duda. 1 Declaración y Programa de Acción de Viena, parte I, párrafo 18. Fuente: http://www.elhistoriador.com.ar/entrevistas/m/moreau_de_justo_dia_de_la_mujer.php
El fusilamiento de Severino Di Giovanni, por Roberto Arlt El 1º de febrero de 1931 fue fusilado el anarquista expropiador de origen italiano Severino Di Giovanni, quien con asaltos y atentados, logró tener en jaque a la policía del país durante seis años. Tras despedirse de su familia, Di Giovanni fue ejecutado en el patio de la penitenciaría de la calle Las Heras ante varios testigos, entre los que se encontraba el escritor Roberto Arlt, quien en un artículo –transcripto a continuación- narró los últimos momentos de vida del anarquista. “El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe! El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar. Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita: “Venda no”. ”Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas? — Pelotón, firme. Apunten. La voz del reo estalla metálica, vibrante: — ¡Viva la anarquía! — ¡Fuego! ”Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas. Fogonazo del tiro de gracia. ”Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra. ”Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez, de Última Hora, Enrique González Tuñón, de Crítica y Gómez de El Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara: — Está prohibido reírse. — Está prohibido concurrir con zapatos de baile”. Severino Di Giovanni

13 de diciembre, día del petróleo nacional El 13 de diciembre de 1907 se descubrió petróleo en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Pese a que, con varias décadas de anticipación, el valioso oro negro no sólo había aparecido en diversos puntos del país, sino que se había iniciado su explotación con capitales nacionales, fue esta la fecha que se eligió para conmemorar el día del petróleo nacional. Para recordarlo, elegimos un discurso pronunciado ante el Congreso por el entonces presidente radical Hipólito Yrigoyen en defensa de este fundamental recurso natural. Discurso de Hipólito Yrigoyen en defensa del petróleo nacional Buenos Aires, 23 de septiembre de 1919. Al Honorable Congreso de la Nación: “Los problemas de orden legal y económico que la explotación de los yacimientos petrolíferos suscita han merecido preferentemente atención por parte de los gobiernos, habiéndose llegado a concretar en fórmulas legislativas especiales los principios con arreglo a los cuales se ha considerado conveniente encauzar las exploraciones y explotaciones de dichas minas.” “La ley nº 726 del 26 de agosto de 1875 estableció en su artículo 2º que el redactor de Código de Minería debía tomar como base para la confección de ese trabajo el principio de que las minas son bienes privados de la nación o de las provincias, según el territorio en que se encuentren.” “El codificador, sin embargo, se apartó totalmente de ese principio y fijó el contrario al reglamento.” “Esa omisión, si bien sancionada por el Honorable Congreso, resulta en la actualidad dañosa y perjudicial a los interese bien entendidos del país, desde que las conveniencias que tanto de orden fiscal como social se derivan de la utilización múltiple de ese combustible, reclaman la atención del estado.” “Se reserva, pues, para el estado, en razón de la incorporación de estas minas de petróleo a su dominio privado, el derecho de vigilar toda explotación de esta fuente de riqueza pública, a fin de evitar que el interés particular no la malgaste, que la ignorancia o precipitación la perjudique, o la negligencia o la incapacidad económica la deje improductiva, para lo cual se adoptan en el proyecto disposiciones que fijan y garantizan un mínimo de trabajo y las formas convenientes de realizarlo. Con el mismo concepto se ponen trabas a la posible acción perturbadora de los grandes monopolios.” “Por la naturaleza misma de los yacimientos, no pudiendo constituir fuentes permanentes de provisión de combustible, desde que su existencia como tal es determinada dentro de un limitado número de años, estando además sujeta a una serie de circunstancias, se impone la intervención y participación del estado y su control en la forma y condiciones en que se manejan esos yacimientos para asegurar su racional explotación e impedir se apresure su agotamiento, y regular la producción y provisión de combustible, de acuerdo con las necesidades del consumo.” “El estado como encarnación permanente de la colectividad tiene el derecho de obtener un beneficio directo sobre el descubrimiento de estas riquezas. A eso responde la participación que se reserva el estado en el producido neto y bruto de las explotaciones, en forma sin embargo que no reste estímulo al interés privado; tanto más cuanto la mayor parte de dicha participación se destina a servicios públicos, necesidades de la armada, de los transportes ferroviarios, marítimos y fluviales, etc., que resultarán en beneficio inmediato para los mismos y otra buena parte para fomentar el desarrollo de esta misma industria minera.” “Para no incurrir en los errores que en otros países se han cometido al iniciarse las explotaciones, y a fin de aprovechar lo que en ellos se ha experimentado y para dictar una legislación lo más perfecta posible y adaptable a nuestro país ha sido menester estudiar con toda detención la solución de este importante problema, a fin de no sancionar leyes incompletas o defectuosas cuyo perfeccionamiento, derogación o aplicación traería trastornos o consecuencias perjudiciales para la economía nacional.” “Era, además, indispensable tener una noción, aunque sólo fuera aproximada, de la importancia del yacimiento petrolífero, estudiar su forma más conveniente de explotación para su ubicación y arbitrar los recursos pecuniarios para llevar a cabo una explotación de cierta importancia.” “La situación mundial del mercado monetario, del comercio y de las industrias extranjeras, a las que habíamos podido recurrir en los tiempos normales para desarrollar esta industria minera, no ha permitido intensificar la explotación petrolífera; pero cuando V. Honorabilidad, se imponga de los resultados obtenidos y del desenvolvimiento de las explotaciones petrolíferas particulares, se convencerá que difícilmente se hubiera podido hacer más durante la guerra mundial.” “Después de haber estudiado las leyes que rigen las explotaciones petrolíferas en Estados Unidos, Rusia y Rumania, el Poder Ejecutivo ha llegado a la conclusión de que las que se han dictado en este último país, son las que más conviene adoptar para el nuestro, con algunas modificaciones.” “En los tres capítulos de la ley que el Poder Ejecutivo somete a la consideración de Vuestra Honorabilidad se ha condensado cuál debe ser el régimen legal, técnico, económico y financiero de las explotaciones de las minas de petróleo, sin desconocer los derechos adquiridos bajo el imperio de las disposiciones del Código de Minería y dando lugar a que la iniciativa privada pueda contribuir al desarrollo de las explotaciones de esta riqueza natural, dentro de los límites prudentes y bajo ciertas condiciones.” “De acuerdo con las previsiones adoptadas por otras naciones, se prevé la formación de reservas fiscales dentro de las regiones petrolíferas, cuyos resultados beneficiosos pueden descontarse ya, pues así el estado en el presente y en el futuro tendrá siempre en sus manos la producción directa de este valioso combustible y un medio eficaz para contrarrestar posibles perturbaciones de las compañías e intereses particulares.” “Figura igualmente entre los conceptos que han inspirado el proyecto de ley a la par del fomento de las explotaciones particulares del petróleo, el propósito de fomentar las explotaciones de ese combustible, en aquellas zonas en que aún no ha sido descubierto.” “El plazo acordado, muchísimo inferior que el que fija en general el Código de Minería, es uno de los medios de estímulo que comprende la presente ley.” “Tales son, detalles aparate, los lineamientos generales de la iniciativa para la cual el Poder Ejecutivo se empeña en solicitar el estudio y empeño de Vuestra Honorabilidad.” Hipólito Yrigoyen Fuente: www.elhistoriador.com.ar
Manuel Belgrano Si bien los textos escolares lo recuerdan como el Creador de la Bandera nacional y uno de los más importantes jefes del Ejército revolucionario, a Manuel Belgrano le cabe también una fundamental tarea en el establecimiento de las primeras instituciones educativas y culturales del país. Nacido en el seno de una acomodada familia porteña, la del comerciante italiano Domingo Belgrano y Pérez (o Peri) y la criolla María Josefa González Casero, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano se educó en el Real Colegio de San Carlos con la mejor formación que podía encontrarse en la colonia en el último cuarto del siglo XVIII, aprendiendo junto con las primeras letras "la gramática latina, filosofía y algo de teología". Partió luego a España, a estudiar leyes en Salamanca, Valladolid y Madrid, para recibirse de abogado, finalmente, en la cancillería de Valladolid. Por esa época, se perfila ya como un intelectual más preocupado en los asuntos económicos que en el estudio de las leyes. En su Autobiografía, dirá: "Confieso que mi aplicación no la contraje tanto a la carrera que había ido a emprender, como en el estudio de los idiomas vivos, de la economía política y al derecho público". Estando él en España, ocurre la Revolución Francesa y el joven argentino se ve envuelto por las ideas iluministas que se desprenden de la gesta francesa: "Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le había concedido, y aun las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente." En 1793 fue designado Secretario perpetuo del Consulado de Buenos Aires, un organismo con funciones económicas y técnicas, relativas al comercio y la producción. En este rol, Belgrano desarrollará una ardua actividad en la promoción de la industria colonial, de la mejora de la producción agrícola y ganadera, y de las formas de comercio. Orienta entonces su prédica a dotar al Virreinato de instituciones educativas (propone la creación de una escuela de matemáticas, y otras de diseño y de comercio), pero chocará con la desidia de las autoridades virreinales. No obstante, por su iniciativa nace en 1799 la Escuela de Geometría, Arquitectura, Perspectiva y Dibujo, que se fusionará poco después con la recién creada Escuela de Náutica. En el Reglamento, que redacta, Belgrano le da derechos igualitarios de educación a los indios (tanto como a criollos y españoles) y ordena cuatro vacantes para huérfanos, mostrando así las altas consideraciones sociales que se gestaron en Europa. En un discurso de 1802, Belgrano presentará sus ideas acerca de lo que esperaba de la Escuela: "...sabéis que de aquí van a salir individuos útiles a todo el Estado y en particular a estas provincias; sabéis que ya tenéis de quién echar mano para que conduzcan vuestros buques; sabéis que con los principios que en ella se enseña tendréis militares excelentes; y sabéis también que hallaréis jóvenes que con los principios que en ella adquieren, como acostumbrados al cálculo y a la meditación, serán excelentes profesores en todas las ciencias y artes a que se apliquen, porque llevando en su mano la llave maestra de todas las ciencias y artes, las matemática, presentarán al universo, desde el uno hasta el otro polo, el cuño inmortal de vuestro celo patrio." Publica también la obra Principios de la ciencia económica-política, y se encarga de difundir en Buenos Aires los trabajos acerca del liberalismo económico de Adam Smith. Además se dedica con mucha atención al periodismo colaborando con el Telégrafo Mercantil (entre 1801 y 1802). En 1806 se producen las primeras invasiones inglesas. El acontecimiento despertó todo el celo patriótico del joven abogado, quién encontró en la tarea de promover la independencia su más alto cometido. Sin haber vestido nunca un uniforme, ni haber recibido instrucción, se hizo militar. Para sus lamentos, porque halló ejércitos acobardados, sin orden ni disciplina, mal armados y peor acostumbrados. Y entre los intelectuales criollos, encontró malos patriotas, que no sabían si subordinar el país al rey de España (entonces ocupada por Napoleón) o al de Inglaterra. Sin embargo, los sucesos europeos alentaron la revolución y Belgrano protagonizará el movimiento independentista. Más tarde, recordará los sucesos de mayo de 1810 con estas palabras: "Se vencieron al fin todas las dificultades, que más presentaban el estado de mis paisanos que otra cosa, y aunque no siguió la cosa por el rumbo que me había propuesto, apareció una junta, de la que yo era vocal, sin saber cómo ni por dónde, en que no tuve poco sentimiento." De inmediato, se lo convoca para dirigir una campaña militar al Paraguay, a fin de propagar la revolución. Y a pesar de su escasa experiencia militar, se las arregla para instituir la subordinación y el orden en las tropas, haciendo del respeto por la población civil la máxima premisa de la expedición. Ya todos reconocen en él las virtudes comunes a muchos patriotas, como la honestidad, la probidad y la austeridad, combinadas con una particular moderación, que para muchos era signo de debilidad de carácter. Por más, su voz, marcadamente aflautada, y su poca firmeza en los ademanes y gestos, lo hicieron aparecer como impropio de la milicia. Estas percepciones ayudaran, por ejemplo, a que sea reemplazado del mando del Ejército del Norte, que debió a entregar a San Martín en 1814, luego de los desastres de Vilcapugio y Ayohuma. Para entonces, con una suerte desigual, Belgrano había comandado el ejército durante un año, demostrando su vocación patriótica de la manera más cruda, y grandes cualidades como jefe. Ya había sucedido también el episodio de creación de la Bandera nacional, jurada por primera vez a orillas del río Paraná, en Rosario, en febrero de 1812. A comienzos de 1815, Belgrano abandona completamente sus funciones militares y es enviado a Europa, junto a Rivadavia y Sarratea, en funciones diplomáticas. Conoce allí al célebre naturalista Amado Bonpland, y lo convence de venir a América, a estudiar la naturaleza y el paisaje de estas regiones. También se destacará como diplomático, desarrollando una importante labor propagandística, cuya finalidad es que la revolución sea reconocida en el Viejo Continente. Regresa al país en julio de 1816 y viaja a Tucumán para participar de los sucesos independentistas, donde tiene un alto protagonismo. Tres días antes de la declaración de la Independencia (9 de julio de 1816), declama ante los congresistas e insta a declarar cuanto antes la independencia. Propone una idea que contaba con el apoyo de San Martín: la consagración de una monarquía: "Ya nuestros padres del congreso han resuelto revivir y reivindicar la sangre de nuestros Incas para que nos gobierne. Yo, yo mismo he oído a los padres de nuestra patria reunidos, hablar y resolver rebosando de alegría, que pondrían de nuestro rey a los hijos de nuestros Incas." No obstante, la propuesta monárquica de Belgrano no prospera, dado que habían corrido rumores de que incluía la cesión de la corona a la casa de Portugal. Más tarde, Belgrano seguirá desarrollando una ardua actividad político-diplomática: por ejemplo, será el encargado de firmar el Pacto de San Lorenzo con Estanislao López que, en 1919, pondrá fin a las disputas entre Buenos Aires y el litoral. Además, volverá a encabezar el Ejército del Norte, en el cual, gracias a la fama que gozaba entonces como jefe y patriota, será vivamente admirado por la tropa. Aquejado por una grave enfermedad (hidropesía) que lo minó durante más de cuatro años, y todavía en su plenitud, el prócer murió en Buenos Aires el 20 de junio de 1820, empobrecido y lejos de su familia (si bien no se casó, de sus amores con una joven tucumana nació su única hija, Manuela Mónica, que fuera enviada por su pedido a Buenos Aires, para instruirse y establecerse). Culminaba así una vida dedicada a la libertad de la Patria y a su crecimiento cultural y económico. En este sentido, se destaca de Belgrano que fue el promotor de la enseñanza obligatoria que el virrey Cisneros decretó en 1810. Se destaca también su labor como periodista (después de su actuación en el Telégrafo Mercantil, creó el Correo de Comercio, que se publicó entre 1810 y 1811, y en el cual se promovió la mejora de la producción, la industria y el comercio); y como fundador de la Escuela de Matemáticas (en 1810, costeada por el Consulado), y de la Academia de Matemáticas del Tucumán, que en 1812 instauró para la educación de los cadetes del ejército. La Creación de la Bandera Belgrano es el creador de la bandera “Azul y blanca” y no la “celeste y blanca” que impusieron Sarmiento y Mitre. La bandera, creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 por Belgrano inspirada en la escarapela azul-celeste del Triunvirato, debido al color de la heráldica, que no es azul-turquí ni celeste sino el que conocemos como azul. Nada tuvo que ver el color del cielo con que nos quisieron convencer. (Image: Bandera Argentina en 1818) Algunos utilizan el argumento para defender el celeste, por el hecho de que por la “sincera religiosidad de Belgrano”, este debió tomar el celeste de la virgen y no el azul. Sin embargo la “sincera religiosidad de Belgrano” no contradice el hecho de que usara al azul ya que algunos suponen que el azul-celeste de los patricios. fue tomado de la Orden de Carlos III, otros, de la inmaculada Concepción”, y otros que ambos colores (el blanco y el azul) fueron sacados del escudo de la ciudad de Buenos Aires, cuyos colores eran precisamente blanco y azul.” Lo cierto es que el Congreso sancionó la ley de banderas el 25 de enero de 1818 estableciendo que la insignia nacional estaría formada por “los dos colores blanco y azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados”. Tampoco fueron “celestes y blancas” las cintas que distinguieron a los patriotas del 22 de mayo, sino que eran solamente blancas o “argentino” que en la heráldica simboliza “la plata”. Fueron solamente blancas. La cinta azul se agregó como distintivo del Regimiento de Patricios. Pero tampoco era celeste, sino tomados del azul y blanco del escudo de Buenos Aires. CRONOLOGÍA CREACIÓN DE LA BANDERA: 13 de febrero de 1812: Manuel Belgrano propuso al Gobierno la creación de una "escarapela nacional", en vista de que los cuerpos del Ejército usaban distintivos diversos. 18 de febrero de 1812: El Triunvirato aprobó el uso de la escarapela blanca y celeste, decretando: "Sea la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste..." 27 de febrero de 1812: Entusiasmado con la aprobación de la escarapela, M. Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores, enarbolándola por primera vez en Rosario, a orillas del río Paraná. Allí, en las baterías "Libertad" e "Independencia" la hizo jurar a sus soldados. Luego, mandó una carta al Gobierno comunicando el hecho. Este mismo día, el Triunvirato le ordenó hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui. 3 de marzo de 1812: El Triunvirato contestó la carta de Belgrano, ordenándole que disimulara y ocultara la nueva bandera y que, en su lugar, pusiese la que se usaba entonces en la Capital. La orden se debió a la preocupación por la política con el exterior. Pero, cuando la orden salía de Buenos Aires, M. Belgrano ya marchaba hacia el norte y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del Gobierno a la nueva bandera. 25 de mayo de 1812: Al frente del Ejército del Norte, el entonces General en jefe M. Belgrano movilizó sus tropas hacia Humahuaca. En San Salvador de Jujuy, enarboló al ejército de su mando la bandera en los balcones del Ayuntamiento, en vez del estandarte real de costumbre que presidía las festividades públicas. Allí, la bandera argentina fue bendecida por primera vez. 27 de junio de 1812: El Triunvirato ordenó nuevamente a M. Belgrano que guardara la bandera y le recriminó su desobediencia. 18 de julio de 1812: El General contestó que así lo haría, diciendo a los soldados que se guardaría la enseña para el día de una gran victoria.
Martín Miguel de Güemes Martín Miguel de Güemes, el líder de la guerra gaucha que frenó el avance español con sus tácticas guerrilleras, nació en Salta el 8 de febrero de 1785. Estudió en Buenos Aires, en el Real Colegio de San Carlos. A los catorce años ingresó a la carrera militar y participó en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas como edecán de Santiago de Liniers. En esas circunstancias fue protagonista de un hecho insólito: la captura de un barco por una fuerza de caballería. Una violenta bajante del Río de la Plata había dejado varado al buque inglés "Justine" y el jefe de la defensa, Santiago de Liniers ordenó atacar el barco a un grupo de jinetes al mando de Martín Güemes. Tras la Revolución de Mayo, se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en Suipacha. Regresó a Buenos Aires y colaboró en el sitio de Montevideo. Pero Güemes no olvidaba su Salta natal, a la que volverá definitivamente en 1815. Gracias a su experiencia militar, pudo ponerse al frente de la resistencia a los realistas, organizando al pueblo de Salta y militarizando la provincia. El 15 de mayo de 1815 fue electo como gobernador de su provincia, cargo que ejercerá hasta 1820. A fines de noviembre de 1815, tras ser derrotado en Sipe Sipe, Rondeau intentó quitarle 500 fusiles a los gauchos salteños. Güemes se negó terminantemente a desarmar a su provincia. El conflicto llegó a oídos del Director Supremo Álvarez Thomas quien decidió enviar una expedición al mando del coronel Domingo French para mediar en el conflicto y socorrer a las tropas de Rondeau varadas en el norte salteño. Rondeau parecía más preocupado por escarmentar a Güemes y evitar el surgimiento de un nuevo Artigas en el Norte que por aunar fuerzas y preparar la resistencia frente al inminente avance español. Finalmente, el 22 de marzo de 1816 se llegó a un acuerdo: Salta seguiría con sus métodos de guerra gaucha bajo la conducción de Güemes y brindaría auxilio a las tropas enviadas desde Buenos Aires. Dos días después, iniciaba sus sesiones el Congreso de Tucumán que designó Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón. El nuevo jefe del ejecutivo viajó a Salta ante las críticas y sospechas de muchos porteños, que dudaban de la capacidad militar de Güemes y sus gauchos. Pueyrredón quedó tan conforme que ordenó que el ejército del Norte se retirara hasta Tucumán y ascendió al caudillo salteño al grado de coronel mayor. San Martín apoyó la decisión de Pueyrredón y confirmó los valores militares y el carisma de Güemes y le confió la custodia de la frontera Norte. Dirá San Martín:"Los gauchos de Salta solos están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan terrible que lo han obligado a desprenderse de una división con el solo objeto de extraer mulas y ganado". Belgrano también valoraba la acción de Güemes. De esta forma nació entre ellos una gran amistad. Esto le dice Güemes a su amigo en una carta: "Hace Ud. Muy bien en reírse de los doctores; sus vocinglerías se las lleva el viento. Mis afanes y desvelos no tienen más objeto que el bien general y en esta inteligencia no hago caso de todos esos malvados que tratan de dividirnos. Así pues, trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas". El jefe de las fuerzas realistas, general Joaquín de la Pezuela, envió una nota al virrey del Perú, señalándole la difícil situación en que se encuentra su ejército ante la acción de las partidas gauchas de Güemes. "Su plan es de no dar ni recibir batalla decisiva en parte alguna, y sí de hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos. Observo que, en su conformidad, son inundados estos interminables bosques con partidas de gauchos apoyadas todas ellas con trescientos fusileros que al abrigo de la continuada e impenetrable espesura, y a beneficio de ser muy prácticos y de estar bien montados, se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos por respetables que sean, a arrebatar de improviso cualquier individuo que tiene la imprudencia de alejarse una cuadra de la plaza o del campamento, y burlan, ocultos en la mañana, las salidas nuestras, ponen en peligro mi comunicación con Salta a pesar de dos partidas que tengo apostadas en el intermedio; en una palabra, experimento que nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial." A principios de 1817, Güemes fue informado sobre los planes del Mariscal de la Serna de realizar una gran invasión sobre Salta. Se trataba de una fuerza de 3.500 hombres integrada por los batallones Gerona, Húsares de Fernando VII y Dragones de la Unión. Eran veteranos vencedores de Napoleón. Güemes puso a la provincia en pie de guerra. Organizó un verdadero ejército popular en partidas de no más de veinte hombres. El 1º de marzo de 1817, Güemes logró recuperar Humahuaca y se dispuso a esperar la invasión. Los realistas acamparon en las cercanías. Habían recibido refuerzos y ya sumaban 5.400. La estrategia de Güemes será una aparente retirada con tierra arrasada, pero con un permanente hostigamiento al enemigo con tácticas guerrilleras. En estas condiciones las fuerzas de La Serna llegaron a Salta el 16 de abril de 1817. El boicot de la población salteña fue absoluto y las tropas sufrieron permanentes ataques relámpago. El general español comenzó a preocuparse y sus tropas empezaron a desmoralizarse. No lo ayudaron las noticias que llegaron desde Chile confirmando la victoria de San Martín en Chacabuco. De la Serna decidió emprende la retirada hacia el Alto Perú. Las victorias de San Martín en Chile y de Güemes en el Norte permitían pensar en una lógica ofensiva común del ejército del Norte estacionado en Tucumán a las órdenes de Belgrano y los gauchos salteños hacia el Alto Perú. Pero lamentablemente las cosas no fueron así. La partida de San Martín hacia Lima, base de los ejércitos que atacaban a las provincias norteñas, se demorará en Chile por falta de recursos hasta agosto de 1820. Belgrano, por su parte, será convocado por el Directorio para combatir a los artiguistas de Santa Fe. Güemes y sus gauchas estaban otra vez solos frente al ejército español. En marzo de 1819, se produjo una nueva invasión realista. Güemes se preparaba nuevamente a resistir. Sabía que no podía contar con el apoyo porteño: su viejo rival José Rondeau era el nuevo Director Supremo de las Provincias Unidas. La prioridad de Rondeau no era la guerra por la independencia sino terminar con el modelo artiguista en la Banda Oriental, que proponía federalismo y reparto de tierras. El nuevo director llegó a ordenarle a San Martín abandonar su campaña libertadora hacia el Perú y regresar a Buenos Aires con su ejército para reprimir a los federales. San Martín desobedeció y aclaró que nunca desenvainaría su espada para reprimir a sus compatriotas. El panorama de la provincia de Salta era desolador. La guerra, permanente, los campos arrasados y la interrupción del comercio con el Alto Perú habían dejado a la provincia en la miseria. Así lo cuenta Güemes en una carta a Belgrano: "Esta provincia no me representa más que un semblante de miseria, de lágrimas y de agonías. La nación sabe cuántos y cuán grandes sacrificios tienen hechos la provincia de Salta en defensa de su idolatrada libertad y que a costa de fatigas y de sangre ha logrado que los demás pueblos hermanos conserven el precio de su seguridad y sosiego; pues en premio de tanto heroísmo exige la gratitud que emulamos de unos sentimientos patrióticos contribuyan con sus auxilios a remediar su aflicción y su miseria". Pero los auxilios no llegaron nunca y la situación se hacía insostenible porque las clases altas de Salta le retaceaban su apoyo por el temor de aumentar el poder de Güemes y por la desconfianza que le despertaban las partidas de gauchos armadas a los que sólo toleraban ver en su rol de peones de sus haciendas. El gobernador Güemes tomó la decisión de aplicarles empréstitos forzosos sobre sus fortunas y haciendas. En 1820, la lucha entre las fuerzas directoriales y los caudillos del Litoral llegó a su punto culminante con la victoria de los federales en Cepeda. Caían las autoridades nacionales y comenzaba una prolongada guerra civil. En ese marco, se produjo una nueva invasión española. En febrero, general Canterac ocupó Jujuy y a fines de mayo logró tomar la ciudad de Salta. San Martín, desde Chile, nombró a Güemes y le pidió que resistiera y le reiteró su absoluta confianza nombrándolo Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú. A Canterac no le irá mejor que a La Serna: terminará retirándose hacia al Norte. El año 1821, fue sumamente duro para Güemes porque a la amenaza de un nuevo ataque español se sumaron los problemas derivados de la guerra civil. Güemes debía atender dos frentes militares: al Norte, los españoles; al Sur, el gobernador de Tucumán, Bernabé Aráoz que, aliado a los terratenientes salteños, hostigaba permanentemente a Güemes, que será derrotado el 3 de abril de 1821. El Cabildo de Salta, dominado por los sectores conservadores, aprovechó la ocasión para deponer a Güemes de su cargo de gobernador. Pero a fines de mayo Güemes irrumpió en la ciudad con sus gauchos y recuperó el poder. Todos esperaban graves represalias, pero éstas se limitan a aumentar los empréstitos forzosos a sus adversarios. Estas divisiones internas debilitaron el poder de Güemes y facilitaron la penetración española en territorio norteño. Los sectores poderosos de Salta no dudaron en ofrecer su colaboración el enemigo para eliminar a Güemes. El coronel salteño a las órdenes del ejército español José María Valdés, alias "Barbarucho", buen conocedor del terreno, avanzó con sus hombres y ocupó Salta el 7 de junio de 1821. Valdés contó con el apoyo de los terratenientes salteños, a los que les garantizó el respeto a sus propiedades. Güemes estaba refugiado en casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, "Macacha". Al escuchar unos disparos, decidió escapar a caballo pero, en la huída, recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar la novena defensa de Salta. Reunió a sus oficiales y les transfirió el mando y dio las últimas indicaciones. Murió el 17 de junio de 1821 en la Cañada de la Horqueta. El pueblo salteño concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical y el 22 de julio le brindó el mejor homenaje al jefe de la guerra gaucha: liderados por el coronel José Antonio Fernández Cornejo, los gauchos de Güemes derrotaron a "Barbarucho" Valdés y expulsaron para siempre a los españoles de Salta.