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conelgallomojao

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Primer post: 20 sept 2013Último post: 20 sept 2013
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Alguien a quien no conoces!!
Ciencia EducacionporAnónimo9/20/2013

DEMOSTENES Demóstenes (griego Δημοσθένης, Dēmosthénēs) fue uno de los oradores más relevantes de la historia y un importante político ateniense. Nació en Atenas, en el 384 a. C. y falleció en Calauria, el 322 a. C. Sus dotes de oratoria constituyen la última expresión significativa de las proezas intelectuales atenienses, y permiten el acceso a los detalles de la política y la cultura de la Antigua Grecia durante el siglo IV a. C. Demóstenes aprendió retórica mediante el estudio de los discursos de oradores anteriores. Pronunció sus primeros discursos judiciales a los veinte años de edad, cuando reclamó a sus tutores que le entregaran la totalidad de su herencia. Durante un tiempo, Demóstenes se ganó la vida como escritor profesional de discursos judiciales y como abogado, redactando textos para su uso en pleitos entre particulares. Demóstenes se interesó por la política durante esa época, y fue en el 354 a. C. cuando dio sus primeros discursos políticos en público. Dedicó sus años de plenitud física e intelectual a oponerse a la expansión del reino de Macedonia. Idealizaba a su ciudad y luchaba por restaurar la supremacía ateniense y motivar a sus compatriotas para oponerse a Filipo II de Macedonia. Buscó preservar la libertad de Atenas y establecer una alianza contra Macedonia en un intento sin éxito de impedir los planes de Filipo de expandir su influencia hacia el sur, conquistando las ciudades-estado griegas. Dos años antes de la muerte de Filipo, Demóstenes tuvo un papel capital en el levantamiento de Atenas y Tebas contra el rey macedonio y su hijo, Alejandro III, en la batalla de Queronea, si bien sus esfuerzos no tuvieron éxito cuando la revuelta se encontró con una enérgica reacción macedonia. Más aún: para prevenir una revuelta similar contra su propio líder, el sucesor de Alejandro, el diádoco Antípatro, envió a sus hombres para que acabaran con Demóstenes. Demóstenes, sin embargo, se suicidó con el fin de evitar caer en manos de Arquias, confidente de Antípatro. El llamado Canon Alejandrino, compilado por Aristófanes de Bizancio y Aristarco de Samotracia, reconoce a Demóstenes como uno de los 10 mayores logógrafos y oradores áticos. Según Longino, Demóstenes "perfeccionó al máximo el tono del discurso idealista, pasional, abundante, preparado, rápido". Cicerón le aclamó como "el orador perfecto" al que no le faltaba nada y Quintiliano le alabó dirigiéndose a él como "lex orandi" ("la norma de la oratoria" y diciendo de él que "inter omnes unus excellat" ("se encuentra solo entre el resto de Demóstenes nació en el año 384 a. C., durante el último año de la 98.ª Olimpiada o el primero de la 99.ª.4 Su padre, del mismo nombre, pertenecía a la tribu (phylai) pandionisia y vivía en la Demo de Peania,5 en las afueras de Atenas. Pertenecía a una rica familia mercantil, lo que le valió el desprecio de las viejas familias aristocráticas. Su padre, Demóstenes de Peania, poseía una fábrica de armas.6 Esquines, el mayor rival político de Demóstenes, mantendría más tarde que su madre, Cleóbula, era de origen escita, si bien algunos estudiosos modernos ponen en duda esta afirmación.8 A los 7 años Demóstenes se quedó huérfano. Su padre le dejó una fortuna en fideicomiso, quedando al cuidado de sus tíos, Afobos y Demofón, así como de un tal Terípido. Sus tutores dilapidaron su fortuna,9 ya sea por error de gestión o por mala intención, quedando el joven Demóstenes en extrema pobreza. Tan pronto como Demóstenes alcanzó la mayoría de edad, exigió una auditoría de cuentas de la gestión realizada por sus tutores. Según Demóstenes, la revisión de las cuentas demostraba la apropiación indebida de su patrimonio. Aunque su padre le había dejado un patrimonio de casi catorce talentos10 que equivaldrían de forma aproximada a unos 400.000 dólares estadounidenses actuales,11 Demóstenes dijo en el juicio que sus tutores no le habían dejado nada salvo la casa, catorce esclavos y treinta minas de plata (30 minas equivalían a medio talento). A los 20 años, Demóstenes demandó a sus tutores, intentando recuperar su patrimonio. Durante los juicios pronunció cinco discursos: tres Contra Afobos entre el 363 a. C. y el 362 a. C. y dos Contra Ontenor entre el 362 a. C. y el 361 a. C. El tribunal fijó los daños y perjuicios sufridos por Demóstenes en diez talentos (285.000 dólares estadounidenses de 2008).13 Cuando finalizaron todos los pleitos, Demóstenes sólo logró recuperar una porción de toda su herencia. Entre el 366 a. C., fecha en la que alcanzó la mayoría de edad, y el 364 a. C., Demóstenes y sus ex-tutores buscaron arduamente una salida negociada al conflicto, si bien no consiguieron llegar a un arreglo porque ninguna de las dos partes estaba dispuesta a hacer concesiones.11 Al mismo tiempo, Demóstenes se preparó para los juicios mediante el entrenamiento de sus habilidades oratorias. A los 16 años Demóstenes había asistido a un proceso de Calístrato de Afidna (367 a. C.), quedando sorprendido por el talento del orador. Calístrato estaba entonces en el momento cúspide de su carrera y ganó un pleito de una importancia considerable.15 Al parecer esa experiencia le llevó a decidirse por aprender la retórica. Según Friedrich Nietzsche, filólogo y filósofo alemán, y Constantine Paparregopoulus, historiador griego, Demóstenes fue alumno de Isócrates. Según Cicerón, Quintiliano y el biógrafo romano Hermipo, fue un alumno de Platón. Luciano, un retórico y satírico romano-sirio, incluye a los filósofos Aristóteles, Teofrasto y Xenócrates entre sus profesores. Sin embargo, todas estas afirmaciones son hoy en día puestas en duda. De acuerdo a Plutarco, Demóstenes se convirtió en alumno de Iseo, otro orador ático, aunque en esa época Isócrates también daba clases en el área, especializándose en los problemas de sucesiones. El motivo puede ser o bien que no pudiese pagar los honorarios de Isócrates, o porque pensaba que el estilo de Isée encajaba mejor con su forma de ser, más vigorosa y astuta.Ernst Curtius, un arqueólogo alemán, describía la relación entre alumno y profesor como "una alianza armada intelectual". También se ha dicho que Demóstenes pagó a su profesor unas 10.000 dracmas (aproximadamente medio talento) a condición de que dejase la escuela de retórica que había abierto y se dedicase por entero a la enseñanza de Demóstenes. Otra versión dice que Iseo no cobró nada a Demóstenes por la enseñanza. Sin embargo, según Sir Richard C. Jebb, estudioso británico clásico, "la relación entre Iseo y Demóstenes como profesor y alumno apenas pudo haber sido ni muy íntima ni de muy larga duración". Konstantinos Tsatsos, profesor y académico griego, cree que Iseo ayudó a Demóstenes en la creación de sus primeros discursos judiciales contra sus tutores. Según una biografía de autor desconocido pero atribuida a Plutarco, que ha llegado hasta nuestros días, Demóstenes se casó una vez. La única información que aparece sobre su esposa, de la que se desconoce el nombre, es que era hija de Heliodoro, un ciudadano importante. También tuvo una hija, "la primera y única que alguna vez le llamó padre", según Esquines, en un comentario ácido. Su hija murió joven, antes de haberse casado, pocos días después de la muerte de Filipo. Entrenamiento de la oratoria Antes incluso de haber cumplido los 21 años en el 363 a. C., Demóstenes había demostrado un cierto interés por la política. En el 363, 359 y 357 a. C. desempeñó el puesto de trierarca, encargándose del mantenimiento y abastecimiento de un trirreme.En el 348 a. C. se hizo cargo de una coregía, y pagaba los gastos de una producción teatral. Aunque Demóstenes dijo que nunca abogaba en ningún caso privado,no está claro todavía cuándo abandonó Demóstenes la lucrativa (aunque no tan prestigiosa) profesión de logógrafo, y si es que llegó a hacerlo. Cuando era niño, Demóstenes tenía un defecto de elocución en el habla. Esquines se burlaba de ello, y se refería a él en sus discursos por el apodo que le ponían, Bátalo,que al parecer podrían haber inventado o bien sus pedagogos o bien sus propios compañeros de juegos. Según Plutarco, durante el primer discurso público del joven Demóstenes, la audiencia se burlaba de su problema de elocución (dificultad en pronunciar la /R/) y su extraño y correoso estilo, que estaba plagado de largas frases con argumentos formalistas hasta un extremo duro y desagradable. Afirmaba el de Queronea que tenía una debilidad en la voz, un habla extraña y difícil de entender y una falta de aire que, al romper y desenlazar las frases, oscurecía mucho el sentido y el significado de lo que decía. Demóstenes llevó a cabo un estricto programa para superar esas deficiencias y mejorar su locución. Trabajó la dicción, su voz y sus gestos hasta el punto que su ahínco y su devoción se volvieron proverbiales. Sin embargo, no se sabe con certeza si estos relatos son verdaderos hechos de la vida de Demóstenes o meras anécdotas utilizadas para ilustrar su perseverancia y determinación.11 Algunos ciudadanos, sin embargo, sí que se dieron cuenta de su talento. La primera vez que abandonó apesadumbrado la Ekklesía (la asamblea ateniense), un anciano llamado Eunomo le animó diciendo que su dicción era muy parecida a la de Pericles. En otra ocasión, después de que la Ekklesía se negase a escucharle y mientras marchaba a casa habiendo sido rechazado, un actor llamado Sátiro le siguió y le entretuvo en una amistosa conversación.43 Batalla de Queronea (338 a.C.) La Cuarta Filípica (340 a. C.), fue en realidad una declaración de guerra que condujo a otra derrota griega a manos de los macedonios: En gran parte gracias a los esfuerzos de Demóstenes, el intento de Filipo, en el 340 a. C., de capturar Bizancio (actual Estambul) se retrasó. En 341 a. C. Demóstenes fue enviado a Bizancio, en donde buscó la renovación de la alianza con Atenas. Gracias a sus maniobras diplomáticas, Abidos también se unió a la causa. Por otra parte, estos acontecimientos preocuparon a Filipo e incrementaron su animadversión contra Demóstenes. La asamblea ateniense, sin embargo, no tuvo en cuenta las quejas de Filipo contra la conducta de Demóstenes y denunció el tratado de paz, lo que de hecho significaba una declaración de guerra. En 339 a. C. Filipo hizo su último y mayor movimiento en busca de la conquista del sur de Grecia, asistido por el apoyo de Esquines en el marco de la la Anfictonía. Durante la reunión del Consejo, Filipo acusó a la ciudad de Anfisa, en la Lócrida, de haber invadido suelo consagrado.82 El oficial que presidía el Consejo, un tesalio llamado Cotifo, propuso la convocatoria del Congreso de la Anfictonía para que impusiese un castigo ejemplar.83 Esquines estaba de acuerdo con esta propuesta y mantenía que los atenienses deberían participar en el Congreso, si bien Demóstenes revirtió las iniciativas de Esquines y Atenas finalmente se abstuvo. Tras el fracaso de la primera excursión militar a la Lócrida, la sesión de verano de la Anfictonía dio el mando de las fuerzas de la liga a Filipo, y le pidió que dirigiese una segunda excursión. Filipo decidió actuar de inmediato. El invierno de 339-338 a. C. atravesó las Termópilas y entró en Anfisa, en donde venció rápidamente a la población de la ciudad. Tras esta significativa victoria, Filipo entró en la Fócida en 338 a. C. y luego se dirigió al sudeste, bajando el valle del río Cefiso, para asediar y capturar la ciudad de Elateia, en donde restauró las fortificaciones.85 Mientras tanto, Atenas se dedicó a forjar una alianza con las ciudades de Eubea, Megara, Acaya, Corinto, Acarnania, así como con otros estados menos importantes del Peloponeso. En cualquier caso, la alianza más deseada para Atenas era con la ciudad-estado de Tebas. Con el objetivo de conseguir dicha alianza, Atenas envió a Demóstenes a la ciudad de Beocia. Filipo, por su parte, también envió su propia delegación con la finalidad contraria, pero no logró evitar que Demóstenes adhiriese a Tebas a su causa. No ha llegado a nuestros días el discurso completo de Demóstenes ante el pueblo tebano, por lo que las argumentaciones que utilizó para convencer a Tebas para unirse a la alianza las desconocemos. En cualquier caso, la alianza se produjo a cambio de un precio: Políticamente, el control de Beocia por parte de Tebas fue reconocido de forma oficial. Militarmente, Tebas consiguió el mando supremo de la tropas aliadas de tierra, y el mando conjunto con Atenas de la armada en el mar. Además, Atenas pagaría dos tercios del coste militar total de la campaña. Mientras que los atenienses y los tebanos se preparaban para la guerra, Filipo hizo un último intento para apaciguar a sus enemigos, proponiendo un nuevo tratado de paz que no fue aceptado.88 Tras esto, y tras una serie de pequeños enfrentamientos entre los dos bandos que terminaron con victorias menores del bando ateniense, Filipo logró llevar a las falanges confederadas a un enfrentamiento en campo abierto en una llanura cercana a la ciudad de Queronea. A pesar de la alianza entre Tebas y Atenas, Filipo derrotó a los ejércitos aliados en la batalla del año 338 a. C. Durante la batalla Demóstenes participó como un mero hoplita más, e incluso algunas fuentes hablan de un comportamiento poco honorable. Según Plutarco, Demóstenes desertó del campo de batalla y "no hizo nada honorable, ni su comportamiento estuvo a la altura de sus discursos". Tal era el odio de Filipo contra Demóstenes que, según relata Diodoro Sículo, el rey se burló tras la batalla de los infortunios del político ateniense. Sin embargo, el también orador y político ateniense Démades se dice que hizo el siguiente comentario al rey: Su habilidad en la ORATORIA De acuerdo a Dionisio de Halicarnaso, historiador griego y profesor de retórica, Demóstenes representa la etapa final del desarrollo de la prosa ática. Este autor afirma que Demóstenes reunió las mejores características de los estilos básicos; utilizaba habitualmente el estilo de tipo medio o normal y aplicaba el estilo arcaico y el de elegancia llana cuando era necesario. En todos y cada uno de los tres estilos era mejor que sus maestros especializados. Demóstenes es considerado un orador consumado, adepto de todas las técnicas de la oratoria que utiliza de forma conjunta en su trabajo. En sus discursos judiciales iniciales, la influencia de sus primeros maestros es obvia, pero no enmascara su estilo marcado y original, que también aparece. Según Harry Thurston Peck, perteneciente a la escuela clásica, Demóstenes "no incrementa el conocimiento; su objetivo no es la elegancia; no busca brillantes ornamentos; en raras ocasiones toca el corazón de la gente con suaves apelaciones, y cuando lo hace, produce sólo un efecto que podría mejorar cualquier orador de tercera clase. No tenía agudeza, gracia o vivacidad, tal y como nosotros entendemos estos términos. El secreto de su poder es simple, puesto que se encuentra esencialmente en el hecho de que sus principios políticos estaban ligados a su propio espíritu".6 En su juicio, Peck coincide con Jaeger, que dijo que las decisiones políticas inminentes imbuían los discursos de Demóstenes con un poder artístico fascinante. Demóstenes era capaz de combinar mensajes escuetos con explicaciones extensas, armonizando con su cometido. Su lenguaje es simple y natural, no utiliza palabras extrañas o artificiales. Según Jebb, Demóstenes era un artista capaz de hacer que su propio arte le obedeciera. Por su parte, Esquines estigmatizaba su intensidad, atribuyendo a sus rivales hilos de imágenes absurdas e incoherentes. Dionisio establece que el único punto débil de Demóstenes era su falta de sentido del humor, si bien Quintiliano veía esta deficiencia como una virtud. Sin embargo, la principal crítica que se ha hecho a Demóstenes parece que se ha apoyado principalmente en su negativa a hablar extempore;habiéndose negado a menudo a comentar asuntos que no se había estudiado previamente. En cualquier caso, dedicaba una elaborada preparación a todos sus discursos y, por tanto, sus argumentos son los productos de un estudio cuidadoso de cada asunto. También era famoso por su capacidad de sátira. De acuerdo a Cicerón, Demóstenes veía la forma de entregar el mensaje (los gestos, la voz, etc.) como algo más importante que el estilo.119 Aunque no tenía la voz de Esquines, o la capacidad improvisatoria de Demades, utilizaba de forma muy eficiente su cuerpo para acentuar sus palabras,16 consiguiendo proyectar sus ideas y argumentos con una mayor fuerza. Sin embargo, dicha puesta en escena no era bien acogida por todo el mundo de la antigüedad: Demetrio de Falero y los comediantes ridiculizaban la "teatralidad" de Demóstenes, mientras que Esquines opinaba que Leodamas de Acarnas era superior a él. Su legado a la ciencia moderna La fama de Demóstenes perduró a través de los siglos. Los estudiosos de la Biblioteca de Alejandría editaron cuidadosamente los manuscritos de sus discursos, y los colegiales de la antigua Roma estudiaron su arte como parte de su propio entrenamiento en retórica. Juvenal le aclamó diciendo que era largus et exundans ingenii fons (una larga y desbordante fuente de ingenio), Los discursos de Cicerón contra Marco Antonio también mencionaban las Filípicas. Por su parte, Plutarco hizo una mención en su Vida de Demóstenes recalcando las fuertes similitudes entre las personalidades y las carreras políticas de Demóstenes y de Marco Tulio Cicerón: El poder divino parece haber diseñado originalmente a Demóstenes y a Cicerón bajo el mismo plan, dándoles muchas similitudes en sus caracteres naturales, tales como la pasión por la distinción y su amor por la libertad en la vida civil, o su exigencia de coraje frente a los peligros y la guerra, a la vez que añadió muchos parecidos accidentales. Creo que difícilmente se puede encontrar otros dos oradores que, desde unos comienzos oscuros e insignificantes, se hicieran tan grandes y poderosos; que ambos se enfrentaran a reyes y tiranos; ambos perdieran a sus hijas; fueran expulsados de su país y retornasen con honor; que, huyendo de nuevo de ahí, fuesen ambos capturados por sus enemigos y finalmente acabasen sus vidas a la vez que la libertad de sus compatriotas. Plutarco, Demóstenes, Durante la Edad Media y el Renacimiento Demóstenes mantuvo una buena reputación por su elocuencia. Sus textos eran los más estudiados y leídos de todos los oradores antiguos, con quizás Cicerón como único competidor real. El autor y jurista francés Guillaume du Vair alaba sus discursos por su elegante estilo y artística composición; John Jewel, Obispo de Salisbury, y Jacques Amyot, escritor y traductor renacentista francés, ven a Demóstenes como un magnífico orador, incluso "supremo".1 En la historia moderna, oradores como Henry Clay han imitado la técnica de Demóstenes. Sus ideas y principios sobrevivieron e inspiraron a personajes y tendencias políticas de nuestra época. Demóstenes constituyó una fuente de inspiración para los autores de los artículos federalistas (una serie de 85 artículos defendiendo la ratificación de la Constitución de los Estados Unidos de América) y para los principales oradores de la Revolución francesa. El primer ministro francés Georges Clemenceau estuvo entre aquellos que idealizaron a Demóstenes e incluso escribió un libro sobre él.126 Por su parte Friedrich Nietzsche a menudo compuso sus frases de acuerdo a los paradigmas de Demóstenes, cuyo estilo admiraba. Durante la Segunda Guerra Mundial, los luchadores de la resistencia francesa se identificaron con Demóstenes, y dieron a Adolf Hitler el nombre de Filipo. Demóstenes se reconoció como el símbolo de la independencia y se utilizó como sinónimo de la resistencia contra la opresión tiránica.108 También constituyó una fuente de inspiración para escritores de la literatura moderna tales como Mary Renault o Orson Scott Card.

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