claudiolines
Usuario (Argentina)
Un universo no hecho para nosotros, Una visión del futuro humano en el espacio, extraído del libro “Un punto azul pálido” narrado por su mismo autor, Carl Sagan. El video es realmente una maravilla de escuchar. Esperamos que lo disfrutes.
Los artistas son conocidos por ser excéntricos y creativos, pero Mike Stilkey de la Alta Dena California es alguien muy diferente. Mike es un artista realmente excepcional, ya que pinta asombrosos retratos sobre lomos de libros apilados. El resultado es fascinante. Mike Stilkey se convirtió noche a la mañana en una leyenda, cuando presentó sus pinturas en la exposición colectiva anual de arte en su localidad. Mike Stilkey ha traído una nueva revolución en el mundo del diseño de interiores. Se acabaron los días de multitud de aburridos libros apilados. Con su obra de arte, estas paredes de estanterías de libros toman nueva vida con llamativas pinturas.

Este tejido no es tele común y corriente, ya que esta creada por un spray o atomizador de partículas que al ser esparcido sobre la piel forma una película que finalmente puede ser usada como una prenda de vestir. Creada por el ingeniero Luckham y diseñador de moda Paul Manuel Torres. La ropa en spray está formado por el entrecruzamiento de las fibras que crean tejido instantáneo que pueden ser fácilmente pulverizadas sobre cualquier superficie, como por ejemplo la de un maniquí para prendas que se van a usar después. link: http://www.youtube.com/watch?v=<object width="640" height="390"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/n6lloBIIZ-k&rel=0&hl=es_ES&feature=player_embedded&version=3"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowScriptAccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/n6lloBIIZ-k&rel=0&hl=es_ES&feature=player_embedded&version=3" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowScriptAccess="always" width="640" height="390"></embed></object> Así que ahora ya podrás llevar tu ropa en un tarrito de spay. www.newscientist.com

HOMBRO Lesiones Dependerán de las estructuras que se lesionen. En los huesos se producen fracturas de clavícula, de escápula, de cabeza humeral y de cualquiera de los salientes o apófisis: acromion, troquíter o coracoides. Las lesiones de ligamentos dan lugar a esguinces o a luxaciones, si llega a perderse la congruencia de la articulación. Los tendones pueden sufrir procesos inflamatorios o tendinitis y también pueden llegar a romperse, parcial o totalmente. FRACTURAS La de clavícula generalmente se produce por un mecanismo indirecto, al caer sobre la palma de la mano con el brazo extendido, transmitiendo el impacto a la clavícula, o directo por choque sobre el hombro. Puede romperse el extremo más cercano al tórax, el tercio interno, la porción media o tercio medio, y el tercio externo en la proximidad del acromion. La más frecuente es la fractura del tercio medio. Se produce un desplazamiento de los fragmentos, apreciable a simple vista porque la clavícula está muy desprotegida, cubierta sólo por la piel. Se pueden sufrir fracturas de diversos grados de complejidad que requerirán, en consecuencia, diferentes tipos de tratamiento. Normalmente, la fractura simple de tercio medio responde bien al tratamiento conservador. Se coloca una inmovilización en forma de ocho tumbado que tracciona de los hombros hacia atrás, consiguiendo aproximar los fragmentos. La inmovilización se mantiene un período aproximado de cuatro semanas, aunque la consolidación firme y, sobre todo, la radiográfica, tarda algo más. El tratamiento quirúrgico se reserva a casos de fractura compleja que requieran una reducción y síntesis para evitar complicaciones (retardos de consolidación, pseudoartrosis, desplazamiento excesivo, afectación de las articulaciones, etc) o a los pacientes cuya actividad deportiva o profesional requieran de tiempos de recuperación más cortos. Lo ideal es no tener que recurrir a la cirugía ya que el tratamiento conservador suele ser igualmente eficaz y el tratar de acortar los plazos de recuperación no compensa los riesgos, especialmente en el joven o en el niño. En el húmero, en su porción más próxima al hombro, se pueden producir fracturas de cuello humeral y fracturas de troquíter. También en estos casos el tratamiento de elección es conservador, con una inmovilización del hombro por un vendaje de Velpeau y rehabilitación precoz. En algunos casos, por el desplazamiento de fragmentos, es inevitable el tratamiento quirúrgico. Actualmente se realizan osteosíntesis con una placa atornillada en las fracturas de cuello humeral. El troquíter se puede sintetizar con tornillos de compresión o con una placa atornillada diseñada para este tipo de fractura. ESGUINCES Y LUXACIONES Los ligamentos pueden distenderse y romperse parcial o totalmente. Si se estiran por encima de su límite de elasticidad o sufren pequeñas roturas, dan lugar a los esguinces. Provocan inflamación y dolor en la articulación que sujetan pero no llega a producirse una pérdida del juego articular. Si se rompen totalmente, los huesos se separan y dan lugar a las luxaciones. La articulación acromio-clavicular sufre esguinces que se clasifican en grados de uno a tres, dependiendo de su gravedad. En el primer grado sólo se produce la rotura de algunas fibras ligamentosas y prácticamente no hay deformidad. En el grado tres la deformidad es muy aparente y se aprecia a simple vista una elevación de la clavícula. El tratamiento conservador mediante brazo en cabestrillo de los casos leves no sirve para el grado tres o para la luxación, en los que es necesaria una reducción anatómica, llevando la clavícula hasta su sitio. Se repara el ligamento mediante una sutura simple y se sujetan la clavícula y el acromion por diversos sistemas hasta que la sutura sea consistente y el ligamento eficaz para evitar un nuevo desplazamiento. El procedimiento más utilizado hasta el momento consiste en la introducción de dos agujas a través del acromion que, atravesando la articulación, se clavan en la clavícula. Las agujas se retiran al cabo de tres semanas. Actualmente se comercializa un ligamento artificial que consigue una unión muy firme desde el primer momento y permite una rehabilitación precoz. Cuando hablamos de luxación de hombro nos referimos habitualmente a aquella que afecta a la articulación gleno-humeral. En el plano óseo, la cabeza humeral tiene muy poca cobertura por parte de la escápula; es una articulación desprotegida. La cabeza se apoya en la glenoides pero no es cubierta por ella. Lo que se gana en movilidad se pierde en seguridad. El resto de las estructuras de contención, cápsula, ligamentos y músculos, no llegan a compensar esta falta de engranaje óseo. Las luxaciones de hombro pueden clasificarse en anteriores, posteriores o multidireccionales, en agudas, recidivantes o inveteradas, etc. En realidad la clasificación pormenorizada interesa al cirujano para aplicar el tratamiento idóneo a cada caso. Para el paciente lo más interesante es saber que después de un primer episodio pueden producirse muchos otros si la rotura de los elementos de contención es muy extensa o si no se consigue una reparación eficaz. Cuantas más luxaciones se producen, mayor es la inestabilidad y más fácil es que se produzcan nuevos episodios, a veces con gestos tan simples como darse la vuelta en la cama. También es cierto que cada vez es más fácil reducir la luxación y que el dolor de los primeros episodios disminuye progresivamente y el hombro puede llegar a reducirse con una maniobra simple de tracción continua del brazo. El traumatismo de repetición puede producir lesiones asociadas como la de Hill-Sachs, por agresión del cartílago de la porción superior de la cabeza humeral. También se pueden producir fracturas cartilaginosas, rotura de ligamentos, cápsula, del labrum o fracturas de la glenoides. Se discute cual es el momento idóneo para la intervención quirúrgica. Algunos especialistas recomiendan operar incluso después del primer episodio en pacientes jóvenes donde la posibilidad de nuevas luxaciones es muy alta para evitar la intervención en un estadio más avanzado, con lesiones más graves y difíciles de reparar. La elección de la técnica puede retrasarse hasta el mismo instante de la intervención. Con el paciente anestesiado es más fácil valorar el grado y dirección de la inestabilidad. Las imágenes de visión directa con el artroscopio permiten apreciar con bastante precisión los daños articulares. Si es posible, se realiza una reparación mediante sutura de las estructuras dañadas. Si no es suficiente, se puede colocar una plastia de refuerzo, natural o artificial. Desde hace años se viene trabajando con plastias artificiales como la Leeds-Keio o la SEM y más recientemente, plastias obtenidas de tendones del propio paciente (tendones de la pata de ganso por ejemplo). No está cerrada la investigación en este campo y probablemente asistiremos en los próximos años a mejoras en las técnicas quirúrgicas mediante artroscopia. PATOLOGÍA DEL ESPACIO SUBACROMIAL En los tratados antiguos de Traumatología se hablaba de periartritis escápulo-humeral para referirse a todo tipo de dolores de hombro sin diferenciar localizaciones, causas o lesiones acompañantes. Actualmente conocemos las causas teóricas del dolor aunque su diferenciación en la práctica haga muy difícil el diagnóstico. Tan difícil que a veces el paciente refiere dolor de hombro cuando en realidad padece una dolencia cervical, pulmonar o, incluso, hepática. El dolor originado en el espacio subacromial puede llegar a ser muy intenso. Es de preferencia nocturna , desvela al paciente y le obliga a acudir al servicio de urgencias en demanda de cualquier medida que le libere de su dolor. Causas del dolor subacromial: Estrechamiento del espacio subacromial. El acromion puede presentar variaciones anatómicas. El tipo I es el de un acromion plano, paralelo a la cabeza del húmero. En el grado II se incurva hacia abajo y en el tipo III tiene la forma de un gancho que, dirigido hacia abajo, puede dañar los tendones del manguito rotador. También una artrosis de la articulación acromio-clavicular puede favorecer la formación de osteofitos que producen el mismo efecto compresivo. El conflicto de espacio también puede deberse a un aumento del contenido, como un grosor exagerado de los tendones del manguito debido a una tendinitis crónica o a la proliferación de partes blandas por una sinovitis o una bursitis. La agresión repetida puede provocar una reacción inflamatoria crónica de los tendones que en períodos de evolución avanzados pueden producir calcificaciones visibles en exploración radiográfica. Los tendones del manguito pueden llegar a romperse total o parcialmente. Tratamiento El tratamiento será en principio conservador. A las medidas elementales de reposo e inmovilizacion, toma de antiinflamatorios y fisioterapia hay que añadir con frecuencia la aplicación local de infiltraciones locales de corticoides y anestésicos. Recientemente han comenzado a aplicarse infiltraciones de ozono y de factores de crecimiento. uando fracasa el tratamiento conservador o cuando la impotencia funcional derivada de una rotura de los tendones es muy limitante, se debe intentar el tratamiento quirúrgico. Obviando las técnicas de cirugía convencional, mencionaremos la técnica artroscópica que, en principio, será la de elección por ofrecer el mismo resultado a largo plazo y ser mucho menos agresiva para el paciente, con tiempos de recuperación más cortos y menor riesgo de complicación. Tras la exploración del espacio subacromial con visión artroscópica y teniendo en cuenta los datos previos de exploración clínica y pruebas complementarias, se deciden los gestos quirúrgicos Acromioplastia es la reducción del grosor del acromion mediante abrasión motorizada con una fresa metálica. De esta forma puede transformarse un acromion de tipo II o III en tipo I. En el mismo acto quirúrgico se secciona el ligamento coraco-acromial para favorecer el ascenso del acromion y aumentar el espacio subacromial. Las calcificaciones pueden extraerse mediante aspiración. Se localiza el depósito calcáreo pinchando con una aguja el manguito. Cuando se observa la salida de partículas, se puede abrir un ojal en el tendón para que salga el resto de la calcificación. Las roturas del manguito pueden suturarse por técnicas quirúrgicas que exigen una gran destreza y entrenamiento por parte del cirujano. Para un artroscopista experimentado es posible llegar a suturar una rotura extensa con bordes retraídos. Se realiza en primer lugar un acercamiento de los bordes de la rotura y posteriormente, mediante diversos sistemas de anclado, su reinserción a la cabeza humeral en una zona lo más próxima posible al troquíter TOBILLO Lesiones y Tratamiento PATOLOGÍA MAS FRECUENTE DE TOBILLO Y PIE Y SU TRATAMIENTO POR VARIANTES ANATOMICAS Existen alteraciones de los ejes que van a dar lugar a sobrecargas y lesiones como en los siguientes casos: 1. Pie plano. Podríamos definirlo como una deformidad en la que se ha hundido la bóveda plantar, permitiendo el apoyo de su porción interna y dejando una huella plana. Se describen hasta cuatro grados de pie plano, de menos a más grave. 2. El pie cavo sería el caso contrario, con un aumento de la concavidad del pie. 3. En el pie equino existe asociada una flexión plantar forzada que levanta el talón y verticaliza el pie. 4. El pie zambo es la asociación de un pie cavo-equino-aducto. 5. Las desviaciones axiales de los dedos y todas las deformidades en dedos y metatarsianos (hallux valgus, dedos martillo, exostosis) son tratadas de forma conservadora con elementos correctores como plantillas y ortesis. Cuando se produce una deformidad avanzada, se debe recurrir a la cirugía. En este campo los cambios introducidos en los últimos años con la llegada de la cirugía percutánea del pie, ha supuesto un avance muy notable. Es un método de intervención quirúrgica mucho menos agresivo que el tradicional, con tiempos de recuperación menores y eliminación de procesos muy dolorosos en el postoperatorio inmediato. LESIONES DEL CARTÍLAGO En las articulaciones de tipo sinovial, los huesos en contacto están cubiertos de una capa de cartílago que evita la fricción. En el tobillo, la lesión más habitual es la que afecta al cartílago de la cúpula astragalina. En el joven, el cartílago de la zona interna del astrágalo en contacto con la tibia, se despega del plano óseo, conformando una osteocondritis disecante. El resultado de la intervención quirúrgica mediante artroscopia tiene muy buen resultado. Se retira el fragmento de cartílago que esté despegado y se practican perforaciones en el hueso para cruentarlo y favorecer la revascularización de la zona, que llega a cubrirse de un neocartílago. En el adulto, el tratamiento tiene un resultado mucho más incierto. En el caso de artrosis avanzadas de tobillo, con gran destrucción de la superficie cartilaginosa, está indicada la artrodesis. Al soldar las superficies de tibia y astrágalo, se hace desaparecer el dolor, aunque se pierde la movilidad del tobillo. LAS TENDINITIS Cualquiera de los tendones de la zona puede irritarse debido a solicitaciones excesivas o a tracciones en mala postura o mala dirección. La más frecuente es la tendinitis del Aquiles. Se origina por esfuerzos excesivos que, normalmente, se realizan en una dirección inadecuada. La inclinación del tendón hacia fuera en el caso del talo valgo o hacia dentro en el del talo varo, provocan ese tipo de tensión. También se produce cuando un desarrollo excesivo del calcáneo, como ocurre en el mal de Hagelund, empuja el tendón hacia atrás. En el punto de fricción con el zapato, puede acompañarse de bursitis, por inflamación de la bursa que, como en otras zonas protruyentes del organismo, protege en este caso la protrusión del talón. Para corregir la tendinitis ha de procurarse en primer término, la eliminación de la causa, compensando el varo o el valgo con plantillas adecuadas, utilizando ortesis de protección y operando el Hagelund cuando falla el tratamiento conservador. LOS ESGUINCES Son roturas parciales de los ligamentos. Según la cantidad de fibras rotas y el grado de inestabilidad que provoquen, se pueden clasificar en grados I, II y III. Cuando la rotura es muy extensa y los huesos pierden la continuidad articular, hablamos de luxaciones. Cuando se produce un esguince, la zona rota es sustituída por un tejido cicatricial. Generalmente quedan secuelas porque el nuevo ligamento no está tan tenso ni es tan resistente como el primitivo. Por ello, cada vez es más fácil torcerse un tobillo cuando se van repitiendo los episodios traumáticos. También es cierto que cuantos más esguinces sufre una articulación, menos inflamación se produce y es cada vez más tolerable. Dependiendo del ligamento lesionado, los esguinces de tobillo podemos clasificarlos en: 1. Esguince lateral, si se rompen fibras del ligamento lateral externo. 2. Esguince medial si se lesiona el lateral interno o deltoideo. 3. Esguince sindesmal, si se rompe la sindesmosis. El tratamiento de los esguinces variará según se trate de un primer episodio o si se deben a una inestabilidad crónica por episodios de repetición. También, del grado de inestabilidad, de inflamación, etc; en todo caso la primera medida es la aplicación de frio local para evitar o minimizar la inflamación y para ello pueden utilizarse los pulpos de neopreno que permiten una cómoda aplicación de frio local. La pauta de tratamiento ha variado en los últimos tiempos. Hace unos años, se inmovilizaban de una forma sistemática para favorecer la cicatrización en condiciones de reposo. Si la rotura era muy extensa, se suturaban. Actualmente no se inmovilizan más que en los primeros días tras el accidente para favorecer la resolución de la inflamación pero después se colocan vendajes funcionales y ortesis de fácil retirada para procurar una recuperación funcional más rápida sin producir atrofias por la inmovilización. Además cada vez es más frecuente el entrenamiento de la propiocepción que favorece una mejor recuperación y un menor riesgo de recaida; para ello se utilizan "plataformas oscilantes", entre las que la más moderna y efectiva es el Pielaster. La indicación quirúrgica se reserva a las grandes roturas ligamentosas. LAS FRACTURAS. La más frecuente es la que afecta a los maleolos. Pueden romperse aisladamente o, con cierta frecuencia, en fracturas múltiples (bimaleolares o trimaleolares cuando también se afecta el llamado maleolo posterior de la tibia). La rotura poligragmentaria de la porción final de la tibia, del pilón tibial, es una grave lesión que requiere reparación quirúrgica y que suele dejar graves secuelas porque afecta a la porción articular de la tibia y al cartílago que la cubre. Aunque en muchos servicios de urgencias se decide con relativa frecuencia no intervenir las fracturas maleolares, supone un riesgo muy importante para el futuro funcional del tobillo no reducir y sintetizar la fractura en una reconstrucción anatómica perfecta. Cualquier escalón por un pequeño desplazamiento de la fractura puede comprometer la congruencia articular de forma irreversible. Las fracturas de astrágalo y calcáneo son lesiones graves que requieren reducción bajo anestesia y a veces osteosíntesis. Dejan secuelas en la mayoría de los casos. Las fracturas de los huesos del metatarso y de los dedos, aunque en muchos tratados clásicos recomiendan ser operadas, con el conocimiento adquirido tras los avances en cirugía percutánea, cada vez con mayor frecuencia son tratadas de forma conservadora. Un caso especial es la fractura de la base del quinto metatarsiano, lesión frecuente en el fútbol, por el apoyo incompleto de la planta del pie sobre los tacos de la bota. Cualquier giro puede producir su fractura. En los deportistas es aconsejable la reparación quirúrgica por el riesgo de falta de consolidación, de pseudoartrosis, al repetirse el mecanismo que la originó. En el paciente sedentario es recomendable esperar la consolidación de la fractura por tratamiento conservador ya que es relativamente cómodo; basta con el uso de unas plantillas metálicas que favorezcan el apoyo sobre una superficie rígida. ESPERO QUE LES GUSTE SI NECESITAN MAS INFORMACIÓN DÍGANME QUE HAGO OTRO POST. PD: ES MI PRIMER POST. http://www.biolaster.com/img/logo.gif