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Usuario (Argentina)

Este mal afecta en su mayoría a personas de más de 65 años. En Argentina hay más de 300 mil casos. Según la OMS, para el 2040, en América del Sur los casos crecerán un 300 por ciento. Los caminos hacia la cura. El Alzheimer es una enfermedad en desarrollo en todo el mundo, pero principalmente en los países del tercer mundo. En Argentina, si bien no existen estadísticas oficiales, se estima que afecta entre 300.000 y 400.000 personas, siendo su prevalencia mayor en individuos de más de 65 años de edad. "Esto se vincula a que el principal factor de riesgo para las demencias en general, y para la enfermedad de Alzheimer en particular, es la edad. De este modo, los trastornos cognitivos y las demencias incrementan su prevalencia como resultado del envejecimiento progresivo de la población", explicó Ignacio Demey (MN 103807), médico especialista en neurología. Un mal global Este envejecimiento afecta a todas las regiones del planeta, con excepción del África subsahariana, siendo este proceso más acelerado en los países en desarrollo. Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, en las próximas décadas la región que más envejecerá será América del Sur. El número de personas con demencia a escala mundial en 2001 se estimaba en aproximadamente 24.300.000 de casos, proyectándose que en 2020 se llegará a 42.300.000 de casos, y en 2040 a aproximadamente 81 millones. "Este crecimiento no será simétrico, ya que entre 2001 y 2040 el incremento del número de casos en países desarrollados será del 100 por ciento, mientras que en países subdesarrollados será del 300%. Es por ello que suele referirse a los trastornos cognitivos y a las demencias como "la nueva epidemia", con importantes consecuencias a nivel sanitario y económico," explicó Demey. La prevalencia media de demencia en mayores de 65 años en Sudamérica es del 5,3 por medio, siendo un 60% de los mismos personas con Alzheimer y un 30%, con demencia vascular. Además, la incidencia anual de demencia en la región es de 9,2 casos por mil habitantes. Las características principales del mal Los pacientes con demencia por enfermedad de Alzheimer suelen presentar de manera característica olvidos para hechos recientes reiterados, lo que los lleva muchas veces a repetir algunas preguntas o conceptos varias veces en el día. Esta situación suele preocupar a las personas del entorno más cercano de la persona afectada. Asimismo, suelen manifestar con el tiempo problemas en el lenguaje, en la orientación, en la capacidad de organizarse o en la comprensión y análisis de distintas situaciones. "Pueden por estas causas presentar dificultades en la realización de hechos cotidianos como la toma de medicamentos, el manejo del dinero, las finanzas personales o la realización de sus tareas habituales. Por otro lado, es frecuente que se asocien síntomas de conducta como irritabilidad, ideas erróneas (como por ejemplo que alguien está planeando hacerles daño o robarles, o celos excesivos con su cónyugue), ansiedad o depresión, entre otros," sumó Demey. ¿Cómo puede darse cuenta que una persona puede sufrir Alzheimer? Si bien el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer en su inicio comparten el olvido, la pérdida de memoria que se puede observar es diferente. En los habitualmente llamados 'olvidos benignos' normales del envejecimiento, lo que el sujeto suele olvidar son parte o detalles de situaciones, como por ejemplo el nombre del actor de una obra de teatro a la que asistió. Estos hechos suelen ser recordados fácilmente al aparecer ayudas externas como claves y suelen mantenerse estables con el correr del tiempo. "Con la Enfermedad de Alzheimer los sujetos suelen olvidar la situación por completo, como por ejemplo haber ido al teatro, y además no la recuerdan a pesar de que se den indicios o pistas. Estos olvidos suelen traer complicaciones en la esfera laboral y familiar y habitualmente progresan de manera sostenida en el tiempo, haciéndose cada vez más reiterados", explicó Demey. ¿Qué debe hacer una persona si tiene alguno de los síntomas? Ante la sospecha o preocupación de que esté ocurriendo un cambio en alguna de las funciones mentales superiores mencionadas, por ejemplo memoria, orientación, capacidades en el lenguaje o síntomas en la conducta, es importante realizar una consulta a un neurólogo con experiencia en este tipo de problemas. Es el profesional interviniente quien en la consulta formulará preguntas, realizará diferentes pruebas y de ser necesario solicitará estudios complementarios (laboratorio sanguíneo, imágenes del cerebro, evaluación neurocognitiva), procurando arribar a un diagnóstico de lo que está ocurriendo, y también el que, de ser necesario, iniciará un tratamiento específico adaptado a cada tipo de situación. ¿Cuáles son los tratamientos posibles hasta hoy? Pese a que hay muchos estudios de investigación en curso, lamentablemente no existen hasta el momento tratamientos curativos para esta enfermedad. De todos modos, si bien aún no se puede curar el Alzheimer se lo puede tratar, y para estos sí existen muchas herramientas disponibles, ya sea usando medicamentos o adaptando el entorno del paciente. El doctor Cristian Gil Mariño, del área de Neurología Conductual de INEBA, sostuvo: "Para un mejor manejo sintomático de las personas afectadas es importante un abordaje integral, que incluya actividades recreativas y estimulantes que suelen ayudar a lograr una mejor calidad de vida del paciente y de su familia. Asimismo, es de gran importancia un correcto manejo de los factores de riesgo vascular como la hipertensión arterial, la diabetes, el aumento del colesterol, el tabaquismo, entre otros". Los tratamientos farmacológicos específicos disponibles en la actualidad para la demencia por enfermedad de Alzheimer incluyen medicamentos que demostraron mejorar algunos aspectos cognitivos, conductuales y funcionales en estos pacientes. "Entre ellos se mencionan los inhibidores de la enzima colinesterasa (donepecilo, rivastigmina y galantamina) y los antagonistas de unos receptores cerebrales para el glutamato llamados NMDA (memantine). De manera complementaria, algunos estudios recientes sugieren que la estimulación cognitiva puede también tener beneficios en esta población. Un enfoque integral del paciente afectado y de su entorno nos permite mejorar la condición física, mental y social de toda la familia involucrada en esta enfermedad", finalizó Demey.

Los científicos niegan o descubren a Dios a través de sus ecuaciones. ¿Cómo definir a Dios? La Real Academia Española lo hace así: “ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo”. La Teoría de la evolución –actualmente aceptada por las autoridades vaticanas– eliminó la idea de un dios creador en biología, pero trasladó la discusión a la arena de la física de partículas. Entre los científicos hay de todo entre dos extremos: desde los ciegamente religiosos hasta los furiosamente ateos. El asunto es que, cuando se busca a Dios bajo el microscopio, la lupa o el telescopio, no se deja ver. Ante la imposibilidad de conocer o probar la existencia de Dios, el agnosticismo –que considera inaccesible al entendimiento humano el conocimiento de lo divino– queda como la tercera vía. El mismo Albert Einstein era agnóstico, aunque estaba convencido de que hasta lo incomprensible podía ser comprendido. “Ninguna agencia de investigación asignaría fondos para que un científico se dedicara de tiempo completo a probar la existencia de Dios”, dice el astrofísico mexicano Omar López Cruz. Es experto en la evolución del universo, reconocido por los modelos que ha propuesto sobre la formación de galaxias. “Al universo ni le interesa lo que yo haga. Desde una visión evolucionista, la salvación del alma es independiente de la evolución del cosmos”, comenta. Criado en el seno de una familia profundamente religiosa, en sus épocas universitarias no pudo terminar de leer Why I Am Not a Christian, del matemático británico Bertrand Russell: demasiado conflicto. Hoy se dice agnóstico, pero asegura que no es la astronomía la que lo ha alejado de Dios: “Han sido los mismos seres humanos”. En los últimos 10 años, tras el atentado a las Torres Gemelas, los ateos han endurecido públicamente su posición. “Muchos de nosotros veíamos a las religiones como un sinsentido inofensivo. Aunque las creencias carecen de suficiente evidencia, pensábamos que si la gente las necesitaba, qué peligro podía haber en eso. El 11 de septiembre cambió todo”, escribió el biólogo británico Richard Dawkins, quien a partir de los acontecimientos se declaró enemigo acérrimo de las religiones. “Habíamos guardado un extraño respeto que protegía la religión de la crítica. ¡Basta de ese maldito respeto!”. Dawkins no tiene nada contra Dios –para él no existe–. Su protesta es contra el fanatismo religioso, porque en nombre de la fe, las personas se vuelven intolerantes, atacan a quienes no comparten o cuestionan a Dios y son capaces de atentados suicidas en nombre de su religión. La maldad, la ausencia del bien y las atrocidades disminuyen la probabilidad de que Dios exista. Así lo plantea Stephen Unwin, un físico británico que calcula en 67% la probabilidad de la existencia de una divinidad. Unwin utilizó el Teorema de Bayes para argumentar su fe. La aplicación práctica de este teorema sirve para calcular el precio de las acciones en la bolsa de valores o la resistencia de materiales en un sismo cuyas variables son concretas y medibles. Pero con Dios solamente se pueden elegir variables arbitrarias y asignar valores basados en las creencias propias: el origen del universo es más posible con la existencia de Dios, 67%; Dios existe y desató la evolución, 50%; hay un Dios detrás de las experiencias místicas y religiosas, 62%. Unwin incluso arriesgó la ocurrencia de calcular que, basado en su fe religiosa, la probabilidad de Dios aumentaba a 95%. Así como Unwin utilizó afirmaciones subjetivas para hacer sus estimaciones, Dawkins hizo lo mismo con proposiciones igualmente parciales: le arrojaron un 99.9% en contra de la existencia de Dios. “Hace mucho tiempo, los matemáticos dejaron de buscar la prueba de la existencia de Dios”, explica Margarita Medina Herrera, directora del Departamento de Física y Matemáticas del Tecnológico de Monterrey. “Lo que Unwin presenta no es una prueba, es un cálculo de probabilidad”. Aunque ella es creyente, su fe no le impide revisar científicamente la supuesta demostración de Unwin: “Es un cálculo subjetivo que se puede hacer de otra manera y dar otro número, por tanto, no es exacto. Además es un cálculo que no incluye todas las variables y no podría incluirlas porque nadie sabe cuáles son”.
La edición gala de la revista Slate se propuso explorar en el origen de este hábito, cuya invención suelen atribuirse a los franceses (de allí que se lo llame french kiss). En concreto, el autor del artículo, Micha Cziffra, quiso comprender por qué una boca atrae a la otra. "¿De dónde viene esta tradición casi universal? ¿Es un reflejo o un condicionamiento social?", fueron los interrogantes que dispararon su investigación. Lo que se sabe es que ya desde la antigüedad se registran besos en la boca. Incluso se cree que tiene un origen prehistórico, aunque esto no está probado aún. Una teoría dice que el beso, que los científicos llaman "ósculo", viene de una práctica ancestral: las primeras féminas que poblaron la tierra mascaban los alimentos para sus niños, antes de distribuírselos directamente en cada boca; un poco al modo del ave que lleva alimento a sus pichones en el nido. Su significado actual parece haber quedado muy lejos de aquello. "El beso es frecuentemente percibido como símbolo de un amor romántico. Una dulce manera de expresar el afecto y, en general, cuando es depositado en los labios del otro, el amor por esa persona", dice Cziffra. Claro que existen excepciones. "El beso en la boca, si ésta permanece cerrada, no es necesariamente de carácter íntimo, como lo atestigua la tradición rusa, que, de todos modos, parece estar extinguiéndose", advierte. El artículo cita un trabajo, de los años 2000, de la doctora Helen Fisher, antropóloga de la Universidad Rutgers de New Jersey, centrado en el aspecto neuropsicológico y "químico" del beso en la boca. Explica allí que son muchas las zonas del cerebro que se activan cuando labios y lengua son estimulados. En cambio, una mano en la espalda, por ejemplo, hace reaccionar muchísimo menos al cerebro. Al contrario de los registros de una función alimenticia, Fisher considera que el primer objetivo del beso en la boca es el de elegir la pareja apropiada. Esto, dice, es incluso cierto para algunas especies animales que también practican una suerte de reconocimiento boca a boca. O, más bien, hocico contra hocico. O pico a pico, en el caso de los pájaros, mientras que los elefantes entrelazan su trompa y a veces la introducen en la boca de su compañero. Otra investigación citada en el artículo es la de Susan M. Hughes, del Albright College de Pennsylvania, que data del año 2008. Junto con su equipo, esta psicóloga entrevistó a un millar de estudiantes. El resultado se tradujo en tres hipótesis: 1) Besar a la pareja en la boca, sentir su aliento y saliva es una forma de testearlo, de recoger informaciones (químicas y biológicas) sobre él o ella. 2) El beso en la boca permite establecer un lazo sólido. 3) Besarse en la boca tiene por función lograr el estado de excitación que precede a una relación sexual. Según Hughes, las mujeres son más sensibles al gusto y olor de la persona que besan. "(Ellas) se sirven claramente del beso para juzgar a su compañero. Si las besa mal, se negarán a hacer el amor. Ya que el beso es rico en información", explica. ¿Qué pasa con la reducida porción de la humanidad que no practica el beso en la boca? Algunos se frotan la nariz o las mejillas, lo que cumple la misma función. El hecho de que el hábito no sea absolutamente universal habilita el interrogante de si es natural o cultural. El autor propone definirlo como algo "general y socialmente natural". Para Cziffra, se trata de un lenguaje corporal y "el hecho de que el 90% de los humanos se besen en la boca no es incompatible con su eventual carácter 'cultural', puesto que los gestos del hombre varían de un continente al otro y de un país al otro".
Extraña criatura causa pánico en Haití, haitianos no quieren salir de sus viviendas. Haití.- El pánico continúan en una comunidad de Haití de tal manera que los hatianos no quieren salir de sus viviendas, luego de que se encontrara una extraña criatura sin que hasta el momento se haya determinado de que se trata. Según se puede observar en esta fotografía, la criatura es humana, tiene rasgos de un niño, pero tiene 4 orejas 2 pequeñas... Esta extraña criatura fue encontrada supuestamente en Haití por unas personas que se encontraban trabajando en una comunidad haitiana de ese país. Agricultores de ese país dicen que nunca habían visto algo semejante, razón por la cual han abandonado sus predios agrícolas con temor a que aparezcan más de esta criatura y que les hagan daños a ellos. Con esto te deja pensar muchas cosas pero la primera cosa que te deja pensar es que es un FAIL! La criatura no es bien enfocada y el fondo se ve extraño, y lo más extraño es ese ojo que se ve muy real y nada que ver con el resto de la imagen. O bien puede ser un feto deforme por radiación o alguna cosa así.