chichobro
Usuario (Ecuador)
Podría ser que el ruido del silencio que me esta volviendo loco. Quizás solo la rutina es lo que me contamina cada día o simplemente la "soledad" a la que me sometí desde que escape de tu lado, esta es mi vida solo es una sinfonía de silencio y soledad Podría ser que no soy quien creo que soy o quizás ya no soy quien creía que era hace muy poco tiempo, podría ser capaz de saltar de mi ventana solo para pensar que estaría mejor en el suelo frio en donde nací. Una voz desesperada me grita en mi cabeza y me despierta cada día a las 6 de la mañana mientras los llantos descontrolados de los recién nacidos me hacen recordar mi nacimiento cada día mientras intento limpiar mi cuarto para encontrar algo para salir a la calle a seguir bebiendo desesperadamente, cada día mas desesperadamente. Camino casi arrastrándome después de una noche de copas hasta mi baño, al mirarme al espejo solo veo sombras de lo que queda de mi cuerpo, veo como mis manos tiemblan, se hacen pequeñas, cada día mas pequeñas, mis ojos pierden su color lentamente como si estuvieran apunto de apagarse, como si el tiempo se me escapara y los fantasmas que me hablan cada día en esta pesadilla podrían tocarme y hacerme daño tanto como ella lo hizo Al salir a la calle estoy rodeado de gente pero la única que me acompaña es mi amiga soledad mientras duermo lentamente en un autobús espero que algo emocionante pase, pero aferrado a la rutina me quedo soñando que he sufrido un accidente o que quizás no tengo que ver tanta gente, pero siempre el grito enardecido del conductor del autobús me despierta y la gente como siempre me queda viendo como un loco que debería estar en un manicomio y no en la calle caminando como ellos. El ruido del silencio me sigue acompañando en mi viaje sin retorno ni inicio, las personas bailan como locas por un poco de atención, bailan con el aire de primavera que para mi es siempre como el de invierno, tan frio, tan torturante y tan parecido a mi. Ella se fue una madrugada hace tres meses, ella me dejo con el silencio, ella me dejo con la soledad, matándome a diario con otra copa mas comienzo a escribir poemas sin rimas ni sentido que hablan sobre un día feliz de verano que acabo en tragedia, que hablan de como ser mas grandes pero a la vez pequeños, que solo hablan de mi historia personal la cual nadie quiere oír aun que sean torturados para eso. El cielo al atardecer se torno rojo como mis ojos a cada mañana, a la noche despierto asustado de la pesadilla mientras los gritos desesperados de hambre me piden mas, yo me pregunto por qué soy un idiota, por que bailo solo cuando estoy borracho, por que pienso en ella, por que estoy tan enamorado de ella, yo solo quisiera saber que paso con ella escuchar su fría voz susurrándome al oído mientras las lagrimas salen de mis ojos y la tristeza baila tangos con la soledad en la sinfonía que no parece tener fin. Sinfonía del silencio y de la soledad que me acompaña en mis resacas eternas en mis días rodeado de personas que se quitan la cabeza para mostrar su nobleza, personas frías que solo quieren criticar para no ser criticados, personas hipócritas que lloran pero no dicen nada, personas que fingen querer pero no se quieren ni a ellos, personas que gritan en mi oído aun que estén tan lejos, personas y mas personas que simplemente buscan saber quienes son y por eso buscan su propio final para sentirse mejor, PERSONAS DE MIERDA QUE ESTAN SIEMPRE AHI CUANDO NO QUIERES VER A NADIE. Parece que he enloquecido que he caído en la locura tan sutil, tan ligera, como una brisa, tan confortante como el echo de pensar que no tengo nada que hacer en este mundo mas que quedarme dormido mientras el humo de mi tabaco se va con el viento tan ligeramente como una pluma que cae sobre mi mano, una pluma que me acaricia suavemente como lo hacia ella, una pluma que toca mi mejilla y me hace pensar que es ella por un momento. Recuerdo cada momento de mi vida antes del final mas importante de esta pesadilla, recuerdo caminar sin rumbo por las calles de la ciudad pequeña donde vivo, a la gente asustada correr cuando venia que golpeaba mi cabeza contra un tubo, recuerdo los abrazos de antiguos amigos a los que ahora veo solo en autos de lujo y señalándome con el dedo, recuerdo mi primer beso pero el ultimo mas, recuerdo cuando quise saber mas de ella, recuerdo a mi madre gritándome por no llegar a dormir una noche mas, recuerdos crueles, recuerdos amargos, mis recuerdos se Iván tan rápido como mi vida y lo único que me quedaba de ella era un recuerdo. Los meses parecían segundos los años minutos, pero nada iba cambiando todo seguía igual cada día, había pasado ya 15 años entre mi amargo silencio y mi hermosa soledad. Mi barba creció como la lista de sueños rotos que guardaba en mi billetera, mis penas nunca murieron como mis ilusiones seguía caminando contra el viendo aun que cojo y callándome seguía levantándome cada mañana por una copa mas y para algún día olvidar todo, mis pensamientos fueron solo míos nunca los compartí y al contarte mi historia mi viaje termino en el pavimento. Acostado en medio de los autos pasando, no esperando nada, mirando las nubes pasar mi vida llego a su final con una suave brisa y el griterío de muchas personas que desesperadas fueron a ver porque salte de la ventana de mi cuarto un día después de que ella se fuera, por que no soporte un día que parecía 15 años de soledad y silencio, por que creía que el cielo no tenia final y el infierno si lo tenia, no dude al esperar un momento nunca tuve paciencia para nadie no quise decir mas mentiras, mi vida se convirtió en el infierno al que todos tememos y el sol cayo contra el suelo la sangre cubrió a la luna, yo solo me quede escuchando una sinfonía de silencio y soledad en medio de todo lo que había pasado y al final solo me pregunte ¿Podría ser que nunca viviré esto?
¿Que estas esperando? no queda nada en este lugar, escapa rápido pero hazlo antes de que el tiempo se acabe, esta pesadilla es nuestro sueño hecho realidad es la realidad que siempre fue fantasía. ¿Que estas esperando? yo no volveré jamas no me mires a los ojos o correré hacia el vació dentro de mi mente. Cada herida se va haciendo gigante, el dolor se va pareciendo a lo que muchos llaman amor. Todos queremos volar pero no tenemos alas, queremos gritar pero nadie nos escuchara. ¿Quienes somos? una especie de bicho que puede hablar para quejarse del universo. No podemos cambiar somos extraterrestres sin cabeza esperando, caminando, nadando y hablando sin saber que hacer para escapar. Yo tengo un sueño escrito en muchos papeles que estoy rompiendo a diario, cuando sigo viviendo en una mentira. No podrías cambiar por mi, puede que las voces de mi cabeza te intenten guiar hacia el cementerio quizás a donde alguien que te escuche. Correré por el fuego descalzo no esperare a que me digan que hacer, ¡Nunca quisiera cambiar! pero soy tan débil, no me manejo bien quiero algo pero siempre lo pierdo, todos estamos en esta caja corriendo en las misma dirección sin saber a donde mirar o que decir. Cada día miro a la ventana quiero escapar lejos de aquí , en mi burbuja me iré volando no importa el lugar lo importante es escapar.
Cuando seamos viejos, olvidaremos todo, lo que nos hizo daño no importara nada. Pero si no estas aquí, no se si abra algo por que luchar, te miro desde mi nave especial sin saber que decir ni sentir. Somos seres extraños en un lugar sin salidas pero si estas a mi lado prometeré quedarme hasta que las estrellas se apaguen, todos somos alguien que nunca pensamos ser solo muéstrame como sentirme vivo, una vez mas, quédate aquí, no me dejes tirando palabras al aire, somos seres extraños perdidos en todas partes soñando en alcanzar lo perfecto, todo lo que seré, es una expresión un grito sin sentido, que nadie escuchara, si no tu no estas aquí, no quiero reír ni sonreír solo quiero olvidar.
Sin ninguna palabra en mi cabeza, solo una imagen de perfección, mi fantasía plástica es un sueño mas, sin saber porque soy así, tu puedes describirme, como un sujeto normal. Todos quieren ser especiales, nadie quiere ser como yo, todos quieren brillar, tu eres como ellos. Sentado en el tejado escuchando llantos, de demonios de otra dimensión, comienzo a recordar que hago aquí, no puedo dormir, sin pensar que estas a salvo, comienzo a escapar entre pesadillas, cayendo en tu cabeza. No somos perfectos, solo somos diferentes, todos somos iguales, o nadie mas sera como tu. Correrás por las nubes yo te mirare desde el infierno ahora puedes entender que tan débil soy, lo otros usaran una manera de ver diferente el mundo cada persona tiene miedo hoy correré.

Fin I A donde ire esta noche todos mis amigos no lo encuentro sigo mis reflejos perdidos encuentro un pequeño mundo sin nadie II Quiero volver a nacer sin poder nada ver quiero volver a morir sin nunca mas volver a reir III A donde estoy llendo una voz a dentro mio me dice que al paraiso mientras veo fuego caer del cielo IV Quiero ver el fin con mi propios ojos tocar a los tuyos y descubrir que soy feliz V A donde iras esta noche seguire tu sombra por un camino sin nadie mientras pierdo mi alma VI Quiero nacer muerto antes de contar uno quiero ver al mundo entero antes de saber que solo vi el mio VII Quiero respirar hondo antes de dejar de acerlo quiero dejar atras todo mientras voy cayendo VIII Quiero ver el fin sin mis ojos sin sonreir solo saber que siempre estas alli donde acaban mis sueños junto a ti IX El fin esta lejos no me encuentro en cada recuerdo que me trae el viento X Una cancion me habla de mi fin junto a tus sueños que solo dicen que estoy perdido en un mundo de cuerdos sin nada Rompi esquemas busque palabras no soy eduacado no entiendo que es eso no entiendo nada de este mundo ustedes estan locos yo solo entiendo eso MI pagina de blogger mas de estos poemas http://http://chichobrojaja.blogspot.com/ MI pagina de facebook http://www.facebook.com/pages/Chicho/177105252327128
Era un hombre sin rostro que caminaba por su tejado buscando una excusa para no ver hacia atrás. Un hombre extraño y desconocido en la famosa ciudad del demonio. En la ciudad del demonio se sentía el invierno: llovía a cántaros casi todo el tiempo como si "se cayera el cielo sobre el infierno", el viento soplaba fuertemente llevándose las cometas de los infantes que tristemente sonreían al ver a sus padres partir lejos por intentar alcanzar un sueño que en si no era nada más que un espejismo. Era un lugar lúgubre no solo por sus estrechas calles llenas de basura o pedazos de automóviles abandonados, era su gente lo que en verdad te hacia sentir en un lugar realmente extraño. Ellos te miraban con sus ojos rojos de tanto llorar por que la muerte se había olvidado para siempre de este lugar, sus sonrisas chuecas que parecían demostrar felicidad o a la vez tristeza, todo era fingido y solo el hecho de verlos caminar con sus palas en el hombro y sus sombreros de copa era una razón mas tener escalofríos al ir por las calles del centro de ciudad. Yo quería vivir lejos de todo, como un ermitaño que no sabia como era la luz. Por esta razón yo vivía en un pequeño cuarto de hotel ubicado en el centro de la ciudad, en donde la luz era casi escasa, no podía ver mas allá de mi vieja fotografía del colegio, las goteras del techo caían sobre mis pies descalzos y escribía cuentos para niños huérfanos que ya no vivían en esta ciudad. Un día lluvioso, luego de tomarme un poco de vodka como merienda, mire por la ventana y en el tejado del edificio de al frente había una figura caminando de un lado a otro, en ese momento todo estaba oscuro no podía observar nada, hasta que se predio la luz de un faro cercano al hotel entonces lo vi. Su figura se me hacia familiar, sus zapatos de color azul con un notable exceso de uso, su saco gris con rayas rojas, sus pantalones negros y su manera de caminar era casi idéntica a un viejo amigo que no había visto hace tantos años desde que desapareció en un día de invierno como este. Luego de mirarlo por un momento en me dio de su desesperación desaprecio entre la neblina espesa, yo comencé a sentir como si ahora el me observara, sentí como el respiraba cerca mio entretanto yo lo buscaba al otro lado de mi ventana. Mi silla rechinaba con mis constantes movimientos, no sabía donde esconderme si abajo de mi cama o buscar el lugar menos apropiado para poder dormir esta noche sin temer nada, entre la desesperación de la búsqueda encontré un recorte de un periódico viejo en el que decía: "¡El nuevo psicópata de la ciudad del demonio ataca de nuevo! esta vez degolló a su víctima y pinto un símbolo de interrogación en una pared del centro" En ese momento pensé en el hombre que había desaparecido frente a mis ojos, inmediatamente cerré la ventana y puse el doble seguro a mi puerta de manera podrida, me arme con una escoba y puse a correr el agua de la ducha oxidada que tenía, el sonido del agua me calmaba en medio de la angustia de saber si sería la nueva víctima del ese psicópata, entonces caí en un profundo sueño. El sueño me hacía pensar en la voz ronca de mi madre llamándome como siempre a la hora de la comida pensando que no estaba muerta mi sonrisa seguía en mi rostro la luz parecía ser infinita y el sol brillar en medio de los campos donde crecí Crecí perdiendo mi tiempo lanzando monedas a los vagabundos que veía volar en los grandes aviones que chocaban en mi cabeza o mirando a los locos soñar creando alas con los brazos de los cuerdos y a los tristes payasos sonriendo al mirarme llorar. Mi sueño me llevaba a recordar todo poco a poco mi primer amor que acabo con un intento de homicidio, el sutil beso de una prostituta a la que no le pague una noche de domingo y mis amargos paseos en los buses subterráneos de esta ciudad. De cierto modo me sentí perdido como si hubiera caído en un gran vació estaba pensando que he ganado un juego que nunca jugué por miedo a ser vencido, pero fue entonces cuando me di cuenta que el estaba atrás mio como un sombra que se desvanecía con la falta de luz y sin destino. Al levantarme del suelo lo mire fijamente, el se quito su mascara de papel y sonrió. Yo de alguna forma sonreí al mismo tiempo que el, solo de esa forma me di cuenta que me estaba mirando en el espejo del baño y que en verdad yo era "El psicópata de la ciudad del demonio". El que degollaba a las personas por diversión y se desvanecía lentamente entre la neblina espesa, apunto de encontrar otra victima. Yo estaba siempre saliendo a las calles con mi mascara de hombre normal y una pala en el hombro como un verdadero ciudadano de este lugar, el verdadero monstruo sin rostro. ¡HOMBRE SIN ROSTRO Y SIN NADA QUE PERDER!
Las sombras de los arboles rojos. Nada más se podían escuchar las gotas de lluvia caer sobre la acera, eran como millones de apuñaladas en los oídos del viejo discípulo del demonio llamado Charlie. Él era un hombre normal con un terno gastado por el tiempo de uso, puesto que él se ponía la misma ropa todos los días, un reloj de plata falsa el cual no funcionaba pero siempre marcaban las cuatro en punto, sonrisa singularmente deforme, ojos pequeños, botas negras como sus ojos y un pedazo de cuerda vieja que le recordaba algo que no había hecho jamas. Él curiosamente se paraba todos los días a mirar a las personas pasar una y otra vez, no hacía nada más durante todo el día, sólo miraba y anotaba algo en su pequeño cuaderno en completo silencio. Todos lo miraban sin darle importancia, sólo era un títere de color rojo para las personas, un estorbo más en el camino, el cual llenaba un espacio vacío en un mundo vacío, un perdedor sin futuro y el peor de todos los hombres que ha sobrevivido a la guerra. Pero, en su cabeza solo se guardaban recuerdos de los golpes torcidos que le daban su papá cuando era un niño de nueve años, o los puñetes firmes que sus compañeros de clases le daban todos los días al salir del instituto. Él sólo tenía odio en su mente. Hasta que un día ese odio se transformo en amor, cuando la miró por primera vez. Cristina era una chica dulce, con su cabello café perfectamente peinado, complexión física delgada, uñas cortadas perfectamente, sonrisa encantadora, ojos grises como el cielo de la ciudad del demonio, zapatillas rojas y un vestido blanco que le llegaba hasta más allá de la rodilla. Ella siempre caminaba por las mismas calles donde la luz aún existía y los hombres podían dedicarse a soñar, siempre totalmente lejos del centro y de claramente de personas "normales" como Charlie. Hasta que ese doce de abril de hace cuarenta años, cuando ella decidió correr el riesgo de perderse en el centro para comprar un nuevo par de zapatillas rojas en una tienda nueva y extranjera. Ella se sintió perdida por más de quince minutos entonces preguntó a un hombre quien no le respondió. Ella iba perdida por más de media hora y en medio de la multitud Charlie la vio asustada, como un pequeño cachorro sin saber donde está su hogar. Él casi nunca sonría pero esta vez su sonrisa fue natural y ella pudo ver claramente al hombre que sonría entre tantos hombres que sólo querían correr rápido para no perder el autobús. Fue entonces cuando ella se acerco a él y le pregunto si sabía donde estaba esa famosa tienda extranjera. Él simplemente no sabía donde estaba pero decidió acompañarla a caminar por el centro. Ellos dos se quedaron callados por un largo tiempo, sin tener nada que decir se miraban disimuladamente con timidez, casi ni se acercaban mucho, pero con cada paso más que daban se perdían más en una espesa neblina azul. Suspiraban realidad, fantasía o ilusiones pasajeras, pero sin saber a donde ir se sentían seguros, no habían palabras que describan lo que sentían adentro suyo, y solo fueron cinco minutos con doce segundos, cuando él decidió desviarse del camino bueno. Cogió firmemente la mano de Cristina y comenzó a correr colina abajo sin mirar atrás, solo se detuvo cuando llego a la orilla del río. Acostados abajo de las grandes sombras de los arboles rojos, ellos dibujaron con su mente millones de monstruos, crearon historias sin finales, personajes sin cabeza o ángeles caídos. Parecía que se encontraron en un mar de ideas vagas que suspiraban realidades no vistas por los otros. Ellos se embarcaron en una balsa mirando un destino el cual era claro, sin darse cuenta desaparecieron en alta mar y al abrir los ojos nada más se miraban a ellos mismos en el reflejo del agua que los rodeaba. Ellos miraban sueños independientes, hijos con grandes dientes blancos, casas del porte de un estadio de fútbol, autos lujosos color rojo, joyas o televisores gigantes como la luna. Parecía que todo era perfecto mientras ya no se escuchaban gritos en la ciudad del demonio, sólo pequeñas voces hablando del pasado y otras sobre un futuro incierto. Entonces se miraron sin parar durante largas horas, días, meses y años, parecía que ellos no cambiaban jamas, siempre zarpaban desde la orilla del río hasta alta mar y se perdían en sus fantasías que sabían a realidades perdidas. Cada día se miraba en la misma esquina, sin pronunciar ninguna palabra parecía que se conocían más y más. No parecía tener limites nada sobre ellos, todos los miraban sin saber porque Cristina andaba con él, un chico tan ordinario que no era nada especial para nadie. Pero para ella era el único que conservaría su fantasía hasta su muerte. Cada día sin darse cuenta las pequeñas voces se fueron haciendo grandes gritos que no parecían tener final, cada momento que pasaba la ciudad que un día fue clara se volvía un lugar oscuro donde los hombres caminaban con miedo a los otros, en donde las armas parecían ser la única forma de comunicarse y ellos dejaron de ver poco a poco el mar o la orilla del río y hasta los grandes arboles rojos se volvieron negros. Las figuras, leyendas o pensamientos se iban borrando, parecía como si despertaran de un largo sueño y miraran como todo se cae poco a poco sobre ellos. Cada hora que pasaba ellos se miraban perdidos entre millones de ojos que los observaban y criticaban. Se rompieron sus sueños y ahora caminaban divagando sin saber a donde más ir. Hasta que Cristina flotaba lentamente por un mar de sus ilusiones muertas. Ella sin vida Charlie se pregunto muchas veces, ¿Qué hacer? Pero sin respuesta busco entre millones de palabras una respuesta. Pasó mucho tiempo, pasó corriendo y ahora él está sentado en la cima de la ciudad mirando con odio y en silencio como siempre a la ciudad del demonio caer en sus manos blancas, esas manos de un asesino verdadero que cuando encontró la forma de salir de la realidad quiso acabar con ella para poder seguir recogiendo grandes experiencias en su mochila rota en donde guardaba sus recuerdos más pequeño y más valiosos. Escribiendo en un papel él dejo una nota para ella: ¡TODO AHORA ES UNA RUTINA! Fueron los más pequeños suspiros de realidad, lo que me hicieron pensar que no podía encontrar libertad. Construir miles de muros alrededor de la ciudad, para que todos vean más allá de su superioridad. No somos esperanza, sólo somos hombres ordinarios, caminando hasta el fin. 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