cherenda
Usuario (Argentina)
Como ya dije en otro post soy un taringuero diamond de corazón virgo y poetico, que por cosas de destino ha encontrado al más grande amor de su vida en una cosita de 12 kg (contra los 175 del padre) que sabe llenarme de lagrimas y alegría como nadie antes. Espero disfruten mi pequeño poema. Gracias. Hija mía Algo sobre la vida que debo decirte es que no todo en el mundo son buenas intenciones y alegrías... Y que pueden lastimarte muchas veces tan solo con una mirada, que muchos no sabrán jamás ver tu verdadera belleza, ni los tesoros que escondes detrás de esos hermosos ojos fijos... La traición es propia del ser humano, y sabrás con el tiempo hacer de la decepción una sabia compañera de habitación... El miedo será juez y parte en casi todos los días de tu vida, y caerás mil veces en la tentación de creer que la esperanza es la simple realidad de los mediocres... Si eres como soy yo, diferente, con tantas luces en tu razón que te resulten las más de las veces oscuros los asuntos del corazón, sabrás que casi siempre amas a quien resulta que no lo merece; y dejarás la piel y el aliento recorriendo caminos que un día te avergonzarás de haber recorrido. Te besarán labios sin alegría, pasarás noches en vela tratando de dar forma a las ideas que den sentido a lo que te rodea. Beberás más de una vez de la copa que te invitará la desesperanza, y sabrás con total y absoluta certeza que no vale la pena seguir luchando... Todo esto es asi, Hija mía, desde el principio de los tiempos. Pero también es verdad, Hija mía, que de corazones alegres y bienintencionados se han construido los mas grandes sueños que se han podido hacer realidad, y que ni la mirada mas terrible puede hacer nada ante el recuerdo de otros ojos que alguna vez con amor verdadero nos han mirado... Y que aquellos que te amamos sentimos tu belleza aun con los ojos cerrados, no esperes que reconozcan el valor de las más hermosas estrellas quienes no se atreven a levantar la mirada para contemplar un cielo estrellado... (Recuerda, porotita, nunca ocultar los hermosos tesoros que guarda tu alma, que es una clase muy especial de riqueza que solo aumenta cuando se comparte) Y que traicioneros y traicionados pueden ser vencidos con una simple y poderosa arma que en estas palabras te dejo bien afilada: ¡Perdón! ¡Perdón para los propios y ajenos pecados!... Y si del miedo hablamos, a uno o a los otros, quiero que entiendas una verdad que no por muy repetida deja de serlo, valiente no es el que no teme, sino quien aun temeroso sabe que con fé y esperanza al menos intentarlo todo debe, que no hay vergüenza en caer y es imposible que fallemos cuando lo que buscamos es crecer... Y que ya vendrán otros besos más dulces, (en las especies de una hija tan maravillosa como los sos vos para este pobre poeta enamorado) y que la copa de desesperanza sabrás endulzar con estos versos que tu padre te deja con un consejo: ¡Sé como sos, enormemente feliz!, amor que viene del amor de otros, muchos otros que antes que vos han recorrido este mismo camino, y sigue luchando caricia a caricia por un mundo que te merezca asi tan maravillosa como yo te veo.-
El tema es así Linces de las praderas, aunque ustedes no lo crean, la poesía tiene su publico... Aún hay mujeres que se mueren por que le reciten unos poemitas al oído, que les haga sentir que son la cosa más valiosa del mundo. No es la porción del mercado más grande... pero que las hay, las hay... Entonces me dirían que alcanza con copiar algún poema y listo; algo así como mandarle fruta con: Pero no lince, maquinola cosmico, no sirve, no tiene el mismo efecto. Te aseguro que si yo, Diamond Supremo, la pude poner mediante la poesía no fue precisamente con poemas gastados de repetidos. SE NECESITA ORIGINALIDAD. Darles algo unico, solo para ellas. Entonces me dirían... fácil... robo un poema de alguien mas y le digo que lo escribí yo... pues no porque ahí hay un enemigo mortal.. el sr Si linces queridos, el todopoderoso google hace hoy por hoy imposible bajo todo concepto cualquier forma de plagio... Pero entonces me dirán... no hay más remedio... entré al pedo a este crapeo de mierda y quedan tipo PERO NO LINCES GALÁCTICOS, AQUÍ VIENE A SALVARLOS EL SUPERPOETA Así que eso es todo... ustedes pídanme poemas para sus lincesas y yo los escribo... lo compartimos un poco acá algunos y los otros úsenlos para lo que sirven... para llenar de románticas intenciones los corazones y de compañía nuestras camas...
Estoy pensando en como contar una anecdota de mi infancia sin victimizarme, sin dramatizar mi vida que de por si no ha sido ni un lecho de rosas ni un infierno. Y me resulta difícil. Porque no quiero que mi dolor justifique el dolor de nadie, ni engrandezca una nobleza de la que no me he ufanado jamás. Siempre fui una persona por fuera de la normalidad. Esto es un hecho, no una opinión. Sin llegar a ser un genio simplemente no aprendía ni al mismo ritmo ni de la misma manera lineal de los demás que me rodeaban. Alguna vez un psicólogo me dijo que tengo un pensamiento tridimensional, que me permite acceder a a la información que dispongo de una manera eficaz. Digamos, lo que en mi pueblo se llama guitarrero. Amé la literatura desde que, segun mis padres, aprendí espontáneamente a leer ante de los cuatro años; recuerdo llevar al baño el diccionario para aprender palabras aun antes de recordar ir al jardín de infantes. Salvo un problema perenne que tengo con nombres y rostros, el hecho es que mi memoria me permite fácilmente introducir y analizar datos a una velocidad que muchos han comparada con una "computadora" toda mi vida. Pero siempre he estado, o al menos me he sentido, solo. Huérfano de la sociedad. Y esto no es ataque a mis padres, quienes, soy consciente, hicieron lo que pudieron ante un hijo que no era como los demás, con necesidades y procesos con los que no podía identificarse más allá de todo el amor que me tuvieran. Siempre me he sentido solo, y peor aún, abandonado. Cuando por mi sobrepeso, (situación emblemática de mi vida, no importa cuantas habilidades tenga, desde poeta a filosofo, abogado político, locutor, curandero, siempre soy conocido como el gordo) he sufrido lo que ahora llaman bullying, generalmente la respuesta institucional y social ha sido: "no les hagas caso" o, más frecuente de lo que ustedes puedan creer, "revisa tu comportamiento que provoca ese rechazo". Tengo grabado en mi memoria una maestra de mi escuela diciéndome después de que me cascotearon a la salida de la escuela que tenía que cambiar, dejar de querer demostrar lo que sabía. Entonces, me inculcaron, era mi culpa. SI TODOS REACCIONABAN MAL CONMIGO, DEBÍA SER YO EL EQUIVOCADO. UNA ESPECIE DE DEMOCRACIA DEL TERROR. Permití entonces que se aprovecharan de mi; dejé que los demás tomaran cosas de mi, con tal de no pasarla solo. Permití que se me convirtiera en una cosa, en vez de una persona. Permití los insultos, la discriminación. Permití que estuvieran conmigo solo por lo que pudieran sacarme. Eso fue mi normalidad, porque me habían convencido que estar conmigo era algo que soportar, y por tanto tenía que ser retribuido. Con dinero, golosinas, haciendo los deberes, enseñándoles cosas, compartiendo mis méritos. Me sentía usado. Escuchaba como se reian de mi. ERA CONSCIENTE DE TODO. Pero entonces pensaba que eso era mejor a la soledad. Fui creciendo. Nunca fui tímido, y Dios sabe que si me permiten hablar no iba preso. Me volvi endemoniadamente bueno para ganar dinero, no para ahorrarlo, y seguí comprando afecto. El de mis padres tratando de lograr todos los éxitos académicos posibles, el de mis congéneres luchando por todas las cosas que creía justas, el de las mujeres con regalos, o con una infinita paciencia y permitiendo cosas que nadie debería permitir solo para no estar en soledad. En mi adolescencia y temprana juventud nada fue mejor. Cada vez más gordo, pasaba por grandes periodos de depresión. Era muy loco, nunca estuve sin pareja, nunca me falto que comer o donde dormir, podía preparar una materia libre literalmente en horas. Pero no me sentía aceptado por nadie. No me sentía exitoso. Hasta quienes me amaban parecían ver en mi solo mis peores defectos. Una chica, no importa el nombre, quedó embarazada de mi; yo fui tan tonto como para ponerme feliz. Ella no quiso tenerlo, era su cuerpo y su vida argumentaba. Ante mis suplicas, como humillación suprema llego a decirme "quien va a querer tener un hijo con alguien como vos, mirate, ni siquiera vas a poder salir corriendo para llevarme al hospital a tenerlo, sos un monstruo". Ese si no fue el mas grande dolor que senti en mi vida, estuvo muy cerca de serlo. Y eran las fiestas. Ha pasado casi una década, Es el día de hoy que no puedo de forma alguna disfrutar la navidad. Y siempre vuelvo a esa maestra. Julio, no pueden estar todos equivocados, algo estas haciendo que los provoca. Si bien no ha sido la única persona que me lo ha dicho, siempre vuelvo a ser ese pibe de 8 años. Y no puedo evitarlo, vuelvo a pensar que ella tiene razón; las pocas personas que me quieren bien me dirían que es increíble que alguien tan inteligente pueda ser tan estúpido. Pero la verdad es que siempre he creído que esa buena mujer tiene razón. Pero no la tiene. Ser diferente no debería ser algo bueno o malo per se. Debería ser absolutamente irrelevante para conocerme como persona mi peso, mi inteligencia, mi altura, mi religión, mi color de piel. Debería ser conocido por cuanto amo; por las veces que comparto mi pan, que abrazo a un desconocido que está llorando. Debería ser medido no por mis esporádica cobardía, sino por mi actos de valentía. SOMOS LO MEJOR DE NOSOTROS. NO LO QUE LOS OTROS VEN EN NOSOTROS DE SUS PROPIOS DEFECTOS. La verdad es que ser gordo no es una elección; es una realidad, algo que nos ocurre. No lo que somos. Tener unos puntos más o menos de C.I., un cero mas o menos en nuestros sueldos, nada de eso puede definirnos. Y nadie tiene el derecho a hacerlo. Podría decir muchas más cosas; hablar de como usé la poesía como un refugio, hablar de las tres o cuatro personas que al menos han intentado ver más allá de lo aparente en mí. Pero estoy cansado. No quiero dar escusas solo despertar conciencia; cuando hablamos con los demás siempre podemos construir o destruir. Nuestras palabras, nuestros actos, nuestro amor, cambian al mundo porque cambian el corazón de las personas que están en el mundo. La próxima vez que veas a alguien diferente, a alguien siendo lastimado, discriminado, dejado de lado, tendele una mano, podes ser el ángel que esa persona necesita. No se necesita una capa para ser un héroe. A veces para volar no hay que levantar la manos, solo tenderlas. Y cuidemos a nuestros hijos, a nuestro hermanos, a los más frágiles de entre nosotros. Son lo mejor de nosotros. Son la esperanza de que como especie podamos mejorar. Un mundo triste es aquel en que no podemos ver en un niño todo el potencial de la genialidad humana. Hablo caro, lo sé. Quiero decirlo más simple. Ámense los unos a los otros, que el amor sea la marca que los diferencie. Quiero ser más simple aún, el amor es un raro tipo de riqueza, la única forma de aumentarla es compartiéndola. Y nunca sabemos cuando una sonrisa puede salvar una vida.
Estoy pensando en como contar una anecdota de mi infancia sin victimizarme, sin dramatizar mi vida que de por si no ha sido ni un lecho de rosas ni un infierno. Y me resulta difícil. Porque no quiero que mi dolor justifique el dolor de nadie, ni engrandezca una nobleza de la que no me he ufanado jamás. Siempre fui una persona por fuera de la normalidad. Esto es un hecho, no una opinión. Sin llegar a ser un genio simplemente no aprendía ni al mismo ritmo ni de la misma manera lineal de los demás que me rodeaban. Alguna vez un psicólogo me dijo que tengo un pensamiento tridimensional, que me permite acceder a a la información que dispongo de una manera eficaz. Digamos, lo que en mi pueblo se llama guitarrero. Amé la literatura desde que, segun mis padres, aprendí espontáneamente a leer ante de los cuatro años; recuerdo llevar al baño el diccionario para aprender palabras aun antes de recordar ir al jardín de infantes. Salvo un problema perenne que tengo con nombres y rostros, el hecho es que mi memoria me permite fácilmente introducir y analizar datos a una velocidad que muchos han comparada con una "computadora" toda mi vida. Pero siempre he estado, o al menos me he sentido, solo. Huérfano de la sociedad. Y esto no es ataque a mis padres, quienes, soy consciente, hicieron lo que pudieron ante un hijo que no era como los demás, con necesidades y procesos con los que no podía identificarse más allá de todo el amor que me tuvieran. Siempre me he sentido solo, y peor aún, abandonado. Cuando por mi sobrepeso, (situación emblemática de mi vida, no importa cuantas habilidades tenga, desde poeta a filosofo, abogado político, locutor, curandero, siempre soy conocido como el gordo) he sufrido lo que ahora llaman bullying, generalmente la respuesta institucional y social ha sido: "no les hagas caso" o, más frecuente de lo que ustedes puedan creer, "revisa tu comportamiento que provoca ese rechazo". Tengo grabado en mi memoria una maestra de mi escuela diciéndome después de que me cascotearon a la salida de la escuela que tenía que cambiar, dejar de querer demostrar lo que sabía. Entonces, me inculcaron, era mi culpa. SI TODOS REACCIONABAN MAL CONMIGO, DEBÍA SER YO EL EQUIVOCADO. UNA ESPECIE DE DEMOCRACIA DEL TERROR. Permití entonces que se aprovecharan de mi; dejé que los demás tomaran cosas de mi, con tal de no pasarla solo. Permití que se me convirtiera en una cosa, en vez de una persona. Permití los insultos, la discriminación. Permití que estuvieran conmigo solo por lo que pudieran sacarme. Eso fue mi normalidad, porque me habían convencido que estar conmigo era algo que soportar, y por tanto tenía que ser retribuido. Con dinero, golosinas, haciendo los deberes, enseñándoles cosas, compartiendo mis méritos. Me sentía usado. Escuchaba como se reian de mi. ERA CONSCIENTE DE TODO. Pero entonces pensaba que eso era mejor a la soledad. Fui creciendo. Nunca fui tímido, y Dios sabe que si me permiten hablar no iba preso. Me volvi endemoniadamente bueno para ganar dinero, no para ahorrarlo, y seguí comprando afecto. El de mis padres tratando de lograr todos los éxitos académicos posibles, el de mis congéneres luchando por todas las cosas que creía justas, el de las mujeres con regalos, o con una infinita paciencia y permitiendo cosas que nadie debería permitir solo para no estar en soledad. En mi adolescencia y temprana juventud nada fue mejor. Cada vez más gordo, pasaba por grandes periodos de depresión. Era muy loco, nunca estuve sin pareja, nunca me falto que comer o donde dormir, podía preparar una materia libre literalmente en horas. Pero no me sentía aceptado por nadie. No me sentía exitoso. Hasta quienes me amaban parecían ver en mi solo mis peores defectos. Una chica, no importa el nombre, quedó embarazada de mi; yo fui tan tonto como para ponerme feliz. Ella no quiso tenerlo, era su cuerpo y su vida argumentaba. Ante mis suplicas, como humillación suprema llego a decirme "quien va a querer tener un hijo con alguien como vos, mirate, ni siquiera vas a poder salir corriendo para llevarme al hospital a tenerlo, sos un monstruo". Ese si no fue el mas grande dolor que senti en mi vida, estuvo muy cerca de serlo. Y eran las fiestas. Ha pasado casi una década, Es el día de hoy que no puedo de forma alguna disfrutar la navidad. Y siempre vuelvo a esa maestra. Julio, no pueden estar todos equivocados, algo estas haciendo que los provoca. Si bien no ha sido la única persona que me lo ha dicho, siempre vuelvo a ser ese pibe de 8 años. Y no puedo evitarlo, vuelvo a pensar que ella tiene razón; las pocas personas que me quieren bien me dirían que es increíble que alguien tan inteligente pueda ser tan estúpido. Pero la verdad es que siempre he creído que esa buena mujer tiene razón. Pero no la tiene. Ser diferente no debería ser algo bueno o malo per se. Debería ser absolutamente irrelevante para conocerme como persona mi peso, mi inteligencia, mi altura, mi religión, mi color de piel. Debería ser conocido por cuanto amo; por las veces que comparto mi pan, que abrazo a un desconocido que está llorando. Debería ser medido no por mis esporádica cobardía, sino por mi actos de valentía. SOMOS LO MEJOR DE NOSOTROS. NO LO QUE LOS OTROS VEN EN NOSOTROS DE SUS PROPIOS DEFECTOS. La verdad es que ser gordo no es una elección; es una realidad, algo que nos ocurre. No lo que somos. Tener unos puntos más o menos de C.I., un cero mas o menos en nuestros sueldos, nada de eso puede definirnos. Y nadie tiene el derecho a hacerlo. Podría decir muchas más cosas; hablar de como usé la poesía como un refugio, hablar de las tres o cuatro personas que al menos han intentado ver más allá de lo aparente en mí. Pero estoy cansado. No quiero dar escusas solo despertar conciencia; cuando hablamos con los demás siempre podemos construir o destruir. Nuestras palabras, nuestros actos, nuestro amor, cambian al mundo porque cambian el corazón de las personas que están en el mundo. La próxima vez que veas a alguien diferente, a alguien siendo lastimado, discriminado, dejado de lado, tendele una mano, podes ser el ángel que esa persona necesita. No se necesita una capa para ser un héroe. A veces para volar no hay que levantar la manos, solo tenderlas. Y cuidemos a nuestros hijos, a nuestro hermanos, a los más frágiles de entre nosotros. Son lo mejor de nosotros. Son la esperanza de que como especie podamos mejorar. Un mundo triste es aquel en que no podemos ver en un niño todo el potencial de la genialidad humana. Hablo caro, lo sé. Quiero decirlo más simple. Ámense los unos a los otros, que el amor sea la marca que los diferencie. Quiero ser más simple aún, el amor es un raro tipo de riqueza, la única forma de aumentarla es compartiéndola. Y nunca sabemos cuando una sonrisa puede salvar una vida.
Esto va dedicado para esa chica que por tener sobrepeso no le dejaron inscribirse para participar como reina de la primavera en el colegio JJ SIlva de esta ciudad de Formosa. Fuerza Serena M. Liechti. Señores, soy gordo, y lo siento, por las horas de juegos que puedo haberle quitado a la hija que esta vida me regaló... Y por las canciones que no bailo con la mujer que comparte esta vida prestada con este cantor; Lamento la camaradería que podría haber tenido si se me hubiera dado mejor el jugar con una pelota; Pero más lamento que no vean que mi peso no es mi definición, que juego otros juegos con mi hija y que con la voz bailo como el mejor. que mis manos por enormes nunca han dejado de acariciar, y que mis tristes ojos pueden enamorar tanto como el cuerpo más esculpido; (en mujeres la suerte que he tenido más de un rubio precioso me ha de envidiar) Y lamento que tantos otros no tengan las mismas palabras que yo, para cantarle a los ignorantes las verdades que hay en mi canción. Que una niña es tan hermosa como limpios los ojos que la ven... y que no por mucho vestir bien se aclara en algo el asunto, bella es toda mujer y punto, por darse cuenta que el espejo no es más que un simple reflejo de lo que cualquiera puede ver... y que lo verdaderamente hermoso solo un ignorante lo querría esconder. Entonces querida amiga, no se lamente, por cosas que le juro puede cambiar, no vale la pena en esta vida derramar más llanto que el que nace de la alegría, y es de mi opinion más fundada que lo que podemos amar en nosotros es lo que verán de hermoso los otros al momento de podernos mirar... No arroje maldición ni anatema, no gaste ni un poco de su aliento, que aunque ellos opinan lo que quieran usted ya tiene mucho más que ellos... o al menos tiene este humilde poema.