cheloides
Usuario (Argentina)
Los fantasmas La tarde descansa fría y solitaria, en las esquinas duermen los recuerdos de viejos sucesos, el viento silba en la ventana y se cuela entre las cortinas blancas de la cocina. Allá afuera el mundo sigue su curso desolado mientras yo atemorizado oculto mis tesoros del olvido. Suena el teléfono y mi corazón palpita ilusionado deseando que fuera ella quien rompe el silencio en el que me consumo lentamente. Aun así no puedo moverme algo me hace saber que no es ella quien me busca al otro lado del sonido rimbombante que escupe ese aparato. Miro el espejo sucio de abandono y me devuelve la misma imagen que percibo de el incluyéndome en ese marco casi patético de de mi mismo. Vuelvo a la realidad con otro timbrazo que avasalla otra vez la tranquilidad de mi silencio, temeroso me acerco y sin titubear levanto el tubo con la voz ronca de tanto fumar pregunto “¿Quién esta allí?” pero nadie responde, por un momento mi silencio y el del extraño se unificaron en un sonido de aire al otro lado. Ya no quiero preguntar mas pero tampoco puedo dejar de escuchar el vacío que arrojaba alguien desde donde fuera, sabia que estaba compartiendo lo mismo aunque quizás, esa no fuera su intención. De repente su respiración me hace percibir el llanto que ocultaba al escucharme, solo pude decir que ya no deseaba enredarme entre sus brazos ni abrigarme en el calor de aquellos besos, que nada haría cambiar nuestro futuro porque eso ya había muerto. Solo pude sentir el dolor de alguien que carga un cadáver entre sus brazos llevándolo a su descanso eterno, cansado de hablarle rogándole que despierte antes de llegar a la tumba donde será entregado. Y una vez más alguien llora del otro lado, no dice nada aunque también lo diga todo. En ese intercambiar de silencios ambos volvemos a morirnos y nuestros fantasmas siguen ahí en una habitación, colgados del teléfono…
Extracto de un poema de Mario Benedetti. Espero les guste y comenten! Nuestroamor fue desde siempre un niño muerto, solo de a rato parecía que iba a vivir Queiba a vencernos, pero los dos fuimos tan fuertes que lo dejamos sin su sangre,sin su futuro, sin su cielo. Un niño muerto solo eso, maravilloso y condenado. Quizástuviera una sonrisa como la tuya dulce y honda, quizás un alma triste como la mía,poca cosa. Quizás aprendiera con el tiempo a desplegarse a usar el mundo. Perolos niños así vienen muertos de amor, muertos de miedo tienen tan grande elcorazón que se destruyen sin saberlo. Voslo dijiste nuestro amor fue desde siempre un niño muerto y que verdad dura ysin sombra, que verdad fácil y que pena, yo imaginaba que era un niño y era tansolo un niño muerto. ¿ Ahora que queda? Solo queda medir la fe y recordemos loque pudimos ser para el, que no pudo ser nuestro. ¿Qué mas? Acaso cuando llegueun 20 de enero y abismo, vos donde estés llévale flores, que yo también irécontigo… comenten!!!!