C

cesca60

Usuario (España)

Primer post: 6 abr 2014Último post: 3 may 2014
6
Posts
130
Puntos totales
17
Comentarios
Historia del ferrocarril
Historia del ferrocarril
InfoporAnónimo4/8/2014

Historia del ferrocarril en España Fotografía de los constructores y accionistas de la línea Barcelona-Mataró, La Historia de los ferrocarriles españoles comienza en siglo XIX con la construcción de las primeras líneas ferroviarias y se extiende hasta la actualidad, convirtiéndose en uno de los elementos más importantes de la sociedad y la economía españolas. El primer ferrocarril español, sin embargo, se construirá en Cuba en1837 (entonces colonia española) y correspondería a la línea La Habana-Güines. El 12 de octubre de 1834, la Reina de EspañaIsabel II, autoriza la construcción de la primera línea La Habana - Güines. La Real Junta de Fomento llevaría a cabo la construcción del ferrocarril consiguiendo un empréstito de 2 millones de pesos negociado en Inglaterra. La obra tuvo al norteamericano Alfred Cruger, como ingeniero principal. El 19 de noviembre de 1837, se abrió a la explotación el primer tramo de 27,5 km desde la capital cubana hasta Bejucal, solo 12 años después del primer servicio de ferrocarril público inglés. Sería el primer ferrocarril en América Latina y el primero también de España, Tren en La Habana, dispuestos para ir a Bejucal Unos años más tarde, en la península Ibérica se construyó la línea de Barcelona a Mataró en1848. La línea, todavía hoy en uso, contaba con una longitud de 28,6 km y unía las poblaciones de Barcelonay Mataró (inicio/fin de trayecto en1848), San Adrián de Besós,Badalona, Montgat, Ocata, Premiá de Mar y Vilasar de Mar [ estación de Francia (Barcelona) Estación de Mataró A partir de esa fecha se producirá una rápida expansión con la construcción de numerosas líneas de ferrocarril de ancho ibérico a cargo de las que serán las principales compañías ferroviarias de la época: la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA) o la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces Aquí tenemos una muestra de nuestras lineas de ferrocarriles en España En 1941 la Dictadura franquista emprendió la nacionalización de todos los ferrocarriles españoles de ancho ibérico, mientras que las compañías que operaban las líneas de vía estrecha todavía mantuvieron su independencia hasta su posterior rescate estatal e integración en empresa Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE). Las líneas de vía de ancho ibérico fueron integradas en la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE). Ambas empresas continuaron su existencia hasta su desaparición ya iniciado el siglo XXI, cuando sus funciones fueron asumidas porAdministrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), encargada de las infraestructuras ferroviarias, y por Renfe Operadora, encargada de la explotación de los ferrocarriles de ancho ibérico, ancho internacional y vía estrecha. Por otro lado, desde la inauguración de la Línea de alta velocidad Madrid-Sevilla en 1992, se han ido expandiendo por España nuevas líneas hasta constituir una nueva red Alta Velocidad Española. Mapa red de alta velocidad en España 2013 trenes de alta velocidad

31
14
Primer contacto con el hombre blanco: los dioses que cagan.
Primer contacto con el hombre blanco: los dioses que cagan.
Ciencia EducacionporAnónimo4/6/2014

Primer contacto con el hombre blanco: los dioses que cagan. "Antes, la filosofía respecto a los indios aislados consistía en localizar y contactar con pueblos que nunca antes habían tenido contacto con el hombre blanco, con la civilización occidental. Se contactaba y se decía que se trabajaba para integrarlos de la mejor forma posible a nuestra sociedad. Era una retórica falsa y equivocada porque el contacto siempre les hace entrar en nuestra sociedad por el nivel más bajo. Desde hace unos años, la filosofía es diferente: se trata de saber dónde están, dónde viven, pero para no contactarles, sino para protegerles. Ellos tienen todo el derecho a no querer nada de nosotros." "Yo trabajé durante muchos años estableciendo los primeros contactos con muchos pueblos de la Amazonia y vi que generalmente estos encuentros eran -y son- destructivos para la comunidad indígena. Los contactos despertaron en mí el interés por mirar con más cuidado la historia. Tras 500 años de historia como país, en Brasil no tenemos un sólo pueblo indígena realmente integrado a la sociedad nacional. Y la sociedad nacional no los absorbe porque está hecha y organizada para nosotros, no para los indígenas." "En esta última expedición del verano pasado, nos chocamos con una maloca que no esperábamos y los indios se quedaron sorprendidos ante nuestra presencia. Era un grupo que nunca había visto a nadie, aunque en realidad todos saben de la existencia de otros grupos y de nuestra existencia. Lo que realmente desconocen es nuestra fuerza y la dimensión de la civilización occidental. Tienen un grado de desconocimiento total del resto del mundo. No saben que existe Brasil, ni América, ni Europa, ni nada que no sea su mundo más próximo. Son los hombres más próximos a los que Colón encontró cuando llegó. Jose Carlos Meirelles, de FUNAI: "El primer problema de los indios cuando entran en nuestro mundo son las enfermedades, pero también hay otra cosa. El indígena que sobrevive a las enfermedades todavía tiene que hacer un esfuerzo para no enloquecer. Son muchas informaciones, un mundo totalmente distinto al suyo. Si el indígena no es una persona mentalmente fuerte se acaba volviendo loco, acaba bebiendo o intenta suicidarse." "Las poblaciones indígenas son sociedades igualitarias. En nuestra sociedad tenemos la selectividad, oposiciones… crecemos pensando en la competencia. El indígena no quiere ser mejor, él tiene que ser igual a su vecino, y esto es una diferencia, cultural e intelectual, contundente." PRIMER CONTACTO EN EL ÁRTICO - ¡¡Nosotros estamos solos en este mundo!! Le gritaron los inughuit a Sackheuse (intérprete del almirante John Ross). Por eso, cuando les vieron a los hombres blancos por primera vez en 1818, creyeron que eran dioses o espíritus del aire. Sackheuse intentó tranquilizarlos mediante un largo y elocuente discurso. Los inuit, por su parte, le preguntaron si venían de la luna o del sol, y si aquellas criaturas de alas blancas daban luz por la noche o durante el día. Sackheuse les respondió que era un hombre como ellos, y que venían del sur, de un país muy lejano. Los inuit le replicaron diciéndole: -¡Eso es imposible! ¡Allí no hay más que hielo! Aquello que parecía islas, de las que salían unas enormes alas blancas, ¿eran en realidad grandes animales? ¿Acaso se trata de pájaros u otras criaturas voladoras? - Son grandes casas de madera. -¡No! Están vivas; nosotros las vimos mover y agitar sus alas. Respondió uno de los inuit. ¿De qué hielo estaba hecho los cristales de las ventanillas de los barcos y los vasos? ¿Y los espejos? ¿Había gente detrás de ellos? ¿Se podían comer los relojes? ¿Cuanta madera había en la luna? Cuando Ross y sus hombres llegaron a las tierras heladas de los Inughuit (los grandes hombres), se encontraron con un pueblo aislado, pobre y sencillo. Nunca habían visto al hombre blanco, pero tampoco a otros inuit. Incluso en su aislamiento, y con el tiempo, habían olvidado otros elementos culturales como el iglú de nieve, el arco y la flecha, e incluso los kayaks. A pesar de ello "parecían felices y satisfechos, y sus vestidos estaban en buen estado" Ya en el barco, los inuit cogían todo lo que podían, ante el asombro de los hombres blancos. Para ellos, representaba un robo y un atentado a la intimidad. Para los inuit, significaba tan solo coger algo prestado, para utilizarlo, o para conocer su función. Para los inuit, el hurto no existía: no entendían el término de propiedad privada. PRIMER CONTACTO EN MELANESIA. Hasta los años cuarenta, los habitantes de una de esas minúsculas porciones de tierra llamada Melanesia vivían aislados del resto del planeta, hasta que un gran pájaro negro aterrizó en sus tierras. Los marines instalaron un puesto de escucha, con varias casetas prefabricadas, un generador, grandes antenas y un montón de suministros. Tanto isleños como militares fueron entrando en contacto. Pasaron los días, aquellos “dioses” controlaron las ondas de radio, mientras sus amigos isleños disfrutaban de inesperados objetos y fueron sanadas sus enfermedades. Pasaron los años, pero nadie en esas tierras olvidó lo que ocurrió, y decidieron que, para lograr que los dioses regresaran, tenían que hacer una gran representación: imitaron los rifles de los militares con largos palos, se vistieron con los colores de los uniformes que habían visto, reprodujeron la bandera de los Estados Unidos, elevaron un bosque de ramas en recuerdo del radiotransmisor y formaron con rocas en la playa, o con pigmentos sobre sus cuerpos desnudos, figuras que rememoraban los “dibujos” vistos en los pájaros y los grandes peces metálicos, como USA o US NAVY. Estos son los llamados cultos cargo. Algunos cultos cargo han sobrevivido, siendo el más conocido el de la isla de Tanna, en Vanuatu, que inmortalizan cada año la figura de "John From", un dios que vendrá de los cielos para traer todo tipo de mercancías y bienes materiales. El nombre proviene probablemente de algún aviador que se presentó ante ellos como “John from America”. Por su parte, la tribu de los Yaohnanen espera otro Dios que regresará para cubrirles de regalos: el Duque Felipe de Edimburgo. En su célebre Vacas, cerdos, guerras y brujas, el antropólogo Marvin Harris relata cómo uno de los profetas del cargo fue conducido a las ciudades occidentales para que viese con sus propios ojos de dónde surgían las mercancías, y mostrarle que todo aquello que creía mítico y divino en realidad provenía de fuerzas reales y materiales. Lo curioso del caso es que no lograron convencerlo, sino todo lo contrario: "(A Yali) Le llevaron a Australia donde los australianos querían mostrarle cuál era el secreto del cargo: centrales azucareras, fábricas de cerveza, un taller de reparación de aviones, los depósitos de mercancías de los muelles. Aun cuando Yali pudo ver por sí mismo algunos aspectos del proceso de producción, también constató que no todos los que iban en coche a todas partes y vivían en grandes mansiones trabajaban en centrales azucareras y fábricas de cerveza. Pudo observar cómo hombres y mujeres trabajaban en grupos organizados, pero no logró captar los principios últimos sobre cuya base se organizaba su trabajo. Nada de lo que vio le ayudó a comprender por qué de aquella inmensa profusión de riqueza ni siquiera una gota llegaba a sus compatriotas." Hoy, en pleno siglo XXI, todavía no sabemos muy bien como funciona la cosa. PRIMER CONTACTO EN NUEVA GUINEA En 1930, un millón de personas que vivían en las tierras altas de Nueva Guinea eran desconocidos para el mundo exterior. En 1926, el oro fue descubierto apenas cuarenta millas tierra adentro, por lo que cientos de australianos llegaron corriendo hasta Nueva Guinea en busca de la rápida fortuna. Entre ellos se encontraban tres hermanos, Michael, Daniel y James Leahy. Michael Leahy escribió sus aventuras en el libro Explorations Into Highland New Guinea, 1930-1935: "El primer contacto habitualmente provoca una mezcla de admiración y terror, en ausencia de una voz amigable hablando la lengua nativa, seguido de un silencio de aturdimiento y lágrimas, danzas aparentemente alegres, risas, discursos rimbombantes de ancianos con maneras de la edad de piedra que dan a todos su visión del encuentro. Para el día siguiente los contactados habitualmente realizan ofrendas de patatas, caña de azúcar, bananas y cerdos. Buscan obtener un trueque por casi cualquier artículo comercial. Los nativos consideran que cualquier cosa que provenga de nuestro grupo está imbuido de la magia y los espíritus que nos han protegido a lo largo del viaje que hemos hecho para llegar donde ellos." En el documental que grabaron, añadieron comentarios de los que hasta entonces habían creído que los límites del valle eran los límites del mundo: "Una vez se hubieron ido, la gente nos sentamos y contamos historias. No sabíamos nada de los hombre de piel blanca. No habíamos visto lugares lejanos. Solo conocíamos este lado de las montañas y creíamos que éramos el único pueblo que existía. Pensábamos que cuando una persona moría, su piel se emblanquecía y se dirigía a la frontera de «ese lugar», el lugar de los muertos. Así que, cuando vinieron los desconocidos, dijimos: «estos hombres no pertenecen a la Tierrra. No los matemos; son nuestros familiares. Quienes han muerto se han vuelto blancos y han regresado»." Las grandes mochilas que llevaban a sus hombros debían ser, pensaron, sacos donde tenían escondidas a sus esposas. Incluso pudieron escuchar por primera vez en su vida música grabada en un gramófono: «pensamos que era una caja llena de fantasmas, que nuestros ancestros fallecidos estaban ahí dentro», decían. Cuando vieron que los visitantes vestían pantalones que les cubrían por completo su conclusión fue… que tenían penes enormes enrollados alrededor de la cintura que debían ser cubiertos así. "Uno de nosotros se escondió un día y vio al Hombre Blanco hacer sus necesidades. «Ese hombre que viene del cielo acaba de cagar» nos dijo. Tan pronto como el Hombre Blanco marchó de allí, todo el mundo se acercó a mirar. Su piel es de un color diferente, pero su mierda huele igual que la nuestra.

25
0
¡
¡¡Gas de la Gran Guerra
Ciencia EducacionporAnónimo4/6/2014

¡¡Gas!! La sola mención de esa palabra de tres letras era suficiente para que una ola de terror se extendiera por todas partes. Silbatos, sirenas, campanas y carracas daban la alarma mientras que el personal sacaba atropelladamente las máscaras antigás de sus fundas antes de que aquella porquería les atacase los pulmones y les arrastrara a una de las peores muertes imaginables. Pero antes siquiera de que hubiera medios de protección contra una de las más crueles armas creadas por el hombre tuvieron que morir muchos desdichados sin saber siquiera lo que se les venía encima. Esta es pues la historia de como los combatientes de la Gran Guerra aprendieron a conocer el gas venenoso. Paradojicamente, y a pesar de la prolífica capacidad del ser humano para idear medios cada vez más eficaces para aniquilar a sus semejantes, al mismo tiempo hemos intentado a lo largo de la historia establecer unas reglas por las que regir de una forma más moral o ética nuestras propias matanzas. A finales del convulso siglo XIX, y como adivinando que el siguiente sería infinitamente peor, una serie de países se reunieron en la ciudad de La Haya a fin de reglamentar los usos bélicos, eliminando determinadas armas que, por su grado de malignidad, se consideraron como que iban más allá de lo que se suponía debía ser una guerra honorable. Dicha convención, celebrada en 1899, prohibía entre otras abominaciones el uso de gases venenosos. Sin embargo, nada más concluir la conferencia ya había países que urdían la forma de esquivar los términos que acababan de firmar poco antes, entre ellos Alemania, Gran Bretaña y Francia, quizás barruntándose el apocalipsis que sobrevendría quince años más tarde. Así pues, nada más estallar el conflicto se pusieron a estudiar substancias que tuvieran un efecto, si no letal, al menos capaz de dejar fuera de combate a los enemigos. Todos tuvieron la misma ocurrencia: gas lacrimógeno. No mataba, no dejaba a nadie inútil de por vida, pero te dejaba a merced del enemigo para que te volara la tapa de los sesos o te acuchillara bonitamente con su bayoneta mientras que llorabas más que Jeremías. Los primeros en hacer uso de gases lacrimógenos fueron los gabachos, los cuales ya disponían de un cartucho de 25 mm. de calibre cargado con 35 gramos de bromoacetato de etilo, el cual podemos ver en la foto de la derecha, y que ya estaba en uso en manos de la policía de París como arma anti-disturbios. Se disparaba con una carabina de señales. El uso de este material, cuya eficacia además fue más que cuestionable por no decir nula, solo sirvió para abrir la Caja de Pandora y dar pie al uso de las substancias más terroríficas. Mientras los gabachos intentaban ir un poco más allá intentando fabricar granadas de mano que mejorasen los pobres resultados de una simple arma anti-disturbios, los británicos no se quedaron esperando. A finales del 1914, dos profesores del Imperial College, Herbert Parker y Jocelyn Thorpe, llegaron a probar unas cincuenta substancias diferentes para crear un gas lacrimógeno verdaderamente eficaz. A principios del año siguiente se decantaron por el yodoacetato de etilo el cual fue probado con un sujeto al que se le ofreció un chelín para comprobar sus efectos, resultando al parecer enteramente satisfactorios. Y en cuanto a los tedescos, fueron aún más allá. Hicieron uso de los metralleros de 105 mm., a los que se sustituyeron las bolas por 2,3 litros de clorosulfato de diadisidina. Fueron probados en octubre de 1914 en el sector de Neuve-Chapelle llevando a cabo un bombardeo con 3.000 proyectiles, pero sus efectos se vieron anulados por el trinitrotolueno que hacía estallar la granada que, al parecer, neutralizaba los efectos del gas. A finales de enero de 1915 fue nuevamente probado en el frente ruso, pero el frío hizo licuarse el gas, así que tampoco sirvieron para nada. En la ilustración de la lado podemos ver el metrallero en cuestión. A la derecha aparece con su configuración normal. La carga inferior es la que impulsa la bolas de acero fuera de la carcasa. A la izquierda lo vemos como proyectil de gas. En este caso, la substancia en estado líquido se encuentra en la parte inferior mientras que en la superior se aloja la espoleta y una carga de TNT que fragmenta la carcasa y favorece la expansión del líquido que, al contacto con el aire, se convierte en gas. A la vista de los pobres resultados obtenidos con los metralleros y ante la escasez de los mismos, el director del Instituto de Física y Química Kaiser Guillermo, el profesor Fritz Habe, convenció al Estado Mayor de que lo más acertado sería liberar el gas directamente desde bombonas de tipo industrial y usando, además del gas lacrimógeno, gas de cloro el cual, según él, no contravenía las normas de la Convención de La Haya. El general von Falkenhayn, jefe del Estado Mayor del ejército imperial, no necesitó demasiados argumentos ya que, al fin y al cabo, fueron sus enemigos franceses los primeros en hacer uso de gases por lo que autorizó a Habe a llevar a cabo las pruebas necesarias con la orden de preparar la que se denominó, no sin cierto sarcasmo, "Operación Desinfección". El lugar elegido fue el saliente de Ypres, en la frontera franco-belga. El encargado de poner en marcha los preparativos fue el coronel Otto Peterson el cual, con meticulosidad germánica, organizó una unidad de 500 zapadores que recibió el nombre de Disinfektionstrüppe Peterson, cuyos efectivos fueron posteriormente aumentados a 1.600 hombres a la vista del enorme trabajo que tenían por delante. El ejército encargó 6.000 cilindros con una capacidad para 40 kilos de gas de cloro, y otros 24.000 de 20 kilos, los cuales iban semienterrados en el suelo de las trincheras. Este abrumador trabajo debían realizarlo muchas veces bajo el fuego de la artillería enemiga y, de hecho, la unidad de Peterson sufrió dos muertos producidos por escapes de gas, así como 50 heridos. El 10 de marzo de 1915 se completó el trabajo: ante el sector del frente ocupado por el XV Cuerpo de Ejército alemán se habían emplazado 5.730 cilindros (1.600 grandes y 4.130 pequeños) que contenían un total de, ojo con la cifra, 160 toneladas de gas de cloro. Pero para lanzar el gas dependían de unas condiciones climatológicas favorables ya que era el viento el encargado de llevar el veneno hasta las líneas enemigas, lo que hizo que el ataque se demorara durante cinco semanas. Por fin, y tras varios aplazamientos, el 22 de abril se presentó el momento. Era un día primaveral con un clima delicioso, el sol calentaba los maltrechos cuerpos del personal y parecía que la paz reinaba en el mundo. De hecho, en aquel sector del frente reinaba un silencio tan ominoso que los ciudadanos combatientes empezaron a mosquearse ya que los germanos les enviaban a diario su buena ración de metralla. Sin embargo, aquel día no hubo preparación artillera de ningún tipo. A las cinco de la tarde, una nube de un color amarillo verdoso de más de seis km. de ancho y unos 800 metros de profundidad empezó a avanzar hacia las posiciones ocupadas por la 87 división territorial francesa y la 45 división colonial argelina, situadas a la izquierda del sector ocupado por tropas canadienses. En pocos minutos, la nube alcanzó de lleno las trincheras sin que el personal se acabara de dar cuenta de lo que se les venía encima. Los canadienses pensaron que se trataba de algún nuevo tipo de pólvora o explosivo ya que, aunque a ellos no les alcanzó de lleno la nube venenosa, notaron sequedad de boca y un sabor amargo que les producía irritación de garganta y tos. Pero se dieron cuenta de que era algo mucho peor cuando los argelinos empezaron a llegar al galope tendido a sus posiciones mientras gritaban aterrorizados "¡Asfixia, asfixia!". La foto de la derecha muestra los chorros de gas, tras los que se ven las tropas alemanas avanzando lentamente esperando que el cloro se disipe para ocupar las posiciones enemigas. El gas de cloro, más denso que el aire, se iba asentando en el suelo a medida que avanzaba, llenando las trincheras francesas de forma silenciosa. Los gabachos, parapetados como si se defendieran de un ataque artillero normal, empezaron a retorcerse bajo los efectos del gas. Sus cuerpos se pusieron de un extraño color gris verdoso mientras forcejeaban en una terrible agonía intentando aspirar aire inútilmente. Muchos de ellos, como el de la foto, fueron encontrados boca arriba, con los puños cerrados y con la cara y los labios de color azul a consecuencia de la asfixia. Han llegado a nuestros días numerosos testimonios de los que fueron testigos de aquella aberración, pero quizás el que lo dijo de forma más gráfica fue el mayor McNaughton, el cual declaró refiriéndose a los argelinos que pasaron corriendo por las posiciones canadienses que "sus ojos estaban en blanco, y tosían escupiendo literalmente sus pulmones, como si fuese pegamento saliéndoles por la boca. Era algo muy inquietante de ver". Es más que evidente que debió ser inquietante, no te digo... El principal efecto de la aspiración de cloro es un edema de pulmón, lo cual produce una asfixia que tarda varios minutos en acabar con la víctima. Aparte de eso, causa una terrible irritación en los ojos y en la piel. Si no se presta ayuda médica inmediata al afectado, no lo salva ni un milagro. Y, en efecto, eso fue lo que les sucedió a los que vieron venir sobre ellos la venenosa nube amarillenta aquella apacible tarde primaveral. El ataque se saldó con 1.400 muertos más unos 4.000 heridos, muchos de los cuales quedaron afectados por una ceguera permanente. Los alemanes no pudieron explotar el éxito de la acción porque, al hacerse de noche, optaron por retirarse por carecer de reservas y, además, quedaban a merced de que cambiara la dirección del viento y fueran ellos mismos víctimas de su propia arma ya que solo iban provistos de una rudimentaria protección: unas gafas y una mascarilla con una compresa de algodón empapada en una solución de tiosulfato de sodio y bicarbonato potásico. Pero lo verdaderamente significativo del ataque con gas de Ypres fue que dio carta blanca a todos los ejércitos en liza, no ya para hacer uso del cloro, sino de todo tipo de substancias venenosas que convirtieron la ya de por sí asquerosa vida de los combatientes en un verdadero infierno. Hale, he dicho...

10
2
O
Ocurrencias caseras
Ciencia EducacionporAnónimo5/3/2014

Las ocurrencias caseras más peligrosas, en cámara superlenta Sobre estas líneas podéis apreciar que es lo que pasa cuando prendes un cohete de fuegos artificiales profesional en el salón de casa. Qué ocurre al encender una cerilla y observar el proceso a 4.000 fps. Las ha captado el YouTuber UltraSlo, que tuvo que utilizar un equipo de iluminación de 2.000 vatios a solo 10 centímetros de la cerilla (espejos y reflectores incluidos) para capturar el vídeo. El resultado merece la pena. Gracias por pasar

0
0
Sables Láser
Sables Láser
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/28/2014

BIENVENIDOS A MI POST 13 datos curiosos sobre los sables láser que tal vez desconocías Los sables de luz o sables láser, un arma noble, para tiempos más civilizados, como la definió el propio Obi-Wan, pero ¿Quién los inventó? ¿Cómo decidió George Lucas el color que iban a tener? ¿Hay otras armas de luz en el universo Star Wars? Aquí tenéis 13 datos curiosos sobre una de las armas más míticas de la ciencia-ficción. 1) Fueron creados en origen por los Sith El sable de luz primigenio se llamaba, en realidad, sable de fuerza, y era un mecanismo para canalizar el lado oscuro de la fuerza de su propietario en un haz cortante de un tono morado mediante alquimia y cristales. Si un Jedi empuñaba una de estas armas corría el riesgo de verse inmediatamente arrastrado al lado oscuro. Los primeros Jedi crearon los sables de luz precisamente como contrapartida a los sables de fuerza Sith. Ilustración: Jedis experimentando con un sable de fuerza. Vía Dawn of the Jedi 2) Funcionaban con baterías Los primeros sables de luz no funcionaban con células de combustible internas porque todavía no se habían inventado. En su lugar funcionaban con baterías externas. Los Jedi solían llevar algunas de recambio y se conectaban al arma mediante cable. La tecnología que permitió a los sables de luz librarse del cable la inventaron, de nuevo, los Sith. 3) Solían llamarse espadas de luz En las primeras notas de George Lucas, los sables de luz (Lightsabers) aparecían mencionados como espadas de luz (Lightswords). El término nunca llegó al guión definitivo. 4) En las películas estaban hechos de... Los sables de Luke y Darth Vader estaban fabricados a partir de piezas de flashes de cámara. El de Obi-Wan, sin embargo, era una pieza de un motor a reacción Rolls Royce Derwent Mk.8/Mk.9. Ilustración: Darth Revan y Malak con sus sables rojos. Vía: Star Wars The Old Republic. 5) Los sables de luz pueden ser de cualquier color El color del haz de luz de un sable lo determina el cristal que se utilice para concentrar la energía. Los Sith comenzaron a utilizarlos de color rojo debido casi a una moda iniciada por los lores del lado oscuro Dart Revan y Malak. Los Jedi comenzaron a utilizar sables casi exclusivamente azules y verdes porque los construían sobre cristales naturales del planeta Ilum. 6) Incluso pueden ser negros Se sabe de un único sable de luz negro, conocido también como el sable oscuro. Es una legendaria arma Jedi que fue robada por los Mandalores tiempo atrás. Curiosamente, es el único sable que realmente tiene aspecto de un arma convencional, como una especie de katana negra ligeramente curvada, con un borde aserrado, y envuelta en un halo blanco. Ilustración: Darth Maul muestra el sable oscuro a Obi-Wan. Vía: The Clone Wars 7) El de Luke cambió de azul a verde por una escena Es muy comentado el cambio que sufrió el sable de Luke Skywalker en las películas. En El Retorno del Jedi iba a mantenerse azul, pero George Lucas decidió colorearlo de verde porque el color azul no se veía bien contra el cielo en la escaramuza a bordo del navío de Jabba el Hutt sobre el Sarlacc. 8) Los sables láser son ilegales bajo el imperio Cuando Palpatine se convirtió en emperador no solo asesinó a todos los Jedi. También declaró ilegales los sables de luz y prohibió el comercio de los cristales con los que se fabricaban. La única excepción oficial a esta norma era Darth Vader. 9) Su aspecto es producto de las limitaciones de la época Los primeros intentos de recrear un sable láser en la gran pantalla fueron problemáticos. La idea original era una barra de tres caras que giraba mediante un pequeño motor en el mango. Se supone que esto debía dar el efecto deseado en cámara al reflejar la luz del set de rodaje, pero quedaba horrible. Lucas decidió entonces incorporar el efecto digitalmente, y concibió la animación por la que se despliegan y la idea de que tuvieran color. En origen eran todos blancos. 10) No son la única arma de luz Aunque eran poco comunes, los sables de luz podían ser lanzas de hoja larga similares a una Naginata simplemente incorporando un mango más largo. Los guardas Jedi utilizaban estas armas. Se conoce también el caso de una asesina a sueldo del emperador, Lumiya, que utilizaba un látigo de luz. Estaba formado por un látigo común con pequeños cristales de luz en toda su longitud. También se han visto sables láser de doble hoja que después quedan unidos por una cadena en una especie de Nunchako futurista, y hasta mazas de luz. Ilustración: Lumiya, blandiendo su látigo de luz, por Bruno Werneck. Vía Star Wars Wikia 11) Hay siete estilos de lucha con sable láser 1) Shii-Cho, or "El camino del Sarlacc"; 2) Makashi, o "El camino del Ysalamiri": 3) Soresu, o "El camino del Mynock"; 4) Ataru, o "El camino del Halcón-murciélago"; 5) Shien/Djem So, "El camino del Dragon de Krayt"; 6) Niman, o "El camino del Rancor"; y 7) Juyo/Vaapad, o "El camino del Vornskr." 12) Los sables de luz no pueden cortarlo todo Hay un puñado de materiales conocidos en el Universo Star Wars capaces de resistir la hoja de un sable de luz. El mineral Cortosis es uno de ellos. Algunas criaturas como los dragones de Lava también resisten naturalmente estas armas. Luke pierde la mano en Bespin. Vía: El Imperio Contraataca 13) Cortar la mano del oponente es una técnica Se llama Cho Mok, y es, específicamente, la técnica de cortar el apéndice con el que el oponente sujeta el sable de luz. Mou Kei es cuando se logran cortar varios miembros a la vez. El hecho de que existan estas técnicas explica por qué hay tantos personajes con implantes cibernéticos en Star Wars. Fin del post Dedicado a los fanáticos de Star Wars Gracias por pasar

54
3
Virus Neandertal
Virus Neandertal
Ciencia EducacionporAnónimo4/7/2014

Resucita un virus gigante de hace 30.000 años El 'Pithovirus sibericum', contemporáneo del hombre de Neandertal, ha sobrevivido en el hielo siberiano y puede infectar a amebas pero es inofensivo para los humanos París. (AFP).- Un nuevo tipo de virus gigante, bautizado como Pithovirus sibericum, ha sobrevivido más de 30.000 años en una capa de permafrost siberiano y ahora ha sido descubierto por los científicos, según un estudio publicado este lunes. El virus, contemporáneo del hombre de Neandertal, puede infectar a amebas pero es inofensivo para los humanos y los animales. El nuevo virus eleva a tres el número de familias de virus gigantes conocidas, según señalan los autores en la investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Descubierto en el suelo permanentemente helado del extremo noreste de Siberia, el Pithovirus sibericum es muy distinto de los virus gigantes conocidos hasta ahora, el Mimivirus (descubierto en 2003) y el Pandoravirus (descritos por primera vez en la revista Science el pasado julio). Los virus gigantes pueden tener unas dimensiones iguales o superiores a los de una bacteria, se pueden observar con un simple microscopio óptico, afectan a las amebas y, en comparación con los virus corrientes, tienen un gran número de genes. Jean-Michel Claverie, coautor del estudio e investigador del laboratorio Information Génomique et Structurale (IGS-CNRS) de Marsella, Francia, asegura que la posibilidad de que resurjan virus considerados erradicados pero que han sobrevivido en el permafrost, tal y como ha sucedido con el Phitovirus, no es ciencia ficción.

10
18
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.