cattroya
Usuario (Ecuador)

Los nizaríes fueron una rama activa, entre los siglos VIII y XIII, de la secta religiosa ismaelita de los musulmanes chiítas (rama del islam) en el Medio Oriente. Se hizo famosa a partir del siglo XI por su actividad estratégica de asesinatos selectivos contra dirigentes políticos, militares y Reyes. CREENCIAS Los nizaríes eran percibidos por la población, religiosamente hablando, como "la heterodoxia dentro de la heterodoxia", lo que explica que la mayor parte de la documentación que existe sobre la secta dé a entender que su carácter islámico era solamente aparente. Se suele insistir en su aspecto batiní: esto es, esotérico. Se dice que incluso llegaron a negociar con el rey Amalarico I de Jerusalén su conversión al cristianismo por razones de conveniencia, pretensión que habría sido abortada por las maquinaciones de los templarios. ¿POR QUÉ ERAN TAN TEMIBLES? Claramente, no todos los nizaríes eran asesinos, estos eran un pequeño numero de su población. Pero a pesar de eso, tenian enormemente aterrorizados a sus enemigos, ya que los veian como demonios del que nadie podia escapar, todo esto por su gran capacidad para realizar sus acciones mortíferas contra miembros muy protegidos sin siquiera ser vistos. Forma de operar: Los Hashashin no formaban un ejército regular, actuaban en grupos de seis hombres llamados feyadines (“Jidawis”, “Fida’is” o “Fidawis”). Hasan enviaba a estos grupos para ejecutar sus acciones, normalmente de asesinato o amenaza. Su total desprecio por su vida les convertía en armas letales. Además, no sólo esta característica suicida les hacía casi imparables, También eran buenos guerreros. Formas de operar; Todos los Hashashin se formaban tanto en el arte del combate como en estudio de la religión fatimí, siendo unos guerreros religiosos. Algunos les consideraban los templarios del Islam ya que, como estos, también formaban una orden con diversos grados de iniciación. La estructura jerárquica de la secta estaba encabezada por Hasan, que adquirió el título de “Viejo de la Montaña”. Los Fedayines eran los que actuaban, pero dentro de la secta estaban, por orden jerárquico, los Dais, los Refik, los Fedayines y los Lassik. Los Fedayines no solían atacar sin más, salvo que su líder se lo dijera. Normalmente eran minuciosos y pacientes, podían pasar años hasta que cumplían su misión. Se iban acercando poco a poco a su víctima, estudiaban su comportamiento y, a veces, incluso se convertían en siervos suyos para poder sacar información. La primera victima de los Hashashin fue Nizam Al-Mulk, gran visir del sultán selyúcida Malîk shah. Sus acciones llegaron a tener una gran importancia, intentado asesinar sin éxito a Saladino dos veces. Su primera víctima no musulmana fue el rey de Jerusalén Conrado de Monferrat, al que asesinaron en 1192. Además de las conductas conocidas, algunas leyendas hablan de la secta como una organización esotérica que utilizaba rituales extraños y prácticas ocultistas. Se decía también que los Fedayines usaban la magia para lograr sus objetivos. Al parecer los nizaríes creían en el carácter esotérico del Corán y dedicaban gran parte de su tiempo en estudiar un posible mensaje oculto en sus líneas. Esto les acercaba a las corrientes gnósticas y cabalísticas. Métodos de captación: Hasan sabía modificar la conducta humana con diversas técnicas. Eso le permitía ganar adeptos hasta el punto de dar su vida por él a través del uso de la religión. Según cuenta la leyenda de los Hashashin, el consumo de hachís ayudaba a esa modificación de la conducta. No es el único ejemplo en la historia del uso de sustancias estupefacientes para, en un estado de alteración de la realidad, poder influir en el comportamiento de los individuos.