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Usuario (España)
Breve historia y diagrama de un torpedo Durante el siglo XIX se realizaron numerosas tentativas para construir armas submarinas las que recibieron diversos nombres. Algunas de ellas eran accionadas por motores de explosión o por pólvora. En 1871 apareció un arma con energía motriz de aire comprimido, dotada además de una especie de péndulo para regularizar la posición longitudinal (torpedo Rendel). Por la misma época, un tal Howell construyó un arma que se ponía en movimiento mediante el efecto giroscópico de una masa pesada puesta en rotación antes del lanzamiento. Pero el primer torpedo automóvil fue obra de el capitán de fragata Luppis, de la marina austrohúngara, en 1860. Primero trabajó sólo en su invento y más tarde se asoció con el británico Withehead, llegando en 1870 a realizar el primer torpedo que medía 3.4 mts. de largo por 360 mm. de diámetro y tenía un peso de 136 kgs. Era impulsado por una hélice de dos palas siendo la fuente de energía el aire comprimido a 25 kgs/cm cuadrado, el que era almacenado en un depósito. El primer hundimiento por medio de un torpedo lo consiguieron los rusos. El Almirante Makarov mandó construir dos lanchas preparadas al efecto para el uso de torpedos y el 26 de enero de 1878 estas lanzaron sus torpedos desde 700 metros hundiendo un buque turco de 2000 toneladas. A partir de alli se fue perfeccionando, hasta llegar a los torpedos de aire caliente, acústicos, eléctricos y un largo etc. También hubo torpedos remolcados que se emplearon durante la primera guerra mundial y en parte en la segunda. Eran remolcados en inmersión por buques que perseguían un submarino y explotaban al chocar con él. En teoría la explicación es sencilla. Una vez lanzado el torpedo empieza a ser propulsado por sus motores y su rumbo y profundidad de navegación son corregidos constantemente por un péndulo con una placa hidrostática y un giroscopio. El primero corrige la profundidad a la que debe navegar actuando sobre los timones de profundidad marcados con (4) en la foto de la cola, mientras que el segundo actúa sobre los timones verticales marcados con (3) a través de los cables o varillas alojados en los huecos (5) y (6) El Péndulo y la placa hidrostática El péndulo corrige con ayuda de una placa hidrostática las variaciones de profundidad. La placa hidrostática es aquí de suma importancia, la cual tiene una membrana o diafragma que desplaza un pistón según la presión de la profundidad a la que está el torpedo. Dicho pistón suma sus variaciones a las variaciones dadas por la posición del péndulo y la combinación de ambas mueve una válvula que abre, en uno de dos sentidos, un circuito de aire comprimido que hace actuar un servomotor según la dirección de entrada del aire, lo que mueve a su vez el timón de profundidad. El servo se usa porque la fuerza de péndulo y pistón es insuficiente para hacer que el timón se mueva. El giroscopio Consiste en una rueda cuyo diámetro y peso varía; el diámetro puede andar en torno a los 75 milímetros y el peso cerca de 750 gramos, mientras que el material puede ser bronce. Esa rueda gira en el centro de una especie de cardan y en el sentido de la marcha del torpedo. La tendencia de dicha rueda a permanecer vertical cuando fuerzas externas actúan, hace que cualquier variación en el cardan sea transmitida a un servomotor que actuando sobre el timón de dirección corrige la trayectoria. De todo lo anterior se deduce que la trayectoria teórica de un torpedo es recta pero en la práctica no es así debido a las continuas variaciones por causas diversas. La trayectoria real de un torpedo es serpenteante tanto vertical como horizontal y sufre desvíos tan lógicos como imprevistos que dependen del calibrado más o menos correcto del giroscopio. Los desvíos en profundidad son menos corrientes aunque la compensación es más frecuente debida a la flotabilidad del torpedo que lo empuja hacia la superficie por lo que la trayectoria no es totalmente horizontal, hundiéndose el torpedo ligeramente de proa. Esto se debe a que la tendencia a flotar del torpedo está de continuo compensada por el timón de profundidad que hace que su hocico se hunda ligeramente. Las causas que originan variaciones en el rumbo de un torpedo son: 1ª Reacción del agua sobre los propulsores (hélices) En éste caso el torpedo tiende a girar sobre su eje influenciado por la hélice preponderante y por ello tiende a girar en sentido contrario. 2ª Influencia de la banda Es debida a un mal reparto de peso en el torpedo, si en un momento determinado el timón esta abajo, la inclinación del torpedo por la descompensación del peso provoca un giro hacia la banda de más peso, y en caso de que este arriba ocurre lo mismo pero giraría en sentido contrario al caso anterior. 3ª Influencia o reacción del agua por causa del timón vertical Debida también a un mal lastrado del torpedo se considera inapreciable y fácil de compensar 4ª Reacción del agua sobre la carena del torpedo La reacción del agua sobre la carena se opone al movimiento del torpedo que como se indica no lleva un rumbo recto y en algunos momentos dicha oposición es mayor. Esta reacción tiene relación directa con la propulsión. 5º Reacción del agua sobre el timón de inmersión Para que un torpedo pueda producir un alto efecto destructor es necesario que navegue en una inmersión lo más profunda posible. Para conseguir esa profundidad era necesario disponer de un dispositivo que mantuviera al torpedo de una manera constante durante el tiempo en que recorriera la distancia que hay entre su lugar de lanzamiento y el objetivo. Esto es porque no solo se busca el máximo poder destructivo, sino que al mismo tiempo se pretendía mantener al torpedo lo más oculto posible durante toda su carrera a los ojos del enemigo, y así evitar o retrasar la visión del mismo para dar menos posibilidades a la acción de una maniobra evasiva. Desde el comienzo de la producción de torpedos se ha tratado de dar a estos una tendencia a flotar provocando su inmersión por medios mecánicos, esto es, timones que situados en el plano horizontal impulsaran al torpedo hacia abajo. La flotabilidad del torpedo y el impulso continuo hacia arriba por efecto de la flotación da al torpedo un rumbo inclinado respecto a su eje. Debido a dicha inclinación el agua ejerce una presión sobre el timón de inmersión tendiente a empujar al torpedo hacia arriba asociada con la fuerza ejercida por el propio timón de profundidad lo que da a su vez un rumbo también ondulatorio en la práctica. Todos los apartados anteriormente descritos, nos dan todos los posibles casos de variación de los torpedos por diferentes causas, y tal y como está planteado el desarrollo de este estudio indica que el torpedo llevaba (por decirlo de algún modo) un curso errático en su rumbo hacia el objetivo; el cual era continuamente rectificado por péndulo, placa hidrostática y giroscopio. Eso significaba que un fallo en uno de estos elementos o una mala calibración de los mismos suponía errores considerables y exponenciales entre el punto de disparo y el punto de impacto o el final del recorrido del torpedo. En el dibujo vemos diferentes rumbos de torpedo Long Lance y tenemos: A - Rumbo teórico del torpedo en cualquiera de las diferentes velocidades y distancias B - Rumbo real de un Long Lance para una distancia de 20 kilómetros en el cual el desvío es de 500 metros C - Rumbo real para una distancia de 32 kilómetros con un desvío de 1000 metros D - Rumbo real para una distancia de 40 kilómetros con un desvío de 1500 metros. El desvío de los torpedos Long Lance obedecía a una función logarítmica o lo que es lo mismo a un incremento progresivo de fallos en las modificaciones del rumbo. Así es que para distancias cortas el error podía ser considerado despreciable ya que de por sí todos los torpedos tenían desvíos durante su ruta hacia el objetivo. La explicación está posiblemente en una mala calibración o ajuste en el giroscopio que no llevaba a cabo las correcciones con demasiada precisión. El calibrado se hacía a veces en los mismos buques y se seguían unos parámetros que por lo visto no debían de ser correctos. La causa posible de no llevar a cabo correcciones puede estar en la posible creencia de que los torpedos seguían el rumbo aproximado al que se esperaba, alimentada además por el hecho de que la desviación al comienzo del trayecto era inapreciable incrementándose esa variación a medida que el torpedo se alejaba del punto de partida. En el gráfico vemos el desvío final a distancias iguales para sucesivos y acumulativos desvíos en la trayectoria de un torpedo.