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Usuario (Chile)
Chile: Son 30 las empresas que han solicitado autorización a la Subtel para operar como OMV El negocio de un operador móvil virtual (OMV) permite a cual compañía comprar paquetes de minutos a una operadora que tenga redes y luego los revende con su marca. Se trata de una excelente herramienta de fidelización de clientes que está muy extendido en Europa, siendo el modelo que más ha crecido en los últimos meses. En Chile, Falabella será la primera empresa que no es del rubro telecomunicaciones que comenzará a ofrecer, en el segundo semestre de este 2012, telefonía celular a sus clientes. En este caso, la multitienda chilena llegó a un acuerdo con Entel. Por su parte, Virgin Mobile, perteneciente al Grupo Virgin, de origen británico, llegará al país muy pronto tras cerrar un negocio con Movistar. No son las únicas firmas que han solicitado a la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) autorización para operar como OMV. Para nada, de hecho, son nada menos que treinta, entre las que se cuentan Cencosud, Walmart, Ripley, la Universidad de Chile y Colo Colo. También varios ejecutivos y ex ejecutivos de empresas de telecomunicaciones y firmas extranjeras, principalmente españolas, que prestan el servicio en Europa. ¿Qué hace que tantas empresas quieran operar como operadores móviles virtuales? Bueno, esto responde a la pregunta. A fines del año pasado, la Corte Suprema revocó un fallo dictado por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), acogiendo un requerimiento que interpuso la Fiscalía Nacional Económica (FNE) en contra de Movistar, Entel y Claro por las acciones que tales compañías habrían desarrollado para impedir el ingreso de competidores al mercado de la telefonía móvil al negarse a vender facilidades para el desarrollo de los OMV. El TDLC condenó a cada una de las empresas a pagar una multa de CLP$1.400 millones — USD$2,875,000 — y les ordenó tener un precio de lista público. Jorge Atton y los OMV Jorge Atton, subsecretario de telecomunicaciones, en entrevista al medio Pulso, dice que aspira a que la entrada de nuevos competidores genere una una baja en las tarifas de hasta 50%. ”Los Operadores Móviles Virtuales (OMV) serán los principales responsables de esto, ya que permiten incrementar la competencia en el mercado de la telefonía e internet móvil, abriendo a los consumidores nuevas alternativas para elegir entre más proveedores de servicio. La entrada de nuevos operadores y la portabilidad mueven al mercado, lo sacan de su estado plácido y favorecen un ecosistema de competencia por calidad de servicio y menores precios”. Con respecto a las medidas del gobierno para poder generar mayor competencia, Atton afirma: “Primero, eliminar las trabas para la competencia, asegurando que los usuarios tengan plena libertad para elegir, sin amarres, y que nuevas empresas puedan entrar al mercado sin barreras. Implementamos la portabilidad numérica y el desbloqueo de terminales para liberar a los usuarios”. Y agrega: “Cambiamos la normativa para consagrar la convergencia fijo-móvil, definimos como política pública el compartir infraestructura, fomentamos el desarrollo de redes abiertas a terceros, que en el caso de la infraestructura subsidiada por el Estado y en concursos de espectro, como 4G, es un requisito claro. Además, cambiamos el modelo industrial conocido hasta ahora, por una matriz de dos capas que separa la infraestructura de los servicios, rompiendo la integración vertical”.
Si bien la llegada del hombre a la Luna ha sido puesta en duda por los adherentes a las teorías conspirativas, debes saber que seis misiones llegaron con éxito a su superficie y un total de 12 astronautas caminaron sobre ella. Estas fueron las misiones Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17 (entre los años 1969 y 1972). Ellas trajeron a la Tierra más de 380 kilogramos de rocas lunares, las que fueron analizadas por decenas de laboratorios independientes en diversos países, Chile posee dos muestras, una perteneciente al Museo Eduardo Frei Montalva y otra al Museo Nacional de Historia Natural, donadas en 1970 y 1975. Apolo generó más de 20.000 imágenes y ellas están disponibles vía Internet. Muchas tecnologías que hoy utilizamos, se gestaron como resultado de estas misiones, cuyo costo superó los 20.000 millones de dólares de la época. Sobre la superficie lunar, fueron depositados dispositivos retro reflectores láser, junto a estaciones científicas denominadas ALSEP, que aun hoy son utilizados para hacer mediciones. La Unión Soviética, digno oponente de los Estados Unidos durante la Carrera Espacial, nunca manifestó duda alguna sobre esta hazaña. Y si llegamos a la Luna ¿por qué no fuimos nuevamente? Doce hombres lograron caminar sobre la Luna, gracias a seis exitosas misiones. Las misiones Apolo se desarrollaron en el marco de una competencia entre dos superpotencias. Tras la puesta en órbita del Sputnik 1, primer satélite artificial, lanzado el 4 de octubre de 1957 y el lanzamiento del primer ser humano al espacio Yury Gagarín, el 12 de abril de 1961, Estados Unidos se mostró superado por la capacidad espacial soviética, este hecho, llevo a que el emblemático presidente John F. Kennedy el 25 de mayo de 1961, en un acto de gran audacia, hiciera un público desafío “esta nación debe comprometerse a alcanzar la meta, antes de que termine la década, de aterrizar un hombre en la Luna y traerle con seguridad de vuelta a la Tierra”. El desafío ganó un tiempo valioso para los estadounidenses, inmediatamente importantes recursos de la defensa pasaron a la incipiente industria espacial norteamericana, permitiendo empatar y luego superar a los soviéticos. Jamás el cohete lunar soviético (N-1) estuvo en situación de emprender un vuelo exitoso, su ingeniero en jefe Serguéi Koroliov, falleció y cuando los norteamericanos orbitaban la Luna en agosto de 1968 (misión Apollo 8), los soviéticos ya no podían alcanzarlos. El 20 de julio 1969 la misión Apolo 11 dejo en la superficie lunar 2 astronautas (Neil Armstrong y Edwin Aldrin) coronando el triunfo norteamericano. Posteriormente vendrían otras misiones, sin embargo, Apolo 13 puso en problemas a la agencia espacial estadounidense NASA y al gobierno norteamericano cuando sus astronautas sin lograr alcanzar la superficie lunar, tuvieron que ser traídos de vuelta a la Tierra y estuvieron a punto de morir en la inmensidad espacial. Apolo 13 activó las alarmas y la administración republicana comprendió el gigantesco riesgo que se corría en cada misión, lo cual facilitó las cosas para los políticos que presentaron la Guerra de Vietnam como la nueva área de competencia con los soviéticos. En 1970 el presupuesto de NASA fue recortado, limitando la continuidad de las misiones tripuladas lunares, se reorientaron los recursos, y Apolo 18, 19 y 20 fueron canceladas. Otras razones a considerar, son el malestar republicano al continuar con misiones cuyo génesis estaba en la administración demócrata de Kennedy. La escasa experiencia de los efectos de pasar tiempo prolongado en el hostil espacio exterior y las serias complicaciones generadas en equipos y astronautas por el polvo lunar (regolito). Hoy las limitantes son las mismas, el dinero, la visión política y los extraordinarios riesgos de semejante empresa…
Datos básicos: Islas Malvinas es el nombre que recibe el archipiélago que incluye a dos grandes islas (Gran Malvinas y Soledad) y, al menos, otras 200 más de menor tamaño. Ubicada en pleno Océano Atlántico y a cerca de 500 kilómetros al este de las costas argentinas sus coordenadas son 51º 45′ Sur y 59º 00′ Oeste. Su capital es Puerto Argentino (Argentina) o Stanley (Reino Unido). Según datos de la ONU, la superficie total del archipiélago llega a 11.961 kilómetros cuadrados y su población es de 3.140 habitantes. Es uno de los 16 territorios no autónomos reconocidos por la ONU. El Reino Unido considera al archipiélago de las Islas Malvinas como parte de su territorio de ultramar, mientras que Argentina lo incluye dentro del departamento de Islas del Atlántico Sur. A su vez, la Unión Europea (UE) considera que Islas Malvinas y las bases (de países miembros del bloque europeo) de la Antártida son parte del territorio de la UE. El conflicto entre Argentina y Gran Bretaña por las Malvinas data de 1833. Historia del conflicto: Tras la independencia de España, el archipiélago de las Islas Malvinas quedó abandonado, razón por la cual Argentina tomó posesión, oficialmente, en 1820. Durante el período 1820 – 1830, el gobierno argentino llevó a cabo diversas medidas orientadas a realizar una verdadera ocupación. Sin embargo, en 1833 llegaron las fuerzas británicas, quienes aseguraron que venían a retomar la posesión, tomando en cuenta que durante el siglo 18 y 19 ya habían estado presentes ahí. A partir de entonces, Islas Malvinas sería administrado por el gobierno británico, quien ejerció, en la práctica, su soberanía sobre el archipiélago. La situación se mantendría así hasta 1982, año en el cual el dictador argentino Leopoldo Galtieri decidió ocupar Islas Malvinas. Esto último, de convencido que el Reino Unido no llevaría a cabo una ofensiva militar. Sin embargo, el gobierno británico reaccionó y así se desarrolló la Guerra de las Malvinas (2 de abril – 16 de junio de 1982), que finalizó con la rendición de Argentina y la recuperación británica de los archipiélagos Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur e islas Sándwich. El conflicto bélico dejó un saldo de 711 muertos, cerca de 2.000 heridos y graves secuelas psicológicas en los jóvenes militares argentinos. De hecho, al menos 200 ex combatientes se suicidaron con posterioridad a la guerra. Habitantes de las Malvinas: Según la ONU, hay 3.140 habitantes en el archipiélago Islas Malvinas. La mayoría es de origen británico y casi no hay problación argentina (se estima en cerca de 30 la comunidad trasandina). El idioma utilizado es el ingés y el cristianismo es la religión predominante. Postura del gobierno británico: A pesar de rechazar cualquier tipo de acción bélica, para el Reino Unido es un asunto cerrado y no está dispuesto a discutirlo a través de la vía diplomática. Postura del gobierno argentino: Bajo la era de Carlos Menem, Argentina y el Reino Unido firmaron un acuerdo (1995) para dividir los ingresos generados por la producción y venta de hidrocarburos. Sin embargo, bajo el régimen de Néstor Kirchner, la posición argentina cambió radicalmente y apunta hacia la reapertura del caso. Esto último amparándose en la resolución 2065 de la ONU (1965) y en la sugerencia del Consejo de Descolonización de la ONU, que en 1965 pidió que el asunto fuese resuelto por ambas partes, pero también sugirió que las potencias colonizadoras dejaran los territorios de ultramar. El gobierno de Cristina Fernández ha optado por buscar el apoyo de los países sudamericanos, al mismo tiempo que ha llevado su reclamo hasta la ONU. Foto: Reuters Los reclamos diplomáticos de Argentina por las Malvinas han recibido el apoyo Sudamericano. Postura de Sudamérica: Los miembros plenos del Mercosur (Brasil, Paraguay y Uruguay) se comprometieron a prohibir el ingreso a su territorio de cualquier barco con la bandera malvinense. Otros países, como Bolivia, Chile y Venezuela también se sumaron a esta medida. Más allá de cualquier división política, Sudamérica apoya a Argentina, aunque desde la perspectiva de un reclamo a través de la vía diplomática. Postura de Unión Europea: La UE ha tenido una posición lejana y no se ha involucrado demasiado en el conflicto. Esto, pues muchos de sus miembros piensan que es un asunto que deben resolver las partes en conflicto, es decir, Argentina y el Reino Unido. Sin embargo, mostró su preocupación ante un posible bloque comercial. Lucha por los recursos: En Islas Malvinas existen yacimientos petrolíferos y, últimamente, se han descubierto algunos de gas. Además de estos elementos, la pesca tiene una importante fuerza en este archipiélago. Ubicación estratégica: Al estar en el Océano Atlántico Sur, permite tener una proyección geopolítica en la Antártica, continente en el cual el Reino Unido ya tiene bases y centros de estudio. Su presencia en la Antártica también genera polémica con países sudamericanos. Junto a esto, el archipiélago Islas Malvinas permite tener un importante centro de operaciones en el Atlántico Sur.