camaronbombay
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Nunca me paso lo del cuento pero me hubiese gustado... gracias por pasar! La vez que la vi, fue la última que alucine. Aunque por un momento pensé que los dos quedamos atrapados entre nosotros. No recuerdo si era de día, o de noche, solo que estábamos sentados enfrentados. Durante cinco estaciones mis ojos nadaron en su pelo, sus manos, piernas, su nariz y sus rodillas. Ella lo notó y un cierto temblor interno me decía a los sentidos que tambien me miraba. En medio de voces, charlas, toces, una risa, y vueltas de páginas de diarios nuestras auras de la mano recorrían el lugar y bailaban, y saltaban como en una rayuela. O eso creía yo, pero si, era claro, desterrado o a punto de serlo estaban el error y el equivoco. Por cinco estaciones soñamos mañanas de junio, abrazos, parques, lagos y tardes de lirios azules. Entre la muchedumbre empecé a ver que ella con su mano derecha comenzaba lentamente a abrochar los botones de su campera, y con su mano izquierda mantenía agarrada la manija de su cartera. Sentada con sus piernas formando una “x” se le veía un cordón desatado. Era perfecta, y yo perfecto para ella. Ahora vendrían los abrazos y el esperado beso. Ya no había tiempo para retroceder, no sabia si era de día o de noche. Nos levantamos y caminamos uno al lado del otro, me miro, sonrió, subimos juntos las escaleras y al salir a la superficie, la luz invasiva del sol, y el mar de gente que se junta en las bocas del subte la hicieron perder de mí para siempre. Era de día