calixtos08
Usuario (Estados Unidos)

El consumismo que prevalece durante esta festividad religiosa cristiana, tiende a relegar su origen y naturaleza que evocan al nacimiento de Jesús. La actual y global predisposición al consumo incrementada sobremanera en las fiestas de Navidad, amerita conocer la naturaleza de esta celebración a fin de que prevalezcan más los sentimientos de compasión y amor que conforme a su origen deberían serle inherentes, más que hasta ostentosas celebraciones en las que poco o nada se tienen en cuenta sus motivaciones primigenias. Origen de la Navidad. Su contraste actual Emociones como el amor, la solidaridad, la compasión o el perdón, atribuidas al personaje que con su muerte dio precisamente origen a esta festividad: Jesucristo; parecen quedar relegadas en medio de las actuales actitudes consumistas en las que compras y celebraciones en muchas ocasiones desmesuradas, acompañan generalmente la celebración de esta festividad religiosa tradicional. En la que no sólo cristianos -quienes se suponen deberían únicamente celebrarla al ser los que conforme a la tradición creen mayormente en ella- se entremezclan, sino también personas de otros credos religiosos e incluso ateos o agnósticos de diversos países del mundo, convirtiéndola de este modo en una fiesta más de las tantas que existen a lo largo del año. Crisis económica y Navidad Por otro lado, los leves indicios de recuperación económica que desde distintos lugares y disímiles medios y entes vienen dándose, habrían bastado para que la cierta sobriedad que hasta el año pasado acompañaba la conmemoración de esta fiesta desapareciera, y vuelva por tanto la pomposa forma en que hasta antes de la misma predominaba en la casi totalidad de lugares y países que la rememoran. Y como simple ejemplo de ello, no se escucha ya que serán bombillas de luz ahorradoras de energía las que cuelguen de las calles y los árboles de las ciudades a fin de que adquieran el aspecto que la ocasión amerita. ¿Crisis y celebración consecuente de la Navidad? Con lo que queda una vez más la duda de que si la actual crisis económica y financiera que sucumbe, con todos sus efectos conocidos y todavía por conocer, ha dejado alguna lección coadyuvadora en el sentido que corresponde a la celebración de la Navidad. La Navidad, ¿recuerdo, herejía o, negocio? Belén, el retorno al origen de la Navidad Navidad. ¿Júbilo religioso o consumismo? Sentido en el cual cabe recordar los escándalos que hace más de siete años salpicaron y derribaron a muchas grandes empresas de no sólo Estados Unidos de Norte América (Enron, Global Crossing, Adelphia, WorldCom) y que supuso el final de la prestigiosa firma de auditoria Arthur & Andersen; respecto a lo que el catedrático en la Escuela de Empresa de Harvard y asesor contable de Merrill Lynch, David Hawkin, afirmó: “'La gente aprenderá a ser más exigente con su forma de invertir', (…). ‘Pero ésta no será la última vez que vamos a pasar por esto. La gente se olvidará, y volverá a ocurrir lo mismo'”. Y la actual crisis que declina parece, en efecto, ser prueba fehaciente de ello. La esperanza Aunque por su naturaleza latente e inherente a cada persona, siempre queda la esperanza para hacer que poco a poco esta celebración adquiera la naturaleza que le corresponde, y logre ser un digno y merecido recuerdo y homenaje al personaje que con su actitud no sólo la dio origen, sino también dejó diversos ejemplos de amor, solidaridad, compasión o perdón a la humanidad en su conjunto, que tanto parecen hoy necesitarse. Además de controversias y dilemas varios, que forman parte ya del mundo contemporáneo.
SE SABE QUE ESTUDIÁS RELACIONES INTERNACIONALES CUANDO... 1. Tus amigos que estudian otra cosa no tienen el mismo concepto de APUNTES que vos, ellos tienen una estructura de las cosas mas importantes de la clase y vos tnes una ensalada de nombres de estados, años de guerras, siglas, palabras en algun idioma raro porque las traducciones no existen (pandus, eidos, rebus sic santibus, pacta sun servanda, volkgeist, bildung, ETC) 2. Los resaltadores no te duran una semana 3. Escuchás el Himno Nacional en la radio y te acordas de toda la historia de su creacion 4. Cambiaste tu vocabulario drásticamente (Ej.: "estoy de acuerdo" por "te avalo", "pais" por "estado (reconocido o no)", “entonces” por “ergo”, “solo si” por “en tanto y en cuanto”) 5. No entendés a la gente que entra a la librería y sale con el libro que buscaba (tus libros se agotaron en la editorial hace 100 años) 6. Odiás escuchar a la gente que hable de política o economia cuando perfectamente sabes que no tienen idea minima de cómo se maneja el sistema internacional 7. Estás harto de la gente que te dice "a mi me gustaba esa carrera, pero que haces?" 8. Tus horarios se manejan por los horarios del noticiero 9. Llegaste a leer el diario mas de 4 veces en un dia 10. Podés discutir con autoridad la duración de los resaltadores y su respectiva eficacia dependiendo de los colores 13. No importa cuanto te esfuerces por hacer las lineas de tiempo prolijas y completas, siempre alguna profesora te va a nombrar un conflicto o una fecha de la que vos no tenes ni idea y la vas a tner que meter en tu ya no tan perfecta linea 14. Te pasaste mas de 15 minutos enfrente de un mapa para encontrar la ubicación de algun estado (que después descubriste que al final en el mapa no esta, pero IGUAL tenes que saber donde esta) 15. No sos visto en público sin ojeras 16. Cuando recibís una invitación, va seguida de la pregunta ¿...o tenés que leer algo? 17. Cuando vas o volves de la facultad los cartoneros te miran con envidia porque tenes mas de tres kilos de papel en tu poder (apuntes, fotocopias, libros, diarios, etc) 18. Te descostillas de la risa imitando a diferentes jefes de estado sin UNA gota de alcohol en tu organismo 19. Tus apuntes son todas siglas y letras inentendibles (E = estado, ppio = principio, H = hombre, OI = orden internacional, DI = derecho internacional, G = guerra) 20. Constantemente creás excusas para explicar a tus profesores de economia que los numeros NO SON LO TUYO 21. Te re cagan a puteadas en clase si no sabes precios e indices que ninguna persona de tu edad sabe siquiera que existen (petroleo, soja, deuda/pbi) 22. Alguien alguna vez te dijo "Vago, tu carrera es una boludez" y quisiste asesinarlo 23. Tus pesadillas se tratan sobre guerras, viajes y personas que conquistan el mundo 24. Podés vivir sin contacto humano, comida o luz solar, pero si no tenes tiempo de leer el diario... caos total! 25. Tenés la marca de nerd total: entendes porque chavez le dice a bush “Jorge Caminante Arbusto” (y te causa gracia) 26. Todos te dicen que es re interesante hablar con vos porque sos una enciclopedia geografica - politica con patas 27. Los estados ya no tienen nombre, son puras letras (USA, UK, RUS, ARG, SUD, POR, ESP, FR, NZ, AUS, MEX, CAN, CH, EG) 28. Cada vez que terminás una materia crees que estas súper capacitado para debatir sobre cualquier cosa, hasta que empezas el segundo cuatrimestre y te das cuenta que todo lo que aprendiste era asi, pero no (si, asi, primero es y después no es, hecha la ley hecha la trampa) 29. Por fin tenés tiempo para salir, siempre esta el desubicado que te pegunta algo y terminas debatiendo 2 horas sobre historia y política solo para que se de cuenta que es un ignorante 30. Llegas a la conclusión de que los unicos que pueden entender porque estas tan mal de la cabeza son tus compañeros de cursada (que estan igual o peor que vos) 31. Sabes que es imposible ir preparado a un examen para el diez porque siempre hay alguna pregunta sobre actualidad y es imposible saber todo sobre todo el mundo 32. Estás harto del siguiente diálogo: - que estudiás? – relaciones internacionales – ah! Y que estudias ahí? 33. Llegas a pensar que el que invento la imprenta merece ir a la guillotina 34. Sabes porque la guillotina se llama guillotina y como murio la persona que la invento 35. Te alegra que haya feriados porque significa que los bancos y las bolsas de esos paises van a estar cerrados y tenes una cosa menos que buscar en el dia 36. Sabés la historia de vida de todos tus profesores porque tambien estan igual o peor que vos de la cabeza y cualquier tema lleva a cualquier lado para después de una hora volver a empezar (ej: hablando de revolucion francesa se habla de GB y tu profesora tenia una abuela que vino de alla y cuando vino aca estaba incomoda en la guerra de malvinas porque eran sus dos estados y te explica que el reclamo de malvinas es de integridad territorial y no de autodeterminación de los pueblos, esos reclamos son los que se hicieron en europa en el que fue la revolucion industrial que empezo en GB) 37. Conseguiste la habilidad de dormir con los ojos abiertos (apagas el cerebro y dejas de saber hasta donde queda argentina) 38. Es una de las unicas carreras en las que salir a tomarse un café o ir a fumar un pucho mientras sigue la clase es total y completamente normal (y aconsejable para descomprimir el cerebro) 39. Los de la fotocopiadora saben quien sos y que materias y catedras cursas porque vas facil 2 veces por semana 40. Guardás y atesorás toda bolsa o caja que parezca resistente porque sirve para guardar las 20.000.000 de fotocopias 41. Te referís a los demás con particularidades de sus comentarios y manera de hablar (Ej.: El que habla siempre de rusia, el de la voz gruesa, la mina que no sabe hilar una oracion, el chabón que dijo lo de hitler, la pelotuda de la voz insoportable, el que se pone todo nerviosito, etc) 42. Conocés todas las formas posibles para sonarte el cuello y todos los dedos de las manos después de estar 7 hs seguidas sentado leyendo libros y haciendo resumenes 43. Ya probaste 15.000 formas diferentes de acomodar tu cuarto para que te quede la mayor cantidad de espacio posible para ir archivando apuntes, fotocopias y libros (y todavía no lo lograste) 44. Vas a la casa de gente que no estudia lo mismo que vos y ves la cantidad de cosas que le dan para leer y no podes creer que ese piloncito (de mierrrrrrrrrrda) sean todas las fotocopias de todas las materias de todo el cuatrimestre 45. Tratas de adivinar quienes se bajan antes en el colectivo, sólo para poder sentarte y leer el diario antes de llegar a la facu para que no te caguen a pedos 46. Te das cuenta que cada vez que conoces a un extranjero le preguntas sobre la política en su pais y como se compara con la de aca 47. Mirás películas, videos o tele, y mientras repasas los apuntes de la clase porque todo se relaciona con todo (ni hablemos de matrix con filosofia) 48. Sabes información inútil como porque la casa rosada es rosada, porque Yucatán se llama Yucatán, porque el indec maneja los indices asi, porque cuando reconquistaron america aca no llegaron, que hegel le pago los escritos a marx, porque kant se enrollaba en las sabanas para dormir (lo juro, se enrollaba y se ponia un tipo bonete en la cabeza) 49. Cada vez que ves un colectivo pensas en que paso en el año de ese numero (ej: linea 29 = Crack de 1929) 50. Le decis a toda la gente que conoces que cuando se vaya de viaje te avise porque le tenes que encargar un libro 51. Hablas con un amigo que hace un montón que no ves y te pregunta, como anda tu vida? novedades?, y siempre lo contestas lo mismo, y...sigo yendo a la facu, nada nuevo.... 52. Te das cuenta q tu cartuchera tiene mas resaltadores de los que pensabas 53. Todas las teles de tu casa se prenden en cnn o bbc o alguno de esos canales que se convirtieron en la unica razon por la que prendes la tele 54. Después de mil años arreglas para salir a divertirte y te das cuenta que la ropa que usabas para salir no te entra porque de estar sentado todo el dia leyendo y comiendo engordaste como un sapo 55. Estas cansado de los que te dicen: "para esa carrera necesitas muchos idiomas, no???" 56. Te sabes la etimologia de DEMASIADAS palabras (democracia = poder del pueblo "demos - kratos" ; utopia = sin lugar " u - topos"; religion = religar "religare" ) 57. Tus materias optativas son todas practicas, dudas que entre espacio en tu cabeza para un texto más 58. Cambiaste ir de compras a av sta fe, por pasar la tarde recorriendo las librerias de av corrientes 59. Todas las semanas es una competencia feroz para ver de donde te llegan mas mails, si del facebook o de invitaciones para congresos/ seminarios / videodebates (y hace rato que no gana facebook) 60. Vivis a cafias plus, speed y café 61. Lees las latitas de energizante para ver cual tiene mas cafeina (redbull) 62. Escuchas la radio (por las noticias, obvio) y sos capaz de deducir en 10 minutos o menos la ideología política del conductor, del programa y hasta de la radio 63. Escuchas las opiniones de los oyentes y te enferma que todo el mundo se considere "opinólogo profesional" cuando no saben una gomaa 64. Te consideras capaz de hacer una monografía sobre cualquier afiche político que veas en la calle 65. Las manchas de tu ropa son de café, de tinta de impresión, de resaltador y de la mayonesa de McDonalds 66. No logras acordarte como eran tus chistes antes de que fueran solo sobre los autores que lees todos los dias 67. Caes con el Le Monde a la facu y te sentis el mas groso de todos 68. 20 dias despues de un modelo de onu seguis identificando a la gente por la delegacion que represento (ej: brasiiil! tenes el resumen de bauman?) 69. Todos los nicks de tu msn estan dedicados a algun autor, libro o conflicto internacional (ej: "KANT (L)", "haiti se tendria que sumergir en el oceano", "quien tiene paz y guerra entre naciones???" ) 70. Nadie se acuerda de que estudias la primera vez que lo decis, "que era que estudiabas vos? comercio internacional o algo asi no??" 71. Te preguntan q estudias y decis rrii te dicen "aaaaa eso es diplomacia noo?" (y ya, resignado, les decis: "eeeh si, pero no" ) 72. Te preguntan que materias tenes y tu respuesta es "las materias que NO tengo son las de matematica" 73. Te molestan las faltas de ortografía, y te indignás con errores que encontrás en los libros, diarios, noticieros y demas escritos de "opinologos ignorantes" (ver punto 63 para mas informacion)

"El hombre es esa fuerza que acaba siempre expulsando a los tiranos y a los dioses" Albert Camus(1) I. El libro negro del comunismo La reciente publicación en castellano de El libro negro del comunismo(2), tras la intensa polémica suscitada en Francia y en otros paises, resulta, al margen de las cualidades de dicha obra, un auténtico acontecimiento, por situa la cuestión histórica del comunismo en el centro de un debate público indudablemente histórico pero que tiene dimensiones éticas y políticas de gran importancia. Las experiencias de poder comunista en la URSS, en Europa Oriental, en China y en el Sudeste asiático, constituyen uno de los enigmas cruciales del siglo veinte, con su historia de despotismo y de utilización política del terror y de la arbitrariedad burocrática en nombre de ideales emancipatorios y del socialismo. Una primera sorpresa respecto a las reacciones suscitadas en torno al Libro negro es que sus detractores han resucitado el viejo fantasma del anticomunismo para descalificarle globalmente como mero acto de propaganda derechista. El pretexto para ello han sido determinadas afirmaciones de Stéphane Courtois en la presentación y epílogo del libro, no compartidas por varios de los coautores. Esas reacciones de personas de la izquierda, incluso de la izquierda de tradición antiestalinista, respecto al Libro negro me han parecido extraordinariamente paralelos al desconcierto que produjo en su momento la publicación del Archipiélago Gulag, la magna obra de Alexander Solzhenitsyn. La edición en España, por primera vez completa, de esta última obra(3), facilitara acercarse al precedente más notable del Libro negro en las últimas décadas. El Libro negro es una obra desigual, en la cual se incluyen textos excelentes, entre los que destaca el de Nicolas Werth, Un estado contra su pueblo, sobre la URSS. También figuran otros trabajos interesantes que revelan aspectos pocos conocidos, como el dedicado a China por Jean-Louis Margolin. El capítulo sobre España (La sombra del NKVD proyectada en España) es un buen resumen sobre la represión estalinista en la España republicana. Sin embargo, también incorpora otros textos de menor calidad o cuya presencia en el libro resulta poco adecuada, como los deficientes bloques sobre América Latina y Africa. Pero nada de eso es decisivo, como tampoco lo son las polémicas consideraciones de Stéphane Courtois. Lo más importante es que el Libro Negro contribuye a poner el acento en que el terror y la represión del estalinismo-maoísmo no es un mero capítulo del pasado, sino que su conocimiento y denuncia es una exigencia esencial para la memoria progresista. Estamos ante una obra de carácter sintético, que constituye un repertorio incontestable y documentado sobre los crímenes cometidos en nombre del comunismo, incluyendo datos procedentes de los archivos soviéticos y prestando una significativa atención a la represión en China. Se han hecho dos reproches fundamentales al Libro Negro. El primero de ellos es su unilateralidad. Se ha dicho que de la misma manera habría que hacer un "libro negro del capitalismo" y que, por tanto, sería una operación interesada hablar de los crímenes del comunismo silenciando los del capitalismo, el colonialismo y el imperialismo. No hay nada que oponer a que los crímenes del capitalismo merezcan un libro negro, pero como objeción a la publicación de esta obra suena a un falso pretexto, hipócrita e infantil. Además, no es un argumento novedoso. Desde que se inició la denuncia del estalinismo nunca han faltado voces que pretendan acallarla. Antes, porque hacerlo perjudicaba a la URSS; ahora, porque beneficiaría a la derecha. Por tanto, está muy claro lo que realmente piensan: que nunca es el momento adecuado para hablar de ello y que las víctimas de la represión comunista deben ser condenados al olvido. Esos argumentos nos resultan indiferentes, no hay ninguna pendiente peligrosa que lleve de la denuncia de los crímenes cometidos en nombre del comunismo a ninguna clase de complacencia con otras formas de dominación y explotación. Un segundo argumento de condena al Libro negro cuestiona su propia naturaleza de ofrecer una "historia criminal del comunismo" en lugar de una historia contextualizada. Bajo esa objeción se encubre un punto de vista inconfesado tendente a negar la especificad del problema del comunismo como totalitarismo y que, por tanto, considera improcedente una historia criminal como la que han pretendido hacer los autores del Libro negro. Por mi parte no pretendo entrar a una discusión minuciosa del Libro negro, sino centrarme en alguna de las cuestiones cruciales planteadas en relación a "la cuestión comunista", que ya han sido planteadas en todas las obras importantes sobre el tema desde las de Trotski, Serge, Ciliga, Rousset, Castoriadis, Lefort, Solzhenitsyn y un largo etcétera. Período bolchevique y sistema estalinista Uno de los aspectos polémicos suscitados por el Libro Negro es la equiparación entre el terror del período de gobierno leninista y el posterior sistema estalinista. Se trata de una de las controversias clásicas sobre el tema del comunismo. Los autores troskistas siempre han insistido en la radical diferenciación entre el gobierno de Lenin y el régimen estalinista; la existencia, en suma, de una completa ruptura entre el periodo 1917-1923 y los años y décadas posteriores. Frente a esa interpretación se encuentran quienes han subrayado los aspectos de continuidad entre la represión bolchevique y el desarrollo posterior del terror estalinista. El importante trabajo de Nicolás Werth, incluido en el Libro Negro, muestra los aspectos preparatorios contenidos en el período bolchevique respecto del sistema estalinista. Así, el período del comunismo de guerra se interpreta como un primer ensayo de la guerra del sistema soviético contra el campesinado, en donde las requisas obligatorias juegan un papel similar al que después va a representar la colectivización forzosa. Las deportaciones de pueblos enteros desencadenadas por Stalin tendrían un claro precedente en la deportación de los cosacos del Don. El terror masivo del estalinismo sería un desarrollo a gran escala de los procedimientos del terror rojo y de la checa, instituidos por Lenin. Finalmente, el sistema concentracionario del Gulag habría dado sus primeros pasos en vida de Lenin con los campos del Norte en las islas Solovki, aunque hasta finales de los años veinte no empezara a desarrollarse en toda su extensión. Werth se detiene ahí, mostrando los antecedentes leninistas del estalinismo. En cambio, en el Libro Negro el presentador del libro, Stéphane Courtois, da un paso más y propone la mera asimilación y amalgama entre los dos períodos, leninista y estalinista. La diferencia metodológica es sustantiva.Pero esta discusión no debe distraernos de lo fundamental, que es la necesidad de una valoración fundamentada de esa primera etapa de poder leninista capaz de combinar los elementos de continuidad y los de diferenciación. Mi conclusión es que es posible simultáneamente una valoración negativa y crítica del período bolchevique e insistir en que la formación del estado totalitario fue el producto de un fenómeno específico, el estalinismo. Tras la revolución de Octubre, Lenin asumió como objetivo esencial el mantenimiento en el poder del partido bolchevique. Esa es la cuestión política esencial. Para Lenin era evidente que quien había tomado el poder era una minoría revolucionaria y no los soviets. La consigna de "todo el poder a los soviets", esencial para el desencadenamiento del proceso de Octubre, sólo era válida como instrumento para permitir el acceso bolchevique al poder y en la medida en que le facilitara su permanencia en el gobierno. En ningún momentos, y ahí están sus obras completas para demostrarlo, Lenin plantea la posibilidad de un cambio de gobierno decidido por los soviets, que llevara al poder a un partido que no fuera el bolchevique. Ni que decir tiene que la admisión de la posibilidad de alternancia en el gobierno constituye la esencia de cualquier forma de democracia, sea representativa o consejista. Así pues, el partido bolchevique estableció desde el primer momento su dictadura. Por ello resulta esencial entender como los primeros meses de poder bolchevique, antes del desencadenamiento de la guerra civil, están marcados por la consolidación de la dictadura del partido y como para ello procedió a reprimir la oposición en el seno de los soviets y recortar brutalmente las libertades públicas. Sólo mencionaré unos pocos hitos de ese proceso. Por Decreto de 10 de diciembre de 1917 se creó la Checa Panrusa de lucha contra el sabotaje y la contrarrevolución, que permitió al partido controlar un aparato de represión no sometido a ningún tipo de control que no fuera el del gobierno de Lenin. En enero de 1918 se disuelve la Asamblea Constituyente, en la cual los bolcheviques son minoritarios, por decisión bolchevique, a pesar de que su convocatoria había sido uno de los ejes esenciales de la lucha de masas en 1917, desde la revolución de febrero. En los primeros meses de 1918 se produce el cierre permanente de periódicos de oposición, la disolución de los soviets no bolcheviques y la represión violenta de las huelgas obreras. La expulsión en junio de 1918 de los mencheviques y socialistas revolucionarios del comité panruso de los soviets, marca una nueva etapa en el camino que conduce rápidamente a la desaparición de la democracia soviética multipartidista(4). La justificación pro-bolchevique del monopolio del poder siempre ha adoptado como elemento fundamental la situación de guerra. Pero ese pretexto oculta dos cuestiones, la primera es que fueron los bolcheviques los que, desde el primer momento, se orientaron voluntariamente hacia la guerra civil y la generalizaron con su política radical frente a todo tipo de oposición. La segunda es que, aún en condiciones de guerra contra los blancos, los bolcheviques eligieron una determinada forma de ejercer su poder, que incluía el aplastamiento de cualquier otra fuerza obrera y socialista, lo cual puede ser una necesidad para el mantenimiento del poder de Lenin (al fin y al cabo, después de la disolución de la Asamblea Constituyente, durante la primavera y verano de 1918 era visible el desgaste bolchevique con el crecimiento de la oposición en las elecciones a soviets y la oleada de luchas obreras), pero al mismo tiempo enterraba cualquier tipo de democracia de tipo soviético. De hecho, a partir de 1918, todas las experiencias de tipo soviético se producen contra los bolcheviques y son reprimidas brutalmente por éstos. Las matanzas de Astrakan (marzo 1919) y de Kronstadt (marzo 1921) son representativas del tratamiento que el poder leninista dio a los intentos de los obreros y soldados de retornar a los métodos y objetivos de la revolución de 1917. Todo ello nos conduce a una conclusión clara: los primeros años de ejercicio del poder leninista constituyen efectivamente un sustrato básico para el posterior establecimiento de un sistema totalitario. Pero faltaba algo fundamental para ello, la presencia de un grupo social agrupado alrededor del partido capaz de ejercer su dominio sobre toda la sociedad. En los años de la guerra civil los bolcheviques parecen un grupo militarizado en lucha por mantenerse en el poder. Sólo después de la guerra civil, éste va a convertirse en el eje del establecimiento de un sistema de dominación total sobre la sociedad. Podemos estar de acuerdo en que el establecimiento de la dictadura de Lenin abrió el camino del totalitarismo. Pero no es posible asimilar una cosa y otra. En suma, condenemos a Lenin y su gobierno por sus brutalidades, por sus errores y crímenes reales, por su proyecto de dominación política de un partido. Pero no añadamos a ese debe, ya por sí bastante abultado, lo que constituye otra dimensión de la historia: el establecimiento y la consolidación de un poder totalitario sin parangón en la historia humana, el estalinismo. Terror e historia criminal Resulta llamativo el rechazo con que desde algunas posiciones de izquierda antiestalinista, se recibieron obras como Archipiélago Gulag en su momento o, ahora, el Libro Negro. Una de las explicaciones que me parecen más convincentes es que ha existido un tipo peculiar de antiestalinismo que veía a los estados burocráticos como regímenes desviados de izquierdas, algo así como "los criminales de la familia". Desde esas posiciones siempre han retrocedido con miedo ante la revelación de una verdad esencial: que el comunismo estaliniano fue un sistema de terror y represión contra toda la sociedad y fundamentalmente contra millones de obreros y campesinos que no eran comunistas. Es decir, lo que siempre ha molestado de Archipiélago Gulag o del Libro Negro no son tanto sus tesis, unas veces compartibles y otras discutibles, sino los hechos que revelan. Esos hechos ponen de manifiesto que los crímenes del estalinismo no se limitan al exterminio de la vieja guardia bolchevique y de la oposición troskista, o a los procesos de Moscú y la purga salvaje del partido, sino que esa represión política sólo fue pequeña parte de un proceso de terror de dimensiones gigantescas. Una cierta hipocresía antiestalinista se ha visto favorecida porque numerosos historiadores dan una dimensión mayor a los sucesos que afectan al aparato del partido y del estado frente al terror que sufren las masas de seres anónimos. Así la inmensa bibliografía que ha analizado el terror de Stalin contra la propia burocracia estalinista no se corresponde con el mucho menor interés demostrado hacia las otras víctimas, las que formaban parte del pueblo sojuzgado y sometido al terror en nombre del pueblo: los campesinos deportados o muertos de hambre a causa de la colectivización forzosa, los pueblos enteros deportados y sometidos al régimen del Gulag y los millones de víctimas anónimas de la represión permanente. La apertura gradual de los archivos del sistema soviético no sirven únicamente para confirmar la certeza y la veracidad de las denuncias practicadas en condiciones sumamente difíciles por opositores y activistas antitotalitarios, sino, sobre todo para ofrecer un panorama del horror totalitario que supera las deducciones que cualquier oposicionista o historiador objetivo hubiera realizado. Forzosamente hemos de dar la razón a Julián Gorkín cuando en 1961 decía que "el día que se abran los archivos secretos soviéticos parecerán cuentos infantiles todas las novelas conocidas hasta ahora"(5). Por otra parte, la historia criminal no se detiene cuando el totalitarismo delirante es sustituido tras la muerte de Stalin por el totalitarismo tardío y estratocrático de Kruschev o de Breznev, que mantuvieron el régimen de dictadura y de persecución de los disidentes, aunque renunciando al terror masivo. Precisamente en los años cincuenta y sesenta, el maoísmo chino toma el relevo en crímenes de masas, terror delirante y proyectos irreales. Y mientras, después de la muerte de Mao, el totalitarismo chino reduce la utilización masiva del terror, en los años setenta se asiste al horror final del khmer camboyano que concentra en unos pocos años lo que fueron décadas de terror en la URSS o en China. Todo ello hace necesario insistir en el hecho de que la función social del terror ha sido esencial para el mantenimiento en el poder de los totalitarismos comunistas, como remarca acertadamente el Libro negro. El terror ha sido el mecanismo a través del cual una exigua minoría ha conseguido dominar ilimitadamente a sociedades enteras. Por todo ello, el exterminio mediante el trabajo, el hambre y el frio de millones de seres encerrados en los campos de concentración del Gulag, o las víctimas del laobai chino, no puede considerarse un capítulo accidental de la historia del siglo veinte, sino el producto de una determinada concepción del papel de la violencia como ingeniería social constructiva. Esas prácticas no fueron desviaciones del sistema totalitario sino su lógica conclusión. II. El problema del totalitarismo En recientes debates en Madrid, Valencia y Barcelona con motivo de la presentación del libro La izquierda a la intemperie, y en algún otro foro, he escuchado opiniones contrarias a la utilización del concepto de totalitarismo para calificar la experiencia estalinista, así como respecto a la vinculación que he realizado en algún texto entre totalitarismo y utopía. Me parece que puede ser un momento oportuno para volver brevemente sobre estas cuestiones. El concepto de totalitarismo siempre ha escocido en sectores de la izquierda tendentes a idealizar el significado real de las experiencias del estalinismo ruso o del maoísmo chino. Molesta esencialmente porque utiliza un mismo concepto para calificar esos sistemas y el nazismo y el fascismo. Hablemos de esas molestias, que encubren en realidad el supuesto implícito de que el estalinismo o el maoísmo han sido regímenes menos brutales que el nazi-fascismo o que, a pesar de su brutalidad, representaban intereses sociales más progresivos. En primer lugar, conviene aclarar una cuestión. El concepto de totalitarismo sirve precisamente para elucidar la existencia de un sistema de dominación total sobre la sociedad. Utilizar ese concepto no impide diferenciar claramente lo que fue la experiencia del fascismo de la del estalinismo, por cuanto tanto los procesos históricos que les conducen al poder como sus bases sociales de apoyo son diferentes y deben ser analizados en su especificidad histórica. Pero esa especificidad histórica es un problema distinto que no puede anular lo que el concepto de totalitarismo ayuda a iluminar, al situar al estalinismo y al fascismo en sus coordenadas históricas adecuadas desde el punto de vista de la democracia social y los derechos individuales. En ese sentido, es ridícula cualquier pretensión o creencia de que el estalinismo sea un fenómeno más progresivo o menos reaccionario que el fascismo. Representa lo mismo, la negación de la democracia y el establecimiento del crimen de estado, la legitimación de la violencia sin límites como sistema de gobierno y la opresión económica y social de la mayoría. Por ello, no se trata de elaborar una relación comparativa de víctimas y de crímenes. Muy acertadamente nos dice Lefort "No tendría sentido, y sería chocante, fundar la comparación en las atrocidades cometidas aquí y allá. ¿En que balanza habría que pesar el exterminio por el gas y el exterminio por el trabajo? (...) ¿Quien podría argumentar acerca del número de poblaciones aniquiladas en un sistema, o bien acerca del sadismo de los verdugos en otro...? Si pese a todo, se puede distinguir aún una variante entre uno y otro totalitarismo, es en el único sentido de que el régimen stalinista ha llevado a cabo la representación de todo un pueblo en bloque, sin divisiones internas, activo, movilizado hacia un fin común a través de la diversidad de sus actividades, y, por esta misma razón, a la vez dedicado a extirpar de sí todo aquello que supone un atentado a su integridad, a eliminar sus parásitos , sus detractores, sus basuras. En esta representación, el pueblo se manifiesta sin determinación "natural", contrariamente a lo que la ideología nazi reivindica para el hombre alemán..."(6). Todo totalitarismo tiene una sustancia utópica. Aclaremos una vez más que el término utopía tiene numerosas acepciones, pero que la sustantiva desde el punto de vista de la teoría política exige interpretar la utopía como la creencia en una sociedad perfecta, en una humanidad sin contradicciones, en una comunidad que ha cerrado completa y definitivamente lo social y lo político. El pensamiento utópico no es democrático sino arquetípico y esencialmente autoritario, hundiendo sus raíces en el mito de la ciudad unida y despótica así en como en la institución de una máquina social capaz de suprimir toda autonomía humana(7). El totalitarismo siempre significa el intento de construir una sociedad perfecta, donde todo el pueblo está unido y no sean necesarias instituciones que regulen el conflicto social. Hitler y Stalin representaban proyectos utópicos totalitarios de distinta naturaleza, pero, a pesar de esas diferencias, sus respectivos actuaciones monstruosas sólo pueden entenderse desde la perspectiva de que intentaban unificar una comunidad ideal, eliminando los residuos, los enemigos del pueblo y los elementos extraños."La institución del totalitarismo implica el fantasma de una sociedad sin divisiones, Una. No adquiere forma más que por la incesante producción-eliminación de hombres que sobran, parásitos, desperdicios, perturbadores"(8). Bajo el pretexto de construir esa sociedad perfecta, en el estalinismo se aplastaban todas las iniciativas individuales y colectivas y se sometía toda la suerte de la sociedad al dominio y poder absoluto de la burocracia, combatiendo todos los procesos de socialización autónoma. La democracia reconoce el conflicto y intenta establecer formas racionales de solución. Al contrario, el totalitarismo es siempre negación de la división interna y del conflicto, porque todas las soluciones están establecidas de una vez para siempre y quienes disienten quedan fuera de la sociedad perfecta, sobran y deben ser destruidos. Ese es el sentido en el que la lógica totalitaria tiene una sustancia utópica pues es consustancial a una idea de cierre completo de lo social-histórico y al sueño de un orden definitivo. Por ello no es casualidad que las personas fascinadas por el sistema soviético o por los fascismos y las dictaduras militares tengan una común fascinación por el orden, pues la utopía totalitaria es esencialmente el proyecto de una sociedad en orden. Ese orden nuevo exige sacrificios humanos que, en la mentalidad totalitaria, se justifican históricamente. "Las víctimas de Hitler y Stalin no fueron asesinadas para conquistar y colonizar el territorio que ocupaban. Con frecuencia fueron asesinadas de una manera monótona y mecánica, sin emociones humanas, odio incluido. Fueron asesinadas porque no se ajustaban por una u otra razón, al esquema de la sociedad perfecta. Su muerte no fue un trabajo de destrucción sino de creación. Fueron eliminadas para poder establecer un mundo humano objetivamente mejor, más eficiente, moral y hermoso. Un mundo comunista. O ario, racialmente puro. En cualquier caso, un mundo armonioso, dócil en manos de sus dirigentes, ordenado y controlado"(9). NOTAS 1.Albert Camus, Cartas a un amigo alemán, Obras 2, Alianza Editorial, 1996 p.595. 2.Stéphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkoski, Karel Bartosek, Jean-Louis Margolin; El libro negro del comunismo, Espasa-Planeta, 1998. 3.Alexandr Solzhenitsyn, Archipiélago Gulag (1918-1956), Barcelona, Tusquets, 1998. 4.Una descripción equilibrada del proceso de declive y desaparición de la democracia soviética en tiempos de Lenin puede leerse en la obra de Sam Farber, Before stalinism (Cambridge, Polity Press, 1990). Documentos muy representativos de la represión durante los primeros años del poder soviético pueden consultarse en la recopilación de Jacques Baynac, El terror bajo Lenin (Barcelona, Tusquets, 1978). 5.Julián Gorkín, Cómo asesino Stalin a Trotsky, Barcelona, Plaza & Janés, 1965. 6.Claude Lefort, Un hombre que sobra, Barcelona, Tusquets, 1980, p.48. 7.Lewis Munford, "La utopía, la ciudad y la máquina", en Frank E. Manuel, Utopías y pensamiento utópico, Madrid, Espasa Calpe, 1982. 8.Claude Lefort, o.c., p.79. 9.Zygmunt Bauman, Modernidad y holocausto, Madrid, Sequitur, 1997, p.127. http://www.inisoc.org/linegro.htm Libro http://www.linksole.com/vqcb07

John Haldane es profesor en la Universidad de St. Andrew's (Escocia), donde dirige el Centro de Ética, Filosofía y Asuntos Públicos. Este filósofo escocés, católico, casado y padre de cuatro hijos, estudió también Bellas Artes y es autor de una "introducción a la religión para personas inteligentes" ("An Intelligent Person's Guide to Religion", Duckworth, 2003). Su obra más reciente, "Faithful Reason" (Routledge, 2004), es una colección de ensayos sobre filosofía y fe católica. Ante el creciente pluralismo religioso visible en Occidente, sentimos a veces la necesidad de encontrar una base común, unos principios compartidos para organizar la convivencia, para definir qué está permitido y qué no se puede tolerar. ¿Cuál podría ser esa base común: tal vez una ética secular? Hoy en los países occidentales vemos dos clases de pluralismo. Uno es un pluralismo de estilos de vida, que puede ser muy superficial: como elegir ropa, o muebles, o cosas así. Y hay una diversidad más profunda, un pluralismo filosófico o ideológico.Ahora bien, el caso es que cuando la gente alude a este pluralismo más profundo, los ejemplos que por lo general ponen muestran más coincidencias que divergencias. Por ejemplo, con respecto al matrimonio, judíos, cristianos y musulmanes comparten, en términos generales, las mismas ideas. En cambio, la diversidad se da en el campo de ese otro pluralismo superficial, entre personas que parecen no tener más ética que una ética de la opción autónoma. Así, en España, en Gran Bretaña y en otros muchos países, está en primer plano el tema del matrimonio homosexual y la adopción de niños por parte de tales parejas. Pero eso no es en realidad expresión de una filosofía de fondo: es una manifestación de consumismo, del deseo de tener más opciones. OPCIONES SUPERFICIALES ¿Qué propone, entonces? A mi juicio, hay que hacer dos cosas. La primera es una crítica negativa, por así decir, del pluralismo superficial. Hemos de hacer ver que, aunque hay mucha diversidad, en realidad no es reflejo de ninguna filosofía profunda, sino que es algo bastante trivial. Y la parte positiva consiste en que los que mantenemos un sistema de ideas serio (y en estos tiempos, tras la desaparición del marxismo, casi no hay más ideas serias que las religiosas) pensemos entre todos qué es exactamente lo que nos une. Un ejemplo. Hace poco he redactado una propuesta para que en Gran Bretaña se cree un comité nacional de bioética, idea que tiene el apoyo del primado de la Iglesia católica, el cardenal arzobispo de Westminster; del primado anglicano, el arzobispo de Canterbury; del gran rabino; del líder de los mahometanos. Así que musulmanes, judíos y cristianos están a favor de la propuesta. Es interesante ver, pues, que en cierto modo, la sociedad está fuera de control, pero no porque esté en manos de personas imbuidas de una filosofía profunda y una determinada antropología. Lo que se ve aquí es la mano del mercado, no principios, excepto el principio de proteger las opciones. En fin, creo que, en el plano negativo, tenemos que delatar la superficialidad de la cultura y la sociedad, y a este respecto es una pena que los marxistas hayan desaparecido, porque ellos al menos eran críticos muy duros de la superficialidad de la sociedad de consumo. Tenemos, pues, que elaborar una crítica rigurosa, exhaustiva, perspicaz y retóricamente eficaz de la superficialidad consumista. Y, al mismo tiempo, hemos de procurar desarrollar unos planteamientos coherentes y profundos sobre cuestiones como la vida humana, la reproducción humana, la muerte, etc. Y una ocasión que yo señalaría como crisis ilustrativa, y que es también una oportunidad, es la desintegración de la familia. Aquí en España la situación es un poco como en Italia. Pues bien, hacia la mitad de este siglo, el 60% de los italianos, casi dos tercios de la población, no tendrán hermanos, ni hermanas, ni primos, ni tíos, ni tías. Dentro de 45 años, en Italia –y seguro que en España pasará lo mismo– esas personas serán como átomos aislados, sin vínculos familiares. Y cuando eso ocurra, será un desastre. Tenemos que procurar advertir a la gente lo que eso significa; decirles: ese estilo de vida que has escogido no te ha enriquecido, te ha empobrecido. Y la única riqueza que no puedes recobrar es la de unas relaciones personales profundas, de familia. CUIDAR LA RETÓRICA En un capítulo de su libro "Faithful Reason", usted habla de ley natural. ¿Cómo se puede hoy argumentar a favor de la ley moral natural? La vieja tradición filosófica distinguía entre dialéctica y retórica. La dialéctica trata de la argumentación estricta, y la retórica trata del modo de presentar las ideas. En mi opinión, los defensores de la ética tradicional, la ley natural, etc. eran a veces muy buenos dialécticos, pero no tan buenos en retórica. La doctrina tradicional es muy seca y teórica, le falta vida. El esqueleto, la armazón de argumentos es buena, pero hay que completarla con carne, piel, sangre. En fin, creo que hemos de recuperar un estilo más natural y más sencillo de explicar las cosas; un estilo menos escolástico, menos técnico, más directo. Pero también hemos de revestir todo eso con recursos retóricos eficaces, usando la imaginación, poniendo ejemplos: ilustrando, sin limitarnos a dar argumentos. Por eso creo que el cine, el periodismo, las novelas, la música... son muy importantes en nuestra época, porque eso es, en parte, lo que llega a la gente. Hoy la gente capta las cosas de otra manera, no dedica tiempo a leer argumentaciones. Así, creo que un artículo periodístico de 1.200 palabras es un modo de atraer a la gente, incluso de educarla. LA APORTACIÓN DE LOS CREYENTES ¿Cómo pueden los creyentes hacer aportaciones valiosas a los debates actuales? Entre los creyentes puede uno encontrar hoy dos posturas que no son provechosas. Una es cierta actitud como de condena agria, amargada, resentida, para la que todo es malo, corrompido, terrible. Y esta actitud no ayuda. Si eso es todo lo que uno tiene que decir, es mejor que se quede al margen, porque eso solo sirve para reforzar en la gente la impresión de que la religión es algo oscuro, deprimente y negativo. La otra aportación que no sirve es la de esa especie de evangélicos ingenuos que creen que todo es maravilloso. Ni esa clase de negra condena calvinista, ni el ingenuo evangelismo pueden ser tomados en serio en la sociedad contemporánea. Creo que los creyentes, ante todo, tienen que ganar credibilidad intelectual, tienen que demostrar su altura intelectual. Necesitamos más intelectuales, la Iglesia los necesita. En Gran Bretaña, por ejemplo, en el primer tercio del siglo XX la Iglesia católica recibió gran número de conversos. Desde el siglo XIX, con el cardenal Newman, pasando por G.K. Chesterton, Evelyn Waugh... muchas personas –filósofos, escritores...– se convirtieron al catolicismo. ¿Por qué? Porque les atrajo el rigor intelectual del catolicismo. Así que hemos de hacer valer nuestras credenciales intelectuales ante el mundo, mostrar que somos intelectualmente rigurosos y no condenar al mundo ni ir por ahí en una especie de trance de entusiasmo. TOMISMO Y FILOSOFÍA ANALÍTICA Una de esas aportaciones positivas puede ser el "tomismo analítico" que usted sostiene. ¿En qué consiste esta propuesta filosófica? Esta propuesta, por cierto, es el tema de un libro, firmado por dos norteamericanos, que saldrá el año próximo y se titulará "Analytical Thomism-Traditions in Dialogue". Yo he escrito un epílogo, una especie de conclusión que repasa la evolución del "tomismo analítico", término que propuse hace unos diez años. Lo que pretende el tomismo analítico es retomar las intuiciones tradicionales del tomismo –la metafísica, la ética...–, pero liberándolo un poco del aparato de la escolástica tradicional. Intenta dar salida a esas ideas en el mundo usando los métodos y técnicas de la filosofía anglosajona contemporánea: la filosofía desarrollada en el siglo XX en Oxford y Cambridge, y luego en otros lugares de Gran Bretaña y también de América, como Princeton, Harvard o Yale. Se trata, pues, de introducir las ideas tomistas en el torrente circulatorio del pensamiento contemporáneo, adaptándolas, remodelándolas, sin abandonar ninguno de los elementos centrales; aunque con unos planteamientos, quizás, más modestos que los de algunos tomistas del pasado, admitiendo que tal vez no tenemos todo claro, que tal vez hay problemas que no sabemos resolver. Entonces, tenemos que pensar más y aprender también de la filosofía analítica contemporánea que se remonta a Bertrand Russell: esos pensadores pudieron cometer errores, quizás no llegaron al fondo en algunas cuestiones; pero también hicieron algunos descubrimientos, y un tomismo que pretenda ser creíble tiene que responder a las objeciones y problemas planteados por la filosofía contemporánea. Así pues, si el tomismo aprende de la filosofía analítica, puede influir en ese campo. En fin, el tomismo analítico no es un nuevo género de tomismo. Ha habido otras corrientes tomistas, como el tomismo trascendental, que quisieron cambiar el tomismo, transformarlo en la filosofía de Kant o en alguna otra cosa. No es eso lo que pretende el tomismo analítico, que quiere ser fiel al espíritu del tomismo. No se trata de cambiar el tomismo, sino de renovarlo; no se trata de cambiar los principios, sino de ver cómo esos principios se pueden expresar y desarrollar en nuestro tiempo.
Veganismo El veganismo es una filosofía y un estilo de vida basado en el respeto hacia los animales sintientes. Según Donald Watson: "El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales". Donald Watson, miembro fundador de la Sociedad Vegana (Vegan Society) Origen del término La palabra "vegano" es un préstamo lingüístico del término "vegan" de la lengua inglesa que fue creado como contracción del adjetivo "veg-etari-an". Una similar contracción se puede aplicar al español "veg-etari-ano". Sus inventores, en 1944, fueron Elsie Shrigley y Donald Watson, "vegetarianos puros" molestos por el hecho de que muchas personas que se llamaban a sí mismas vegetarianas comían productos lácteos e incluso pescado. Poco después, el 1 de noviembre de ese mismo año, Watson fundó la Vegan Society en el Reino Unido. El día 1 de noviembre de 1994 se cumplieron los 50 años de existencia de la Vegan Society. Desde entonces, el 1 de noviembre se celebra el Día Mundial/Internacional del Veganismo. Cosmovisión Por su respeto a los animales el veganismo se posiciona éticamente rechazando el especismo, es decir, rechazando ver la vida de una forma antropocéntrica o teocentrista, por el contrario el veganismo está a favor de los derechos de los animales producto de su visión sensocentrista de la vida. En cuanto a derechos animales el veganismo es abolicionista, es decir, no busca una mejora en las condiciones de vida de los animales explotados como pide el bienestarismo, sino el fin de las actividades que los explotan, por ello, para ser coherente con sus principios, el vegano deja de participar en dichas actividades de forma directa e indirecta absteniéndose del total uso o consumo de productos de origen animal. Por su rechazo al especismo y por su respeto hacia los animales como personas1 éticas, el veganismo, por coherencia, se traduce en la práctica en lo siguiente: Alimentación: Los veganos siguen una alimentación vegetariana pura o estricta (100% vegetariana), es decir, excluyen por completo los productos de origen animal. Vestimenta y calzado: Rechazan los tejidos de origen animal. Productos probados en animales: Evitan los productos que están elaborándose mediante experimentación animal. Promueven alternativas. Ocio: Rechazan los espectáculos en los que se usan animales. En este Memorándum la palabra "veganismo" denota una filosofía y una forma de vida que tiene por objeto excluir -tan lejos como ésto sea posible y práctico- todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales usados para alimentos, ropa o para cualquier otro fin; y por extensión, promueve el desarrollo y la utilización de alternativas que estén libres del uso de animales en beneficio de los seres humanos, de los animales y del medio ambiente. Definición de veganismo según el Memorándum2 del 20 de Noviembre de 1979 de la Sociedad Vegana (Vegan Society) Motivación Los vegetarianos aducen muy diversos tipos de razones para su alimentación, como religión, motivos ecológicos, motivos de salud o motivos éticos. En cambio las razones que presentan los veganos son casi siempre éticas, pues el veganismo es un posicionamiento ético. Es, en efecto, debido al sufrimiento y muerte que la práctica de criar y explotar animales para consumo produce, y a la posibilidad del hombre de prescindir de los mismos sin daño para su salud, que los veganos ven en su decisión de no consumir productos de origen animal una alternativa éticamente válida. Por ello, al hablar de alimentación, al vegano se le conoce también como vegetariano estricto o puro, en oposición a los lactovegetarianos, ovovegetarianos y apivegetarianos. Razones éticas Activista en una zona peatonal tras una mesa informativa con la inscripción: "La carne es asesinato. ¡Hazte vegetariano!". Los veganos suponen que los sujetos morales tenemos unas obligaciones hacia los animales sintientes que no pertenecen a la especie homo sapiens y que éstos, frente a nosotros, deberían estar sujetos a ciertos derechos comparables con los derechos humanos, especialmente artículos 3-6: el derecho a la vida, la seguridad de la persona, y estar libre de la esclavitud y de la tortura. Luego concluyen que aquellas obligaciones y derechos impiden un consumo de productos de origen animal. La explotación de los animales en los diferentes ámbitos en los que actualmente se les explota es considerada por muchos veganos como una violación de sus derechos y un estado comparable a la esclavitud. Por ello, los veganos se oponen a la venta y a la compra de animales, pues consideran que los animales no son mercancías ni deben ser cosificados. Los veganos rechazan el consumo de huevos debido a que consideran que la explotación animal es éticamente incorrecta. Debido a que los pollos macho de la raza de "gallinas ponedoras" no ponen huevos y no engordan lo suficiente para ser económicamente rentables3 se descartan y son tirados a contenedores de basura4 5 o triturados vivos6 junto con sus cascarones. Tanto las gallinas criadas en jaulas como las criadas en libertad son enviadas al matadero cuando dejan de ser productivas porque dejan de ser rentables. Los veganos rechazan el consumo de leche de otras especies animales también debido a la explotación. Para que una hembra mamífera dé leche es preciso que haya sido fecundada, haya completado la gestación y, por tanto, haya parido. La diferencia entre especies está en que algunas de ellas tienen muchas dificultades para salir nuevamente en celo y quedar gestantes mientras dura la lactancia. Otras, en cambio, como la vaca, pueden quedar en celo algunas semanas después del parto y, si queda gestante, coinciden la lactación consecuencia del parto anterior con la gestación de un nuevo ternero. Las vacas son inseminadas una vez al año durante cuatro años, después de los cuales su producción de leche desciende y son enviadas al matadero, lo mismo que los terneros que parieron. Algunos documentales como Earthlings, El Reino Apacible y El mundo emocional de los animales de granja7 tratan sobre la ética del veganismo. Veganismo y ecología El veganismo es parte del movimiento animalista por los derechos de los animales, no del movimiento ecologista. El movimiento animalista o animalismo y el movimiento ecologista o ecologismo son dos movimientos distintos, el primero se preocupa por individuos animales concretos y el segundo por la conservación de especies (abstracción) animales y vegetales. El veganismo y la ecología confluyen en un punto: muchos animales necesitan un medio natural idóneo para poder vivir, y todos, a fin de tener una mejor salud, necesitamos aire, agua y alimentos no contaminados. Según un reciente informe8 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): "El sector ganadero genera más gases de efecto invernadero –el 18 por ciento, medidos en su equivalente en dióxido de carbono (CO2)- que el sector del transporte. También es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos." Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) El informe de CIWF de 1999 sobre "Ganadería industrial y medio ambiente" (Factory Farming and the Environment)9 dice lo siguiente: "La producción de proteínas animales representa un uso ineficiente de los recursos del agua y de la tierra. Los animales de granja convierten las proteínas vegetales en proteínas animales con una eficiencia baja —generalmente en torno al 30%-40% y sólo un 8% en el caso de la producción de carne de vaca—.(..) En las próximas dos décadas, se hará mucho más urgente el problema de cómo alimentar al menos a 8.000 millones de personas al mismo tiempo que se protegen los recursos naturales de la tierra, el agua, el aire y los animales salvajes. La extensión de factorías intensivas de animales por el mundo no se puede considerar como una solución sostenible." CIWF (Cita abreviada) Motivos religiosos Pertenecer a una religión no es un requerimiento para el veganismo, tal y como demuestran agnósticos, ignósticos y ateos veganos. El jainismo es una religión milenaria en la que se sigue el principio Ahimsa, lo que lleva a sus miembros a adoptar una alimentación vegetariana estricta y a tratar a todos los seres con empatía y amabilidad.[cita requerida] En el budismo, respecto a matar a otros seres, Buda rechazó incluir el vegetarianismo estricto para los monjes aunque prohibió matar ningún animal o comer de un animal muerto explícitamente para uno mismo. Actualmente muchos budistas no consumen alimentos de origen animal por respeto a la vida de los animales.[cita requerida] En la Biblia, según muchos intérpretes (como, por ejemplo, de la Iglesia Adventista del Séptimo Día), especialmente en los libros de Génesis e Isaías, se formula como situación ideal o paradisíaca, tanto para el ser humano como para los demás animales, la alimentación de vegetales y que no implica muerte de ningún animal. No obstante, es claro que en el mundo caído (expulsión de Adán y Eva del Paraíso), la Biblia en muchos textos admite el consumo de alimentos de origen animal, incluyendo la carne. Dice el libro Génesis en su capítulo primero, versículos 29 y 30, describiendo al paraíso original: "29 También les dijo [a Adán y Eva]: «Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla;todo esto les servirá de alimento. 30 Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra.»" Nueva Versión Internacional (NVI) Isaías en su capítulo once, caracterizando el paraíso restaurado del final de los tiempos, manifiesta: "6 El lobo vivirá con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito,y juntos andarán el ternero y el cachorro de león, y un niño pequeño los guiará. 7 La vaca pastará con la osa, sus crías se echarán juntas, y el león comerá paja como el buey. 8 Jugará el niño de pecho junto a la cueva de la cobra, y el recién destetado meterá la mano en el nido de la víbora. 9 No harán ningún daño ni estrago en todo mi monte santo, porque rebosará la tierra con el conocimiento del Señor como rebosa el mar con las aguas." Nueva Versión Internacional (NVI) Sobre la base de estas citas del Génesis y de Isaías, algunos religiosos se han hecho veganos o se refieren a su alimentación vegetariana estricta como "la dieta del Génesis" o "la dieta Aleluya", denominación ideada por el pastor George Malkmus, el cual, a raíz de un cáncer y motivado por buscar curas alternativas a la quimioterapia, se inspiró en la alimentación que se seguía en el Jardín del Edén, cuando, según la Biblia, hombres y mujeres llegaban a vivir varios siglos. Sondeos Según la encuesta de consumo de alimentos nacional II de 2008 en Alemania un 0,1% de las mujeres y un 0,05% de los hombres son veganos68 Una encuesta69 realizada en 2007 en Reino Unido refleja que entre el 0,25% y el 0,4% de su población es vegana. Una encuesta70 realizada en 2007 refleja que entre el 0,2% y el 1,3% de la población estadounidense es vegana. En España, a diferencia de lo que sucede en otros países, no existen datos oficiales relativos a la población vegetariana. Las cifras que maneja la Unión Vegetariana Española (UVE) se remontan a 2006 y se corresponden con lo recogido en un estudio de mercado elaborado por una marca alimentaria, que indicaba que el número de vegetarianos españoles rondaba el 3% de la población total. En un balance posterior, elaborado por los nutricionistas de la UVE, esta suma disminuyó hasta el 0,8% (unas 368.000 personas) tras excluir a aquellos que aún consumiendo pescado o pollo decían formar parte de este colectivo. De ellos se estima que únicamente el 10% sea vegetalista o vegano. "Los más jóvenes con formación media o superior son quienes muestran más interés por el vegetarianismo a causa de la preocupación que sienten por el trato que se da a los animales en la ganadería intensiva", explica David Roman, presidente de la UVE.71 Varios sondeos y la investigación conducida durante los años 1990 pone el porcentaje de residentes suecos que son veganos entre el 0.27% y el 1.6% de la población.72