bufonrebp
Usuario (Colombia)
Según declaraciones recientes del guitarrista Frank Hannon de Tesla, en el programa That Metal Show de VH1, Guns N Roses podrían haber plagiado la canción Patiente a partir de una canción de Tesla. Mientras debatía acerca de la mejor interpretación acústica de hard rock de los noventa, Hannon expresó que Patience correspondía nota a nota a una canción de Tesla, que figuraba en una cinta grabada en vivo en 1985 por el personal de Geffen antes de la aparición del primer album de Tesla, cinta de la que Geffen hizo copias que circularon de mano en mano. Aclara Hannon que no está seguro si el plagio se deba a los integrantes de GnR o su equipo de management o al personal de Geffen. Sin embargo, Duff Mckagan aclara que Izzy Stradlin, quien aparece como autor de Patience, ya trabajaba en esta canción en 1984, y que en 1986 mientras se encontraban en el apartamento de Duff, él bromeó con una letra que iniciaba: "I sit here doing drugs/Reading a book about slugs/All I need is a little patience.", refiriéndose a un libro llamado Slugs que le había prestado Del James y que leía mientras comsumía valium. La letra fue cambiada por Axl, por supuesto, dando por resultado la canción que todos conocemos. ¿Plagio o influencia inconsciente? Lo importante aquí es que Patience existe y es una gran canción!.
Encontré esta lectura del filósofo colombiano Estanislao Zuleta y quise compartirla!!!!! La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes. Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica. Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas. Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal. En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa salacuna de abundancia pasivamente recibida. En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido. Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él. Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia - por la desgracia- de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos. En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro -y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo-, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la "causa" absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión. Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acción, con sus guerras santas y sus orgías de fraternidad no es una característica exclusiva de ciertas épocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo científico y técnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ningún origen filosóficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretación propia de la lógica paranoide que afirma un discurso particular -todos lo son- como la designación misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira. El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por la participación, separan un interior bueno -el grupo- y un exterior amenazador. Así como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye mágicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extraño y se produce la más grande simplificación de la vida, la más espantosa facilidad. Y cuando digo aquí facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones colectivas, se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus miembros aceptan y desean el heroísmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad, sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuestión, de combinar el entusiasmo y la crítica, el amor y el respeto. Un síntoma inequívoco de la dominación de las ideologías proféticas y de los grupos que las generan o que someten a su lógica doctrinas que les fueron extrañas en su origen, es el descrédito en que cae el concepto de respeto. No se quiere saber nada del respeto, ni de la reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen más bien como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha abdicado a las más caras esperanzas. Porque el respeto y las normas sólo adquieren vigencia allí donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misión, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, sólo puede afirmarse allí donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espontánea, o en una fusión amorosa. No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una crítica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro sólo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. Desde la concepción apocalíptica de la historia las normas y las leyes de cualquier tipo, son vistas como algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar la promesa; y por lo tanto sólo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misión incondicionada. Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealización no es generalmente que se aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se había desechado, estimado sólo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de pesimismo, escepticismo y realismo cínico. Se olvida entonces que la crítica a una sociedad injusta, basada en la explotación y en la dominación de clase, era fundamentalmente correcta y que el combate por una organización social racional e igualitaria sigue siendo necesario y urgente. A la desidealización sucede el arribismo individualista que además piensa que ha superado toda moral por el sólo hecho de que ha abandonado toda esperanza de una vida cualitativamente superior. Lo más difícil, lo más importante. Lo más necesario, lo que a todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho. Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades. Hay que observar con cuánta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos, en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamaré una no reciprocidad lógica: Es decir, el empleo de un método explicativo completamente diferente cuando se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasaos y los errores propios y los del otro cuando es adversario o cuando disputamos con él. En el caso del otro aplicamos el esencialismo: lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestación de su ser más profundo; en nuestro caso aplicamos el circunstancialismo, de manera que aún los mismos fenómenos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura. Él es así; yo me vi obligado. Él cosechó lo que había sembrado; yo no pude evitar este resultado. El discurso del otro no es más que de su neurosis, de sus intereses egoístas; el mío es una simple constatación de los hechos y una deducción lógica de sus consecuencias. Preferiríamos que nuestra causa se juzgue por los propósitos y la adversaria por los resultados. Y cuando de este modo nos empeñamos en ejercer esa no reciprocidad lógica que es siempre una doble falsificación, no sólo irrespetamos al otro, sino también a nosotros mismos, puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo. La difícil tarea de aplicar un mismo método explicativo y crítico a nuestra posición y a la opuesta no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que defendemos, como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene esa doble falsificación con la cual, en verdad, podría defenderse cualquier cosa. En el carnaval de miseria y derroche propios del capitalismo tardío se oye a la vez lejana y urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, difícil, capaz de situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad. Dostoievski nos enseñó a mirar hasta donde van las tentaciones de tener una fácil relación interhumana: van sólo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa común se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la búsqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido. Dostoievski entendió, hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la razón. Pero en medio del pesimismo de nuestra época se sigue desarrollando el pensamiento histórico, el psicoanálisis, la antropología, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado. Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto: "También esta noche, tierra, permaneciste firme. Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor. Y alientas otra vez en mi la aspiración de luchar sin descanso por una altísima existencia".

Algunas frases de Miller que encontré entre mis apuntes y quise compartir: Solo Solo por fin. ¡Que maravilloso! Pero no es lo que yo esperaba. ¡Si estuviera a solas con Dios! Vida ¿Què sentido tenìa un màs allà, deseaba saber, si uno pierde su personalidad al morir? Estaba convencido de que una sola vida era un perìodo demasiado breve para resolver los propios problemas. Edad moderna La edad moderna -un nombre inapropiado, dicho de paso- no fue màs que un perìodo de trancisiòn, una tregua, en la que el hombre podìa adaptarse a la muerte del alma. Ya estamos viviendo una especie de vida lunar grotesca. Las creencias, las esperanzas, los principios, las convicciones que sostenìan nuestra civilizaciòn han desaparecido. Y no resucitaràn. Tenlo como seguro por el momento. No, en adelante y durante largo tiempo vamos a vivir mentalmente. Eso significa destrucciòn, ...autodestrucciòn. Si me preguntas por què sòlo puedo decir: porque el hombre no està hecho para vivir sòlo de la mente. El hombre ha nacido para vivir con todo su ser. Pero la naturaleza de este ser està perdida, olvidada, enterrada. El pròposito de la vida en la tierra es descubrir el verdadero ser de uno ¡y vivir de acuerdo con èl! Pero no vamos a hablar de eso. Corresponde a un futuro lejano. El problema es entre tanto. Y a eso es a lo que quiero referirme. Permìteme que lo exponga de la manera màs breve posible...Todo lo que hemos ahogado, tù, yo, todos nosotros, desde el comienzo de la civilizaciòn, ha sobrevivido. Hemos llegado a reconocer lo que somos.¿Y què somos sino el producto final de un àrbol que ya no es capaz de dar frutos? En consecuencia, hemos tenido que introducirnos bajo tierra, como la semilla, para que pueda brotar algo nuevo, algo diferente. No es tiempo lo que se necesita, sino una nueva manera de mirar las cosas. Un nuevo deseo de vida, en otras palabras. Tal como estàn las cosas no tenemos màs que una apriencia de vida. Estamos vivos sòlo en sueños. Es nuestra mente la que se niega a que la maten. La mente es dura y mucho màs misteriosa que los sueños màs extravagantes de los teòlogos. Es posible que no exista màs que la mente...no la pequeña mente que conocemos, por supuesto, sino la gran Mente en la que nadamos, la Mente que impregna el universo entero. Religiòn y muerte Todas las religiones nos dan una pìldora envuelta en azùcar para que la traguemos. Quieren que traguemos lo que no podemos ni queremos tragar: la muerte. El hombre nunca aceptarà la idea de la muerte, nunca se reconciliarà con ella... Fe en la vida No hay razòn para morir, ninguna absolutamente. Morimos porque carecemos de fe en la vida, porque nos negamos a entregarnos por completo a la vida... Y eso me trae al presente, a la vida tal como la conocemos actualmente. ¿No es evidente que todo nuestro sistema de vida es una dedicaciòn a la muerte? En nuestros esfuerzos desesperados para preservarnos, para preservar lo que hemos creado, causamos nuestra propia muerte. No nos entregamos a la vida, luchamos para evitar la muerte. Lo que no significa que hayamos perdido la fe en Dios, sino que hemos perdido la fe en la vida misma. Vivir peligrosamente, como dijo Nietzsche, es vivir desnudo y sin avergonzarse. Significa poner la confianza de uno en la fuerza vital y dejar de luchar con un fantasma llamado muerte, un fantasma llamado enfermedad, un fantasma llamado pecado, un fantasma llamado temor, etcètera: El mismo fantasma! Ese es el mundo que hemos creado para nosotros. Piensa en los militares, que hablan perpetuamente del enemigo. Piensa en el clero, que habla perpetuamente del pecado y la condenaciòn. Piensa en el gremio d elos leguleyos, que hablan perpetuamente de multas y encarcelamientos,. Piensa en la profesiòn mèdica, que habla perpetuamente de enfermedad y muerte. Y en nuestros educadores, los màs tontos de todos, con su charla de papagayos y su incapacidad innata para aceptar cualquier idea que no tenga cientos o mil años de antigüedad. En lo que respecta a los que gobiernan el mundo, en ellos tienes los seres màs deshonestos, màs hipòcritas, màs engañados y de menos imaginaciòn que es posible imaginar. Tù pretendes que te interesa el destino del hombre. El milagro consiste en que el hombre haya mantenido inclusive la ilusiòn de la libertad. No, el camino està cerrado, hacia cualquier parte que te vuelvas. Todas las paredes, todas las barreras, todos los obstàculos que nos encierran son obra nuestra. No tenemos por què traer por los cabellos a Dios, el Diablo o la Causalidad. El Señor de la Creaciòn dormita mientras nosotros hacemos el embrollo. Permite que nos despojemos de todo menos de la mente. Es en la mente donde se ha refugiado la fuerza vital. Todo ha sido analizado hasta anularlo. Quizàs ahora el vacìo de la misma adquirirà un significado y proporcionarà la clave. Bufòn Cuando una situciòn se pone tan mala que no parece posible soluciòn alguna sòlo quedan el asesinato o el suicidio. O ambos. Si fallan, uno se convierte en un bufòn. Amor Se siente la gran tentaciòn de decir que el amor nunca ha hecho cobarde a nadie. Quizàs el verdadero amor, no. ¿Pero, quièn de nosotros ha conocido el verdader amor? ¿Quièn es tan amante,confiado y creyente que no venderìa su alma al diablo antes que ver al amado torturado, muerto o deshonrado? ¿Quièn se siente tan seguro y poderoso que no descenderìa de su trono para reclamar su amor? Es cierto que ha habido grandes figuras que han aceptado su suerte, que se han mantenido aparte en el silencio y la soledad y han sufrido resignadamente. ¿Hay que admirarlos o compadecerlos? Ni siquiera el màs grande de los abandonados por su amante fue nunca capaz de ir por ahì gritando alborozado: "¡Todo està bien en el mundo!" "En el amor puro (el que sin duda no existe màs que en nuestra imaginaciòn) -dice alguien a quièn admiro- el que no se da cuenta de que da ni de lo que da, ni de a quièn da, y todavìa menos de si lo aprecia el que lo recibe" Con todo mi corazòn digo: "¡De acuerdo!" Pero nunca he conocido a un ser capaz de expresar semejante amor. Acaso sòlo los que ya no necesitan del amor pueden aspirar a desempeñar ese papel. Liberarse del cautiverio del amor, quemarse como una vela, derretirse en amor, fundirse con el amor,¡què felicidad! ¿Eso es posible para criaturas como nosotros, que somos dèbiles, orgullosos, vanos, posesivos, envidiosos, celosos, inflexibles, implacables? Es evidente que no. Para nosotros es la carrera de ratas...en el vacìo de la mente. Para nosotros la condena, la condena interminable. Creyendo que necesitamos amar, dejamos de amar, dejamos de ser amados. Pero inclusive nosotros,, por muy despreciablemente dèbiles que seamos, experimentamos ocasionalmente algo de este amor verdadero y desinteresado ¿Quièn de nosotros no se ha dicho a sì mismo en su ciega adoraciòn de alguien que està fuera de su alcance :"No importa que nunca sea mìa. Lo ùnico que importa es que exista y que yo pueda honrarla y adorarla eternamente"? Aunque ese modo exaltado de ver las cosas sea insostenible, el enamorado que razona asì pisa terreno firme. Ha conocido un momento de amor puro. Ningùn otro amor, por sereno y duradero que sea, puede compararse con èl. Poe efìmero que pueda ser ese amor, ¿podremos decir que hemos perdido algo? La ùnica pèrdida posible -¡y què bien lo sabe el verdadero amante!- es la falta del afecto imperecedero que el otro inspiraba. ¡Què dìa gris, triste, funesto aquel en que el amante se da cuenta de pronto de que ya no està poseìdo, de que està curado, por decirlo asì, de su gran amor! Cuando se refiere a èl, aunque sea inconcientemente, como una "locura". El sentimiento de alivio que engendra ese despertar puede hacerle a uno creer con toda sinceridad que ha recuperado su libertad ¡Pero a què precio! ¡Què libertad tan pobre! ¿No es una calamidad volver a comtemplar el mundo con la mirada cotidiana, con el discernimiento de todos los dìas? ¿No es doloroso encontrarse rodeado por seres conocidos y vulgares? ¿No es espantoso pensar que uno tiene que seguir adelante, como dicen, pero con piedras en las entrañas y guijarros en la boca. ¿Encontrar cenizas, nada màs que cenizas, donde antes habìa soles replandecientes, maravillas magnificencias, una maravilla tras otra, una magnifiscencia tras otra, y todo creado espontàneamente como por alguna fuente màgica? Desamor En la literatura de la desolaciòn completa hay siempre y solamente un sìmbolo (que puede ser expresado tanto matemàticamente como espiritualmente) alrededor del cual gira todo: el amor negativo Pues la vida puede ser vivida, y habitualmente se la vive, negativa màs bien que positivamente. Los hombre pueden esforzarse perpetua y desesperadamente una vez que han decidido excluir el amor. Ese "insondable dolor de vacìo en el que se puede verter toda la creaciòn sin que deje de ser vacìo", ese dolor de Dios, como se lo ha llamado, ¿què es sino una descripciòn del estado desamorado del alma? Vivo y muertos Si hay alguna diferencia suprema entre los vivos y los muertos consiste en que los muertos han dejado de asombrarse. Pero, como las vacas en el campo, los muertos cuentan con un tiempo interminable para rumiar. Hundidos hasta las rodillas en la abundancia, siguen rumiando inclusive cuando se pone la luna. Para los muertos hay universos y màs universos que explorar. Universos de nada màs que de materia. De materia desprovista de substancia. De materia a travès de la cual la màquina mental ara como si fuera nieve blanda. Belleza La tragedia para el hèroe del amor se produce cuando se da cuenta, con frecuencia de una manera brutal, de que la belleza, aunque es un atributo del alama puede estar ausente en todo, menos en el cuerpo y en las facciones de la amada. Lo que uno escribe Lo que uno escribe es lo que desea que suceda. Belleza, sufrimiento y salvaciòn Se dice que nos desarrollamos sòlo mediante la prueba y la tribulaciòn.¿Era eso, y nada màs lo que iba a encontrar escudriñando las pàginas biogràficas? ¿Eran los creadores seres atormentados que encuentran la salvaciòn sòlo luchando a brazo partido con los medios del arte? En el mundo del hombre la belleza està unida al sufrimiento y el sufrimiento a la salvaciòn. Nada de eso sucedìa en la Naturaleza. La gran pregunta. La gran pregunta era la eterna y al parcer incontestable:¿què puedo decir al mundo que sea tan desesperadamente importante? ¿Què puedo decir que no hayan dicho ya, y un millar de veces hombres infinitamente mejor dotados? ¿Era pura egolatrìa esa necesidad coercitiva de ser oìdo? ¿En què era yo ùnico? Pues si no era ùnico, serìa como añadir una cifra a una incalculable cantidadastronòmica. Caminar Preferìa caminar a quedarme allì pensando. Me proponìa caminar y caminar hasta que me cayera. Eso no dio el resultado que esperaba. Descansado o fatigado, nunca se deja de pensar. Uno da vueltas y màs vueltas en el mismo terreno, siempre volviendo al punto muerto: el ahora inaceptable. Escribir Escribir es como la caca que se hace en sueños, una caca deliciosa, por supuesto, pero primero es la vida y luego la caca. La vida es cambio, movimiento, bùsqueda... un ir hacia adelante para conocer lo desconocido, lo inesperado. Sòlo muy pocos hombres pueden decir de sì mismos ."¡He vivido!" Por eso tenemos libros, para que los hombres puedan vivir substitutivamente... Pàgina en blanco ...No se debe pensar ante una pàgina en blanco. Caos, silencio, nada ¡El caos! Nada sabemos del caos. ¡El silencio! Sòlo los muertos lo conocen. ¡La nada! Soplad con toda la fuerza que queràis y algo quedarà siempre. Ser nada absolutamente -Sòlo nosotros, los seres humanso, parecemos tener una mala opiniòn de nosotros mismos. Tome un gusano como ejemplo: ¿supone ud que un gusano se desprecia a sì mismo? -Es terrible sentirse culpable. ¿Y por què? ¿Què he hecho? -Es por lo que no ha hecho. (...) Sabe usted què es màs importante que hacer algo? (...) Ser usted mismo. -¿Pero si uno no es nada? -Entonces, ser nada, pero serlo absolutamente. -Eso parece un disparate. -Lo es. Por eso es tan cierto. Fracaso -Yo nunca he dicho que he fracasado. Excepto para mì, quizàs. ¿Còmo puede haber uno fracasado si sigue esforzàndose, si sigue luchando? Quizà no logre mi propòsito, quizà termine tocando el trombòn. Pero si hago algo, si me dedico a algo, es porque creo en ello. No quiero ir a la deriva, prefiero hundirme luchando... ser un fracasado como tù dices. Aborrezco el hacer como todos los demàs, seguir la corriente, decir que sì cuando deseo decir que no. (...) -No quiero decir que hay que librar una lucha insensata, que hay que hacer una resistencia insensata. Uno debe hacer un esfuerzo para llegar a aguas claras y tranquilas. Debe luchar para dejar de luchar. Uno tiene que encontrarse a sì mismo, eso es lo que quiero decir. Henry Miller. La Crucifixiòn Rosada. Nexus. Santiago Rueda-Editor, Buenos Aires, 1966.
Aunque el concepto no es nuevo, la puesta en escena de este señor lo hace novedoso! img=http://k44.kn3.net/taringa/3/9/7/4/8/5/8/bufonrebp/5C9.jpg?9896] Fuente: Fubiz.

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Art by Karl Waller by astaiye by depingo by Gerrel Saunders by Godmachine by Jared Tuttle by Jock by Lucas De Alcantara by Luis Royo by paperbeatsscissors by satiiiva by Yana Moskaluk Chelsea Greene Lewyta December by =Lhuin Dragon Breath by MANSYC dragon warrior by sandara Eddie Ochoa Eowyn and the Nazgul by depingo Ethernal by inSOLense Grograman by ~ariokh Guardian by Hellstern Half Minute Horrors by `imaginism Hellboy by Logan Pack Heteoceles - The Moth Lady Kris Anka - Leonardo & Donatello1 Kris Anka - Leonardo & Donatello1 Lord of the Flies by Greg Capullo Manfred Hennessey Monkey suit by nickdjp Arte fantástico III http://www.taringa.net/posts/arte/15972341/Arte-fantastico-3.html Arte fantastico II http://www.taringa.net/posts/arte/15956448/Arte-fantastico-2.html Arte fantástico http://www.taringa.net/posts/arte/15941140/Arte-fantastico.html

Tammy Salzl (Canada) - Kindred, 2011Mixed MediaCharcoal, Gouache, Inkjet Collage on Paper Tony Roberts - On the Shores of Endless Worlds, 1975. Pervandr aka Andrey Pervukhin (Russia) - Mambabarang, 2012 Lizzy-John Xiaoqing Ding (Beijing, China) - White Horse And Pink Shoes, 2003 Untitled by *shindmeister ‘Where children have to go’ by Kuldar Leement John William Waterhouse, Hylas and the Nymphs Keep Your Eyes Peeled - Amanda Chervinko Agostino Arrivabene - the psychonaut 2007 Knight, Death and the Devil by Albrecht Dürer (1513) Yang Xueguo Yannick Bouchard Hao Ni, Smoke ring, 2012 Heart Attack by Mihai Cosmin

Steve R Dodd Henri Lievens Henri Lievens Henri Lievens Gordon C. Davies - Space Cadet, 1971. Steven Vincent Johnson Wojtek Siudmak - Flamme éternelle Wojciech Siudmak Tim White - Glory Road, 1980. The Asylum World, 1969. Unknow artist. Robin Hiddon - The Fantastic Planet, 1980. John Charles Dollman Chesley Bonestell John Holmes the Exorsist by ~leventep.

I’m back by *DanielGrzeszkiewicz Tristan Meudic Philippe Druillet Studio Manasse c.1920s Caitlin Hackett on Society6 T.R. Ericsson-Etant Donnés 2°-(Graphite on Paper) Ashes by ~Anna-Mystic Tomasz Piars Mental Ambush - By Dan Verkys …Daniel Horowitz… Enrique Simonet y Lombardo, ¡Y tenía corazón! ”And She Had a Heart!” (Anatomy of the Heart), 1890
