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Primer post: 21 oct 2011Último post: 21 oct 2011
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Los Fenicios
Los Fenicios
Ciencia EducacionporAnónimo10/21/2011

LOS FENICIOS Desarrollo Histórico de los reinos fenicios Se designan fenicios a los habitantes de la costa siriolibanesa, de lengua semítica noroccidental, sobre todo a partir de 1200. Este es el nombre que le dieron los griegos, pero localmente se les conocía por cananeos, pues así se llamaban a sí mismos, o por sidonios, por el nombre de una de sus principales ciudades; lo cual demuestra que no tenían una autodesignación específica y oficial. No tiene nada de extraño ya que los fenicios nunca estuvieron unidos políticamente, y cada una de sus ciudades era el centro de un pequeño reino autónomo. La población debió ser bastante densa, repartida en aldeas y ciudades. Estas últimas eran las capitales políticas y económicas donde residían las dinastías locales. Las principales eran Arwad, Biblos, Sidón y Tiro. Mapa de Fenicia y sus principales ciudades Orígenes Los fenicios de la Edad del Hierro eran los descendientes directos de los que habitaban en la misma zonas durante la Edad del Bronce, y en el plano cultural la continuidad es evidente. Pero, mientras en la Edad del Bronce formaban parte de un conjunto de ciudades con el interior siriopalestino, en 1200, son más bien los demás pueblos los que crean un nuevo clima cultural, mientras que los fenicios permanecen como continuadores directos de la cultura cananea del Bronce Tardío. Con la llegada de los “pueblos del mar”, las ciudades fenicias recobran repentinamente una independencia a la que desde hacía tiempo se habían desacostumbrado, pues había estado bajo la influencia política y económica de Egipto por muchos siglos. Las ciudades costeras, protegidas por la cordillera del Líbano de la presión tribal, conservaron la estructura de la ciudad-estado, dirigida por un palacio real. Aunque el signo de los tiempos se advierte en la presencia de una asamblea que asiste al rey, y en los ideales de justicia y honradez que asume el rey; como bien se daba en los estados tribales vecinos. Ruinas de la antigua ciudad portuaria de Sidón, capítal de uno de los principales reinos fenicios Las fuentes históricas La visión más completa de este periodo nos la proporciona el Relato egipcio de Wen-Amun. Biblos ya no está sometido a Egipto, pero sigue siendo el mercado privilegiado del comercio egipcio. El Relato de Wen-Amun no es un panorama completo, pero si coherente: una serie de ciudades independientes, muy activas en el ámbito comercial y artesanal, mantienen relaciones de igual a igual con los estados del interior y con los grandes reinos lejanos de Asiria y Egipto. El Antiguo Testamento proporciona detalles sobre la influencia comercial, cultural y religiosa de Tiro en el reino de Israel. Para las otras ciudades las noticias proceden sobre todo del lado asirio, y se refieren solo a las relaciones con este país. Texto con escritura alfabética fenicia Los fenicios ante la expansión del Imperio Asirio La expansión asiria entre los siglos IX y VII se convierte en el principal problema de la historia de los fenicios. Las expediciones aisladas de Tiglat-pileser I y Assurnasirpal II, tienen fines comerciales y se dan en un clima pacífico. Pero a partir de mediados del siglo IX con Salmanassar III, la nueva política expansionista supone un pago de tributos, amenazas y devastación. En general, las ciudades fenicias prefieren pagar tributo para evitar los desastres. Para mediados del siglo VIII toda la costa norte hasta el límite con Biblos pasa a ser provincia asiria. Pero las rivalidades entre ciudades, sobre todo entre Sidón y Tiro, facilitarán el rápido avance de la expansión asiria. Al final del imperio asirio (612) Fenicia está dividida en las provincias de Sumura, al norte, Sidón, en el centro, y Ushu, en el sur, mientras que Arwad, Biblos y Tiro son independientes aunque tributarias y con un territorio muy reducido. Relieve representando las conquistas y matanzas asirias durante el reinado de Tiglath-Pileser III (745–727 a.C.), hallado en Nínive Las conquistas babilónica y persa Al caer el imperio asirio, Tiro busca ampliar su espacio político y comercial, pero pronto, el predominio babilonio se extiende al litoral fenicio. Tiro soporta un largo asedio y finalmente capitula en 573, conservando su dinastía, aunque gobernando bajo el control de un funcionario babilonio. Luego cayó toda la región en manos de los persas y las ciudades fenicias también conservaron o restablecieron sus dinastías autónomas locales, aunque sometidas al emperador aqueménida. Economía La economía fenicia se basaba en la elaboración y comercialización de productos originarios de otras zonas. Ya antes de 1200 existía cierta actividad comercial marítima, en paralelo al de tierra firme, ejercido por las ciudades costeras. Y ya entonces ciertos productos artesanales (tejidos teñidos en purpura, objetos de bronce, tallas de marfil) eran característicos de la región y objeto privilegiado de exportación. Pero la crisis de los palacios reales, debido a la invasión de los pueblos del mar hacia finales de la Edad de Bronce, conlleva una nueva organización del mercado. Los comerciantes tienen que ejercer ahora su actividad sin contar con el apoyo organizativo y financiero de los palacios y esto los obliga a buscar mercados más desperdigados y menos oficiales. La actividad mercantil se hace más arriesgada y estimula la piratería, pero también amplia los horizontes. En el Bronce Tardio la navegación siria se detenia en el sur a la altura del delta egipcio y por el oeste a la entrada del Egeo, pues las flotas egipcias y micénicas les cortaban el paso. Con la crisis del siglo XII, que marca la transición de la Edad de Bronce a la Edad de Hierro, las naves fenicias no encuentran obstáculos y pueden dirigirse a metas lejanas. Céramica fenicia hallada en isla costera griega de Eubea, ubicada en el mar Egeo (560-550 a.C.) El comercio regional El relato de Wen-Amun nos da una visión del comercio marítimo. Por el lado egipcio sigue un comercio administrado; mientras que en el litoral siriopalestino actúan varias flotas, pertenecientes a casas comerciales privadas, más o menos vinculadas al poder político local y protegidas por él. La competencia, las represalias y la piratería están a la orden del día. El regateo prevalece sobre los argumentos políticos y teológicos de la parte contraria. Se advierte, por tanto, el despegue del comercio fenicia, dejando atrás el viejo comercio palatino del Bronce Tardío. En las campañas que emprenden conjuntamente Tiro y Jerusalén para llegar al lejano país de Ofir (Yemén o costa de Somalia), Jerusalén aporta la travesía de su reino y el puerto de Esiogaber, mientras que Tiro aporta sus barcos y su pericia marinera y comercial. Aquí el comercio posee un claro carácter estatal. El comercio en el Mediterráneo Sobre las expediciones en el lejano Tarshish al sur de España (Tartessos de los griegos), las fechas que la tradición griega atribuye (siglo XI) a la fundación de las colonias más antiguas (Gades y Útica) son sin duda demasiado elevadas, sin embargo, son plausibles para el inicio de los contactos comerciales. Estos primeros contactos eran en las regiones mineras donde pudieron ponerse de acuerdo con los jefes locales para cambiar metales por objetos valiosos como armas, joyas, o incluso simples cuentas de pasta de vidrio. Durante los siglos IX al VII, la presencia fenicia en el Mediterráneo es más intensa y deja huellas arqueológicas. Las regiones más frecuentadas son Cerdeña y el sur de España, Chipre (su fuente principal de cobre), Túnez y Sicilia. A escala comercial, como luego en la colonización, se advierte una competencia con los griegos, en una tendencia a repartirse las rutas y los mercados. El comercio fue un acicate para la aparición en Occidente de formaciones políticas más complejas, acompañadas de un progreso tecnológico y urbano. Algunas zonas, sobre todo Etruria, compiten con los griegos y fenicios. Anforas utilizadas para el transporte de vino en el Mediterráneo halladas en barco fenicio La producción artesanal Entre sus productos artesanales característicos están los objetos de bronce (platos o pateras con fines decoraciones, trípodes y calderos, armas), las tallas de marfil (peines, mangos, recipientes pequeños, guarniciones), las telas bordadas y teñidas, y los objetos de vidrio (frascos pequeños, cuentas de pasta de vidrio, joyas pequeñas, etc.). Todos estos objetos artesanales dieron lugar a una moda “orientalizante” que extendió por todo el Mediterráneo, incluyendo Grecia. El patrimonio figurativo, que originariamente posee referencias mitológicas concretas, evoluciona hacia el decorativismo y el simbolismo secundario, acogiendo generosamente los motivos egipcios, y posteriormente, las influencias asirias y urarteas, haciéndose cada vez más difícil distinguir entre tantas aportaciones e influencias, directas e indirectas Estos productos “orientalizantes” se difundieron tanto en el Mediterraneo como en el propio Oriente. Copa fenicia con escenas mitológicas hallada en Idalion, Chipre (siglos VIII-VII a.C.) El comercio con los asirios En Asiria, la difusión de los productos fenicios se realizó en el marco de la presión imperial asiria y de su correspondiente drenaje económico, como se señalan en los hallazgos en los contextos palatinos y en los textos referentes al pago de tributos. Se sabe de artesanos que trabajaron en Nimrud para el rey asirio, y es probable que la actividad tributaria en los textos sea la parte visible de las relaciones comerciales, cuya parte sumergida es la privada. El verdadero carácter del comerdio fenicio El profeta Ezequiel nos da una visión organizada del comercio de Tiro hacia finales del siglo VII. Se distinguen cuatro capas concéntricas en relación con las materias importadas por Tiro: la más interior, es el comercio con Judá, Israel y Damasco que proporciona suministros agrícolas; una zona intermedia conformada por el alto Eufrates y el norte de Arabia proporciona animales y lana: una tercera zona (Grecia, Anatolia, Alta Mesopotamia y Asiria, Edom y Arabia) suministra productos artesanales y también esclavos; por último, la franja exterior (Tarshish y el sur de Arabia) proporciona materiales y productos exóticos. Vemos aquí como el comercio de Tiro se inclina claramente a favor del comercio terrestre, siendo la proyección mediterránea de Tiro algo secundario con relación a la red comercial principal. La colonización del Mediterráneo Pecio del barco fenicio Mazarrón II hallado en la playa de la isla del Puerto de Mazarrón (Murcia, España) Con el inicio de la Edad del Hierro, la presencia fenicia en Chipre se intensifica. La unidad de la isla se fragmenta en ciudades-estado de distintos orígenes y lenguas, entre los que se cuenta en elemento fenicio. Chipre es la única tierra colonizada realmente por fenicios, con asentamientos fijos y consistentes, ya en los siglos X y IX, mientras en el resto del Mediterráneo actuaban como mercaderes. [549] La situación en el siglo VIII cambia y en varias zonas del Mediterráneo empiezan a aparecer colonias fenicias, que surge en paralelo a las colonizaciones griegas. Se trata de dos fenómenos rivales, cuyo resultado es un reparto de costas y zonas de influencia. Los inicios Entre los siglos XI y IX los fenicios pudieron operar en un régimen de monopolio en las tierras del Mediterráneo Occidental. Pero para el siglo VIII los reinos indígenas en ascenso son interlocutores mucho más consistentes, esto debido al crecimiento de su organización política, productiva y comercial. La aparición de colonias señala el paso de un estadio en el que se demandan sobre todo metales a otro en el que se aprecian los recursos productivos agropastorales y la disponibilidad de recursos de tierra y mano de obra. Las colonias fenicias se concentraron en el oeste de Sicilia (Motya, Panormo y Solus), en las islas de Malta y Pantelleria, en Tunez (Cartago y Útica), en Cerdeña (Nora, Tharros y otras), las Balearas y el sur de España (Gades y otras). Estas colonias abarcaban los archipiélagos centrales y las salientes continentales, sin adentrarse en los golfos, con zonas mineras, zonas de poblamiento y puntos de apoyo estratégico para controlar las rutas marítimas. Sarcófago fenicio del siglo V a.C., hallado en Palermo (Sicilia, Italia) Cartago La colonia de Cartago no es una ciudad independiente, aun varios siglos después todavía paga tributo a Tiro, al igual que las pequeñas ciudades y aldeas del reino. Tampoco posee un rey, sino unos jueces, como los reinos subordinados. Esta relación implica una fundación oficial y no por grupos disidentes, como en el caso de las colonias griegas. Con la separación de las primeras colonias y la metrópoli, una de ellas, Cartago, dominó sobre las demás, convirtiéndose a su vez en metrópoli de un posterior flujo colonial, sobre todo a la costa africana, hacia el este (Tripolitania) y oeste (Argelia y Marruecos) y ampliando antiguas zonas fenicias (España y Cerdeña). Los fenicios, desde sus colonias, exploraron tierras cada vez más lejanas, en busca de rutas y recursos nuevos. Si los fenicios de la metrópoli prolongaron la vieja ruta del mar Rojo hasta lograr la circunnavegación de África, los cartagineses prolongaron las rutas mediterráneas más allá de las columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar), llegando hasta Inglaterra por el norte y el golfo de Guinea por el sur. Ruinas de la ciudad de Cartago, capítal del reino Púnico Los Imperios y el valor económica de Fenicia Fenicia en la economía imperial asiria A un imperio de tierra adentro le costaba bastante expugnar las ciudades portuarias y someter los estados marítimos. En el caso de Asiria y Fenicia es probable que los asirios no se emplearan a fondo contra las ciudades fenicias autónomas y se dieron por satisfecho con una forma de sumisión reflejada en el tratado. Hay una evidente intención asiria de controlar la política de Tiro y sacar provecho de su comercio, tratando de excluirlo de Filistea y Egipto para dirigirlo a territorio asirio, pues el control del comercio fenicio era más interesante que el control de un minúsculo territorio. Por tanto, los asirios tuvieron la típica actitud de los imperio hacia los puertos comerciales, de permitirles cierta autonomía siempre que la actividad comercial redundara en beneficio del imperio. Asiria podía obtener de Fenicia hábiles artesanos para la decoración de las capitales nuevas, expertos marineros que eran utilizados también en el golfo Pérsico contra Elam, mercaderes que llevaban productos occidentales a Asiria, y empresario financieros capaces de abastecer a Asiria de productos alimentarios. Representación de transporte de cedro fenicio, bajo relieve del palacio de la ciudad de Dur Sharrukin (actual Khorsabad, Irak), Imperio Asirio (716-713 a.C) El último esplendor fenicio El imperio babilonio heredó la misma política hasta el punto de que mantuvo en funciones la dinastía local. Los monarcas aqueménidas no solo mantuvieron esta actitud, sino que además potenciaron las ciudades fenicias. Sidón volvió a tener dinastía propia y pasó a ser la capital de Fenicia y sede del representante imperial; en Chipre se potenció la ciudad de Kition. Las ciudades costeras pasaron a tener un periodo de esplendor muy notable, a juzgar por los restos monumentales y urbanísticos. El imperio aquémenida contaba con la flota fenicia para sus necesidades bélicas y comerciales. Las ciudades del litoral fenicio siempre desempeñaron el mismo papel de punto nodal entre los imperios asiáticos y el mundo mediterráneo. Fuentes: - Mario Liverani, El Antiguo Oriente. Historia, Sociedad y Economía. Segunda edición. Barcelona: Ed. Crítica, 1995. Si este post te gustó o te fue útil, al menos dale las gracias con un comentario.

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