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bloodybrothers

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Los 10 tipos de inteligencia.
Ciencia EducacionporAnónimo2/6/2012

Howard Gardner, psicólogo norteamericano y profesor universitario en la Universidad de Harvard, define la inteligencia como “capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas” y cree que todos los seres humanos están capacitados para desarrollar ampliamene su inteligencia. Por ello, todos los seres humanos poseen los diez tipos distintos: Inteligencia física-cinestésica La capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines. En esta inteligencia se destacan las habilidades de control del cuerpo sobre objetos, y el dominio efectivo para dimensionar mentalmente el espacio físico en donde se lleva la labor práctica. También la inteligencia corporal cinestésica es instruida a cuerpos de policía modernizados, y a reclutas de las fuerzas especiales de la milicia a nivel mundial. Inteligencia Interpersonal: La que permite entender a los demás. La inteligencia interpersonal es mucho más importante en nuestra vida diaria que la brillantez académica, porque es la que determina la elección de la pareja, los amigos y, en gran medida, nuestro éxito en el trabajo o e el estudio.Se la suele encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas. Inteligencia naturalista: La que se utiliza cuando se observa y estudia la naturaleza, con el motivo de saber organizar, clasificar y ordenar.A las personas con una inteligencia naturalista alta les gusta observar y estudiar la naturaleza. Tienen la capacidad de distinguir, clasificar y utilizar elementos del medio ambiente como animales o plantas. También han desarrollado las habilidades de experimentación, reflexión y cuestionamiento del entorno. Los biólogos, botánicos, zoólogos, ecologistas y la gente de campo, entre otros, son quienes más la han desarrollado. Inteligencia creativa: Es la capacidad inventiva, de ingenio, pensamiento original, imaginación constructiva, pensamiento divergente o pensamiento creativo, es la generación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales. Inteligencia lingüística: Es la capacidad de usar las palabras de manera efectiva al escribirlas o hablarlas. Describe la capacidad sensitiva en el lenguaje hablado y escrito, la habilidad para aprender idiomas, comunicar ideas y lograr metas usando la capacidad lingüística. Esta inteligencia incluye también la habilidad de usar efectivamente el lenguaje para expresarse retóricamente o tal vez poéticamente. Esta inteligencia es normal en escritores, poetas, abogados, líderes carismáticos y otras profesiones que utilizan sobre otras habilidades la de comunicarse. inteligencia lógica-matemática: La que se utiliza para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que la cultura occidental ha considerado siempre como la única inteligencia. Inteligencia espiritual: La inteligencia espiritual no es un monopolio de las religiones, es un patrimonio del hombre. La inteligencia espiritual relaciona el espíritu y la materia, se ocupa de la trascendencia, de lo sagrado, de los comportamientos virtuosos: perdón, gratitud, humildad y compasión, de comprender que somos parte de un todo con el cual necesitamos estar en contacto. Algunos lo hacen orando, otros asumiendo su responsabilidad social, practicando las leyes espirituales del amor, paz, felicidad. Son los que mejoran la calidad de sus vidas. Inteligencia espacial: La que consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, Percibir la realidad, apreciando tamaños, direcciones y relaciones espaciales; reproducir mentalmente objetos que se han observado; reconocer el mismo objeto en diferentes circunstancias (la imagen queda tan fija que el individuo es capaz de identificarla, independientemente del lugar, posición o situación en que el objeto se encuentre); anticiparse a las consecuencias de cambios espaciales, y adelantarse e imaginar o suponer cómo puede variar un objeto que sufre algún tipo de cambio; describir coincidencias o similitudes entre objetos que lucen distintos; identificar aspectos comunes o diferentes en los objetos que se encuentran alrededor del individuo; y tener un sentido común de la dirección.es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos o los decoradores. Inteligencia musical: La que permite desenvolverse adecuadamente a cantantes, compositores, músicos y bailarines. Es la capacidad de expresarse mediante formas musicales, la capacidad musical incluye habilidades en el canto dentro de cualquier tecnicismo y género musical, tocar un instrumento a la perfección y lograr con él una adecuada presentación, dirigir un conjunto, ensamble, orquesta; componer (en cualquier modo y género), y en cierto grado, la apreciación musical. Sería, por tanto, no sólo la capacidad de componer e interpretar piezas con tono, ritmo y timbre en un perfeccionismo, sino también de escuchar y de juzgar. Puede estar relacionada con la inteligencia lingüística, con la inteligencia espacial y con la inteligencia corporal cinética. Inteligencia intrapersonal: La inteligencia intrapersonal es aquella que se refiere a la autocomprensión, el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones de estas emociones y finalmente ponerles nombre y recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta. Las personas que poseen una inteligencia interpersonal notable, poseen modelos viables y eficaces de sí mismos. Pero al ser esta forma de inteligencia la más privada de todas, requiere otras formas expresivas para que pueda ser observada en funcionamiento. La inteligencia interpersonal permite comprender y trabajar con los demás, la intrapersonal permite comprenderse mejor y trabajar con uno mismo. En el sentido individual de uno mismo, es posible hallar una mezcla de componentes intrapersonales e interpersonales. El sentido de uno mismo es una de las más notables invenciones humanas: simboliza toda la información posible respecto a una persona y qué es. Se trata de una invención que todos los individuos construyen para sí mismos.

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Guillermo Larregui: "El vasco de la carretilla".
InfoporAnónimo2/9/2012

Hola amigos! hoy les traigo la historia de Guillermo Larregui, el vasco de la carretilla, fue un hombre que partió nada mas y nada menos que desde Comandante Luis Piedra Buena, el lugar donde yo vivo, y fue con una carretilla con un peso de 130 kg. hasta Buenos Aires (realizo otros viajes también). A continuación hablare de este personaje que quedo en la historia de los Piedrabuenses. "Desde ese mismo punto, el tal Larregui comenzó la hazaña que lo haría archifamoso por toda Argentina: después de aceptar un desafío, el 25 de marzo de 1935, a las nueve de la mañana, asió una carretilla cargada hasta los 130 kilos y echó a andar hacia Puerto Deseado, a casi quinientos kilómetros por caminos de gravilla. Larregui alcanzó su meta y prolongó el paseo dos mil kilómetros más, hasta Buenos Aires, en una aventura de catorce meses. El diario bonaerense Crítica relató así el inicio del viaje: "En su carretilla de mano Larregui había acondicionado maravillosamente su ‘casa' -pues, en efecto, allí nada falta y está todo distribuido en un orden tan absoluto que hasta sorprende- y salió desde Comandante Piedra Buena en medio del estupor general. Los vecinos de Larregui sabían que era vasco... pero no tanto". Larregui intuyó que su integridad viajaba en la carretilla. Y a lo largo de su vida la empujó durante más de catorce años y 22.000 kilómetros: un hombre de palabra. La historia aparece en un capítulo del libro Los sótanos del mundo, que copio a continuación (Ojo a la frase: "Si rompiera mi promesa, sería indigno de llevar esta boina " ). Las fotos de la época muestran a un hombre menudo, tieso y de expresión hosca, vestido con alpargatas, pantalones de lanilla, chaqueta, pañuelo al cuello, y con una boina tan ceñida que parece implantada para siempre sobre dos cejas como felpudos. Las mejillas y los ojos se le hunden en las faldas de una nariz disparada como una aleta de tiburón; la mandíbula prieta y un bigote tenso le ciñen la boca en un rictus de determinación algo amargo: se podría pensar que Larregui no tiene labios, si no fuera porque a veces se le ve con un cigarro encajado debajo del bigote. Y como prolongación de las manos, las varas metálicas de su carretilla de una sola rueda, cargada con un gran cajón de madera en el que lleva sus pertenencias, envueltas en una lona atada con cuerdas. Guillermo Larregui, nacido en 1885 en el barrio pamplonés de la Rochapea, devoró durante su infancia novelones de aventuras, y el veneno del viaje se le coló sin remedio en la sangre: en 1900, con 15 años, se embarcó hacia Buenos Aires. Parece que en sus primeros años americanos trabajó de marino y de carpintero, pero después se trasladó al sur de la Patagonia para emplearse como peón de la compañía petrolera Ultramar, filial de la estadounidense Standard Oil. En 1935 las extracciones se pararon por algunos conflictos legales, y Larregui y sus compañeros quedaron en paro. En aquellas horas muertas se gestó el desafío que haría tan popular al navarro. Asencio Abeijón, un periodista del diario patagónico El Chubut, relató así la historia después de entrevistar a Larregui en mayo de 1935, cuando pasaba con su carretilla por la ciudad de Comodoro Rivadavia: "La apuesta nació junto al fogón de una estancia en Mata Amarilla, entre mate y mate y tiempo malo, que es cuando salen a relucir los macaneos más grandes, sobre hechos que cada uno pensó hacer y, sin intentarlo siquiera, ya los da como cosa hecha y los pone en su lista de hazañas: peleas, amores, domas, esquila, peleas con un puma". Cuenta Abeijón que varios peones tomaban mate y contaban mentiras, cuando Larregui, por no ser menos, dijo que era capaz de caminar hasta Puerto Deseado con cien kilos encima de una carretilla. "Todos se rieron y lo tomaron para la farra, diciéndole que, por lo mentiroso, él era más andaluz que vasco, y que les extrañaba mucho, porque nunca habían visto un andaluz trabajador ni un vasco mentiroso". Menudearon las discusiones y cuajaron las apuestas. Pero los peones recelaban de Larregui: ¿con qué plata iba a pagar cuando perdiera la apuesta? El patrón salió de garantía, aunque le dijo al pamplonés que iba a perder y luego tendría que trabajar gratis un año entero para pagar la apuesta. El propio Larregui desmentía en otras entrevistas que se hubieran jugado fortunas: "Muchos hablan de una apuesta de miles de pesos. No es cierto. Lo más importante es que he empeñado mi palabra. Varios amigos hablaban de las grandes travesías realizadas por automovilistas, de los raids de aviación y otras proezas. Yo oía y callaba. Pensaba que no es difícil llevar a cabo una proeza con los maravillosos aparatos modernos que se manejan sin esfuerzo y que necesitan del hombre seguridad y valor. Pero pocas veces exigen del individuo fuerza física, paciencia y resistencia. Entonces dije: ‘A cualquiera de esos señores aviadores y automovilistas los desafío yo a hacer una travesía caminando y conduciendo además una carretilla de cien kilos'". Guillermo Larregui agarró una carretilla, dispuso sobre ella sus enseres y caminó como aperitivo los 120 kilómetros que separaban la estancia de Mata Amarilla de Comandante Piedra Buena. En este pueblo, relata Abeijón, "un amigo mecánico le cambió la caja de hierro por otra de madera, le puso unos rulemanes en el eje de la rueda y revistió la llanta con una goma de auto. Encima le cargó una pequeña carpa, pilchas de dormir, cinco litros de agua, una pavita, el mate, un asador chico, una ollita y otras cosas indispensables, hasta completar los cien kilos". Larregui se echó a los caminos. Según pasaban los días, los camioneros, los carreros y los jinetes llevaban a Comandante Piedra Buena las noticias de aquel loco que caminaba hacia Puerto Deseado con una carretilla. A las dos semanas el patrón tuvo miedo de que Larregui reventara por el camino con tal de no ceder en su empresa, de modo que salió en coche a buscarlo. Cuando lo encontró, intentó convencerlo de que abandonara la aventura: "Mirá, pedazo de tozudo, yo sé que no podés hacer semejante viaje, pero sé que sos tan porfiado y cabeza de cemento que te vas a morir por salirte con la tuya. Echá tu carretilla en el auto y te llevo a la estancia para que sigas trabajando. Yo te pago la apuesta y los gastos que hayas tenido". Hasta ese momento se trataba de ganar una apuesta, pero la aparición del patrón transformó el sentido del viaje, porque le planteaba a Larregui una encrucijada digna de un viajero homérico: podía perseverar en el empeño, por muchas penalidades que acarrease, o podía acogerse a la dulce tentación del abandono y la comodidad. La respuesta estuvo a la altura: el héroe no sólo persistió, sino que redobló la aventura: "¡Vos también decir que yo no llegando a Deseado con carretilla! Pues ahora vas a ver cómo vasco llegando hasta Buenos Aires, sí". El cronista Abeijón parodia las expresiones de un vasco que habla un castellano macarrónico, poco creíbles en un hombre que llevaba 35 años en Argentina. De cualquier modo, Larregui acababa de sellar su destino: ya no se trataba de una caminata absurda, sino de mostrar cuánto valía su palabra. Cuando más tarde se topó con un ganadero vasco que le ofreció trabajo, Larregui se negó: "Se lo agradezco, paisano, pero no puedo. Yo he prometido llegar a Buenos Aires y llegaré. Si rompiera mi promesa sería indigno de usar esta boina que también usted usa y que es todo lo nuestro". Larregui intuyó que su integridad viajaba en la carretilla. Y a lo largo de su vida la empujó durante más de catorce años y 22.000 kilómetros: un hombre de palabra. A Larregui le dieron su apodo los periodistas argentinos, cuando destacaban a toda página su llegada a las diversas ciudades. Así se lee en las docenas de noticias recopiladas en los libros de Patricia Halvorsen y Txema Urrutia, titulados ambos El Vasco de la Carretilla: "Llegó a nuestra ciudad el Vasco de la Carretilla. Mucho público presenció su entrada". "El original raidista ha acampado en un baldío de la calle Zurita, donde es visitado continuamente por numerosos curiosos". "El formidable Vasco de la Carretilla, que arrastra su pesada carga de 180 kilos sobre una carretilla que empuja de rigurosa infantería, llegó luchando contra los arenales y una leve enfermedad. Gozó de la hospitalidad de nuestro vecindario, de la que élse hizo acreedor por sus condiciones excepcionales de caballerosidad". Las descripciones de los periodistas subrayaban siempre la apariencia frágil del carretillero:"Es un hombrecillo algo encorvado, cano de años y de polvo, con un aire de hosquedad en el rostro. Su cuerpo no es más que hueso, pellejo y músculo, animado por una poderosa voluntad. Es gran fumador y muy matero". "Vemos un hombre chiquito, de coquetones bigotes rubios, de quien se hubiera pensado que no era capaz ni de dar la vuelta a la manzana detrás de su carretilla. Al estrecharle la mano tenemos la sensación de que apretamos una pata, tan dura ha quedado por las callosidades que le produjeron las varas de la carretilla, después de un año de empuñarlas constantemente". Y también destacaban su testarudez racial: "Don Guillermo Larregui, el Vasco de la Carretilla, es un vasco desde la punta de la boina hasta el filo de la alpargata, un verdadero vasco con una cabeza más dura que el retoño del `guernicaco arbola' de la leyenda vascongada". Larregui puso a prueba esa firmeza de roble cuando el invierno austral lo azotó mientras caminaba todavía por el centro de la Patagonia, pegado a la costa atlántica. Las etapas previas a su llegada a Trelew resultaron las más duras del viaje: "El frío llegaba a veinte grados bajo cero y yo caminaba entre la nieve", contó después. "Había momentos en que perdía la noción de todo. No sentía las manos ni los pies, ni siquiera el peso de la carretilla. Era como si de golpe alguien me empujara y yo estuviera hecho de plumas, a veces creí que era tan liviano que el viento me iba a llevar. Pero sabía que si me paraba moriría congelado; entonces apretaba el paso. Así, caminaba y caminaba como dormido, hasta llegar a algún rancho donde descansar. Me daba friegas en las manos y los pies con caña. De ese modo podía reaccionar y dormir". Entre otras pausas para recuperar fuerzas, consta que los propietarios de una estancia acogieron durante diez días a Larregui, aquejado por una gripe. La primavera encendió de nuevo los ánimos del Vasco de la Carretilla, sobre todo porque en Bahía Blanca rodó por primera vez sobre una carretera asfaltada, después de 2.700 kilómetros de guiar la rueda por graveras y senderos de tierra. Cuenta Aseijón que en Bahía Blanca un club deportivo le donó siete mil pesos, "y en Olavarría, ciudad de los vascos lecheros ricos, le juntaron casi quince mil (¡qué pesos esos de 1936!)". Y, por fin, entró en Buenos Aires el 24 de mayo de 1936, después de catorce meses, 3.423 kilómetros, seis millones de pasos y 31 pares de alpargatas gastadas. Miles de porteños, azuzados por la prensa, recibieron en las calles al recordman vasco, le cargaron la carretilla de flores y le acompañaron hasta la Plaza de Mayo. Larregui depositó todas las flores al pie de la Pirámide de Mayo, "como homenaje al país que tan bien lo había recibido y que nunca abandonaría", dice Abeijón. Después empujó la carretilla hasta el museo de Luján y allí la donó, con todo su campamento. El Vasco de la Carretilla levantó una pasión efervescente en Buenos Aires: recibió homenajes, pronunció discursos, contó mil veces su hazaña al público y a los periodistas. A los pocos días de su llegada, cientos de carteles anunciaron en las calles de la capital una función extraordinaria que se celebraría el 12 de junio en el Teatro Apolo: "Gran función extraordinaria en honor y a beneficio de Guillermo Larregui, el Vasco de la Carretilla, ejemplo magnífico de la energía y la voluntad de la noble raza Eúskara, tan sustancialmente vinculada en la historia y en el presente a la vida nacional, y que merece este homenaje que la compañía argentina de los Hermanos Ratti se honra en ofrecer. Gran acto de variedades. Grandioso programa". Y en letras enormes destacaba el título de las dos actuaciones principales: "El bailarín del cabaret" y "¡Te juro que Dios es vasco!". Tres días más tarde el Teatro Español ofrecía otra "función extraordinaria en honor y a beneficio de Guillermo Larregui, el Vasco de la Carretilla, patrocinada por la colectividad vasca". En ese mismo espectáculo en el que Larregui contó sus aventuras actuó un tal Francisco Garmendia, el Vasco de los Tarros: "Hará demostraciones de fuerza y barra", decía el cartel anunciador, "y finalmente levantará 8 tarros de leche de 25 kilos cada uno, total 200 kilos". Los periodistas no tardaron en preguntar a Larregui por sus planes: "¿No piensa intentar ningún nuevo raid? ¿No prolongará su expedición?". "No se puede", contestó el navarro. "He encontrado muchas personas buenas y ayudadoras en el camino. Pero la mayoría... ¡no me hablen! Con decirle que los propios lecheros vascos que iba encontrando en los pueblos me cobraban la leche... La llegada a Buenos Aires ha sido distinta: una apoteosis. El público me ha aclamado, a mi carretilla y a mí nos han cubierto de flores. No se puede pedir más. Pero las sociedades vascas no se han preocupado nada por mí. Me dejaron solo, en medio de miles de personas que gritaban mi nombre y me llamaban ¡Larregui!, ¡Larregui! Si las sociedades me hubieran apoyado como el público, yo seguiría hasta Nueva York o hasta Alaska. Pero así, solo, no se puede. Este raid me ha costado demasiado esfuerzo y demasiado dinero. He llegado porque soy vasco y tenía que llegar". Sin embargo, Larregui descubrió que la popularidad y la atención de los periódicos le serviría para obtener ayudas, de modo que afinó sus estrategias de marketing y se convirtió en un pionero de la financiación de aventuras. Siete meses después de terminar su primera caminata, acudió a la ciudad de Coronel Pringles, en la provincia de Buenos Aires, se presentó en los diarios locales y éstos anunciaron a bombo y platillo que el famoso Vasco de la Carretilla quería emprender una nueva aventura desde allí. Varios herreros y carpinteros se ofrecieron para construirle una carretilla, y Larregui partió otra vez el 12 de octubre, acompañado en los primeros kilómetros por una muchedumbre. Fijó como destino la provincia norteña de Jujuy, aunque los periódicos aseguraban que el carretillero viajaba "con los ojos puestos en Nueva York". Después de tres mil kilómetros y dos años, Larregui dejó la carretilla en La Quiaca, en la frontera entre Argentina y Bolivia. Este segundo viaje fue el que mayor repercusión obtuvo en los medios. El propio Larregui se encargaba, unos días antes de llegar a las ciudades, de enviar fotos suyas a los diarios; los periodistas más avispados salían a su encuentro para publicar la primera entrevista o comprarle la exclusiva del relato a cambio de alojamiento, y las noticias anticipadas empujaban a la gente a esperar al Vasco de la Carretilla en las afueras de las ciudades. Después de sus entradas triunfales, Larregui armaba su campamento en las sedes de los diarios o acampaba en las plazas y los parques para recibir las visitas de los curiosos y venderles postales con su retrato. El antes parco Larregui concedía entrevistas, inauguraba fiestas, daba la salida a carreras ciclistas, aceptaba el patrocinio de fabricantes de alpargatas y pronunciaba discursos, pero siempre insistía en la pureza de sus propósitos: "Quiero recordar que no imito a los andarines que recorren el país pidiendo e implorando ayuda pecuniaria. La dignidad de hombre y deportista no me permite la mendicidad, y como español mucho menos. Los fines que persigo son puramente deportivos, sin propósitos lucrativos. No me opongo a aceptar ayuda espontánea por parte del público, pero nunca seré limosnero". A menudo se quejaba de la poca ayuda que le prestaban los clubes deportivos y las asociaciones vascas del país. "Pero prometo afrontar todos los inconvenientes -decía, con su nueva retórica pastosa, copiada de los artículos que le habían dedicado- para ver coronado por el éxito mis anhelos, que me guían para llegar a la meta que me he propuesto alcanzar, como exponente de fortaleza y voluntad de una raza, y para demostrar en un acto de sacrificio continuo qué es capaz de realizar un hombre cuando le guía un ideal o un capricho de un testarudo, como prefieran". Larregui aún completó otros dos grandes viajes. En 1940 partió de Villa María (provincia de Córdoba) y recorrió dos mil kilómetros durante un año, hasta Santiago de Chile. Sin embargo, los chilenos no lo conocían y apenas le prestaron atención. Volvió a Argentina, donde la indiferencia del público lo sumió en una tristeza profunda. Se dedicó a pensar qué sentido tenía ya su vida y planeó volarse los sesos con un revólver. Mientras esperaba a que un camionero contrabandista le trajera las balas, cayó muy enfermo, pasó quince días en cama y sólo cinco prostitutas amigas se apiadaron de él. Estas ninfas irrumpieron en la odisea de Larregui para salvarlo: lo cuidaron, le compraron zapatos y abrigos, lo sacaron a pasear. A los pocos días sanó, recobró la fe en la vida y decidió conseguir otra carretilla para emprender un nuevo viaje hasta las cataratas del Iguazú, donde quería retirarse. Ya tenía 58 años. Se presentó en la ciudad de Trenque Lauquen (provincia de Buenos Aires) y cerró un trato con los periodistas de El Independiente: el diario le proporcionaría la carretilla y los útiles necesarios, y Larregui escribiría las crónicas del viaje hasta Iguazú en exclusiva para ellos. Este cuarto y último viaje resultó mucho más pausado, ya que el Vasco de la Carretilla desapareció durante algunas temporadas y tardó seis años en alcanzar Iguazú. Sus crónicas intermitentes de esta época resultan farragosas, saturadas de filosofadas, incoherencias, relatos embrollados, a veces monótonos y a veces ininteligibles, aunque de vez en cuando brotan destellos de humor o reflexiones más afiladas como esta: "En mis andanzas he llegado a la convicción de que un pueblo sin curiosidad es un pueblo de muy bajo nivel cultural y por consiguiente estúpido". Alcanzó Iguazú en 1949, ya con 64 años, y allí obtuvo un permiso especial del presidente de los Parques Nacionales para instalarse dentro del parque, muy cerca de las cataratas. Despejó un claro en la selva, recogió cientos de botes y latas del cercano hotel Iguazú y los rellenó con cemento para emplearlos como columnas y paredes de su nueva casa: una cabaña de duendes, metálica y multicolor, en la que guardó una sala para exponer fotografías y recuerdos de sus viajes y levantó un altar con latas y una imagen de la Virgen. Larregui vivió allí sus últimos quince años, sedentarios como los primeros quince de su vida. Se dedicó a pasear, recoger la basura que dejaban los primeros turistas, curar animales heridos y reunir colecciones de insectos, plantas y minerales que luego vendía. Larregui fue tal vez el primer guía de las cataratas: dicen que acompañó en los paseos a turistas de todo el mundo, a presidentes, ministros y embajadores, y algunos relatos le atribuyen el dominio del inglés, francés, italiano, alemán y holandés. Quienes le conocieron mejor sonreían ante semejante afirmación. No tenían dudas, eso sí, de que Larregui se podía entender con cualquier persona del mundo. Entre todas las latas le tocó una maldita: en 1964 el Vasco de la Carretilla comió algún alimento de lata en mal estado y al cabo de varios días lo encontraron muy enfermo en su casa. Murió en el hospital, a los 79 años, y yace en el cementerio de Puerto Iguazú. A modo de epitafio queda un poemilla del propio Guillermo Larregui: "Vivir el ritmo oculto de los campos / abiertos, llenos de sol / La emoción de la tierra argentina / llena de generosidades / He ahí mi objetivo. / Nadie me podrá quitar la dicha / de ser dueño de mi propio destino". Mural en homenaje al vasco de la carretilla: Este mural lo hicieron en el centro de mi pueblo en honor a Larregui. Bueno mi intención era que conozcan la historia de este personaje de mi pueblo, espero que les haya gustado, y si les gusto, comenten

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El sentido de la vida
OfftopicporAnónimo1/3/2012

"El sentido de la vida" Roxana Kreimer, editorial Longseller, 2008:Contratapa:Los filósofos clásicos recomendaban: “Si quieres amar la vida, prepárate para la muerte”. Nuestra finitud da un sentido a la vida, del mismo modo que el dolor da un sentido al placer. Sin embargo, vivimos como si fuéramos inmortales, especialmente en tiempos en que la muerte ha sido borrada de la vida cotidiana de las personas. Pensar demasiado en la muerte quizá nos reduciría a la inmovilidad. Pero no pensar nunca en ella puede llevarnos a malgastar nuestra vida.La primera parte de este libro está dedicada a reflexionar sobre la muerte y la segunda a reflexionar sobre el sentido de la vida. El envejecimiento, el arte del buen morir, el cambio, la jerarquía de valores, la acción de elegir, la convivencia, la construcción de nuevos sentidos posibles para la existencia, los usos del humor en la resolución de problemas, la gratitud y la vida como obra de arte son algunos de los temas desarrollados desde una perspectiva teórica y práctica. Con humor, un lenguaje claro y la inclusión de breves relatos, se revisan los argumentos más considerados hasta el momento en relación a la muerte y al sentido de la vida, y se aportan otros con el propósito de renovar el interés por dos de los temas filosóficos clásicos que más pueden contribuir al bienestar humano.Bibliografía basica; Prólogo(fragmento)"La mayoría de los hombres que no saben qué hacer con esta vida, quieren otra que no termine nunca". Antonele France."aprende a vivir y sabrás morir bien" Confucio.Una madre da a luz y por doquier se oye: “¡Qué hermoso niño!”. Alguien muere y rara vez se dice: “¡Qué hermosa vida!”. Hemos sido educados menos para la muerte que para el nacimiento, menos para la finalización de las cosas que para su inicio.Aprendemos a conseguir un trabajo pero no a ser despedidos; a iniciar una relación de pareja pero no a separarnos; a emprender un viaje pero no a regresar; a ser jóvenes pero no a envejecer; a entusiasmarnos con una idea pero no a abandonarla cuando no existen buenas razones para seguir sosteniéndola. El arte de la cesación ameritaría un interés mayor por parte de la literatura filosófica.Dejar de comer en el momento apropiado no es menos relevante que disfrutar de una estupenda cena, irse de una fiesta oportunamente no es menos relevante que disponer de buen ánimo para llegar a ella. Despedirse es un arte, y quizá de los más arduos, en particular en una cultura que, en su afán de eternidad, concibió vidas después de la vida, almas desencarnadas y resurrecciones de cuerpos.Cuando las promesas de la religión perdieron credibilidad, la medicina hizo suyo el afán de vida eterna, ocupándose con éxito del arte de prolongar la existencia. La religión y la ciencia a menudo nos han hecho creer que lo eterno es la medida de lo valioso. Si no, ¿por qué dudar del sentido de la vida solo porque es finita? Lucrecio escribió: “¿Por qué te lamentas de que tu vida no sea infinita si al fin y al cabo no te lamentas por no haber estado en la guerra de Troya?”. La muerte, desde esta perspectiva, sería indistinta del tiempo anterior a nuestro nacimiento.Si celebramos los comienzos de las cosas, ¿por qué no celebrar su fin cuando aquello que ha concluido lo amerita? Tras una vida plena, ¿por qué no aceptar serenamente la experiencia humana de morir? Algunos creen que las lágrimas son a veces una respuesta inapropiada a la muerte, que cuando una vida ha sido vivida de manera honesta y plenamente, es mejor recordarla con una sonrisa.Si festejamos la potencialidad del inicio, cuando todo parece viable pero aún es incierto, ¿por qué no festejar o, cuando menos, valorar el final de lo que ha sido pleno? Es lo que hacen los mexicanos el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, en una fiesta que funde la tradición prehispánica con la católica.Toda la familia llega a la tumba del ser querido, la llenan de flores y juntos comparten una deliciosa comida bajo el lema: “El muerto al cajón y el vivo al fiestón”. Probablemente el mexicano también tenga miedo a morir; sin embargo, a diferencia de otros pueblos, lo refleja jugando, burlándose y conviviendo con la muerte.Los niños comen calaveras de azúcar, “pan de muerto” (un bizcocho adornado con masa en forma de hueso, que venden en todas las panaderías), se divierten con juguetes funerarios y con unas figuritas de cartón que, vestidas de papel negro y con cabeza de garbanzo, sostienen pequeños ataúdes. Los adultos recitan versos llamados “calaveras”, en los que se ridiculiza a quienes temen a la muerte y a personajes vivos del mundo de la política o de las artes. Empiezan el día rezando por sus difuntos y lo terminan brindando por su salud. (.....el prólogo continúa).La muerte de los seres queridos:"Ningún bien aprovecha si no se está dispuesto a perderlo cuando sea necesario." Sineca.La mayoría de las personas temen menos estar muertas que el proceso que conduce a la muerte (evitable, como he procurado señalar) o, fundamentalmente, que la muerte de los seres queridos. La muerte de un ser querido es la más parecida a la nuestra, sin ser la nuestra. Así como hemos sido menos educados para los finales que para los comienzos de las cosas, tampoco hemos aprendido a creer que soportaremos las pérdidas. En parte probablemente esto explique por qué se suicidan tantos adolescentes, poco familiarizados con el arte de sobrellevar el fracaso. Pero a medida que crecemos, entendemos que si hemos de seguir viviendo, necesariamente debemos perfeccionarnos en el arte de sanar las heridas. Muchas veces, gracias a esas pérdidas somos lo que somos. Aprender a vivir es aprender a ser abandonado por los afectos, las cosas, las situaciones, las edades, la juventud. Vivir también es entrenarse en el arte del desapego, en el de admitir el vacío, en el de soltar aquello que necesariamente partirá. Obtener nuevos bienes y perder otros forma parte del juego necesario de la vida. El duelo es el proceso de elaboración de una pérdida, sin el cual es muy difícil reconciliarse con la existencia. Aceptar la muerte –tanto la propia como la de los seres queridos– es la única forma de permanecer fiel a las condiciones que plantea la vida. Vivimos la vida de quienes amamos como una prolongación de nosotros mismos y la separación parece lo más doloroso. Muchos autores aplicaron con pertinencia la palabra “trabajo” al duelo. Enterrar psicológicamente a un ser querido supondría la realización de un “trabajo”. A menudo, el duelo comienza con la consternación, que es la suma de dolor y sorpresa, aun cuando se trate de una muerte prevista. El primer objetivo del duelo es la aceptación valiente de las circunstancias que no está en nuestras manos modificar (amor fati). Su complemento necesario es la concentración de energías en aquellas cosas que sí está en nuestras manos cambiar. A veces, la tristeza del duelo se potencia con la ira (hacia los médicos, hacia el difunto o hacia uno mismo), por no haber hecho lo suficiente. Si el ser querido se suicidó, con frecuencia hay que sumarle a todo esto la culpa y la vergüenza ante los demás. Pero repartir culpas indebidamente puede ser una forma injusta y simplificadora de tranquilizarse. El duelo es una situación de estrés y su remedio es el tiempo, la aceptación y la contención social, que, frecuentemente, está ausente en una cultura que tiende cada vez más a negar el fenómeno de la muerte. Contra las pasiones tristes, Spinoza encuentra insuficiente el uso de la razón, y recomienda valerse de las pasiones alegres. Es el caso de Norma, que asistió a una entrevista de Consultoría Filosófica y contó que, a los diez días de la muerte de su hijo, empezó a ir diariamente a tomar clases de baile. O el de Antonio, que a la noche siguiente de haber sido abandonado por su novia de los últimos cinco años, empezó a ir diariamente a jugar paddle con los amigos.Hace dos años fui a dar una charla de Filosofía Práctica a una escuela carenciada de la provincia de Buenos Aires, y recuerdo que uno de los adolescentes habló de la culpa que sentía porque, a la semana de muerta su madre, él aceptó la invitación de unos amigos para ir a bailar. Sin embargo, la distracción no equivale necesariamente al olvido: sería imposible seguir viviendo si a cada minuto tuviéramos presentes nuestras desdichas y las del mundo que nos rodea. La alegría afirma la vida frente a la muerte, nos permite renovar las energías y aliviar el peso. Alegría viene de aligerar, y pesar refiere a la carga que conlleva toda tristeza, al disminuir nuestra capacidad de obrar. Algunas veces, el duelo viene acompañado de la idealización de las virtudes del ausente. Pero idealizar puede ser una buena forma de deshumanizar. A veces también los vivos “abuenan” a los muertos por el alivio que les produce que ya no representen competencia alguna. “Si queréis mayores elogios, moríos”, reza un refrán popular. Recuerdo a un profesor de tango muy vanidoso que dedicaba su espectáculo al “único bailarín que lo superaba en talento”, un colega que acababa de morir en un accidente de auto, a quien difícilmente hubiera reconocido semejante status en vida. Una copla popular refleja así este tipo de valorización del difunto: Cuando vivía el infeliz,¡si se fundiera!Hoy que ya está en el veliz,¡qué bueno era! El trabajo de duelo culmina cuando es posible interiorizar las huellas que quien ha partido deja en nosotros y recordar lo mejor que nos ha brindado. El proceso no es lineal, la tristeza probablemente recrudecerá el primer año, durante los aniversarios y durante el período de las fiestas. Un proverbio chino advierte: “Ningún hombre puede impedir que el pájaro oscuro de la tristeza vuele sobre su cabeza, pero lo que sí puede impedir es que anide en su cabellera”. Cuando muere un ser querido podemos preguntarnos: ¿cuánto tiempo querría que nos instalemos en la pena? La felicidad por la relación con nuestros seres queridos es parte de nuestra vida presente, aun si ellos ya no viven. Años después de perder a su hija de 27 años, la escritora Isabel Allende dijo: “Con el tiempo uno se deshace de la rabia, deja de culpar al destino, no se queja más. Se da cuenta de que cosas como esas le pasan a todo el mundo. Hay pérdidas, separaciones, pero también amor. No existe vida sin obstáculos”. El arte del buen morir: Ya en el siglo III a.C.,Teofrasto elogiaba en su tratado de botánica a Trasias de Mantinea por haber inventado remedios para “inducir una muerte fácil e indolora”. Quien defiende la posibilidad de morir con dignidad está defendiendo la posibilidad de vivir de igual manera. Negarle a una persona el derecho a morir decentemente, de acuerdo con lo que ella misma considera decente, es negarle el derecho a vivir dignamente. Por esta razón, estar a favor de la eutanasia (que significa en griego “buena muerte”) es estar a favor de la vida. La cultura antigua es pródiga en ejemplos de eutanasia. En su Historia Natural, Plinio el Viejo sostenía: “De los bienes que la naturaleza concedió al hombre, ninguno hay mejor que una muerte oportuna, y óptimo es que cada cual pueda dársela a sí mismo”. La eutanasia puede ser un mal menor frente a una enfermedad terminal, pero también puede implicar un descanso (análogo al sueño) para un momento determinado de la vejez. Una sociedad justa debe ser solidaria con sus ancianos. Lamentablemente estamos lejos de cumplir con este insoslayable requisito ético. Con todo, es necesario saber despedirse a tiempo, por respeto a uno mismo y por respeto a nuestros seres queridos. ¿Deseamos establecer algún límite ético a los cuidados que pretendemos que nos dispensen nuestros seres queridos en los últimos años de nuestra vida? ¿Deben ocuparse de nosotros así hayamos perdido buena parte de nuestras facultades psíquicas y físicas, aun al precio de la consagración de una parte significativa de su tiempo, sus ahorros y su dolor a nosotros? Desde ya, cada caso ameritará un análisis específico. ¿Pero no deberíamos plantearnos este problema antes de que sea demasiado tarde? ¿No sería conveniente dejar instrucciones precisas al respecto? Muchos, por suerte, han comenzado a hacerlo. Ser oportuno para morir también es un acto de excelencia ética. Actualmente, los asilos están poblados por ancianos que no recuerdan quiénes son, ni la razón por la que llegaron ahí, ni cómo se llaman. No reconocen a sus hijos cuando los visitan. No controlan sus esfínteres, sienten frío aunque se abriguen y dolores que ya no pueden calmar los analgésicos. A veces a los hijos el asilo les cuesta carísimo y en muchos casos sacrifican su futuro por una vida que ni siquiera los propios protagonistas desean prolongar. Cuenta Marcelino Cereijido en Diálogos sobre la vida y la muerte, de Liliana Heker, que un amigo suyo que vivía en México, una vez que su padre enviudó, decidió llevarlo desde Buenos Aires a vivir con él. El padre del amigo nunca se enteró de que estaba en México. Contraía una neumonía, los médicos le daban antibióticos y lo salvaban. Su función renal estaba demasiado disminuida y lo llevaba a la muerte, los médicos le hacían diálisis. Su corazón ya no le latía correctamente, entonces le pusieron un marcapasos. Duró diez años así. “Cuando el padre murió –dice Cereijido–, mi amigo había vendido su casa, sus hijas tenían los dientes a la miseria, no pudieron asistir a los colegios que hubieran deseado, él se había divorciado porque la mujer se había opuesto a dilapidar el futuro familiar para mantener al suegro en semejantes condiciones. Las enfermeras preferían renunciar e ir a trabajar a maternidades en lugar de cambiar pañales a señores de noventa años. Mi amigo había rogado mil veces: ‘Por favor, déjenlo morir’. Y los médicos respondían: ‘Señor, si lo dejamos morir, vamos presos’.” La ética no siempre acompaña los adelantos científicos. Aún identificamos la vida con la duración de la vida, sin considerar si lo que entendemos por vida es digno de ser llamado así. La población de más de 80 años es la que crece a ritmo más acelerado en gran cantidad de países. Dentro de poco la mitad de la población europea estará jubilada. No era lo mismo quejarse sobre la brevedad de la vida hace doscientos años que ahora. Parece urgente reflexionar sobre estos temas, sobre los ancianos a quienes no les asusta la muerte sino la excesiva longevidad y sobre los límites éticos de la conservación de la vida.Podría pensarse este problema a partir de la posibilidad de que el Estado se haga cargo íntegramente de la salud de los ciudadanos. No obstante, queda en pie la pregunta: ¿tiene sentido prolongar la vida a cualquier precio? Holanda se convirtió en abril de 2002 en el primer país del mundo que legalizó la eutanasia. Su revolucionaria ley permite poner término a la vida de un paciente que padece una enfermedad incurable acompañada de un sufrimiento físico o psicológico insoportable y que ha expresado el deseo de morir de modo consciente y reiterado. Un segundo médico independiente debe certificar que se cumplen estas condiciones y una comisión formada por juristas, médicos y expertos en ética ratificará post-mortem que el procedimiento seguido se ajustó a la ley. Algunos médicos se oponen a ser ellos mismos quienes finalmente accionen los mecanismos como para producir la eutanasia activa. Aducen haber sido formados para curar y no para poner fin a la vida. Si tuvieran en cuenta que poner fin al sufrimiento o a la vida que ya no merece ser considerada vida también es una manera de curar, quizá reconsiderarían su perspectiva primera. Sin embargo, si reconociéramos su derecho a no participar en la eutanasia activa, todavía queda otro recurso utilizado en la actualidad: que el propio paciente sea quien accione este mecanismo que le permitirá poner fin al sufrimiento. Pensar en la muerte como parte de la vida, pensar que podemos dar un final digno a nuestra existencia, también implica la posibilidad de que una persona llegue a una edad avanzada y, sin estar enferma, decida por sí misma, luego de una serena y prolongada reflexión, pedir auxilio para poner fin a su existencia dignamente y sin dolor. En Los cuadernos de Malte Laurids Brigge, Rilke escribía, inspirado en Séneca y su idea de morir la propia muerte: Señor, concede a cada cual su propia muerte la que sea verdaderamente salida de esta vida en la que se halló el amor, un sentido y su angustia. Rilke se dejó morir por la infección que le produjo una herida de espina al cortar rosas para una mujer. El poeta de las rosas pidió que ese poema fuera el epitafio de su tumba. Más allá de lo adecuada o inadecuada que pueda parecernos la muerte particular que eligió, el rezo se vincula con la posibilidad de que cada uno elija su propia muerte.Montaigne, por su parte, argumenta sobre la conveniencia de morir apartado, solo, tranquilo, lejos de las despedidas solemnes y del consuelo de los amigos y familiares, ya que –a su modo de ver– la propia pena aumentaría con los lamentos ajenos. Incluso escribe sobre las ventajas de morir lejos de la propia patria, en medio de extraños ante los cuales poder quejarse a sus anchas. Que cada cual, en caso de decidirlo, pueda pensar en la forma digna en que desee morir, del mismo modo en que, dentro de un número limitado de posibilidades, ha pensado en la forma digna en que desea vivir. Por influencia del judeocristianismo, según el cual la vida es ante todo una posesión divina, no estamos acostumbrados a pensar en nuestra muerte con la misma autonomía y decisión con que pensamos en la vida. Pero ¿por qué estaríamos capacitados para elegir si traer o no hijos al mundo y no para determinar hasta cuándo deseamos permanecer vivos, a conciencia y dignamente? Probablemente parte del miedo a la muerte desaparecería si pudiéramos garantizar una buena muerte para todos los seres humanos que así lo deseen. Se obraría en favor de la vida contribuyendo a que el abandono de la existencia sea una empresa más digna. Tradicionalmente los médicos han practicado la eutanasia pasiva (quitando al paciente los medicamentos o los aparatos que lo mantienen con vida).El de la eutanasia es un problema ético que también aparece planteado en términos jurídicos y se vincula con la licencia del médico para dar muerte a una persona directa o indirectamente. ¿Tenemos derecho a oponernos a la voluntad de un individuo que en forma responsable y racional decide morir? Tal como señalé párrafos atrás, Holanda apoya hoy día la eutanasia, que es aprobada por el 92% de los ciudadanos. La primera persona favorecida por la ley fue un paciente con un cáncer incurable. La dosis fue administrada por una computadora. El paciente debía utilizar un teclado y responder a tres o cuatro preguntas. La última era: ¿desea usted morir? Al marcar el “sí”, la computadora ordenaba el paso de la droga en forma intravenosa. En estos casos, la eutanasia no interrumpe la continuación de la vida sino la continuación de la enfermedad, de aquello que el propio interesado en forma racional y autónoma no considera digno de ser llamado vida. La eutanasia (en cualquiera de sus formas) supone la posibilidad de pensar un final deseable para la vida, más acorde con los momentos vividos de plenitud que con los de penuria, concebir el final de nuestro supremo bien –la vida– con la misma racionalidad, la misma responsabilidad y hasta el mismo vigor con que apostamos al inicio de nuestros emprendimientos. Habrá quienes prefieran morir arriesgándose a padecer los dolores y las incomodidades que pueda conllevar la enfermedad que les toque en suerte. Estarán en su derecho de hacerlo. Pero habrá otros que prefieran dar fin a su vida a tono con lo que más han apreciado de ella. Estas personas también tienen derecho a un auxilio que les permita morir del modo en que ellos consideran digno.Ya no se trataría de una eutanasia pasiva (dejar de dar medicamentos o tratamiento para la recuperación del paciente) sino de una eutanasia activa, es decir, tal como la etimología del término eutanasia indica (eu, buena, tánatos, muerte), de facilitar una buena muerte, elegida en forma racional y responsable por una persona de edad avanzada que no necesariamente está enferma. Una muerte en la que se decide ahorrar el dolor que a menudo conduce a ella, no porque se deje de considerar que el dolor es parte de la vida, y que necesariamente habrá que sobrellevarlo a lo largo de toda la existencia, sino porque se tiene la libertad suficiente como para poner fin a una serie de molestias o dolores que se considera preferible suprimir. En la muerte, al igual que en el parto, el dolor sería reducido al mínimo. Y hay razones para suponer que morir puede ser aún menos doloroso que un buen parto, ya que solo se sentiría la primera inyección en la que el individuo es dormido y anestesiado. Ahorrarse el dolor y las molestias que conducen a la muerte podría convertirse en algo tan natural como ahorrarse un severo dolor de muelas. Esta muerte elegida, responsable, racional, como la han proclamado los antiguos estoicos y epicúreos, puede ser una opción para quienes padecen una enfermedad terminal, pero también para quienes, a una edad avanzada, sin estar enfermos ni deprimidos, deciden darle un buen final a su vida, del mismo modo que el músico puede darle un buen final a su concierto, que el interlocutor puede darle un buen final a una conversación, o que decidimos a qué hora nos vamos a dormir por las noches y no nos dejamos doblegar por el sueño en el lugar y a la hora en que nos sorprenda. Este es el verdadero sentido que los estoicos han dado a la eutanasia, entendiéndola como una posibilidad de lucidez y como una alternativa válida frente a una existencia sin sentido.En sus Cartas a Lucilio, Séneca escribe: El sabio se separará de la vida por motivos bien fundados: para salvar a la patria o a los amigos, pero igualmente cuando está agobiado por dolores demasiado crueles, en casos de mutilaciones o de una enfermedad incurable (...) no se dará muerte si se trata de una enfermedad que puede ser curada y no daña el alma, no se matará por los dolores sino cuando el dolor impida todo aquello por lo que vive (...) los médicos deben aplicar remedios al enfermo, pero a quienes no puedan prolongar la vida, les facilitarán una muerte llevadera. En el caso de la eutanasia elegida por quien padece una enfermedad terminal, sería posible objetar: ¿cómo saber si en efecto se trata de un diagnóstico acertado, si no queda un resto de vida deseable, si se trata del momento óptimo para el fin? Ante situaciones como esta, la Orientación Filosófica nos propone clarificar los valores en juego, de modo de optar por el que nos resulte prioritario (el bien mayor), o por el valor que privilegie lo menos indeseable (el mal menor). Quien privilegie como valor la duración de la vida relegará a segundo plano el valor de la evitación del sufrimiento o de las molestias que supone la degradación del cuerpo y de las facultades mentales. La reflexión sobre la eutanasia nos conduce a la reflexión sobre la vida. Como aquella pareja que estaba sentada en el living de su casa charlando sobre la vida y la muerte. —Nunca me dejes vivir en estado vegetativo —dijo él—; no quiero depender de una máquina ni de los líquidos de una botella. Si me ves así, desenchufa los artefactos que me mantienen en ese estado. Ella se levantó, desenchufó el televisor en el que estaba viendo un partido de box y le tiró la cerveza.La vida como obra de arte: ¿Qué le da sentido a la vida, entendiendo, entre todos los significados del término, el que remite a las siguientes preguntas: “¿Estoy satisfecho con lo que hice, o desearía o debería hacer otras cosas?"? ¿Vivo o sobrevivo?”. Mientras que el judeocristianismo se centró fundamentalmente en la idea de obligación, los griegos pensaron la vida como una obra de arte personal en el contexto de cánones colectivos. Esta manera de pensar la condición humana no ha perdurado, salvo en determinados momentos como el Renacimiento o durante el siglo XIX, con el dandismo, un movimiento formado por jóvenes elegantes que aspiraban a inventarse a sí mismos más allá de las costumbres burguesas.Cada época y cada lugar han planteado sentidos diversospara la vida. Hoy en día es el trabajo lo que da sentido a la vida de buena parte de los habitantes de Occidente.Aun cuando la mayoría deplore la tarea que realiza, siente gratitud por tener de qué vivir en un mundo en el que día a día crece la desocupación. Para el ciudadano de la antigua Grecia, en cambio, solo el tiempo en el que no era necesario ganarse la vida podía ser valorado por un hombre libre. El trabajo era propio de esclavos.Pero si trabajo todo el día y no tengo libertad,¿cuál es el sentido de una vida que no me pertenece? Esta es una de las quejas que se oyen más frecuentemente en las sesiones de Consultoría Filosófica y en los Cafés Filosóficos.Al reflexionar sobre el tema desde una perspectiva individual,se podría pensar en cambiar de trabajo, o en reducir los gastos y, de no ser viable, aceptar que si no podemos hacer lo que amamos, quizá podríamos amar algo de lo que hacemos: la cordialidad de algún compañero de trabajo, el café delicioso que bebemos a media mañana, el humor espontáneo de la camaradería, la caminata a la vuelta de la oficina. Al reflexionar sobre el tema desde una perspectiva social, cabría preguntarse: ¿es posible distribuir y determinar el trabajo humano como para que todos los habitantes del planeta puedan cubrir sus necesidades básicas y disponer de tiempo libre para dar sentido a sus vidas? El mundo cuenta hoy con tecnología suficiente como para que esto sea posible. Aristóteles pensó que la esclavitud desaparecería cuando las máquinas pudieran reemplazar el trabajo esclavo. Hoy las máquinas suplen cada vez más al trabajo humano y, sin embargo, millones de personas consagran buena parte de su tiempo a tareas que les desagradan.Crear formas convivenciales y equitativas de distribuir el trabajo, ¿no sería una manera de ganarle a la muerte, ya no prolongando la vida sino mejorando la calidad de las horas, los días y los años que desperdiciamos? Si algunas personas pudieran dar un sentido pleno a sus vidas, convirtiéndolas en verdaderas obras de arte, quizá habría menos guerras. A menudo el odio y la destrucción se instalan cuando la vida ya no parece interesante. Afortunadamente, mal que les pese a ciertas religiones y a ciertas concepciones de la política, no hay un único sentido posible para la vida. Millones de personas han sido y son asesinadas por quienes pretenden imponer un único sentido a la vida de cada habitante del planeta. Otras han sido perseguidas, encarceladas e internadas en hospitales psiquiátricos por oponerse –por ejemplo– a los designios de un dictador como Stalin. Aunque suele haber puntos en común en los sentidos que diversos individuos y diversas culturas dan a sus vidas, sabemos que –afortunadamente también– la diversidad puede ser una riqueza. Allí donde uno encuentra el paraíso, otro se siente en el infierno. Esto no equivale a proclamar que todo da igual. Muchas personas coinciden en afirmar que la vida adquiere sentido cuando procuran encontrar lo bueno de cada cosa o tienen algo agradable por hacer, o alguien a quien amar. Para otras, el sentido se descubre al no imaginar de forma demasiado estructurada cómo deberían ser las cosas, al valorar con gratitud todo lo inesperado que la vida nos ofrece, al desarrollar cierta capacidad de olvido –sin por ello dejar de aprender de las experiencias del pasado y sin desinteresarse por los demás– o al salirse de uno mismo, es decir, no cifrando toda preocupación en la propia individualidad (una causa justa, un gesto solidario, la filosofía o el arte, que aumentan nuestra disposición a la empatía, son formas posibles de salirse de uno mismo).También se puede dar sentido a la vida cultivando el amor como donación pero no apostando a una sola de sus formas (la pareja, los hijos, el trabajo, etc.); aceptando que el sufrimiento –aun el más crudo– es parte de la vida y que sin él no existiría el placer; gozando de la belleza (de un gato desperezándose, de una penumbra, de una sonrisa, de una obra de arte); eligiendo la mayor cantidad posible de actividades que sean fines en sí mismas y no medios (la amistad, el amor o una tarea que nos agrada son fines, el dinero es un medio); disfrutando de la comida y del movimiento del cuerpo, comprendiéndonos y comprendiendo el mundo que nos rodea, viviendo reflexivamente.Dar un sentido a la vida –o sucesivos sentidos, a lo largo del tiempo– equivale a darse a sí mismo un segundo nacimiento, es la conciencia de lo que deseamos y podemos ser. Como en la creación de toda obra de arte, la vida se pule, se retoca, requiere ajustes y cuidados, es un modelo para armar que se corrige diariamente, aprendiendo del error. De ahí que algunos postulen que la vida comienza a los cuarenta años, una edad en la que ya se aprendieron unas cuantas cosas sobre la ardua empresa de existir.Educar para la vida es mucho más relevante que formar profesionales o prodigios de memoria enciclopédica que puedan destacarse en los programas de preguntas y respuestas de la televisión. Un dibujo de Maitena muestra a una mujer que le dice al marido:—A veces pienso que algo hicimos mal en la educación de nuestro hijo.—Pero, querida —responde él—, si sigue dos carreras, habla cuatro idiomas, toca varios instrumentos, practica todos los deportes.—Sí, pero solo come hamburguesas con papas fritas.Podríamos dar otras alternativas a la última frase: “Sí, pero es engreído, poco solidario, mezquino, se exaspera por cualquier tontería y vive con mala cara”. La filosofía no es solo una disciplina especulativa sino fundamentalmente una actividad que se vale de la razón en la búsqueda del sentido de la vida. Si no nos sirve para imaginar nuestras vidas y las de nuestros semejantes como obras de arte, no sirve para nada.El exito y el fracaso:Las nociones de éxito y fracaso tienen un gran peso simbólico en el mundo contemporáneo. La vida plena de sentido parecería ser la de las personas "exitosas". Concebido como la obtención de una meta, el término "éxito" es ambiguo; a veces aparece identificado con la eficacia y, a veces, con la consagración (que otorgan los demás), y es asociado primordialmente con el poder, el dinero y la fama. André Comte-Sponville define el fracaso como la distancia entre el resultado al que uno aspira y el que uno obtiene. La valoración en términos de éxito o fracaso suele favorecer el hábito de juzgar un acto solamente por sus consecuencias. De esta manera se puede caer en la falacia del pensamiento dicotómico (que no reconoce grises), y creer que obrar bien requiere de premios adicionales. Chuang Tzu sostuvo: "Si el arquero dispara por nada, tiene el dominio de sus facultades. Si dispara por un brazalete de metal, ya se ha puesto nervioso. El premio lo tiene dividido. Se preocupa más por ganar que por el modo de apuntar la flecha. El afán por vencer le roba su fuerza". A menudo se hace referencia al alto precio del éxito. Es el caso del rey Pirro, que gana una guerra en la que mueren muchos de sus soldados y exclama: "Otra victoria así y estoy perdido".También se vincula al éxito y al fracaso con la entronización de los logros personales en desmedro de los proyectos colectivos. Demócrito afirmaba: "Del éxito o del fracaso de la ciudad dependen el éxito y el fracaso de todos". En contraste con ese ideal griego, hoy en día el miedo al fracaso personal aparece como uno de los principales temores de las sociedades individualistas. La dicotomía éxito-fracaso también presupone el eje articulador de la competencia como motor de la vida social. Iván Illich escribió: "Todos miden su éxito por el fracaso de los demás". Asimismo presupone que si se trabaja con firmeza, el éxito llegará solo. Se desestima así la influencia de otras variables (la suerte, la condición social, los contactos personales de cada uno). Sin embargo, la vida consiste en "éxitos y fracasos", y probablemente más en "fracasos" que en "éxitos". El fracaso es el gran maestro de vida, y necesariamente forma parte del éxito. Toda educación que se precie debería desarrollar nuestra capacidad de frustración. La experiencia y el conocimiento derivan más de nuestros reveses que de nuestros aciertos. En lugar de sentirnos solo víctimas, existe la posibilidad de transformar nuestras frustraciones en desafíos y en oportunidades para el futuro. "Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas", escribe Borges. La valentía no es únicamente el dominio del miedo, sino también el dominio de la adversidad y de la frustración. El éxito quizá resida en vivir la vida en nuestros propios términos, sin menospreciar la mirada de los otros pero sin atribuirle demasiado peso.Tener éxito es ser capaz de dar lo mejor de uno mismo.Y el peor fracaso es la pérdida del entusiasmo y la falta de disposición para inclinar la balanza en favor de la vida. Algo de esto dice el poeta turco Nazim Hikmet en su poema "Sobre la vida": Tomarás en serio a la vida pero en serio a tal punto que a los setenta años plantarás olivares, no para que queden para tus hijos, sino porque, aunque temas a la muerte, ya no creerás en ella, puesto que en tu balanza la vida habrá pesado mucho más. Vivir es nuestra máxima creación. El aprovechamiento de la pequeña o considerable cuota de libertad que nos haya tocado en suerte requiere valentía, humildad, cuidado de sí, prudencia, entusiasmo, serenidad, cultivo de la justicia y del amor entendido como la disposición a salir del aislamiento y a relacionarnos con el mundo en general, la aceptación de aquello que no está en nuestras manos modificar y la flexibilidad ante los cambios. Un antiguo cuento subraya la importancia de la ductilidad para la vida. Cuando un filósofo estaba a punto de morir, uno de sus discípulos fue a verlo y le dijo: -Esta será probablemente nuestra última conversación. ¿Hay algo que quieras decirme? El filósofo abrió la boca y le pidió que mirara adentro. -¿Ves mi lengua? -preguntó. -Claro -respondió el discípulo. -¿Y mis dientes? ¿Todavía están ahí, perfectos? -No -replicó el discípulo. -¿Sabes por qué la lengua sobrevive a los dientes?… Porque es flexible. Los dientes desaparecen porque son duros. Nada más tengo para enseñarte. La vida es lo más fortuito y, al mismo tiempo, lo más extraordinario. Es necesario vivirla ahora mismo, porque el futuro es incierto y el ayer no regresa, y, sobre todo, se trata de nuestra única vida. La civilización ha convertido la vida en algo admirable y también, mediante sus crecientes inequidades y exigencias de privación y sacrificio, en un trago doloroso y amargo. Muchos lo tienen "todo", pero aún no se han conquistado a sí mismos. Para millones de personas que padecen la miseria y la opresión social, la vida es dura y pesada. Para todos -en mayor o menor medida- a veces constituye una carga. Pero el desamor, la molestia y el infortunio pasan y, quizá con más frecuencia de lo que nos atrevamos a reconocer, salimos fortalecidos de la experiencia y nos sentamos a disfrutar de los bienes de la vida como si se tratara de un banquete. Cambia la comida, cambian los compañeros de mesa, cambia el mobiliario, cambia nuestro paladar e incluso cambia el anfitrión. Pero casi siempre es posible tentarse con un manjar, aunque sea por curiosidad.bueno, no se si se tomaran el tiempo de leerlo, yo me tome mi tiempo, lo leí, y me sirvió, espero que a ustedes también, un abrazo y se agradecen los comentarios (inteligentes o coherentes por favor, no rompan con lo de los aliens y eso -.- ) saludos!

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Cuenta regresiva para la ruptura del glaciar Perito Moreno.
EcologiaporAnónimoFecha desconocida

Hola amigos! Les traigo una noticia linda es acerca de esta hermosa maravilla natural, el glaciar Perito Moreno. Finalmente terminó la espera y por cuarta vez en ocho años el glaciar Perito Moreno, ubicado en el extremo oeste de la provincia de Santa Cruz, localidad de El Calafate, empezó su proceso de ruptura. El dique de hielo que separaba el Brazo Rico y el Canal de los Témpanos empezó a sufrir filtraciones y en pocas horas más, por la presión del agua, se abrirá el canal de hielo. Cabe destacar que las primeras versiones se conocieron el miércoles a la tarde, pero nadie aventuraba confirmar el hecho hasta que finalmente lo hizo Carlos Corvalán, el intendente del Parque Nacional Los Glaciares, quien en diálogo con Radio Del Mar invitó a los comodorenses a presenciar este fenómeno que reúne a turistas de todo el mundo cada año. “Los movimientos y los ruidos que está haciendo el rompimiento del glaciar es impresionante”, aseguró el intendente. En tanto, estimó que el tan ansiado espectáculo tendrá lugar este fin de semana. Invitó a los habitantes de Comodoro a “no desaprovechar la oportunidad que nos da la naturaleza” y resaltó: “justo coincide con que es sábado”. Aseguró que los turistas “tienen tiempo para llegar” y recomendó que “vengan abrigados porque el pronóstico es fresco y con lluvia”. Sin embargo, resaltó que en la zona “tenemos refugio y comedores”, mientras que el estado de las rutas para llegar allí es “muy bueno”, manifestó. “Este proceso de ruptura nos encuentra muy bien posicionado con los servicios”, valoró el intendente. Por otra parte, vale destacar que se decidió extender el horario de verano, por lo que el parque abrirá sus puertas entre las 6.30 y las 20. Según la información de Parques, en el verano unas 2500 personas por día visitan la pasarela; por el evento, durante el fin de semana podrían rondar las 4500 a 5000 personas. “Es la primera vez que ocurre un 29 de febrero”, dijo Corvalán y recordó que “en 2008 pasó por primera vez en invierno”. Aca un video de la ruptura del año 2007: Y una canción hecha a el glaciar, escrita por un grande: Bueno gente, hasta el proximo post! Y los que tengan oportunidad de ir a disfrutar de ese espectáculo les recomiendo que vayan, yo vivo cerca de ahi y es algo hermoso Ah! y si quieren verlo en vivo les dejo el link acá abajo: www.cotecal.com.ar

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Psicología: La ausencia de la mirada
Salud BienestarporAnónimo10/6/2012

Hola Amigos! hoy en este post voy a tratar de explicar el porque de la pregunta:¿Por qué hay gente que al hablar no mira a los ojos a la persona con quien habla? 1-Complejo de inferioridad: Se sienten inferiores a los demás y por tanto, "indignos" de mirarlos a los ojos. 2-Timidez y/o introversión: Puede que mirar a los ojos les dé respeto. 3- Miedo: Puede que les dé miedo lo que vean en esa mirada. 4- Desconfianza: Puede ser que no confíen en una persona y no quieran que lo noten 5- Esconden algo: Es posible que tengan algún secreto que no quieren que descubras (no tiene por qué ser una mentira... Puede ser un rasgo de personalidad, una actividad... O incluso un trauma). 6- Nervios: Simplemente que alguien le esté mirando fijamente puede ser que lo ponga nervioso. 7- Costumbre: Si los familiares de esa persona tampoco miran a la cara, igual es por influencia. Puede ser eso entre otras causas que posiblemente desconozca. Cada persona es un mundo y no hay un patrón de decir que todos no miran a los ojos por tal y tal motivo. Cada uno tiene el suyo. Cuidado con eso.Y tampoco tienen por qué no mirar a los ojos a todo el mundo. Puede que con algunos se vean capaces y con otros no. Las personas sumisas no suelen mirar a los ojos, y cuando lo hacen no pueden sostener la mirada (en mi caso me pasa eso, soy medio boludo) Aveces la presencia de la otra persona puede llegar a significar para quien la debe observar un tanto ruda u autoritaria, lo cual produce el desvio de la vista. Tambien hay personas q miran a los ojos y no por ello estan seguros de si mismo, solo lo hacen por respeto, por no demostrar esa "flaquezas", por simple miedo también. Bueno amigos, espero que les haya gustado mi post!, un abrazo a todos y hasta la próxima!

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¿Roncas? te doy 7 tips para dejar de hacerlo
Salud BienestarporAnónimo10/29/2012

Hola amigos! para los que roncan les doy 7 concejos para dormir sin molestar a nadie! 1) Evitar el uso de tranquilizantes, pastillas para dormir y antihistamínicos, antes de acostarse. 2) No consumir bebidas alcohólicas en las 3 horas anteriores a acostarse. 3) No ingerir comidas fuertes 3 horas antes de acostarse. 4) Evitar el cansancio excesivo y mantener unos patrones de sueño regulares. 5) Dormir preferentemente de costado mejor que boca arriba. Para evitarlo se puede se coser un bolsillo en la parte trasera de la prenda de dormir en la que se introduce una pelota de tenis. Esto evitará la posición boca arriba. 6) Colocar la cama inclinada, levantando la cabecera, si es posible con un par de ladrillos. 7) Procurar que la persona no roncadora se duerma antes. Los grandes roncadores, aquellos que roncan en cualquier posición, necesitan más ayuda. Cuando el ronquido deviene incómodo para el roncador y su familia, la atención médica resulta imprescindible, especialmente si el resto de los ocupantes de la casa sospechan que existen apneas obstructivas (ronquidos muy sonoros con detenciones en el ritmo respiratorio y sobre todo cuando reanuda la respiración). Quienes roncan fuertemente deberían someterse a un exámen médico de su nariz, boca, paladar, garganta y cuello. Los estudios en un laboratorio de sueño son necesarios para determinar la transcendencia de los ronquidos y que efectos tienen sobre la salud del roncador. El tratamiento se basará, lógicamente, en el diagnóstico. Puede ser tan sencillo como tratar una alergia nasal o una infección o inflamación o puede consistir en unas intervenciones quirúrgicas tendentes a corregir una deformación nasal, o la extirpación de las amígdalas o de los adenoides (vegetaciones). En otras ocasiones los ronquidos pueden encontrar una mejor solución quirúrgica reduciendo el tamaño del paladar y garganta a fin de facilitar el paso del aire. En casos muy graves procedería una traqueotomía para crear una vía para el flujo del aire soslayando la garganta. Todos los niños que presenten ronquidos deberían ser examinados médicamente. El diagnóstico puede consistir en una amigdalotomía o adenoidetomía.

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El sentido del humor
HumorporAnónimo1/3/2012

El sentido del humor:(Fragmento de Artes del buen vivir,Roxana Kreimer, Ediciones Anarres) El sentido del humor es el término medio entre la frivolidad, para la que casi nada tiene sentido , y la seriedad, para la que todo tiene sentido . El frívolo se ríe de todo, es insípido y molesto, y con frecuencia no se preocupa por evitar herir a otros con su humor . El serio cree que nada ni nadie deben ser objetos de burla, nunca tiene algo gracioso para decir y se incomoda si se burlan de él. El humor revela así la frivolidad de lo serio y la seriedad de lo frívolo. Se trata de una virtud social: podemos estar tristes en soledad, pero para reirnos necesitamos la presencia de otras personas.Etimológicamente la palabra divertirse remite a la acción de salirse del vértice, es decir, a la ruptura con el orden cotidiano de significados. El humor une dos cosas dispares: "No dejes para mañana la posibilidad de encajarle a otro lo que tengas que hacer hoy", dice Felipe, el personaje de Quino. El deber (hacer lo que corresponde) y la falta (abusar de otro): dos sentidos diversos entrelazados con naturalidad.Carecer de humor es carecer de humildad, es estar demasiado inflamado de uno mismo. Pero no exageremos la importancia del humor: un mal tipo puede hacer gala de un humor exquisito, y es posible ser buena gente y carecer por completo de sentido del humor . No obstante, quien tiene humor suele ser más estimable que quien no lo posee. El humor es una herramienta crítica de gran eficacia. "Leí La Guerra y la Paz en veinte minutos. Es acerca de Rusia", decía Woody Allen en tiempos en que estaban de moda los métodos de lectura veloz. El humor es un instrumento apropiado para promover la tolerancia, lo que llevó a Lichtemberg a escribir: "Nada determina más el carácter de una persona como la broma que la ofende". El humor permite ver lo que los demás no perciben, ser consciente de la relatividad de todas las cosas y revelar con una lógica sutil lo serio de lo tonto y lo tonto de lo serio. A veces el mejor consejo es el que proviene de un chiste y no de una formulación teórica.El humor es una demostración de grandeza que pareciera decir que en última instancia todo es absurdo y que lo mejor es reír, como aquel condenado a muerte que llevan a la horca un lunes y exclama: "¡Bonita forma de comenzar la semana!". El humor es una afirmación de dignidad, una declaración de superioridad del ser humano sobre lo que acontece. Cuenta Diógenes Laercio que a Metrocles se le escapó una sonora ventosidad mientras tomaba una clase de filosofía . Tan grande fue el rubor que le sobrevino que se encerró en un cuarto con ánimo de dejarse morir de hambre. Crates entró a consolarlo tras ingerir comida flatulenta y, como no pudo persuadirlo diciéndole que no había cometido ningún absurdo sino que más bien sería cosa monstruosa no despedir los flatos según marca la naturaleza, soltó él también su flato, con lo cual los dos rieron y Metrocles dejó de sentir vergüenza.¿Tiene límites el humor? ¿Es posible hacer humor con el tema del Holocausto? Hay una delgada línea divisoria entre la posibilidad de "reírse de" y la de "reírse con". Chaplin ponía como condición de posibilidad del humor la necesidad de que el chiste estuviera a favor del débil y no del fuerte. Algunos diferencian tajantemente humor e ironía. Si Groucho Marx afirma "Pasé una excelente velada, pero no fue ésta" y se lo dice a una generosa anfitriona, se trataría de una ironía. Si en cambio se lo dice al público, se trataría de humor . La ironía invertiría la ecuación de Chaplin y se reiría a costillas del débil. Escribe Comte-Sponville: "Se puede bromear acerca de todo: el fracaso, la muerte, la guerra, el amor, la enfermedad, la tortura. Lo importante es que la risa agregue algo de alegría, algo de dulzura o de ligereza a la miseria del mundo, y no más odio, sufrimiento o desprecio. Se puede bromear con todo, pero no de cualquier manera. Un chiste judío nunca será humorístico en boca de un antisemita. La ironía hiere, el humor cura. La ironía puede matar, el humor ayuda a vivir. La ironía quiere dominar, el humor libera. La ironía es despiadada, el humor es misericordioso. La ironía es humillante, el humor es humilde".Sin embargo, no toda ironía es cruel. La ironía es una figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se quiere decir. No me parece que esta idea de ironía implique necesariamente una forma despiadada de hacer humor . Diría más bien que hay un humor hiriente, esteticista, que no repara en criterios éticos con tal de hacer reír. Si la ironía es utilizada en cambio como instrumento de resistencia, el humor adquiere un sesgo liberador: una modelo casada con un polista millonario responde, cuando el periodista se burla del "trabajo" de su marido: "Se necesita talento para ser polista". El que está al lado le dispara una ironía: "Claro, dinero no hace falta".Las virtudes de reír y hacer reír no siempre van juntas. El Corán juzga que quien hace reír al prójimo merece el paraíso, pero nada dice sobre el que sabe reír. Conozco gente poco hábil para hacer reír, cuya risa es deliciosamente oportuna y contagiosa. También ellos merecen el paraíso.La risa aparece como la distancia más corta entre dos personas. No es un mal comienzo para la amistad. No es un mal recurso para aceptar -o retrasar- la propia muerte y la de los demás. Hay culturas que entierran a sus muertos con alegría. Prefieren recordar con risas y sonrisas, no con lágrimas y tristeza. Recordar con filosofía , tal el refrán castizo para el que "tomarse las cosas con filosofía " equivale a tomarse las cosas con alegría, con uno de los sentimientos más serios, gratuitos y paradójicos con que podemos cepillarnos las telarañas del alma.Algunas frases : El animal más sufriente de la tierra se vio obligado a inventar la risa. (Nietzsche) Lo que más admiro de los demás es la ironía, la capacidad de verse desde lejos y no tomarse demasiado en serio. Después admiro el valor y la humildad, siempre que no sea ostentosa. (Borges) - Una persona sin sentido del humor es como un auto sin amortiguadores: salta de dolor con cada piedrita del camino. - Reír es como cambiar los pañales del bebé: no resuelve permanentemente el problema, pero hace las cosas más agradables por un momento. ( Del Refranero Popular)

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Trufas de avena: Receta fácil y sencilla.
Recetas Y CocinaporAnónimo6/24/2016

Hola gente, hoy les traiga una receta mas fácil que tu ex, hay muchas maneras de hacer trufas, pero yo les doy una receta simple, como me la enseñaron en la escuela cuando era pibe (? Sin más preámbulos, ¡Vamos a la formación DAN NIEMBRAAA! Para los ingredientas vamos a necesitar: Avena (Yo usé avena refinada), cacao, dulce de leche y coco rayado. Primero vamos a poner el dulce de leche en un bowl y agregamos el cacao y la avena hasta formar una ¨masa¨ homogénea. Una vez que hicieron lo anterior, van formando pelotitas y las van pasando coco rayado. ¡Voilà! Bueno, eso fue todo, espero que les haya gustado, una cosita mas, si las meten al freezer quedan ricas también. Les mando saludos cordiales :3

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