bigjoe2000
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¿Y el repudio de la SIP, Eliaschev, Leuco, Grondona, La Nación, Clarín, etc... a la detención de Julián Assange con una causa fraguada dónde está? Lula, dixit: "Assange "desnuda una diplomacia que parecía inalcanzable, la más correcta del mundo, y así comenzó una búsqueda (para apresarlo). Y lo detienen y no veo ni una protesta (por) la libertad de expresión", destacó el presidente." Ejem...

Cuánto cuesta un hambriento Antonio Peredo Leigue Rebelión Un informe reciente sobre el hambre en el mundo ha tomado una línea de análisis distinta a la ya conocida de la FAO que, anualmente, pide entre 900 y 1.000 millones de dólares para paliar el hambre en los países más pobres de este planeta. El informe, de una organización no gubernamental, empieza por otra parte: ¿cuánto le cuesta, a los países empobrecidos, mantener al borde de la inanición a millones y millones de personas?, ¿cuánto nos cuesta la mortalidad infantil por enfermedades curables?, ¿cuánto perdemos, aparte de la vida, con los bajos niveles en expectativa de vida? La organización Ayuda en Acción hizo el cálculo: 350 mil millones de euros que, en dólares, alcanza a 500 mil millones. Con la mitad de eso, sigue diciendo el informe, se podría reducir el hambre a la mitad, en todo el mundo, en los próximos cinco años. Es decir, se necesitaría un promedio de 50 mil millones anuales par alcanzar el primer objetivo de Desarrollo del Milenio. Entendamos la contradicción. Naciones Unidas, como organismo político, asumió el compromiso de reducir la miseria y el hambre en el mundo fijando metas parciales hasta alcanzar el objetivo final. La FAO, que es un organismo afiliado a la ONU, se supone que está comprometida con ese programa. Pero el informe de una organización no gubernamental nos da a entender que, al ritmo que va, jamás se llegará a ningún objetivo. Es más explícito el informe de Ayuda en Acción: de los 28 países empobrecidos, en 20 no se podrá alcanzar la meta fijada para 2015. Más todavía: si se excluyera a China de la nómina de países, el porcentaje de personas con hambre en el mundo seguiría siendo el mismo. Cincuenta mil millones de dólares anuales durante cinco años es lo que necesitamos los 27 países empobrecidos del mundo, excluyendo a China. ¿No hay tanto dinero? Habría que recordar que la crisis económica de Estados Unidos hizo que el gobierno de esa potencia inyectara a la banca una cifra que superó el billón de dólares en año y medio. Casi en el mismo periodo, la Unión Europea hizo otro tanto con sus bancos. Puede decirse, sin temor a equivocarnos, que los gobiernos de los países enriquecidos entregaron cerca a 4 billones de dólares a sus bancos. Aparte del fracaso que ha tenido esa política, debido a la corrupción, debemos reclamar por la parte que nos ha tocado contribuir. Porque, en el comercio internacional, la deuda externa de estos nuestros 27 países empobrecidos ha subido hasta alcanzar la cifra de 2 billones 600 mil millones. Podríamos seguir mostrando las incongruencias de un sistema, el mercado libre, que nos empobrece cada vez más, hasta el punto de matar por hambre a millones de personas, mientras en los países enriquecidos el despilfarro hace crisis y la miseria también se hace presente en sus pueblos. Los hambrientos, en Estados Unidos de Norteamérica, han superado la suma de todos los países sudamericanos. No es un consuelo; es sólo la constatación de que la miseria es ignorada allí donde está presente. Y luego nos dicen que nosotros tenemos un grave desequilibrio en la distribución de la riqueza. ¿Más desequilibrio que en USA, donde un señor tiene una fortuna personal mayor a los 60 mil millones de dólares? Sí. Allí donde las estaciones del subterráneo son el dormitorio para miles de mendigos. Pero sigamos otra línea de razonamiento. La deuda externa de nuestros países es de 2 billones 600 mil millones de dólares. Los pagos anuales que nos vemos obligados a hacer, pues de lo contrario tendríamos dificultades en el comercio internacional, se estiman entre el 5 y 10% de la deuda que tenemos, más los intereses. Es decir que debemos pagar entre 130 y 260 mil millones de dólares al año. Pero necesitamos sólo 50 mil millones para reducir el hambre a la mitad de lo que, este año, se estima. Hagamos un trato entre los países empobrecidos: fundemos el Fondo Mundial contra el Hambre. Los 27 países empobrecidos, convocados a una reunión cumbre, asumimos el compromiso de entregar a ese Fondo una parte del pago de la deuda hasta que, el total anual, alcance los 50 mil millones necesarios. Hay una base que podríamos usar como puesta en marcha: la reunión Sur-Sur, que ya se ha realizado entre África y América Latina. Si se agregan otros países, seguramente alcanzaremos a mucho más de 70 países. Asumamos que una parte de ellos no quiera o no se atreva a aceptar el plan; aún así tendremos una mayoría suficiente para hacerlo. Con esa alternativa, planteamos un acuerdo a los países enriquecidos, que serán duros de entendederas, pero finalmente deberán aceptar. Los riesgos son muy grandes, aún para ellos. En Cancún podrían iniciarse los contactos para una campaña contra el hambre que comprometa a los países pobres y sus gobiernos.
Cerro Negro. Una propuesta, un desafío... y mucha historia Ubicado en el límite entre los departamentos Calamuchita y San Javier, se encuentra cerro Negro. Está en la misma cadena donde se encuentran otros bellos cerros como el Champaquí, La Ventana o Los Linderos. Pero no solamente es naturaleza esta parte de la provincia. Más bien, fue testigo de un tramo importante de la historia mundial Mientras todo permitía pensar que este pueblo sería por estos días ruinas nada más, sin otro futuro que los atardeceres de la soledad, el presente le da una oportunidad de renacer. De volver a ser el que comenzó como el sueño de un grupo de anarquistas españoles llegados a la Argentina hace más de 60 años. Empezó como una aventura de dos hombres y una mujer: Diego Abad de Santillán, su hermana Julia García, y el marido de ella, Jaime Moragues. El primero de ellos, Santillán, como prefería que lo llamaran, era en verdad Sinesio Baudilio García, y se había inventado el apodo en España, en la clandestinidad de la lucha contra el franquismo. Anarquista profundo, de convicciones inclaudicables, traía a la rastra la historia apasionada, heroica y trágica de la Guerra Civil Española, donde había llevado una vida de militancia, combates y cárceles. Ya en 1939, tras la derrota de los republicanos a mano de los nacionales franquistas, Diego Abad de Santillán se exilió en Francia durante dos años y, a fines de 1942, vendría a la Argentina, que era como su segunda patria, donde desarrollaría su actividad intelectual como historiador del movimiento obrero. Fue entonces cuando, durante un viaje a Córdoba con un grupo de camaradas, descubrió cerro Negro y empezó a tener su sueño libertario para ese rincón de las sierras. El pueblo y su naturaleza Con la compañía de los cerros nombrados, posee una singular belleza paisajística. Cuenta también con una vista excepcional, desde donde se aprecian los valles de Traslasierra hacia un lado, y los de Calamuchita hacia el otro. De lejos parece más lejano que el Champaquí, aun cuando posee menos metros de altura, pero no por eso deja de dividir las cadenas montañosas de Córdoba. Ya que al norte cruza lo que es el cordón de las sierras de Achala y al sur el de las sierras de Los Comechingones. El pueblo que es Hoy en día y luego de un progreso fallido, cerro Negro no es lo que sus fundadores soñaron. Pero más allá de haberse ido despoblando y de convertirse en un pueblo fantasma, este lugar a los pies del vecino cerro Champaquí, ofrece la suerte de encontrarlo en el mapa y poder emprender la aventura de disfrutar de sus paisajes y de saber valorar la vida de sus pocos pobladores. Con caminos difíciles para los colectivos -servicios que no están a la orden, precisamente- y a pesar de todo, cerro Negro y sus paisajes representan una posibilidad para aquellos que sueñan con aventuras nuevas dentro de nuestra querida provincia de Córdoba. La excursión para personas con experiencia en montañismo o en muy buen estado físico, es la opción valedera. Así, comienza la travesía similar al del cerro La Ventana hasta los Ramplones. A partir de allí, por el cordón norte del cerro Negro siguiendo en subida hasta el lugar denominado “La Pared”, donde comienza un ascenso abrupto y dificultoso, al final del cual se aprecia una excelente vista del valle de San Javier, llegando a 2.520 metros sobre el nivel del mar. Ese es el límite. Aunque parezca y sea complicado, el mérito de llegar a la cima es el mejor regalo que uno se puede hacer, además de poder estar, disfrutar y ser parte de un lugar tan cordobés como desconocido. Un lugar de los tantos que la provincia espera mostrar. Una cuna de ideas anarquistas, que de tanta libertad andan sueltas y nadie puede atrapar. Juan José Coronell Especial para EL DIARIO El origen Anarquista de un pueblo de Cordoba Un pueblo que espera volver a florecer Nacido al influjo de ideales anarquistas en 1944, este rincón del departamento Ischilín está casi deshabitado y sin los servicios esenciales para sobrevivir a los males de la globalización. Corría octubre de 1944, cuando un laborioso herrero, un refugiado de la Guerra Civil Española y una maestra de escuela decidieron hacer una sociedad para concretar un sueño. El sueño era fundacional: hacer de un pedazo de tierra de belleza inconmensurable un pueblo con todo lo necesario para gozar de las vacaciones propias y ajenas. Y los hacedores que concretaron el sueño el 14 de octubre de ese año fueron Jaime Moragues, Sinesio Baudilio García y Jaime Ronda, con la autoría intelectual de Julia García, hermana de Sinesio y esposa de Moragues. Esta sociedad hizo mucho más que lo que correspondería a una de estas características (típicamente comercial), porque imbuidos de una filosofía de vida especial, los fundadores desarrollaron una incansable actividad en pro del crecimiento de la población. Tres calles Santa Fe y Córdoba fueron nombradas las dos calles principales del primer loteo. La primera corre paralela al barranco y de norte a sur, la segunda la corta perpendicularmente, limita la plaza del pueblo y se alarga paralela al arroyo, al que cruza en varios lugares. Después está la calle La Florida, casi paralela a Santa Fe, con la que luego se junta y forma un solo camino que lleva al sudoeste. En esas manzanas primigenias se edificaron las primeras casas; una de ellas fue la hostería que estuvo administrada por don Jaime Ronda y su esposa Catalina en 1944, aunque al año siguiente se hizo cargo doña Julia junto a su madre doña Angela Fernández de García. Por esos años, los huéspedes, en su mayoría provenían de Santa Fe y eran docentes, empleados públicos y personas de ideas anarquistas. También fueron esos huéspedes los que compraron los primeros lotes y construyeron las casas, que llegaron a ser 32 en total. Servicios comunitarios Un pueblo original se estaba gestando con estas personas que se reunían en Deán Funes, adonde llegaban en coche motor, para transportarse en lo que se pudiera hasta Cerro Negro. Esta sociedad compartía las ideas de Sinesio Baudilio García, “más conocido como Diego Abad de Santillán, escritor y dirigente anarquista español de la época de la Guerra Civil, que luchó toda su vida por España y, en la Argentina, por sus ideales anarquistas”, según destaca Jaime Moragues en su libro Cerro Negro, historia grande de un pueblo chico. Historia grande de una gran región. Con esos ideales como estandarte, los fundadores decidieron ofrecer en la villa servicios manejados en forma comunitaria. Así fue construido un primer tanque de agua en la ladera del Cerro Negro, alimentado por un pozo ubicado cerca de la pileta. El agua era bombeada con un motor que, de noche, daba luz a la hostería. Posteriormente, para responder a las demandas se construyó un segundo tanque más arriba y un segundo pozo cerca del primero. En 1952 se formó la Cooperativa Cerro Negro Limitada, que tuvo hasta 1959 más de 60 socios, para proveer de agua corriente y electricidad al pueblo. Desde el comienzo la provisión de energía eléctrica era por unas horas, desde las 20 a la medianoche, costumbre que se mantuvo durante los casi 40 años que funcionó el motor. El pueblo crecía en cantidad de habitantes y también demandaba mayores actividades recreativas y deportivas; con esa idea nació la Asociación de Jóvenes de Cerro Negro. Hicieron una cancha de pelota, organizaron bailes, plantaron árboles y demarcaron la cancha de tenis, entre otras actividades que los mantenía ocupados todas las vacaciones. También se hicieron necesarios otros servicios, como la sala de primeros auxilios, la estafeta de correos, la escuela y muchos esfuerzos como el transporte colectivo para conectarse con los pueblos más grandes que les proveían de mercaderías y otros insumos. Y todo fue hecho respetando la filosofía inicial. Esplendor lejano Pero, como todos los pueblos alejados de la civilización, Cerro Negro no pudo sustraerse a lo que la globalización le hizo al mundo actual. Muchos de los herederos de los solares debieron venderlos o cerrar las puertas de las casas de veraneo y cancelar las vacaciones por diversas causas que incluyen exceso (o falta) de trabajo y escasez de dinero. Algunos residentes permanentes siguen con su vida en el marco maravilloso de una naturaleza pródiga, pero la mayoría de los visitantes anuales ha abandonado la sana costumbre inaugurada por sus abuelos de trasladarse al pueblo de diciembre a marzo. Ya nada es como era antes. El tiempo dedicado a las vacaciones es cada vez más escaso y este hecho ha logrado despoblar a Cerro Negro. Cerro Negro es otro de los pueblos deshabitados que se pueden encontrar en la geografía de Córdoba, otro de los pueblos que se han visto perjudicados por el progreso mal entendido. Un lugar que floreció al compás de una filosofía de vida que ha quedado definitivamente en el pasado. Difícil de encontrar Cerro Negro. El colectivo hace años que no llega al pueblo, al que sólo se puede acceder en automóvil particular. Tampoco hay almacén y para abastecerse es necesario ir hasta Villa Albertina. El motor que proporcionaba energía eléctrica dejó de funcionar en 1990 y cuando volvió arreglado, la mayoría de las instalaciones se habían deteriorado al extremo que no se pudo volver a dar la luz. Ahora, los pobladores permanentes piden que Epec extienda el cableado desde Villa Albertina. Para llegar a Cerro Negro (a 130 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba) hay malos caminos y las cosas se complican aún más cuando se trata de encontrar la orientación adecuada en una maraña de huellas zonales sin ningún cartel que guíe los pasos. Desde Córdoba se puede transitar por la ruta nacional 9 norte hasta el empalme con la ruta 60, por allí se debe seguir hasta la localidad de Sarmiento, desde donde hay dos caminos posibles, ambos de tierra en mal estado, pero rodeados de una gran belleza. Uno de ellos pasa por Ischilín Viejo, desde donde hay que continuar unos 10 kilómetros más. El otro es el que conduce a Cañada del Río Pinto, pasando por Villa Albertina, desde donde hay que continuar cerca de cuatro kilómetros más. Publicado el Domingo 3 de diciembre de 2006 por www.solidaridadesrebeldes.kolgados.com.ar
Las agujas de un reloj (Daniel Viglietti) Las agujas de un reloj se inauguran, se saludan, se persiguen, se adelantan, se consiguen, se anochecen, se iluminan, se desvelan, se seducen, se retardan, se acarician, se cohabitan, se poseen y se exploran, se enamoran. Las agujas de un reloj se despiertan, se trabajan, se vinculan, se enardecen, se entrecruzan, se aguijonan, se compiten, se onanizan, se resisten, se interrogan, se lastiman, se dan vuelta, se equilibran, se perdonan, se dan tiempo. Las agujas de un reloj se concilian y se atascan, se emparentan, se entrelazan, se embarazan, se infidelan, se anteponen, se desatan, se penetran, se rebelan, se oscurecen, se ladean, se separan, se detienen, se dan cuerda. Las agujas de un reloj mimetizan, desesperan, se dan cita, se discuten, se saturan, se pelean, se nostalgian, se emparejan, se erotizan, se retienen, se liberan, se involucran, se coinciden, se cuestionan, se tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac, se relojean. Las agujas de la vida, vos y yo.