bicobo
Usuario (Uruguay)

La plaza mas triste del mundo.....es uruguaya. Placita Eduardo Darnauchans. Que los montevideanos somos unos seres tristes, taciturnos y grises no lo voy a descubrir yo. Generalmente andamos con mala onda y todo nos molesta. Si hace calor porque hace calor, si hace frío porque hace frío. Cuando no ganamos al fútbol es porque somos espantosos, y cuando ganamos resulta que los otros eran unos perros espantosos que no jugaban a nada. Cuando nos encontramos con algún amigo en la calle y le preguntamos -"Como te va ?", irremediablemente nos responderá -"Tirando, ta brava la cosa, y vos ? ", - "En estas pocas, en la lucha nomas". Si a alguien le va bien en la vida, seguramente es porque "cagó a un pueblo", si un flaco tiene facha sin dudas "es gay" y si la vecinita está linda "debe ser flor de putón". Nada nos viene bien. Debe ser por eso que tenemos la "Plaza mas triste del mundo". Y a las imágenes me remito. No es algo realemente triste , que digo triste....tristisimo ? Está ubicada en la calle Piedras a pocos metros de la rambla 25 de Agosto. En lo que si estoy de acuerdo es con el nombre que algún ""sornastico" ( ya se que es sarcástico pero el otro término me hace recordar a J.C.Calabró y me hace mucha gracia) la bautizó. Placita Eduardo Darnauchans. Hubo, hay o habrá alguien mas triste que "el Darno" ? Para quienes no lo conocen, les dejo el link para que lo hagan, y los que si lo conocen coincidirán conmigo que escuchabas tres temas seguidos de alguno de sus discos y ya te ponías desesperado a buscar la 38 para pegarte un tiro o intentabas meter la cabeza dentro de el horno a gas para suicidarte en forma silenciosa. Ojo que yo no reniego de la obra de este poeta, pero para mi sintetiza en forma perfecta "el ser " uruguayo y su tristeza innata. Fuente: COMENTAR ES ORGASMICO, COMPROBALO

La siguiente transcripción cuenta una historia que encuadra en la categoría de "Leyenda urbana". La misma llegó a integrar el ciclo de un programa de televisión que se especializa en el tema. En ustedes queda la opción de creer o no. En una noche neblinosa de abril, hace ya muchos años, el traqueteo de un coche Leyland se escurría entre los silencios de la penumbra montevideana. El ómnibus, perteneciente a una línea que ya no circula, iba rumbo a destino en la penúltima vuelta de la jornada. A medida que el bus avanzaba en su recorrido, los pasajeros fueron bajando en las distintas paradas hasta dejar completamente solo al conductor, que maniobraba la máquina entre calles oscuras. Súbitamente, un golpe sordo, violento y un grito corto llegaron tras una curva cerrada, inequívocas señales de que el bus, entre la niebla, se había topado con un obstáculo vivo y se lo había llevado por delante. Cuando el chofer desciende, el mal sabor que se anticipaba en su boca se volvió realidad: sobre el pavimento, exangüe, tendida a lo largo en una postura antinatural, yacía una señora mayor. El hombre entró en pánico, comprendiendo a la primera ojeada que la mujer estaba muerta, producto del impacto del ómnibus. En la histeria del momento, convertido en una masa de nervios y sin saber qué hacer, el conductor atinó a apartar el cuerpo del camino, se subió al ómnibus y sin pensarlo dos veces arrancó y retomó el camino. Después de llegar a destino debió reiniciar el circuito en la última vuelta de la noche, distraído y con la sombra oscura de los sucesos recientes en su mente. Poco a poco, el bus comenzó a poblarse nuevamente mientras repetía las paradas de su usual recorrido nocturno. Con los nervios a flor de piel, el chofer oteaba su alrededor y esperaba con ansias culminar la jornada laboral. De improviso, una cara conocida pareció asomar a través del espejo, entre los pasajeros sentados en las filas del fondo y con una mueca trágica impresa en el rostro. A pocos metros de la puerta trasera, sentada con toda corrección y con la mirada de espanto que el chofer presenciara, se hallaba la anciana atropellada minutos atrás. El ómnibus casi vuelca debido a la reacción del hombre, que creyó enloquecer. Volvió a mirar por el espejo y sólo encontró a los pasajeros usuales, por lo que atribuyó la visión a su estado alterado. A la siguiente curva, el rostro de la anciana volvió a repetirse en el reflejo del cristal, más claro y nítido que antes, como la prueba ineludible del crimen cometido. El coche fue vaciándose nuevamente, pero el chofer casi no prestaba atención a los pasajeros, exceptuando la figura muda que permanecía obstinada en su lugar y se manifestaba a través del reflejo del espejo. Cuando el ómnibus estaba casi desierto, el hombre se animó a mirar hacia atrás, descubriendo que allí no había nadie junto a los dos o tres pasajeros que estaban por bajar. Al volver la vista hacia el espejo, sin embargo, resurgió la imagen clara de la anciana. Dos paradas antes del destino, el ómnibus quedó finalmente vacío, a no ser por el reflejo insistente que el chofer observaba en el espejo. Esta vez, sin embargo, pudo comprobar a través del cristal que la anciana se levantaba de su asiento y comenzaba a caminar lentamente hacia su lugar. Se dio la vuelta, pero allí no había nadie: a través del espejo, sin embargo, la mujer seguía su marcha impertérrita en dirección a la puerta delantera. El conductor descuidó la marcha y miró hacia atrás con horror por última vez. No pudo ver la luz brillante, el bocinazo inesperado, el resplandor súbito y el impacto del camión que chocó frontalmente con el ómnibus. Despertó en un hospital narrando esta historia, que repitió con frecuencia hasta su muerte, ocurrida hace ya muchos años. Fuente: Blog terrorífico
Tal vez sin proponerselo, tal vez no. José Mujica, "el pepe" es sin duda uno de los fenómenos políticos mas singulares del Uruguay del siglo XXI. Otrora un tenaz gerrillero, integrante de la cúpula del "Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros". Pagó, como la casi totalidad de sus compañeros de organización, de una cruel reclusión por parte de la última dictadura Uruguaya (1973 - 1985). Donde más de una decena de estos presos "sediciosos" fueron alojados en pozos estilo aljibes durante más de trece años, donde sus condiciones de vida superan cualquier guión de cine sobre prisioneros de guerra que se pudiera escribir. Ya sea de Viet Nam, Afganistan o Guantanamo. Terminada la dictadura, el debate inmediato en la sociedad uruguaya fué como terminar con los detenidos "políticos" que se heredaban del gobierno ilegal. La solución se alcanzó con la inmediata nulidad de los que pesaba prisión por delitos "de conciencia", y con la conmutación de los años de prisión en condiciones infra-humanas, para aquellos que cometieron delitos de sangre durante ese período. Dentro de este grupo se encontraba Mujica. Desde el retorno a la democracia, y luego de la muerte de Raul Sendic (Creador del MLN Tupamaros), su perfíl político se fue delineando con el devenir de los años. Mostrando un estilo singular y único. Poseedor de una gran llegada con su mensaje a un gran número de personas que van desde niños hasta ancianos. Llega hasta esta instancia donde es la persona con más chances de convertirse en el futuro presidente del Uruguay. Y sin renegar de su estilo, sale a la campaña política y su edad y su pasado a cuestas y se muestra en actos y actividades donde escasea el protocolo y sobra la impronta y el carisma personal. Es tal vez su mayor virtud (la que debería ser norma en todo político)que vive la vida con la misma forma en la pregona en sus discursos. Entre sus últimos actos de campaña va un video de "la bicileteada" del Pepe.- link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=lKO1RMjtyPs
Las Llamadas , el espectaculo popular mas importante del carnaval uruguayo. Breve reseña de lo que significan "Las Llamadas" para extranjeros o uruguayos distraidos : Las Llamadas derivan del llamado que hacían los esclavos negros cuando comenzaban a reunirse, ya sea para actividades festivas como para tratar determinados temas sociales. Mas adelante se hizo costumbre que un par de tambores de cada agrupación saliera a recorrer las calles tocando candombe y así se comenzara a armar el grupo para ir juntos a festejar el Carnaval. Las Llamadas comienzan en el año 1956 y a partir de ese momento se convierten en un clásico de la ciudad de Montevideo. También pasaron a festejarse en otras ciudades uruguayas de sangre carnavalera. Se trata de un desfile en el que participan hombres, mujeres y niños de todas las edades y que, al ritmo del candombe y de los tambores, recorre miles de metros en compañía de un publico vivaz que se mueve al ritmo de los protagonistas. Al frente de las comparsas aparecen los estandartes de cada agrupación, emblema que las distingue del resto. Luego llegan las banderas y detrás un conjunto de artilugios de fantasía compuesto por lunas, estrellas, medialunas y luces que son portadas por jóvenes enmascarados. Estos iconos hacen referencia al islam, la religión que tenía la mayoría de los esclavos africanos antes de ser traídos al Río de la Plata. Al día de hoy es la fiesta popular mas importante del Uruguay. En la calle Isla de Flores se reunen para ver "Las Llamadas ", ricos y pobres , negros y blancos , turistas y locales. Yo concurrí los dos días porque si bien no soy un gran carnavalero "Las Llamadas" es un espectáculo que rara vez me pierdo. Ambas noches me retire a eso de las 2.00 hs , ya que el ambiente se empieza a poner un tanto espeso luego de esa hora. No por los vecinos del barrio , sino por los miles de visitantes que vienen a ver el desfile de todos los rincones de Montevideo que desbordan las callecitas , lo que produce fricciones y alguna que otra pelea , ya que a esa hora el alcohol y alguna que otra substancia alucinógena ya han hecho su efecto. En resumen un espectáculo maravilloso , muy bien organizado en donde "La Melaza" , "Tronar de tambores", "Sarabanda", "Yambo Kenia" y "La Figari" fueron las comparsas que mas me gustaron. Les dejo algunas fotos del antes y del desfile mismo. Espero les gusten ! Fuente:http://conlacamaraenelbolsillo.blogspot.com/2009/02/las-llamadas-el.html
¿Será que la necesidad tiene cara de hereje?, ¡Qué se yo! Lo cierto que yo ya no me impresiono con casi nada. Vagando por la red, fuí a parar a una página de mercado libre que me pareció fuera de lo común y decidí compartir. Se trata de un vendedor que tiene una colección de muñecos de personajes de la actualidad y los no tanto que van desde la presi Cristina, la presi Dilma, el presi Mujica. El siempre recordado Nestor K ... y hasta el mismisimo Peron. No tiene desperdicio la serie dedicada a Cristina que como una Barbi tiene todo un set de diversos atuendos. la verdad esto no tiene desperdicio. A continuación las fotos: Estos no podían faltar!!!!! Por acá el link a la página así pueden ver más personajes. http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-426493747-munecos-de-nestor-kirchner-cristina-k-y-otros-_JM A LO MUÑEQUITO!!!! A LO MUÑEQUITO!!!!! TENGO LA CRIS; EL PEPE Y EL DIEGO, A LO MUÑEQUITO!!!!!!

En la residencia presidencial, ubicada en Suárez y 19 de abril, quedaron grabadas las historias de decenas de personas que habitaron o recorrieron el lugar. Fiel ejemplar de las fincas señoriales del siglo XIX, que fueron erigidas en el entorno rural del Prado, sus orígenes se remontan a 1832, cuando los terrenos fueron adquiridos por Juan Sánchez, su primer propietario. Después de pasar por varias familias ilustres, como los Viana, los Bayley o los Bonifacino, en 1907 se levantó un edificio de tres pisos de aspecto opulento, rodeado por un extenso campo. En 1920, Matilde Ibáñez (la madre del ex presidente Jorge Batlle) conoció a quien sería su marido, Luis Batlle Berres, en la esquina de esta casa; veintisiete años después, cuando Batlle Berres se convirtió en presidente y el Ejecutivo buscaba una residencia adecuada, el recuerdo de dicho encuentro llevó a que Matilde insistiera en comprar aquella (por entonces no tanto) antigua casona. Con la llegada de la comitiva presidencial, la casa se fue ampliando para recibir a un personal amplio, que incluía tanto al servicio doméstico como la seguridad. Con el fin de custodiar la casa y sus terrenos, el gobierno decidió erigir un muro y colocar garitas en los rincones del perímetro, destinando una guardia permanente por turnos. Las torretas edificadas eran pequeñas y tenían lugar para una sola persona, por lo que los soldados se veían obligados a realizar una prolongada vigilia en soledad, a la espera de un compañero que viniera a relevarlos. Poco tiempo después de cumplirse el mandato de Andrés Martínez Trueba, entró al regimiento de Blandengues (los oficiales encargados de la seguridad externa de Suárez) un hombre muy callado e introvertido, al que le correspondía hacer la guardia nocturna en una de las garitas del perímetro. Como su comunicación con el resto de sus compañeros era muy escasa, pocos podían prever lo que ocurriría pocos meses después de su ingreso: de naturaleza taciturna y depresiva, quizá alimentada por las largas horas de vigilancia solitaria y el entorno melancólico del Prado, el joven guardia se quitó la vida en la garita, usando su propia arma de reglamento. Según cuenta la leyenda, mucho tiempo después del trágico suicidio del soldado la residencia de Suárez comenzó a ser testigo de fenómenos extraños. Una noche, mientras el oficial a cargo de los Blandengues formaba la guardia encargada de relevar a los que estaban apostados, apareció uno de los soldados de las garitas antes del relevo correspondiente. Consultado por el sargento, el hombre explicó que un blandengue nuevo había sido el encargado de sustituirlo en sus tareas. No supo decir su nombre, pero lo describió como un tipo extraño, vestido con cierta antigüedad pero que se trataba claramente de uno de los guardias del recinto, ya que estaba familiarizado con los horarios y algunos detalles de la residencia. Comprobando con extrañeza que todos los soldados asignados estaban presentes, el sargento le pidió detalles más específicos de su apariencia y se puso pálido al recibir el reporte; cuando fueron hasta la garita correspondiente y verificaron que estaba vacía, el oficial no tuvo dudas. Cada tanto, y al cumplirse la hora del comienzo del relevo nocturno, la figura del guardia muerto años atrás aparecía para seguir cumpliendo sus tareas con puntualidad, completando una ronda que culmina en el lugar donde apretara el gatillo de su arma. La silueta de esta aparición fantasmal suele surgir en las noches de abril, el mismo mes en el que se quitó la vida, espantando a los soldados a pesar de su tranquilidad inofensiva y su mueca impávida; se lo ve pulcramente uniformado, a tal punto de que los ocasionales transeúntes no sospechan, al pasar, que una presencia intangible custodia el hogar del presidente.