B

ber_08

Usuario (Argentina)

Primer post: 26 jun 2010Último post: 26 jun 2010
1
Posts
10
Puntos totales
4
Comentarios
D
Discriminación y homosexualidad.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/26/2010

Soy estudiante de historia y para el trabajo final de la materia Antropología Social y Cultural tuvimos que elegir un tema y realizar un trabajo en función del desarrollo de la materia. Elegí el tema de "la discriminación hacia los homosexuales". En el contexto de los debates actuales sobre la ley de matrimonio, lo ofrezco como un aporte más a la discusión. Saludos, espero que sea de su agrado. Discriminación y homosexualidad. del CAÑO, Bernardo. Introducción: Cuando observamos en el “Mapa de la Discriminación en Argentina” elaborado por el INADI, los datos referidos a la provincia de Córdoba, se puede ver que del total de encuestados ante la pregunta “¿Qué tipos o grupos de personas no le resultan agradables o no les cae bien?” el 10.3% respondió que “los gays, lesbianas y travestis” no le caen bien (1) y entre los motivos de su elección la mayoría respondió que era por “diferencias socioculturales” o “que van contra la naturaleza” . (2) La mayoría de las investigaciones que abordan la temática de la discriminación lo hacen desde una perspectiva racial y abordan el fenómeno del racismo, pero dejan de lado este otro tipo de discriminación basada en las diferentes orientaciones sexuales de las personas. Sin embargo, a pesar de que no ha sido ampliamente estudiada, se pueden encontrar varios puntos en común entre la discriminación por causas raciales y este otro tipo de práctica discriminativa. El discurso discriminatorio. Van Dijk propone que el racismo se sitúa a un nivel cognitivo dado que se origina en las relaciones de poder entre un grupo dominante y otro dominado, donde el primero tiene la capacidad de ejercer control tanto sobre las acciones como sobre las ideas del segundo. La influencia que se ejerce en la mente de aquellos que son dominados lleva a que éstos construyan estructuras mentales que les permiten configurar una cierta idea de “nosotros” a partir de la demarcación de las diferencias con aquellos considerados distintos: “los otros”. Esta dialéctica de alteridad deriva en marginación hacia aquellos considerados inferiores por ser distintos; ajenos a “nosotros” (3). Al aplicar estas ideas a la discriminación contra los homosexuales, vemos que existe un grupo de poder (la Iglesia Católica) que acciona sobre las estructuras mentales de sus fieles introduciendo ciertas concepciones referidas al carácter “antinatural” de la homosexualidad como elección sexual, que impiden su integración plana a la sociedad. Así, la idea de “lo natural” define una barrera mental entre aquello que es propio de nosotros (lo natural) y aquello que es ajeno a nosotros y ofrece el argumento cognitivo que justifica la discriminación hacia las minorías homosexuales. Cuando la Iglesia Católica hace uso de este poder, cuando ejerce la dominación, según Van Dijk, no sólo está abriendo paso a la marginación de un sector social, sino que también está limitando sus libertades y está negando la igualdad de derechos (4). De esta forma, el derecho a una familia, al matrimonio, a la identidad, entre otros, se tornan exclusivos de quienes siguen las normas de “lo natural” y ser uno de “nosotros” (ser heterosexual, en este caso) se convierte en una condición necesaria para gozar de tales derechos. La discriminación hacia los homosexuales: Las estructuras de dominación en el discurso. Este autor plantea que el poder ejercido a nivel cognitivo se manifiesta en las conversaciones. Según él se puede ver cómo cuando la conversación aborda temas relacionados con las minorías, los sujetos pierden la libertad de seleccionar el tema, puesto que desde el grupo dominante se les ha inculcado que hablar de minorías implica hablar de problemas. Es ese poder ejercido por el grupo dominante lo que predispone la conversación en dicho sentido y bloquea la posibilidad de que los sujetos puedan abordar la temática desde perspectivas diferentes. La derivación evidente de esta forma de abordar a las minorías en el discurso es que, como todo problema, tiene que ser resuelto y si el problema es la presencia de minorías, la solución es su eliminación, el rechazo y la marginación. Cuando el tema de conversación es la “homosexualidad y los homosexuales” se los identifica con tópicos tales como prostitución, drogas, matrimonio “antinatural”, promiscuidad, inmoralidad, como se puede percibir en la encuesta citada al inicio. De esta forma, estos problemas se simplifican a la presencia / existencia de los homosexuales y se los considera la causa fundamental de que estos problemas sigan vigentes. Para Van Dijk existen una serie de conductas que contribuyen a la dominación y que se encuentran implícitas en el lenguaje; no son actos abiertos de discriminación pero ocultan tras de sí una cierta concepción de los grupos discriminados que nace en esas estructuras mentales de dominación. Estas conductas discursivas no sólo reflejan dichas estructuras de dominación sino que colaboran al fortalecimiento, permanencia y a un mayor arraigo de estas ideas dominantes a nivel cognitivo y social. Entre dichas conductas que manifiestan las estructuras de dominación, el autor identifica tres niveles diferentes de especificidad: la demarcación de las diferencias; la identificación del grupo discriminado con la violación de normas y la equiparación de las diferencias con una amenaza. El discurso discriminatorio se construye a partir de la demarcación de las diferencias entre “nosotros” y “ellos”. En esta demarcación la diferencia siempre es valorada negativamente y lo que “nosotros” hacemos resulta mejor que lo que “ellos” hacen. De esta forma se legitima la propia conducta mediante el rechazo de una conducta considerada ajena. Así, en el caso de los homosexuales su conducta es tachada de incorrecta por ser considerada “antinatural” en contraposición a “nuestra” conducta considerada correcta por ser “lo natural”. Luego, al ascender en la especificidad del discurso, se pasa a la identificación del grupo discriminado con la violación de normas. Se asocia a las minorías con la criminalidad y con la transgresión de las normas aceptadas por “nosotros”. En el caso particular que se analiza la norma que se viola es aquella impuesta por la iglesia en la que “lo correcto” es el matrimonio entre hombre y mujer “porque Dios así lo quiso”. La conducta homosexual transgrede todos los principios y preceptos morales impuestos por la religión, se la asimila al pecado y se la asocia con prácticas ilegales (droga, prostitución, etc.) De esta forma todos los que no se amolden a la normativa vigente en la sociedad (en este caso normas religiosas) son sancionados con la segregación de la comunidad y se les niega la oportunidad de una integración plena (imposibilidad de formar una familia, adoptar o tener hijos, contar con los beneficios otorgados por la figura del “matrimonio”, etc.) Por último, posicionándonos en un nivel mayor de control sobre las ideas, se equiparan las diferencias con una amenaza: las minorías no sólo son diferentes, sino que también amenazan el estilo de vida aceptado por “nosotros” y ponen en riesgo la continuidad de la sociedad tal como se la conoce. En cuanto a la homosexualidad se la considera “una amenaza para la creación” y que “atentan contra los fundamentos biológicos de la diferencia entre los sexos” (5). A pesar de que no haya una justificación para tales afirmaciones (6) (encuestas, estudios científicos, investigaciones, etc.) estas declaraciones se realizan con el fin de manipular las ideas que manejan los fieles y transmitir una percepción de la realidad que los predisponga al rechazo y a concebir a estos grupos como una amenaza real. (7) Al percibirse estas diferencias como una amenaza, se hace indispensable la eliminación de aquello que pone en peligro la supervivencia de la sociedad “moralmente buena” que se desea conservar y de esta forma se arriba a un estado en el que las diferencias se vuelven irreconciliables y se absolutiza la polarización de la sociedad. Estamos “nosotros” y están “ellos”, aceptar las diferencias, integrarlos a “ellos” a nuestra sociedad significaría corromperla. Un ejemplo: permitir el matrimonio entre homosexuales, darle los mismos derechos que “nosotros” es sinónimo de abrir paso a la decadencia, de profanar lo más sagrado, en definitiva, reconocerlos como iguales y atentar contra los fundamentos biológicos defendidos desde la religión. Análisis semántico: Las estrategias discursivas. Si seguimos el análisis semántico propuesto por Van Dijk en relación con la forma en que la gente en general se refiere a las minorías, podemos apreciar varias estrategias discursivas que encierran declaraciones de carácter discriminativo en las que se perciben la carga negativa de los comentarios referidos a las minorías. Estas estrategias discursivas, según el autor, tienen la intención de llevar adelante una presentación “positiva” de nosotros y una negativa de “los otros”. La primera de estas estrategias consiste en la negación aparente en la que los individuos inician sus declaraciones con alguna frase que denote su tolerancia y su respeto por las minorías, pero siempre seguida de un comentario despectivo o de rechazo. La típica construcción responde a la siguiente forma: “Yo no tengo nada contra los homosexuales, pero…” Así el sujeto hablante se presenta a sí mismo como tolerante, moderno, de “mente abierta” y seguidamente resalta alguna nota negativa sobre los homosexuales. De esta manera, él se posiciona del lado de “lo bueno” y la carga o responsabilidad de sus propios prejuicios y comentarios discriminativos recae sobre “el otro” por ser como es, ya que el sujeto que discrimina sigue la lógica de: “yo no los discriminaría si ellos no fueran como son” (8). Otro tipo de estrategia es la concesión aparente en la que el individuo reconoce entre los integrantes de la minoría a alguno que puede ser considerado una “excepción a la regla” (“hay algunos gays a los que no se les nota tanto”, “algunos travestis no se prostituyen”), pero estas afirmaciones se centran en que el individuo es rescatado del conjunto por poseer rasgos valorados positivamente por “nosotros” y que se los resalta porque ello permitiría a esas “excepciones” ser asimiladas a las formas de conducta consideradas “buenas”. Se les concede a algunos de estos individuos la posibilidad de “parecerse a nosotros” y dejar de ser “como ellos”. Entonces, lo que se valora no es tanto su pertenencia a la minoría, como su semejanza con “nosotros”. Por lo tanto también detrás de esta estrategia discursiva se esconde el rechazo y la discriminación. (9) Otra estrategia utilizada es la de contraste u oposición. Mediante esta estrategia se realiza una polarización fundamental que exterioriza las estructuras mentales e ideológicas que dan forma a los modelos sociales que tiene la gente y que derivan del control y el poder ejercido por los grupos dominantes. En este caso, el modelo que se defiende es el del matrimonio cristiano entre el hombre y la mujer como base de la humanidad y unidad básica de la sociedad. Frases tales como “el matrimonio entre personas del mismo sexo es antinatural”, “el matrimonio es una institución cristiana y por lo tanto ellos no pueden gozar de los mismos derechos que nosotros” demuestra esta oposición “nosotros- ellos” y la defensa de ese modelo ideológico creado por el grupo dominante . (10) También es frecuente el uso de la transferencia en la que el sujeto deposita en otros su propio rechazo para no hacerse cargo de sus opiniones y creencias. Es el caso que se da cuando algún empleador se niega a contratar un travesti: “yo lo contrataría, pero no creo que le guste mucho a mis clientes o a los demás empleados.” Así, no carga con la responsabilidad de rechazar a la minoría y muestra una imagen de tolerancia encubierta mediante el recurso de la transferencia a un tercero. (11) Por último, también a nivel retórico se pueden encontrar estas actitudes discriminatorias, fundamentalmente en el uso de hipérbolas. Su función en el discurso consiste en exagerar las diferencias para suprimir los puntos en común entre “nosotros” y “ellos”. De esta forma se construye una polarización entre ambos grupos, se suprimen las posibles semejanzas o puntos en común y se absolutiza la identificación de “ellos” con lo “malo” y de “nosotros” con lo “bueno”. Un ejemplo de esto es cuando se destaca la tendencia al fracaso de las parejas homosexuales para justificar el rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras que se omiten deliberadamente comentarios respecto a las altas tasas de divorcio que actualmente se observan entre los matrimonios heterosexuales, lo que no deja de ser un impedimento para que se sigan celebrando matrimonios entre ellos (12). La discriminación entre los homosexuales: Los discriminados que discriminan. Al hablar de discriminación contra los homosexuales estamos tomando a esta minoría como un todo sin contemplar las diferencias y divisiones internas que existen. En el mundo homosexual se observan prejuicios, intolerancia y discriminación entre ellos mismos que ponen en evidencia cómo el modelo cognitivo que se construye en la sociedad penetra al interior de esta minoría y produce el mismo fenómeno de segregación y marginación que hemos indicado desde la sociedad en general hacia los homosexuales como un todo. Se puede percibir que en la comunidad homosexual se reproducen los prejuicios propios de la sociedad en la que están insertos y existen ciertos comportamientos considerados “buenos” y otros cuya valoración es negativa. Todo aquello que se ve como “malo” coincide con las conductas que pueden ser propias de “la mujer” (en concordancia con la discriminación de género, donde la mujer es colocada en plano de “inferioridad” respecto al hombre). Los ejemplos más comunes son el travestismo y la valoración negativa de los “pasivos” (en la jerga homosexual, los que son penetrados en el acto sexual - la mujer - , en oposición al “activo” que es aquel que “penetra”- el hombre.) o hacia quienes son calificados de afeminados (13) (el denominado “loquita” o “mariquita”). También entre las lesbianas se observa un mayor rechazo hacia aquellas que son “menos femeninas” (llamadas “cachos” o “camioneras” en la jerga) por no coincidir con el modelo de mujer socialmente aceptado, mientras que las llamadas “conchitas” (lesbianas “más femeninas”) son valoradas positivamente por pasar inadvertidas entre mujeres heterosexuales (y ante la mirada de los hombres heterosexuales también) y por ajustarse al estereotipo de mujer. De este modo vemos cómo comportarse como “hombre” (es decir, ser el que penetra durante la relación sexual), no travestirse o no ser afeminado y la mayor feminidad entre las lesbianas, son identificados con “lo bueno”, lo positivo, en clara correspondencia con lo que es “bueno” o positivo en los modelos mentales y las ideas construidas en la sociedad de las que esta minoría forma parte: la propia comunidad gay discrimina a aquellos que no siguen los patrones de comportamiento impuestos por la sociedad, que es la misma sociedad que discrimina a toda la comunidad gay por no seguir (en su conjunto y vista como un todo) esos mismos patrones de comportamiento. Estructuras de dominación en el discurso y estrategias de discriminación. Ahora bien, entre los individuos de la comunidad homosexual podemos observar también a nivel del discurso la presencia de esas estructuras de dominación y el uso de las mismas estrategias discursivas que las observadas para el caso de la discriminación hacia la comunidad homosexual. En cuanto a los niveles del discurso discriminatorio habíamos descripto tres, que podemos identificarlos para el caso de discriminación dentro de la comunidad gay: 1- Observamos la demarcación de las diferencias: las “pasivas” y los activos; “yo amigos afeminados no tengo”; “soy gay, pero con travestis no me junto”, entre muchos otros ejemplos. 2- La equiparación de la conducta del grupo discriminado con la violación de ciertas normas generalmente aceptadas: La norma generalmente aceptada es “comportarse como hombre/ mujer heterosexual”. En el caso de los pasivos, los travestis o los afeminados, al no amoldarse a ese modelo son rechazados. Infringen lo que dicta el estereotipo social considerado correcto. Ser masculino o “discreto” en cuanto a la orientación sexual, es valorado positivamente en la comunidad homosexual y no serlo es motivo de rechazo. 3- La diferencia se transforma en una amenza: Es frecuente escuchar el siguiente argumento en boca de homosexuales “la gente cree que todos los homosexuales somos travestis o afeminados, nos confunden con ellos y no saben que no todos somos así. Los homosexuales somos discriminados porque ellos quieren parecerse a mujeres y a nosotros nos confunden con ellos”. De esta forma, el travesti o el afeminado se transforma en una amenaza para la comunidad homosexual en su conjunto y la causa de que “todos” sean discriminados es que a “algunos” se les “nota” que son homosexuales. La diferencia entre unos y otros se transforma en una peligro para el grupo dominante. Aquellos que sienten que por ser “más discretos” son mejores, creen que el resto de la sociedad los iguala a “los otros” (los afeminados, travestis, etc.) y consideran que esta igualación pone en peligro su plena integración a la sociedad. En cuanto a las estrategias discursivas que hemos descripto más arriba (pp. 5-7) podemos también encontrarlas entre homosexuales. Veámoslo con ejemplos: 1- La negación aparente: “Yo no tengo nada contra los travestis, total sólo se los ve de noche”, “a mí las loquitas no me molestan, pero no entiendo qué necesidad tienen de ser tan afeminados, una cosa es en el boliche, ¿pero en la calle?”. Primero la aparente aceptación, para luego resaltar un rasgo negativo de “los otros”. 2- Concesión aparente: “Hay travestis que no se prostituyen, mirá Florencia de la V cómo triunfó”. “Hay algunos pasivos que no son tan afeminados”. Se reconocen elementos positivos que justamente coinciden con aquellos rasgos identificados como “buenos” en la conducta del grupo dominante: son mejores aquellos que más se parecen a nosotros. 3- Contraste u oposición: “las loquitas se la pasan buscando sexo, son demasiado promiscuas para mí gusto. Podés ser gay y discreto, tener otras cosas en la cabeza además del sexo”. “Los otros” son promiscuos, “nosotros”, en cambio, no. 4- Transferencia: “yo no tengo nada contra las loquitas, pero no me junto con ellas porque a mis viejos no les gustaría que tenga amigos así”. No se reconoce el propio rechazo y se busca responsabilizar al otro de las propias conductas. 5- Hipérbola: El caso de las hipérbolas del lenguaje se observa claramente en las referencias a los “pasivos”. Se resalta la condición de pasivo como algo negativo y se olvida que son la “otra cara” de la misma moneda: ningún activo existiría sin pasivos, puesto que nadie puede penetrar sin alguien que deje que lo penetren. Sin embargo, a nivel del lenguaje, el término “pasivo” es utilizado en forma despectiva y peyorativa; es un insulto típico entre homosexuales y se olvida que ya sea como “activo” o como “pasivo” ambos son homosexuales y que ninguno existe sin el otro. ¿Tolerancia? Como dice el profesor Manuel Delgado: En una sociedad en que ha quedado por fin abolida la lucha de clases en nombre de la “convivencia entre culturas”, es indispensable que cunda el discurso moralizante de la mutua empatía entre distintos, la estética Benetton de la diferencia. Tras ella se oculta y legitima el abuso como forma de administración de lo humano. (14) Esta “mutua empatía entre distintos” es lo que llamamos habitualmente “tolerancia”. Esta tolerancia se ve reflejada en el discurso mediante los distintos intentos de quienes pertenecen al grupo dominante por simular que aceptan las diferencias y que desean la “convivencia entre culturas” (15). En el caso de la discriminación hacia la comunidad homosexual se observa esta “conducta tolerante” por ejemplo cuando los heterosexuales asisten a boliches y negocios “gay friendly”. Ellos van a “observar los rasgos de esa otra cultura” siguen viéndolos como “los otros” y van a verlos desenvolverse en su “hábitat”. Como dice Delgado “la pluralidad humana es instalada entre comillas en recintos cerrados, con frecuencia de pago [el boliche gay friendly], en la que el visitante [el heterosexual] es invitado a mirar como si fuese un turista a quienes han venido a vivir a su lado [los homosexuales]” (16). La segregación sigue existiendo pero oculta en un marco de tolerancia: está bien que sean homosexuales siempre y cuando lo sean en “su boliche”. En los boliches que no son de “ambiente gay” (es decir, donde el público asistente es mayoritariamente heterosexual) los homosexuales deben comportarse como heterosexuales para ser aceptados y poder asistir a esos lugares porque “si quieren besarse que vayan a sus boliches, para eso lo tienen”. Como indica Maximiliano Korstanje (17) “la discriminación abierta y descarada corre contraria a las normas institucionales y sociales” por lo que surgen nuevas formas de prejuicio llamado “prejuicio aversivo” que consiste en que las personas de los grupos dominantes sugieren verbalmente cierta tolerancia y aceptación de los principios de igualdad, que cohabita con una imagen negativa hacia las minorías. Esto deriva en que las personas tiendan a mantener una actitud “políticamente correcta” frente a la discriminación y negar sus propios prejuicios (18), mientras que intenta mantenerse discretamente alejado del grupo en cuestión. Todo esto se puede percibir en las estrategias discursivas descriptas en párrafos anteriores, donde pese a los intentos por simular una actitud moderna y tolerante frente a los homosexuales, los individuos siguen manifestando ideas discriminatorias. La cuestión del matrimonio. “¿Cuáles son los medios por los que un grupo se siente superior a otro y cómo fundamenta y sostiene esa creencia?”. Korstanje se hace esta pregunta siguiendo a Elías (19) quien busca la respuesta observando las conductas de los dos grupos antagónicos que conviven en el pueblo de Winston Parva (20). En nuestro caso podemos preguntarnos lo mismo en referencia a los homosexuales y los grupos dominantes en la sociedad actual. Podemos entender el matrimonio como un “rito de institución” (21), que tiene por finalidad “instituir una diferencia constante entre aquellos a quienes les concierne el rito y aquellos a quienes no concierne” y mediante este rito se separan quienes pueden participar de la clase dominante de quienes quedan excluidos de ella. Se define así una línea que instaura una división fundamental en el orden social, donde lo importante no es la separación entre casados y no casados, sino la separación entre quienes pueden casarse y quienes no lo pueden hacer. De esta manera el rito instituye la diferencia y la legitima. Además, según Bourdieu, el rito de institución logra que una diferencia que es sólo de orden social se constituya en una división de orden natural, consagrada por la naturaleza: se sanciona y santifica un orden establecido que se considera inmodificable. El argumento a favor de la “antinaturalidad” de la homosexualidad fundado en los principios biológicos de las diferencias entre hombre y mujer - mismo principio que sustenta el matrimonio cristiano - tiene la función de cerrar el paso a los homosexuales al acceso al matrimonio, transformarlos en aquellos a quienes “el matrimonio no concierne”. El matrimonio funciona como “rito de institución” de una diferencia que permite distinguir entre quienes pertenecen a nosotros y quienes no. El grupo dominante ejerce una estigmatización sobre el grupo marginal: es la exclusividad en el acceso al matrimonio lo que justifica la superioridad del grupo dominante sobre los homosexuales, que al no respetar la “naturaleza humana” tienen vedado el acceso a ciertos derechos, el ingreso a “nuestro grupo” y eso los deja en situación de inferioridad a pesar de ser iguales en todo lo demás (igual nacionalidad, situación socio- económica, nivel educativo, etc.). Si se permitiera el acceso de los homosexuales al matrimonio se estaría borrando la barrera entre ellos y nosotros; el matrimonio dejaría de ser la unión entre hombres y mujeres por antonomasia y por lo tanto el argumento biológico que justifica la segregación de los homosexuales y la pretendida superioridad de quienes pertenecen a la clase dominante perdería sentido. Esto permite explicar la obstinada negativa de la Iglesia católica a aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo: se vería obligada a reconocer la igualdad y ver deslegitimada su hegemonía ideológica y moral. Conclusión: Como dice Bourdieu “el acceso de la clase distinguida al Ser [mediante los ritos de institución] tiene como inevitable contrapartida la caída de la clase complementaria en la Nada o en el menor Ser” (22). Tanto estos ritos de institución como el control cognitivo que se ejerce sobre las mentes de los dominados sólo sirven para negar la igualdad entre los homosexuales y el resto de los individuos de esta sociedad. Se instala la idea de que las diferencias son insalvables, se las consideran diferencias objetivas basadas en la naturaleza: el homosexual ha nacido diferente, es distinto a nosotros y por lo tanto no merece el mismo trato. Se los conmina a una humanidad inferior, de menor categoría y a la resignación de derechos. Hoy la discriminación abierta resulta “políticamente incorrecta” y por lo tanto se acude al recurso de la “tolerancia” para dirigirse a estas minorías segregadas. Hoy la discriminación es más sutil, se esconde a nivel del lenguaje y en las estructuras mismas de la sociedad. Se acepta un estado de cosas como natural, se apela a rituales que legitiman las diferencias y suprime la posibilidad de acceso a iguales derechos de las minorías. Se asigna una esencia social, se impone un derecho de ser, se limita la posibilidad de definir la propia identidad. En palabras de Bourdieu “es significar a alguien lo que es y significarle que tiene que conducirse consecuentemente a como se la ha significado” (23). Notas: (1) Categoría sólo superada por “las/los adictas/os” con el 12,3% del total de encuestados. (2) LUBERTINO, María José (Directora): Mapa de la discriminación en Argentina: experiencias, percepciones y representaciones. Investigación cuantitativa noviembre 2007- Córdoba, 1ª. Edición, Inst. Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo - INADI, Buenos Aires, 2008, pp. 28-30. (3) VAN DIJK, Teun A.: Discurso, poder y cognición social, pp. 13-14. Disponible en Internet: http://www.scribd.com/doc/8557253/Teo-A-Van-Dijk-Discurso-poder-y-cognicion-social [Consultado: 31/01/2010]. (4) Ibídem, pp. 14-15. (5) El Papa dice que el matrimonio gay amenaza la creación, en La Nación, Sección cultura, Buenos Aires, 11 de enero de 2010, Disponible en internet: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1220805 [Consultado: 25/01/2010]. (6) De hecho si se observan las estadísticas de crecimiento poblacional a nivel mundial, vemos como la cantidad de habitantes sigue creciendo “a pesar” de la presencia de los homosexuales. (7) Ibíd., pg. 15. (8) Ibid., pg. 17. (9) Ibid., pg. 17. (10) Ibid., pg. 17. (11) Ibid., pg. 18. (12) Ibid., pp. 18-19. (13) Según el diccionario de la Real Academia Española: 1. adj. Dicho de un hombre: Que en su persona, modo de hablar, acciones o adornos se parece a las mujeres. (14) DELGADO, Manuel: Contra la Tolerancia, Diario el País, Cataluña, 30 de enero del 2005. Disponible en internet: http://www.elpais.com/articulo/cataluna/tolerancia/elpepiespcat/20050130elpcat_8/Tes [Consultado: 6/02/2010]. (15) Hablamos de “cultura homosexual” porque en la encuesta del INADI citada, las “diferencias socioculturales” fueron la principal causa que justificaba el rechazo a los homosexuales (24.4% de los encuestados), por lo que al parecer el grupo dominante los percibe como “otra cultura”. (16) Ibídem. (17) KORSTANJE, Maximiliano: El discurso racializador: discriminación y autoctonía en la Argentina del bicentenario, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, julio 2009. Pg. 6. Disponible en internet: www.eumed.net/rev/cccss/05/mk.htm (18) En el mapa de discriminación del INADI (op.cit. pp. 36-41) se puede observar cómo las personas con mayor nivel socio económico y/o nivel educativo manifiestan menor tendencia a la discriminación, lo que podría ser visto como una actitud “más cuidadosa” por parte de estos segmentos poblacionales, respecto a sus opiniones, adaptándolas a lo socialmente aceptable. (19) KORSTANJE, M. Op. Cit. Pg. 13. (20) En el caso estudiado por Elías, se observa la separación entre las “familias nuevas” y las “familias viejas” que se marginaban mutuamente. La hegemonía de las segundas se basaba en su tiempo de permanencia en el pueblo y se alimentaba mediante chismes que regulaban el tabú y definían el orden meritocrático determinado por la mayor antigüedad en el poblado. La exclusividad en el acceso a los cargos y al poder con que contaban las familias viejas se sustentaba en el no contacto con las familias nuevas. Citado en KORSTANJE, M. Op. Cit. Pg. 13. (21) BOURDIEU, Pierre: “Los ritos como actos de institución”, en PITT-RIVERS y PERISTIANY J.: Honor y Gracia, Alianza Universidad, Madrid, 1992. Pg: 121. (22) Ibídem, pg. 128. (23) Ibíd. Pg. 123. Bibliografía: BOURDIEU, Pierre: “Los ritos como actos de institución”, en PITT-RIVERS y PERISTIANY J.: Honor y Gracia, Alianza Universidad, Madrid, 1992. DELGADO, Manuel: Contra la Tolerancia, Diario el País, Cataluña, 30 de enero del 2005. Disponible en internet: http://www.elpais.com/articulo/cataluna/tolerancia/elpepiespcat/20050130elpcat_8/Tes [Consultado: 6/02/2010]. KORSTANJE, Maximiliano: El discurso racializador: discriminación y autoctonía en la Argentina del bicentenario, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, julio 2009. Disponible en internet: www.eumed.net/rev/cccss/05/mk.htm [Consultado: 08/02/2010]. LUBERTINO, María José (Directora): Mapa de la discriminación en Argentina: experiencias, percepciones y representaciones. Investigación cuantitativa noviembre 2007- Córdoba, 1ª. Edición, Inst. Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo - INADI, Buenos Aires, 2008. VAN DIJK, Teun A.: Discurso, poder y cognición social, Cátedra UNESCO, 1994. Disponible en Internet: http://www.scribd.com/doc/8557253/Teo-A-Van-Dijk-Discurso-poder-y-cognicion-social [Consultado: 31/01/2010].

10
16
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.