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Usuario (México)

Este post va dirigido a todas aquellas personas que tuvieron el placer y la dicha de vivir en casa de los abuelos. Ya sean maternos o paternos, los abuelos son una parte fundamental en la vida y desarrollo de la familia. Mi intención con este post no es generar discusiones o forobardo, mi objetivo es platicarles de lo bello y triste que es vivir con esos "viejos" que algunos amamos y otros, tienen olvidados. Todo comenzó en mi temprana infancia, tuve dos abuelas y un abuelo. Una de ellas, mamá de mi mamá. Los otros dos, padres de mi papá. En la Ciudad de México es muy común encontrar el tipo de familia extensa, esta se define como "la familia que está formada por parientes cuyas relaciones no son unicamente entre padres e hijos. Una familia extensa puede incluir abuelos, tíos, primos y otros parientes consanguíneos o afines". Sí, esa familia donde el abuelo vive contigo. Mi abuela materna, la disfruté por poco tiempo, me acompañó desde que nací hasta que ella falleció víctima de cáncer cuando yo tenía 7 años. Son pocos los recuerdos que tengo de ella: siempre con un delantal, de visita en su trabajo, viajando con ella en el transporte público, cocinando, arreglando sus plantas y macetas, brindándome un hogar a mi, a mis hermanas y a mis padres. Cuando ella murió, yo no pude hacer mucho, era un niño que solo pudo rezar porque no muriera, era un niño que suplicó a Dios que no se la llevara, era un niño que vio cómo se la llevaban al hospital unos buenos vecinos mientras yo me quedaba en la espera de que regresara. Al cabo de dos horas, un primo apenas dos años mayor que yo, tocó la puerta de mi casa para decirme aquella terrible noticia, mi abuela, se había muerto. Tomado de "La Tregüa" de Mario Benedetti. El cáncer mata familias. La mía, estaba deshecha. Con mi padre en el trabajo, mi madre en el hospital, yo a mi edad "cuidaba" a mis hermana, a mi mascota. Había días que solo comíamos frituras, no por mal hábito, sino por la falta de tiempo y dinero. El cáncer es una enfermedad que destruye las bases de la familia. La mía se fue al carajo después de esto, fue un duro despertar de la infancia. Y a pesar de todo, tengo maravillosos recuerdos de ella, de su voz, de su cara, de su rostro siempre amable. Aún lloro por ella, aún cuando la recuerdo, aún después de casi 20 años. Aún espero verla de nuevo... La vida continuó a pesar de todo, y una vez más, fieles a la "costumbre mexicana" fuimos ahora, a vivir a casa de los abuelos paternos. Mi abuelo desde pequeño lo conocí, salía con el a la cancha y gracias a él tengo una afición a un equipo de fútbol llamado "Atlante FC" que, aunque muy humilde siempre y hoy en día descendido, expresa fielmente aquellas partes importantes de mi vida, como luchar mucho para ganar algo pese a tener todo en contra. Mi abuela desde que tengo memoria está en silla de ruedas, un evento vascular cerebral la dejó sin poderse levantar de nuevo. Al punto donde quiero llegar, sin tantos rodeos, es a este. Vivir con dos personas mayores durante 19 años de mi vida me ha enseñado mucho. Sobre todo cuando mis abuelos pese a tener 8 hijos, solo uno (mi padre) se hace cargo de ellos. Conocer a este par de viejitos como personas, ha sido una de las cosas más gratificantes que he tenido en la vida. Sus consejos, sus anécdotas, su apoyo y sobre todo, su cariño, me han dado una calidad de persona que no compra ni el más rico magnate de negocios. Crecer junto a ellos ha recompensado los días de batalla. Sí, días de batalla. Te explico por qué. El vivir con dos personas mayores requiere cuidados mínimos y mayores. Estos van desde: Darles un vaso con agua o refresco.Ofrecerles de desayunar, comer o cenar si no lo han hecho.Invitarles de tus dulces y/o ir a la tienda de la esquina a comprarles lo que ellos deseen.Hacerles mandados.Cambiarles de canal al televisor porque no entienden cómo funciona el aparato de cable.Ofrecerles una taza de café o té en la tarde.Conseguirles servilletas, papel higiénico o una toalla si la necesitan.Conseguirles sus medicamentos.Acompañarlos al doctor.Llevarlos al supermercado.Acompañarlos a ver a sus familiares o conocidos.Estar al pendiente que no le abran la puerta a desconocidos.Pasarles llamadas telefónicas.Marcar el número telefónico de sus parientes y amistades.Cuidarlos si están enfermos.En este caso, sacar a mi abuela a tomar el sol porque usa silla de ruedas.Acompañarlos o llevarlos a la iglesia.Verificar que no tarden mucho en el baño. (Pueden caer y golpearse).Ayudarlos a lavar ropa.Tender su ropa.Ir a bajar su ropa si llueve repentinamente.Acompañarlos fuera de la ciudad.Acompañarlos al banco.Etc... Y una infinidad de cosas más que dos personas mayores necesitan las 24 horas, los 365 días del año, sin interrupción. Sin embargo, son cosas que, como mencioné anteriormente, no pesan. A cambio de eso obtengo enormes ventajas: Escucho historias que ponen en aprietos a mis padres.Tengo sus sabios consejos siempre.Me cuentan cómo era la ciudad antes.Puedo contar con su cariño siempre.Tengo alguien siempre con quién charlar.Puedo mirar la televisión con alguien.Cuando vamos al super siempre obtengo alguna confitura.Puedo preguntarles sobre cualquier tema.Gozo de su confianza.Me cuentan chistes pícaros.Se saben el nombre de infinidad de canciones.Mi abuelo me narra en su propia voz la historia de los mundiales.Mi abuela me cuenta sobre su familia y la Revolución Mexicana.Con mi abuelo puedo ver todo el día fútbol.Con mi abuela disfruto de ver películas de calidad que solo ella ve.Puedo siempre contar con su apoyo moral y económico.Me dejan tener mascotas en su casa. (Amo a los perros).Siempre que salimos al doctor desayunamos fuera de la casa.He conocido ciudades de mi país al viajar con ellos.Puedo sentirme apoyado y alentado a terminar mi carrera de ingeniería.Ellos valoran la persona que soy.Me respetan.Me quieren tal como soy.No me obligan a profesar una religión.Puedo llevar a mi novia a casa y que se quede a dormir.A veces, mis abuelos y yo bebemos unos tragos.Compartimos el gusto por la lectura Vivo en su casa y no pago renta. (Sí, sueno como el niño rata).Etc... Y muchas cosas más, pero el saber que me aman y yo a ellos, no lo pago con nada. Sin embargo, los años no pasan en vano. Mis abuelos ya son personas muy mayores. Mi abuelo con 91 años a cuestas ya no oye a la perfección, tiene cataratas en los ojos y ya no ve del todo bien, se cansa cuando camina y se la pasa dormido todo el día. Tengo que manejar por él para llevarlo al super o a donde se le antoje, es una persona que no le gusta quedarse en casa. Cuando no recuerda eso, se sienta y a dormir de nuevo... Mi abuela tiene 83 años. Es diabética, hipertensa, no camina y hace unos días sufrió una fractura de tobillo y una fisura de cadera. Tener 8 hijos tuvo un elevado precio. Tuvo un elevado precio, ¿por qué? Te voy a decir por qué. De ocho hijos que tuvo, ninguno es para llamarles, preguntar cómo están, mucho menos para cuidarles. Algunos de ellos no viven en la Ciudad de México, para otros, su trabajo es primero y no están dispuestos a dejar su empleo. De todos sus hijos mi padre es quien "los cuida" y lo pongo entre comillas porque trabaja en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y su trabajo es pesado. Tuvo un elevado precio porque ninguno de mis tíos, ha venido a auxiliar a mi abuela con su fractura. Ella está postrada en una cama, ya casi no duele pero los primeros días fue muy difícil. El estar en una sala de Urgencias de un hospital durante más de 8 horas no es nada grato, porque encima de todo, el sistema de salud de mi país es pésimo. Tuvo un elevado costo porque si no es por mi madre, mi padre y yo, cambiarle pañales, darle de comer, bañarle y cuidar su fractura, pese a tener 8 hijos y más de 20 nietos, solo unos cuantos somos los que estamos luchando porque mi abuela sobreviva. Sí, sobreviva. Una fractura en una persona mayor, por si no lo sabían, pone en riesgo la vida de la persona misma. Por eso yo te invito a que reflexiones, a que si tienes abuelos y nadie los ve, les des una vueltecita y cuides de ellos. A veces es mejor prevenir que lamentar. Porque estas bellísimas personas no son para siempre. Y si un día, tienen que partir, como todo en este ciclo llamado vida, te invito a que te lleves un hermoso recuerdo de ellos, porque no solo son abuelos, son personas, personas que viven, que sienten, que aman, que fueron jóvenes como tú y como yo amigo taringuero. Los abuelos son nuestros, hay que cuidarlos y tenerlos cerca del corazón. Muchas gracias abuelos, por todo lo que me han dado. Mi único deseo es tenerlos de nuevo sentados en la mesa en navidad. Y si no, espero algún día reunirme con ustedes otra vez. Cuando seas viejo... "La edad trae una etapa en la vida que no siempre es fácil de llevar, y donde tenemos que ser más comprensivos que nunca. El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme. Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide cómo atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas. Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras que sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño(a) para que te durmieras tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos. Cuando estemos reunidos y sin querer haga mis necesidades, no te avergüences y compréndeme que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niño(a) te ayude y estuve paciente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo. No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo. Acéptame y perdóname. Ya que soy el niño ahora. Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona. Acuérdate que yo fui quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirte y tu educación para enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia por ti. Cuando en algún tiempo mientras conversamos me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te burles de mí; tal vez no era importante lo que hablaba y me conforme con que me escuches en ese momento. Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuanto puedo y cuanto no debo. También comprende que con el tiempo ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir. Cuando me fallen mis piernas por estar cansadas para andar, dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernas. Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuánto te ame. Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir. Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que con el paso que me adelanto a dar estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo. No te sientas triste o impotente por verme como me ves. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir. De la misma manera como te he acompañado en tu sendero te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti". Dedicado a la memoria de Doña Tula. Gracias por leer.