baaldemon
Usuario (España)
bueno, en mi tiempo libre gozo de esta maravillosa afición que es escribir... y he pensado, que quizás podría compartir con vosotros estos escritos. no tienen títulos, así que los separare por "citas" Cual fue mi fallo. Cuál fue mi error. Quizás dejarme llevar Por la fuerza del dolor. Pero que quieres que haga Frente a mi realidad distorsionada. Si en este cuento de los dos Siempre fuiste tú mi hada. Dime qué hacer. Si mi alma se sobresalta Con el simple hecho de tu mirada. Y después quedo vació Por saber que para ti yo no soy nada. Tú eres mi musa, De entre todas las rosas Elegí la más preciosa, Cariño que me brindaste Cariño que derrochas Mi camino estaba oscuro Y lo alumbraste cual antorcha. Hoy he vuelto a la poesía Después de pasar por la prosa. Esto va dedicado a ti, De todas la más hermosa. De Jesús, para la persona que jamás tendré. Esta vez olvidare los versos, olvidare las rimas y los cánticos, por esta vez, olvidaré mi coraza para dejar brotar mi verdadero yo, y escribiré la carta que jamás te enviaré, me sinceraré para contar las cosas que jamás sabrás. Ni tan siquiera yo sé bien que pasara, ni tan siquiera yo sé cuál será mi reacción si esta carta llega a tus manos. Lo único que sé, es que, si llegas a leer esto, o no. Necesitaba desahogarme, sincerar mi corazón marchito para darme un soplo de aire. No sé la razón, quizás sea por mi timidez, o por mi indecisión, o, quizás sea simplemente, porque no puedo llenar ese vacío que tu corazón otorga a esa persona destinada a pasar contigo cada segundo, cada momento, a ver tus ojos por siempre, y escuchar cada latido que tu corazón brinde. Pero, por más que lo intento, se me hace imposible decirte a la cara que te amo, que te necesito para estar completo, decirte que gracias a ti soy mejor persona, que gracias a ti, salí de lo más profundo, para reencontrarme con lo que en verdad soy, un poeta encerrado en un caparazón. Para ti esto no será más que una carta más, un hecho sin importancia que no cambiara para nada tu forma de ver las cosas. Pero para mí, es la puerta hacia la liberación de este peso que me corroe. El tiempo ha pasado, tu vida a seguido adelante, tienes nuevos amigos, nuevos lugares donde ir, un nuevo amor… una nueva vida, de la que yo ya no formo parte. Hoy te escribo, para que aunque ahora sea como un completo desconocido para ti, recuerdes siempre el poco tiempo que estuvimos juntos, cada una de las sonrisas que provoqué, y porque no decirlo, cada una de las decepciones que te di, que recuerdes que durante un tiempo fui el hombro en el que lloraste, aquel amigo en quien podías confiar, la luz que te alumbraba cada vez que tu camino se tornaba más oscuro. Y aunque desconozca el motivo del progreso decadente que es nuestra amistad, he aprendido a asumirlo sin más, ha aparentar que ya no eres nada para mi, a sonreír cuando no me apetece, a demostrarte que te he olvidado aunque no sea cierto, pues no puedes ni tan siquiera imaginar la sensación que inundaba mi cuerpo cada vez que me abrazabas, cada vez que mis manos acariciaban las tuyas, cada vez que me mirabas con esos preciosos ojos. Es difícil asimilar que todo eso pasó, y que ahora no significo nada para ti, que todos aquellos momentos no han valido para nada, y que duermen ahora en lo más profundo de tus recuerdos. Quizás mi fallo fue ilusionarme demasiado, darle demasiada importancia a actos que para ti no la tenían, quizás sentir felicidad después de tanto, por pensar que al fin iba a poder probar el tan anhelado sabor de tus labios. Me engañé a mí mismo, si, pero después de tantos meses era feliz, por fin era feliz, una felicidad, que desapareció casi con la misma fugacidad que vino. Me despido, pues tan solo quería recordarte que una vez existí. Encerrado en mi cuarto las horas pasan lentas, y mi cabeza es tan solo inundada por el deleite de tu recuerdo. Recuerdo que puede hacerme elevar al cielo, o hundirme en el más oscuro de los infiernos. Mas no creo que haya peor infierno que este sentimiento que me impulsa a añorarte cuando no estoy contigo, y a esquivarte cuando te veo, ha pasarme horas yo solo charlando con el silencio, sin musitar palabra, pensando detenidamente, como te diré que te amo la próxima vez que te vea, y cuando te veo, mi boca se torna muda, dando paso a la desolación producida por la cobardía. Es por ello que te pido perdón, perdón por no saber darte lo que te mereces, perdón por hacerte ver algo que no soy, perdón por engañarte una y otra vez, perdón por no haber sabido reaccionar a tiempo y no haber admitido mis errores en su momento. Todo ello ha sido mi pecado, y es por eso que ahora pago mi justo castigo, el no tenerte, el no poder ver tu mirada llena de luz cada día, el no saber lo que pasa por tu cabeza cada vez que me ves, y el desconocer a que saben tus labios. Si no saber amarte él es pecado que me condenara al infierno, gustoso descenderé a él. Esto no es un adiós, sino una bienvenida al nuevo amanecer, la celebración de que después de tanto he abierto los ojos, y que por fin me atrevo a decir, lo que he insinuado en mil y una cartas, en mil y un versos, en mil y una miradas. Sin embargo, siento que por mucho que aquí escriba, jamás encontraré las palabras necesarias, para describir el sentimiento que hace que mi corazón no deje de latir. Supongo que después de todo, tan solo puedo decir… Te amo. ---CAMBIO DE TEMÁTICA--- Olvidémonos por un momento del conocimiento inexacto de la verdad y la ficción, de la estrecha línea que separa lo que conozemos de lo que sólo es pura fantasía… para así poder disfrutar del relato que ahora mismo procedo a leer… ” -Aún recuerdo aquella noche… sí, aquella gélida noche en que el aire llegaba a mis atrofiados pulmones… para después ser devuelto como una cálida brisa… Eran tiempos de hambruna. La falta de alimento y el agotamiento del trabajo hicieron que cayera, débil y cansado, sobre mi cama, de la que no me he levantado desde hace seis semanas… Así pues, mi mujer me alimentaba con las escasas provisiones de las que poseíamos, cuando, fruto de la fiebre, empecé a encadenar visiones y a escuchar tenues sonidos, que tan sólo estaban en mi cabeza… Fue entonces cuando la entornada puerta de mi cuarto se abrió de golpe, dejando asomar por ella una débil, aunque espectral sombra, que permaneció por horas inquieta, como si me observara, como si disfrutara de mi malestar de aquel momento. Pero fue peor cuando dejó de ser una sombra y por la puerta apareció una escuálida figura, con un manto y capucha negras… mi marchito corazón latía mas fuerte que nunca, y, atemorizado, pero voz firme dije: -¿Qué o quién sois? ¿Qué queréis? ¿A quién buscáis? ¿Por qué irrumpís en la calma de mi cuarto? -Mas ni una palabra dijo, se situó a escasos metros de mí y comenzó a observarme. Pronto me percaté de que lo que llenaba su horrible túnica no era carne, sino finos y largos huesos. De un salto, me levanté de la cama, corrí hacia un lateral de mi cuarto y cerré fuerte los ojos, y aunque no volví a oír moverse a aquella espectral figura, aún a veces puedo sentirla delante mío, aunque no puedo confirmarlo… pues nunca más pude volver a abrir los ojos…” Rubén, bonito nombre para un alma tan corrupta , referente a una persona sin patria, esperanzas, ni fe en ningún dios o alguna entidad superior, vida tan solo dedicada al mal y a destrozar otras vidas… ” Nací el 6 de enero de 1966, no recuerdo donde, pues he vagado solo desde los siete años sin ninguna persona que me proporcionara el cariño que todo niño debería poder poseer. Puede que esto provocara, de alguna manera, la frialdad con la que desarrollé el resto de mi vida: me crié en los barrios bajos de un pueblo perdido en medio de la nada, hurtando lo necesario para sobrevivir, lo que me hizo darme cuenta de que la vida es injusta, y que ningún desconocido merece mi confianza. Nadie jamás quiso mi amistad, lo que me hizo despreciar el contacto con otros humanos. Todos estos hechos forjaron mi futura personalidad homicida. ¿Por qué mentir? Me gustaba el dulce calor que desprendía la sangre fresca, esa sensación de ser superior, era exquisito. Seleccionaba mis víctimas al azar (pues para mi todos eran igual de despreciables), les ataba y les sacaba los ojos para que no tuvieran el placer de verme. Después les cosía la boca, para que no pudieran gritar, y les degollaba, era fácil, jamás fallé, pero una noche, quedé profundamente dormido, en mi cabeza resonaron las palabras “serás castigado con el dolor , el desprecio y la indiferencia con la que tu has tratado al resto por toda la eternidad”. Y así desperté en un ataúd, enterrado vivo bajo tierra, al principio me mantuve tranquilo, pues mi soberbia me decía que estarían buscándome ahora mismo, pero mis fuerzas me abandonaron, y empecé a sentirme despreciado y aborrecido por la sociedad. Más tarde pensé que la gente me hizo esto para librarse de mí, lo que me hizo darme cuenta del sufrimiento de ser despreciado. El aire era cada vez mas escaso, y apenas podía respirar. De pronto desperté, como en la noche anterior, y tan sólo recordaba las palabras “ahora sabes los sentimientos que has provocado a los demás” . Aprendí lo que había echo… sentí lo que sentían… y seguí matando, pues ahora realmente me sentía por encima de ellos.” Javier era un hombre que se ganaba la vida honradamente como abogado, en una pequeña empresa que había levantado con el sudor de su frente, ya que su familia le despreciaba y no le querían en el negocio familiar. “La madre de javi acababa de morir junto con su hermana, en un accidente de coche, este echo, (a pesar de que le repudiaban) provocaba gran tristeza en javi,que calló rápidamente en una depresión. Hace falta decir, que javi tenia 2 hermanos (Natalia y José), javi era menor que Natalia, y mayor que José, como su madre no había dejado testamento, ahora javi heredaría la joyería familiar, que durante tantos años, abia provocado tan grandes beneficios a la familia. Todo iba bien, hasta que una noche, mientras que javi dejaba un cirio encendido, delante de la puerta de la casa de su hermana, vio ha esta por la ventana, la sangre se le heló de golpe, subió a su choche, y fue corriendo a toda prisa… no pegó ojo en toda la noche… Al día siguiente, javi acudió a la misa de su madre y de su hermana, pero durante esta, se percato de que Natalia estaba sentada en la primera fila, javi murió de un paro al corazón. José: -Natalia, se lo ha creído. Natalia: -perfecto, con nuestra madre y muestro hermano muertos, ahora el negocio es nuestro. a… Por fin de nuevo juntos, si, por fin, después de estos años en los que nos han intentado separar… por fin estamos juntos… -han intentado librarnos de ella… ¿estas seguro de que queremos volver? sabemos que nos hace daño… -Pero ella es capaz de ahogar cualquier pena, cualquier temor. -Y sumergirnos en otros peores… -La necesitamos, y lo sabes… es nuestra, lo ha sido desde pequeños, cuando estábamos solos y nuestro padre nos pegaba. -Si… nos sumergimos en ella para olvidar, pero jamás pensé que quedaríamos así, esto no esta bien, debemos dejarla. -!JAMÁS! es nuestra, y la necesitamos… -No lo aremos… acabaremos mal, no la quieres… la necesitas. -Puede que sea así… pero es la única que me acompaña cuando nadie mas lo hace… la única que siempre esta conmigo, que me ayuda a seguir en pie. que me ayuda a seguir adelante… -¿hacia el cementerio? -!Cállate! es nuestra… después de 6 años de desintoxicación… volvemos a tener nuestra raya sobre la mesa…. espero que hos ayan gustado!, si así, comentad, o dejad algún puntillo jaja
El crecepelos Mario, estaba obsesionado por su calvicie. Cada mañana se miraba en el espejo y recibía un dardo en el corazón por cada pelo que veía muerto en el lavabo o atrapado sin remisión en el peine de púas especiales para no dañar su escasa cabellera. Aquella tarde, había comprado a una vieja un remedio garantizado al cien por cien. Mario, no solía confiar en estos productos. Había probado tantos. , pero este, le daba una corazonada. Así, cumpliendo paso por paso el recetario de la anciana, Mario se desnudó, salió al balcón y recibió el frío húmedo de la noche invernal. Allí esperó a estar completamente bañado por la luz de la luna llena, se pintó unos círculos rojos en el pecho y se roció el cráneo con el milagroso crecepelos. Aquella noche durmió intranquilo, a la espera del resultado, con las primeras luces del amanecer, Mario se lanzó hacia el cuarto de baño, allí se agarró con avidez al espejo y observó su rala cabellera… un asomo de decepción y humillación le abatió su corazón, se daba por vencido, un último vistazo a su bola de billar y… pero ¿que es eso oscuro que asoma por toda mi cabeza?…una pelusilla empezaba a brotar cual espuma en el baño. Con una asombrosa rapidez, la pelusilla se convirtió en pelo. Mario no cabía en sí de gozo, el pelo comenzó a crecer descontroladamente, un pelo fuerte, negro y rizado que como una planta se deslizaba cabeza abajo. Lo terrible fue cuando el pelo empezó a introducirse en los oídos, al principio le hacía cosquillas y gracias, luego al intentar quitarse esos molestos pelos, sus dedos quedaron atrapados en ellos, la presión que ejercía sobre su cráneo hizo que los ojos saltaron de sus órbitas y en ellas se alojaron matas de pelos, gritó, pero sus gritos pronto quedaron ahogados por una pelambrera que le asfixió El espejo Adela era una muchacha poco agraciada. Desde la infancia había soportado las burlas de sus compañeros y ya en la adolescencia, se sentía sola por su fealdad. Jamás había conocido el amor, ni supo de amistades. Jamás salió de su boca un lamento por tener un rostro más hermoso, pero nunca entendió el porqué del rechazo que soportaba a diario. Cuando se emancipó, alquiló una pequeña casa en el campo para no tener que soportar las miradas de sus vecinos. La casa tenía un hermoso y antiguo espejo ovalado en la habitación, que evitaba mirar para no ver su rostro reflejado en él. Cierta noche mientras dormía, escuchó unos susurros provenientes del espejo. -¿Quién anda ahí?-preguntó angustiada. Ni una sola respuesta, sólo un halo dorado que emergía del espejo. Se plantó frente a él y observó a una hermosa mujer, vestida con su mismo atuendo. ¿Quién eres?-dijo. -Soy el reflejo de tu alma pura. Si quieres ser como la imagen que ves reflejada en mí, sólo tendrás que atravesarme. Durante unos instantes dudó, pero pudo más la curiosidad y atravesó el umbral. Una vez estuvo al otro lado, llegó a una oscura habitación llena de cristales rotos y decenas de personas con los rostros desgarrados y ensangrentados. Ahogó un gemido y golpeó el cristal con todas sus fuerzas. Una grave voz resonó en la estancia. -Necia ¿Acaso creíste lo que dije? Por tu absurda decisión estarás confinada en este lugar por siempre, hasta que pierdas el juicio como ellos. Me alimento de almas puras -contestó con ironía sin dejar de reír grotescamente. Adela recorrió la habitación y observó con horror como decenas de ojos enloquecidos y ensangrentados, se clavaban en su rostro y gritando con toda su furia, tomó entre sus manos un afiladísimo cristal para rasgarse la cara de lado a lado, mientras a sus pies crecía un cálido charco de sangre.