avilapedro
Usuario (España)
El 27 de agosto de 1990, poco antes de la 1:00 de la madrugada, un helicóptero que llevaba a Stevie Ray Vaughan de nuevo a Chicago se estrella segundos después de su despegue. Mueren las cinco personas que iban a bordo. Es en una investigación posterior donde se esclarece que el accidente se debió a un error del piloto. 329 North Dearborn Street, Chicago Buenas noches, hermano: Te relato en esta carta mis últimas andanzas por las tierras del Medio Oeste americano, tierras que vieron nacer a grandes hombres, pero donde el cielo pocas veces es de otro color diferente a la ceniza. Estando en Milwaukee (Wisconsin) en el verano de 1990, me desplacé a East Troy (WI) a presenciar las dos últimas noches de la gira americana de Eric Clapton. Tomé un autobús Greyhound que me dejó a pocas manzanas del viejo edificio donde se encontraba la pensión, un lugar algo inhóspito pero cercano a la zona del concierto. Los alrededores de Alpine Valley estaban repletos de gente. Piqué mi entrada, me dirigí a la barra y pedí un Southern Comfort. Un presentador con unas gafas de pasta negra a lo Elvis Costello anunció el principio de la fiesta. Terminados los preámbulos, Robert Cray abrió el fuego. Después, Clapton ofreció un buen show en su primer pase. Pero tengo que decirte que yo no estaba allí por ellos. Después de unos veinte minutos de descanso, con un sombrero tejano de color negro y botas de piel de serpiente, Stevie Ray Vaughan y sus leales Double Trouble aparecieron en el escenario como tres príncipes. No tengo palabras para describirte mi emoción durante las pocas canciones que tocó. Desde ‘Proud and Joy’ hasta terminar con la impresionante ‘Texas Flood’, estuve todo el tiempo con mi antebrazo tapizado de una piel de gallina que no se iba y temí que pudiera convertirme en un pequeño gallo rojo. No hubiera estado mal ya que no tenía sacerdotisa en aquel momento. Stevie se despidió saludando con el sombrero, como un torero, y dejando, como suele decirse, el lugar en llamas. Después volvió a salir Clapton y terminaron todos haciendo un sentido homenaje a Freddie King tocando una apabullante versión de ‘Goin’ Down’ en la que cada uno se marcó un par de solos, para goce y disfrute del personal. Tú sabes, hermano, que uno de mis vicios es colarme detrás del escenario, en el backstage, para conocer de cerca a mis héroes. En los ochenta era sencillo, y con un poco de picardía se podía entrar hasta la cocina. Tú te dabas mejor maña. Así, conseguimos trofeos como las púas de Johnny Winter, autógrafos de Ray Davies y Freddie Mercury, o una baqueta del percusionista de Frank Zappa. Lo de las púas tampoco es que tenga mucho mérito porque el gran B.B. King ya las arrojaba desde el escenario a los que estábamos en primera fila. Tú, hermano, que eres un pícaro ladronzuelo, tienes en tu batería un Paiste afanado a Cozy Powell durante el backstage del quinto concierto de las Leyendas de la Guitarra en la Isla de La Cartuja. A ver cuándo se lo devuelves. Dediqué esa primera noche a tantear los accesos, que estaban bien vigilados. Los de seguridad pedían pases a diestro y siniestro y no había manera de entrar al backstage. Me fui a la barra y casualmente observé a unos técnicos de sonido junto a la mesa de mezclas. Me acerqué y les comenté algo sobre los altavoces. Me fijé en los pases que llevaban al cuello. Pregunté al chico joven cómo hacer para obtener uno parecido. La respuesta fue: trabajando para la organización. Dijo que con ese pase podría entrar en cualquier sitio, incluso en camerinos. No pude convencerle de que me lo prestara para ir a saludar a “mi primo Stevie”, pero yo ya había concebido un plan para el siguiente día. A la noche siguiente me enfundé la camiseta de Jimi Hendrix que me regalaste, me calcé mi par de botas vaqueras de Valverde del Camino y entré al concierto. Fui directo a la mesa de mezclas. El público fue llenando la sala mientras yo esperaba la aparición de los técnicos. Cuando llegaron, les saludé cordialmente y después me coloqué a la espalda del joven para dejarle el sitio. La hoja de mi pequeña navaja no llega ni a cortaplumas. Situado a espaldas del chico, miré alrededor y saqué la navajita, abrí su pequeña hoja y realicé en un instante una suave hendidura en el cordón que sujetaba el pase a la nuca del muchacho, dejándolo así casi cortado. No terminé de cortar pues se hubiera caído al suelo. Cuando terminaron su trabajo se marcharon tranquilamente. Yo les seguí. Mi idea era acercarme al colega y fingir un empujón, un tropezón, y aprovechar el encontronazo para dar un pequeño tirón de su pase, pues el cordón estaba ya medio listo. La jugada salió bien, aprovechando la bulla - y con un poco de suerte - ¡¡Abracadabra!! Me hice con el preciado pase. Me refugié con mi tesoro en un confín de la barra. Todos los que pasaban a mi lado me parecían vigilantes de paisano. Por un momento imaginé a dos fornidos Ángeles del Infierno sacándome en volandas al frío exterior y haciéndome una cara nueva por pasarme de listo. “Que esto no es España, Lewis”, pensé. Pero siempre podía explicar que lo había encontrado en el suelo y aquello no era Altamont. Lo saqué de la chupa y le eché un vistazo. ¡Dios, qué bonito era! Compré una camiseta de la gira y con ella puesta me dirigí a la puerta del backstage. Tenía que darme prisa pues el técnico ya se habría dado cuenta de la pérdida y podría haber informado. Así lo hice, y con la cazadora en la mano sin demasiados problemas me colé dentro. ¡¡Dentro!! ¡Todavía no había comenzado el concierto y yo estaba dentro! Vaya flipada, hermano. Me di una vuelta por la estancia y cogí una helada lata de cerveza de un barril con hielo puesto al efecto. Nadie allí llevaba la camiseta del concierto así que fui a un rincón, me la quité y salí a explorar el lugar con la psicodélica camiseta de Hendrix que tú diseñaste. Phil Palmer, el guitarrista de Clapton en la gira, estaba por allí, y un tío que me recordaba a Robbie Robbertson se reía a carcajadas con el gran Jerry Portnoy y con Dr. John, el pianista de Nueva Orleáns. Pude distinguir entre la gente a Robert Cray, a Chris Layton y a Tommy Shannon conversando con Buddy Guy y otro tío que no me sonaba su cara para nada. También estaba Jimmie Vaughan con una rubia. Todo era sencillamente mágico, sin embargo, me daba mal rollo que los seguratas-armario apostados en cada esquina pudieran fijarse en mí. Tenía que entablar rápidamente conversación con alguien y disimular. Me acerqué, poco a poco, a la mesa de Buddy Guy y puse la oreja: estaban hablando de giras en común y de posibles cosas que hacer sobre un escenario. Por lo que pude entender, la idea era grabar un disco todos juntos. El cuarto músico, el que yo no conocía, resultó ser Greg Razb, bajista de Buddy Guy en esa época. Recordarás que toca en el disco Damn Right I´ve Got the Blues, ese que tienes grabado en cassette. Así que era él. Vale. Bueno, Greg Razb se giró hacia mi lado y me miró. Aproveché el momento y le dije en mi modesto inglés que yo era un gran admirador suyo desde la época en que tocaba con James Cotton y Otis Rush. “¿Eres mejicano?” me preguntó. “No, soy de España, de Andalucía”, le respondí. “¿Andalusía? ¡Oh, the Flamenco!” dijo en un acento inconfundible. “Has estado en mi país por lo que veo” dije. “Claro, varias veces. Paco De Lucía, Barcelona,…”. “Sí, je. ¿Conoces algún bluesman español?” le pregunté a quemarropa. El hombre dijo desconocer la escena de blues española, aunque sabía que había algunos buenos aficionados. Puso algo de énfasis en lo de aficionados. Yo sonreí y no dije nada, no era cuestión de discutir. Me siguió comentando que el año anterior había tocado en el Festival de Jazz de San Sebastián con B.B. King y que le sorprendió gratamente un joven guitarrista gitano al que el bluesman de Mississippi invitó a subir al escenario. No recordaba su nombre. “Raimundo Amador”, le interrumpí, y le conté brevemente su historia que enlacé con la de Camarón. A éste sí lo conocía. Todos los músicos parecen conocer a Camarón. Mantuvimos entonces una breve charla sobre flamenco. Cuando le estaba narrando la famosa anécdota sobre La Niña de los Peines de la que Lorca escribió un texto memorable, alguien le silbó desde la barra: era Eric Clapton acompañado de... Stevie Ray Vaughan. Intenté disimular mis nervios cuando Greg los saludó y a continuación me presentó como un músico español de viaje por América. Charlamos un poco y Clapton se retiró hacia camerinos pues se acercaba la hora del concierto. Stevie y yo hablamos unos momentos sobre Andalucía y sobre su música, la de él. Debí caerle bien porque me dijo que si no tenía donde quedarme esa noche, ellos podían acercarme a Chicago sin problemas. Habían alquilado varios helicópteros y había sitio de sobra, me dijo. Increíble. Así de bueno y amable era el tío, hermano. Vamos, es que hasta fumaba bien. Yo me quedé helado y totalmente abrumado no sabía qué decir. En principio, me era totalmente imposible pues la semana siguiente tenía exámenes importantes en Milwaukee pero no podía decirle que sentía muchísimo declinar su maravillosa invitación y tal y tal. ¡Al infierno el examen! ¿No perdí la selectividad en el 82 por asistir al concierto de los Rolling Stones en el Calderón? Pues ya está, hombre. Sin duda se me había aparecido un ángel, un ángel con botas de piel de serpiente. Y le dije que sí al ángel. Quedamos en vernos después del concierto y se estaba despidiendo cuando antes de irse me dice: “Me gusta tu camiseta de Hendrix. Es guapa.” “Si te gusta, te la regalo. Toma, tuya es”, y diciendo esto me la quité y se la ofrecí. Stevie soltó una carcajada - esa risa suya, tan especial, tan contagiosa, tan sincera - dejó el sombrero suavemente sobre la silla, se quitó la camisa y me la ofreció mientras tomaba la camiseta de mi mano. Yo me quedé descolocado, sin saber qué decir. Jodeeeeer, esto debe ser un sueño, un sueño celestial, no puede ser de otra manera. Nos intercambiamos las prendas allí en medio, delante de toda la gente. “Nunca olvidaré este día, Stevie.” le dije. “Soy yo el que salgo ganando, amigo mío. Esta camiseta es única”, dijo, y se fue tranquilamente hasta Buddy Guy, que le estaba esperando en un lateral del escenario. Pude ver la cara de Mr. Guy cuando vio mi camiseta encajando como un guante en el torso de Stevie. El concierto fue inolvidable. Al final hicieron una cosa muy bonita en el escenario. Yo permanecí escondido entre las cabezas de los invitados y de la gente importante, estremecido por aquella música que salía de sus guitarras y sus amplis. Durante el set de SRV, Buddy y Greg tenían los ojos como platos. Buddy Guy lo estaba gozando ya que Stevie tocó un par de sus temas – ‘Leave My Girl Alone’ fue uno de ellos. También tocó ‘Mary Had a Little Lamb’. El sonido de la banda fue simplemente perfecto. Cuando salieron del escenario, los aplausos parecían que iban a hundir el suelo bajo nuestros pies. Cuando Eric terminó, todos subieron para la traca final. Jimmie Vaughan, Stevie, Buddy Guy y Robert Cray también. Lo que después sucedió fue algo único y muy difícil de describir con palabras. Uno tomaba un solo y terminaba, luego el siguiente tomaba el suyo y así sucesivamente. Se hicieron varios solos cada uno. Estaban allí tocando todos juntos, divirtiéndose entre ellos y tocando lo que les gustaba. ¡Y SRV con mi camiseta! Era como una alucinación mañanera pero de la que no quería salir. El último tema fue ‘Sweet Home Chicago’. Después de despedirse de la audiencia se fueron a los camerinos y yo me colé por allí. Estaban todos eufóricos y fue un momento realmente excitante. Eric dijo: "Tío, esto ha sido tan divertido que deberíamos llevarlo algún día a la carretera." Después empezaron a frotarse unos a otros con las yemas de sus dedos comparando sus callos: "¡Hey, mira este!", "Y este qué ¿eh?". Era como si fueran guerreros o soldados de carretera comparando sus heridas de guerra. Todos estaban en la onda de los otros de igual manera y en una perfecta camaradería. Fue una estupenda celebración del momento y no paraban de felicitarse por estar allí todos reunidos. Poco después el manager de Clapton entró y dijo: "Chicos, el tiempo está empeorando. Vamos a recoger y a marcharnos de aquí." La noche era oscura. Nos dirigimos a la salida, hacia la pista donde estaban aparcados los helicópteros que nos llevarían a Chicago. “Hace un tiempo de perros”, pensé, cuando alguien me agarró del brazo con fuerza. Me di la vuelta y pude ver al chico al que birlé el pase junto a dos vigilantes de seguridad que me miraban con cara de pocos amigos. “¿Le importaría acompañarnos?”, fue todo lo que entendí. Stevie me miró, me dedicó una ancha sonrisa y se despidió estrechándome la mano: “Me pondré en contacto contigo. Hasta la vista, amigo Lewis”. Entonces se perdió entre la niebla. Yo me marché, esposadas las muñecas entre una lluvia torrencial que calaba hasta los huesos y un viento racheado que cortaba la piel como cuchillo. Hacía una noche muy desapacible y las nubes tenían pinta de ir a peor. Inmensos nubarrones cubrían todo el cielo. Ellos se metieron en las caravanas y partieron hacia los helicópteros. Había una densa niebla como pocas veces he visto. En la lejanía, mientras era conducido a un calabozo infecto, pude ver las luces de los helicópteros mientras iban despegando. Me pareció que uno de ellos tomaba una dirección distinta a la de los otros. Que efectivamente fue así, lo supe más tarde. Después de largas explicaciones al jefe de seguridad, por fin me dejaron ir con el pasaporte en el bolsillo. Cuando llegué a la pensión estaba para el arrastre pero apenas si pude dormir. ¿Cómo podía conciliar el sueño? Las palabras de Stevie resonaban una y otra vez en mis oídos. Al fin cerré mis ojos cansados y tuve extraños sueños. Fantasías en mi mente que se niegan a sucumbir, que acorraladas resisten en la otra esquina del ring. Por la mañana tomé un tren de vuelta a Milwaukee, la ciudad de los festivales. Mientras desayunaba con el proctor de mi curso, escuchamos en las noticias de la SABC que un helicóptero se había estrellado en una pista artificial de esquí, no encontrándose supervivientes. Una foto con la cara de Stevie Ray Vaughan llenó la pantalla del monitor de televisión mientras el locutor informaba fríamente de su muerte. Por la tarde, en las noticias de las siete, pude ver a un Eric Clapton con los ojos enrojecidos, evitando a manotazos los micrófonos de los periodistas. Yo también lloré amargas lágrimas. Esa tarde agarré la guitarra con una tremenda ira y estuve tocando toda la noche canciones de rabia y canciones para Stevie, las canciones que a él le gustaba escuchar. ‘All Along the Wathctower’, por ejemplo. Tú sabes, hermano, que sigo emocionándome cada vez que tocamos la canción de Dylan. Después de una sentida ‘Life by the Drop’ me quedé dormido pensando en cómo sería el paraíso de los músicos. Te diré algo: sólo una cosa me consuela de la muerte de Stevie y no es no haber muerto con él. Stevie se fue al otro barrio después de una noche mágica en la que se entregó totalmente; se vació como hacía siempre. Hizo feliz a todo el mundo que se cruzó en su camino, firmó cada foto, cada autógrafo y siempre con humildad, bonhomía y una sonrisa, y esto es raro. Tal vez fuera un ángel, sí. Un ángel que se fue al otro barrio como un bluesman: sin lujos, sin riquezas, sus botas calzadas, su sombrero tejano bien colocado y, en este caso,... una camiseta de Hendrix enfundada como un guante en su torso. No se puede decir que se haya ido puesto que mucho ha quedado de él en nuestros corazones. Fuente: Marcadoscon fuego, Youtube

El 18 de septiembre de 1970, en Londres (Inglaterra), a los 27 años, James Marshall Hendrix falleció debido a una mezcla de somníferos y alcohol y, al parecer, murió por aspiración de vómito. Esa noche estuvo hasta tarde en una fiesta, y su novia, Monika Dannemann, fue a recogerlo y lo dejó en su apartamento en el Hotel Samarkand. Monika Dannemann asegura en el testimonio original que Hendrix cogió nueve pastillas que le recetaba su médico para dormir, y los médicos atestiguan que el vómito fue provocado por la ingesta excesiva de alcohol. Años después, tras las investigaciones, se supo que, en realidad, Jimi no había muerto en ese momento, sino que cuando lo llevaban en la camilla necesitó girar la cabeza para poder vomitar en el suelo y el camillero colocó su cabeza sobre la camilla causando así su atragantamiento y fallecimiento. Actualmente se tiene una nueva teoría sobre la muerte de Jimi Hendrix, proporcionada por uno de los asistentes (roadies) del músico llamado James Wright, el cual redacta en su libro Rock Roadie (2009) que la muerte del artista se debió a que su representante, Michael Jeffery, lo asesinó haciéndole tomar pastillas y vino, ya que iba a despedirlo. Ya muerto el músico, Michael Jeffery podría cobrar el seguro de vida del artista, seguro cuyo beneficiario sería el mismo representante. James Wright explica que todo lo que sabe se lo confesó Michael en una noche de copas, poco antes de morir en un accidente aéreo. También se considera a Jimi Hendrix miembro del llamado "Club de los 27" ya que murió, al igual que otros músicos, a la edad de veintisiete. Si tuviera que elegir dos de mis temas favoritos de Hendix, elegiría sin dudarlo Red House y Woodoo Chile. Red House Ah yeah! there's a red house over yonder, that's where my baby stays lord, there's a red house over yonder lord, there's where my baby stays i ain't been home to see my baby in ninty nine and one half days Wait a minute, something's wrong here the key won't unlock this door wait a minute, something's wrong, lord, have mercy this key won't unlock this door, something's goin' on here i have a bad bad feeling that my baby don't live her no more Well, i might as well go back over yonder, way back up on the hill that's something to do lord, i might as well go back over yonder, way back yonder cross the hill 'cus if my baby don't love me no more... i know her sister will yeah. Woodoo Chile Well I'm a Voodoo Chile Lord I'm a Voodoo Chile (Yeah) Well the might I was born, Lord I swear the moon turned a fire red The night I was born, I swear the moon turned a fire red Well my poor mother cried out 'Lord, the gypsy was right! and I seen her fell down right dead (Have mercy) Well mountain lions found me there waitin', and set me on a eagle's back (Oh Lord) Well mountain lions found me there, and set me on a eagle's wing (it's the eagle's wing, baby, what did I say) He took me past to the outskirts of infinity, and when he brought me back, he gave me Venus witch's ring Hey! And he said 'Fly on, fly on' Because I'm a Voodoo Chile baby, Voodoo Chile Hey! (Yeah) Well I make love to you, and Lord knows you'll feel no pain (Yeah) Say I make love to you in your sleep, and Lord knows you felt no pain (Have mercy) 'cause I'm a million miles away, and at the same time I'm right here in your picture frame (Yeah, what did I say now) 'Cause I'm a Voodoo Chile, Lord knows I'm a Voodoo Chile (Yeah) (turn it up) Well my arrows are made of desire From far away as Jupiter's sulphur mines Say my arrows are made of desire, desire, from far away as Jupiter sulphur mines (Way down by the Methane Sea, yeah) I have a humming bird and it hums so loud, you think you were losing your mind, hmm... (Yeah, yeah...) Well I float in liquid gardens, and Arizona new red sand (Yeah) I float in liquid gardens, way down in Arizona red sand... Well, I taste the honey from a flower named Blue, (way down in California) and then in New York drowns as we hold hands (Yeah...Hey!) 'Cause I'm a Voodoo Chile Lord knows, I'm a Voodoo Chile Yeah... Si tambien te gustan estos temas de Hendrix, solicita por MP dos Cds con diversas versiones.

Hoy os traigo uno de mis discos favoritos dentro del rock español, además cuenta con la colaboración de Alvin Lee. Quinto álbum de la banda de Orense Los Suaves. Se grabó durante los meses de marzo y abril de 1991 en los estudios Kirios de Madrid con el ingeniero de sonido Pedro García. Donde también colaboro Alvin Lee fundador y ex-guitarrista de Ten Years After. Entre los charcos de la ultima lluvia y a una esquina no muy frecuentada de una ciudad sucia y olvidada llega el cantor a empezar la jornada y de una funda hecha una ruina saca su amiga vieja y gastada afina un poco sus cuerdas cansadas mientras la gente pasa apresurada. Y nadie sabe como pasa su vida nadie se entera como su vida pasa "Pardao" le llaman en la plaza porque aunque llueva el canta ... y no se marcha. Sin detenerse algunos lo miran y poco a poco otros se paran para escuchar su voz fatigada contar historias y viejas baladas por un momento las penas se olvidan y ahora es calle lo que era calzada pues "Pardao" con su vieja guitarra pone en la vida promesas olvidadas. Y nadie sabe como pasa su vida nadie se entera como su vida pasa "Pardao" le llaman en la plaza porque aunque llueva el canta ... y no se marcha. Corre el tiempo y vuelven las prisas y poco a poco la gente se marcha solo "Pardao" en su acera mojada guarda sus cosas despacio con calma unas monedas en su gorra raída en su bolsa una botella mediana en sus días esperanzas quemadas y en sus noches pensiones baratas Y nadie sabe como pasa su vida nadie se entera como su vida pasa "Pardao" le llaman en la plaza porque aunque llueva el canta ... y no se marcha. "Pardao" Mira que vida lleva su patria y su hogar es una acera. "Pardao" Mira que vida pasa el parque es su tierra, la calle su casa. "Pardao" Mira que vida lleva no tiene familia, no tiene bandera. "Pardao" Mira que vida pasa su luz las estrellas, su cama la plaza. Si quieres el disco mandamé un MP o un comentario.

Foto publicada en Heavy Rock nº 125 El País (16 de mayo de 1988): "Nos lo vamos a pasar de puta madre". Fue el saludo de Frank Zappa al respetable nada más subir al escenario del Rockódromo madrileño. Después, dos horas de música, dos horas de lección de eclecticismo, de composición, y mucha ironía y acidez. Esta vez, el destino de la sátira de Zappa fue Iberia. Durante toda su actuación no cesó de dedicar improperios a la primera línea aerea española. ¿El motivo? La versión de la organización es que, al parecer, Zappa se encontró en Bilbao con que había más pasajeros que asientos en su vuelo a Madrid, y tuvo que realizar el viaje en coche. Al llegar, pidió el cambio en el orden de actuación --en principio debía cerrar la noche--, alegando que estaba cansado, y así, cada vez que la letra de sus canciones criticaba algo, o sea, casi siempre, él cerraba la frase con un "como Iberia". La anécdota Zappa-Iberia discurrió a lo largo de un concierto de un alto nivel de calidad, tanto en lo musical como en la faceta provocativa; faceta que alcanzó la culminación con la despedida del grupo: todos los músicos poniendo los cuernos al público, ¡a dos manos! [...] La noche había comenzado, con gran puntualidad, a las 21.30. A esa hora, mientras más de la mitad de los aproximadamente 25.000 espectadores que asistieron se encontraban atrapados en el habitual atasco M30-carretera de Extremadura, Mermelada salía a escena. Su actuación fue de un corte muy similar a la que, más de tres horas después, ofreció Burning. [...] Cuando Burning comenzó su actuación era ya cerca de las dos de la madrugada y hacía un intenso frío en la Casa de Campo. A pesar de ello, más de la mitad de los asistentes permanecieron hasta el final. El repertorio : The Black Page #2 Packard Goose, including: Royal March From L'Histoire Du Soldat (Stravinsky) Piano Concerto No 3 (Bartók) Alien Orifice Ain't Got No Heart Love Of My Life Cruising For Burgers Find Her Finer Big Swifty More Trouble Every Day Penguin In Bondage Hot Plate Heaven At The Green Hotel Cosmik Debris Inca Roads Sharleena Bamboozled By Love Bolero (Ravel) Crew Slut The Closer You Are (Lewis/Robinson) Johnny Darling (Statton/Statton) Let's Make The Water Turn Black Harry, You're A Beast Orange County Lumber Truck Oh No Theme From Lumpy Gravy (aka Duodenum) Whipping Post (Allman) Yo estuve en este concierto y creo que se filmó, aunque no lo conseguí, pero si el de Barcelona de esa misma gira.
01 Long Stick 02 Hallelujah Rock'n'Roll 03 Go Baby Go 04 AM Woman 05 Tokio Nights 06 Fire 07 Rock City Betta Than Sex Dög Song 08 Screaming In The Night 09 Hellraiser 10 Bedside Radio 11 Easy Rocker 12 Heatstrokes 13 Live For The Action 14 Hoodoo Woman En el curso de su legendaria carrera, KROKUS ha sacudido a más de 2000 shows en los cinco continentes, innumerables ciudades, conciertos locos, lugares únicos, y ventiladores de Allegiant. En el transcurso de los últimos cuatro años, no menos de 20 de estos espectáculos en vivo se han registrado. Cada uno tenía sus momentos, pero el concierto en la noche del 30 de agosto 2013 en su ciudad natal a todos eclipsaron. La banda estaba en llamas, impulsado por un público caliente que fuma unidos por una ubicación extraordinaria: la 'House of Rust ". El álbum en vivo titulado Palo Largo Goes Boom captura la esencia de esta mágica velada increíble. Fue un momento inolvidable en el momento en que todose reunieron. Fue la noche Krok'n'Roll regresó a la ciudad - a Rockcity Solothurn, donde todo comenzó en 1975. Es la prueba definitiva de que en un mundo cada vez más digital, el frío y antiséptico, todavía hay espacio para la música hecha a mano honesta, sucio, para la llama eterna del rock'n'roll - la sangre vital de KROKUS. Con todos los cambios Krokus y el mundo han pasado por encima de los años, los chicos nunca han olvidado sus raíces. El apoyo y la lealtad de sus fans fueron el combustible que necesitaban para encender el dispositivo, los límites transversales y hacer un esfuerzo adicional. Y sí, hay vida antes de la muerte. ¡Claro que hay! Este álbum es un nuevo clásico KROKUS.

Artist: Jeff Beck,Steve Lukather, Carlos Santana Album: Lotus Gem Year: 1987 Tracklist: CD1: 1 Primera Invasion 2 Black Magic Woman 3 Open Invitation 4 Starcycle 5 Cause We’ve Ended As Lovers 6 Wild Thing 7 Freeway Jam 8 Going Down 9 Escape CD2: 1 Superboogie 2 Lotus Blues 3 People Get Ready 4 Johnny B. Goode 5 Love Will 6 Ambitious 7 Goodbye Pork-Pie-Hat 8 Stop, Look And Listen 9 Blue Wind

Corazón es el próximo vigésimo segundo álbum de estudio (trigésimo séptimo álbum en general) por Santana , que será lanzado el 6 de mayo de 2014. Producida por Lester Mendez , el álbum cuenta con colaboraciones con varios cantantes como una Gloria Estefan , Ziggy Marley y Cindy Blackman . "La Flaca", con Juanes , el primer sencillo del álbum fue lanzado en noviembre de 2013. "Saideira" (feat. Samuel Rosa ) "La Flaca" (feat. Juanes ) "Mal Bicho" (feat. Los Fabulosos Cadillacs ) "Oye 2014" (feat. Pitbull ) "Iron Lion Sión" (feat. Ziggy Marley y ChocQuibTown ) "Una Noche en Nápoles" (feat. Lila Downs , Niña Pastori y Soledad) "Besos de Lejos (feat. Gloria Estefan ) "Margarita" (feat. Romeo Santos ) "Indy" (feat. Miguel ) "Feel It Coming Back" (feat. Diego Torres ) "Yo Soy La Luz" (feat. Wayne Shorter y Cindy Blackman ) "I See Your Face"

Active1930s - 1980s Born December 18, 1914 in Rockdale, TX Died June 25, 1985 in Los Angeles, CA Genre Blues R&B Styles Early R&B Electric Texas Blues Regional Blues Texas Blues West Coast Blues Also Known As Connie C. Crayton Connie Curtis Crayton Nacido en Rockdale , Tejas , Estados Unidos , Crayton comenzó a tocar la guitarra en serio después de mudarse a California en 1935, después de instalarse en San Francisco . Mientras que allí él absorbió la música de T-Bone Walker , pero desarrolló su propio y único enfoque. Su forma de tocar agresivo contrastaba con su estilo vocal suave, y fue copiado por muchos guitarristas de blues más tarde. De su amigo T-Bone Walker aprendió a exprimir el Blues y con John Collins (Nat King Cole Trio) desarrolló la capacidad de tocar con los cuatro dedos.Pee Wee Crayton fue un líder en la primera oleada de blues eléctrico que surgió tras los primeros guitarristas amplificados de finales de los años 30 e inicios de los 40.... Jumpin' Blues, Texas Blues, West Coast Blues...¡lo que sea pero Blues! Pee Wee Crayton se unió a su primer grupo a principios de los 40, jugando con el Conde Otis Mathews 'Casa Balancines, el mismo grupo que Johnny Otis había comenzado con unos pocos años antes. Pronto formó su propio trío en el clásico estilo de la costa oeste e hizo sus primeros registros para las etiquetas de tono Laurent y Gru V alrededor de 1946-7
Ya tenemos el último disco de este gran guitarrista de blues, sin embargo viene acompañado de pesimas noticias. La celebración en torno del 25 Aniversario de Walter como solista fue detenida, cuando se hizo evidente que Walter está demasiado enfermo para participar en las celebraciones. Hemos tenido que cancelar la increíble gira por los EE.UU., Australia y Europa previsto para Walter y su banda a lo largo de 2014. Actualmente hospitalizado en el UCLA Medical Center en California, Walter batalla por su vida a la espera de un trasplante de hígado. Sin embargo, Walter quiere que el comunicados para continuar como estaba previsto. Trabajó con el sello discográfico en el pasado muchos años preparando lanzamientos de este año. Así que la serie continúa de vinilo - al igual que el lanzamiento del álbum Walter trabajó hasta poco antes de ser hospitalizado. Además de continuar como estaba previsto es un comunicado de libro y un documental sobre la vida de Walter. Más sobre esto en los próximos meses. El nuevo álbum saldrá a la venta en junio será acertadamente titulado: The Blues Came Callin '. La segunda versión de la serie de vinilo está disponible! Una vez que se ha ido - no se pueden reimprimir! Siendo lanzado a lo largo de 2014, y se limita a sólo 2.000 copias por todo el mundo el álbum, la serie LP de colección se fabrica en la alta calidad 180g de vinilo. Les dejo con un gran concierto de Walter Trout

Cosmo's Factory es el quinto álbum de estudio de la banda estadounidense Creedence Clearwater Revival, publicado en 1970. Como culmen de una etapa prolífica, Cosmo's Factory supuso el quinto álbum de estudio de la Creedence en menos de dos años. El álbum se convirtió en un éxito comercial, alcanzando el puesto #1 en las listas de álbumes de Billboard y colocando tres singles entre los cinco primeros puestos: "Lookin' Out My Back Door" y "Travelin' Band" en la segunda posición, y "Up Around the Bend", en el cuarto puesto. Más sorprendente aún supuso la entrada de Cosmo's Factory en la undécima posición de la lista de álbumes de soul de Billboard, convirtiéndose en un hito para una banda de pop/rock. El título del álbum procede de una casa en Bekerley donde la banda solía ensayar. El líder de la CCR John Fogerty fue tan insistente a la hora de ensayar casi a diario que el batería Doug "Cosmo" Clifford comenzó a referirse al lugar como "la factoría". En 2003, la revista musical Rolling Stone situó a Cosmo's Factory en el puesto 265 de la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos Álbum de Creedence Clearwater Revival Publicación 25 de julio de 1970 Grabación Wally Heider's Studio, San Francisco, California, 1969-1970 Género(s) Rock Duración 42:28 (original) 53:19 (reedición) Discográfica Fantasy Records Productor(es) John Fogerty