asekiv
Usuario (México)
Después de meses y meses de pensarlo al fin comencé a reescribir los pequeños párrafos que hago a toda hora y llevo a todo lugar. Solo espero que a alguien le guste alguno de ellos, pero no por que eso no pase los dejare dejare de hacer. Varios fragmentos Un Final más Las calles estaban bloqueadas. Caminábamos por las vías del metro, hacia el mismo lugar de donde huimos tiempo atrás. Un Comienzo más Este edificio se volvió un gran refugio, se hicieron huertas y lago artificiales. De estos se obtuvieron algunos efectos secundarios, pero solo externos como cambios en el color de piel y de cabello. Se puede decir que hubo suerte. De todos los rumores el más viejo y conocido es el que cuenta que en las casas cerca de la última estación del metro aún hay electricidad. Puedes ver desde un punto específico sin importar la hora, las pequeñas casas dejaban ver luces de diferentes colores. Un día, faltando minutos para meterse el sol, volvía al refugio y vi a una persona, quieta, mirando hacia los restos de un muro en que alguna vez hubo tallado en él una escultura. Se quedó hasta el anochecer. Una Leyenda más Una vieja costurera vivía cruzando la calle de una escuela, por la ventana de su taller podían ver, quienes pasaban, en especial jóvenes, todos su sus vestidos y no podían más que admirarlos. Algunas veces también la podías ver cociendo en una máquina que seguramente tenía más años que ella misma. Lo único que te parecía extraño y a la vez maravilloso era que muchos de esos vestidos parecían de una época pasada, de unos 150 o 300 años atrás. Una de las abuelas de la chicas que estudiaban cerca de ahí la llego a conocer también, aunque mucho más cerca de lo que los demás imaginaban o quisieran. De joven había llegado a entrar en su taller, ella y dos amigas más. Tenía las paredes llenas de retratos de chicas, cada una modelando un vestido diferente, pero también cada una de ellas más triste que la anterior .Una de las amigas de la abuela se asomó a través de la cerradura de una puerta y vio a los maniquíes moviéndose, bailando y desfilando con los mismos vestidos de los retratos. Uno de ellos volteo hacia la puerta y la saludo. Un pasado más Seguía una sombra que no salía de ninguna parte. La sombra de una persona al parecer. Cuando los locales cerraban y quedaba poca gente entre ellos, la sombra entra y sale, avanza entre los pasillos y podías verla si ponías atención. Era claro que nadie quería verla, la hora de cerrar era rápida. Solo los chicos jóvenes en busca de algo que contar, llegaban en grupos cerca de las 11 pm. Esa tarde faltando minutos para irme, vi pasar una sombra, en poco tiempo me encontré persiguiéndola esperando ver a alguien al final pero después de una corta carrera, esta desapareció. Me senté a descansar y por un momento, en un parpadeo, pude verla de nuevo, más cerca, casi junto a mí. Segundos después comenzó a contarme su historia. Un mundo más Una isla pequeña, hecha de partes de barcos que varaban y con el paso del tiempo se volvían piedra y en consecuencia parte de esta. Quienes Vivian ahí, bien podrían pasar como sirenas de los viejos cuentos, más la diferencia era que estas no tenían las piernas completamente pegadas, podían caminar perfectamente cuando quisieran. Esto era especialmente necesario durante una época del año, aquí el agua cambiaba, se llenaba de alguna sustancia desconocida y peligrosa para ellos, Había sido así durante cientos de años. Un cuento más La Reyna entro al gran salón, pero al contrario de lo que esperaba, ella no fue hacia su lugar y ver el festejo, en cambio llamo a su hermana para que la siguiera y tres personas más. Fueron uno tras otro hacia un ventanal, el cuan se abrió al solo paso de la Reyna. Ya adentro de la pequeña habitación, el ventanal se cerró. La luz del cuarto cambio rápidamente, de unos rojos y cobrizos a azules y color hielo al igual que la ropa de ella y sus invitados.