arca1979
Usuario (Argentina)

Buenas taringueros, a continuacion les paso este cuento que escribi... LA BATALLA DE LOS SENTIMIENTOS Estoy llegando al campo de batalla montado en mi corcel. Una leve capa de polvo se eleva lentamente ocultando el camino. El viento trae un aroma especial, una fusión entre el lodo y la sangre de aquellos que han combatido antes que yo. Todos vienen por lo mismo, vienen a vencer aquel despiadado ser que nos sumerge en la peor de las agonías, todos vienen a vencer sus miedos. Mis miedos son dos, el rechazo y el dolor a los que lleva el primero. Salgo de la espesura de aquel bosque de cipreses y nogales y a lo lejos diviso a mi primer contrincante. Vestido con una armadura oscura que lo cubre de pies a cabeza y no deja divisar nada más que sus ojos inmersos en un rojo furia. Se encuentra al final de la llanura y se acerca lentamente hacia mí, por mi parte desciendo del caballo y me dirijo hacia el encuentro con este ser. Lentamente tomo mi espada con la mano derecha, la desenfundo y con el valor que me caracteriza comienzo a correr para poder tomar una posición favorable en el terreno. El cruce de las espadas crea en el ambiente un sonido ensordecedor e intenta demostrarle a este miedo que no tengo intenciones de perder esta batalla. Nuestras miradas se cruzaron y vi el fuego en los ojos de mi adversario, sentí por medio de su fuerza la furia que había desatado al haberlo desafiado y comprendí que el miedo ya no me podía vencer y es él quien seria vencido. Seguimos chocando con fuerza las espadas hasta que logro quebrar la que él empuñaba. Y para que no vuelva nuevamente a herirme con un certero golpe hago que su cabeza ruede en el campo de batalla. En ese momento una luz pasajera iluminó todo el lugar, al mismo tiempo que se desvanecía con el viento el cuerpo ya inerte del dolor. Cansado y casi sin fuerzas debía tratar de encontrar al Rechazo, el miedo que quedaba por vencer. Es cierto, tiene la gran ventaja de estar fresco para la pelea, pero yo en cambio tengo la fuerza que me da aquella princesa que llena de luz mis días. De pronto lo veo caminando hacia mí, enfurecido con ansias de vencerme para así resucitar al Dolor y poder torturarme hasta el final de mis días. Algo inesperado sucedió en ese preciso instante. Desde el cielo una luz me atrapo y curó mis heridas cambiando al mismo tiempo mi vestuario. Ahora con mi armadura de plata y mi espada comienzo a acercarme lentamente hacia el rechazo. Al estar a tan solo unos pasos de mi adversario desenfundo la espada y comienza el mayor duelo de mi vida. Si lograba vencer a este ser, vencería a mis dos miedos para siempre y quizás encontraría la felicidad tan añorada. El olor nauseabundo del lugar era estremecedor y no dejaba que la lucha se llevara bien. Pisando cadáveres, pateando cráneos y diferentes armas. Todo, todo entorpecía la batalla. Chocamos las espadas y cruzamos las miradas, pero él no tenia ojos, un vacío los llenaba. Su armadura era impenetrable, mientras que yo sufría cortes en mi cuerpo por la fuerza de sus golpes. Pense en ese momento en por qué estaba luchando, y fue cuando frente a mis ojos apareció la figura de mi amada, aquella a la cual no podía decirle lo que sentía porque el rechazo siempre estaba atormentándome. En ese preciso instante una fuerza comenzó a controlar mis movimientos, ahora esquivaba los golpes, al mismo tiempo que lastimaba al rechazo. Tome con ambas manos mi espada y con un certero golpe corte la mano de mi oponente, para luego descender con todas mis fuerzas en un golpe que dividió al rechazo. Era algo inexplicable, mis miedos, mis dos demonios fueron vencidos por la fuerza inexplicable de aquella doncella que me dio su luz. Una luz que encendió la oscuridad que cubría mi vida, y lentamente desapareció por completo dejando esa claridad. Salí del campo de batalla en busca de mi amada, me interne nuevamente en aquel bosque mágico en donde mis heridas fueron curadas, y fui lentamente acercándome al castillo. Sigilosamente comencé a subir por las escaleras de la torre en donde ella me esperaba. Toque a su puerta y me permitió entrar a su mundo. En cuanto iba a tomar su mano... Me desperté, ya era tarde y no podía permitirme seguir en la cama. Esa noche quizás fue la más importante para mí, pues había vencido a mis miedos y te conocí. Entonces por qué no pensar igual, si he vencido a mis miedos en un sueño. ¿Por qué no los puedo vencer en la realidad? ¿Por qué no puedo decirte lo que realmente encierro en mi interior? No lo sé, solo sé que esta batalla no la voy a perder fácilmente y haré lo imposible para vencer a mis miedos y decirte mi verdad con solo tres palabras. Como Me GustasArcángel GRACIAS.... ESPERO QUE LES GUSTE. NOS VEMOS EN LA PROXIMA
Buenas hoy les traigo mas cosas de mi autoria... En esta ocacion son 3 cartas... Carta de amor Amada: Hoy te escribo para contarte que ya estamos cerca del final de la batalla que ha comenzado hace algunos días. Mis aliados están intentando ganar para ver si podemos estar juntos. La felicidad esta avanzando contra el regimiento del dolor y el sonido ensordecedor de los cañones utilizados por el miedo, hace que el valor retroceda unos metros en el campo de batalla. El amor está atacando a la soledad por el flanco derecho, con los fusiles que nos ha conseguido aquel viejo amigo el querer. Todos intentan ayudarme, juntos sé que venceremos. En cuanto salga triunfante iré a tu encuentro para decirte todo lo que ocurre en mi interior. Por ahora te dejo, pero recuerda que en cuanto esto acabe, te buscare para comenzar lo que nunca hemos comenzado por culpa de esta batalla con los sentimientos. Respuesta a la carta de amor Mi amor: He recibido tu carta y aún un río de lagrimas recorre lentamente mis mejillas. Sé muy bien lo que sientes y ansiosamente espero tu retorno victorioso para compartir juntos nuestras vidas. Hoy ha venido a verme la esperanza y me suplico que no me alejara de su compañía. Día tras día ruego a los dioses por tu protección e imploro para que no pierdas ese espíritu de lucha que te caracteriza. Comprendo cada una de tus palabras y quiero darte un consejo para que no confundas tus sentimientos. Sé cuidadoso con tus aliados, el amor y el querer, que estos no te encierren en sus telarañas de confusión. Te advierto esto, porque hace poco que nos conocemos y no deseo herirte por culpa de aquellos dos sentimientos que pueden confundirte con respecto a lo que por mí siente tu corazón. Respuesta a la carta de la amada Princesita mía: Hoy puedo decirte que una extraña sensación inunda lo más profundo de mi ser, ya que todo ha concluido, todo se ha acabado. Mañana partiré victorioso a tu encuentro, tengo tantas cosas que confesarte que lo más probable es que estemos horas y horas conversando. Con respecto a tu duda entre el amor y el querer, creo que ya ha sido despejada de mi mente. Esta mañana me he reunido con todos mis aliados, quienes me han confesado lo siguiente. El querer fue el primero y dijo que con él comienza todo. Que se comienza queriendo a las personas. El valor siguió acotando que sin él, no se es capaz de dar el siguiente paso. El amor me comentó que junto a él se construye el futuro. Y por ultimo, la felicidad me dijo que se construye día a día, con altibajos, de la mano del querer, el valor, el amor y la esperanza, tu amiga inseparable. Entonces comprendí que no puede haber ninguna confusión con respecto a lo que siento, porque es así. Comencé queriéndote, continúe buscando el valor para decirte las cosas, seguí amándote y espero felizmente compartir mi vida contigo hasta que el creador me llame para ir a su reino. Gracias nos vemos pronto!!!!!
En esta ocacion uno de mis cuentos.... La Rosa Roja Había una vez una bella Princesa que no quería amar a nadie por temor a ser herida, su rostro estaba cubierto por un pañuelo de seda y nadie podía verla; y así fue como una hermosa tarde de septiembre conoció a un Noble Caballero, el cual pretendía su mano. Se acerco a ella y le pregunto que debía hacer para poder conseguir su amor, y ella le respondió que solo consiguiendo la Rosa Roja ubicada en la cima de la montaña más alta y peligrosa del Reino conseguiría su amor eterno. El joven Caballero comenzó su largo camino hacia aquella aventura, transitó por caminos oscuros, bosques llenos de fieras y rápidos ríos peligrosos. Al llegar al pie de aquella montaña se dio cuenta que era casi imposible conseguir aquel trofeo para la bella Princesa, así que decidió esperar y meditar lo que realmente deseaba su corazón. En aquel preciso instante apareció frente a sus ojos una hermosa Dama vestida de blanco. Él le preguntó quien era y que deseaba, así que sus preguntas fueron respondidas. Yo soy la Dama de la Rosa y he venido a advertirte sobre los peligros de esta montaña, si tu corazón es noble y sus sentimientos sinceros, podrás llegar a la cima sin ningún problema; de lo contrario unos vientos huracanados te derribaran y caerás a lo más profundo del abismo, del cual nunca podrás salir. Y así fue como confiando en su corazón emprendió este peligroso camino. Al llegar a la mitad un fuerte viento comenzó a soplar y a desequilibrarlo, pero igual siguió adelante ya que sus sentimientos eran nobles. Al llegar a la cima tomó la Rosa Roja y al soplar de nuevo el viento lo mandó directo al abismo. En ese momento pensó que no iba a volver a ver a su amada, pero una dulce voz comenzó a guiarlo por un camino oscuro y que aparentemente no tenía salida. Siguió ese sendero pero siempre llegaba al lugar de partida, así que casi resignado se recostó para recobrar fuerzas para el siguiente día. Al despertar vio frente a sus ojos a la Dama de Blanco, la cual le dijo “Veo que no has renunciado al amor de tu amada y por eso te otorgo la libertad”, la bella Dama levantó su mano y el oscuro sendero se iluminó, él asombrado le dijo “Por que haces esto por mí”. La respuesta de la Dama de Blanco fue muy convincente “Tú me has demostrado que por más que quisiera mantenerte en este bosque, podrás encontrar la salida gracias a tus nobles sentimientos para con ella”. Sigue la luz y llegarás al camino de las rosas. Y así fue como al salir del bosque encontró a su corcel, lo montó y emprendió el viaje de regreso. Al llegar al Castillo se presento ante ella y le dio la tan ansiada Rosa Roja. En ese momento ella se quitó el pañuelo que ocultaba su rostro y él quedo sorprendido, pues era la mismísima Dama de la Rosa. “Por qué me has hecho esto, qué era lo que realmente pretendías de mí”, “Acaso con los poderes que tienes no podrías haber adivinado lo que ocultaba mi corazón”. Estaba tan abrumado y sentía una honda pena en su corazón. “Hoy me he dado cuenta que tú me amas y que no has venido para hacerme sufrir”. Al escuchar estas palabras de la Princesa se dio cuenta que debía marcharse y así fue como monto a su corcel y volvió a su Reino. “Tú has jugado con la vida de aquel que siempre te ha visto en sus sueños, por eso prefiero volver a mi Reino y olvidarme de quien solo sabe jugar”. Quiero regalarles esta historia para que se den cuenta que no debemos ocultarnos detrás de una mascara, ni tampoco probar los sentimientos de quienes amamos, si realmente amamos a alguien debemos ser sinceros y demostrar todo lo que escondemos por miedo a sufrir. Porque la Rosa Roja es nuestro corazón. Me voy a dormir, nos vemos!!!!!