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Primer post: 9 ago 2010Último post: 27 sept 2010
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predicciones mayas 2012 en forma corta para juampis
predicciones mayas 2012 en forma corta para juampis
InfoporAnónimo9/27/2010

predicciones mayas 2012 - Al parecer el fin del mundo será como un renacer - Se afirma en videos y escritos que el fin del mundo llegara , pero no de la forma apocalíptica narrada en la Biblia Desde hace algunos años vienen circulando en Internet, una serie de rumores acerca del supuesto fin del mundo en el año 2012 de nuestro calendario (entre el 21 y 25 de diciembre de ese año), que correspondería al final del ciclo de uno de los tres ciclos que transcurrían simultáneamente del calendario maya llamado la cuenta larga o Katun. Se afirma en videos y escritos que el fin del mundo llegara, no de la forma apocalíptica narrada en la Biblia, sino al parecer como un renacer según escriben los adeptos a esta nueva especie de creencia sectaria; “Según el Calendario del Largo Conteo Maya, el 21 de diciembre de 2012 es el fin de esta civilización humana. Los seres humanos entrarán en una nueva civilización, la cual no tiene ninguna relación con la presente. La gente maya no mencionó la causa. Una cosa es clara: el último día no significará el arribo de ninguna calamidad; en vez de esto, implica una completa nueva conciencia cósmica y una transición espiritual hacia la nueva civilización”. Sin ofrecer una razón clara para esta conversión, aseguran que estas aseveraciones o predicciones provienen de la interpretación que hacen de la cultura maya y escriben “Los mayas predijeron miles de años atrás según su lectura de los objetos celestiales: la gente que ha despertado completará la sagrada misión de la “purificación de la Tierra”. Según ellos, el 21 de diciembre de 2012, los seres humanos entrarán en una nueva civilización. Para entonces, todos habrán tenido sus oportunidades, quizás más de una, para reflexionar sobre sí mismos y formar sus propios juicios.”. Se habla también de siete profecías mayas que son creídas al pie de la letra por muchas personas y que pueden leerse en muchas páginas de Internet: Primera profecía El mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo, en este día la humanidad se tendrá que escoger entre desparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo, comprendiendo y tomando conciencia de todo esta vivo y que somos parte de ese todo y que podemos existir en una nueva era de luz. Segunda profecía Esta anunció que todo el comportamiento de la humanidad cambiaría rápidamente a partir del eclipse de sol del 11 de agosto de 1999, y ese día vimos como un anillo de fuego se recortaba contra el cielo, fue un eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación en cruz cósmica con centro en la tierra de casi todos los planetas del sistema solar, se posicionaron en los cuatro signos del zodíaco, que son los signos de los cuatro evangelistas, los cuatro custodios del trono que protagonizan el Apocalipsis de San Juan. Tercera profecía Maya dice que una ola de calor aumentará la temperatura del planeta, produciendo cambios climatológicos, geológicos y sociales en una magnitud sin precedentes, y a una velocidad asombrosa; los mayas dicen que el aumento de de la temperatura se dará por varios factores, uno de ellos generado por el hombre que en su falta de armonía con la naturaleza solo puede producir procesos de auto destrucción, otros serán generados por el sol que al acelerar su actividad por el aumento de vibración produce más radiación, aumentando la temperatura del planeta. Cuarta profecía La cuarta profecía dice que a consecuencia del aumento de la temperatura causado por la conducta antiecológica del hombre y una mayor actividad del sol, se provocará un derretimiento en los polos (ya tuvimos noticia reciente del desprendimiento de un bloque de hielo polar del tamaño del territorio del estado de Tlaxcala ubicado en el territorio mexicano), si el sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal habrá una mayor producción de viento solar, mas erupciones masivas desde la corona del sol, un aumento en la irradiación y un incremento en la temperatura del planeta. Quinta profecía Esta profecía nos dice que todos los sistemas basados en el miedo sobre lo que se fundamenta nuestra civilización se transformarán simultáneamente con el planeta y el hombre para dar paso a una nueva realidad de armonía, el hombre está convencido que el universo existe solo para él, que la humanidad es la única expresión de vida inteligente, y por eso actúa como un depredador de lo que existe. Sexta profecía La sexta profecía Maya dice que en los próximos años aparecerá un cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del hombre, los Mayas veían a los cometas como agentes de cambio que venían a poner en movimiento el equilibrio existente para que ciertas estructuras se transformen permitiendo la evolución de la conciencia colectiva, todas las cosas tienen un lugar que les corresponde en todas las circunstancias, aún las mas adversas son perfectas para generar comprensión sobre la vida para desarrollar conciencia sobre la creación, por esto el hombre se ha enfrentado constantemente a situaciones inesperadas que le generan sufrimiento, es un modo de lograr que reflexione sobre su relación con el mundo y con los otros. Séptima Profecía Maya Esta profecía Maya nos habla del momento que en el que el sistema solar en su giro cíclico sale de la noche para entrar en le amanecer de la galaxia, dice que los 13 años que van desde 1999 al 2012 la luz emitida desde la galaxia sincroniza a todos los seres vivos y les permite acceder voluntariamente a una transformación interna que produce nuevas realidades; que todos los seres humanos tienen la oportunidad de cambiar y romper sus limitaciones, recibiendo un nuevo sentido.” Así el rumor y muchas veces el temor crece entre aquellos que ignoran todo sobre la cultura maya. ¿Se cumplirán en poco tiempo tales afirmaciones?, antes de intentar contestar esta pregunta conozcamos algo de la astronomía maya, en donde supuestamente los antiguos mayas, encontraron tan grandes revelaciones.

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¿como y que es una denuncia penal?
InfoporAnónimo8/13/2010

caracteristicas de una denuncia penal Muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas hemos tenido que concurrir a una comisaría, y los motivos pueden ser diversos; pero mayormente se a dado cuando uno es o fue víctima de algún tipo de delito. Primeramente, debemos entender por delito, todo acto que es tipificado por la Ley y penada por el Código Penal. Por ende, el delito es totalmente distinto a una cotravención, infracción o falta. Por eso, no es lo mismo una Denuncia que una Exposición Civil o Multa. Cuando uno denuncia un delito común, la misma tiene un curso que seguir. Una vez que se efectúa, deben ser firmados 2 copias por el denunciante (nosotros) y por el Oficial que la toma/recibe. Acto seguido, una copia debe ser entregada al denunciante y la otra, a travéz del "correo policial"; es llevada al tribunal ordinario en jurisdicción de la zona adónde se cometió el delito. Es decir, que si el delito se cometió en la zona de Zárate; no se puede hacer la denuncia en Lanús. Sí o sí debe hacerse en Zárate. Una vez que la denuncia llega a un tribunal, ingresa primeramente por "mesa de entradas" y de ahí, dentro de ese mismo tribunal; la elevan o derivan a la Fiscalía que está de turnoal momento de llegar. Desde ahí, se le destina un número a la denuncia y pasará a llamarse "CAUSA". Una vez que pasó por estos niveles, comienza la "Investigación Preparatoria Penal" (I.P.P.) en la que el Fiscal debe reunir toda la cantidad de elementos de prueba necesarios para encontrar uno o varios culpables y luego llevarlos a Juicio Oral; adonde se los condenará o absolverá (se les dicta una sentencia). Pero volvamos al comienzo....A la denuncia Por qué es importante hacerla? Primeramente porque abre todo un lapso de investigación de lo que se denuncia y la misma, de prosperar; tiene consecuencias para los responsables o culpables, como ser una pena. En segundo lugar, porque de prosperar la denuncia penal y el responsable es condenado como culpable; se le crea al Imputado una ficha de Antecedentes Penales (Prontuario) además de quedar abierta la posibilidad de iniciar una Demanda Civil (Que en el 95 por ciento de los casos siempre se gana). En tercer lugar y aunque no parezca cierto; eleva las estadísticas criminales en cada jurisdicción. Por eso pasa tan seguido que a veces a alguien le roban el celular y no va a hacer la denuncia porque "Se pierde mucho tiempo" o "Es una pérdida de tiempo". NO es tan así. Primero, la demora en una comisaría depende de la cantidad de laburo que haya en una comisaría; pero NO PUEDE excederse de lo normal. La policía NO PUEDE NEGARSE a tomar una denuncia. Es una falta gravísima para estos funcionarios. Y es muy conocida la maniobra de estos tratando de persuadir al denunciante con un falluto asesoramiento y te digan: "Esto es para una Exposición Civil". NO ES LO MISMO DENUNCIA que EXPOSICIÓN CIVIL!!! No tienen nada que ver entre sí. Aunque a veces no se llegue a un responsable con la denuncia; es muy molesta y negativa para las estadísticas. Y en las estadísticas se basan los malditos Políticos desde sus ostentosos asientos de sus respectivos despachos para asegurar que el delito o la delincuencia "Es sólo una sensación". Una Exposición Civil, en algunos casos se toma en la comisaría y pueden tener una modalidad parecida a la de la Denuncia; con la diferencia que la Exposición Civil se toma y queda una copia con el denunciante y la otra ES ARCHIVADA en la comisaría por el lapso de aproximadamente un año. Es decir, que NO TIENE CURSO y en muchos casos, CARECE de VALIDEZ LEGAL, ya que es una supuesta narración de un hecho, pero que no se investiga ni se reúnen pruebas del mismo. Vulgarmente, es una constancia. Teniendo en cuenta lo antedicho, es fundamental que al momento de radicar una Denuncia, la víctima o denunciante se presente ante la dependencia policial; y al momento de labrarse, explique correctamente la cronología de los hechos tal como sucedieron; narre detalladamente brindando la mayor presición de datos y pruebas; y una vez que esté lista, ANTES DE FIRMARLA, cotejar que lo que escribió el oficial concuerde con lo que se explicó. Caso contrario y aunque el oficial se moleste u enoje; no deben firmarla y deben solicitar que la labre nuevamente porque lo que se expresa en la Denuncia; NO SE AJUSTA a lo narrado. Si fuera correcta, deben firmarla por duplicado, el oficial debe hacer lo mismo y además debe sellarlas a ambas con el sello de la dependencia; para luego entregarle una copia al denunciante. ATENCIÓN!! Si las copias o las Denuncias NO POSEEN el sello de la dependencia policial; esa denuncia no tiene validez legal alguna. Sería sólo un papel escrito y/o firmado. Ejemplos de Sellos de Dependencias Policiales Para los casos en que los efectivos policiales en una comisaría SE NIEGUEN o DEMOREN DEMASIADO en labrar una denuncia; existe el 0-800-999-8358 adonde se puede denunciar la inacción del policía en cuestión; cuyo número corresponde a la División ASUNTOS INTERNOS de la policía Bonaerense. De sucederles, recomiendo esta acción; ya que se darán cuenta que ellos no están ante un gil. NOTA ACLARACIÓN: Que un policía esté mal pago, gane poco o esté constantemente arriesgando su vida; no significa que debe dejar de lado su DEBER, dejar de hacer su trabajo o hacerlo mal. Ellos son los "fusibles" entre la Justicia y los derechos de los ciudadanos y deben cumplir su labor como verdaderos profesionales. El policía eligió su profesión.....NADIE LO OBLIGA!!! Desde ya, mis respetos a todo aquél policía que posea verdadera vocación de servicio y tenga la oportunidad de leer el post.

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¿que es el capitalismo? superpost muy recomendable
Ciencia EducacionporAnónimo9/12/2010

1. Introducción Hace muchos años un defensor del sistema capitalista, un señor llamado Mandeville, escribió un libro que en su momento fue famoso, La fábula de las abejas. Ahí sostenía que “…para contentar al pueblo aun en su mísera situación, es necesario que la gran mayoría siga siendo tan ignorante como pobre”. Mandeville pensaba que el conocimiento por parte del pueblo era peligroso porque “amplía y multiplica nuestros deseos, y cuanto menos desea un hombre tanto más fácilmente pueden satisfacerse sus necesidades”. Y mucha gente sigue pensando así; de hecho, incluso, hace poco en el diario La Nación, de amplia circulación entre la clase pudiente, apareció un largo artículo, lleno de elogios a Mandeville y su La fábula de las abejas. Pues bien, el objetivo de este pequeño escrito es hacer exactamente lo opuesto de lo que quería Mandeville. O sea, vamos a explicar, de la manera más sencilla posible, qué es el sistema capitalista, por qué es un sistema que produce concentración de la riqueza, por un lado, y al mismo tiempo genera miseria, desocupación, y trabajos mal pagos y agotadores. Queremos ayudar a ubicar en una perspectiva amplia las luchas sociales que el pueblo emprende diariamente. O sea, que los trabajadores, los desocupados, conozcan por qué el actual sistema económico podría cambiarse, y la sociedad podría organizarse de manera que millones de personas no tengan que estar en una situación mísera. Que se conozca por qué tenemos el derecho de conocer para “ampliar y multiplicar nuestros deseos”, y para que algún día tengamos un mundo libre de miserias y privaciones. Empecemos explicando las clases sociales. 2. Las dos grandes clases sociales El sistema capitalista se caracteriza, en primer lugar, por el hecho de que las fábricas, los campos, los bancos, los comercios, es decir, los medios para producir, comerciar y para el intercambio, son propiedad privada de un grupo social, los capitalistas. Frente a ellos se encuentra una inmensa mayoría de personas que no son propietarias de ningún medio para producir, y deben trabajar para los capitalistas por un salario. Son los obreros. Ser obrero o capitalista no es algo que podamos elegir a voluntad, porque está determinado por la forma en que está organizada la sociedad. Para comprender este importante punto, supongamos dos niños, uno hijo de obreros, el otro de empresarios. El primero, cuando llegue a adulto, a lo sumo tendrá como herencia la casa de sus padres; con eso no podrá para mantenerse, y deberá hacer lo mismo que hicieron sus padres: contratarse como empleado u obrero. Es decir, pertenece a la clase obrera desde su nacimiento, a la clase que no es propietaria de los medios para producir. Es una situación que no elige, porque la conformación de la sociedad lo destina a ese lugar. El segundo, en cambio, cuando llegue a adulto va a heredar la empresa de sus padres, y estará destinado "socialmente" a ser empresario. Como vemos, cada uno de estos niños pertenecerá a grupos sociales distintos. ¿Qué los distingue? El hecho de que uno de esos grupos es propietario de los medios de producción, el otro no lo es. Los que no son propietarios están obligados a trabajar bajo el mando de los que son propietarios. A los grupos de personas que se distinguen por la propiedad o no propiedad de los medios de producción, se los llama CLASES SOCIALES. La clase capitalista es la clase o grupo de gente propietaria de los medios de producción. La clase obrera es el grupo que no es propietario de los medios de producción y debe trabajar por un salario, bajo el mando de los capitalistas. Un obrero puede ganar más o menos dinero, pero mientras no sea propietario de las herramientas y máquinas con las que trabaja, y esté obligado a emplearse por un salario bajo las órdenes del empresario, seguirá perteneciendo a la clase obrera. En esta sociedad existen dos grandes clases sociales, los propietarios de los medios de producción, que emplean obreros; y los no propietarios de los medios de producción, que trabajan como asalariados para los primeros. Entre estas dos grandes clases sociales existe otra clase, que llamaremos la pequeña burguesía. Este grupo ocupa una posición intermedia entre la clase obrera y la clase capitalista, porque por lo general tienen una propiedad (por ejemplo, un taxi, un pequeño comercio, son profesionales independientes), pero no emplean obreros, y viven de su trabajo. También existen otros sectores, que son más difíciles de clasificar; por ejemplo, los ladrones, los mendigos. Pero lo importante es que nos concentremos por ahora en las dos grandes clases, la capitalista y la obrera, para analizar qué relación existe entre ambas. Esta relación nos mostrará el secreto del funcionamiento de este sistema capitalista. Antes de terminar este punto, queremos refutar una idea que tratan de inculcar, y que viene a decir que es "natural" que los seres humanos pertenezcan a clases diferentes. Según este argumento, pareciera que la naturaleza ha dispuesto que algunos vengan a este mundo siendo propietarios de los medios para producir y comerciar, y otros no. En el mismo sentido, se nos quiere hacer creer que hace muchos años, hubo un grupo de gente que ahorraba y trabajaba mucho, y otro que haraganeaba todo el día. Entonces, el primer grupo se hizo propietario, y a partir de allí sus hijos y todos sus descendientes ya no tuvieron que trabajar. Mientras que los del segundo grupo, los holgazanes, se vieron obligados a trabajar como empleados, y todos sus descendienes también, y ya no pudieron salir de esa situación. Como se puede intuir, todos estos son cuentos para disimular el hecho de que esta sociedad está dividida en clases, que esta situación ha sido provocada por la evolución de la historia humana, y por lo tanto es modificable. Veamos ahora qué sucede cuando un obrero trabaja para el patrón. 3. La explotación I: ¿qué es el valor? Vamos a comenzar por una pregunta que está en la base de toda la economía: de dónde viene el precio de las cosas que compramos o vendemos. Aquí vamos a dar una explicación muy sencilla, que nos servirá para lo que sigue. Cuando hablamos de precio, nos referimos al valor económico que tiene una mercancía. Por ejemplo, si un reloj tiene un precio muy alto, decimos que tiene mucho valor; de un producto de mala calidad, decimos que vale muy poco. Entonces, ¿Qué es lo que da valor a las cosas? ¿Por qué algunas tienen mucho valor (son caras) y otras no? En el siglo pasado, varios economistas llegaron a la conclusión de que lo que otorga valor a las mercancías (por lo menos, de todas las que se hacen con vistas a la venta) es el trabajo humano empleado para producirlas. Por ejemplo, si un mueble tiene una madera muy pulida, si tiene muchas manos de barniz, es decir, si tiene muchas horas de trabajo invertidas en su fabricación, tendrá más valor que otra mesa mal terminada, mal pulida. Supongamos que en la primera se han empleado 20 horas de trabajo, y en la segunda 10 horas. La primera tendrá el doble de valor que la segunda y eso se manifestará en el precio: podemos suponer que la primera costará el doble de dinero que la segunda. Por ejemplo, si la primera vale 100 pesos y la segunda 50 pesos, esa diferencia expresará que en la primera se empleó aproximadamente el doble de tiempo de trabajo para producirla. La fuentte de valor es el trabajo humano que se invierte en producir, en modificar materias tomadas de la naturaleza, para crear los bienes de uso que empleamos en nuestras vidas. Entonces el valor es una cualidad, una propiedad, de los bienes que compramos o vendemos, que tiene algo así como dos "caras": por un lado, es el tiempo de trabajo que se emplea para producir ese bien; ésta sería la cara oculta, la que no vemos a primera vista, cuando estamos en el mercado. Por otro lado, ese tiempo de trabajo se nos muestra en el precio, en el dinero que pagamos cuando lo compramos o que recibimos cuando lo vendemos; esta es la cara visible del valor, que hace que no nos demos cuenta de que, al comprar o vender cosas, estamos comprando o vendiendo tiempos de trabajo. Por eso, cuando decimos que un bien (una mesa, una camisa, etc.) vale tanto dinero, estamos diciendo en el fondo que se empleó una cierta cantidad de trabajo para producirla. A pesar de que esto no aparece a la vista, los empresarios siempre están calculando los tiempos de trabajo empleados. Por ejemplo, los empresarios del acero calculan que en Argentina, para producir una tonelada de acero, hoy hacen falta 11 horas de trabajo, en Brasil 8 y en México 12. Estas diferencias pueden estar dadas por las diferentes técnicas, o por otros motivos. Por supuesto, un trabajo más complejo, más difícil, agrega más valor. Daremos un ejemplo. Supongamos que un campesino leñador va a un bosque y corta un árbol, y lo transporta hasta el pueblo, donde vende la madera, y que toda esa operación le lleva 10 horas de trabajo; supongamos que en cada hora de trabajo los hacheros generan 5 pesos de valor. Por lo tanto, este campesino podrá vender la madera en 50 pesos (10 horas de trabajo x 5 pesos = 50 pesos). Pero quien compra ahora la madera es un artesano, tallador experto, que saca de ella un bonito adorno. Supongamos que este artesano emplea otras 10 horas de trabajo, pero esta vez, como su trabajo es más complejo, más difícil, en cada hora de trabajo agrega 15 pesos de valor, en lugar de los 5 que generaba el leñador. Por lo tanto, habrá sumado a la madera un valor de 150 pesos (10 horas de trabajo x 15 pesos = 150 pesos). El adorno, de conjunto, valdrá 200 pesos = 50 pesos (valor creado por el leñador) 150 pesos (valor creado por el tallador). Estos 200 pesos representarán 10 horas de trabajo "simple", del leñador, y 10 horas de trabajo complejo, del artesano tallador. También podríamos reducir todo a horas de trabajo simple, por ejemplo, decir que los 200 pesos que vale el adorno representan 40 horas de un trabajo tan simple como el que realizó el leñador. 4. La explotación II: ¿qué es el plusvalor? Conociendo qué es el valor, podemos saber cómo surge la ganancia del empresario. Veamos qué sucede cuando el obrero trabaja en una fábrica por un salario. Supongamos que en una empresa el obrero utiliza un telar, e hila algodón. El algodón que emplea diariamente para hacer el hilado tiene un valor de 100 pesos. Supongamos también que el obrero hace un trabajo simple, durante 10 horas, y crea un nuevo valor, de 50 pesos. Por otra parte, por el desgaste del telar, los gastos de luz, agua, y otros, hay que agregar otros 10 pesos de valor. La cuenta es: 100 pesos que vale el algodón que emplea 50 pesos que agrega el obrero con su trabajo diario de 10 horas 10 pesos de gastos del telar, y otros gastos Total: 160 pesos que vale el hilado. ¿Dónde está la ganancia del dueño de la empresa? ¿De dónde puede salir? Esta era la gran pregunta que se hacían los economistas en el siglo pasado, y no acertaban a responder. La respuesta que dio Carlos Marx es la siguiente: el obrero agregó con su trabajo 50 pesos de valor al hilado. Pero el dueño de la empresa no le devuelve ese valor que produjo, porque sólo le paga de acuerdo a lo que necesita para mantenerse él y su familia, que será menos que los 50 pesos de valor que ha creado. Por ejemplo, si el obrero necesita -en promedio- 25 pesos por día para comer, vestirse, pagar el alquiler, mantener a sus hijos (aunque sea a nivel mínimo), el dueño de la empresa procurará pagarle sólo esos 25 pesos, que representan 5 horas de trabajo. De esta manera, el obrero habrá empleado 5 horas en producir un valor igual a su salario, de 25 pesos. Y otras 5 horas habrá trabajado gratis, produciendo un PLUSVALOR o PLUSVALÍA de 25 pesos, que se los apropia el capitalista. En algunos casos los obreros, con sus luchas, consiguen aumentos, por ejemplo, llevar la paga a 27 pesos; en otros casos, el dueño de la empresa logrará bajar el salario, por ejemplo a 23 pesos. Pero siempre existirá ese plusvalor en favor del capital. Hagamos ahora las cuentas totales: El dueño de la empresa invirtió: 100 pesos en comprar algodón; invirtió antes en las instalaciones y las máquinas, y esto se lo va cobrando poco a poco, cargando 10 pesos por día en sus costos; además, pagó 25 pesos al obrero: Por lo tanto el costo del hilado para él es de 125 pesos. Pero como el obrero creó un nuevo valor "extra" por 25 pesos, podrá vender el hilado en 150 pesos. Le quedan 25 pesos de ganancia. Ahora, en cuentas: 100 pesos de algodón 10 pesos de desgastes de la máquina 25 pesos de salario del obrero 25 pesos de plusvalía Total: 160 pesos Observemos entonces que el capitalista le paga al obrero no de acuerdo al valor que produjo, sino de acuerdo al valor de los alimentos, de la ropa, de la vivienda, que necesita para vivir. Por eso Marx dice que el dueño de la empresa le paga al obrero el valor de su fuerza de trabajo. El valor de la fuerza de trabajo es el valor de la canasta de bienes que consume el obrero para vivir y reproducirse. De esta manera el dueño de la empresa dispone de una forma de generar ganancias sin tener que trabajar; o a lo sumo, trabaja en la vigilancia de los trabajadores, en cuidar que éstos produzcan lo debido. Pero cuando es poderoso, contrata a los capataces y supervisores para esa tarea. A esto le llamamos explotación, porque el obrero produce más valor que el que recibe a cambio. ¿Por qué el capitalista pudo hacer esto? Recordemos lo básico: porque es el dueño de los medios de producción, es decir, de los medios para crear lo que necesitan los seres humanos para vivir. Sin herramientas, sin materias primas, sin dinero para mantenerse mientras produce, el obrero no puede vivir. Por eso está obligado a vender su fuerza de trabajo al empresario, y a producir plusvalía para éste. Recordemos lo que decíamos al comienzo: desde su cuna los obreros están destinados a ir a trabajar por un salario, porque no disponen de los medios para producir. Y si carecemos de herramientas y de las materias primas, si tampoco tenemos un pedazo de naturaleza para proveernos, es imposible alimentarnos, vestirnos, tener vivienda. Estar carente de propiedad es como estar encadenado al capital; el obrero es libre sólo en apariencia. 5. ¿Qué es capital? Ahora estamos en condiciones de definir qué es capital: es el dinero, los medios de producción, y las mercancías, que son propiedad de los empresarios y se utilizan en la extracción de plusvalía. Veamos esto con detenimiento. Cuando el empresario decide invertir su dinero, ese dinero es la forma que toma su capital. Con ese dinero compra el algodón, el telar, el edificio de la fábrica; por lo tanto, en esta segunda etapa, su capital está compuesto por algodón, telar, edificio de la fábrica; o sea, el capital del empresario cambia de forma: antes era dinero, ahora se transformó en medios de producción. Pero además, nuestro empresario contrata obreros, y por lo tanto una parte de su dinero se transforma en el trabajo humano que genera la plusvalía. Así, otra parte de su capital que tenía la forma dinero, ahora, mientras trabaja el obrero, se ha transformado en trabajo, que está creando valor. Posteriormente, aparece el hilado terminado, que se destinará a la venta. Por consiguiente, ahora el capital tomó la forma de hilado, existe como hilado; nuevamente el capital cambió de forma. Por último, cuando el empresario vende el hilado, habrá obtenido dinero, es decir, su capital ha vuelto a la forma de dinero. Si lo analizamos desde el punto de vista del valor, podemos ver que, por ejemplo, había un valor igual a 1.000 pesos, que estaba en billetes; luego ese valor se transformó en medios de producción (algodón, telar, etc.), y en trabajo de los obreros; al salir del proceso de producción, los 1.000 pesos de valor se habían transformado en hilado, y además se había engendrado una plusvalía, supongamos de otros 50 pesos. Por lo tanto, el valor originario, de 1000 pesos, se ha incrementado; decimos que el valor se ha valorizado, gracias al trabajo del obrero. En vista de esto, podemos decir que el capital es valor en movimiento y transformación: primero aparece bajo la forma de dinero, luego de medios de producción y trabajo, luego de mercancía, y por último de nuevo como dinero. Capital es entonces valor que genera más valor sustentado por la explotación de los obreros. El telar es capital porque está dentro de este movimiento; lo mismo podemos decir del algodón, de la fábrica, o del dinero. Observemos que si el capitalista comprara el algodón y el telar, y contratara al obrero para que le hiciera un hilado para su uso personal, el dinero gastado, el algodón, el telar o el trabajo no serían capital. En este caso, el capitalista probablemente estaría mejor vestido, pero no habría incrementado el valor del dinero que poseía; por el contrario, lo habría gastado. Sólo hay capital cuando se invierte con vistas a obtener una ganancia. 6. La acumulación de capital Una vez puesto en funcionamiento un capital, es decir, una vez que un capitalista inició el proceso de comprar medios de producción y fuerza de trabajo, para producir plusvalor, puede seguir acrecentando su capital. Supongamos que un capitalista tiene 10.000 pesos iniciales, invertidos en máquinas y materia prima, con los cuales explota a un obrero. Supongamos que este obrero gana 200 pesos mensuales, y produce otros 200 pesos de plusvalía por mes. Supongamos también que el capitalista tiene ahorrado dinero, de manera que puede vivir como vive el obrero, durante varios meses. Si hace trabajar al obrero durante varios meses, y ahorra la plusvalía, al cabo de 50 meses habrá reunido un fondo de 10.000 pesos (200 de plusvalía por mes x 50 meses). Con este dinero ahora podrá comprar otra maquinaria y contratar un segundo obrero, al que le pagará también 200 pesos y del cual sacará otros 200 pesos de plusvalor. Con dos obreros bajo su mando, nuestro capitalista podrá utilizar 200 pesos de plusvalía para consumir y ahorrar otros 200 pesos de plusvalía por mes. O sea, ya no necesita vivir de su fondo de reserva; ahora vive de la plusvalía. Así, al cabo de otros 50 meses tendrá otros 10.000 pesos, con los que podrá contratar a un tercer obrero. Si todo sigue igual, ahora obtendrá otros 200 pesos de plusvalía. Ahora podrá consumir un poco más, por ejemplo, vivir con 250 pesos, y le quedarán 350 para ahorrar. Ahora podrá contratar a un cuarto obrero en poco más de 28 meses. Si lo hace, y continúan las ventas de sus productos, y los salarios siguen al mismo nivel, su plusvalía pasará a 800 pesos por mes. Y después de varios ciclos tendrá necesidad de ampliar su establecimiento, para contratar más obreros, que le darán más plusvalía. Por supuesto, ya no tendrá ninguna necesidad de vivir estrechamente. Y dispondrá de un capital de varias decenas de miles de dólares. Este ejemplo es imaginario, pero en líneas generales se reproduce en la vida real. Muchos capitalistas en sus orígenes vivieron pobremente. De allí que muchos empresarios nos digan que ellos, o sus padres, o sus abuelos "empezaron desde cero". Pero esto no es cierto, porque tuvieron la posibilidad de tener un pequeño capital inicial, y además tuvieron la suerte de que nada interrumpiera la acumulación. Si se dieron esas condiciones, a partir de la explotación del obrero el capitalista pudo acumular la plusvalía, acrecentando más y más su capital. Esto se llama la ACUMULACIÓN DE CAPITAL. Por otra parte, los obreros, condenados a vivir con 200 pesos mensuales -el valor de su fuerza de trabajo- no pueden acumular. Después de varios años habrán perdido su salud trabajando, y estarán tan pobres como cuando empezaron. En el otro polo, el capitalista habrá acumulado riqueza. El hijo del obrero estará condenado, con toda probabilidad, a repetir la historia de su padre. El hijo del capitalista estará destinado a otra historia, porque iniciará su carrera sobre la base de la riqueza acumulada. Volvemos en cierto sentido al principio, pero ahora viendo cómo este movimiento del capital reproduce en un polo a los obreros y en el otro a los capitalistas, es decir, reproduce las clases sociales. Y no sólo las reproduce, sino que las reproduce de forma ampliada, porque el capitalista cada vez contrata más obreros, al tiempo que concentra más capital. Si los capitalistas se enriquecen cada vez más, si con ello aumentan las fuerzas de la producción y la riqueza, y si los trabajadores siguen ganando lo mismo, entonces, en proporción, los trabajadores son cada vez más pobres. Incluso los obreros pueden aumentar el consumo de bienes, pero no por ello dejan de ser pobres, porque la pobreza o la riqueza están en relación con la situación de la sociedad y el desarrollo de la producción. Por ejemplo, en el siglo 19 prácticamente ningún trabajador tenía reloj; el reloj era para los ricos y nadie se consideraba extremadamente pobre si no tenía reloj. En las fábricas hacían sonar unas sirenas para despertar a los obreros a las mañanas y anunciar la hora de entrada al trabajo. Sin embargo hoy, en Argentina un obrero que no tenga dinero para comprar un reloj (aunque sea uno "descartable" ) es considerado extremadamente pobre. Con relación a la riqueza producida por las modernas fuerzas productivas, podemos decir que los obreros y las masas oprimidas son hoy tan o más pobres que lo eran hace cien años. 7. La lucha entre el capital y el trabajo y el ejército de desocupados Pero a medida que ha ido creciendo el número de obreros agrupados bajo el mando de los capitales, se fueron organizando para luchar por una parte de esa riqueza. Los sindicatos, los partidos obreros y otras formas de organización surgieron al calor de este movimiento de los trabajadores. Los obreros pelearon por aumentos del salario, para que se les pagara mejor el valor de lo único que pueden vender, su fuerza de trabajo. Esta es una manifestación de la lucha de clases en la sociedad capitalista, es decir, de la lucha en defensa de los intereses de clase, unos por aumentar la explotación, otros por ir en el sentido contrario. Todas las mejoras de los trabajadores se consiguieron gracias a esa presión, a las huelgas, manifestaciones, incluso revoluciones contra el sistema explotador. Las mejoras de vida de la clase obrera no fueron el resultado de la bondad de los empresarios, sino conquistas que se arrancaron con pelea, es decir, con la lucha de la clase obrera. Los políticos de la burguesía, así como la iglesia y otros ideólogos, tratan de frenar y desviar la lucha de clases, predicando la conciliación entre obreros y patronos. Los actuales dirigentes de los sindicatos, que han pasado al lado de la patronal, hacen lo mismo. Los revolucionarios, en cambio, mostramos la raíz de la explotación para fortalecer la conciencia de clase obrera, para demostrar que la lucha entre el capital y el trabajo es inevitable y necesaria, y el único camino para acabar con la explotación. A pesar de las gigantescas luchas obreras dentro del sistema capitalista, los empresarios lograron, a lo largo de la historia, mantener a raya los salarios; los trabajadores muchas veces obligaron a ceder, pero nunca pudieron hacer desaparecer la plusvalía con la lucha sindical. Tomemos el ejemplo anterior, en donde al obrero le pagaban 25 pesos diarios por su fuerza de trabajo, y producía 25 de plusvalía. Dijimos que las luchas obreras podían arrancar aumentos de salario y disminuir la plusvalía. Por ejemplo llevar el salario a 27 pesos y la plusvalía a 23 pesos. Tal vez a 30 de salario y 20 de plusvalía; incluso si la lucha obrera fuera muy fuerte, y los capitalistas estuvieran muy necesitados de trabajo, los salarios podrían llegar a 35 pesos por día y la plusvalía bajar a 15. ¿Puede seguirse así hasta acabar con la plusvalía y la explotación? La experiencia nos muestra que no, que esta lucha económica tiene un límite. Llegado un punto los capitalistas aceleran las innovaciones, introducen maquinarias que reemplazan la mano de obra y despiden obreros. Marx cuenta un caso de una zona de Inglaterra en que faltaban cosechadores, y los trabajadores conseguían más y más aumentos salariales. Pero llegó un momento en que a los empresarios les convino comprar máquinas cosechadoras, en lugar de contratar obreros. Al poco tiempo había enormes masas de desocupados, que peleaban por un puesto de trabajo, y los salarios se desplomaban. Hoy en todos lados los capitalistas reemplazan a los obreros por máquinas; en las fábricas automotrices, por ejemplo, en muchas líneas de montaje los robots hacen el trabajo de varios obreros. Así se generan más y más desocupados, es decir, se crea un EJÉRCITO DE DESOCUPADOS, que es la principal arma que tiene el capital para derrotar las luchas sindicales. Por eso Marx decía que la maquinaria se ha transformado en un arma poderosa contra la clase obrera. La maquinaria debería ser un instrumento para liberar al ser humano de las penalidades del trabajo manual, pero bajo el dominio del capital se convierte en un instrumento para esclavizar más al obrero; porque crea desocupados, pero también porque los que conservan el empleo son sometidos a mayores ritmos de producción, a peores salarios. Pero existe otra vía por la cual se crea desocupación. Cuando los capitalistas ven que las ganancias están disminuyendo, comienzan a interrumpir sus inversiones. Por ejemplo, el empresario que vende el hilado, en lugar de contratar de nuevo a los obreros, guarda el dinero a la espera de que mejoren las condiciones para sus negocios. Cuando muchos capitalistas hacen lo mismo, hablamos de una crisis, y por todos lados aparecen obreros sin trabajo. En estos períodos se crean enormes masas de desocupados. En el mundo capitalista desde hace por lo menos 20 años que ha estado creciendo la masa de desocupados, porque se frenaron las inversiones y porque se introducen maquinarias que desplazan a los obreros. Cuando se habla de la cantidad de robos que existen actualmente, de que no hay seguridad en las calles, de que las cárceles están llenas, se pasa por alto la raíz del fenómeno: la explotación capitalista y las leyes de la acumulación. Estos desocupados y marginados por el sistema presionan hacia abajo los salarios; y los capitalistas chantajean a los que tienen trabajo con la amenaza de mandarlos a la miseria si no se someten a sus exigencias. El capitalismo crea constantemente una masa de marginados, de pobres absolutos, que son utilizados como arma de dominación contra la clase obrera. Tomar conciencia de los límites de las luchas por las reivindicaciones económicas es fundamental para que la clase obrera no siga atada a los políticos de la burguesía y para empezar a forjar su independencia de clase, esto es, sus propias organizaciones, con un programa y una estrategia que apunten contra la explotación del capital. 8. Hablan defensores del sistema capitalista Hace años, cuando el sistema capitalista estaba surgiendo, los defensores del sistema capitalista eran bastante conscientes de lo que estaba sucediendo. Para verlo, volvamos un momento al señor Mandeville, quien escribía: “La única cosa que puede hacer diligente al hombre que trabaja es un salario moderado: si fuera demasiado pequeño lo desanimaría o, según su temperamento, lo empujaría a la desesperación; si fuera demasiado grande se volvería insolente y perezoso…” Observemos en esto tan importante: hay que mantener a la gente de manera que esté siempre “a raya”; si los salarios son altos, los obreros son “insolentes”, o sea pueden desafiar al patrón. Mandeville continúa: “… en una nación libre, donde no se permite tener esclavos, la riqueza más segura consiste en una multitud de pobres laboriosos” Efectivamente, “pobres laboriosos”, esto es, gente que trabaja y es pobre. Vean más abajo cómo éste es un rasgo típico del sistema capitalista actual. Otro autor defensor del sistema capitalista, llamado Morton Eden, escribía: “Las personas de posición independiente deben su fortuna casi exclusivamente al trabajo de otros, no a su capacidad personal, que en absoluto es mejor que la de los demás. Es… el poder de disponer del trabajo lo que distingue a los ricos de los pobres…” Morton Eden también decía que lo que convenía a los pobres no era una situación “abyecta o servil”, sino “una relación de dependencia aliviada y liberal”. Esto para que estén más entusiasmados por trabajar. Pero que nunca ganen lo suficiente como para liberarse del capitalismo. Otro teórico, llamado Storch, escribía: “El progreso de la riqueza social engendra esa clase útil de la sociedad que ejerce las ocupaciones más fastidiosas, viles y repugnantes, que echa sobre sus hombros todo lo que la vida tiene de desagradable y de esclavizante, proporcionando así a las otras clases el tiempo libre, la serenidad de espíritu y la dignidad convencional del carácter.” Una clase hace las tareas más “fastidiosas”, para que la otra clase tenga tiempo libre para disfrutar sus countries, Punta del Este, recreaciones de todo tipo y puedan, además, cultivar sus exquisitos espíritus. Un reverendo, llamado Towsend, agregaba: “… el hambre no sólo constituye una presión pacífica, silenciosa e incesante, sino que además… provoca los esfuerzos más intensos” Este señor “la tenía muy clara”, como se dice hoy: la amenaza del hambre es una “presión silenciosa” que hace trabajar intensamente. ¿Qué trabajador no se siente reflejado en estas palabras? Pero además, estas viejas ideas, ¿se siguen defendiendo hoy? La respuesta es que sí, que se siguen defendiendo. Por ejemplo, a los alumnos de Ciencias Económicas se les enseña, en los cursos que dictan los docentes que adhieren a la doctrina “oficial”, que: a) Debe existir un nivel de desempleo, que ellos llaman “natural”, para que la economía funcione de mil maravillas. b) Que por lo tanto el gobierno no debe intentar bajar esa tasa natural; lo único que puede hacer es deteriorar más las condiciones de trabajo y bajar salarios. c) Que el que está desocupado es porque quiere, porque no acepta trabajar por el salario que se le ofrece. Hace algunos años, en 2001, un alto funcionario del Ministerio de Economía dijo que la desocupación en Argentina era voluntaria. Lo dijo cuando millones de seres humanos estaban desesperados buscando un trabajo. Estas teorías justifican entonces la desocupación y los bajos salarios, porque de lo que se trata es de mantener sobre los obreros esa “presión pacífica, silenciosa e incesante” para que hagan los “esfuerzos más intensos”, de manera que siga aumentando la acumulación de riqueza y el goce de la clase propietaria de los medios de producción. 9. El racismo, la discriminación, la xenofobia, ayudan al capital El capitalismo no sólo ha dominado a través de la desocupación y la amenaza del hambre. O de la represión abierta de los trabajadores cuando éstos quisieron cuestionar seriamente el sistema (aunque este aspecto del problema no lo vamos a tocar en este curso). El sisteema capitalista también ha dominado con las divisiones que se producen entre los trabajadores a partir de la discriminación. De múltiples maneras en la sociedad se inculca la idea de que, por ejemplo, los negros son inferiores. Expresiones como “negro villero” son comunes, y meten la idea de que una persona de piel oscura puede ser sometida a las peores condiciones de trabajo porque “es un ser inferior”. De la misma manera las mujeres son discriminadas sistemáticamente. Por ejemplo, está comprobado que en promedio, y por igual trabajo, una mujer gana un 30% menos de salario que el hombre. Otro ejemplo es lo que sucede con nuestros hermanos paraguayos, bolivianos, peruanos. Constantemente en los medios se los presenta como “sucios”, “ladrones”, incluso como “no ciudadanos”. Hace un tiempo el diario Crónica tituló una noticia: “Mueren tres ciudadanos y dos bolivianos en un accidente de tránsito”. De esta manera también a ellos se los presiona para que acepten las peores condiciones de trabajo. Todo lucchador social debería combatir por todos los medios estas formas de discriminación, que dividen al pueblo. Toda división del pueblo trabajador sólo favorece el dominio del capital. Y no habrá liberación de los trabajadores de la explotación del capital en tanto no superemos estas lacras. 10. La competencia y la concentración de la riqueza Si bien los capitalistas están unidos cuando se trata de mantener la explotación, entre ellos existe la más feroz competencia. Cada empresario trata de vender más que sus competidores, sacarle clientes. Para eso, cada uno busca aumentar la explotación de sus obreros y tecnificarse. Si un capitalista descubre una técnica mejor para producir, procura que la competencia no la conozca, con la esperanza de bajar los precios y arruinar a los otros. Los capitalistas que no logran seguir el ritmo de la renovación tecnológica, se arruinan y son absorbidos por la competencia o van a la quiebra. Por eso Marx decía que la competencia es como un látigo, que obliga a cada empresario a ir hasta el fondo en la explotación de sus obreros. Esta es una ley de hierro en la sociedad actual. Por esta razón la explotación no tiene que ver con la buena o mala voluntad de algunos empresarios individuales. Puede haber dueños de empresas que consideren inhumanas las condiciones en que viven los trabajadores, pero seguirán manteniendo los salarios bajos y exigiendo más y más ritmo de trabajo, argumentando que "si no lo hacemos la competencia nos va a arruinar". Por eso no hay que esperar que los capitalistas "comprendan" las necesidades de los trabajadores y modifiquen voluntariamente sus comportamientos. Hoy este impulso del sistema capitalista se ve multiplicado por la competencia internacional. Los capitalistas de todos los países están lanzados a una carrera desesperada por bajar los costos, por aumentar la explotación, para sobrevivir en el Mercosur y en otros mercados mundializados. Los empresarios hacen un chantaje a los trabajadores porque dicen: "si no aceptan todas las condiciones de trabajo que impongo, voy a invertir en otro país". Esta lucha entre los capitalistas por aumentar la explotación para sobrevivir es la razón principal por la cual en el capitalismo existe un impulso permanente a aumentar la explotación. En la lucha entre los capitales, inevitablemente muchos caen, y son "comidos" por los más fuertes. Como dice el dicho popular, el pez gordo se come al pez chico. Todos los días se fusionan capitales, hay empresarios que compran fábricas en quiebra, hay comercios y bancos que caen en problemas y no pueden sobrevivir. Millones de cuentapropistas, de pequeños campesinos, aun de pequeños empresarios, se funden, y van a la pobreza absoluta o a trabajar de obreros. Un ejemplo es lo que sucedió con la entrada de los hipermercados. Miles y miles de almaceneros, panaderos, carniceros, se arruinaron y ellos, o sus hijos, tuvieron que emplearse como asalariados, muchas veces en los mismos supermercados que los hundieron. Así los capitales cada vez más se concentran en pocas manos. Hoy, las 200 corporaciones más grandes del planeta tienen ventas equivalentes al 28% de la actividad económica del mundo. En cada país podemos ver cómo un puñado de 300 o 400 empresas tiene un peso descomunal en la economía; algunas compañías transnacionales tienen ventas anuales por sumas que superan largamente los presupuestos de la mayoría de los países. En manos de algunas decenas de miles de grandes capitalistas se concentra el poder de dar trabajo o no a cientos de millones de desposeídos. 11. ¿Qué es el capitalismo hoy? Lo que explicamos teóricamente tiene su reflejo en la realidad del mundo. El sistema capitalista impulsa a aumentar la explotación. Tengamos entonces una visión global. En todos los países se procura que cada producto “contenga el máximo posible de trabajo impago” y para eso todo capitalista busca acelerar los ritmos de trabajo y reducir el valor de la fuerza de trabajo. Se desarrolla de así un hambre incesante por el plusvalor, por el tiempo de trabajo excedente. ¿Por qué puede el capital imponer esto? Una razón es la amenaza de mudar plantas o de no invertir si la fuerza laboral no se allana a las exigencias del capital. Los empresarios muchas veces dicen: si los sindicatos de este país no aceptan tal o cual condición laboral, o tal o cual salario, nos vamos a otro país. O sea, es el chantaje de la llamada huelga de inversiones. “Si no se allanan a lo que pido, no invierto”. También está la presión de las importaciones. Es que hay empresarios que dicen: “si no se aceptan estos salarios y condiciones de trabajo, cierro la empresa porque me conviene importar más barato desde otro país”. En segundo lugar, como hemos dicho, por la presión que ejercen el ejército de desocupados. Según la Organización Internacional del Trabajo, en 2004 había unos 188 millones de desocupados en el mundo. En Argentina la desocupación, a pesar de que bajó en los últimos años, sigue siendo muy alta. A esto se suman las corrientes migratorias de mano de obra, especialmente hacia los países adelantados. Y la incorporación a la fuerza laboral de mujeres, niños, inmigrantes y minorías que en su mayoría tiene bajos índices de sindicalización. De esta manera reaparecen formas de explotación que nos retrotraen a las escenas de Inglaterra de los siglos 18 y 19 en los orígenes del capitalismo industrial. Por ejemplo, en las fábricas de computadoras de China se imponen condiciones que pueden calificarse directamente de “carcelarias”; en muchas empresas los trabajadores o trabajadoras no pueden hablar, no pueden levantarse para ir a tomar agua o al baño; existen regímenes de castigo durísimos por faltas leves o distracciones, con jornadas de trabajo que pueden prolongarse hasta 16 horas. En muchas fábricas las trabajadoras duermen en las empresas, en condiciones extremadamente precarias. El desgaste físico y nervioso es tan grande que a veces son “viejas” con apenas 30 años; además hay problemas auditivos y visuales, debido a las largas horas que pasan probando monitores y equipos. Sobre los salarios, escuchemos este testimonio de C., trabajadora en una empresa china de productos electrónicos: “He estado en la fábrica desde hace dos años y medio y lo más que he ganado ha sido un poco más de 60 dólares (por mes). Eso fue lo que obtuve después de haber trabajado más de 100 horas extra. … ¿Cómo puede ser eso suficiente para nosotros? Uno tiene que comprar por lo menos las provisiones diarias y si me compro algo de ropa se me termina el sueldo. Es incluso peor en la temporada baja, cuando no tenemos horas extra. Cuando nos obligan a tomar un día porque no hay pedidos y no tenemos trabajo que hacer, nos lo deducen del sueldo”. En muchos sectores y países se repiten estas situaciones. El siguiente es un testimonio de K., un trabajador del vestido de Bangladesh: “No he tenido descanso en dos meses y trabajo desde las 8 de la mañana hasta las 9 o 10 de la noche; algunas veces incluso toda la noche. Por eso estoy enfermo. … Tengo fiebres y no tengo energía. … No pagan las horas extras, dicen que he trabajado 30 o 40 horas en un mes cuando en realidad he hecho 150. No hay registro, de manera que pueden decir lo que quieren”. Y el siguiente es el testimonio de Helena, ex trabajadora nicaragüense de una maquila: “Los malos tratos eran permanentes. Cualquiera puede cometer un error: si te equivocabas, te golpeaban en las manos, en la cabeza, te trataban de burra, de animal. Si parabas un segundo para tomar un vaso de agua, aullaban. El salario de base era de 22 dólares por semana. Yo llegaba a las 7 de la mañana y salía, en general, a las 9 de la noche; hacía cuatro horas extras, pero me pagaban dos Seguramente cada uno de ustedes puede encontrar testimonios semejantes en Argentina. Indaguemos cómo se trabaja en talleres, en comercios, en empresas del transporte. Ausencia de derechos sindicales, falta de respeto a cualquier norma de seguridad o higiene, desconocimiento de francos y licencias por enfermedad, salarios que muchas veces no alcanzan siquiera para mantenerse con el mínimo de subsistencia. Por otra parte se calcula (datos de 2000) que en el mundo trabajan unos 186 millones de niños y niñas de entre cinco y 14 años; de ellos, 5,7 millones realizan trabajos forzados; 1,8 millones están en la prostitución y 0,3 millones en conflictos armados. Pero si se toman los que trabajan en forma intermitente, la cifra se eleva a entre 365 y 409 millones, y si se agrega el trabajo no contabilizado de las niñas –en su mayoría hogareño- la cifra oscila entre 425 y 477 millones. Los niños y niñas realizan trabajos tan diversos como agricultura, confección, fabricación de ladrillos, actividades mineras, armado de cigarros, cosido de pelotas de béisbol o pulido de piedras preciosas, entre otros. Casi por regla general están sometidos a condiciones infrahumanas, son prácticamente esclavos privados de su niñez y, por supuesto, de todo acceso a la educación; en los países subdesarrollados uno de cada siete niños o niñas en edad escolar no concurre a la escuela. Dicen dos economistas del Banco Mundial: “En los noventa, luego de la Convención de los Derechos del Niño (1989) y una confluencia de factores desde la globalización a la recolección sistemática de estadísticas por la Organización Internacional del Trabajo, el Banco Mundial y diversos países, el mundo se hizo consciente de que desde una perspectiva global la situación del trabajo infantil no era mucho mejor de lo que había sido durante la Revolución Industrial.” Aclaremos que durante al Revolución Industrial, ocurrida en Inglaterra a fines del siglo 17, se registraban abusos terribles de explotación del trabajo infantil. Desde entonces se nos ha dicho que aquellas épocas habían quedado definitivamente en el pasado, que en el capitalismo moderno ya no sucedían. Pero vemos que no es así, que siguen sucediendo y a una escala mayor, porque ahora se trata del capitalismo en todo el mundo. Incluso en países desarrollados como Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos muchos menores en edad escolar están trabajando. En Gran Bretaña algunos estudios consideran que en los últimos 35 años entre un tercio y dos tercios de los niños en edad escolar estuvieron en trabajos remunerados; si se toma en cuenta a quienes alguna vez trabajaron (en lugar de a quienes están trabajando en el momento de la encuesta) la cifra se eleva a entre el 63 y 77%. En la Unión Europea de conjunto en los noventa aproximadamente un 7% de los niños de entre 13 y 17 años trabajaba. En lo que respecta a las mujeres, en promedio reciben un salario equivalente a las dos terceras partes de lo que reciben los hombres, muchas veces carecen de protección frente a malos tratos y abusos; y sufren más agudamente la precarización laboral que los hombres, además de estar obligadas a realizar trabajos por los que no reciben en absoluto remuneración alguna. En los países desarrollados también se registra la tendencia al aumento de la explotación de la clase obrera en su conjunto. Por ejemplo en Gran Bretaña en los últimos años se facilitó y abarató el despido de trabajadores, se estableció que los chicos de 13 o 14 años pueden ser empleados hasta 17 horas semanales, se extendió el contrato temporario, se redujeron las licencias, se suprimió el salario mínimo, se extendieron los “períodos de prueba” (hasta 24 meses), se suprimió el límite a la jornada de trabajo (incluso para los jóvenes de 16 a 18 años) y se dio plena libertad para trabajar los domingos. En algunos sectores los salarios apenas permiten reproducir el valor de la fuerza de trabajo. Un obrero típico de la industria de la confección de Birmingham, con 17 años de antigüedad, a mediados de la década de 1990 debía destinar dos terceras partes de su salario a pagar el alojamiento y las facturas de electricidad. En la industria del vestido son “normales” jornadas de 12 horas por día de lunes a viernes y 8 horas los sábados, y es común encontrar empresas que no pagan las horas extras ni los días de ausencia por enfermedad. Como resultado de la caída general de los ingresos de los trabajadores y de la desocupación de largo plazo, a mediados de la década se constataba que el número de gente sin hogar se había duplicado, que el 26% de los niños dependía de la ayuda social para vivir, que 13,7 millones de personas vivían en la pobreza, que había 1,1 millones menos de empleos a tiempo completo que en 1990, que 300 mil personas ganaban menos de 1,5 libras por hora y aproximadamente 1,2 millones menos de 2,5 libras por hora. En lo que respecta a Estados Unidos, a mediados de la década de 1990, sobre los 38 millones de estadounidenses que vivían por debajo de la línea de la pobreza, 22 millones tenían un empleo o estaban ligados a una familia en la cual uno de sus miembros trabajaba; esto dio origen a la expresión “hacerse pobre trabajando”. Además, y obligados a compensar los bajos salarios, casi 8 millones de personas tenían doble empleo. Por otro lado la duración media anual del trabajo aumentó el equivalente de un mes desde la década de 1970; en algunas empresas del automóvil había asalariados que trabajaban hasta 84 horas por semana. En lo que hace a los procesos de trabajo, a partir 1988 se extendió toyotismo. Con esta forma de organización de organización laboral la dirección de la empresa fomenta la competencia entre los trabajadores y debilita la solidaridad sindical; introduce la multiplicidad de tareas; reduce las calificaciones y aumenta la “ínter cambiabilidad” de los puestos; disminuye la importancia de la antigüedad o incluso la abandona o modifica; descarga en los obreros una mayor responsabilidad por el cumplimiento de las tareas, sin compensación salarial y sin darles mayor autoridad; y fomenta el sindicalismo de empresa en detrimento de la unión a nivel de rama. El resultado es el trabajo súper intensivo: “Mientras en las plantas manufactureras tradicionales el proceso de trabajo ocupa al obrero con experiencia aproximadamente 45 segundos por minuto, en las plantas de producción flexible la cifra es de 57 segundos. Los trabajadores de producción en las líneas de ensamblaje de Toyota en Japón hacen 20 movimientos cada 18 segundos, o un total de 20.600 movimientos por día” (tomado de un estudio sobre el toyotismo). El ataque a las condiciones laborales abarca también a países con fuerte tradición sindical y de izquierda. En algunos lugares la ofensiva del capital comenzó por los trabajadores inmigrantes, aprovechando la inseguridad jurídica a la que están sometidos. En Francia, por ejemplo, el trabajo en negro y la contratación a tiempo parcial de inmigrantes están extendidos en la construcción (pública o privada), limpieza, hotelería, gastronomía, confección de ropa y agricultura, entre otras actividades. Los salarios de estos trabajadores son inferiores hasta un 50% a la media y carecen de organización. En Alemania el capital y el gobierno están empeñados, desde hace años, en una campaña por reducir salarios sociales y prolongar la jornada laboral. Además, se atacan los salarios sociales, los sistemas de jubilación y salud. Italia, Alemania y Suecia son representativas de la tendencia. Y en todos lados se tiende al disciplinamiento de la fuerza laboral mediante el desempleo y a la precarización laboral. Como resultado de estos procesos en la mayoría de los países aumentó la desigualdad. Según la OIT, que realizó un estudio (publicado en 2004) de 73 países, en 12 desarrollados, 15 atrasados y 21 países con “economías en transición”, aumentó la desigualdad entre el decenio de 1960 y el decenio de 1990; estos 48 países comprenden el 59% de la población total de los países bajo estudio. En tres países desarrollados, 12 atrasados y uno con “economía en transición”, que de conjunto representan el 35% de la población bajo estudio, la distribución se mantuvo estable. Por último, sólo en dos países desarrollados y siete atrasados (y ninguna economía en transición) mejoró el ingreso. 12. Desarrollo cada vez más desigual y carencias y padecimientos sociales Una de las teorías que se han planteado muchas veces es que a medida que el capitalismo se desarrolla, y se hace más mundial, los ingresos entre los países tienden a igualarse. Pero la realidad es otra. Según las Naciones Unidas (Informes sobre el desarrollo humano) si la diferencia entre el ingreso de los países más ricos y los más pobres era de alrededor de tres a uno en 1820, había pasado a 35 a 1 en 1950, a 44 a 1 en 1973 y a 72 a 1 en 1992; y a comienzos del nuevo siglo llegaba a 77 a 1. Por otra parte, se puede ver la desigualdad de riqueza e ingresos que se genera en este sistema. Los datos, también de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, nos dicen que el 20% de los seres humanos que vive en los países más ricos participa del 86% del consumo privado total; utiliza el 58% de la energía mundial y el 84% del papel; tiene el 87% de los vehículos; representa el 91% de los usuarios de Internet y tiene el 74% de las líneas telefónicas totales. En el otro polo, el 20% de la población que vive en los países más pobres participa con sólo el 1% del consumo total; utiliza el 4% de la energía, el 1,1% del papel, tiene menos del 1% de los vehículos y el 1,5% de las líneas telefónicas. En Argentina también se ha producido una gran polarización social. Así, en 2006, el 10% más rico de la población tiene ingresos 31 veces más altos que el 10% más pobre. Esto significa que en el 10% más rico cada persona gana, en promedio, $2012, mientras que en el 10% más pobre cada persona gana sólo $64. En el 10% más pobre que sigue a este estrato, cada persona gana sólo $143. Esta situación se ha mantenido desde los años noventa, más o menos estable. Más en general, agreguemos que de los 4.400 millones de habitantes que están en los países llamados “en desarrollo”, casi tres quintas partes no tienen las infraestructuras sanitarias básicas, casi un tercio no tiene acceso al agua potable, una quinta parte no tiene acceso a servicios modernos de salud; un tercio de los niños menores de cinco años sufren malnutrición, 30 mil mueren por día por causas prevenibles y uno de cada siete niños en edad de escuela primaria no asiste a la escuela. A comienzos del nuevo siglo había 840 millones de personas en todo el mundo desnutridas, lo que representaba el 14% de la población mundial. Recordemos que en 1980 vivían en condiciones severas de desnutrición 435 millones de personas, que representaban el 9,6% del total mundial. De los 840 millones de personas que hoy están desnutridas, 10 millones se encuentran en los países adelantados, 34 millones en los ex países socialistas en transición al capitalismo y 798 millones en los países atrasados. En República del Congo, Somalia, Burundi y Afganistán, más del 70% de la población está desnutrida. Según la Organización Mundial de la Salud, las posibilidades de vida de un recién nacido en un país avanzado son 12 veces mayores que las de un recién nacido en un país atrasado; si éste nace en África subsahariana es 23 veces mayor. En Argentina, un país “granero del mundo”, que puede alimentar a 300 millones de personas, hay hambre crónica, millones que no alcanzan al mínimo calórico diario vital. La Agencia Católica para el Desarrollo señala una cifra que en sí misma constituye todo un símbolo de la desigualdad: la vaca promedio europea recibe un subsidio de 2,2 dólares por día, más que el ingreso diario que recibe la mitad de la población mundial. 13. Conclusión Hemos visto por qué y cómo el sistema capitalista tiende a generar en un polo una riqueza creciente, y cada vez más concentrada, y en el otro polo masas de gente que está obligada a hacer trabajos monótonos, repetitivos, o con salarios bajos y condiciones laborales precarias, sometidos a presión constante. Y también por qué se regeneran, periódicamente, grandes ejércitos de desocupados. Todo esto nos obliga a ubicar las luchas reivindicativas, por mejoras laborales, por seguros de desempleo, por salud y educación, en una perspectiva correcta. Esto es, peleamos por mejorar en todo lo posible dentro del sistema; necesitamos defender reformas que hagan más llevadera la vida bajo el sistema capitalista. Pero al mismo tiempo hay que tomar conciencia de que estas mejoras tienen un límite. Como decía una gran socialista europea de principios del siglo 20, llamada Rosa Luxemburgo, en tanto no se acabe este sistema de explotación los sindicatos ¿como se explica? ambos son seres humanos,no?

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investigaciones Argentinas superan promedio d latinoamerica
Ciencia EducacionporAnónimo8/9/2010

La investigación en las Universidades Argentinas destacada por su calidad Así se desprende del Ranking Iberoamericano SIR 2010, publicado recientemente por el grupo de investigación SCImago, que mide la cantidad y calidad de la investigación realizada en las Universidades y centros de Educación Superior iberoamericanos durante el período 2003-2010. En dicho Ranking, que evalúa la actividad investigadora de 607 universidades iberoamericanas en base a indicadores de producción científica, calidad de la investigación y capacidad de cooperación internacional, las universidades argentinas obtienen altos valores al medir el impacto científico de sus publicaciones, así como una gran capacidad para publicar en el núcleo de las revistas más prestigiosas del mundo. En promedio, el 37% de los artículos producidos por las instituciones de educación superior de Argentina son publicados en el grupo de revistas que integran el primer cuartil de publicaciones con más alto impacto a nivel mundial. Argentina supera ampliamente la media latinoamericana (30%), como así también la calidad promedio de la producción del conjunto de las universidades de los países más prolíficos de la región: Brasil (29%); México (33%), Chile (30%), Venezuela (23%) y Colombia (22%). A continuación se presentan algunos datos destacados del informe que ponen de relieve el lugar que ocupa la ciencia argentina en el contexto de los países de América Latina: • Es el tercer país latinoamericano con mayor número de instituciones de educación superior, después de Brasil y Colombia. • De las 49 universidades argentinas 27 alcanzan una visibilidad científica superior a la media latinoamericana y 15 demuestran una capacidad de cooperación internacional igual o superior a la media de la región. • La producción científica de las 10 universidades más productivas de Argentina alcanzan en promedio mayor visibilidad científica que las 10 instituciones más productivas de Brasil y de México. • Las 10 universidades más productivas de Argentina demuestran mayor capacidad de cooperación internacional que sus pares brasileras y mexicanas (37% vs 22% y 34% respectivamente) • Entre las universidades argentinas se ubican en los primeros puestos de producción la Universidad de Buenos Aures (UBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). ¿que es la SCImago? SCImago es un grupo de investigación dedicado a la Evaluación de la Ciencia mediante análisis, representación y evaluación de la información científica. Los miembros del grupo pertenecen al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y a las Universidades de Granada, Alcalá de Henares y Carlos III de Madrid, Extremadura (España), Oporto (Portugal), Universidad Nacional de la Plata y uiversidad de buenos aires (Argentina) , Pontifica Universidad Católica de Valparaíso y universidad de chile (Chile),universidad nacional autonoma de mexico,tecnologico de monterrey (mexico) universidad nacional de sao paulo y universidad estadual de campinas (brasil) aca el informe : http://www.scimagoir.com/pdf/ranking_iberoamericano_2010.pdf nota: es obvio que este informe fue enteramente elaborado por las universidades europeas (las universidades latinoamericanas solamente colaboraron) les aconsejo que entren en el link y se dirigan hacia el final del informe y lean la acotacion alentadora que hay hacia las universidades latinoamericanas algunas revistas y ensayos a nivel mundial: Lillo, Javier -- Peligros geoquímicos : Arsénico de origen natural en las aguasMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.ucm.es/info/crismine/Ambiente_Serena/Peligros_As_2.pdf (Acceso gratuito) Luque de Villar, Francisco Javier; Sierra López, Josefina -- Prácticas de Mineralogía : No silicatosMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.ucm.es/info/crismine/Mine_nosilicat/Practicas_2.pdf (Acceso gratuito) Oyarzún M., Jorge -- Léxico de geología económicaMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.aulados.net/Geologia_yacimientos/Lexico_2/Lexico_2.pdf (Acceso gratuito) Oyarzún M., Jorge -- Léxico sobre procesos y estructuras geológicasMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.aulados.net/Geologia_yacimientos/Lexico_1/Lexico_1.pdf Oyarzún M., Jorge -- Paralelo de dos experiencias de juventud : Los viajes a América de Humboldt y DarwinMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.ucm.es/info/crismine/Darwin_Humboldt/Humboldt_Darwin.pdf (Acceso gratuito) Oyarzún Muñoz, Jorge -- Evaluación de impactos ambientalesMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.aulados.net/Temas_ambientales/EIA/EIA_Jorge_Oyarzun.pdf (Acceso gratuito) Regueiro, Manuel; Oyarzún, Roberto -- El geólogo en la exploración y explotación minera > http://www.ucm.es/info/crismine/Geologo_Minas_Exploracion/Geologo_Minas_Exploracion.pdf (Acceso gratuito) Regueiro y González-Barros, Manuel -- El secreto de la porcelanaMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.ucm.es/info/crismine/Secreto_porcelana.pdf (Acceso gratuito) Vindel Catena, Elena -- Prácticas de Mineralogía : SilicatosMadrid : Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Cristalografía y Mineralogía , 2009> http://www.ucm.es/info/crismine/GUION_PRACTICAS.pdf (Acceso gratuito) revistas Recursos rurais: Revista oficial do IBADER (ISSN versión en línea 1885-5547)Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural> http://www.ibader.org/archivos_difusion.asp (Acceso en línea: desde 2005) Quinto Sol: Revista de historia regional (ISSN: 0329-2665) (ISSN versión en línea 1851-2879)Universidad Nacional de La Pampa. Facultad de Ciencias Humanas. Instituto de Historia Regional> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_serial&pid=1851-2879 (Acceso en línea: desde 2004) Revista de Historia da Arte e Arqueologia (ISSN: 1413-0874)Universidade Estadual de Campinas. Instituto de Filosofia e Ciêncies HumanasNúmeros ingresados:2009(11)> http://www.unicamp.br/chaa/rhaa/ Acta Biológica Paranaense (ISSN: 0301-2123)Universidade Federal de Parana. Setor de Ciencias BiologicasNúmeros ingresados:2009 38(1-4)> http://calvados.c3sl.ufpr.br/ojs2/index.php/acta/issue/archive Biological Reviews (ISSN: 1464-7931)Cambridge Philosophical SocietyNúmeros ingresados:2010 85(2)> http://www3.interscience.wiley.com/journal/117981221/home New Zealand Journal of Botany: The International Journal of Austral Botany (ISSN: 0028-825X)Department of Scientific and Industrial ResearchNúmeros ingresados:2001 39(2) (Donación INIDEP)> http://www.rsnz.org/publish/abstracts.php Papéis Avulsos de Zoologia (ISSN: 0031-1047) (ISSN versión en línea 1807-0205)Universidade de Sao Paulo. Museu de Zoologia http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_serial&pid=0031-1049&lng=en&nrm=iso Revista Mexicana de Biodiversidad (ISSN: 1870-3453)UNAM. Instituto de BiologíaNúmeros ingresados:2009 80(2)> http://www.ejournal.unam.mx/cuadros2.php?r=28 Smithiana Bulletin: Publications in Aquatic Biodiversity (ISSN: 1684-4149) (ISSN versión en línea 1684-4130)The South African Institute for Aquatic BiodiversityNúmeros ingresados:2004(3) ; 2005(4-6) (Donación INIDEP)> http://www.bioline.org.br/toc?id=sm Ameghiniana: Revista de la Asociación Paleontológica Argentina (ISSN: 0002-7014) (ISSN versión en línea 1851-8044)Asociación Paleontológica ArgentinaNúmeros ingresados:2010 47(1) (Donación Asociación Paleontológica Argentina)> http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_issues&pid=0002-7014&lng=es&nrm=iso Boletim de Ciências Geodésicas (ISSN: 1413-4853) (ISSN versión en línea 1982-2170)Universidade Federal do ParanáNúmeros ingresados:2009 15(5) ; 2010 16(1)> http://ojs.c3sl.ufpr.br/ojs2/index.php/bcg/issue/archive Frozen ground: The News Bulletin of the International Permafrost Association (ISSN: 2076-7463)International Permafrost AssociationNúmeros ingresados:2008(32) (Donación Riccardi, A.C.)> http://ipa.arcticportal.org/index.php/Frozen-Ground/ Scientific Drilling: Reports on Deep Earth Sampling and Monitoring (ISSN: 1816-8957)Integrated Ocean Drilling Program Management International; International Continental Scientific Drilling ProgramNúmeros ingresados:2010(9)> http://www.iodp.org/scientific-drilling/

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universidad nacional de la plata, pasen y conozcanla
universidad nacional de la plata, pasen y conozcanla
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/15/2010

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) es una universidad pública argentina situada en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Posee 17 facultades, 118 carreras de grado, 166 de posgrado, 10.900 docentes y más de 100.000 alumnos. Comprende también el Colegio Nacional Rafael Hernández, el Liceo Víctor Mercante, el Bachillerato de Bellas Artes, la Escuela Agraria,Escuela Graduada Joaquín V. González (Anexa), el Jardín maternal, Radio Universidad de La Plata, la Editorial de la Universidad, numerosos centros académicos entre los que se destacan el Museo de Ciencias Naturales, la Biblioteca Pública de la Universidad, el Museo y Casa de Descanso Samay Huasi, el Instituto de Educación Física, el Observatorio Astronómico, el establecimiento agrario de Santa Catalina y 141 centros de investigación y desarrollo donde desempeñan su actividad unos 6.500 investigadores. Fue fundada en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González. Con más de un siglo de trayectoria, sigue siendo pionera en estudios y desarrollos culturales, artísticos y científicos de avanzada. Esto le ha proporcionado el prestigio que la sitúa entre las principales del país, del continente americano y del mundo. La docencia, la investigación y la extensión configuran los pilares básicos de esta Universidad carreras Carreras de Grado de la UNLP Facultad de Arquitectura y Urbanismo Aquitectura Facultad de Bellas Artes Comunicación Audiovisual Diseñador en Comunicación Visual Lic. y/o Prof. en Diseño Multimedial Diseño Industrial Lic. y/o Prof. en Música orientación Educación Musical Lic. y/o Prof. en Música orientación Piano Lic. y/o Prof. en Música orientación Guitarra Lic. y/o Prof. en Música orientación Dirección Coral Lic. y/o Prof. en Música orientación Dirección Orquestal Lic. y/o Prof. en Música orientación Composición Lic. y/o Prof. en Música orientación Música Popular Lic. y/o Prof. en Historia del Arte orientación Artes Visuales Lic. y/o Prof. en Artes Plásticas Lic. y/o Prof. en Artes Audiovisuales orientación Realización Lic. y/o Prof. en Artes Audiovisuales orientación Realización Dirección de Fotografía Lic. y/o Prof. en Artes Audiovisuales orientaciónen Guión Lic. y/o Prof. en Artes Audiovisuales orientación en Teoría y Práctica Prof. en Artes Audiovisuales Facultad de Cs. Agrarias y Forestales Ingeniería Agronómica Ingeniería Forestal Facultad de Cs. Astronómicas y Geofísicas Geofísica Lic. en Astronomía Facultad de Cs. Económicas Contador Público Lic. en Administración Lic. en Economía Lic. en Turismo Tec. en Cooperativismo Facultad de Cs. Exactas Lic. en Bioquímica Farmacia Lic. en Biotecnología y Biología Molecular Lic. en Ciencia y Tecnología de los Alimentos Lic. en Física Lic. en Física Médica Lic. en Matemáticas Lic. en Óptica Ocular y Optpmetría Lic. en Química Lic. en Química y Tecnología Ambiental Facultad de Cs. Jurídicas y Sociales Abogacía Escribanía Procurador Martillero Facultad de Cs. Médicas Lic. en Fonoaudiología Lic. en Obstetricia Medicina Lic. en Enfermería Enfermería Facultad de Cs. Naturales y Museo Lic. en Antropología Lic. en Biología Or. Botánica Lic. en Biología Or. Ecología Lic. en Biología Or. Paleontología Lic. en Biología Or. Zoología Lic. en Geología Lic. en Geoquímica Facultad de Cs. Veterinarias Cs. Veterinarias Microbiología Clínica e Industrial Facultad de Humanidades y Cs. de la Educ. Lic. en Bibliotecología y Cs. de la Información Lic. en Cs. de la Educación Lic. en Educación Física Lic. en Filosofía Lic. en Francés Or.Lingüística Lic. en Francés Or.Literaria Lic. en Geografía Lic. en Historia Lic. en Inglés Or.Lingüística Lic. en Inglés Or.Literaria Lic. en Letras Lic. en Sociología Prof. en Francés Prof. en Bibliotecología y Cs. de la Información Prof. en Cs. Biológicas Prof. en Cs. de la Educación Prof. en Educación Física Prof. en Filosofía Prof. en Física Prof. en Geografía Prof. en Historia Prof. en Inglés Prof. en Letras Prof. en Matemática Prof. en Química Prof. en Sociología Traductor. en Francés Traductor. en Inglés Facultad de Informática Lic. en Informática Lic. en Sistemas Ingeniería en Computación Facultad de Ingeniería Ingeniería Aeronáutica Ingeniería Civil Ingeniería Electricista Ingeniería Electromecánica Ingeniería Electrónica Ingeniería en Materiales Ingeniería Hidráulica Ingeniería Industrial Ingeniería Mecánica Ingeniería Química Ingeniero Agrimensor Ingeniería en Computación Facultad de Odontología Odontología Facultad de Periodismo y Com. Social Lic. en Comunicación Social Prof. en Comunicación Social Tecnicatura Superior Universitaria en Periodismo Deportivo Facultad de Psicología Lic. en Psicología Prof. en Psicología Facultad de Trabajo Social Lic. en Trabajo Social los origenes de la universidad : el museo visita al museo de la plata Internado en el Paseo del Bosque encontramos el Museo de Ciencias Naturales, que desde 1888, año en que fue fundado por el perito Francisco Pascasio Moreno, concentra varias de las colecciones científicas más importantes de Latinoamérica. De estilo greco-romano, el edificio presenta una estructura oval de más de 7.000 metros cuadrados dividida en 23 salas que se distribuyen en dos plantas. La entrada está custodiada por dos smilodontes, o tigres diente de sable, animales que habitaron el suelo pampeano hace más de 10.000 años. En la parte superior de la fachada podemos observar una figura femenina que muestra el globo terráqueo con un fondo de cielo y estrellas. También en el frente aparecen tallados los bustos de personalidades destacadas del ámbito de las ciencias naturales, tales como Charles Darwin y Alexander von Humboldt. El recorrido dura aproximadamente una hora y media, mientras que el servicio de visitas guiadas, que sale cada hora los fines de semana, completa el circuito en poco más de 45 minutos. Vale la pena recorrer el lugar. Chicos y grandes quedan maravillados luego de observar cada una de las obras de arte que la naturaleza creó hace millones de años y que hoy pueden ser disfrutadas bajo el mismo techo. El pasado, aquí nomás Ni bien comenzamos el recorrido, nos encontramos con una disyuntiva: para dónde ir. Es conveniente seguir el sentido contrario a las agujas del reloj para entender la línea de tiempo que va del pasado al presente atendiendo por igual los objetos expuestos y las pantallas ubicadas estratégicamente a lo largo de los salones. Ellas explican de forma moderna e interactiva el concepto de evolución. En la planta baja, encontramos las salas dedicadas a la Tierra, el tiempo y materia, paleontología, zoología y mineralogía. La diversidad de la muestra entretiene y generalmente divide los focos de interés de grandes y chicos. Los más pequeños se maravillan observando el gigantesco diplodocus (dinosaurio que vivió hace unos 150 millones de años) o un enorme cráneo de ballena azul. También prefieren la réplica a escala natural de la araña más grande que se conoce hasta el día de hoy y los enormes perezosos que convivieron con el hombre durante la Era Terciaria. Mientras tanto, los adultos se inclinan por la estructura de la molécula de ADN y las muestras de vegetales americanos como hongos, algas, frutos, raíces y semillas que durante milenios alimentaron a los aborígenes. otros museos que trabajan en cooperacion con la universidad Museo de Instrumentos Musicales Azzarini Museo de Veterinaria Dr. Arroyo Museo de La Plata Museo de Historia de la Medicina S. Gorostiague Museo de Física Museo de Astronomía y Geofísica Museo de Botánica y Farmacognosia Dr. C. Spegazzini Museo Biblioteca de Química y Farmacia Prof. Dr. Carlos Sagastume Salas de la Biblioteca Pública Museo Samay Huasi Museo de Odontología Museo de Ciencias Agrarias y Forestales Profesor Julio Ocampo observatorio astronomico de la universidad de la plata El Observatorio Astronómico de La Plata es un observatorio astronómico localizado en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Su código IAU es 839. La Plata fue una ciudad planificada, creada para ser la nueva capital de la provincia después de que la ciudad de Buenos Aires pasase a ser la capital federal de Argentina. La construcción de dicho Observatorio fue ordenada por un decreto del fundador de La Plata y luego gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dardo Rocha, el 7 de mayo de 1881. En ese decreto, el Departamento de Ingeniería hace los planos y el presupuesto para varios edificios públicos, incluyendo al observatorio. Su construcción se inició en noviembre de 1883, un año luego de que el Observatorio Astronómico de París enviara instrumentos astronómicos a la ciudad de Bragado, Buenos Aires, para observar el tránsito de Venus por delante del Sol. Estos instrumentos fueron comprados por la Provincia de Bs. As. para observar el evento. El primer director fue Francisco Beuf (teniente de la Armada de Francia y director del Observatorio Naval de Toulon). lgunos de los logros obtenidos por este observatorio fueron el descubrimiento del cometa Delavan y de la estrella Nova Puppis. Además realiza una gran labor astrométrica y registra datos meteorológicos y de variación de latitudes a lo largo de los años. jardin zoologico y botanico unlp El Jardín Zoológico y Botánico de La Plata, se encuentra en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Esta ubicado en el Paseo del Bosque, más precisamente en la calle 52 y 118 El 16 de octubre de 1907 el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires Ignacio Darío Irigoyen funda el Jardín Zoológico de La Plata, por medio de la ley 3.059 que en su primer artículo decía: «autorizase al Poder Ejecutivo para invertir hasta la suma de 5.000 pesos moneda nacional en la formación de un Jardín Zoológico dentro del Paseo del Bosque de esta ciudad». Fue en cargado como director del zoológico, el Dr. Alfredo Plot quién tuvo que diagramar los recorridos y distribuciones de los ambientes. En 1918 el Dr. Plot es sucedido en la dirección del zoológico por el Dr. Carlos Marelli, quién permaneció en el cargo hasta 1940. Durante la dirección de Marelli se remodeló el predio y se incorporaron plantas arbóreas y arbustivas provenientes de todo el mundo, dando lugar a la constitución también del Jardín Botánico. hospital universitario de la unlp (esta foto es un tanto vieja actualmente esta pintado de blanco) La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata tiene como misión la formación académica, humanística, científica y técnica de los profesionales de las Ciencias de la Salud, asumiendo la responsabilidad permanente en la promoción de estándares de alta calidad en Educación Médica. Centrando su actividad en este objetivo realiza en forma constante y creciente actividades de docencia de grado, postgrado y de formación continua, así como actividades de investigación y extensión. La Universidad y por ende la Facultad de Ciencias Médicas han dejado de ser prioritariamente instituciones de trasmisión de conocimientos, habilidades y destrezas, para integrarse a la sociedad como entes básicos para mejorar los sistemas productivos y sociales, que constituyen los pilares del desarrollo de los países y del bienestar de sus habitantes. Siguiendo esta dirección en esta Institución el objetivo primordial es la formación de un médico general capacitado en conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para desarrollar a pleno, el ejercicio de la profesión, con un alto sentido de la responsabilidad social. Hoy para alcanzar los objetivos propuestos se requiere que la formación del médico sea dinámica, con concepto de futuro, teniendo en cuenta que la ciencia tiene un crecimiento vertiginoso y que sus aplicaciones se deben adaptar continuamente. el nuevo hospital integrado colegios colegio nacional rafael hernandez Una vez fundada La Plata en 1882, sus autoridades se abocaron a brindar a los habitantes de la nueva ciudad los medios necesarios para encarar su educación. Consecuentemente, en enero de 1884, por Ley 1688, se ampliaron los fondos disponibles por la Provincia para edificios y gastos escolares. Pero en cuanto a la educación secundaria, las autoridades preferían una enseñanza de tipo práctico y no crear todavía un colegio similar al Nacional de Buenos Aires. Sin embargo, la Ley de Residencia Obligatoria precipitó los acontecimientos. Se sucedieron entonces las siguientes leyes, decretos y reglamentaciones: 1.Por Ley 1432, de julio de 1884, se crea en la capital provincial un Colegio Nacional. Sin embargo, esta ley fue desconocida, y por consiguiente no aplicada, debido a la enconada lucha entre Dardo Rocha y Juárez Celman. 2.El 25 de febrero de 1885, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires sanciona un decreto por el que se dispone la creación en La Plata de un Colegio Provincial para varones, en calidad de incorporado al Colegio Nacional de Buenos Aires. El 17 de marzo, un nuevo decreto que completa el del 25 de febrero establece: "que las clases del Colegio Provincial se iniciarán el 1º de abril (...)" 3.El 15 de julio de 1887, un decreto del Poder Ejecutivo Federal nacionaliza el Colegio Provincial y lo convierte así en Colegio Nacional. 4.En 1905, el Colegio Nacional se incorpora a la recientemente creada Universidad Nacional de La Plata (fundada en 1897 como Universidad Provincial). El Colegio Nacional Rafael Hernández es uno de los cuatro colegios secundarios dependientes de la Universidad Nacional de La Plata (junto al Liceo Víctor Mercante, el Bachillerato de Bellas Artes y la Escuela Agraria "M.C. y N.L. Inchausti", éste último en 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires) comedor unlp En el Comedor Universitario se brinda un servicio de almuerzo completo a los estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata. Se preparan 4.400 raciones por día en cuatro sedes. El menú diario cuesta apenas un peso radio de la universidad de plata LR11 Radio Universidad Nacional de La Plata, que transmite en las frecuencias de 1390 KHZ en AM y 107.5 MHZ en FM. La radio, perteneciente a la UNLP (Universidad Nacional de La Plata), fue la primera radio universitaria del mundo. periodico de la universidad de la plata La Palabra Universitaria es una publicación mensual de la Universidad Nacional de La Plata. Se edita desde el mes de Junio del 2005 y se distribuye conjuntamente con la edición del diario El Día, el segundo domingo de cada mes. en realidad el aniversario fue el jueves, pero me habia olvidado de postearlo ja digamosle no!! a la coneau

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¿que es el capitalismo? post muy bueno para que lo entienda
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/13/2010

1. Introducción Hace muchos años un defensor del sistema capitalista, un señor llamado Mandeville, escribió un libro que en su momento fue famoso, La fábula de las abejas. Ahí sostenía que “…para contentar al pueblo aun en su mísera situación, es necesario que la gran mayoría siga siendo tan ignorante como pobre”. Mandeville pensaba que el conocimiento por parte del pueblo era peligroso porque “amplía y multiplica nuestros deseos, y cuanto menos desea un hombre tanto más fácilmente pueden satisfacerse sus necesidades”. Y mucha gente sigue pensando así; de hecho, incluso, hace poco en el diario La Nación, de amplia circulación entre la clase pudiente, apareció un largo artículo, lleno de elogios a Mandeville y su La fábula de las abejas. Pues bien, el objetivo de este pequeño escrito es hacer exactamente lo opuesto de lo que quería Mandeville. O sea, vamos a explicar, de la manera más sencilla posible, qué es el sistema capitalista, por qué es un sistema que produce concentración de la riqueza, por un lado, y al mismo tiempo genera miseria, desocupación, y trabajos mal pagos y agotadores. Queremos ayudar a ubicar en una perspectiva amplia las luchas sociales que el pueblo emprende diariamente. O sea, que los trabajadores, los desocupados, conozcan por qué el actual sistema económico podría cambiarse, y la sociedad podría organizarse de manera que millones de personas no tengan que estar en una situación mísera. Que se conozca por qué tenemos el derecho de conocer para “ampliar y multiplicar nuestros deseos”, y para que algún día tengamos un mundo libre de miserias y privaciones. Empecemos explicando las clases sociales. 2. Las dos grandes clases sociales El sistema capitalista se caracteriza, en primer lugar, por el hecho de que las fábricas, los campos, los bancos, los comercios, es decir, los medios para producir, comerciar y para el intercambio, son propiedad privada de un grupo social, los capitalistas. Frente a ellos se encuentra una inmensa mayoría de personas que no son propietarias de ningún medio para producir, y deben trabajar para los capitalistas por un salario. Son los obreros. Ser obrero o capitalista no es algo que podamos elegir a voluntad, porque está determinado por la forma en que está organizada la sociedad. Para comprender este importante punto, supongamos dos niños, uno hijo de obreros, el otro de empresarios. El primero, cuando llegue a adulto, a lo sumo tendrá como herencia la casa de sus padres; con eso no podrá para mantenerse, y deberá hacer lo mismo que hicieron sus padres: contratarse como empleado u obrero. Es decir, pertenece a la clase obrera desde su nacimiento, a la clase que no es propietaria de los medios para producir. Es una situación que no elige, porque la conformación de la sociedad lo destina a ese lugar. El segundo, en cambio, cuando llegue a adulto va a heredar la empresa de sus padres, y estará destinado "socialmente" a ser empresario. Como vemos, cada uno de estos niños pertenecerá a grupos sociales distintos. ¿Qué los distingue? El hecho de que uno de esos grupos es propietario de los medios de producción, el otro no lo es. Los que no son propietarios están obligados a trabajar bajo el mando de los que son propietarios. A los grupos de personas que se distinguen por la propiedad o no propiedad de los medios de producción, se los llama CLASES SOCIALES. La clase capitalista es la clase o grupo de gente propietaria de los medios de producción. La clase obrera es el grupo que no es propietario de los medios de producción y debe trabajar por un salario, bajo el mando de los capitalistas. Un obrero puede ganar más o menos dinero, pero mientras no sea propietario de las herramientas y máquinas con las que trabaja, y esté obligado a emplearse por un salario bajo las órdenes del empresario, seguirá perteneciendo a la clase obrera. En esta sociedad existen dos grandes clases sociales, los propietarios de los medios de producción, que emplean obreros; y los no propietarios de los medios de producción, que trabajan como asalariados para los primeros. Entre estas dos grandes clases sociales existe otra clase, que llamaremos la pequeña burguesía. Este grupo ocupa una posición intermedia entre la clase obrera y la clase capitalista, porque por lo general tienen una propiedad (por ejemplo, un taxi, un pequeño comercio, son profesionales independientes), pero no emplean obreros, y viven de su trabajo. También existen otros sectores, que son más difíciles de clasificar; por ejemplo, los ladrones, los mendigos. Pero lo importante es que nos concentremos por ahora en las dos grandes clases, la capitalista y la obrera, para analizar qué relación existe entre ambas. Esta relación nos mostrará el secreto del funcionamiento de este sistema capitalista. Antes de terminar este punto, queremos refutar una idea que tratan de inculcar, y que viene a decir que es "natural" que los seres humanos pertenezcan a clases diferentes. Según este argumento, pareciera que la naturaleza ha dispuesto que algunos vengan a este mundo siendo propietarios de los medios para producir y comerciar, y otros no. En el mismo sentido, se nos quiere hacer creer que hace muchos años, hubo un grupo de gente que ahorraba y trabajaba mucho, y otro que haraganeaba todo el día. Entonces, el primer grupo se hizo propietario, y a partir de allí sus hijos y todos sus descendientes ya no tuvieron que trabajar. Mientras que los del segundo grupo, los holgazanes, se vieron obligados a trabajar como empleados, y todos sus descendienes también, y ya no pudieron salir de esa situación. Como se puede intuir, todos estos son cuentos para disimular el hecho de que esta sociedad está dividida en clases, que esta situación ha sido provocada por la evolución de la historia humana, y por lo tanto es modificable. Veamos ahora qué sucede cuando un obrero trabaja para el patrón. 3. La explotación I: ¿qué es el valor? Vamos a comenzar por una pregunta que está en la base de toda la economía: de dónde viene el precio de las cosas que compramos o vendemos. Aquí vamos a dar una explicación muy sencilla, que nos servirá para lo que sigue. Cuando hablamos de precio, nos referimos al valor económico que tiene una mercancía. Por ejemplo, si un reloj tiene un precio muy alto, decimos que tiene mucho valor; de un producto de mala calidad, decimos que vale muy poco. Entonces, ¿Qué es lo que da valor a las cosas? ¿Por qué algunas tienen mucho valor (son caras) y otras no? En el siglo pasado, varios economistas llegaron a la conclusión de que lo que otorga valor a las mercancías (por lo menos, de todas las que se hacen con vistas a la venta) es el trabajo humano empleado para producirlas. Por ejemplo, si un mueble tiene una madera muy pulida, si tiene muchas manos de barniz, es decir, si tiene muchas horas de trabajo invertidas en su fabricación, tendrá más valor que otra mesa mal terminada, mal pulida. Supongamos que en la primera se han empleado 20 horas de trabajo, y en la segunda 10 horas. La primera tendrá el doble de valor que la segunda y eso se manifestará en el precio: podemos suponer que la primera costará el doble de dinero que la segunda. Por ejemplo, si la primera vale 100 pesos y la segunda 50 pesos, esa diferencia expresará que en la primera se empleó aproximadamente el doble de tiempo de trabajo para producirla. La fuentte de valor es el trabajo humano que se invierte en producir, en modificar materias tomadas de la naturaleza, para crear los bienes de uso que empleamos en nuestras vidas. Entonces el valor es una cualidad, una propiedad, de los bienes que compramos o vendemos, que tiene algo así como dos "caras": por un lado, es el tiempo de trabajo que se emplea para producir ese bien; ésta sería la cara oculta, la que no vemos a primera vista, cuando estamos en el mercado. Por otro lado, ese tiempo de trabajo se nos muestra en el precio, en el dinero que pagamos cuando lo compramos o que recibimos cuando lo vendemos; esta es la cara visible del valor, que hace que no nos demos cuenta de que, al comprar o vender cosas, estamos comprando o vendiendo tiempos de trabajo. Por eso, cuando decimos que un bien (una mesa, una camisa, etc.) vale tanto dinero, estamos diciendo en el fondo que se empleó una cierta cantidad de trabajo para producirla. A pesar de que esto no aparece a la vista, los empresarios siempre están calculando los tiempos de trabajo empleados. Por ejemplo, los empresarios del acero calculan que en Argentina, para producir una tonelada de acero, hoy hacen falta 11 horas de trabajo, en Brasil 8 y en México 12. Estas diferencias pueden estar dadas por las diferentes técnicas, o por otros motivos. Por supuesto, un trabajo más complejo, más difícil, agrega más valor. Daremos un ejemplo. Supongamos que un campesino leñador va a un bosque y corta un árbol, y lo transporta hasta el pueblo, donde vende la madera, y que toda esa operación le lleva 10 horas de trabajo; supongamos que en cada hora de trabajo los hacheros generan 5 pesos de valor. Por lo tanto, este campesino podrá vender la madera en 50 pesos (10 horas de trabajo x 5 pesos = 50 pesos). Pero quien compra ahora la madera es un artesano, tallador experto, que saca de ella un bonito adorno. Supongamos que este artesano emplea otras 10 horas de trabajo, pero esta vez, como su trabajo es más complejo, más difícil, en cada hora de trabajo agrega 15 pesos de valor, en lugar de los 5 que generaba el leñador. Por lo tanto, habrá sumado a la madera un valor de 150 pesos (10 horas de trabajo x 15 pesos = 150 pesos). El adorno, de conjunto, valdrá 200 pesos = 50 pesos (valor creado por el leñador) 150 pesos (valor creado por el tallador). Estos 200 pesos representarán 10 horas de trabajo "simple", del leñador, y 10 horas de trabajo complejo, del artesano tallador. También podríamos reducir todo a horas de trabajo simple, por ejemplo, decir que los 200 pesos que vale el adorno representan 40 horas de un trabajo tan simple como el que realizó el leñador. 4. La explotación II: ¿qué es el plusvalor? Conociendo qué es el valor, podemos saber cómo surge la ganancia del empresario. Veamos qué sucede cuando el obrero trabaja en una fábrica por un salario. Supongamos que en una empresa el obrero utiliza un telar, e hila algodón. El algodón que emplea diariamente para hacer el hilado tiene un valor de 100 pesos. Supongamos también que el obrero hace un trabajo simple, durante 10 horas, y crea un nuevo valor, de 50 pesos. Por otra parte, por el desgaste del telar, los gastos de luz, agua, y otros, hay que agregar otros 10 pesos de valor. La cuenta es: 100 pesos que vale el algodón que emplea 50 pesos que agrega el obrero con su trabajo diario de 10 horas 10 pesos de gastos del telar, y otros gastos Total: 160 pesos que vale el hilado. ¿Dónde está la ganancia del dueño de la empresa? ¿De dónde puede salir? Esta era la gran pregunta que se hacían los economistas en el siglo pasado, y no acertaban a responder. La respuesta que dio Carlos Marx es la siguiente: el obrero agregó con su trabajo 50 pesos de valor al hilado. Pero el dueño de la empresa no le devuelve ese valor que produjo, porque sólo le paga de acuerdo a lo que necesita para mantenerse él y su familia, que será menos que los 50 pesos de valor que ha creado. Por ejemplo, si el obrero necesita -en promedio- 25 pesos por día para comer, vestirse, pagar el alquiler, mantener a sus hijos (aunque sea a nivel mínimo), el dueño de la empresa procurará pagarle sólo esos 25 pesos, que representan 5 horas de trabajo. De esta manera, el obrero habrá empleado 5 horas en producir un valor igual a su salario, de 25 pesos. Y otras 5 horas habrá trabajado gratis, produciendo un PLUSVALOR o PLUSVALÍA de 25 pesos, que se los apropia el capitalista. En algunos casos los obreros, con sus luchas, consiguen aumentos, por ejemplo, llevar la paga a 27 pesos; en otros casos, el dueño de la empresa logrará bajar el salario, por ejemplo a 23 pesos. Pero siempre existirá ese plusvalor en favor del capital. Hagamos ahora las cuentas totales: El dueño de la empresa invirtió: 100 pesos en comprar algodón; invirtió antes en las instalaciones y las máquinas, y esto se lo va cobrando poco a poco, cargando 10 pesos por día en sus costos; además, pagó 25 pesos al obrero: Por lo tanto el costo del hilado para él es de 125 pesos. Pero como el obrero creó un nuevo valor "extra" por 25 pesos, podrá vender el hilado en 150 pesos. Le quedan 25 pesos de ganancia. Ahora, en cuentas: 100 pesos de algodón 10 pesos de desgastes de la máquina 25 pesos de salario del obrero 25 pesos de plusvalía Total: 160 pesos Observemos entonces que el capitalista le paga al obrero no de acuerdo al valor que produjo, sino de acuerdo al valor de los alimentos, de la ropa, de la vivienda, que necesita para vivir. Por eso Marx dice que el dueño de la empresa le paga al obrero el valor de su fuerza de trabajo. El valor de la fuerza de trabajo es el valor de la canasta de bienes que consume el obrero para vivir y reproducirse. De esta manera el dueño de la empresa dispone de una forma de generar ganancias sin tener que trabajar; o a lo sumo, trabaja en la vigilancia de los trabajadores, en cuidar que éstos produzcan lo debido. Pero cuando es poderoso, contrata a los capataces y supervisores para esa tarea. A esto le llamamos explotación, porque el obrero produce más valor que el que recibe a cambio. ¿Por qué el capitalista pudo hacer esto? Recordemos lo básico: porque es el dueño de los medios de producción, es decir, de los medios para crear lo que necesitan los seres humanos para vivir. Sin herramientas, sin materias primas, sin dinero para mantenerse mientras produce, el obrero no puede vivir. Por eso está obligado a vender su fuerza de trabajo al empresario, y a producir plusvalía para éste. Recordemos lo que decíamos al comienzo: desde su cuna los obreros están destinados a ir a trabajar por un salario, porque no disponen de los medios para producir. Y si carecemos de herramientas y de las materias primas, si tampoco tenemos un pedazo de naturaleza para proveernos, es imposible alimentarnos, vestirnos, tener vivienda. Estar carente de propiedad es como estar encadenado al capital; el obrero es libre sólo en apariencia. 5. ¿Qué es capital? Ahora estamos en condiciones de definir qué es capital: es el dinero, los medios de producción, y las mercancías, que son propiedad de los empresarios y se utilizan en la extracción de plusvalía. Veamos esto con detenimiento. Cuando el empresario decide invertir su dinero, ese dinero es la forma que toma su capital. Con ese dinero compra el algodón, el telar, el edificio de la fábrica; por lo tanto, en esta segunda etapa, su capital está compuesto por algodón, telar, edificio de la fábrica; o sea, el capital del empresario cambia de forma: antes era dinero, ahora se transformó en medios de producción. Pero además, nuestro empresario contrata obreros, y por lo tanto una parte de su dinero se transforma en el trabajo humano que genera la plusvalía. Así, otra parte de su capital que tenía la forma dinero, ahora, mientras trabaja el obrero, se ha transformado en trabajo, que está creando valor. Posteriormente, aparece el hilado terminado, que se destinará a la venta. Por consiguiente, ahora el capital tomó la forma de hilado, existe como hilado; nuevamente el capital cambió de forma. Por último, cuando el empresario vende el hilado, habrá obtenido dinero, es decir, su capital ha vuelto a la forma de dinero. Si lo analizamos desde el punto de vista del valor, podemos ver que, por ejemplo, había un valor igual a 1.000 pesos, que estaba en billetes; luego ese valor se transformó en medios de producción (algodón, telar, etc.), y en trabajo de los obreros; al salir del proceso de producción, los 1.000 pesos de valor se habían transformado en hilado, y además se había engendrado una plusvalía, supongamos de otros 50 pesos. Por lo tanto, el valor originario, de 1000 pesos, se ha incrementado; decimos que el valor se ha valorizado, gracias al trabajo del obrero. En vista de esto, podemos decir que el capital es valor en movimiento y transformación: primero aparece bajo la forma de dinero, luego de medios de producción y trabajo, luego de mercancía, y por último de nuevo como dinero. Capital es entonces valor que genera más valor sustentado por la explotación de los obreros. El telar es capital porque está dentro de este movimiento; lo mismo podemos decir del algodón, de la fábrica, o del dinero. Observemos que si el capitalista comprara el algodón y el telar, y contratara al obrero para que le hiciera un hilado para su uso personal, el dinero gastado, el algodón, el telar o el trabajo no serían capital. En este caso, el capitalista probablemente estaría mejor vestido, pero no habría incrementado el valor del dinero que poseía; por el contrario, lo habría gastado. Sólo hay capital cuando se invierte con vistas a obtener una ganancia. 6. La acumulación de capital Una vez puesto en funcionamiento un capital, es decir, una vez que un capitalista inició el proceso de comprar medios de producción y fuerza de trabajo, para producir plusvalor, puede seguir acrecentando su capital. Supongamos que un capitalista tiene 10.000 pesos iniciales, invertidos en máquinas y materia prima, con los cuales explota a un obrero. Supongamos que este obrero gana 200 pesos mensuales, y produce otros 200 pesos de plusvalía por mes. Supongamos también que el capitalista tiene ahorrado dinero, de manera que puede vivir como vive el obrero, durante varios meses. Si hace trabajar al obrero durante varios meses, y ahorra la plusvalía, al cabo de 50 meses habrá reunido un fondo de 10.000 pesos (200 de plusvalía por mes x 50 meses). Con este dinero ahora podrá comprar otra maquinaria y contratar un segundo obrero, al que le pagará también 200 pesos y del cual sacará otros 200 pesos de plusvalor. Con dos obreros bajo su mando, nuestro capitalista podrá utilizar 200 pesos de plusvalía para consumir y ahorrar otros 200 pesos de plusvalía por mes. O sea, ya no necesita vivir de su fondo de reserva; ahora vive de la plusvalía. Así, al cabo de otros 50 meses tendrá otros 10.000 pesos, con los que podrá contratar a un tercer obrero. Si todo sigue igual, ahora obtendrá otros 200 pesos de plusvalía. Ahora podrá consumir un poco más, por ejemplo, vivir con 250 pesos, y le quedarán 350 para ahorrar. Ahora podrá contratar a un cuarto obrero en poco más de 28 meses. Si lo hace, y continúan las ventas de sus productos, y los salarios siguen al mismo nivel, su plusvalía pasará a 800 pesos por mes. Y después de varios ciclos tendrá necesidad de ampliar su establecimiento, para contratar más obreros, que le darán más plusvalía. Por supuesto, ya no tendrá ninguna necesidad de vivir estrechamente. Y dispondrá de un capital de varias decenas de miles de dólares. Este ejemplo es imaginario, pero en líneas generales se reproduce en la vida real. Muchos capitalistas en sus orígenes vivieron pobremente. De allí que muchos empresarios nos digan que ellos, o sus padres, o sus abuelos "empezaron desde cero". Pero esto no es cierto, porque tuvieron la posibilidad de tener un pequeño capital inicial, y además tuvieron la suerte de que nada interrumpiera la acumulación. Si se dieron esas condiciones, a partir de la explotación del obrero el capitalista pudo acumular la plusvalía, acrecentando más y más su capital. Esto se llama la ACUMULACIÓN DE CAPITAL. Por otra parte, los obreros, condenados a vivir con 200 pesos mensuales -el valor de su fuerza de trabajo- no pueden acumular. Después de varios años habrán perdido su salud trabajando, y estarán tan pobres como cuando empezaron. En el otro polo, el capitalista habrá acumulado riqueza. El hijo del obrero estará condenado, con toda probabilidad, a repetir la historia de su padre. El hijo del capitalista estará destinado a otra historia, porque iniciará su carrera sobre la base de la riqueza acumulada. Volvemos en cierto sentido al principio, pero ahora viendo cómo este movimiento del capital reproduce en un polo a los obreros y en el otro a los capitalistas, es decir, reproduce las clases sociales. Y no sólo las reproduce, sino que las reproduce de forma ampliada, porque el capitalista cada vez contrata más obreros, al tiempo que concentra más capital. Si los capitalistas se enriquecen cada vez más, si con ello aumentan las fuerzas de la producción y la riqueza, y si los trabajadores siguen ganando lo mismo, entonces, en proporción, los trabajadores son cada vez más pobres. Incluso los obreros pueden aumentar el consumo de bienes, pero no por ello dejan de ser pobres, porque la pobreza o la riqueza están en relación con la situación de la sociedad y el desarrollo de la producción. Por ejemplo, en el siglo 19 prácticamente ningún trabajador tenía reloj; el reloj era para los ricos y nadie se consideraba extremadamente pobre si no tenía reloj. En las fábricas hacían sonar unas sirenas para despertar a los obreros a las mañanas y anunciar la hora de entrada al trabajo. Sin embargo hoy, en Argentina un obrero que no tenga dinero para comprar un reloj (aunque sea uno "descartable" ) es considerado extremadamente pobre. Con relación a la riqueza producida por las modernas fuerzas productivas, podemos decir que los obreros y las masas oprimidas son hoy tan o más pobres que lo eran hace cien años. 7. La lucha entre el capital y el trabajo y el ejército de desocupados Pero a medida que ha ido creciendo el número de obreros agrupados bajo el mando de los capitales, se fueron organizando para luchar por una parte de esa riqueza. Los sindicatos, los partidos obreros y otras formas de organización surgieron al calor de este movimiento de los trabajadores. Los obreros pelearon por aumentos del salario, para que se les pagara mejor el valor de lo único que pueden vender, su fuerza de trabajo. Esta es una manifestación de la lucha de clases en la sociedad capitalista, es decir, de la lucha en defensa de los intereses de clase, unos por aumentar la explotación, otros por ir en el sentido contrario. Todas las mejoras de los trabajadores se consiguieron gracias a esa presión, a las huelgas, manifestaciones, incluso revoluciones contra el sistema explotador. Las mejoras de vida de la clase obrera no fueron el resultado de la bondad de los empresarios, sino conquistas que se arrancaron con pelea, es decir, con la lucha de la clase obrera. Los políticos de la burguesía, así como la iglesia y otros ideólogos, tratan de frenar y desviar la lucha de clases, predicando la conciliación entre obreros y patronos. Los actuales dirigentes de los sindicatos, que han pasado al lado de la patronal, hacen lo mismo. Los revolucionarios, en cambio, mostramos la raíz de la explotación para fortalecer la conciencia de clase obrera, para demostrar que la lucha entre el capital y el trabajo es inevitable y necesaria, y el único camino para acabar con la explotación. A pesar de las gigantescas luchas obreras dentro del sistema capitalista, los empresarios lograron, a lo largo de la historia, mantener a raya los salarios; los trabajadores muchas veces obligaron a ceder, pero nunca pudieron hacer desaparecer la plusvalía con la lucha sindical. Tomemos el ejemplo anterior, en donde al obrero le pagaban 25 pesos diarios por su fuerza de trabajo, y producía 25 de plusvalía. Dijimos que las luchas obreras podían arrancar aumentos de salario y disminuir la plusvalía. Por ejemplo llevar el salario a 27 pesos y la plusvalía a 23 pesos. Tal vez a 30 de salario y 20 de plusvalía; incluso si la lucha obrera fuera muy fuerte, y los capitalistas estuvieran muy necesitados de trabajo, los salarios podrían llegar a 35 pesos por día y la plusvalía bajar a 15. ¿Puede seguirse así hasta acabar con la plusvalía y la explotación? La experiencia nos muestra que no, que esta lucha económica tiene un límite. Llegado un punto los capitalistas aceleran las innovaciones, introducen maquinarias que reemplazan la mano de obra y despiden obreros. Marx cuenta un caso de una zona de Inglaterra en que faltaban cosechadores, y los trabajadores conseguían más y más aumentos salariales. Pero llegó un momento en que a los empresarios les convino comprar máquinas cosechadoras, en lugar de contratar obreros. Al poco tiempo había enormes masas de desocupados, que peleaban por un puesto de trabajo, y los salarios se desplomaban. Hoy en todos lados los capitalistas reemplazan a los obreros por máquinas; en las fábricas automotrices, por ejemplo, en muchas líneas de montaje los robots hacen el trabajo de varios obreros. Así se generan más y más desocupados, es decir, se crea un EJÉRCITO DE DESOCUPADOS, que es la principal arma que tiene el capital para derrotar las luchas sindicales. Por eso Marx decía que la maquinaria se ha transformado en un arma poderosa contra la clase obrera. La maquinaria debería ser un instrumento para liberar al ser humano de las penalidades del trabajo manual, pero bajo el dominio del capital se convierte en un instrumento para esclavizar más al obrero; porque crea desocupados, pero también porque los que conservan el empleo son sometidos a mayores ritmos de producción, a peores salarios. Pero existe otra vía por la cual se crea desocupación. Cuando los capitalistas ven que las ganancias están disminuyendo, comienzan a interrumpir sus inversiones. Por ejemplo, el empresario que vende el hilado, en lugar de contratar de nuevo a los obreros, guarda el dinero a la espera de que mejoren las condiciones para sus negocios. Cuando muchos capitalistas hacen lo mismo, hablamos de una crisis, y por todos lados aparecen obreros sin trabajo. En estos períodos se crean enormes masas de desocupados. En el mundo capitalista desde hace por lo menos 20 años que ha estado creciendo la masa de desocupados, porque se frenaron las inversiones y porque se introducen maquinarias que desplazan a los obreros. Cuando se habla de la cantidad de robos que existen actualmente, de que no hay seguridad en las calles, de que las cárceles están llenas, se pasa por alto la raíz del fenómeno: la explotación capitalista y las leyes de la acumulación. Estos desocupados y marginados por el sistema presionan hacia abajo los salarios; y los capitalistas chantajean a los que tienen trabajo con la amenaza de mandarlos a la miseria si no se someten a sus exigencias. El capitalismo crea constantemente una masa de marginados, de pobres absolutos, que son utilizados como arma de dominación contra la clase obrera. Tomar conciencia de los límites de las luchas por las reivindicaciones económicas es fundamental para que la clase obrera no siga atada a los políticos de la burguesía y para empezar a forjar su independencia de clase, esto es, sus propias organizaciones, con un programa y una estrategia que apunten contra la explotación del capital. 8. Hablan defensores del sistema capitalista Hace años, cuando el sistema capitalista estaba surgiendo, los defensores del sistema capitalista eran bastante conscientes de lo que estaba sucediendo. Para verlo, volvamos un momento al señor Mandeville, quien escribía: “La única cosa que puede hacer diligente al hombre que trabaja es un salario moderado: si fuera demasiado pequeño lo desanimaría o, según su temperamento, lo empujaría a la desesperación; si fuera demasiado grande se volvería insolente y perezoso…” Observemos en esto tan importante: hay que mantener a la gente de manera que esté siempre “a raya”; si los salarios son altos, los obreros son “insolentes”, o sea pueden desafiar al patrón. Mandeville continúa: “… en una nación libre, donde no se permite tener esclavos, la riqueza más segura consiste en una multitud de pobres laboriosos” Efectivamente, “pobres laboriosos”, esto es, gente que trabaja y es pobre. Vean más abajo cómo éste es un rasgo típico del sistema capitalista actual. Otro autor defensor del sistema capitalista, llamado Morton Eden, escribía: “Las personas de posición independiente deben su fortuna casi exclusivamente al trabajo de otros, no a su capacidad personal, que en absoluto es mejor que la de los demás. Es… el poder de disponer del trabajo lo que distingue a los ricos de los pobres…” Morton Eden también decía que lo que convenía a los pobres no era una situación “abyecta o servil”, sino “una relación de dependencia aliviada y liberal”. Esto para que estén más entusiasmados por trabajar. Pero que nunca ganen lo suficiente como para liberarse del capitalismo. Otro teórico, llamado Storch, escribía: “El progreso de la riqueza social engendra esa clase útil de la sociedad que ejerce las ocupaciones más fastidiosas, viles y repugnantes, que echa sobre sus hombros todo lo que la vida tiene de desagradable y de esclavizante, proporcionando así a las otras clases el tiempo libre, la serenidad de espíritu y la dignidad convencional del carácter.” Una clase hace las tareas más “fastidiosas”, para que la otra clase tenga tiempo libre para disfrutar sus countries, Punta del Este, recreaciones de todo tipo y puedan, además, cultivar sus exquisitos espíritus. Un reverendo, llamado Towsend, agregaba: “… el hambre no sólo constituye una presión pacífica, silenciosa e incesante, sino que además… provoca los esfuerzos más intensos” Este señor “la tenía muy clara”, como se dice hoy: la amenaza del hambre es una “presión silenciosa” que hace trabajar intensamente. ¿Qué trabajador no se siente reflejado en estas palabras? Pero además, estas viejas ideas, ¿se siguen defendiendo hoy? La respuesta es que sí, que se siguen defendiendo. Por ejemplo, a los alumnos de Ciencias Económicas se les enseña, en los cursos que dictan los docentes que adhieren a la doctrina “oficial”, que: a) Debe existir un nivel de desempleo, que ellos llaman “natural”, para que la economía funcione de mil maravillas. b) Que por lo tanto el gobierno no debe intentar bajar esa tasa natural; lo único que puede hacer es deteriorar más las condiciones de trabajo y bajar salarios. c) Que el que está desocupado es porque quiere, porque no acepta trabajar por el salario que se le ofrece. Hace algunos años, en 2001, un alto funcionario del Ministerio de Economía dijo que la desocupación en Argentina era voluntaria. Lo dijo cuando millones de seres humanos estaban desesperados buscando un trabajo. Estas teorías justifican entonces la desocupación y los bajos salarios, porque de lo que se trata es de mantener sobre los obreros esa “presión pacífica, silenciosa e incesante” para que hagan los “esfuerzos más intensos”, de manera que siga aumentando la acumulación de riqueza y el goce de la clase propietaria de los medios de producción. 9. El racismo, la discriminación, la xenofobia, ayudan al capital El capitalismo no sólo ha dominado a través de la desocupación y la amenaza del hambre. O de la represión abierta de los trabajadores cuando éstos quisieron cuestionar seriamente el sistema (aunque este aspecto del problema no lo vamos a tocar en este curso). El sisteema capitalista también ha dominado con las divisiones que se producen entre los trabajadores a partir de la discriminación. De múltiples maneras en la sociedad se inculca la idea de que, por ejemplo, los negros son inferiores. Expresiones como “negro villero” son comunes, y meten la idea de que una persona de piel oscura puede ser sometida a las peores condiciones de trabajo porque “es un ser inferior”. De la misma manera las mujeres son discriminadas sistemáticamente. Por ejemplo, está comprobado que en promedio, y por igual trabajo, una mujer gana un 30% menos de salario que el hombre. Otro ejemplo es lo que sucede con nuestros hermanos paraguayos, bolivianos, peruanos. Constantemente en los medios se los presenta como “sucios”, “ladrones”, incluso como “no ciudadanos”. Hace un tiempo el diario Crónica tituló una noticia: “Mueren tres ciudadanos y dos bolivianos en un accidente de tránsito”. De esta manera también a ellos se los presiona para que acepten las peores condiciones de trabajo. Todo lucchador social debería combatir por todos los medios estas formas de discriminación, que dividen al pueblo. Toda división del pueblo trabajador sólo favorece el dominio del capital. Y no habrá liberación de los trabajadores de la explotación del capital en tanto no superemos estas lacras. 10. La competencia y la concentración de la riqueza Si bien los capitalistas están unidos cuando se trata de mantener la explotación, entre ellos existe la más feroz competencia. Cada empresario trata de vender más que sus competidores, sacarle clientes. Para eso, cada uno busca aumentar la explotación de sus obreros y tecnificarse. Si un capitalista descubre una técnica mejor para producir, procura que la competencia no la conozca, con la esperanza de bajar los precios y arruinar a los otros. Los capitalistas que no logran seguir el ritmo de la renovación tecnológica, se arruinan y son absorbidos por la competencia o van a la quiebra. Por eso Marx decía que la competencia es como un látigo, que obliga a cada empresario a ir hasta el fondo en la explotación de sus obreros. Esta es una ley de hierro en la sociedad actual. Por esta razón la explotación no tiene que ver con la buena o mala voluntad de algunos empresarios individuales. Puede haber dueños de empresas que consideren inhumanas las condiciones en que viven los trabajadores, pero seguirán manteniendo los salarios bajos y exigiendo más y más ritmo de trabajo, argumentando que "si no lo hacemos la competencia nos va a arruinar". Por eso no hay que esperar que los capitalistas "comprendan" las necesidades de los trabajadores y modifiquen voluntariamente sus comportamientos. Hoy este impulso del sistema capitalista se ve multiplicado por la competencia internacional. Los capitalistas de todos los países están lanzados a una carrera desesperada por bajar los costos, por aumentar la explotación, para sobrevivir en el Mercosur y en otros mercados mundializados. Los empresarios hacen un chantaje a los trabajadores porque dicen: "si no aceptan todas las condiciones de trabajo que impongo, voy a invertir en otro país". Esta lucha entre los capitalistas por aumentar la explotación para sobrevivir es la razón principal por la cual en el capitalismo existe un impulso permanente a aumentar la explotación. En la lucha entre los capitales, inevitablemente muchos caen, y son "comidos" por los más fuertes. Como dice el dicho popular, el pez gordo se come al pez chico. Todos los días se fusionan capitales, hay empresarios que compran fábricas en quiebra, hay comercios y bancos que caen en problemas y no pueden sobrevivir. Millones de cuentapropistas, de pequeños campesinos, aun de pequeños empresarios, se funden, y van a la pobreza absoluta o a trabajar de obreros. Un ejemplo es lo que sucedió con la entrada de los hipermercados. Miles y miles de almaceneros, panaderos, carniceros, se arruinaron y ellos, o sus hijos, tuvieron que emplearse como asalariados, muchas veces en los mismos supermercados que los hundieron. Así los capitales cada vez más se concentran en pocas manos. Hoy, las 200 corporaciones más grandes del planeta tienen ventas equivalentes al 28% de la actividad económica del mundo. En cada país podemos ver cómo un puñado de 300 o 400 empresas tiene un peso descomunal en la economía; algunas compañías transnacionales tienen ventas anuales por sumas que superan largamente los presupuestos de la mayoría de los países. En manos de algunas decenas de miles de grandes capitalistas se concentra el poder de dar trabajo o no a cientos de millones de desposeídos. 11. ¿Qué es el capitalismo hoy? Lo que explicamos teóricamente tiene su reflejo en la realidad del mundo. El sistema capitalista impulsa a aumentar la explotación. Tengamos entonces una visión global. En todos los países se procura que cada producto “contenga el máximo posible de trabajo impago” y para eso todo capitalista busca acelerar los ritmos de trabajo y reducir el valor de la fuerza de trabajo. Se desarrolla de así un hambre incesante por el plusvalor, por el tiempo de trabajo excedente. ¿Por qué puede el capital imponer esto? Una razón es la amenaza de mudar plantas o de no invertir si la fuerza laboral no se allana a las exigencias del capital. Los empresarios muchas veces dicen: si los sindicatos de este país no aceptan tal o cual condición laboral, o tal o cual salario, nos vamos a otro país. O sea, es el chantaje de la llamada huelga de inversiones. “Si no se allanan a lo que pido, no invierto”. También está la presión de las importaciones. Es que hay empresarios que dicen: “si no se aceptan estos salarios y condiciones de trabajo, cierro la empresa porque me conviene importar más barato desde otro país”. En segundo lugar, como hemos dicho, por la presión que ejercen el ejército de desocupados. Según la Organización Internacional del Trabajo, en 2004 había unos 188 millones de desocupados en el mundo. En Argentina la desocupación, a pesar de que bajó en los últimos años, sigue siendo muy alta. A esto se suman las corrientes migratorias de mano de obra, especialmente hacia los países adelantados. Y la incorporación a la fuerza laboral de mujeres, niños, inmigrantes y minorías que en su mayoría tiene bajos índices de sindicalización. De esta manera reaparecen formas de explotación que nos retrotraen a las escenas de Inglaterra de los siglos 18 y 19 en los orígenes del capitalismo industrial. Por ejemplo, en las fábricas de computadoras de China se imponen condiciones que pueden calificarse directamente de “carcelarias”; en muchas empresas los trabajadores o trabajadoras no pueden hablar, no pueden levantarse para ir a tomar agua o al baño; existen regímenes de castigo durísimos por faltas leves o distracciones, con jornadas de trabajo que pueden prolongarse hasta 16 horas. En muchas fábricas las trabajadoras duermen en las empresas, en condiciones extremadamente precarias. El desgaste físico y nervioso es tan grande que a veces son “viejas” con apenas 30 años; además hay problemas auditivos y visuales, debido a las largas horas que pasan probando monitores y equipos. Sobre los salarios, escuchemos este testimonio de C., trabajadora en una empresa china de productos electrónicos: “He estado en la fábrica desde hace dos años y medio y lo más que he ganado ha sido un poco más de 60 dólares (por mes). Eso fue lo que obtuve después de haber trabajado más de 100 horas extra. … ¿Cómo puede ser eso suficiente para nosotros? Uno tiene que comprar por lo menos las provisiones diarias y si me compro algo de ropa se me termina el sueldo. Es incluso peor en la temporada baja, cuando no tenemos horas extra. Cuando nos obligan a tomar un día porque no hay pedidos y no tenemos trabajo que hacer, nos lo deducen del sueldo”. En muchos sectores y países se repiten estas situaciones. El siguiente es un testimonio de K., un trabajador del vestido de Bangladesh: “No he tenido descanso en dos meses y trabajo desde las 8 de la mañana hasta las 9 o 10 de la noche; algunas veces incluso toda la noche. Por eso estoy enfermo. … Tengo fiebres y no tengo energía. … No pagan las horas extras, dicen que he trabajado 30 o 40 horas en un mes cuando en realidad he hecho 150. No hay registro, de manera que pueden decir lo que quieren”. Y el siguiente es el testimonio de Helena, ex trabajadora nicaragüense de una maquila: “Los malos tratos eran permanentes. Cualquiera puede cometer un error: si te equivocabas, te golpeaban en las manos, en la cabeza, te trataban de burra, de animal. Si parabas un segundo para tomar un vaso de agua, aullaban. El salario de base era de 22 dólares por semana. Yo llegaba a las 7 de la mañana y salía, en general, a las 9 de la noche; hacía cuatro horas extras, pero me pagaban dos Seguramente cada uno de ustedes puede encontrar testimonios semejantes en Argentina. Indaguemos cómo se trabaja en talleres, en comercios, en empresas del transporte. Ausencia de derechos sindicales, falta de respeto a cualquier norma de seguridad o higiene, desconocimiento de francos y licencias por enfermedad, salarios que muchas veces no alcanzan siquiera para mantenerse con el mínimo de subsistencia. Por otra parte se calcula (datos de 2000) que en el mundo trabajan unos 186 millones de niños y niñas de entre cinco y 14 años; de ellos, 5,7 millones realizan trabajos forzados; 1,8 millones están en la prostitución y 0,3 millones en conflictos armados. Pero si se toman los que trabajan en forma intermitente, la cifra se eleva a entre 365 y 409 millones, y si se agrega el trabajo no contabilizado de las niñas –en su mayoría hogareño- la cifra oscila entre 425 y 477 millones. Los niños y niñas realizan trabajos tan diversos como agricultura, confección, fabricación de ladrillos, actividades mineras, armado de cigarros, cosido de pelotas de béisbol o pulido de piedras preciosas, entre otros. Casi por regla general están sometidos a condiciones infrahumanas, son prácticamente esclavos privados de su niñez y, por supuesto, de todo acceso a la educación; en los países subdesarrollados uno de cada siete niños o niñas en edad escolar no concurre a la escuela. Dicen dos economistas del Banco Mundial: “En los noventa, luego de la Convención de los Derechos del Niño (1989) y una confluencia de factores desde la globalización a la recolección sistemática de estadísticas por la Organización Internacional del Trabajo, el Banco Mundial y diversos países, el mundo se hizo consciente de que desde una perspectiva global la situación del trabajo infantil no era mucho mejor de lo que había sido durante la Revolución Industrial.” Aclaremos que durante al Revolución Industrial, ocurrida en Inglaterra a fines del siglo 17, se registraban abusos terribles de explotación del trabajo infantil. Desde entonces se nos ha dicho que aquellas épocas habían quedado definitivamente en el pasado, que en el capitalismo moderno ya no sucedían. Pero vemos que no es así, que siguen sucediendo y a una escala mayor, porque ahora se trata del capitalismo en todo el mundo. Incluso en países desarrollados como Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos muchos menores en edad escolar están trabajando. En Gran Bretaña algunos estudios consideran que en los últimos 35 años entre un tercio y dos tercios de los niños en edad escolar estuvieron en trabajos remunerados; si se toma en cuenta a quienes alguna vez trabajaron (en lugar de a quienes están trabajando en el momento de la encuesta) la cifra se eleva a entre el 63 y 77%. En la Unión Europea de conjunto en los noventa aproximadamente un 7% de los niños de entre 13 y 17 años trabajaba. En lo que respecta a las mujeres, en promedio reciben un salario equivalente a las dos terceras partes de lo que reciben los hombres, muchas veces carecen de protección frente a malos tratos y abusos; y sufren más agudamente la precarización laboral que los hombres, además de estar obligadas a realizar trabajos por los que no reciben en absoluto remuneración alguna. En los países desarrollados también se registra la tendencia al aumento de la explotación de la clase obrera en su conjunto. Por ejemplo en Gran Bretaña en los últimos años se facilitó y abarató el despido de trabajadores, se estableció que los chicos de 13 o 14 años pueden ser empleados hasta 17 horas semanales, se extendió el contrato temporario, se redujeron las licencias, se suprimió el salario mínimo, se extendieron los “períodos de prueba” (hasta 24 meses), se suprimió el límite a la jornada de trabajo (incluso para los jóvenes de 16 a 18 años) y se dio plena libertad para trabajar los domingos. En algunos sectores los salarios apenas permiten reproducir el valor de la fuerza de trabajo. Un obrero típico de la industria de la confección de Birmingham, con 17 años de antigüedad, a mediados de la década de 1990 debía destinar dos terceras partes de su salario a pagar el alojamiento y las facturas de electricidad. En la industria del vestido son “normales” jornadas de 12 horas por día de lunes a viernes y 8 horas los sábados, y es común encontrar empresas que no pagan las horas extras ni los días de ausencia por enfermedad. Como resultado de la caída general de los ingresos de los trabajadores y de la desocupación de largo plazo, a mediados de la década se constataba que el número de gente sin hogar se había duplicado, que el 26% de los niños dependía de la ayuda social para vivir, que 13,7 millones de personas vivían en la pobreza, que había 1,1 millones menos de empleos a tiempo completo que en 1990, que 300 mil personas ganaban menos de 1,5 libras por hora y aproximadamente 1,2 millones menos de 2,5 libras por hora. En lo que respecta a Estados Unidos, a mediados de la década de 1990, sobre los 38 millones de estadounidenses que vivían por debajo de la línea de la pobreza, 22 millones tenían un empleo o estaban ligados a una familia en la cual uno de sus miembros trabajaba; esto dio origen a la expresión “hacerse pobre trabajando”. Además, y obligados a compensar los bajos salarios, casi 8 millones de personas tenían doble empleo. Por otro lado la duración media anual del trabajo aumentó el equivalente de un mes desde la década de 1970; en algunas empresas del automóvil había asalariados que trabajaban hasta 84 horas por semana. En lo que hace a los procesos de trabajo, a partir 1988 se extendió toyotismo. Con esta forma de organización de organización laboral la dirección de la empresa fomenta la competencia entre los trabajadores y debilita la solidaridad sindical; introduce la multiplicidad de tareas; reduce las calificaciones y aumenta la “ínter cambiabilidad” de los puestos; disminuye la importancia de la antigüedad o incluso la abandona o modifica; descarga en los obreros una mayor responsabilidad por el cumplimiento de las tareas, sin compensación salarial y sin darles mayor autoridad; y fomenta el sindicalismo de empresa en detrimento de la unión a nivel de rama. El resultado es el trabajo súper intensivo: “Mientras en las plantas manufactureras tradicionales el proceso de trabajo ocupa al obrero con experiencia aproximadamente 45 segundos por minuto, en las plantas de producción flexible la cifra es de 57 segundos. Los trabajadores de producción en las líneas de ensamblaje de Toyota en Japón hacen 20 movimientos cada 18 segundos, o un total de 20.600 movimientos por día” (tomado de un estudio sobre el toyotismo). El ataque a las condiciones laborales abarca también a países con fuerte tradición sindical y de izquierda. En algunos lugares la ofensiva del capital comenzó por los trabajadores inmigrantes, aprovechando la inseguridad jurídica a la que están sometidos. En Francia, por ejemplo, el trabajo en negro y la contratación a tiempo parcial de inmigrantes están extendidos en la construcción (pública o privada), limpieza, hotelería, gastronomía, confección de ropa y agricultura, entre otras actividades. Los salarios de estos trabajadores son inferiores hasta un 50% a la media y carecen de organización. En Alemania el capital y el gobierno están empeñados, desde hace años, en una campaña por reducir salarios sociales y prolongar la jornada laboral. Además, se atacan los salarios sociales, los sistemas de jubilación y salud. Italia, Alemania y Suecia son representativas de la tendencia. Y en todos lados se tiende al disciplinamiento de la fuerza laboral mediante el desempleo y a la precarización laboral. Como resultado de estos procesos en la mayoría de los países aumentó la desigualdad. Según la OIT, que realizó un estudio (publicado en 2004) de 73 países, en 12 desarrollados, 15 atrasados y 21 países con “economías en transición”, aumentó la desigualdad entre el decenio de 1960 y el decenio de 1990; estos 48 países comprenden el 59% de la población total de los países bajo estudio. En tres países desarrollados, 12 atrasados y uno con “economía en transición”, que de conjunto representan el 35% de la población bajo estudio, la distribución se mantuvo estable. Por último, sólo en dos países desarrollados y siete atrasados (y ninguna economía en transición) mejoró el ingreso. 12. Desarrollo cada vez más desigual y carencias y padecimientos sociales Una de las teorías que se han planteado muchas veces es que a medida que el capitalismo se desarrolla, y se hace más mundial, los ingresos entre los países tienden a igualarse. Pero la realidad es otra. Según las Naciones Unidas (Informes sobre el desarrollo humano) si la diferencia entre el ingreso de los países más ricos y los más pobres era de alrededor de tres a uno en 1820, había pasado a 35 a 1 en 1950, a 44 a 1 en 1973 y a 72 a 1 en 1992; y a comienzos del nuevo siglo llegaba a 77 a 1. Por otra parte, se puede ver la desigualdad de riqueza e ingresos que se genera en este sistema. Los datos, también de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, nos dicen que el 20% de los seres humanos que vive en los países más ricos participa del 86% del consumo privado total; utiliza el 58% de la energía mundial y el 84% del papel; tiene el 87% de los vehículos; representa el 91% de los usuarios de Internet y tiene el 74% de las líneas telefónicas totales. En el otro polo, el 20% de la población que vive en los países más pobres participa con sólo el 1% del consumo total; utiliza el 4% de la energía, el 1,1% del papel, tiene menos del 1% de los vehículos y el 1,5% de las líneas telefónicas. En Argentina también se ha producido una gran polarización social. Así, en 2006, el 10% más rico de la población tiene ingresos 31 veces más altos que el 10% más pobre. Esto significa que en el 10% más rico cada persona gana, en promedio, $2012, mientras que en el 10% más pobre cada persona gana sólo $64. En el 10% más pobre que sigue a este estrato, cada persona gana sólo $143. Esta situación se ha mantenido desde los años noventa, más o menos estable. Más en general, agreguemos que de los 4.400 millones de habitantes que están en los países llamados “en desarrollo”, casi tres quintas partes no tienen las infraestructuras sanitarias básicas, casi un tercio no tiene acceso al agua potable, una quinta parte no tiene acceso a servicios modernos de salud; un tercio de los niños menores de cinco años sufren malnutrición, 30 mil mueren por día por causas prevenibles y uno de cada siete niños en edad de escuela primaria no asiste a la escuela. A comienzos del nuevo siglo había 840 millones de personas en todo el mundo desnutridas, lo que representaba el 14% de la población mundial. Recordemos que en 1980 vivían en condiciones severas de desnutrición 435 millones de personas, que representaban el 9,6% del total mundial. De los 840 millones de personas que hoy están desnutridas, 10 millones se encuentran en los países adelantados, 34 millones en los ex países socialistas en transición al capitalismo y 798 millones en los países atrasados. En República del Congo, Somalia, Burundi y Afganistán, más del 70% de la población está desnutrida. Según la Organización Mundial de la Salud, las posibilidades de vida de un recién nacido en un país avanzado son 12 veces mayores que las de un recién nacido en un país atrasado; si éste nace en África subsahariana es 23 veces mayor. En Argentina, un país “granero del mundo”, que puede alimentar a 300 millones de personas, hay hambre crónica, millones que no alcanzan al mínimo calórico diario vital. La Agencia Católica para el Desarrollo señala una cifra que en sí misma constituye todo un símbolo de la desigualdad: la vaca promedio europea recibe un subsidio de 2,2 dólares por día, más que el ingreso diario que recibe la mitad de la población mundial. 13. Conclusión Hemos visto por qué y cómo el sistema capitalista tiende a generar en un polo una riqueza creciente, y cada vez más concentrada, y en el otro polo masas de gente que está obligada a hacer trabajos monótonos, repetitivos, o con salarios bajos y condiciones laborales precarias, sometidos a presión constante. Y también por qué se regeneran, periódicamente, grandes ejércitos de desocupados. Todo esto nos obliga a ubicar las luchas reivindicativas, por mejoras laborales, por seguros de desempleo, por salud y educación, en una perspectiva correcta. Esto es, peleamos por mejorar en todo lo posible dentro del sistema; necesitamos defender reformas que hagan más llevadera la vida bajo el sistema capitalista. Pero al mismo tiempo hay que tomar conciencia de que estas mejoras tienen un límite. Como decía una gran socialista europea de principios del siglo 20, llamada Rosa Luxemburgo, en tanto no se acabe este sistema de explotación los sindicatos ¿como se explica? ambos son seres humanos,no?

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