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Los tesoros vaticanos... ¿Porqué la Iglesia tiene tantos tesoros en el Vaticano mientras hay tantos pobres en el mundo? Esta sencilla frase hace sufrir a muchos católicos. Se sienten mal al escucharla y no saben qué pensar, contestar, explicar... ellos mismos se quedan un poco confundidos. Analicemos un poco el asunto. Lo primero es acotar el problema, cosa no fácil. ¿Qué es lo que se quiere decir con esa frase? 1. El cuestionamiento Con el asunto de las riquezas de la Iglesia, no es claro qué es lo que se cuestiona o critica. Lo primero que se observa al analizar la cuestión es la falta de datos y acusaciones concretas. Estamos frente a un cuestionamiento difuso, nada claro, sin datos. Porque nunca es claro a qué riquezas se refiere, qué es lo malo de esas riquezas hipotéticas, quiénes son los culpables (porque los pobres también son parte de la Iglesia), y exactamente cuál es la culpa, qué es lo que se espera que la Iglesia debería hacer, etc. A simple vista lo primero que se intuye es que se trataría de una acusación a la Iglesia de insensibilidad ante el problema de la pobreza: ¿cómo es posible que la Iglesia viva con tantas riquezas cuando hay tantos pobres en el mundo? Esta acusación se presentaría como hecho que desacreditaría a la Iglesia en cuanto tal: es decir, una institución que vive semejante hipocresía (decir que ama a los pobres, mientras está llena de riquezas que no pone al servicio de los mismo) no sería digna de ser tomada, en cuenta ni creída, ni aceptada. Esta sería una de las mayores vergüenzas de la Iglesia, ante la cual no habría defensa ni explicación posible. 2. Lo real ¿De qué riquezas estamos hablando? Seamos serios, que alguien aporte datos. Si se da por supuesto que en el Vaticano hay grandes tesoros que se diga ¿qué tipo de tesoros? ¿joyas, cuentas bancarias...? ¿dónde están? ¿cuánto es su valor? Pero uno comienza a preguntarse, ¿acaso alguien considera a la Iglesia como una institución millonaria? ¿Quien pensaría encontrar obispos en las revistas con listas de millonarios tipo Fortune? ¿Tiene la Iglesia fines de lucro? ¿Da dividendos...? ¿Cotiza en bolsa? La acusación, de entrada, sugiere cosas falsas: la vida lujosa del Papa, obispos, curas, monjas, etc., que serían quienes usufructuarían de esos tesoros. Afán de lucro escondido bajo la excusa de la religión... Además estimula imaginaciones frondosas: al hablar de "tesoros" uno imagina cuartos llenos de lingotes de oro, cofres llenos de joyas, películas de piratas... Pero en la realidad, ¿a qué "riquezas" se refieren? Basta que mires las pertenencias de la Iglesia que están a tu alcance -tu parroquia, tu catedral...- para no encontrar cosas lujosas por ningún lado. Los "tesoros" -como los llaman- son un tesoro cultural, espiritual, histórico, pues se trata de iglesias, imágenes, cuadros, frescos, cálices, ornamentos, ... Esos "tesoros" no tiene ningún valor comercial, ni financiero. Están dedicados al culto divino en iglesias o expuestos en Museos que conservan el patrimonio cultural de dos mil años de cristianismo. 3. ¿Una solución al problema de la pobreza? Desde el punto de vista económico...y si rematamos todo ¿qué pasa? Antes de entrar en el problema de fondo y demostrar que estamos frente a un debate artificial y sin sentido... detengámonos a considerar el tema desde el mero punto de vista utilitario: lo inútil de una supuesta venta del Vaticano. Porque el anónimo acusador insinúa que la Iglesia debería deshacerse de todo... para el bien de los pobres... y de los millonarios que participarían del remate... Bueno, hagamos números. ¿Cuanto representa en plata todo lo contenido en el Vaticano? No tengo ni idea... pero digamos ¿cien millones de dólares? ¿mil? ¿diez mil?... ¿Qué es eso para el problema del hambre o del subdesarrollo? ¿Alguien de buena fe puede pensar que sería una solución real para los problemas de los pobres? Si se vendiera todo... ¿a cuántos ayudaría durante un día? ¿serviría para algo? ¿No sería más bien un empobrecimiento inútil de la Iglesia ... (lo que en realidad estarían deseando los acusadores... aunque se contentan con sembrar desprestigio con argumentos sentimentales y vacíos de valor racional)? En realidad, desde el punto de vista económico, el sólo hecho de plantear el problema de las riquezas del Vaticano es algo prehistórico, ya que hoy en día la riqueza no está dada por la propiedad de algunos terrenos o piezas de museo sino por marcas (¿cuánto valen los logos de Mc Donald, Shell, Coca o Telefonica?), acciones en Bolsa, etc. Y de este género de riqueza -la que es real riqueza hoy- la Iglesia no tiene nada (ni siquiera tiene la Biblia patentada...). Cualquier Estado del mundo con un pequeño porcentaje de su presupuesto anual podría posiblemente aportar mucho más que la venta total de todo el Vaticano, territorio incluido. Además, el problema de la pobreza no se arregla con una donación: es un problema de desarrollo y requiere un flujo permanente de recursos. Por ejemplo, ¿de qué serviría la donación de un hospital a un país que no contara con recursos para mantenerlo, pagar sueldos, comprar medicinas...? Hacer funcionar un hospital en no mucho tiempo es más caro que el hospital mismo... La deuda externa argentina ha llegado a los 250 mil millones... Si se tratara de vender todo lo que existe en Argentina para pagarla... no alcanzaría... Esto muestra que nadie puede seriamente proponer que vendiendo cuatro imágenes, tres iglesias y unos cuadros... se podría arreglar algún problema de pobreza. Es como proponer que le vendamos a los ingleses las Malvinas a cambio de una disminución de la deuda externa... No creo que los mexicanos sientan mucha felicidad cuando piensan que vendieron Texas a los Estado Unidos... Desprenderse de la tierra que contiene la propia historia y valores artísticos y culturales... no es un gran negocio para nadie. La pérdida del patrimonio cultural conduce a la pérdida de la propia identidad. 4. El patrimonio de los pobres ... Además, contrariamente a lo que la acusación sugiere, las supuestas riquezas de la Iglesia son patrimonio de los pobres, que lo sienten como suyo, porque realmente lo son. Un botón de muestra. Cuando Juan Pablo II hizo su primer viaje a Brasil, después de una ceremonia salió del protocolo, se metió en medio de una favela y visitó una familia. Conmovido, les dejó de regalo su anillo de Papa. ¿Vos pensás que fueron lo suficientemente idiotas como para venderlo por su peso en oro y comprarse unas cocas...? Es su tesoro, lo conservan en la capillita de la favela. Los pobres son pobres, pero no tontos... ¿Y qué pobre argentino no se siente orgulloso de la basílica de Luján? ¿Acaso preferiría vendérsela a los musulmanes para que la transformen en una mezquita y que el fruto de la venta se reparta entre los pobres argentinos a los que tocaría quizá menos de un peso a cada uno... para comprarse un "choripán"? ¿Pensás que sería un buen negocio para los pobres? Nunca he escuchado a un pobre quejarse de supuesta riqueza de su parroquia o capilla... en cambio los he visto trabajar y sacrificarse duramente para mejorarla. Son los que con más orgullo muestran sus "tesoros". Además, la experiencia también enseña... En los ´60 y ´70 hubo algunos sacerdotes que, quizá víctimas de esta acusación, vendieron imágenes, cálices, custodias... ¿Qué pasó con el fruto de su venta? Lo único claro es que no existe más... ¿Alguien puede pensar que esos cálices están mejor en vitrinas de las casas de los ricos que en un altar de cualquier iglesia? 5. ¿Porqué la Iglesia tiene bienes? Yendo al fondo de la cuestión. ¿Cuál es el problema de los supuestos tesoros vaticanos? ¿Es malo que la Iglesia tenga bienes? ¿Qué conserve obras de arte? ¿De dónde los saca? ¿A quien perjudica el tenerlos? ¿Es acaso contrario a la enseñanza de Cristo? En realidad no existe ningún problema. Basta recordar el elogio de Jesús a María por haber derramado un perfume carísimo sobre sus pies y a la viuda que puso todo lo que tenía como limosna al templo. Es más, es lógico que necesite bienes materiales. Como no está compuesta sólo por ángeles, para enseñar a la gente el camino al cielo necesita edificios, bibliotecas, computadoras, autos... Para dar culto a Dios necesita templos, altares... Para ayudar a la piedad necesita imágenes, libros... Para enseñar a las gentes necesita escuelas, universidades... No parece que en estos dos mil años la Iglesia se haya dedicado a acumular dinero: esos "tesoros" acumulados en dos mil años de donaciones... son objetos de culto, etc. Normalmente quienes han cuidado de esos bienes han sido personas que vivieron voluntariamente la pobreza, que dejaron todo por seguir a Cristo, que no han tenido nada de patrimonio personal. ¿Qué bienes tiene la Iglesia? Los que juzga necesarios para el cumplimiento de su misión, que es de orden exclusivamente espiritual. Si lees la Sagrada Escritura descubrirás que la magnificencia del culto divino es un mandato que la Iglesia ha recibido de Dios. Tratando de dar a Dios cosas buenas... está siendo fiel a lo que su Señor le ha pedido. La tan vapuleada riqueza está compuesta por cosas que no se guardan con avaricia, sino que se usan en el ejercicio de la misión de la Iglesia. Por ejemplo, anualmente por la basílica de San Pedro pasan cuatro millones de peregrinos..., se celebran veinte mil misas, hay ochenta ceremonias solemnes... de las que unas treinta son presididas por el Santo Padre... O sea que tiene un uso bastante más intenso que la cancha de River... ¿Te parecería razonable vender la Pietá de Miguel Angel y poner en su reemplazo una copia plástico inflable para que la gente le rece? Por otro lado los cuida, los usa y les saca el jugo bastante bien. La Basílica de San Pedro tiene 500 años... lo que mostraría que está bastante amortizada... que fue una idea genial hacerla con buenos materiales... que la hacen tan barata a largo plazo... Por otro lado, la acusación parece sugerir una conexión entre las "riquezas" y la pobreza de los pobres. Pero, no hay relación alguna entre la belleza de la Basílica de San Pedro y la pobreza de una villa de Buenos Aires... Creo que es suficientemente claro que la primera no es la causa de la segunda. Por tanto no veo porqué conectar ambas cosas. Carece de sentido hacerlo. El problema es inventado, no es real. Si se fuera coherente con el planteo, ¿porqué no poner también en tela de juicio al Islam y las mezquitas; el judaísmo y las sinagogas... y hasta el edificio del congreso, la casa rosada, todos los museos, los Mc Donalds, shopping centers, el parque de la costa, los boliches... en fin, con todo lo que no sea un rancho miserable?... Y comenzando por tu propia casa: ¿cómo podés vivir ahí mientras haya gente que se muere de hambre? Este cuestionamiento carece de sentido. ¿Porqué podría estar mal que la Iglesia tenga templos lindos? ¿Qué aportaría a la bondad de la Iglesia la fealdad y la pobretería? 6. ¿Es necesaria la belleza? ¿la historia? Como los "tesoros" de los que se habla son básicamente artísticos y forman parte del patrimonio histórico de la Iglesia, parece necesario plantearse si la belleza es buena o mala, si tiene alguna función en la vida humana. Definitivamente, la belleza mueve al espíritu. Eleva del materialismo... Hace un gran bien al alma. Rezar frente a una imagen linda inspira, eleva el alma. Como criaturas espirituales, el arte es una de las manifestaciones más altas del espíritu humano. Nos eleva y dignifica. La historia es parte de nuestro ser: a través de la obra de quienes no precedieron -su arte, trabajo, etc.- entramos de alguna manera en comunión con ellos. Necesitamos permanecer unidos a nuestras raíces, a nuestros antepasados en la fe... y el cuidado de lo que nos legaron cumple una misión muy importante al respecto. Los museos vaticanos muestran que la Iglesia siempre ha fomentado la cultura y todas las manifestaciones del espíritu humano, llegando a ser en ciertos casos la mejor protectora del arte, la ciencia y la cultura. La historia humana le debe mucho al respecto, ya que ha protegido el patrimonio cultural de las ochenta generaciones que nos separan de la época de Cristo. 7. ¿Y en cuanto a la legitimidad de esas propiedades...? Parece al menos curiosa la pretensión de disponer de bienes ajenos. Es decir, ¿quién es el que critica y ataca para decidir qué debería hacer la Iglesia con sus bienes (bienes que evidentemente no pertenecen al acusador)? Porque en el fondo, los bienes que causan tanto escándalo son una propiedad legítima de una institución con dos mil años de historia. No han sido robados ni saqueados, como por otro lado sí lo han sido muchos de los tesoros históricos, artísticos y culturales de los más grandes museos del Mundo como el Louvre, el Británico... (Cualquier duda preguntá a los franceses por los "regalitos" que Napoleón les llevó de Egipto o los "recuerdos" que los ingleses se llevaron del Partenón...). En este caso, han sido fruto de donaciones explícitamente hecha para ese fin: gente que ha donado sus propios bienes para que fueran usados para el culto divino, la educación, la formación del pueblo fiel, el Santo Padre, etc. Es decir, su legitimidad está fuera de toda duda. 8. Pero, al final, la Iglesia ¿hace algo por los pobres? Lo más curioso e insostenible de la acusación, es la insinuación de inacción frente al problema de la pobreza. Te desafío a buscar una institución que haya aportado tanto bien al mundo -y si querés, en particular a los pobres- como la Iglesia Católica. Si bien su fin es espiritual -la salvación de las almas-, ninguna institución con fines temporales podría haber representado tanto bien desde el mero punto de vista humano. No te olvides de quién "inventó" los hospitales y universidades. Quién promovió la educación a través de los siglos. Quién luchó contra la esclavitud. Quién se ha dedicado a atender a los minusválidos, a los huérfanos, inmigrantes, moribundos, leprosos, chicos de la calle... Quién atiende la mitad de los enfermos de SIDA que hay en el mundo... Una visita al Pequeño Cotolengo Don Orione no te vendría mal. O a algún comedor infantil de alguna villa, o a algún hogar de la Madre Teresa, o cualquier local de Caritas parroquial, o ... En nuestro país, a la hora de catástrofe naturales, la única institución fiable para repartir ayudas es Caritas... la gente no confía en nadie más. Algunos datos. Veamos la contabilidad del objeto del ataque de las riquezas del Vaticano. El presupuesto anual de la Santa Sede es de 145 millones de dólares. A esto se debe añadir el Ovolo de San Pedro: 60 millones que se destina enteramente a obras de caridad y ayuda a necesitados. Es decir, estamos hablando de una institución que destina el 29,26% de sus ingresos brutos sólo a obras de caridad... No contemos los millones de dólares que instituciones católicas (muchas pertenecientes a Conferencias Episcopales) dan de ayuda al los países pobres: Adveniat, Ayuda a la Iglesia Necesitada, Manos Unidas, y un largo etc. Buscá una institución que hoy haga más por los pobres que la Iglesia Católica. ¿No parece una burla esta crítica a la institución que -por lejos- hace más por los pobres? La lista de las labores asistenciales de la Iglesia Católica es realmente impresionante: mirala despacio y pensá un poco. Después sacá tus propias conclusiones. En resumen y como conclusión: el cuestionamiento es ridículo ¿Hay alguna relación entre las obras de arte de los Museos Vaticano y las imágenes de las iglesias con la pobreza? La respuesta no admite ninguna duda: ¡NO! No existe una relación causal. Los primeros no son la causa de la segunda. Si el Vaticano no existiese, la situación de los pobres sería peor, porque desaparecería el mayor benefactor de los necesitados. La existencia de bienes artísticos y religiosos, ¿afecta de alguna manera la pobreza? No, en absoluto. ¿Es ofensivo? En el sentido que sería una cachetada a la pobreza... No, a los pobres también les gustan la cosas lindas y gozan con ellas. ¿Es verdad que la Iglesia tenga grandes tesoros económicos en la actualidad? No. Si se vendiese todo lo que tenga algún valor, ¿mejoraría la situación de los pobres del mundo? No afectaría en lo más mínimo la situación económica de los pobres. ¿Es quizá una muestra de indiferencia ante el problema de la pobreza? En absoluto, ya que el trabajo de la Iglesia en favor de los pobres está absolutamente fuera de duda. ¿El mantenimiento de esos bienes no supondrá gastos extraordinarios que podrían destinarse a la lucha contra el hambre? No, porque se auto-mantiene con el valor de la entrada a museos... y contratos como los que facilitaron la restauración de la Capilla Sixtina sin poner un peso. ¿Se invierten actualmente grandes sumas de dinero en incrementar esos bienes? No, es el fruto de dos mil años de cristianismo... Esperemos que nosotros sepamos dejarle a nuestros descendientes algo de valor y buen gusto. Me parece que en está página queda suficientemente demostrado, que las supuesta riquezas del Vaticano, no representan ningún problema real ni amenaza para los pobres. Es más, que la tan mentada crítica es una tomada de pelo. Una burla que no resiste el más elemental análisis racional. Usar a los pobres para atacar a la Iglesia es, al menos, una broma de mal gusto... Y más todavía que sea hecho por quienes nunca han hecho nada por los pobres... http://www.conoze.com/doc.php?doc=1465
Registrate y eliminá la publicidad! La verdad sobre la Inquisicion y la Iglesia Cada cierto tiempo, con una frecuencia aproximada de un año, alguien que sabe mi adhesión a la Iglesia católica me restriega por la cara el tema de la Inquisición. Y no se lo reprocho. Es algo que debe salir a la luz. Ayer fue ese día. Y como católico, hijo de la Iglesia católica, no puedo hacer más que lo que hizo el Papa Juan Pablo II. Reconocer que fue una barbaridad y pedir perdón histórico: Señor, Dios de todos los hombres, en algunas épocas de la historia los cristianos a veces han transigido con métodos de intolerancia y no han seguido el gran mandamiento del amor, desfigurando así el rostro de la Iglesia, tu Esposa. Ten misericordia de tus hijos pecadores y acepta nuestro propósito de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad, conscientes de que la verdad sólo se impone con la fuerza de la verdad misma. Esta fue la oración con la que Juan Pablo II hizo pública profesión de perdón por la actuación histórica de la Inquisición. Y yo, me adhiero, resaltando algunas palabras de la oración que acabo de transcribir: Somos los cristianos —hijos pecadores de la Iglesia y necesitados de misericordia—, Papas, obispos, sacerdotes o meros seglares, los que, usando métodos poco evangélicos, hemos desfigurado el rostro de la Iglesia, la Esposa de Cristo. Ahora bien, después de adherido, quiero poner las cosas en su debido sitio. Que la Iglesia pida perdón por el comportamiento de algunos de sus hijos en algunas épocas de la historia, no quiere decir que deba cargar con más culpas de las que le corresponden. En este espíritu, ahí van algunas reflexiones. Cuando se habla de las ejecuciones de la Inquisición hay que distinguir dos áreas completamente diferentes. Las brujas y los herejes. Empecemos por las primeras. En la Europa de los siglos XIV al XVIII, una mujer con un comportamiento algo extraño, que chocase a sus paisanos, era inmediatamente tachada de bruja. A partir de ese momento, no había desgracia que ocurriese en el pueblo, que no se le imputase a ella. La cosa solía acabar en linchamiento. No hay manera de saber cuantas pobres mujeres acabaron su vida así. Pero si hablamos de condenas por brujería llevadas a cabo por tribunales sí hay estimaciones. Se cree que en todo el mundo, desde Rusia hasta América, desde Escandinavia hasta España, desde 1325, fecha en que un tribunal condenó a muerte por primera vez a una bruja en Irlanda, hasta 1782 en Suiza, última condena a una bruja, se mataron unas 60.000 brujas. En estas condenas entran tribunales eclesiásticos, católicos y protestantes, civiles reales o locales, etc. Pues bien, de estas muertes, «sólo» unas 7500 lo fueron por la Inquisición. También hay que reseñar que en algún momento entre 1605 y 1621, que fue el periodo del pontificado de Paulo V, este Papa prohibió la pena de muerte para las brujas. Es decir, la Iglesia católica suspendió esta barbarie más de 160 años antes de la última ejecución «legal» de una bruja en el mundo. Por otro lado, la inmensa mayoría de los juicios a brujas llevados a cabo por la Inquisición acababan en absolución y, con toda seguridad, una persona que era acusada de brujería por el vulgo, juzgada por la Inquisición y declarada inocente, se salvaba del linchamiento porque, a partir de ese momento estaba protegida por el tribunal que la había absuelto. Se puede afirmar, sin lugar a dudas, que la Inquisición salvo muchas más vidas de supuestas brujas que aquellas a las que condenó. La cifra de 60.000 brujas ejecutadas en ese tiempo es estimativa. No así la de las juzgadas y ejecutadas por la Inquisición, puesto que todos y cada uno de sus procesos están debidamente documentados, cosa que no ocurría con el resto de los tribunales. De lo que no cabe duda es de la burda y malintencionada mentira de un estúpido y tendencioso «best seller» que dice que la Inquisición quemó a seis millones de brujas. Sin embargo, hay que decir que, en una época como aquella en la que la superstición era moneda corriente, se daban algunos casos de auténticos asesinatos rituales —como sigue ocurriendo hoy en día. Con altísima probabilidad, los casos de condena de la Inquisición respondían, en la inmensa mayoría de los casos, a éstos. No obstante, sigo diciendo lo que dije al antes; el número de casos debió ser CERO y por eso la Iglesia ha pedido el perdón del que hablé al principio. Si hablamos del caso de herejes, las cifras son muchísimo más bajas, aunque también mucho más injustas, puesto que hablamos de condenar y matar a alguien por sus ideas y creencias. Sin embargo, todo hereje se podía salvar de la muerte abjurando de sus ideas. Cierto que esto es una afrenta a la dignidad, pero en cualquier caso no es lo mismo que matar. Sin la menor duda, la Inquisición vino a hacer que las condenas por herejía, que existían antes que ella, fuesen menores, al ofrecer muchas más garantías procesales que cualquier otro tribunal. Desde luego que esto no elimina la responsabilidad de la Iglesia y, por eso, otra vez, la petición de perdón. Es verdad que el método de ejecutar las penas, la hoguera, era brutal. Pero conviene recordar que era un método civil, previo a que existiese la Inquisición. En el año 1220, doce antes de que se fundara la Inquisición en 1232, Federico II Hoffestaufen, emperador de Alemania, poco amigo del Papa, excomulgado por él, hizo extensiva a los herejes la muerte en la hoguera que era un método de ejecución civil corriente. Sabemos, por ejemplo, que el Dante, tras ser expulsado de Florencia por las rivalidades políticas entre las facciones de los «bianchi» y los «neri», fue condenado a morir en la hoguera si volvía a su ciudad natal. También hay que decir que en casi todos los casos de la Inquisición se mataba a los condenados en la picota, antes de prender la hoguera, evitándoles el horrible sufrimiento. Había muchos tipos de cuestiones, además de la brujería y la herejía, por los que una persona podía ser juzgada por la Inquisición o por otro tribunal. La seguridad jurídica y procesal que ofrecían los tribunales de la Inquisición eran mucho mayores que los de cualquier otro. Por eso cualquiera que pudiese elegir ser juzgada por un tribunal de la Inquisición o por otro, prefería serlo por el primero. Debo hablar aquí de la tortura. La tortura era, en esas épocas, un medio procesal tan corriente como brutal. Pero, una vez más y sin que esto sirva de excusa, porque su uso debió ser CERO, la Inquisición la utilizaba de manera menos frecuente que cualquier otro tribunal. Era el único que distinguía entre «territio realis» y «territio verbalis». Al acusado se le mostraban primero los instrumentos de tortura —que también habían sido «diseñados» por los poderes civiles— y se le daba un tiempo para reflexionar. Esto era la «territio verbalis». Sólo después de un tiempo, si el reo persistía, se le aplicaba la «territio realis» que era la aplicación real de la tortura. Ningún otro tribunal daba esta oportunidad y, en cualquier caso, para llegar a la «territio verbalis» la Inquisición era mucho más escrupulosa que cualquier tribunal para aplicar la «realis». Repito, y lo haré hasta la saciedad, que esto no es, de ningún modo una excusa. La tortura debería haber sido un método procesal totalmente prohibido por la Iglesia. Por eso, una vez más, la petición de perdón. Pero estimo imprescindible evitar el error de óptica histórica de juzgar una época con los raseros de otra. En otro orden de cosas, no deja de sorprenderme que los que atacan a la Iglesia por la Inquisición no tengan ojos para ver a la Iglesia desde otra perspectiva. Durante siglos, la Iglesia ha sido la educación pública, la sanidad pública y la prestación social pública a los desvalidos. Aún hoy, si uno busca en un mapamundi —o en una ciudad opulenta— quién está al lado de aquellos con los que nadie quisiera pasar una hora, verá que los que están allí son, en su inmensa mayoría, católicos. Y que dicen estar allí por Cristo y que es la Iglesia católica la que les da a Cristo y, con Él, la fuerza para estar allí. No un año ni dos, sino toda la vida. Así que me parece que —nobleza obliga— también los aquejados por esta extraña ceguera selectiva deberían pedir perdón a la Iglesia por ella. Fuente: http://www.conoze.com/doc.php?doc=8919 La densidad de persecución de brujas en Europa ANTES de seguir adelante con la participación del Santo Oficio en los procesos contra las brujas en los siglos posteriores a la Edad Media, vamos a detenernos unos momentos para ver en cuánto se estima hoy, basándose en los resultados más recientes de investigación, el coste en vidas humanas de las modernas persecuciones. Se calcula que hubo cerca de 100.000 causas de brujería en Europa, de las cuales, la mitad, o sea, unas 50.000 personas acabaron en la hoguera. Pero, como podemos ver, la intensidad de las persecuciones varió mucho de país a país. País Ejecuciones (por cada mil) Habitantes c. 1600 Portugal Ejecuciones: 7 (0,0007) Habitantes: 1000.000 España Ejecuciones: 300 (0,037) Habitantes: 8.100.000 Italia Ejecuciones: 1000? (0,076) Habitantes: 13.100.000 Países Bajos Ejecuciones: 200 (0,133) Habitantes: 1.500.000 Francia Ejecuciones: 4000? (0,200) Habitantes: 20.000.000 Inglaterra/Escocia Ejecuciones: 1500 (0,231) Habitantes: 6.500.000 Finlandia Ejecuciones: 115 (0,238) Habitantes: 350.000 Hungría Ejecuciones: 800 (0,267) Habitantes: 3.000.000 Belgica/Luxemburgo Ejecuciones: 500 (0,384) Habitantes: 1.300.000 Suecia Ejecuciones: 350 (0,437) Habitantes: 800.000 Islandia Ejecuciones: 22 (0,440) Habitantes: 50.000 Chequía/Slovaquia Ejecuciones: 1000? (0,500) Habitantes: 2.000.000 Austria Ejecuciones: 1000? (0,500) Habitantes: 2.000.000 Dinamarca/Noruega Ejecuciones: 1350 (1,391) Habitantes: 970.000 Alemania Ejecuciones: 25000 (1,563) Habitantes: 16.000.000 Polonia/Litauia Ejecuciones: 10000? (2,941) Habitantes: 3.400.000 Suiza Ejecuciones: 4000 (4,000) Habitantes: 1.000.000 Lichtenstein Ejecuciones: 300 (100,000) Habitantes: 3.000 La mitad de las quemas de brujas se produjeron como vemos en los estados alemanes, donde fueron ejecutadas 25.000 personas. Mas poniéndo el número de ejecuciones en relación con el de habitantes, vemos que Lichtenstein es el lugar donde más cruda fue la persecución: 300 quemas con relación a 3000 habitantes, corresponde a un 10 % de la población. Ala cabeza del extremo opuesto de la escala, con una intensidad de un fracción de unidad por mil, encontramos a Portugal, España e Italia, los únicos países que conservaron la Inquisición, adaptándola a su nueva base nacional. La documentación correspondiente a la primera parte de la Edad Moderna, que es la época que nos interesa, es tan abundante, que nos permite con gran seguridad decir cuántas de las quemas de brujas registradas se debieron a la Inquisición. Las cifras, por inesperadas, resultan asombrosas. Para Portugal es 1. Para España, 27. Y para Italia, 8. El resto de un total de ca. 1300 ejecuciones, repartidas entre los tres países, se debieron a los tribunales civiles y episcopales de los mismos. La revisión sistemática de los archivos inquisitoriales nos demuestra algo muy distinto. Calculo que la Inquisición en los países católicos del Mediterráneo llevó a cabo entre 10.000 y 12.000 procesos de brujería, que, no obstante, fueron sentenciados con penas menores o absolución. Fuente: http://www.conoze.com/doc.php?doc=955
Registrate y eliminá la publicidad! «El libro de Cornwell es muy confuso. No se trata de un verdadero análisis histórico. Faltan los documentos que sostengan sus tesis. Se hacen acusaciones gravísimas a Pío XII sin la prueba de los hechos». La crítica feroz, neta y decidida del libro «Hitler's Pope» (El Papa de Hitler: historia secreta de Pío XII), escrito por el británico John Cornwell y presentado en manera polémica por el mensual norteamericano «Vanity Fair», la hace el padre Pierre Blet que junto a Angelo Martini, Burkhart Schneider y Robert A. Graham realizó, por encargo del Papa Pablo VI, la publicación de los doce volúmenes: «Actas y documentos de la Santa Sede durante la Segunda Guerra Mundial». El padre Blet es un historiador competente y autorizado. Cuando en marzo de 1998, los periodistas preguntaron a Juan Pablo II, en viaje hacia Nigeria, una opinión sobre los presuntos silencios de Pío XII, el Pontífice respondió: «Se ha dado ya una respuesta satisfactoria, basta leer al padre Blet». A la distancia de más de un año, pocos han seguido el consejo del Papa, muchos más en cambio han preferido seguir creyendo en exageraciones más o menos fantásticas sobre el asunto. Zenit ha entrevistado a este autorizado experto en el tema para tener una opinión autorizada sobre el libro de Cornwell. Zenit.- Según Cornwell, Pacelli habría favorecido el ascenso de Hitler porque en la firma del Concordato entre la Santa Sede y Alemania habría aceptado la condición de la disolución del Partido del Centro, cancelando así toda oposición a la toma del poder por parte de los nazis. Padre Blet.- Aparte del hecho de que entonces era papa Pío XI --explica el padre Blet-- sobre el que debería recaer la eventual responsabilidad de un acto tal, no existe ninguna prueba que apoye esta tesis. Parece en cambio que Pacelli estuviera muy disgustado por la decisión de los católicos alemanes de disolver el Pertido del Centro. Basar sobre esta «hipótesis» las acusaciones contra Pacelli como sostenedor del nazismo me parece francamente exagerado. Zenit.- ¿Y qué decir de la firma del Concordato con el Tercer Reich? Blet.- ¿Qué otra cosa se podía hacer para defender a la Iglesia en Alemania? Rechazar el Concordato con los nazis habría significado abandonar a los católicos en las manos del nuevo poder y no habría habido ninguna posibilidad de defensa. Zenit.- Cornwell sostiene que Pacelli era antisemita. Blet.- Sobre la relacíón entre Pío XII y los judíos, el autor británico deja a un lado muchas cosas. Cita sólo la documentación contraria a Pío XII y evita sistemáticamente las manifestaciones de agradecimiento de muchos judíos salvados por la Iglesia. Por lo que se refiere a los silencios, sabemos claramente que una protesta pública contra el nazismo habría sido un desastre no sólo para los católicos sino sobre todo para los judíos. Cornwell dice que la única protesta pública de Pío XII fue aquella de la Navidad de 1943 y no cita la exhortación consistorial del 2 de junio de 1943, cuando Pío XII protesó enérgicamente en defensa de gente mandada a la muerte sin culpa. En esta misma intervención, Pío XII explicó que la protesta no podía ser más fuerte «porque debemos tener cuidado de no perjudicar a aquellos que queremos salvar». Zenit.- Cornwell afirma que Pío XII estaba convencido de la conexión entre judíos y bolcheviques. Blet.- Es una vieja historia. Se acusa a Pío XII de haber estado obsesionado por los comunistas y por este motivo no habría visto el peligro nazi. En realidad era bien consciente del peligro comunista y del nazi. En relación a los bolcheviques, cuando los católicos norteamericanos presentaron el problema de la colaboración económica con la Unión Soviética, Pío XII intervino diciendo que las prohibiciones contenidas en la encíclica contra el comunismo no valían en esta circunstancia. Mostrando en este modo que razonaba sin esquemas ideológicos. En realidad, creo que el libro de Cornwell no mira sólo a desacreditar a Pío XII. Se trata de hecho de un ataque a la concepción católica del Papado. En el libro, en efecto, protesta contra el nombramiento de los obispos decidido por el Papa. Critica la declaración de infalibilidad del Concilio Vaticano e incluso habla contra la definición de los dogmas marianos. Cornwell sostiene que todos los Papas son dictadores. En el último capítulo critica a Juan Pablo II, que a su juicio dirige la Iglesia en manera más autoritaria que Pío XII. Zenit.- Edicicines Paulinas han anunciado apenas la publicación del libro «Pío XII y la Segunda Guerra Mundial», escrito por usted. ¿Puede ilustrarnos sobre el contenido? Blet.- A diferencia de Cornwell, yo me he atenido estrictamente a los documentos. Es una síntesis de los doce volúmenes de documentos publicados por la Editora Vaticana, donde se puede ver día a día, hora a hora, lo que la Santa Sede hizo durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Resalta en especial cómo Pío XII trató por todos los medios de buscar la paz, primero tratando de avitar la ocupación de Polonia, luego tratando de mantener fuera del conflicto a Italia. La diplomacia vaticana trabajaba con la ayuda de Ciano para convencer a Mussolini de que abandonara el Eje. Por lo que se refiere a la relación con los judíos, en los documentos se ve claramente cómo Pío XII consideró cual fuese el modo mejor para ayudarles. Quería hacer una declaración pública, pero incluso la Cruz Roja lo desaconsejó porque una declaración pública no sirve para nada, sobre todo para regímenes como el de Hitler y más que nada habría podido perjudicar mucho más justamente a aquellos que quería ayudar. En mi libro se ve también cómo Pío XII dedicó mucha atención a la situación de los católicos alemanes. Una declaración contra Alemania habría provocado el fin de la relación con el Papa y habría hecho el juego a la propaganda nazi que señalaba a Pío XII como un enemigo de Alemania. El Papa Pacelli conocía bien la naturaleza del nazismo. El hijo del embajador francés en Roma ha contado que durante una invitación a comer, uno de los invitados observó que quizá era mejor tener a Hitler en el poder que a los generales prusianos. Pacelli intervino diciendo: «Usted no sabe lo que está diciendo. Los generales prusianos tienen sus defectos, pero los nazis son diabólicos». Fuente: http://www.conoze.com/doc.php?doc=1207